Hacía mucho que no publicaba nada, perdón, falta de inspiración, flojera y mucha tarea, es algo corto lo se, pero algo es algo, voy a tratar de escribir más y también de publicarlos, espero que les guste y que dejen sus comentarios.

-Ana Park.-


Chasseurs de dragons : Á la fin du monde.

Chapitre 14 : La décision Lian-chu (partie 2)

Cinamomo Yang se mantuvo callada por un largo rato, en realidad su cruel mirada se desviaba de el rostro de Lian-chu a la penumbra de el bosque, analizando, pensando. Y el cazador lo dudo por ningún instante que la mujer buscaba a Gwizdo, lo sabía, por que ella lo conocía muy bien ¿En fin de cuentas, cuantas semanas habían pasado ellos dos uno cerca del otro?, la estadía de el cazador en las islas alejadas de la comunidad junto aquella mujer habían significado que luego los dos se conocieran muy bien, uno con odio, el otro con irrelevante, pero conociéndose a fin de cuentas.

Lian-chu se mantenía a una distancia prudente siguiendo la mirada de la mujer caza recompensas aun sabiendo que nadie saldría de la penumbra, aún sabiendo que se alejaría de Gwizdo dejándolo con el desvergonzado de Phoenix, pero eso no le importaba mucho en ese momento, por que Phoenix era muy distinto a Huang-fei, Gwizdo y el dragón negro estaban Destinados, y de solo pensar que llagaría un día en que el pequeño estafador se guiara por el instinto nato de riquezas que el joven rey le proponía, le helaba la sangre. Incluso más que su muerte, incluso más de su propia existencia banal en aquella tierra que se veía irreal. El deseo de simplemente hacer desaparecer a su mayor rival le embriagaba y con tal de hacer desaparecer esa sensación que la propinaba como impropia e incluso inhumana. Él estaba dispuesto de asesinar a Huang Fei con sus propias manos, si eso era lo que quería la resbalosa Cinamomo Yang, y lo haría sin quejas.

El silencio perduro con todos alrededor del fuego, los guardias de la quinta unión estaban a la defensiva, incluso el hombre de bigotes se veía temeroso, pero después de unos escasos segundos, la única mujer ahí retomo su acto, se estiro un poco y tomo una brocheta nueva, todo mundo le dedico su mirada, y después del primer bocado, ella comenzó a reír con frenesí lo que hizo que todos se le vieran aun más estupefactos y aterrados puesto que nunca la habían escuchado reír.

-¡Esto es magnifico!...-Dijo a gritos.-¡Increíble!, Realmente no lo puedo creer...Tú el cazador que me dijo hace tres años atrás que JAMÁS te alejarías de tu amado Gwizdo, ¿Ahora vienes a mi diciendo que lo dejarás? jajajajajajajajaja ¿Qué clase de hombre eres tú? eres un patán Lian-chu... pero no lo negaré... tú también le haz de odiar.

Los guardias suavizaron su semblante y se miraron entre si, y el cazador simplemente se comenzó acercar para después sentarse enfrente de la mujer aterradora.

-Lo odio más de lo que creí poder odiar a alguien.-respondió serio y con voz gruesa.- A tal grado de desear su muerte.

La mujer sonrió picara de su comentario y acabo con su brocheta mientras miraba fijo al hombre enfrente suyo, ignorando a los guardias idiotas que murmuraban cosas a su espalda, en es momento los únicos presentes en aquella situación era ella y el cazador que la miraba con el ceño fruncido.

Cinamomo se acerco un poco más al rostro de Lian-chu, tan cerca que podía sentir el aliento caliente siendo exhalado con fervor. Y con la misma sonrisa que antes que parecía no querer desdibujarse de su rostro le susurro de una forma en la que quizás él fuese el único que le escuchase.

-¿Te crees muy capaz?.-Lian-chu cambio su semblante de enojado a confundido, no comprendía la pregunta de la joven chica que lo miraba con una chispa distinta en los ojos.-Déjame decirte algo mi querido Lian-chu...-Continuo diciendo sin esperar respuesta.-No eres la clase de chico que mataría a alguien a sangre fría, eres decidido, eso si, no lo negare, pero te falta mucho para asesinar a alguien. Desconfías de todos a tu alrededor, eso es bueno, pero también lo haces de ti mismo, si no desconfiaras del amor que Gwizdo tiene hacia ti ni siquiera te daría desconfianza que se vea cada mes con aquel dragón. ¿Qué más te hace odiar a ese hombre, si lo único que te preocupa es que él te arrebate a Gwizdo de las manos, simplemente por que tiene más posibilidades de enamorarlo que tú?.

Lian-chu se levantó precipitado por las declaraciones que la mujer hacía, ¿Qué Gwizdo y Huang Fei se veían cada mes?, ¿Eso era cierto?, ¿Él de verdad no tenía más posibilidades de enamorar a Gwizdo que el maldito de Huang fei?, ¿Era más el amor de el rey y el estafador que su mismo amor? ¿Eso era posible? Su corazón titubeo asustado de lo que su imaginación le hacía creer, su piel comenzó a sentir el frío viento que se espacia por todo su cuerpo haciéndolo temblar a pesar de estar tan relativamente cerca de la fogata viviente, y los nervios se subían pesadamente hacía su cabeza y la vaga sensación de estar dolido le invadió, sus ojos comenzaron a picarle, esa clase de picazón que a uno le da cuando de ante mano conoce el llagar de las lagrimas cálidas, su vista se comenzó a nublarse y perderse en la nada, ¿Si nunca tuvo oportunidad con Gwizdo, para que seguir esforzándose? entonces toda la sensación de tener el corazón roto se cambio por la rabia que ya traía al recordar a el rey de la legión oriental de todo el planeta, entonces supo exactamente la repuesta ante todo, él tenía incluso más posibilidades de enamorar a Gwizdo que ninguna otra persona, lo sabía, él era su mejor amigo de la infancia, lo conocía tanto como se conocía a si mismo, no desconfiaba de si. Sabía que él tenía el amor de Gwizdo de una forma única que incluso si el estafador deseara hacerla desaparecer, quizás no desaparecería.

-Las cosas no son para siempre.-Continuo diciendo Cinamomo sacando a Lian-chu de sus pensamientos.-Y los sentimientos tampoco lo son, desaparecen con un parpadeo, quizás dices ahora que estas tan seguro que lo suyo es para siempre, pero no lo es Lian-chu, simplemente es una relación que vera el fin antes de lo que piensas, es solo una sensación fuerte que sera difícil superar, pero eso no significa que durara por siempre.

Entonces en su rabieta Lian-chu hizo lo que nunca ni por mínimo odio que tenía con la mujer haría en sus cinco sentidos. Alzó su mano con la palma abierta, y con una fuerza controlada le dio una muy fuerte cachetada a la mujer que se quedo con impacto. Tomándose la mejilla y volviendo la vista al hombre alto mirándola con odio, asombrada por el acto, y aunque no quería aceptarlo, también con miedo.

-Yo se...-Dijo el cazador con un tono de voz amenazador que nunca jamás la mujer hubiese escuchado.-Yo se muy bien lo que la eternidad significa, y a pesar de que mis sentimientos mueran con mi cuerpo, quiero que mi alma siga consiente del amor que llegue a sentir por él, dándolo marcado en las memorias del tiempo.

Cinamomo Yang sintió algo cálido bajar pos su frente y alzando un poco su mano izquierda de la mejilla lastimada vio el color carmesí de la sangre recorrer su palma, no duro mucho para descubrir de donde salia, una pequeña raspadura en su pómulo era la causa de la leve hemorragia, pero pronto otro liquido cálido comenzó a salirle de la nariz. Sus ojos -ella sentía- estaban abiertos tanto que incluso dolía, el corazón le palpitaba con fuerza y en extraño temblar le recorrió el cuerpo, que en realidad ya había sentido pero desde muchos muchos años atrás, estaba realmente asustada y había una parte de ella que quería huir de la mirada enfurecida que le propinaba Lian-chu. Las palabras que había dicho, el gesto que aun prevalecía en su rostro, todo, inclusive su lenguaje corporal hacía que ella sintiera lastima de Gwizdo, el cazador no parecía ser un algodón de azúcar después de todo, y cuando le vio directo a los ojos, porque no sabía desde que momento había comenzado a ver el suelo que comenzaba a manchase levemente de su propia sangre; Había visto en sus orbes oscuras un brillo descomunal que nunca había visto en aquel hombre.

Entonces después de meditar sus palabras y de sentir el sudor volverse frío dijo con un tono según ella bastante simple, para que a los oídos del cazador no escuchase su titubeo ni su miedo.

-Te espero en la madrugada.-Respiro hondo.- solo trae lo necesario.

Entonces Lian-chu se dio la media vuelta y muy decidido comenzó a adentrarse en las penumbras del bosque, pero antes de perder la visibilidad del campamento improvisado volvió a escuchar la voz de la mujer.

-La muerte no es un juego Lian-chu, si llegas a morir, ni por más que deses que tus sentimientos se queden grabados no lo lograras y simplemente esos sentimientos se disolverán como sentimientos nunca sentidos, hubiese pensado en eso, y en lugar de arrastrarte a mi primero, debiste ir y decirle a tu esperpento de hombre.

Lian-chu miro por el rabillo del ojo como la mujer era ayudada a levantarse, y con un sentimiento de culpa comenzó su recorrido al campamento de Gwizdo, decidido que iría y se desacerse de aquel dragón que tanto calcinaba sus entrañas.