Un nuevo capitulo yeiii, este capitulo es especial .w. por que pasa algo muy lindo, hace unos días estaba pensando como me sentiría si alguien me roba un beso, no quiero sonar muy inocente, muy tierna o muy pequeña, pero es que yo no he dado mi primer beso aun xDDDDD por que no he tenido novio aún, pero como soy fan de las novelas coreanas pues, y vi como a la protagonista le robaban un beso me dije que sería muy genial pero supongo que no, por que también depende que quien te lo de, y pum, un idea surgió de mis preguntas constantes lol, eso por eso que escribí así este capitulo, y dándole fin al capitulo La villa et les soldats que a mi ya me traía harta lol, mi capitulo se llama Un coup de poing dan le visage (Un puñetazo en la cara) por que creo que la acción que pasara aquí es literalmente un puñetazo en la cara de Lian-chu, bueno, así yo digo, aunque también se relaciona con muchas "peleas" que habrá, así que disfruten.

-Ana Park

Chasseurs de dragons.

Chapitre 8 : Un coup de poing dans le visage.

Cuando Lian-chu miró hacía adentro del bar, quedo helado, por lo que sus ojos vieron, su corazón dio una punzada, y el suceso se repetía inquietante en su mente, una y otra vez prolongando la dolorosa punzada.

Gwizdo había sido alzado por uno de los soldados que anteriormente habían visto, casi sin esfuerzo, y escucho como de su boca salían unas palabras que le inquietaron "Pensé que estabas aquí para vender verduras, quizás vienes a vender otra cosa" Gwizdo se retorció bajo el agarre y pronto la otra mano de aquel sucio hombre comenzaba a recorrer el abdomen de su amigo, se preparó ya comenzaba a caminar rápido para golpear al tipo, o peor aun, para matarlo.

Pero de nuevo se detuvo, pues el puño que golpeo al hombre no había sido la suya, y se lamento de eso. Phoenix se había levantado rápidamente de su asiento y había soltado el tarro de alcohol que bebía, había sido un movimiento tan rápido que ni Lian-chu pudo darse cuenta hasta que vio a el mismo hombre tumbado en el suelo y a un Gwizdo temblando y siendo cargado por el hombre asiático, pero otro hombre asiático, no él. Resoplo, y su corazón se acelero, su sangre hirvió de rabia, y sitio la bilis subir por su garganta.

Miró a él hombre incrédulo, tapándose la cara pues la sangre salia a borbollonees de un lugar que él no supo acertar, no hizo nada, pues creyó que ya no tenia nada que hacer, camino despacio, a cercándose a el grupo de hombre que serían sus nuevos compañeros, en especial, al hombre que sostenía a Gwizdo como a una princesa, intentando no fruncir el ceño, y que su corazón y su respiración regresaran a la normalidad. "¿Estas bien?" escucho decir Phoenix a Gwizdo, quien cubria su cara sonrojada debajo de sus pequeñas manos, si hubiese sido en otra situación, Lian-chu no habría negado que esa expresión lo mataba de ternura, pero no era así, pues no había sido una situación agradable y lo peor era que Gwizdo no estaba entre sus brazos, si no en los de ese hombre que comenzaba a odiar aun más.

-Qué hombre tan asqueroso.- dijo Casper a Isaac quien asentía aunque no muy bien, pues ambos estaban borrachos.-Y tú Lian-chu, ¿Donde estabas? ¿No se supone que tú y esa pequeña sabandija son super amigos?.

-Si, si, en la reunión que tuvimos ¿No fuiste como su escudo?, entonces ¿Porqué nuestro adorable Phoe~ se tuvo que ensuciar las manos?

Las voces de aquellos hombres le retumbaban en los oídos, y a pesar de su vago esfuerzo, no pudo controlarse, la ira le carcomía desde adentro deseando llegar a fuera, desando con todas las fuerzas liberarse, miro a los 2 hermanos, y solo resoplo.

-Dejen de decir eso, Lian-chu, suenan como un par de chiquillos resongones, no le hagas caso hombresote.

La defensa que recibía del anciano Boint no le quito su enojo, pero entre más ira sentía, más se decía a si mismo que no debia de hacerlo notar, no debía dejarles ver que debajo de esa piel amable y bondadosa se centraba una bomba de tiempo, que si recibía un insulto más despojaría su enojo con cualquiera que fuera su enemigo, pero no lo iba hacer, no con un Gwizdo desprotegido en los brazos de aquel hombre que no paraba de acariciar los cabellos castaños de su amigo.

-Me lo llevare a dormir.-Le dijo firme a Phoenix.-Dámelo por favor.

-No hace falta, si quieres yo lo llevo.

Miro fijamente a Phoenix con el ceño fruncido, resoplando en silencio, y sin que se notara y entonces dijo de una forma poco audible.

-No quiero.

Introdujo su mano dentro de los brazos de Phoenix que lo miraba inexpresivo, y recargo a Gwizdo en su hombro, como si fuera un bebé, dirigió una ultima mirada al hombre y se fue de ahí, con un Gwizdo un poco más tranquilo y con su corazón y su respiración de forma normal.

Llegó a la habitación que Antoinette les había dado, no se sorprendió ver a un Hector completamente dormido, y lo ignoro, poso a Gwizdo en la cama con delicadeza, esperando con ansias escuchar el suspiro que siempre daba cuando algo así sucedía, descubrió que su sonrojo no había sido por que el hombre lo hubiese tocado, y mucho menos que Phoenix lo cargara entre sus brazos, no, en realidad, estaba borracho, se le notaba en su olor y su extraño reír, se alegro un poco, siempre era gracioso verlo borracho, porque era una de esas pocos cosas que Gwizdo solo le enseñaba a él.

-¿Porqué tomaste Gwizdo?

Gwizdo abrió los ojos y lo miró resoplo y después frunció el ceño, se levanto apresurado y una vez sentado le dio un puñetazo en la cara a su amigo, que no le dolió, pero si le sorprendió, no detuvo sus pequeños golpes hasta que comenzó a llorar.

-¿Qué te ocurre Gwizdo?, ¿Por que estas enojado?.

-¿Porqué?, eres un estúpido Lian-chu.

Lian-chu lo trato de rodear con los brazos, en parte por que lo quería tranquilizar y por otra por que así evitaría un poco los repetidos golpes que le daba en la cara.

-Porque estas así Gwizdo, tranquilo.

-Estaba muy asustado Lian-chu.- El pequeño hombre comenzó a temblar de nuevo.-Tenía mucho miedo.

-¿A que le temías?

-De no estar junto a ti...

El corazón le palpito increíblemente rápido, siempre lo hacía cuando Gwizdo decía esa clase de cosas, pero a pesar de todo, fingió que tales cambios en sus sentidos no sucedieron y actuó como si nada, siempre lo hacía cuando algo así sucedía.

-Siempre estoy aquí Gwizdo.

-No, no es cierto, si lo quisieras así tú no habrías ido con esa tal Anni, Antonia, Anoria, Antoi, Antoinette.-Gwizdo guardo silencio por un momento y trago saliva.- Tú no habrías hecho eso, grandullón imbécil.

-Gwizdo...¡Contrólate! estas muy borracho, ¿Quieres que te traiga algo de agua?.

-Cállate, no te quiero escuchar.

-Mira Gwizdo.- Respondió Lian-chu con tono serio y dejandolo de abrazar para tocarse su frente en signo de que su paciencia comenzaba a desaparecer.-Deja de decir tonterías, no lo telerare.

-Pues entonces vete!, no te necesito!, puedo solucionar todo por mi mismo!, yo soy aun más fuerte que tú, no hace falta que tu estés aquí!

Lian-chu frunció el ceño, ahora estaba fuera de sus casillas, era esa la razón por la que le negaba a otra persona que viera ese estado de bufón que ponía Gwizdo cuando estaba borracho, por que el siempre se enojaba y hacía que Lian-chu se enojará también, y a pesar de todo, su memoria se borraba como si nunca lo hubiera hecho y eso lo molestaba aún más, no era que lo odiara, pero si lo hacía enojar, él nunca tolero a los borrachos, por eso él casi nunca tomaba, pero cuando lo hacía era por que él hombre que tenía enfrente lo sacaba de quicio.

-Seguro que eres más fuerte que yo, claro.

Y pronto su rostro fue impactado por otro golpe, un poco más fuerte, pero aún si causarle dolor, escucho un poco más con atención, los quejidos de Gwizdo y sus mocos escurriendo hacían que pensara que aquel hombre, más grande que él, era realmente un niño pequeño, y le daba ternura excesiva, pero se controlo, esa clase de acciones le quitaban el enojo, pero le aceleraban el corazón de la misma manera que lo sobresaltaba y eso no le agradaba demasiado.

-¿Porqué estabas con esa mujer Lian-chu?

El cazador contuvo la respiración unos segundos, comprendió, o mejor dicho, Gwizdo le respondió aquella incógnita que tenia en la cabeza, de que el rostro que había puesto antes de que el entrara con Antoinette a la habitación había sido de sorpresa, de desconcierto.

-¿Quien es ella? ¿Por que fuiste con ella?, Estúpido cazador de mierda.

-Gwizdo deja de insultarme por favor.

-¿Y si no quiero? Sabandija Gordaaaa.

-Gwizdo...-Susurro, a Lian-chu le molestaba de sobre manera que Gwizdo lo ofendiera pero tampoco podía hacer algo, pues él lo hacía solo cuando su borrachera se había sobrepasado de los limites de su pequeño cuerpo, de todos modos, ese era el tipo de borracho que era Gwizdo, Grosero y agresivo, impulsivo, era tal vez el único estado que Lian-chu conocia donde el pequeño hombre se atrevía a decir o hacer las cosas que usualmente le causaran pavor o incluso vergüenza, no lo hacía más que estando en una suma inconsciencia, recordó como había veces en las que decía blasfemias de Jeanneline, de Zoria, incluso de Zaza, pero con quien más se desquitaba y radiaba toda su ira era sobre él, y Lian-chu sabía en parte por que lo hacía, una vez, cuando aún eran un poco más jóvenes le pregunto el por que su odio contra él "Tú problema grandote es que eres tú, y yo soy yo, ¿Que tipo de hombre sería si no te tuviera envida?, Bastardo incrédulo, ¿Porqué tienes genes mejores que yo?..." esas había sido palabras que Gwizdo le había dicho, no sabía que eran genes, pero supuso que eran cosas que hacían que creciera, quizás era la comida, pero Lian-chu comía lo que Gwizdo, quizás era la proporción de la misma, puesto que él comía demasiado y Gwizdo casi no. Supuso que eso eran los genes, siempre lo pensó así, y se lamentaba a veces de que él comiera tanto, había veces en las que no comía bien creyendo que los genes dejarían de hacerl lo que hacían para que él creciera y así poder estar un poco menos alto, pero nunca ocurría. Tampoco es que justificara su rabia, nunca lo hacía, si bien, a pesar de que él era un poco fanfarrón sus padres le habían enseñado que la bondad y la amabilidad siempre debía ser lo que le tenías que mostrar a la gente, no solo por que era una forma de respeto, si no también sería una forma en la que la sociedad le tuviese confianza, es por eso que nunca muestra su enojo, o sus celos, temía que la gente se alejara de él, con más facilidad, y le preocupaba bastante eso, ya había perdido una vez a una familia, no quería perder la que había formado ahora, resoplo bastante, por que sintió que había pensado mucho y eso lo había cansado demasiado. Miró a Gwizdo, cabizbajo y sin decir aún palabra alguna.

Gwizdo voltio a mirar al cazador, pero rápidamente la desvió, se sentía nervioso, aunque no sabía por que, sacó un trapo viejo de uno de sus bolsillos y se limpio el sudor que le escurría por la barbilla, su corazón comenzó a acelerarse, sentía que saldría de su pecho, lo sentía con dolor contra las costillas y sus pulmones, y no le gusto, recordó el momento en que los hermanos Casper e Isaac lo llevaban escaleras abajo, cuando vio a Lian-chu con aquella mujer, no tan confundido como él creía que un hombre estaría si una chica hiciera eso, se veía tan sereno, como si esperara eso, se sintió molesto, aún más molesto de lo que estaba, la sonrisa picara de la mujer le hacía sentir que se burlaba de él pero ¿Porqué?, él no la conocía, de hecho era su primera vez en un burdel, así que por más que trataba de recordar rostros no lograba coincidir en ninguno con aquella mujer, y sintió como la sangre le volvía a hervir, estaba harto de eso, por que sabía que no había manera de que sus mejillas se pusieran más rojas de lo que ya estaban, o de que su corazón bombeara más sangre de lo que ya hacía, no le gustaba cuando se ponía así, se sentía como un estúpido, y como un débil cuando decía todas las cosas que pensaba, esa clase de cosas que no le gustaba decir. Lo odiaba, odiaba todo lo que estaba ocurriendo, pero odiaba más sentirse enojado con aquel semental hombre que lo miraba preocupado, por que no sabía realmente por que lo estaba, pero a esas alturas, no podía razonar bien, pues el alcohol aun le inundaba las venas y le quemaba la garganta, aun se sentía mareado, ¿Cómo iba a razonar bien cuando la habitación le daba vueltas y cuando pensaba ver a dos Lian-chus?, era obvio que no supiera lo que hacía.

-Buscando a una puta .-volvió a verlo, pero volvio a mirar la cama donde estaba sentado, con el ceño fruncido.- no lo creí de ti...¿Con Zoria no es suficiente? Bastardo.

-Gwizdo no llames así a Antoinette, y por dios no tengo nada con Zoria.- ese ultimo comentario de Gwizdo desorbito a Lian-chu de muy mala gana, frunció levemente el ceño, pero no menciono nada.

-uff...- El hombrecillo miro a su amigo, y sonrió levemente "Hijo de puta" se dijo, pero no en voz alta, eso hubiese sido un problema más grave que cualquier otro.- ¿La...La besaste?, Bastardo.- Pregunto avergonzado.

-DIOS, Gwizdo no.

El corazón le volvió a oprimir el pecho, esta vez para darle aviso que la bilis le quemaba el estomago, aún que no vomito, no le gustaba, solo fue la sensación, su respiración se aceleraba, cada vez más, y aunque trataba de hacerla de nuevo una respiración sintió que era todo lo contrario.

-¿T...te... te gusto?.

-Gwizdo estas diciendo tonterías, no la bese, no he besado a nadie de aquí, ni a Zoria, no inventes historias tontas y sin sentido, estas demasiado borracho, iré por algo de hielo.

Y justo cuando el semental cazador se levanto de la esquina de la cama, sintió un pequeño tirón debajo de su camisa, intentando detener, ese era el Gwizdo llorón, el que venía después de todas las señales que hacía para después tratar de remediar todo, ¿Esas eran etapas de los borrachos, no?, era el momento en el que Lian-chu volvía con Gwizdo para que esta se disculpara y dijera lo típico en un abrazo, que él no correspondía "Lian-chu, Lian-chu, perdón, perdóname, no se que me pasa tú eres mi mejor amigo, no debería de tenerte envidia, no podría, eres tan especial para mi, no quiero que te alejes grandote, perdóname por todo lo que he dicho, no se repetirá" y miles de excusas más, que aunque era un tanto repetitivas no le molestaba escuchar. El agarré no era fuerte, nunca lo era, pero a pesar de todo, se volvió, para escuchar esas palabras que tenía grabadas en la mente, pudo verlo cabizbajo (Una vez más), agarrando fuertemente el pañuelo viejo con el que se limpio su sudor, casi temblando, y con la otra mano deslizándose de nuevo con la otra.

-¿Puedo intentarlo, Grandullón?.

Esas fueron las palabras que lo desorbitaron aún más que cualquier otra en esa noche, ¿Donde estaba la disculpa?

-Intentarmm.

Lian-chu abrió aún más los ojos, contemplo como un Gwizdo se levantaba rápidamente de la cama, y aún arriba de ella, tuvo que estirar sus pies para hacer algo que no podía creer el hombre más alto de ahí. Gwizdo había puesto sus labios con los de Lian-chu, creando un leve roce, no fue un beso, solo fue eso, un roce entre sus pieles, calientes y llenas de el olor de el alcohol, fue tan fugaz como un latido, o incluso como un pestañeo, fue tan rápido que incluso no pudo hacer reaccionar sus sistemas, puesto que, había quedado en tal shock que no lo podía creer aun pasando una décima de segundo.

Y después aquel acto tan lindo se volvió de nuevo en el estado agresivo de Gwizdo, pues cuando sus labios dejaron de tocar a los del cazador su puño le pego en la cara, con todas sus fuerzas, y a pesar de que no le dolió a el cazador, si sintió un dolor sentimental.

-Me iré a dormir sabandija.

Y acabo la discusión, dejando a un Lian-chu confundido y frotando tierna mente tratando de decirle a su cerebro que eso había sido sin dudan no había sido un sueño.