Hola aquí finalmente con el epilogo de esta historia, y sí que me costó, pero no las entretengo y mejor las dejo leer
Advertencia: AU Occ
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece si no a su creadora la maravillosa Rumiko Takahashi, a excepción de los creados por mí.
Epilogo
Tomo con cuidado a su pequeña de la cuna, los ruiditos que hacían, le estrujaban el corazón, olía delicioso, y el calor que emanaba era reconfortante, la observo, su piel tan blanca como la suya misma, sus pequeños ricitos albinos eran suaves, sus regordetas mejillas, su pequeño cuerpo, su manita en un puño, era su bebé, su más que perfecta bebé.
—Sesshomaru—la mujer entro sintiéndose culpable por el tono de voz que había utilizado, observo con ternura la escena, su imponente esposo, quien a leguas podría infundir miedo y respeto, estaba sentado en la mecedora con su bebita en brazos, los dos profundamente dormidos, la escena era tan tierna que no tuvo más remedio que sacar su celular del bolsillo y tomar una foto, ese hombre, sí que se desviviría por sus hijos.
—Y bien, esto como se hace—ella rio—Vamos no es cosa de otro mundo cambiar un pañal—Tal vez para ti no pero…—dudo un momento— ¿Cómo demonios se quita eso?—ella le dio un manazo—Ese vocabulario Taisho—el bufo—Bien como se hace—ella entrecerró los ojos—A veces me dan ganas de asesinarte—
—Mira que trajecito tan lindo—el asintió, después de todo el pequeño bebé vestido de color azul con la enorme huella de un perro en el medio de la barriga, unos guantecitos blancos y un gorro que traía huellitas de un perro por todos lados, era imposible no querer comérselo a besos—Mi hombrecito, tan lindo—él lo tomo en brazos—Tan guapo como su padre—ella rio—Si como no—dijo con cierto tono de ironía, él se acercó y con cuidado de no molestar a su pequeño se acercó a su oído—Sabes que te encanto—una corriente recorrió el cuerpo de la mujer—Cállate—murmuro, el soltó una carcajada—Mujer quien te entiende—
—Sesshomaru, llevo marcándote desde las diez de la noche—el negó cansado—No te sulfures—ella bufo molesta—Keiko, estaba ansiosa por verte—el sonrió, su princesa era todo un amor—Y Takemaru, quería jugar contigo—el suspiro cansado, si su estúpido socio no hubiera preguntado cada tontería, y aparte de todo si no lo hubiera llevado a la fuerza a tomar unas copas—Lo lamento, no fue mi culpa—ella movió la cabeza molesta—¡Mañana, no te escaparas! —El rio—No quiero que vayas a trabajar—el asintió—Después de todo mañana es el cumpleaños de tus hijos—el asintió con una sonrisa, su pequeña y su pequeño cumplían ya seis años.
— ¡Papi! —Grito la pequeña lanzándose a sus brazos, siendo atrapada por el mayor—Hoy es mi cumpleaños—el asintió dándole la razón— ¿Dónde está tu hermano? —ella señalo a donde estaba su hijo y su más que encantadora madre—Mami—dijo limpiándose con sus manitas el beso que ella le acababa de dar— ¡Ya soy un niño grande! —Ella asintió, tomando en brazos a su hijo—Mi hombrecito—se acercó con él a su padre—Feliz cumpleaños Takemaru—él le sonrió a su padre— ¿Hoy si jugaremos con la pelota? —pregunto con cierta duda—Claro que si—el pequeño se bajó de los brazos de su madre y corrió al cuarto de juegos a buscar una pelota— ¡Yo también quiero jugar! —grito su pequeña, peleando por que su padre la bajara, el con diversión beso su mejilla y la dejo ir.
—Eres un cretino—el rio, acomodando las velas en el pastel—Sabes que ellos me quieren más—bufo molesta—Se ve delicioso el pastel—ella sonrió llena de orgullo—Lo sé, quiero comer un trozo—el murmuro en asentimiento— ¡Keiko, Takemaru! —los niños corrieron y se sentaron en la mesa—Feliz cumpleaños—dijo la azabache caminando con la tarta y con el mayor apagando las luces, los niños gritaron felices—Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Takemaru Y Keiko, feliz cumpleaños a tiii— los ojitos de los pequeños se iluminaron al escuchar la voz de su madre—Pidan un deseo—los dos se miraron y asintieron, y con felicidad soplaron las velas.
—Ya están demasiado grandes—ella rio—El domingo la veras corriendo en un tutu blanco—él la abrazo—Claro que sí, amo verla corriendo como loca buscando sus zapatillas—ella rio ante la imagen de su pequeña, moviendo todo de cabeza, para encontrar sus zapatillas—El sábado hay entrenamiento de natación—ella asintió, después de todo nunca se perdía el entrenamiento de su hijo, quien curiosamente era fanático de dicho deporte—Sessh tengo ganas de…—la interrumpió pues se subió sobre de ella—Vamos no sabía que fueras tan pervertida—la cara de ella enrojeció y se sentó abruptamente—¡Yo no me refería a eso! —la beso sin dejarla terminar—Aun no sabes cómo me pones cuando te enojas—
— ¡Papi! —el abrió los brazos y recibió a su hija que se lanzaba a su brazos— ¿Cómo lo hice? —El beso su mejilla—Lo hiciste perfecto—ella sonrió con auténtica felicidad— ¡Te gusto! ¡Mami a papi les gusto! —la azabache rio, su nena sí que vivía por su padre, con cuidado la dejo en el piso y la vio correr con otras pequeñas—Vaya, siempre te pregunta a ti—el asintió orgulloso—Cretino—el rio—Vamos Kagome, ya te he dicho como me pones—el rostro de ella se volvió un poema—Taisho, de mí no te salvas hoy—
Despertó por los saltos de sus pequeños en la cama, con pesadez se froto los ojos y tanteo lo que había un lado, el duro pecho de su esposo desnudo, estaba tibio, abrió los ojos como platos y se sentó en la cama— ¡Mami, tenemos hambre! —Gritaron los dos al unísono— ¡Mami, quiero hon capes!—ella rio—Vale, vale, solo vayan a buscar la miel de los hon capes—los dos asintieron y bajaron corriendo— ¡Taisho idiota, porque no me despertaste! —el bufo levantándose de la cama, preocupada de que sus hijos subieran y lo vieran así la alarmada, se lanzó a él con una sábana en las manos— ¡Imprudente! —
Las lágrimas escurrieron, había tenido ciertas sospechas desde hace una semana y todo había sido confirmado, salió del baño como hechizada, estaba que moría de felicidad—Paso algo Kagome—ella asintió llorando una vez más— ¿Qué pasa? —Ella negó y lo abrazo fuertemente—Dime por Kami, me estas asustando—ella negó, entrelazo sus brazos en su cuello y lo beso—Estoy embarazada—no supo cómo reaccionar, no cabía en su sorpresa— ¿Qué no estas feliz? —El negó—Claro que sí, ¿Cuándo te enteraste?, ¿Porque no me habías dicho antes?—ella sonrió—Me acabo de hacer un prueba—dijo mostrándole la pequeña prueba de embarazo con dos rayitas azules—Te amo Kagome—se hinco y alzo la blusa que traía—Ahí está mi bebé—beso su vientre con amor, por fin tendría a su otro bebé.
—Keiko, Takemaru—los niños corrieron una siendo recibida por los fuertes brazos de su padre—Mami, cárgame—protesto el pequeño—su padre se agacho y lo cargo—Mami, ya no puede cargarte—Vio la cara de su pequeño contraerse—No llores mi amor—dijo la azabache besando su mejilla—Mami no te podrá cargar un tiempo—los dos pequeños se miraron—Es que van a tener un hermanito—dijo el hombre— ¡Un hermanito! —Gritaron los dos, se bajaron con rapidez y abrazaron a su mamá— ¿Donde esta nuestro hermanito mami?—pregunto con ansias la pequeña—Bueno ahorita está creciendo aquí en mi pancita—la niña miro la barriga de su mamá y la toco—Hola hermanito, ya te quiero conocer—la mujer rio, su pequeña daba demasiada ternura haciendo aquellas cosas.
—Mami, mi nuevo hermanito ¿Es niña? —ella alzo los hombros—No lo sé ¿Por qué? —la niña se sentó en su pierna y recibió un beso de su madre—Porque yo quiero que las dos juguemos a las muñecas—ella sonrió—No lo sé, pero sea lo que sea sé que lo vas a querer mucho ¿Verdad? —La pequeña asintió con su pequeña cabecita— ¡Quiero una galleta! —la azabache la bajo de su pierna—Vamos—la niña tomo su mano y las dos caminaron a la cocina.
—Esta foto es mi favorita—la azabache le paso la foto donde salían los cuatro, el tras de ella con sus manos en su prominente vientre de seis meses, con sus hijos tomándole la mano uno de cada lado los dos niños sonriendo a la cámara, y ella y el sonriéndose el uno al otro, y la foto en blanco en negro—Esta perfecta—él la tomo y la dejo junto a otras fotos de sus pequeños recién nacidos—Quedara perfecta—ella sonrió—Claro que si—
—Ya está su habitación—ella sonrió al ver a sus pequeños dormidos sobre la alfombra y el con la playera llena de pintura—Esta preciosa—el asintió admirando lo que habían hecho sus pequeños y el, la habitación de color rosa y marrón chocolate era bonita y sobre la cómoda se leía "Rin" y al lado de este un perrito blanco—Cada día me sorprendes más—él la abrazo y toco su hinchado vientre—Y tú también, cada día me sorprendes, dentro de dos semanas me vas a dar a otra bebita—ella le sonrió—Sabes que vivo para hacerte feliz—él la beso—No sabes cuánto te amo—
Y ya había pasado una semana desde que había nacido su bebita, vio la bonita foto en su teléfono, era su amadísima esposa cuando había despertado de su enorme siesta, después de traer al mundo a su bebé, sentada en un sillón con la bata de hospital, y sus dos pequeños viendo con fascinación a su hermana, era preciosa, sublime, la amo en cuanto la vio, si sus dos pequeños más grandes se parecían muchísimo a él, la nueva integrante era idéntica a su azabache, su halo de ricitos azabaches, su carita muy parecida a la de su mami, pero con unos ojos dorados como los suyos y los de sus hermanos, si nadie había sacado los bonitos ojos de ella, pero no importaba, los amaba a todos pero por sobre todo amaba a su linda esposa, a su más que perfecta esposa, a su amada esposa, ella era suya, ella del, por siempre y para siempre, todo gracias a esa foto que había visto cuando tenía dieciocho años, y daba gracias a poder estar con ella y con sus hijos, y aun le faltaba uno para poder dejar en paz a su esposa, aun le faltaba otra bebita, o bebito en sus brazos, para tener completa su hermosa familia, gracias al destino por ponerle a esa mujer en su camino y daba más gracias a los benditos acuerdos matrimoniales.
10:53 p.m 29/07/15 ¿Reviews?
Espero que les guste el epilogo, hay pero que triste que ya acabe, pero bueno que les puedo decir, si sigamos con los demás fics, espero terminarlos pronto para así compartirles más, además de que quería pedirles otro favor, díganme si han visto mis historias en otros lugares, ya que una chica a la cual ayudaba a corregir, a darle ideas, a narrar, claro no de maravilla, pero le brindaba mi ayuda con todo el cariño del mundo, pero pues paso algo que ni yo me espere, la chica me dijo que yo era una maldita plagiadora, que le he quitado la idea de todos sus fics que quería hacer y que peor aún yo era una infeliz por haberme hecho su "AMIGA" y robarme sus ideas, pero bueno, espero que si ven mis historias en otros foros o algo háganmelo saber, espero que no pase, yo solo lo público aquí y en una página en fb que se llama Sesshomaru Novelas de amor, soy la admin Sango, una vez ya me habían robado un One-shot y hasta hoy día no lo quitan de la página de fb pero bueno uno ya no puede hacer nada porque hasta me bloquearon, peor ya, pero bueno, ando algo media triste pero bueno, les mando besos con musha musha tristeza, nos leemos pronto.
