Hola amigos lol, estaba escribiendo un poco cuando me di cuenta que también este capitulo era muy largo, entonces decidí subirlo, por que creo que así puedo pensar un poco más, por otro lado y contestando el comentario de Guest, que fue casi la misma que cielphantomville xDD No, si por alguna vez pensaron ambos que Lian-chu se masturbaba pensando en Gwizdo, la respuesta es NO NUNCA jamás he pensado en escribir eso no xDDD la satisfacción que Lian-chu sentía por el pequeño es totalmente I-N-O-C-E-N-T-E punto final, y lo de violarlo solo lo imagino. NUNCA lo llevo al acto lol, Phoenix si quiero que se enamore de Gwizdo y Antoinette estuvo verdaderamente enamorada de Lian-chu. quería aclarar ese punto en este capitulo, pero creo que sera en el siguiente. Aquí ya presente algunas cosas que pasaron en el fic cielphantomville s/10296386/1/Hasta-donde-llega-nuestra-amistad de sus capítulos "Recuerdos de la infancia", si me quieren preguntar quien es HUANG FEI es como un OC de esta serie, me gustaría subir un fic de él hablando un poco más, pero por ahora tan solo tienen que saber que es como un tipo rey de todas las islas ajenas de la Quinta Unión. Bueno sin más preámbulos espero que les guste esta capitulo y que comenten.

-ANA PARK

Chasseurs De Dragons : À la fin du monde.

Chapitre 5 : La ville et les soldats. (partie 3).

El lugar, se atrevía a decir Lian-chu, seguía perfectamente igual, los corredores del pequeño burdel se habían quedado tal y como su memoria los había dejado, El pasillo angosto, el tapiz rojo, las mesitas con pequeños floreros, y las puertas que eran tan solo 6 cuartos, eran pequeños, y por dentro, eran un tanto lujosos, uno de ellos era el cuarto exclusivo donde solo atendía Antoinette, eso lo sabía pues ella era la dueña del lugar, por lo que también exigía un poco más de dinero, a pesar de que para él era exclusivamente gratis, y después del último cuarto, había unas escaleras que eran protegidas con una pequeña reja y un gran candado, eso era la protección que Antoinette le regalaba a sus empleadas, pues siempre había un hombre que se pasaba con las copas y hacía grandes desastres tes en el bar y en las habitaciones para los clientes, era así, el como Antoinette protegía a sus chicas de cualquier daño, puesto que las escaleras se dirigían a los cuartos de la muchachas de ahí. era como una pequeña casa que se encontraba en el segundo piso, con un muy pequeña sala y con tan solo 4 habitaciones, más humilde, y mucho más simple de lo que eran la cantina de abajo y de las habitaciones donde se atendían a los hombres necesitados de un poco de amor, Lian-chu fue el último en subir, y miro complaciente como los hombres se sentaron en las sillas cerca de la mesa, todos lo suficientemente lejos del pequeño hombre que creía proteger en ese momento de los ojos amenazantes de Phoenix y de la misma manera en la que protegía al hombre, también se protegía él, procurando de quedar lo suficientemente lejos de la mujer y aún más cerca de Gwizdo, quien revolvía cosas dentro de su pequeño morral.

Gwizdo trataba de tranquilizar la taquicardia que le daba cuando tenía que hablar con hombres más fuertes que él, aún que se sentía seguro con el cazador a su lado, ese, era uno de los temores que siempre conservo, claro, uno de tantos.

-¿Tienen un plan?- Pregunto Phoenix a Lian-chu, quien lo miro solo para luego mirar a Gwizdo.

-Claro que si- contesto Gwizdo un poco enojado, siempre la había molestado que creyeran que el líder del grupo era el gigante, y a pesar de todo, envidiaba esa atención que repentinamente sintió que le daban a su amigo.- Es un plan, un poco complicado.

-¿Y de que trata?.-pregunto efusiva la cazadora, quien se encontraba a su lado derecho.

Gwizdo trago saliva, siempre que se ponía nervioso, sentía el como su corazón bombeaba más sangre de la necesaria, del como su sudor helado se resbalaba lentamente sobre su frente, sus mejillas y hasta en las yemas de sus pequeños y delgados dedos, sentía la sangre hervir y ponerse en solo sus pómulos para que todo mundo lo viera así, sonrojado, esa, era una de tantas cosas que lo molestaba de si mismo, nunca la había gustado que sus mejillas se tornaran rojo sangre debajo de su piel, pues lo consideraba algo no característico de un hombre, también era una cosa de la cual nunca había visto de su compañero Lian-chu.

Los ojos del pequeño estafador cruzaron fugazmente con los del cazador, quien siempre se mantenía cerca suyo, muy cerca, pero más pronto que tarde, Gwizdo aparto su mirada al suelo, tratando evitar, todo contacto humano que sus ojos pudieran soportar, limpio sus manos del sudor en sus pantalones, con un movimiento que no se viera exagerado o patético, cerro los ojos por un momento, e inhalo hondo, tan hondo como sus pulmones le permitieron tragar aire, y después abrió los ojos y miro alrededor suyo, un poco más seguro de si y asegurando se de que la taquicardia bajar

"Solo son unos hombres un poco sobre dotados de músculos, no es como para temer Gwizdo". se decía a sí mismo, entonces se decidió fingir valentía, como siempre lo hacía, saco su mapa de las islas flotantes, un poco viejo pero que se conservaban los trazos legibles y claros, se los trato de enseñar a los hombres, que seguramente serían como el grandullón a su lado, y que apenas pudieran saber en donde se encontraban y que necesitaban de él, un guía.

-Nuestro plan es dirigirnos a los confines del fin del mundo...

Y todos guardaron silencio, sin mirarle, sin preguntar nada, y la taquicardia lo inundo de nuevo en su mundo de estrés y nerviosos, si estuviera solo en esos momentos, quizás ya hubiese hundido su cabeza en sus brazos y comenzaría llorar en silencio, esa era una faceta que nadie se atrevía a decir que aquel pequeño hombre tendría, por que él era un hombre bastante seco, pero el sabia perfectamente que era un cobarde, desde un inicio, siempre que se ponía a pensar en eso, la imagen de los niños en el orfanato, malos y groseros con el, le hacían volverse débil. La rodillas comenzaron a temblar le, y se sentía humillado, quizás su idea no era tan buena como el creía que era, y por eso los hombres ahí se mantuvieron en silencio tratando de encontrar las palabras adecuadas para no hacerle daño al hombrecillo enfrente suyo.

Entonces, casi por error miro a Antoinette desde el otro lado de habitación, y sintió un escalofríos quebrar su cuerpo, como si una ráfaga eléctrica lo estuviera manteniendo en shock, Miro a la mujer, quien se mantenía atrevida con sus manos en su pequeña cintura y esbozo una larga y amplia sonrisa a su dirección. A Gwizdo lo desconcertó, pues jamás en su vida, una mujer tan hermosa como lo era Antoinette le había sonreído así, entonces en un segundo instante miro de nuevo a la multitud, quien también repetía la sonrisa de la mujer, todos hacia él, y comprendió que quizás no estaba tan mal.

-Me parece interesante.-contesto Phoenix mirando de una forma a Gwizdo un poco distinta que como lo hacían los demás, cosa que puso en alerta todos los reflejos de Lian-chu.- pero, ¿Porqué no a los terrenos de Huang fei?, es más extenso y considero que es más seguro, más aparte, Huang fei no forma parte de Quinta unión, ni mucho menos de el consejo de sabios.

-Huang fei no se atrevería a participar en una confrontación con súbditos que no pertenecen a sus confines.- Dijo Lian-chu hacía Phoenix, tratando muy bien de ocultar sus celos y para que no se reflejaran en su comportamiento "Natural".

-Pero...-Interrumpió Zoria a los hombres que comenzaban a analizarse con sus miradas.- ¿Eso quiere decir que pretenden acabar la guerra con otra guerra?.

Un nuevo silencio, esta vez Lian-chu se puso nervioso, eso, no lo habían pensado ni por una milésima de segundo, y quizás había sido error de él no preguntar todo el plan de Gwizdo, desde que subieron al Saint George no habían dirigido palabra alguna sobre ese asunto, tan solo palabras que hicieron que ambos se sacaran de sus casillas, enojados y sin poder manipular sus emociones, entonces, Lian-chu sintió la ráfaga helada de un viento colado dirigido especialmente a su cuerpo, que lo hizo temblar y sentir ese micro punzadas en las yemas de los dedos, esas, que uno siente cuando sabe que hizo algo malo y lo acaba de reconocer, miro a Gwizdo, deseando que respondiera lo que el predecía, "No lo se" tan solo necesitaba escuchar esas finas palabras de ahí, y que ellos, los hombres musculosos como se atrevía él decir que el estafador hacía mención, se sentaran largas horas para idear un plan, iba hacer matar a dos pájaros en uno, pues, no solo se liberaría de Antoinette, si no que dejaría ocupados a todos sus enemigos, negando le paso a Gwizdo, quien se iría a dormir con Hector, o por lo menos, estaba seguro de que él le obligaría hacerlo, sería perfecto y se irían después dada la madrugada del día siguiente, sin preocupaciones, sin esa charla que Antoinette quería hacer con él, sin un Phoenix colado al lado de Gwizdo, "Vamos Gwizdo, di que no lo sabes aún" se susurraba a si mismo.

-Eso pretendía...

La voz de Gwizdo se puso complaciente en los oídos del cazador, que dejaba que la taquicardia le invadiera el cuerpo, para que solo se convirtiera en una masa palpitante con ganas de gritar, de aventar la mesa a un lado y cargar a sus amigos y salir de ahí, con la ira de su cuerpo y con la ira que se colaba de distinta forma que la otra, esta vez el cazador sintió que no podía controlar al monstruo que llevaba dentro y que sollozaba para poder salir, pero no podía dejarlo salir, por que ese monstruo no debía salir, por lo menos no ahí, con la poca gente a la cual le sentía un cariño especial, respiro hondo, tanto como pudo y que no pareciera obvio, entonces miro de nuevo a Gwizdo, tratando que sus ojos se encontraran una vez más, pero el pequeño hombre lo ignoraba, ¿Porqué? se preguntaba odiosamente a si mismo, tratando que las acciones del estafador le dieran una pista siquiera, pero el hombre en frente suyo no veía a nadie más que a su mapa, volvió la cara hacía él, lo que hizo que Lia-chu se sorprendiera y se sintiera finamente emocionado, pero esa emoción no duro mucho, pues el hombrecillo no le miraba a él, miro a Hector, quien se encontraba detrás suyo. El hombre hizo una señal y pronto el animalesco se acerco con lo que era un compás entre sus garras, realmente Gwizdo había pensado más cosas de las que le dijo a el cazador.

Sus ojos se nublaron, y su enojo no veía un fin concretó, ¿Desde cuando Gwizdo le dejaba de decir cosas importantes?, su relación no había cambiado nada desde que él se fugo con su mejor amigo, convenciéndolo de esa vida, que ahora mismo, se arrepentía de habérselo obligado.

-Es...-continuo hablando Gwizdo a toda la multitud.- la única forma viable que he encontrado para liberarnos de esto.

-¿Porqué? pregunto Zoria.-¿No hay otra forma?

-No, por lo menos no para lo que planeo hacer.

-¿Tú?.- pregunto Boint.-¿Cómo que planeas hacer?, digo, ¿No haz escuchado de lo que dicen que hay una vez saliendo de los condominios de Huang Fei?. En que nos beneficia este plan tuyo.

Por un momento Lian-chu estuvo a punto de levantarse a darle una bofetada a aquel envejecido hombre sentado en una esquina, Pero se controlo, o eso pretendía, el sudor caliente de su frente que se resbalaba hasta su mentón solo hizo que reflexionara de las cosas que sucedían en esos asquerosos días, "No Lian-chu, no aquí, no desates tu furia enfrente de él" se repetía a si mismo una y otra vez, entonces se limito a tan solo dirigirle una mirada amenazante al hombre, más no mas.

Gwizdo resoplo, de nuevo esa incredulidad que se tenia de si mismo, de nuevo un grupo de personas no quería creer lo que pensaba, de nuevo la discriminación y la preferencia de otro plan, había veces en las que Gwizdo creía que si su cuerpo fuera lo doble de su tamaño y sus gelatinosos brazos tuvieran quizás uno que otro musculo, podría sorprender a la gente, darle un poco de miedo, sentirse valiente, y sobre todo, hacer que la gente creyera más en el. Pero no era así, miro sus escuálidos pies por un segundo, antes de mirar al hombre que le había cuestionado, y darle en la cara, con sus palabras sobre dotadas de verbos y de más tan solo para confundirlo aún más, por que descubrió muy pronto, que aquel hombre tal vez, no sabía con certeza ni escribir su propio nombre.

-En la guerra pasada a esta, tan solo sirvió para que miles de civiles perdieran la vida, entiendo,.-se la mio los labios y miro al hombre un poco más serio.- que ustedes, ninguno en realidad, entienda esto, pero, de alguna u otra manera, esto que hicieron no va afectar más de lo que creen, por que antes, cuando desaparecieron a los Trolls solo trajo desgracias, no solo murieron ellos, murieron decenas de personas a sus alrededores, yo se que la isla del fin del mundo es solitaria, y que los confines de Huang Fei están vastos de gente, pero antes, después de ahí se hallaba unos cuantos muchos pueblos hermanos, no eran pertenecientes a los terrenos de la quinta unión ni de Huang Fei, esa pequeña población murió en la guerra, también se perdió una gran porcentaje de tierras fértiles, es por eso que hay tanta hambruna en algunas islas flotantes, esa es una parte.

-¿Cuál es la otra?-Pregunto Casper.

-Hay dragones que ayudan a los campesinos, si, desaparecen a los dragones, no desparecerán a unos cuantos, desaparecerán a todos sin importar que. Por otro lado, si los dragones dejan de existir, ¿Entonces donde vamos nosotros? dudo mucho que la mayoría de los cazadores hagan otras cosas que no sean eso, cazar, caeremos en la pobreza, y tal vez moriremos de hambre, quizás algunos consigan trabajo, pero no todos tendremos suerte, nosotros seremos, los olvidados de la nación.

De nuevo guardaron silencio, Gwizdo trato de bajar la mirada, calmar sus nervios, y no tratar de imaginar ese horrible futuro, como aquella vez que le dijo a Lian-chu, "Lian-chu, algún día vas a encontrar a alguien, te enamoraras, se casaran y formaran una hermosa familia con niños igual de grandes y fuertes como tú. Entonces será peor para mí verte abandonarme, e irme" , esta vez, sintió que eso que dijo hace años realmente se cumpliría, y entonces si, estaría solo, miro vagamente a Zoria, quien le regreso la mirada rápidamente sonriendo, para luego volver a mirar a la madera vieja de la mesa frente suyo, Para Gwizdo, Zoria sería la esposa de Lian-chu, siempre creyó que había cierto cariño entre aquellos dos, y siempre imagino que así acabaría, ambos casados y con hijos, y él ¿Qué haría? fue en ese mismo tiempo cuando él mismo dijo que serviría para ser un escriba o un dibujante para la ciudad, pero ahora que tenía los años que tenía, y que tenía marcas de unos cuantos dragones, no podía evitar decir que su vida, había cambiado desde el instante que acepto ser el ayudante de Lian-chu, su compañero de aventuras, desde que enfrento el dragón en el orfanato de la madre Hurbbart había conocido la adrenalina del peligro, y su cuerpo, ya acostumbrado a sentirlo, perdería todo eso que lo llenaba de vida, entonces se miro a si mismo sentado en un taburete de una de tantas oficinistas de algún lugar de esa gran ciudad, escribiendo y escribiendo, leyendo libros que no hubiese leído nunca por gusto, sin propósito, sin adrenalina, y por supuesto, sin familia a quien mantener, entonces se sintió solo, y negó rotundamente esa vida, y por un momento se enfado de si mismo, quizás sería un pensamiento egoísta, uno de tantos que había tenido, pero si de él dependía que su vida no acabara en un mundo si Lian-chu, entonces se atrevería a separar a el grandullón de la cazadora a lado suyo, no permitiría que esos dos acabaran juntos, no lo quería perder así, no lo quería.

-Estoy de acuerdo,-Dijo Phoenix.- ¿Cuándo nos iríamos?.

Gwizdo detuvo su mente y miro a los hombres que tenía enfrente, todos asintiendo con sus cabezas de que estaban dispuestos a seguir el plan suyo, sin objeciones y pensando un rato, inhalo aire con todo lo que pudo, más sin embargo, su voz fue callada por una de mayor potencia y de mayor autoridad.

-Cuando llegue la madrugada.

La voz de Lian-chu y su ceño fruncido, hizo que Gwizdo se sintiera alterado, y su corazón no dudo en dar ese especifico latido que dejaba un dolor horrible en todo su pecho, Lian-chu se escuchaba enojado, tal vez, por todas sus peleas de los días anteriores, lo miro por el rabillo del ojo, y suspiro, por que esa no era la mirada característica que tenía él cuando estaba enojado, por lo menos, no cuando se trataba de Gwizdo, entonces ¿Qué había realmente enojado a el cazador?