Otro capitulo más, ya lo había escrito, pero tenía algunas dudas y como ya se acerca el final del semestre tenía que apurarme para no deber ninguna materia ;A; pero afortunadamente no las deberé, creó lol bueno espero que les guste.

-Ana Park.

Chasseurs De Dragons : À la fin du monde.

Chapitre 6 : La ville et les soldats. (partie 4).

La habitación se había quedado especialmente en silencio después de que el cazador hubiese interrumpido al pequeño Gwizdo, las voces de todos se acallaban cada vez que eran alcanzados por la mirada de aquel hombre y pronto fueron perdiendo su efecto, Gwizdo había dicho resumido ya, todo su plan, y los hombres ahí sentados junto con Zoria, habían tal vez, decidido no preguntar más cosas, acabaron con todos los preparativos, esa misma noche, ya habían acabado de pensar sobre su escape, habían declarado que se irían, no en la madrugada como había dicho Lian-chu, pero si en la mañana, para descansar y comer todo lo que fuera posible esa noche, pronto los hombres abandonaron sus asientos y decididos de disfrutar su velada en el burdel bajaron a la cantina de la planta baja, dejando solos a Gwizdo, Lian-chu, Zoria y Antoinette, quien apenas y dirigía su mirada a ese asunto, que se veía bastante familiar.

-Bueno.- Se escucho el resoplido de los labios de Gwizdo, tocándose su frente, repetidas veces para evitar que el sudor bajara por su mejilla, con los ojos cerrados y su ceño fruncido,respirando sonoramente.- Se puede saber ¿Qué rayos haces aquí Zoria?, digo ¿En un burdel?.- Voltio con un ojo abierto y mirando a la mujer de brazos cruzados enfrente suyo.- Sin ofender...- dijo bajando la mirada y tratando que su enrojecimiento no se hiciera de notar.- ¿Porqué aquí?.

-Antoinette.- Comenzó a responder.-Me ofreció trabajo aquí.

Gwizdo miro desorbitado a la joven cazadora, con los ojos abiertos como platos, sin frotarse ya la frente y pronto sus mejillas se enrojecieron tanto como jamás ninguno de ambos cazadores ahí le había visto jamás, Resoplo y tocio un poco, para que el nudo de la garganta perdiera fuerza y así que su voz sin ritmo prosiguiera con su pregunta.

-¿Ccómo?.

Lian-chu bufó para si mismo por un momento, por el simple hecho de que la situación ahí vista, era muy inocente, él, ya sabía de ante mano que Antoinette no contrata a cualquier chica para hacer el trabajo de amores de la que ella radicaba, hacía tanto tiempo que conocía a la mujer, que dudaba mucho que sus métodos de añoranza cambiaran por una chica un poco simple como lo era Zoria para él, miro por le rabillo del ojo a una Antoinette reírse, y entonces supo que ella, no era lo que pensaba Gwizdo.

-Es un trabajo simple.-Comenzó a mencionar la mujer.-Solo tiene que lavar los trastes.

Entonces Gwizdo se quedo helado, y aún más apenado de lo que sus oídos habían escuchado, y bajo su mira tan rápidamente como sintió que su sangre hervía. Después de unos cuantos instantes, la voz de Zoria comenzó a reír, y todos menos Gwizdo la siguieron.

-¿Creías que yo hacia trabajos de Amores, Gwizdo?.-Comenzó a decir la joven cazadora, controlando sus risas- Hay veces que creo, Gwizdo, que eres muy inocente.

Las risas se hicieron notar unos momentos más, sin que dejaran de hacer conclusiones de la inocencia del pequeño hombre, quien se trataba de defender y se mantenía con el ceño fruncido.

Lian-chu se sintió tranquilo, a pesar de que su plan anterior no había funcionado, creía que si seguían con la cazadora, Antoinette no tendría la oportunidad de siquiera dirigir una palabra, su corazón, había comenzado a latir sin desenfrenarse, como cuando Phoenix mira a su Gwizdo, que la sangre, había retomado su ritmo y que al mismo tiempo, dejaba de calentarse y volviendo así, a su temperatura normal, ya no estaba celoso, y ya no se permitiría estarlo, sintió meramente que aquel instantante era perfecto, sin importar incluso, que la mujer de tremendo escote enfrente de él, lo mirara como un salvaje animal que intentaba acecharlo como cuan bil presa era, por que sabía que Antoinette, no diría sus problemas enfrente de gente que no le interesara en la mas mínimo, y eso lo mantenía en suma alegría.

Entonces se escucho el rechinido de la madera de las escaleras, apresuradas y sonoras, bruscas, que se dirigían a donde ellos estaban, y pronto, Lian-chu se percato de quienes se trataban, Casper e Isaac, llegaban a empujones y riéndose a carcajadas, como si el alcohol en sus cuerpos hubiese sido tal de un gran brindis, estaban contentos, y eso lo sabía muy bien Lian-chu, se puso tenso, más no preocupado, y quizás esa preocupación que le falto sentir fue la culpa de lo que quería evitar sucediera.

Casper e Isaac tomaron por sorpresa los hombros del pequeño Gwizdo. Sonriendo y jactándose de si mismos.

-Ven pequeño.-Susurro Isaac a la enorme nariz de Gwizdo que detecto el olor más fétido que jamás había presentido, alcohol, carne asada, saliva seca, y bacterias que se formaron quizás a través de los años, se retorcijo un poco, pero como era de esperarse, ambos hombres eran demasiado fuertes incluso estando casi inconscientes.-Vamos a divertirnos esta ultima noche

Entonces se preocupo, pero eso fue cuando aquellos hombres realmente se llevaron a Gwizdo corriendo escaleras abajo, entonces se levanto apresurado y siguiendo a paso acelerado a los hombres enfrente suyo, sintió de nuevo el aire frió cruzarse por la nuca y entonces, como si hubiera sido todo planeado, miro por el rabillo del ojo, como la mujer se acercaba igualmente apresurada hacia la cazadora y susurraba algo y después de unos instantes, Antoinette se dirigió a las escaleras, lo que hizo que el cazador no supiera con precisión que le esperaría después, ideó un plan estratégica-mente, trataría de alcanzar a los hombres que se había llevado a Gwizdo, lo tomaría y se quedaría muy cerca de él, por que con tan solo la presencia de su amigo se salvaría de aquella charla que no deseaba escuchar, pues ya lo escuchaba desde que se había fugado.

Más, no pudo llevar a cabo su magnifico plan, pues cuando toco el suelo de el segundo piso sintió una mano delicada ejercer fuerza sobre su brazo, jalándolo adentro de la habitación, esa donde Antoinette hacía el trabajo de amor, y lo último que miró fue a un Gwizdo que volteaba y lo miraba con la boca abierta, pero no supo acertar si la expresión era de asombro o de que quería ayuda, por lo que su corazón retumbo y dejo un dolor punzante en su pecho, se sintió meramente estúpido, por no haber detenido todo eso.

Miró con el ceño fruncido a la mujer que ahora se hallaba enfrente de él, la mujer se encontraba en la puerta, para dar entender de que por lo menos, no saldría hasta que ambos terminaran la charla.

-Eres un hombre impresionante.- dijo Antoinette, con el tono pícaro con el que siempre hablaba, pero no con el mismo ritmo con el que lo hubiera usado si quería burlar o bufar de él, por lo que él cazador pensó que ella estaba enojada, o sumamente triste.-En realidad.-prosiguió.-Son un par impresionante, pensé que jamás volverías con él. ¿Qué te hizo cambiar de idea?, tú no eres un hombre que solo lo hace por que si, ¿Qué pasó?.

-¿Qué cosas supiste?.- Respondió con otra pregunta.- Camellia era buena amiga tuya, seguro que te lo contó, ¿Qué te dijo?

La mujer se mordió el labio inferior, "justo en el blanco" pensó Lian-chu, dado que conocía a la mujer, sabía muy bien como controlarla, y a pesar de que ahora ya no se podía zafar de la charla, tenía que hacer que la mujer dudará, por que si lo hacía lo dejaría ir para que ella pensará, pero era una idea de doble filo, pues, Antoinette no dejaría la oportunidad de reclinar al hombre, pero tampoco lo dejaría ver su lado vulnerable.

-Me dijo que una semanas después de que cortaras con ella, tu amiguito miro a un dragón, que ese dragón entro a la casa, y que él dijo que lo había "matado", me dijo también que te veía raro, como impaciente, y que justo al día siguiente tanto tú como él desaparecieron. Dime Lian-chu, ¿Qué paso en realidad? Camellia siempre ha sido un tanto mentirosa, en realidad ¿Porqué te fuiste? ¿Porqué con él?.

Lian-chu recordó por instantes esa vez, despertó aturdido cuando creyó escuchar un grito, pero no cualquier grito, si no el de su amigo, se levanto asustado y con el corazón en la garganta, y cuando en esa noche poso su mirada en la litera de su amigo y miro a un conjunto de sabanas todas vacías se asusto aún más y sin sentirlo, grito sin desenfreno, en ese día cuando amaneció Gwizdo le había contado que un dragón había entrado a la cocina, que el animal lo había visto que había salido corriendo, entonces resoplo, pues también fue un día en el que Gwizdo se "enojo" con él.

Lian-chu la miro, pensativo y respondió.

-Esa es la pura verdad...

La mujer no pudo fingir su ceño fruncido, impaciente, y con el cuerpo temblando le, se le veía nerviosa, pero ¿Porqué?

-Eres realmente increíble.-Volvió a decir y sonrió, quizás para reír, pero se contuvo.-Realmente increíble, sabes Lian-chu, puede de que ambos seamos unos analfabeta, pero los estúpidos tiene varios campos, yo no soy estúpida, mis años me han atribuido varios conocimientos, volviéndome experta en cuestiones de amores y otras cosas, cuando tú venías, sabía por que lo hacías, era claro.

-¿Qué era claro?.- interrumpió dudoso el cazador.

-No amabas a Camellia, y ella no te amaba de la manera en la que tú no querías, venías a mi quizás no solo por sexo, venías por que te escuchaba, por que me querías, pero yo sabía que no me amabas tampoco, y lo sabía, sabía que estabas buscando a el amor de tú vida... por eso no lo comprendo, pensé que lo harías una vez que te dieras cuenta, pero ¿Porqué regresar con un HOMBRE del que te dijiste a ti mismo jamás volver? Cuando me enamore de ti, lo hice por que pensé que eras un hombre que se creía su propia palabra, no uno que no cumple con ella y regresa arrastrando los pies...

-¿Y por qué enamorarse de esa clase de hombre?, teniendo tantos de donde escoger, digo tu profesión tampoco es algo de la que estar muy orgullosa ¿No crees?.

Antoinette se quedo impactada con las palabras que pareció escuchar de la boca de el cazador, era obvio que no estaba muy orgullosa de eso, pero así fue su vida de cruel que hizo acotar por la profesión que ahora le daba de comer, pero también había pensado en lo que Lian-chu le había dicho hace mucho tiempo, e incluso ya se había imaginado en una vida campesina, cumpliendo cualquier deseo de aquel semental hombre, dejaría el trabajo de amores, dejaría de pintarse, aunque los años se posaran más descarados en su rostro, dejaría de usar ese tipo de vestimentas atrevidas, por lo menos no cuando Lian-chu se las quisiera ver puestas, y dejaría ante todos los medios aquel nombre que le atribuía docenas de nombres vulgares en los confines de la quinta unión, había decidió a renunciar a su nombre, a todo lo que ella conocía con el simples hecho de quedarse con el hombre que por primera vez en la vida le había hecho latir su corazón y la había protegido de un sin fin de sentimientos negativos que la rodeaban y todo con sus enormes brazos.

Era algo de la que se arriesgaría, por que sabía bien que un campesino como lo quería ser él, no le dejaría mucho y habría épocas en las que sufriría de hambre, pero sin importar todo eso, esa idea se había transformado en su sueño más preciado.

-¿Hubiese dejado esta vida por mi?

Antoinette bajo la mirada por unos segundos "Claro, claro que si" susurraba en su propia mente cuando sintió la sangre hervir y dirigirse hacía sus mejillas, poniéndolas rojas, y calientes, se sintió avergonzada, por que sintió también una lágrima que bajaba a su mentón, ella se atrevía a decir que jamás lloraba, pero lo estaba haciendo en ese momento, "Si, si, si, mil veces si" se volvía a decir, se sintió débil y maldijo también al cazador, quien se le comenzaba a acercar, quizás para consolarla, pero esa fue una idea que sentía muy lejana.

Se aclaro la garganta y por fin dijo.

-Si.