Hola aquí de nuevo, después de darme un enorme respiro de casi una semana de desvelos O_O así está mi cara, no los entretengo a leer.

Advertencia: AU Occ
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece si no a su creadora la maravillosa Rumiko Takahashi, a excepción de los creados por mí.

Capítulo V

No pudo controlar sus pensamientos—Respóndeme Sesshomaru ¿Estas casado? —su hermano menor salió a prisa de la oficina—Si lo estoy—la mujer tapo su boca reprimiendo su jadeo de sorpresa—Pero…tú me…amas—se acercó a él, en sus ojos se acumulaban las lágrimas—¿No me amabas? —el trato de negar, pero al parecer su cuerpo negó su petición de negar, en cambio de eso tomo el mentón de la mujer y la beso.

Se sentó en el sillón, estaba ansiosa, quería saber de una maldita vez si estaba embarazada, pero no pasaba ni una semana más, los días se le hacían eternos encerrada ahí, se recostó en el sillón y sin más se durmió.

— ¿Por qué no podemos estar juntos? —le costaba responderle—Estoy casado Kagura, de hecho esto no debió pasar—la mujer lo tomo del brazo—No seas así, bien sabes que te amo, y tú también me amas—quería que lo soltara—Tu…—ella sello sus labios una vez más y se cernió sobre él, sintió su piel desnuda rozar una vez más, no había podido contenerse, la mujer enredo sus pequeños brazos en su cuello, se recostó por completo y una vez más se dejó llevar por esa mujer.

Despertó poco a poco, tenía frio, sentía el cuerpo cansado, se sentó, y observo el reloj, tres cuarenta y dos de la madrugada, había dormido muchísimo, se levantó y se dirigió a la habitación, él no estaba ahí, observo la cama, revivió esos recuerdos, escucho sus gemidos, sintió las caricias que él le proporcionaba, sintió su piel, recordó el cómo se escuchaba su nombre en los labios de él, cayó al piso, se tomó las brazos, sentía que la piel le quemaba, negó con rabia, las lágrimas caían libremente se clavó las uñas en los brazos, cada vez más fuerte, cada vez con más odio, pequeños hilillos de sangre corrían ya por sus brazos—Te odio… me odio…—susurro, sentía un vacío en el estómago, se quedó ahí tratando de recuperarse, tratando de componerse sin éxito.

Manejaba como loco, era tarde, observo una vez más el reloj cuatro quince de la mañana, diviso a lo lejos el edificio, no le tomo ni cinco minutos llegar por completo, subió las escaleras abrió con cuidado la puerta, subió a la habitación, se quedó de pie tras la puerta al escuchar sollozos—Porque a mi…—quiso cruzar la puerta pero algo lo detuvo, escucho pasos y el sonido de la cama, entro ella lo observo, y sin más cerro los ojos. La miro, era linda, pero no tan linda como ella, tenía una piel incitadora pero no como la de ella, sin duda ella podría ser muchas cosas, pero no creía que ella la superara, tomo la almohada y se recostó en el sillón, no quería ni siquiera verla.

Sin darse cuenta, las dos semanas siguientes transcurrieron deprisa, como si ella misma las hubiese manipulado y ahora se encontraba en el baño, con la prueba de embarazo entre sus manos, la espera la agobiaba, dejo la prueba en el lavabo y bajo a la cocina, tomo un vaso de agua y observo por la ventana, el sol brillaba el cielo estaba azul y se veía a leguas que la brisa estaba deliciosa.

Sintió como si le hubieran dado un golpe en el estómago, el aire escapo de sus pulmones y no sabía cómo llenarlos—Dios no…no…no—negaba con desesperación—No lo quiero…no quiero ser madre—tomo la prueba y la guardo en su bolsillo, bajo las escaleras con cuidado, la cabeza le daba vueltas, tomo un vaso con agua, pero sus manos la traicionaron este cayó al piso rompiéndose en mil pedazos, unos de ellos se incrustaron en sus piernas la sangre no tardo en salir, tapo su boca, las náuseas se hicieron presentes, se arrodillo sobre el piso lleno de vidrios, no sintió el dolor de estos incrustarse en sus rodillas y sin más la inconciencia hizo acto de presencia.

Diez de la noche marcaba el costoso reloj sobre su muñeca, entro al departamento, subió las escaleras y no la encontró en la habitación al ingresar a ella, bajo las escaleras y al hacerlo se percató de algo en el piso de la cocina, se acercó y la encontró, sobre los vidrios rotos, su cuerpo se quedó de piedra al ver las gotas de sangre, se acercó con paso lento, las cristales crujieron bajo sus zapatos, la levanto con cuidado y la recostó sobre el sillón de la sala, observo sus piernas, el color pálido de su piel.

—Duele…—susurro sentándose en la cama, solo recordaba el tener un vaso en las manos, observo el reloj, tres de la mañana, bostezo, volteo y lo encontró dormido sobre el sillón, se levantó con cuidado, observo sus rodillas llenas de banditas, suspiro, tomo la colcha y lo tapo, bajo las escaleras, y observo todas lados, tomo el teléfono había tres mensajes en la contestadora—Primer mensaje recibido a las veintitrés horas con quince minutos: Sesshomaru, contesta por favor, necesito verte, por favor—se extrañó ante las suplicantes palabras de la mujer—Segundo mensaje recibido a la una con cinco minutos: Sé que estás ahí, por favor responde, estas en casa con tu esposa—esa mujer la conocía, o algo—Tercer mensaje recibido a las dos con diez minutos: Sesshomaru, contesta por favor, necesitamos hablar—arrugo el rostro, quien demonios era esa mujer.

— ¡Entiende que no quiero saber nada mas de ti! —Parpadeo acostumbrándose a la luz— ¡No me importa! —esos gritos la hacían estremecer— ¡Quédate con el maldito dinero, eso a mí no me importa ni un carajo! —Escucho el teléfono estrellarse en su base— ¡Maldita sea! —se levantó rápidamente del sillón y lo miro, se acercó con cautele y toco su hombre— ¿Quieres que te ayude en algo? —él giro bruscamente, su ceño fruncido denotaba lo enojado que estaba—¡No necesito ayuda de nadie y menos de alguien como tú! —Ella frunció el ceño— ¡Vete a la mierda, yo intente ser amable peor si no te importa entonces me largo! —a trompicones salió del departamento—Maldita sea esto me llevo por ser tan bocón en mi adolescencia—se odiaba, si no fuera por que hablo de más aquel día que vio su foto, tal vez las cosas serían diferentes.

—Arg maldito, yo solo quería ser amable—observaba las calles, el frio le estaba calando había salido en pijama, observo la tela que cubría su cuerpo, recordó ella no estaba vestida así, los recuerdos la golpearon, recordó la prueba de embarazo en la bolsa de su pantalón, corrió de regreso al departamento si él se enteraba estaría muerta.

Suspiro al tenerla entre sus manos, el departamento estaba vacío, subió a su habitación busco una caja y guardo la prueba, la escondió en el ropero lo más alto que pudo, salió una vez más del departamento, quería olvidarse de todo eso.

—Tu madre llamo—sus ojos brillaron en genuina alegría—Dijo que como no ibas por tus cosas las boto—así como ese brillo llego se esfumo— ¡¿Qué?! —el asintió lentamente— ¡Mierda! —su madre había botado tantos recuerdos de su adolescencia e infancia, al parecer a su madre le importaba un carajo lo que ella pudiera sentir—Gracias—y sin más salió al balcón, necesitaba aire y pensar.

09:32 pm 22/03/15 ¿Reviews?

Espero que les guste, si hay drama mucho drama, pero espero que enserio les guste, espero nos leamos pronto ya mero se vienen vacaciones gracias a kami, así que espero actualizar, si es que no se me interponen los enormes problemas familiares que tengo.