Chasseurs de dragons : Á la fin du monde.

Chapitre 13 : Nuit incofortable et la décision Lian-chu.

Comenzó a sentir mareos y espasmos, su corazón estaba al tope de toda cualquier otra sensación, pero a pesar de que las preguntas le azotaban, parecía que la sinapsis de su cerebro había dejado de funcionar, las ideas se iban volando, se escapaban, abandonándolo en esa situación tan vergonzosa.

Voltio a ver a Lian-chu, alejado de él mientras se cubría la cara con sus manos, susurrando "Perdón, perdón" . Los dos hombres estaban incómodos, por que no solo ambos eran hombres, si no también por que ellos eran mejores amigos, pero fue el descuido y el impulso que empujo a Lian-chu a cometer semejante acto. Ni él mismo sabía el por que de sus acciones, eso definitivamente había estropeado todo, y quizás y para su mala fortuna, ese era el acto que lo alejaría de su amado.

Y el pequeño dragón azul, se había alejado lo suficiente de Lian-chu y de Gwizdo, él también estaba confundido, más que nada, por que muy a pesar de su casi escaso conocimiento de los seres humanos, sabía perfectamente que ambos dueños, eran hombres, y de cierta forma, nunca había visto que dos hombres se besaran.

La escena era bastante graciosa para los ojos ajenos que se acercaban poco a poco, principalmente por que desconocía la causa, El grandote frotándose la cara, el pequeño muy lejos de él, con cara estupefacta, y el dragón del otro lado, también muy alejado, pero de ambos. Phoenix se dijo que parecía como si los tres no se conocían, que tenían que convivir a la fuerza, pero eso era imposible, por que todos ahí eran buenos amigos desde quien sabe cuanto tiempo. Así que la pequeña escena también lo dejo confuso.

-Ya se esta poniendo muy oscuro.-Dijo quebrando el silencio incomodo que aguardaba ahí .-Deberíamos a campar.

-¿Eh?.-El contratista fue él primero en reaccionar.-Ah...si, creo que es buena idea.

Se levanto y corrió al saint geoger y Hector iba a su compañía, Phoenix los siguió con la mirada, pues Gwizdo se veía muy gracioso con sus acciones aparentemente nerviosas, pero tan rápido como vio que se acostaba en una manta junto al dragón azul en el piso del saint geoger regresó su mirar a hombre semental enfrente suyo que parecía no haber escuchado nada de lo que él dijo.

Lian-chu no le caía bien, no sabía porque, pero si estaba seguro de algo, era que ambos no se agradaban el uno al otro, así que se voltio para dormir hacia el otro lado cuando de improvisto escucho el levantar de aquel hombre alto y regordete, lo vio dirigirse al bosque y sin querer queriendo le pregunto.

-¿A donde vas?, ¿No vas a dormir?.

-Iré a caminar un rato... no me alejaré...

La voz del semental cazador era quebrada y le dio compasión al joven Phoenix, más sin embargo, ni por un segundo, ablando su corazón.

Los pies cansados de Lian-chu se alejaron del improvisado campamento, con la cabeza a punto de estallar le de nervios, no se dio cuenta que había cruzado un puente que unía la isla donde antes estaba con una nueva mucho más grande y tal vez poblada. Ahora mismo, el cazador no pensaba en nada que no fueran los dulces labios de Gwizdo siendo devorados por los suyos, la escena se repetía una y otra vez, confundiendo si realmente todo lo que su mente tonta decía que paso, había pasado de verdad. Por que en cierta forma, Lian-chu estaba seguro que nunca había pasado, pero las pequeñas punzadas que tenía en el labios le decía a gritos que si, y si, efectivamente había besado a Gwizdo, y peor aun, su lengua había invadido la boca de su amigo con osadía y descaro... y que el contratista le llegó a morder levemente el labio, quizás para alejarlo, no lo sabe.

Se comenzó a dar leves golpes en su cabeza y después, en su cansancio, se sentó en una roca que estaba en medio de la nada como él.

-Estúpido Lian-chu... estúpido estúpido estúpido... he mandado todo por una alcantarilla por mi Osadía y por mi creciente placer... por lo menos no paso a más...-La ultima idea le hizo imaginar que tomaba a Gwizdo de otra manera ¿Que hubiese pasado?-. Me arrepentiría aun más.-Se respondió en voz alta.-pero por lo menos...valdría la pena.

Volvió golpear suavemente la cabeza ante la ultima a aclaración "No, no hubiese valido la pena si después él me viera con ojos de temor..." se dijo, esta vez en silencio. Y su mente comenzó a imaginar de nuevo el suceso pero esta vez, como lo último que había dicho.

El abrazo que Lian-chu le dio al pequeño contratista comenzó a hacerlo sentir el peligroso hormigueo de una repentina excitación, el olor lo embriagaba de tal manera, que su miembro reacciono, como si fuese obvio que lo hiciera. Una creciente ola de placer lo envolvió y al no sentir rechazo de parte de su amigo, acerco más el pequeño cuerpo a el suyo.

Lo sostuvo de la cintura y le susurro en el oído"No puedo contenerme Gwizdo". Sintió el temblor de su amigo volviéndose cada vez más constante, y escucho un gemidito asustado salir de los labios húmedos del contratista, aquel hombre realmente lo ponía caliente. "Li li lian-chu..." decía tartamudeando "No no no puedes... no no no aquí... no Phoenix nos..." Y Lian-chu callo con los labios a su amigo, posando su mano en el trasero redondo de su compañero, apretándolo, tocando con la yema de los dedos la entrada de el contratista, todo por arriba de la ropa. Mientras sentía los gemidos callados por su boca, acercó un poco más a Gwizdo y con su mano libre, tomo la mano de Gwizdo y la poso cobre su miembro escondido debajo de sus pantalones. Dejo los labios de su amigo en libertad, para que ambos respiraran un poco. Observo que el contratista esta asustado, pero también pudo encontrar un brillo distinto en sus ojos azules opacos por la falta de luz. Hirviendo como flamas de fuego mientras que su mano pequeña hacia presión sobre el miembro grande de Lian-chu...

"Dios" Se dijo Lian-chu mientras terminaba de imaginar aquello "¿Qué clase de pervertido soy?" Se levanto una vez más y comenzó a caminar. Necesitaba alejar esos pensamientos que si de por si eran malos, lo serían aun más si los cometiera de verdad. Camino y camino hasta que escucho una risilla conocida y se detuvo en seco. Miro a lo lejos una fogata y una sombras apenas borrosas alrededor de la misma, se acercó un poco más, lo suficiente como para divisar los rostros de la gente ahí reunida y no pudo creer de quien era la risilla picará.

Cinamomo Yang...

Lian-chu no pudo no hacerse para tras, aunque fueran unos dos pasos, pero lo hizo, ¿Qué hacía Cinamomo Yang con gente la Quinta Unión? Se volvió a cercar, más sigilosamente y se escondió detrás de un árbol cerca de él mientras escuchaba con atención la platica que tenia la mujer con los otros 5 hombres.

-No lo puedo creer.-Dijo fuertemente mientras sostenía una brocheta y reía.-Realmente son unos estúpidos... pero supongo esta bien. Mientras me den lo conveniente estará muy bien.

-¿Estúpidos?.-Dijo un soldado de bigote castaño y con el ceño fruncido exageradamente.-Mujer descarada, sin nosotros no podrías hacerte de aquel plan.

Cinamomo Yang lo miró por un minuto, y tras comer la brocheta sonrió una vez más.

-Te equivocas grandullón...Sin mi, tal vez Huang Fei me hubiese sacado mayor provecho, pero para sus suerte, el chico no me cae bien... nunca me agrado, pero si hubiese sido como la mayoría de las chicas de los condominios, quizás, Huang Fei y yo ya hubiésemos eliminado a la Quinta Unión, y ustedes par de imbéciles, no hubiesen sobrevivido.

-mmm.-Resoplo el hombre.-Entonces... vuelve a explicar tú maravilloso plan.

-Huang Fei esta en algo llamado, "El sueño de 100 años", por lo que matarlo sera aún más fácil.

-¿Planeas matarlo en la mansión?.

-Si, que más da, tal vez matemos a sus ciervos* una vez estando ahí, pero no valdría la pena si el pueblo sabe su muerte y se va contra nosotros. Una vez muerto Huang Fei y su Nana metiche, obtendré el poder de los condominios para hacer lo que se me plazca... y obvio, le venderé las islas flotantes de ahí, exceptuando claro la isla real. Es lo único que quiero.

-No comprendo como los reyes de la Quinta unión se aliaron con una mujer como tú, despiadada y cruel... y más aparte con el descaro de pedir dinero, un montón de guineas.

-Y yo no entiendo por que los reyes de la Quinta unión hicieron temer a sus habitantes con un decretó de guerra, si solo mataremos a un dragón, no a todos.-Decía mientras se inclinaba un poco más para tomar otra brocheta y devorarla rápidamente.-Y sobre todo no entiendo por que estoy con ustedes.-Continuo, mirando a los cinco hombres, cuatro de ellos asustados y temblando.-Un par de mocosos sin experiencia... No me servirán de nada más que para estorbar.

Lian-chu se quedó helado con todo lo que sus oídos escucharon, y temblando trato de reflexionar con todo lo que la mujer había dicho tan confiada de sí. "¿Matar a Huang Fei?¿De verdad lo mataran, ¿No se supone que ella, Cinamomo Yang, era leal a su amo?". Las preguntas solo confundían la mente de Lian-chu y no veía caso para ninguna, por que su analfabetismo no podía responderse a si mismo, por que no comprendía nada. Como ¿De que le serviría a la Quinta unión tener el control de los condominios de Huang Fei? él no comprendía de esas cosas territoriales que Gwizdo si, él sabría el porque, pero él no estaba con Lian-chu.

Y una creciente ola de adrenalina le invadió de solo pensar en la muerte de aquel hórrido ser... por que a pesar de que él no era un hombre violento, la idea de el desvanecimiento de aquel rey lo ponía feliz, "Una preocupación menos". Le recuerda aquella vez que peleo contra él, y casi cegado por su impulso le clava su espada en el abdomen, más no lo hizo, por que el no era un vil asesino de hombres, pero se arrepintió mucho de no hacerlo, por que en verdad, Odiaba a Huang Fei por muchísimas cosas. Si ellos lo mataban, Gwizdo dejaría de pensar en él, y de preocuparse como lo hacía tras dejar las islas reales. Quizás, la muerte de Huang Fei era necesaria para que su vida siguiera adelante y sin problemas.

-Hay alguien escuchándonos.-Dijo Cinamomo Yang cortando los pensamientos de Lian-chu. Y titubeando, salio de su escondite con las manos arriba y con los ojos mirando fijamente a la mujer que conocía y de igual manera, odiaba.-¿Lian-chu?.-Pregunto la mujer bajando su espada y lanzando le una fina sonrisa.

-Quiero unirme a ustedes... y matar a Huang Fei.