Hola chicas hermosas preciosas de mi corazón, ya estoy aquí, pero no molesto sin más premabulos a leer.
Advertencia: AU Occ
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece si no a su creadora la maravillosa Rumiko Takahashi, a excepción de los creados por mí.
Capitulo XII
Tomo un taxi y le pidió que la llevara al hospital—Esto…es por…mi culpa—retorcía su abrigo—Si…yo…yo…le hubiera…perdonado—las lágrimas la ahogaban, bajo pagando el taxi y corrió a urgencias—Buenas noches, busco al señor Taisho—la enfermera asintió y comenzó a buscar—El señor Taisho, aún sigue en quirófano—tapo su boca reprimiendo un sollozo— ¿Qué parentesco tiene con el paciente? —Ella asintió—Soy su esposa—la mujer le pregunto varias cosas y le señalo que tenía que pasar a la sala de espera, se sentó en una de las sillas anaranjadas, las manos le sudaban, y las lágrimas no dejaban de resbalar por sus mejillas.
Una mano sobre su hombro la despertó—Señora Taisho—ella asintió, la persona frente a ella era un médico—El señor Taisho está fuera de peligro, pero está muy delicado, tuvo un traumatismo cerrado y perdió mucha sangre, además de que tiene una fractura en el brazo izquierdo—ella se puso de pie—¿Puedo verlo? —el medico negó—Aun esta en recuperación, en unas horas lo subiremos a la UCIA—ella asintió— ¿Cuánto tardará en recuperarse? —el medico se terminó de retirar el cubre bocas—Tal vez una semana—ella asintió—Gracias doctor—el hombre estrecho su mano con ella y camino de nuevo hacia una habitación.
Salió del hospital, le habían informado que lo podría ver dentro de una semana, según el médico él tendría que reponerse del shock además de que tenía que reponerse antes de que lo dejaran en hospitalización para que ella pudiera entrara a verlo, iría a su casa para descansar un poco, se sentó en el sillón y observo un punto fijo, no podía creer que por su culpa Sesshomaru estuviera en esa condición, nunca en su vida le desearía el mal al hombre que tanto amaba, a pesar de que la había engañado y había despreciado a su hijo aun le amaba, él había sido su primera experiencia y estaba segura que sería la única, se froto el vientre, estaba agotada cerro los ojos y poco a poco se quedó dormida.
Los dos se miraban con algo de confusión—Lo lamento—susurro ella, el negó, sabía que después de todo ese accidente tal vez se lo merecía—Enserio lo lamento… por mi…—la observo romper en llanto, deseo tanto acariciar su rostro y poder refugiarla entre sus brazos, peor el maldito yeso en su brazo se lo impedía—Kagome…—ella lo miro con los ojos llenos de lágrimas—Mi amor tú no tienes la culpa de nada, este accidente me lo tengo bien merecido, no te supe dar tu lugar como mi esposa, dejando muy de lado que cuando nos casamos ninguno de los dos lo quería—ella asintió, recordó cómo le había odiado cuando se enteró que se casaría con el—Pero doy gracias a eso, porque te tengo a mi lado como mi esposa, y me te pediría perdón de rodillas si pudiera arrodillarme—una risita salió de los labios femeninos—Perdóname por todas las lágrimas que te hice derramar y por haber puesto en duda tu confianza, te amo y amo a esa barriguita que te está creciendo—ella se acercó más y tomo su mano sana—Perdóname Kagome—ella asintió, nunca en su vida había sentido tanto pánico como cuando supo lo del accidente—¿Me perdonas? —Volvió a asentir, con cuidado lo abrazo, aspiro su aroma y no pudo evitar llorar más—Te amo Kagome…—
Se froto los ojos con cansancio, tenía hambre se sentó y observo bien su alrededor, estaba en el hospital, había pasado la noche cuidándolo, lo observo dormir, se puso de pie y estiro su cuerpo, la espalda le dolía, observo que el desayuno del ya estaba sobre la mesa de puente, se froto los ojos una vez más—Sesshomaru…—susurro moviéndolo un poco, el abrió los ojos lentamente—Vas a desayunar después puedes dormir lo que quieras, el asintió adormilado, ella lo ayudo a sentarse y acomodo la mesa, destapo toda la bandeja y lo dejo desayunar a gusto, una mueca de desagrado la hizo reír—Esta comida sabe asquerosa—ella asintió—Vamos cómela, si no te quedaras mucho tiempo aquí—el bufo resignado y siguió desayunando, lo observo alejar la charola, ella quito la mesa y lo ayudo a acostarse de nuevo—Tengo que ir a casa a cambiarme y a desayunar—el asintió resignado.
Ya había pasado una semana en el hospital y sin duda se veía su cara de fastidio, odiaba tener su larga cabellera enredada y sin duda anhelaba un baño decente, además de que la comida no era de su agrado, ella se encontraba durmiendo, se veía lo cansada que estaba, tenía unas pronunciadas ojeras, pero aun así le parecía hermosa, al menos el accidente había servido de algo, la había llevado de regreso, trato de tocarla, pero no la alcanzo, bufo resignado, observo el reloj, eran apenas las dos de la tarde, vio a el medico traspasar la puerta—Se ve agotada—el asintió—¿Puedo despertarla? —suspiro derrotado, el hombre toco el hombro, los ojos adormilados de ella lo cautivaron—Señora Taisho—ella murmuro algo inentendible—Tengo buenas noticias—con dificultad se levantó—Dentro de una semana le daremos el alta a su esposo—se despertó por completo, era la mejor noticia que le podían haber dado— ¡Muchas gracias! —pronuncio con una enorme sonrisa, el asintió y salió dejándolos solos.
Estaba dormida de nuevo, le parecía adorable el cómo aves arrugaba su nariz, observo su vientre, ya eran evidentes sus meses de embarazo, quiso frotar su vientre, y otra vez maldijo su brazo, quería sentir a su hijo en el vientre de ella, se rasco la cabeza en un gesto nervioso, estaba ansioso por salir del maldito hospital.
— ¡Con cuidado! —Lo regaño una vez más— ¡Sesshomaru! —Lo obligo a sentarse—Eres un idiota—la observo pasarse las manos desesperada por las largas hebras azabaches, rio con suficiencia—Deja de reírte Taisho estúpido—se sentó en el piso, y se tomó el vientre entre sus pequeñas manos— ¿Cuántos meses tienes? —Pregunto con interés—Tres y medio—pronuncio observando los pies descalzos del hombre— ¿Cuándo iras al médico? —Ella suspiro—Dentro de dos semanas—se apoyó en sus manos dejándole ver la prominencia— ¿Puedo tocarte la barriga? —Ella lo miro con sorpresa, pero asintió, se puso de pie y se acercó, se levantó la blusa color perla y le dejo ver bien, el poso su mano sobre su barriga y sintió una inmensa calidez, ella lo veía con cautela—ES grande—hablo concentrado observando el ombligo de ella— ¿Enserio ahí está creciendo un bebe? —ella sonrió con ternura, asintió lentamente, el pego su oído como queriendo escuchar algo o en su caso sentirlo—Aun es muy pequeño—el asintió embelesado, aun tocando el vientre de ella.
La observo dormir una vez más eran las tres de la mañana y el ya no tenía sueño, ella dormía en el sillón con la excusa de que lo podría lastimar, pero sabía bien que ella aun seguí tan lastimada por su engaño y sus horribles palabras, era natural que aún no quisiera compartir la cama, la poca luz que se filtraba por la ventana y que iba a parar directo a su rostro le daba un aspecto misterioso, se levantó, y con cuidado se acercó, desabrocho la bata y la abrió, con cuidado levanto el camisón de seda y quedo de nuevo embelesado con el prominencia, la toco una vez más y sintió la suave piel de ella, quería que esa barriguita que poco a poco comenzaba a adorar creciera mas, para poder sentir a su bebe, su vista viajo hacia sus piernas encontrándose en el camino las diminutas bragas negras, sintió su cuerpo tensarse, la vio removerse dormida, diablos que esa mujer lo ponía mal con solo moverse, quería poseerla en ese preciso instante, pero no podía, él tenía que controlar sus impulsos hasta que ella estuviera segura de que la amaba plenamente, había sido un completo estúpido al creerle a esa desquiciada mujer, que ahora que se lo preguntaba ¿Dónde diablos estaba Kagura?
07/05/15 08:22 pm ¿Reviews?
Espero que les guste, sé que es algo corto y esas cosas melosas, pero ya no la quiero alargar más, porque si no sería meter relleno y ya saben, bueno no las molesto mas con cosas trivialonas, les mando besos con musho musho sueño.
