Para los que aman a Phoenix xDD.

-Ana Park.-


Chasseurs de dragons : Á la fin du monde.

Chapitre 15 : Aube confondre.

El frío y gélido viento que se colo por la sabana fue lo que despertó asustado a Gwizdo, con un quejido y con soñolencia, descubrió su rostro de la manta y plantó su mirada en los objetos inanimados que ahí descansaban, el Saint Geoger, la fogata muerta las piedras los arboles, y después la gente viva, Phoenix y Herctor, bostezo y se estiro un poco "Solo Phoenix y Hector..." volvió a pronunciar en su mente dormida y justo cuando iba a reanudar sus siesta se levanto con prisas despertando a Phoenix y a Hector.

-¡LIAN-CHU! ¡Lian-chu!.- Comenzó a gritar a la nada y sin encontrar respuesta en la aún oscura madrugada.-¡Por dios grandote, muestra tu jodida cara!, ¡LIAN-CHU!, ¡Grandullón de mierda!... Lian-chu.- No supo que fue lo que sintió después de ese instante, el corazón le palpito con fuerza, pronto supo que no era otra cosa que miedo y nerviosismo, algo dentro suyo decía que el cazador grandullón se había ido, era como un sexto sentido que había desarrollado a través de los años, el lazo que había formado sin querer con Lian-chu era tan grande que él sin sabía cuando algo no estaba bien. ¿Se habría molesto de lo de anoche?, Gwizdo se avergonzó cuando recordó el suceso, los labios finos posarse sobre los suyos de forma sutil y el agarre fuerte que acercaba más a aquel cuerpo musculoso y fornido, ¿Qué hubiese pasado si la conciencia del cazador se hubiese nublado aún más de lo que ya estaba?, no se lo quería imaginar, pero si Lian-chu estaba confundido por eso, nunca jamás hubiera pensado en huir, así no era aquel hombre. Así no se lo imaginaba Gwizdo.

-¿Gwizdo? ¡Gwizdo! tranquilo soy yo, tranquilízate.

No supo cuando los brazos de Phoenix le rodearon la cintura ni cuando él comenzó a forcejear para intentar vanamente acercarse al camino oscuro delante de él, ni cuando los nervios aumentaron, ni cuando las rodillas comenzaron a tambalearle haciendo más débil su equilibrio. Ni mucho menos, cuando las lagrimas comenzaron a nublarle la vista y a picarle los ojos para forzarlo a cerrarlos.

-¿Donde? ¡¿Donde esta Lian-chu?!.- Comenzó a gritar más fuerte, sintió que Hector trataba de abrazarlo, quizás había empezado a enojarse y a tirar golpes suaves hacia todos lados.

-Paseo.-Dijo el animal con un mal español.-Phoenix paseo dijo Lian-chu.

Gwizdo se tranquilizo un poco dejo que los brazos de Phoenix lo siguieran abrazando.

-¿Es cierto Phoenix?.

-Si.-Dijo el hombre espaldas suyo.-Pero...-Continuo diciendo.-Sus espadas no están ni tampoco su escudo.

El estafador volvió su rostro al Saint Geoger y miro con horror que era cierto, su manta, su costal y un poco de comida habían desaparecido, todo aquello había pasado en sus narices y ni se dio cuenta cuando aquello ocurrió.

-Lian-chu, Lian-chu ¿Le habrá pasado algo? ¿Nos habrán asaltado? ¿Escuchaste algo mientras dormíamos?.

Y para todas sus preguntas, Gwizdo recibió un vago "No lo se Gwizdo".

-Cinamomo.-Dijo de repente Hector con un poco de miedo.-¡Cinamomo!

Los hombres miraron al animal azul con confusión, pero poco después Gwizdo olio algo peculiar en el aire, y seguido a él Phoenix hizo lo mismo.

-¡Cinamomo Yang!.-Grito Gwizdo.

Phoenix miro al suelo un poco confundido, pero luego vio que Gwizdo se dirigía al bosque y con un rápido movimiento detuvo a el estafador sosteniéndolo del brazo.

-¡No Gwizdo!.-Dijo mientras el pequeño forcejeaba.

-¡Cinamomo, Cinamomo, esa mujer desalmada secuestró a Lian-chu, ella debe de haberle secuestrado y robado nuestras armas, esa maldita me odia Phoenix, debo ir y salvar a Lian-chu de las manos de esa sabandija!.

Phoenix tomo de los hombros a Gwizdo y este detuvo su forcejeo al sentir sus ojos negros posarse en los azules del joven castaño, no comprendió muy bien aquella mirada, ¿Era confusión, nostalgia, duda? pero de algo que estaba seguro es que no era una mirada normal.

-Gwizdo escúchame bien, conozco a Cinamomo Yang como cualquier ciudadano de las islas de la comunidad, y si de algo estoy seguro, es que esa sabandija como tu le llamas no secuestraria a un cazador de dragones solo por que le cae mal su amigo, ella no es estúpida, ¿Para que lo necesitaría?...lo más probable.-Prosiguió con cierta incertidumbre pues no sabía muy bien como reaccionaría el pequeño estafante.-Lo más probable, es que Lian-chu se haya ido por su propia cuanta...

Dicho eso y como lo espero, Gwizdo soltó en llanto, quizás por que él de cierta forma ya lo presentía.

-¿De que hablas?.-Dijo Gwizdo con una expresión de tristeza.-Lian-chu no se iría...¡No sin mi!, ¡No sin decirme aunque sea adiós!.

Los brazos de Phoenix le abrazaron una vez más mientras que su llanto se intensifico,Sus manos, fuera de su propio control, devolvieron el abrazo exigente y cálido, que a pesar que quería que fuese suficiente para detener los llantos, no lo lograban ni siquiera calentar. Phoenix no dijo nada más y solo escucho los lloriqueo del hombre, pero pronto el "silencio" que reinaba entre ellos fue matado cuando una vez más la voz quebrada del estafador pronuncio una oración triste de su situación actual.

-¿Qué haré sin él Phoenix?. No soy nada sin él, no tengo a nadie más que él, que haré Phoenix.

El nombrado se alejo del abrazo y volvió a ver directo a los ojos a Gwizdo mientras que él se limpiaba vagamente las lagrimas derramadas, pero su mano se detuvo al sentir del otro lado de la mejilla la mano enorme del cazador posarse en ella, y pronto la otra le siguió.

-Gwizdo, me tienes a mi.- dijo apagado y a la vez de una forma extremadamente cálida, viéndolo directo a los ojos, quizás solo para que el pequeño hombre supiera que lo que salia de la boca del cazador era cierto.-No permitiré que nada te pase, no te abandonare, no como lo hizo Lian-chu...

El corazón del estafador bombeo sangre de forma desenfrenada y pronto sintió el latir del pequeño órgano por todo su cuerpo, la sangre que viajaba por sus pómulos hirvieron y pronto supo que sus mejillas se encontraban rojas ¿Porqué? ni el mismo lo sabía con certeza, la mirada penetrante del cazador parecía querer quebrantarle el alma, pero por otro lado podía sentir calidez en ellos, amor.

No trato de forcejear cuando Phoenix lo acerco un poco más a su rostro y no lo hizo tampoco cuando sintió el cálido aliento de el chico chocar contra su cara.

-¿Que haces Phoenix?.-Dijo más sin embargo no se alejo, no como lo hizo con Lian-chu.

El cazador lo cerro los ojos y sonrió de tal manera en la que el pequeño hombre pudo admirar un poco los dientes blancos aquel hombre alto. Este dijo a un susurro, quizás de forma tímida o de vergüenza.

-No llevo ni un dos días conociéndote...-Dijo aún con la sonrisa en su rostro, pero pronto aquella sonrisa desapareció por completo y cambio por un semblante más serio.-Pero.-Continuo sin esperar respuesta.-No se por que cuando te toco o el siquiera verte, hace que sienta que moriré, es una sensación tan rara que inunda mi mente, me embriaga de tal forma que me hace odiarte, pero hay algo que me dice repetidas veces que si me alejo de ti, realmente moriré. Es como si estuviese destinado a conocerte.- "Destinado" pronuncio Gwizdo en su cabeza mientras seguía observando a los ojos al hombre "Donde he escuchado eso antes".- No se que es Gwizdo y de cierta forma me aterra, me aterra poseerte y después saber que no eres mio, me aterra estar a tu lado, y me aterra no estarlo, y ni siquiera te conozco...Dime, ¿Esto es amor Gwizdo?.

Por la mente de Gwizdo no cruzó nada en ese momento, rodó los ojos y miro a su alrededor confundido, vio con gracia a Hector que caminaba lo más rápido que podía y se cubría sus ojos con la palma de las manos y después simplemente nada, todo en oscuro, había cerrado los ojos con frenesí y se dejo guiar por el cálido y placentero beso que Phoenix había comenzado a darle.

Esa era una sensación rara, ¿Acaso tenía lógica todo aquello?, no, no la tenía, pero tampoco quería descubrir que si lo tenía.