Hola y aquí estoy con el ultimo capitulo, de esta muy bonita historia que me encanto escribir, pero no las entretengo, ¡A leer!
Advertencia: AU Occ
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece si no a su creadora la maravillosa Rumiko Takahashi, a
excepción de los creados por mí.
Capitulo XV
Camino con dificultad al hospital, el brazo le estaba doliendo demasiado, y sentía que en cualquier momento se desmayaría, incluso pensaría que los puntos internos de su herida se habían abierto, pero rogaba a kami por que no fuera así, si no quien cuidaría de Kagome, pregunto por ella en recepción y le habían dicho lo mismo que ella alguna vez escucho, seguía en quirófano.
—Afortunadamente no fue nada grave, el corte solo llego a su tejido celular, solo que fue algo aparatosa—el asintió y por primera vez se permito respirar con tranquilidad—Señor Taisho, por como veo la posición de su brazo le duele ¿Cierto? —el asintió—Pase por acá le indico el médico.
—Tengo frio—el negó exasperado—Ya tienes cinco cobertores—ella resoplo enojada—Abrázame—el negó y le enseño el brazo—Si antes no lo podía mover ahora menos—inflo las mejillas en señal de enojo—Veo que te encuentras mejor—ella asintió cambiando de humor de nuevo—Solo fue un rasguño de siete centímetros—el suspiro, aun se sentía culpable—Sessh—él no la escucho.
—Hola—Observo a la mujer que le extendía los papeles que se le habían caído—Buenos días—pronuncio educado, ella le sonrió y el no pudo más que perderse en sus orbes color rubí…
—Te espero a las ocho como siempre—Había pasado ratos agradables al lado de ella, tenían ya un año de relación y nunca en su vida se había sentido tan enamorado…
—Kagura entiende, ya no somos nada—La relación había terminado pues él se había enterado que no solo salía con él, sino con un chico italiano llamado Naraku, se había sentido tan traicionado que ni siquiera la quería volver a ver…
Sabía que ella se había obsesionado y eso era algo malo, incluso se había enterado de que tenía unos calzoncillos suyos y tenía una especie de altar con su foto y todo eso sin duda le comenzaba a dar miedo…
— ¡Sesshomaru! —el grito de su pequeña esposa le saco de sus cavilaciones, se acercó a ella y le acaricio el cabello—Me ignoraste—la acerco a su cuerpo—Lo lamento—sintió los pequeños brazos aferrarse a el—Idiota—susurro
— ¿Quieren conocer el sexo de los bebes? —ella negó— ¿Qué? Kagome yo si quiero saberlos—ella negó una vez más—Mi amor por favor—apretó los puños—Prometo que hare lo que quieras—ella sonrió con malicia— ¿Lo que sea? —el asintió—Esta bien—el medico rio con gracia, eso solía pasar casi siempre—Bueno veamos—el medico movía el transductor por la barriga de ella, buscando ver con claridad a uno de ellos—una niña…—los ojos de Sesshomaru brillaron con genuina alegría, tendría a su princesita corriendo con un tutu—Y por acá tenemos a un niño—Kagome no cabía en su asombro—No me está mintiendo ¿verdad? —el medico rio—Claro que no señora—presiono el botón que decía imprimir, los cuadros comenzaron a imprimirse, no pudo contener las lágrimas, tendría a su nena y a su bebe, vería a una bebe vestida de color rosa y aun pequeño vestido de color azul, y ahora los dos crecían felices en su vientre.
—Tendré a mi princesita—ella rio limpiándose una lagrima—Claro que sí y yo a mi hombrecito—se abrazó a su esposo, se sentía dichosa, beso con desesperación sus labios, tenía tanto tiempo de no disfrutar de ellos, pues sabía muy bien que ella a un no confiaba en él, después de todo le había hecho cosas horribles, y de las cuales aún no se perdonaba aun, necesitaba redimirse, debía redimirse.
—Oye Kag, ¿quieres ir de vacaciones? —Los ojos de la mujer brillaron en genuina alegría— ¿A dónde? —el alzo los hombros, no la podía llevar a un crucero, terminaría vomitando hasta su corazón, en avión, no sabía si las embarazadas podían hacerlo, así que mejor no—Que te parece si salimos fuera de la ciudad—ella le miro con duda—Si, nos alejaremos dos semanas del ajetreo de la ciudad—ella asintió, después de todo le iría bien a los dos.
La observo acomodarse, se veía a leguas que el asiento del auto la estaba molestado a cada minuto— ¿Ya vamos a llegar? —el asintió, los arboles daban una deliciosa sombra, el aire se sentía fresco—Me duele la espalda—el asintió una vez más, debía de imaginarse, lo molesto que debía ser cargar todo el tiempo con una barriga de ese tamaño, pues bien ya había cumplido los cinco meses—Me duele—el poso su manos en la prominente barriga, pues había descubierto que la calmaba, sintió la pequeña mano de ella posarse sobre la suya y cerrar los ojos a modo de satisfacción—Cinco minutos más—ella asintió—Te amo—pronuncio ella con todo el fervor que pudo.
Le abrió la puerta y la ayudo a bajar, su forma de caminar era graciosa—Deja de verme tonto—el negó con una sonrisa en su rostro— ¿Este es el lugar?—El murmuro en asentimiento—Es precioso—La pequeña cabaña estaba rodeada de flores y frente a ella una pequeño estanque, la observo mirar con curiosidad el estanque— ¡No me puedo agachar! —El sonrió— ¡No te rías! —No pudo reprimir la risa—Yo solo quiero ver los peces—él se acercó y observo como los ojos de ella se llenaban de lágrimas—Lo lamento, mi amor, no llores—era demasiado tarde ella ya lo estaba haciendo—Lo lamento—ella negó— ¡Quiero ver los peces! —el asintió—Adentro hay una pequeña pecera, si quieres ahí los podrás ver—el humor de ella cambio en ese preciso instante, suspiro, sí que era todo un tren de carga.
—Y bueno, ¿Cuándo me pagaras lo que prometiste con el obstetra? —el alzo los hombros restándole importancia—No, no, no Taisho idiota quiero que me lo pagues en este preciso instante—él la encaro por fin—Esta bien, ¿Qué quieres? —ella poso sui dedo índice en sus labios—Helado no, yo traje mis provisiones, dulces tampoco, mmm no sé qué me puedes dar—él la tomo de la mano y la condujo a la cabaña.
Quedo embelesada, ese lugar era precioso, camino a prisa y se paró frente a la pecera, los pequeños peces nadaban ajenos a todo—Son preciosos—el murmuro en asentimiento, las maletas que ella había llevado eran pesadísimas, no comprendía que tanto podía llevar en tres maletas para ella sola, el con problemas había llevado una, y una pequeña, la observo sentarse en el sillón y suspirar—Ningún maldito lugar es cómodo—se sobo el entrecejo —Taisho estúpido—
— ¡Ya se! —el la observo— ¡Quiero que me hornees un pastel de chocolate! —el frunció el ceño, él no sabía ni siquiera poner agua a hervir—Pero…—ella negó—Tu lo prometiste Sesshomaru—el suspiro, realmente no quería hacerlo—Por favor—esa maldita ternura que le otorgo el embarazo era una arma sumamente mortal, y ante ese hermoso rostro no podía negarse a nada en absoluto—Esta bien lo hare—ella se acercó a él y le acaricio la mejilla—Ahora bésame—y eso hizo, fundió sus labios en un beso lleno de amor.
—Si tu única opción fuera ser un repostero morirías de hambre—él la abrazo por la espalda—Es por eso que soy empresario—ella se lamio el dedo—Y muy pronto papá—el ronroneo en satisfacción—Tú serás mamá—ella sonrió y poso su mano en su vientre—Estoy llena de chocolate—el rio por lo bajo, el haber intentado hornear ese pastel había sido un fracaso rotundo, se le había caído la harina, no podía quebrar un huevo sin romperlo todo y dejar miles de cascaras, ella le había intentado ayudar, pero todo había sido en balde, los dos habían terminado con harina en el cuerpo, y ahora se encontraban sentados en el piso de la cocina admirando el desastre.
—Esto está mal, tenemos que limpiar—el negó y la acerco más a su cuerpo—Vamos, esto fue un desastre—observo su pantalón y su blusa, estaba toda blanca—Limpiemos—el negó una vez más—¡No te estoy preguntando nada, vamos a limpiar y después nos aplastaremos en ese sofá a dormir—el asintió y la ayudo a levantarse del piso, busco la escoba y se la ofreció, bufo molesta—Eres un bruto—tomo la escoba enojada y comenzó a barrer la harina.
—Abrázame—él lo hizo, la abrazo tan fuerte como pudo—Tenemos que hablar de algo muy importante—el asintió—Quiero que me digas, ¿Por qué me engañaste? —y el que nunca en su vida había sentido el miedo, por primera vez lo sintió en todo su esplendor—Kag…—ella no lo dejo terminar, pues sintió las uñas de ella clavarse en su mano—Dímelo—el negó, no quería que supiera detalles escabrosos, no quería que se apartara de él una vez más—Kagome, solo quiero que sepas que mi pasado es eso, y no quiero que acarremos más problemas, por favor, solo tienes que saber que te amo más que a mi vida—sintió el agarre de ella hacerse flojo—Solo porque lo pides por favor, ahora necesitamos nombres para los bebes—el asintió dándole la razón.
La observo dormir, se veía hermosa, tenía tantas ganas de poseerla, pero tenía miedo de que ella le rechazara, pero es que sus instintos más bajos, se estaban haciendo cada vez más presentes con urgencia, suspiro para tranquilizarse, pero ¡Es que era irresistible! La observo removerse con dificultad, veía que cada vez se le dificultaba dormir, toco su mejilla, su piel era tan suave, sintió su pantalón apretar cada vez más, un gruñido salió de lo más profundo de su garganta haciéndola despertar— ¿Qué pasa Sessh? —
—Eres un tonto—el negó—No estoy tan enojada contigo—el alzo las cejas—Después de todo, yo también te extraño—estaba sentado en el borde de la cama, la observo hincarse entre sus piernas, los dedos de ella temblorosos y ansiosos desabrocharon el pantalón dejando saltar libre la erección del mayor, la observo llevarse su pene a la boca, su húmeda cavidad hizo que la sangre le llegara hasta la cabeza con fuerza, la vez que ella había realizado aquella acción había dado gracias de que ella fuera tan buena en aquello, tomo sus cabellos marcando un vaivén rápido, sentía que moriría—Ahh—respiraba con dificultad, deseaba tanto a esa mujer, sintió que pronto llegaría, alejo las manos de su cabeza, no quería hacerlo, pero ella estaba decidida, siguió con su tarea hasta que sintió como él se corría en su boca, se separó de él tragando la sustancia blanquecina.
—Sessh…—estaba sentada sobre él, el rozando su entrada—Hazlo…ya…por…por…favor—se rozó una vez más, le gustaba tenerla ansiosa, deseosa de el—Sessh…—suspiro una vez más al sentir esas deliciosas descargas—Hazlo…te quiero…dentro de mí—Estaba tan necesitada como el, necesitaba sentirlo cerca y nada mejor que aquello, lo sintió introducirse poco a poco—Ah…—después de estar dentro de ella comenzó un vaivén lento, tratando de no lastimar a su pequeños, se sumergía en ella cada vez con más rapidez—Así…mas—esa mujer lo estaba volviendo loco, no sabía cómo aquella delicia de persona podía ser su esposa.
—Por kami…—el aire le hacía falta, sentía que estaba tocando las estrellas y por ella se quedaría haciéndolo toda la eternidad, extrañaba al hombre debajo de ella, lo amaba tanto, sintió como él se extendía por toda ella, la sensación era inigualable, lo quería más dentro de sí, de sentirlo cada vez más conectado a su cuerpo—Sessh…mas…mas—el tomo sus caderas y comenzó a marcar un ritmo un poco más rápido, el sin en cambio estaba más que extasiado, sentía como las paredes de ella lo succionaban, estaba tan cerca—Kag…me corro—la mujer murmuro algo inentendible y sin más sus cuerpos fueron víctimas de un orgasmo celestial.
— ¡Sesshomaru Taisho! —Se estremeció al escuchar su nombre— ¡Ven acá! —lo aceptaba ella era la única persona que lo podía intimidar, su embarazo le había dado un humor de los mil demonios, sabía que hasta el mismísimo satán le temería— ¡Ven! —Grito furiosa— ¿Qué necesitas? —Ella señalo la pila de trastos sucios—Prometiste lavarlos—el asintió—Lo hare en cuanto termine el traba…jo—oh no, si la tierra se lo pudiera tragar, le pagaría lo que fuera por que lo hiciera— ¡Sesshomaru Taisho, prometiste no traer trabajo! —tomo la cuchara de madera de la isla y se la arrojo, siendo esquivada—Diablos—susurro por lo bajo, la tomo de la mano y la acerco a su cuerpo y la beso, quería que eso la tranquilizara—No lo hagas, estoy furiosa—el pego su frente con la de ella—Lo sé, pero sabes que tengo que asegurar el futuro de mis hijos—ella entrecerró los ojos—Solo porque no he dormido muy bien Taisho, la próxima te arrancare los cabellos—rogo a kami por que le diera suficiente fuerza para sobrevivir cuatro meses más.
—Creo que sería bueno tener una sola habitación, cuando crezcan estará bien darle sus habitaciones a cada uno, ¿No crees? —el asintió—Entonces, de qué color le pintaremos—ella lo pensó—Verde y blanco—el asintió—Y que nombres colocaremos en la pared—ella sonrió—Tu le pondrás el nombre a la niña y yo al niño—el asintió feliz—Bueno el nombre ya lo tenía desde hace mucho tiempo se llamara Keiko—Ella sonrió, vaya padre, desde ahora se daba cuenta lo protector que sería con su nena—Bueno mi niño se llamara Takumi—él la miro, se veía que estaba más que feliz—Esta bien, ya será solo cuestión de esperar—ella asintió—Tengo miedo Sessh—él le acaricio la barriga—Tranquila, serás una excelente madre—ella negó—Tengo mucho miedo Sessh—él la abrazo—Tranquila, todo será bien, tu y yo nos apoyaremos para ser los mejores padres que podamos—ella asintió, las lágrimas comenzaron a correr—¿Por qué lloras? —Ella sonrió—Me acaban de dar una patadita, justo aquí—dijo tomando su manos y colocándola justo donde se movían—Kami…—
Todo transcurrió normal, ya no habían tenido ningún contratiempo como lo había sido Kagura, ella sí que tenía un genio de los mil demonios, pero así le amaba, había aprendido a sobrevivir y todo había sido más que hermoso, el llegar del trabajo cansado, pero llegar y verla sentada viendo a veces la televisión, otras leyendo y en algunas ocasiones tomando café, pero siempre que se acercaba a sus pequeños lo recompensaban con unas pataditas sobre su mano haciendo que se olvidase de todo, solo se concentraba en ellos y su bellísima esposa.
El embarazo le había sentado bien, había ciertas cosas que no le gustaban como los dolores de espalada, los antojos que a veces eran insoportables, el sueño porque ya no podía dormir, y lo peor de todo es que la ropa ya no le quedaba en un lapso muy rápido, y es que la barriga le había crecido muchísimo los últimos meses, ahora solo faltaban dos semanas para que nacieran, según el obstetra podrían nacer en cualquier momento ya que los dos se habían desarrollado muy bien y solo era cuestión de esperar, incluso le advirtió que el parto se podría adelantar.
Los senos le estaban doliendo, le molestaba muchísimo que a veces le salía leche, era muy molesto, se acomodó bien para tratar de dormir, faltaba media hora para que su esposo llegara y salieran a cenar, quería tanto compartir con él, se quedó dormida sin siquiera darse cuenta.
Un dolor la despertó, observo a su alrededor, estaba sobre la cama, sintió otro dolor punzante—Ah—gimió por lo bajo—Sesshomaru—nadie respondió, se acomodó tal vez solo eran dolores pasajeros.
— ¡Ah! —ahora los dolores eran más frecuentes y cada vez más fuertes, tomo el teléfono y marco, marco dio el tono y a los dos timbrazos cogieron el teléfono—Habla a Taisho Corp. ¿Qué desea? —Quiso matar a la mujer—Quiero hablar con Sesshomaru Taisho—gemía por los dolores—Lo lamento el Señor Taisho se encuentra en una reunión—Cerro los ojos, la contracción era más fuerte y más duradera, cuando esta paso abrió los ojos— ¡Páseme a mi esposo, que no entiende que estoy…Ah! —la secretaria colgó—Mierda—susurro las lágrimas se le saltaron de los ojos, los dolores la estaba acabando, bajo las escaleras y se dirigió a la isla de la cocina tomo su teléfono y busco en su directorio, encontró el número de celular de su esposo y marco, una vez más escucho los timbres y el cogió el teléfono— ¿Quién habla? —ella cerro los ojos—Sessh…—se arrodillo, ya no lo soportaba— ¿Amor? ¿Qué pasa? —gimió—Sessh estoy…estoy teniendo contracciones…ven por favor—ella no sabía que hacer—En un rato llego—ella trato de hablar, pero sentía que la voz le faltaba—Apresúrate ¡Aahhh! —
Se disculpó con todos sus socios diciéndoles que su esposa estaba en el hospital a punto de traer al mundo a sus hijos, todos le habían felicitado y él había salido corriendo, sintió que el camino era más largo de lo que ya era, llego a su edificio y corrió con desesperación, abrió la puerta de su casa y la encontró caminando con dificultad hacia la salida, llevaba la pequeña maleta que ya habían preparado, y traía puesto tenis y una enorme abrigo, corrió a su encuentro—¡Sesshomaru! —Le quito la maleta y dejo que se sujetara de él, sintió como estrujaba su saco y cerraba los ojos con fuerza— ¡Vámonos al hospital ya! —
Estaban ya en el hospital, ella con un gorro y con una vía en su brazo izquierdo, estaba ya en una camilla, según el doctor ya estaba completamente dilatada, pero lo que más le preocupaba es que los dos pudieran nacer por esa vía, pero es que ya no tenían tiempo para meterla a quirófano, los bebes nacerían apenas comenzaran a colocar los campos, ya estaba en posición y le habían administrado medicamento para ayudarla con las contracciones.
—Mi amor respira, mete aire, sácalo—ella lo miro— ¡Si se cómo respirar idiota! —otra contracción la azotaba con todo su esplendor, él le había ofrecido su mano y ahora se arrepentía, sentía que le rompería la mano de tan fuerte que le apretaba, el doctor y el pediatra ya estaban vestidos esperando, las enfermeras esperaban ansiosas para poder comenzar con su trabajo y entonces comenzó a pujar— ¡Muy bien, puje, puje! —Su rostro se volvía rojo—Respire—soltó el aire— ¡Puje! —cerro los ojos y apretó la mano de el con todas sus fuerzas— ¡Una más! —Pujo con todas sus fuerzas, se sentía cansada— ¡Perfecto! —Escucho el llanto de un pequeño y los ojos se le llenaron de lágrimas— ¡Ya solo falta uno! —Ella asintió, comenzó a pujar, quería que todo eso terminara ya— ¡Sessh! —Pujo tan fuerte que sintió que moriría— ¡Uno más! —Grito le había dolido más que el primero— ¡Vamos señora, puje! —y entonces se concentró todo lo que pudo y pujo, un segundo llanto se escuchó en la habitación, le soltó la mano y se acercó para ver a sus hijos, sintió como el doctor realizaba algunas revisiones y cosas de rutina.
—Señora esta es su hija peso dos kilos quinientos gramos y mide cincuenta centímetros, nació a las ocho treinta y dos y su apgar es de nueve—la pequeña mujer que a leguas veía que era una estudiante de medicina se alejó y volvió a parecer con otro bebe en sus brazos—Y este es su hijo peso dos quilos setecientos y midió cincuenta y tres centímetros, nació a las ocho veinte y su apgar también es de nueve, en un momento la pasaran a su habitación y ahí le entregaran a los bebes, por el momento se quedaran en una incubadora para darles calor, felicidades—sonrió feliz, estaba tan cansada que sentía que si dormía no despertaría en una semana; Lo vio aparecer con el teléfono en la mano—Claro madre, ya nacieron están sanos, ven cuando quieras, te dejo—colgó y se agacho para besar su frente—Son perfectos amor—
Despertó por el llanto de un bebe, abrió los ojos con pesadez, volteo su rostro y ahí al lado de ella había una cuna con un bebe, lo tomo en sus brazos y lo acerco a su pecho, aspiro su aroma, olía delicioso a bebe—MI amor—los ojos se le llenaron de lágrimas al ver lo perfecto que era, su piel era blanca como la nieve, estaba regordete y sus cabellitos eran plateados, tenía un gorrito de color azul y estaba envuelto en una manta de el mismo color, —Takumi, mi amor—observo como el pequeño movía la boca, se acomodó la bata de paciente y por fin le pudo dar de comer, se sentía dichosa de tener a su bebe sano y salvo en sus brazos.
—Mi amor, por fin están aquí, ya están en nuestros brazos—ella asintió feliz, ahora tenía a su nena en brazos era idéntica a su hermano—Keiko, Takumi, no lo puedo creer, son preciosos—los dos dormían uno en brazos de su madre y otro en los de su padre—Gracias—ella negó con los ojos llenos de lágrimas, no podía creer que esos bebes tan perfectos fuera suyos—Después de todo llegaron con bien— él se acercó y beso su frente—Te amo—ella asintió—Jamás tendré más hijos—él la miro con duda—Taisho ya no más, tú no eres el que sufre si no yo—el rio al recordar todo el trabajo de parto, había canalizado todo su dolor en él y había sido algo aterrador—Ya no más…por el momento—susurro.
La observo dormir, por fin estaban en casa, vio a los dos pequeños cerca de ella, su respiración era profunda, denotando el cansancio presente en su cuerpo, con cuidado tomo a su pequeña en brazos y se sentó en el sillón frente a la cama, la pequeña se removió disfrutando del calor proporcionando por su padre, los ruiditos que hacia este le enternecían, no podía creer que esa pequeña cosa tan perfecta fuera su hija, su bebita, no podía esperar al día en que le digiera papa, el día que ella le diera un beso en la mejilla, cuando le viera corriendo por toda la casa con un pequeño tutu rosa, y tampoco podía esperar a jugar con su hijo, a ir partidos de futbol, compartir con ellos navidad, y esas cosas que hacían las familias, estaba ansioso y expectante sobre lo que el destino le pudiera deparar.
—Kagome—pronuncio cerca de su oreja— ¿Qué pasa? —el la abrazo muy fuerte—Te amo—susurro, sintió las níveas manos de ella posarse sobre las del—Yo también te amo, más que a mi vida—el aspiro su aroma, olía a sus pequeños—Tengamos muchos bebes—ella asintió—Por ahora no, hasta que ellos sean más grandes ¿vale? —el asintió dándole la razón, sabía que no podría tener a tantos bebes de una sola vez—Vamos tengo que alimentarlos de nuevo—el asintió, la tomo en brazos y subió con ella las escaleras—Después de que los alimentes, te acostaras con migo y nos dormiremos—ella rio divertida—De acuerdo—
—Y pensar que no te quejas casar conmigo—ella rio—Vamos no te queje tu tampoco querías hacerlo—se arroparon bien—Pero después de todo, todo estuvo maravilloso, gracias a eso te tengo a mi lado—se tumbaron en la cama, después de todos cuidar de los dos era agotador—Gracias a kami por ponerte en mi camino—la abrazo por la espalda—Te amo—ella sonrió y cerró los ojos—Yo también te amo—y se dejó llevar a la deriva, después de todo su matrimonio a la fuerza había dado mejores frutos de los que imagino en su vida.
21/06/15 11:00 pm ¿Reviews?
Por fin termine este capítulo ya es el último gracias por leer esta estúpida loca y extraña historia, enserio muchismas gracias por leer y esperar tan pacientemente, espero ya no tardar tanto con las demás, espero no irme a ningún examen extraordinario ya que tendré muchísimo tiempo para actualizar.
Takumi artesano
keiko bendición de hija
Gracias a:
Faby sama
Mimato bombon kou
Zabitamt 1975
MaruRamone
Linithamonre77
Andreinasophia garcia
Angelica
Raquel Cisneros Taisho Okumura
Damalunaely
Yuli
Elizabeth
Chovitap
Selajarg
Paovampire
Jesica Ryuzaki Hyuga Higurashi
Karo
Okita Kagura
Rossmysess
Jazmin L
Blackdark
Y a todos los Guest por dejar un bonito review si se me paso alguien lo lamento, y a todas esas personas que leen sin dejar uno también muchas gracias por si quiera pasarse a leerla, nos leemos pronto con los demás fics, las amo y les mando besos con musho musho sueño.
P.D: si el fic llega a los 200 reviews les prometo un epilogo.
