El primer capitulo del 2015 jajaja es un poco corto, pero aún así espero que lo disfruten mucho. Feliz año nuevo, que tengan mucha salud y alegría, y que todos sus sueños se cumplan :)
-Ana Park
Chasseurs de dragons : À la fin du monde.
Chapitre 9 : Action à retardement.
Cuando el sol le toco el rostro, se retorció con molestia debajo de las sábanas que lo cubrían, se levanto de la cama y se estiro un poco, y después se volvió a sentar en el borde de la cama, con la cabeza a punto de explotarle y con las nauseas deseando salir de su estomago, aún la habitación le daba vueltas, pero como era de esperarse, ya había recuperado todos sus sentidos, es decir, ya estaba cociente.
Se froto varias veces las manos con su cara, tratando de acomodar sus recuerdos que poco a poco iban acumulándose en su mente, recordó vagamente el tarro de frío alcohol, el soldado malnacido que se atrevió a tocarle, le dio un escalofrió al decir eso, y como Phoenix le había roto la cara al pobre desgraciado, recordó unos cálidos brazos llevarlo hasta donde él estaba, y, y...callo en seco, ¿Era real lo que su mente le formulaba?, se sonrojo y su corazón latió fuerte y sonoro, No, sin duda eso no podía ser cierto, ¿Verdad?.
Se levanto una vez más poniéndose su camisa, que supuso se había quitado mientras dormía, "Je je no puede ser verdad, estoy difamando, no habría necesidad de haber hecho lo que mi estúpida mente me dice que hice, jeje ¿Verdad?, es solo una ilusión que el alcohol me jugo, no es verdad Gwizdo, no pudiste haber hecho eso, no, tu no eres de esos" se puso sus zapatos y se acomodo su gorro, "Estas alucinando" se dijo, se trataba de convencer de que no había hecho lo que se imagina haber hecho.
¿Pero que se imaginaba?, Recordaba haber estado sentado en la cama donde había dormido, haber discutido con alguien, de una forma un tanto agresiva, recordaba haber dicho "Hijo de puta" pero no recordaba a la persona a quien se lo decía, pues todas las veces en las que sus ojos lo miraban era algo así como una sombra negra sin rostro ni presencia, y después eso, lo que no quería o creía haber hecho, sus labios, habían tocado a los de aquella sombra, creando una chispa de nervios que crecían desde la boca del estomago. "¿Quien, quien quien?" pronto la puerta se abrió. No se sorprendió cuando vio a Zoria cruzar la puerta, un tanto aliviada de la cara, y con los hombros dejándolos caer, sonrió cuando lo vio, así sentado y con esa expresión de sorpresa que seguro ahora tenía, "¿Y si fue ella?" se preguntó, "No, no pudo ser ella, ella estaba en la ultima planta de el edificio, ni siquiera recuerdo haberla visto en el bar, ella no puede ser"
-Me alegró que estés despierto Gwizdo.-Dijo la cazadora interrumpiendo así el conflicto que estaba teniendo el estafador en su mente, se acercó a él, y se sentó al borde de la cama, junto a él.-Todos están un poco molestos, eres el "Cabeza del equipo" y no te despertabas, Phoenix me dijo lo de ayer.-Y bajo la mirada "No, ella entonces no fue".-Me dijo que... bueno ya sabes, eso y lo otro, me siento mal, de no haber estado ahí, ¿Sabes?, creó que Lian-chu siente lo mismo. Nosotros somos "Familia" y, creó que debía haberte protegido...
"¿Protegido?, ¿Quién demonios soy? ¿Una princesita?" miró a Zoria durante unos segundos, pero pronto bajo la mirada, le hartaba que ambos cazadores, Lian-chu y ella, e inclusive Hector lo protegieran de esa manera, recordó veces en las que la mamá de aquella adolescente le obligaba a cargar con grandes cestas de ropa, y cuando ella estaba se acercaba rápido y le decía con aquella voz chillona con la que siempre la reconocía "-¿Te ayudo Gwizdo?.-" y cargaba la pesada cesta y se dirigía rápidamente hacía donde ellos tendían la ropa limpia, sin siquiera dejarle decir la palabra que mostraba cuan orgulloso era el hombre "-No, yo puedo solo-" aunque no pudiera, lo quería intentar.
-No Zoria, yo soy él que te debe proteger a ti, no al revés.
Y se levanto con prisa de la cama para que ella no viera sus piernas temblar, había dicho algo cierto, pero siempre temía tener una discusión con ella, las prefería evitar, por que la cazadora siempre se exaltaba más que él y después de un buen rato, siempre terminaba llorando, corrió escaleras abajo, sin importar cruzar haber cruzado en el pasillo que tanto le incomodaba, habían algunas chicas a las que se dirijo con un seco "Buenos días" a los que ellas asentían y volvían a decirlas con sus labios sonrientes, seguro eso era lo que aprendían en esa vida, a contestarle a un hombre sonriendo le, quizás así ellos caerían más fácilmente, entonces se detuvo, ¿Y si fuera una de ellas?, se toco los labios intentando sentir alguno de aquellos viles que tanto usaban, pero no, están inclusive algo resecos, pero no tenía lápiz labial en ellos. Suspiro y siguió su camino escaleras abajo, cuando llegó al bar, no se sorprendió ver a todos con esas cejas fruncidas y con mirada cansada, él no soportaba tanto alcohol, pero aquellos hombres se veían tan distintos a él, que seguro siguieron con el festín hasta ya muy entrada la madrugada.
-Me alegró verlo despierto señor Gwizdo.
La voz provenía de la parte de atrás, lo que lo hizo voltear, y miro a Antoinette sentada, con la pierna arriba de la otra, con un vestido que abierto de una de las piernas, exactamente la que se encontraba arriba, inclinada hacia su lado derecho, y con su brazo derecho recargado en la cabecera de un sillón muy amplio, mientras que la otra se encontraba descansando en su muslo, fumando en una pipa en forma de flauta con un pequeño plato arriba donde se ponían de aquellas drogas que se obtenían de las tierras de Huang fei, Gwizdo reconoció el aroma de la pipa, se trataba de una planta circular muy parecida a una flor, llamada opio, la conocía por que hubo un tiempo donde él tuvo que leer un libro muy pesado de arbolaria, para prevenir cualquier desastre que le pudieran pasar a él y su amigo estando en el bosque, claro, nunca había visto la planta hasta que el año antepasado Lian-chu y él fueron a las islas reales de Huang fei, en una de esas se cultivaba, meneo la cabeza levemente, no quería recordar esas cosas, por lo menos no en ese momento.
-Claro, Buenos días.
La mujer sonrió y asintió pero nada más, Gwizdo resoplo, y por un momento se le hizo muy extraño, la contestación de la dueña del lugar se le hizo más fría que las de sus empleadas, pero así no la había sentido el día de ayer, intento afinar la vista, y tratar de verla mejor, a pesar de que el humo la cubría casi toda, pudo casi adivinar que la mujer tenía los ojos empañados, el opio no hacía llorar, por lo menos, él sabía eso, ¿Entonces, porqué lloraba la mujer?.
-Es momento de partir Gwizdo, ya esperamos mucho, nos estamos impacientando.-Declaro Boint.
-Claro, esperen, ¿Donde esta Lian-chu?.
Se escucho un murmureo de los hombres, más sin embargo parecía que era para ignorar al pequeño por lo que se enojo, y justo cuando iba a hablar la cazadora se paro junto a él y dijo.
-No te preocupes, se esta arreglando.
Pasaron unos minutos inconmesurables que jamás olvidaría Gwizdo, por más que quisiera, le inquietaba Antoinette, con aquella expresión desgarradora, parecía haberse peleado con alguien, como si le hubieran machacado el corazón y trataba de aparentar ser fuerte, fingir que las lágrimas no existian en su organismo, le rompía el corazón el verla así, tan magnificamente bella y tan despiadadamente herida en lugares tan internos como su corazón o su mente, se sintió melancólico porque, en realidad, esa mujer no se veía como de las que lloraban, no, ella se veía como Jeannyline, esa mujer regordeta no lloraba enfrente de nadie, alguna vez la vió llorar, pero esa vez fue un error de él. Y sinceramente se sentía mal, por creer que no podía hacer nada, tenía miedo de que su ayuda fuera tomada en vano.
Entonces recordó, que ella estaba con Lian-chu la noche anterior, si ella estaba así, seguro Lian-chu sabía el por que, y ese razonamiento le heló la sangre, incluso le detuvo el corazón, y su respiración se detuvo, fue, como si hubiera perdido la vida en un parpadeo, pero pronto las sensaciones volvieron a cobrarle la vida, si aquel mastodonte había estado con ella, sin dudas habían hecho algo, suceso del porque de las lagrimas de la mujer, ¿Qué tipo de relación tenían? Gwizdo jamás había visto a su amigo con otra mujer, ni siquiera sabía si conocía a otras, ellos, solo conocían a la posadera y a sus hijas adoptivas, ¿Cómo había sido capaz de conocer a una trabajadora del amor?, aun más profundo, ¿Cómo Lian-chu había ido a para en los barrios de amores?.
Unos pasos lo distrajeron de su anomalía, y miró por el rabillo del ojo a los zapatos cafés de su amigo, bajar un tanto con timidez, se levanto, cuando la cazadora y los demás comenzaban a caminar a la salida, él los siguió, a pesar de que aún Lian-chu no bajaba por completo, pero cuando escucho el crujido de la ultima madera, miro por el rabillo del ojo, a un Lian-chu detenerse frente a la mujer, con su ceño fruncido y con una mueca en los labios, la mujer lo vio, pero se limito a sonreír le e ignorarle, y justo cuando iba ella tomar otra bocana de humo Lian-chu la detuvo y tomo la pipa rompiéndolo a la mitad y tirándolo al suelo, fue justo cuando vio que Antoinette derramo una pequeña e insignificante lagrima y la limpiaba rápidamente con su mano, y todo sin dejar de sonreír.
El corazón de Gwizdo, se removió dentro suyo y sin conseguir ningún tipo de respuesta, sin dudas, aquellos dos tenían algo. Y eso le inquieto, demasiado.
