Otro capitulo más, yo digo que otros cuatro capítulos o cinco y ya lo acabo :D creo que se esta poniendo algo interesante, pero si no entienden algo avísenme, para corregirlo :D espero les guste.

-Ana Park-


Chasseurs de dragons : A la fin du monde.

Chapitre 19 : Phoenix et Le début d'une guerre.

Gwizdo había evitado mirar a los ojos a Zoria durante todo el viaje, algo que la mujer ignoro, porque en realidad ella también le había ignorado un poco, Solo estaba con sus nuevos amigos, Casper e Isaac estaban jugando baraja, Boint manejaba la nave, después de aquella pelea, de la cual aún habían marcas en su rostro, habían olvidado un poco la disputa y habían decidido de paso usar el barco del hombre, el cual manejaba la nave, el Saint Geogers estaba en la isla de los Gnomos y la Boint estaba mucho más grande y más equipada, lo malo del momento es que estaba en una parte donde ninguno de los de ahí le veía, y estaba con Phoenix que le hablaba de cosas que no entendía por el simple hecho de estar sumido en sus pensamientos, estaba avergonzado, de muchas cosas en realidad.

-Gwizdo, me estas escuchando.

Su corazón a agito un poco y después reacciono, negó con la cabeza.

-No, lo siento. ¿Qué decías?.

-Que después de esto quiero que te vengas conmigo...

Se quedo pasmado, ¿Qué había dicho Phoenix?, intento sugerirle a su subconsciente que eso quizás había sido una mala broma, pero cuando miro el ceño ligeramente fruncido y sus labios con una expresión de seriedad, supuso que la propuesta estaba muy alejada de ser una simple broma.

-¿Porqué?.-Se atrevió a preguntar.

-¿No es obvio?, ¡Porqué me gustas Gwizdo!.-Phoenix se acerco un poco, acorralando a un Gwizdo temeroso del movimiento, entonces las manos de Phoenix lo tomaron de la cintura y lo acercaron más a su cuerpo, dejando a el estafador sin salda.-¿Yo te gusto Gwizdo?, ¿Te gusto verdad?.

El mencionado se mordió los labios con ligera malicia, no lo negaba, Phoenix era muy atractivo, pero... no le atraía más que físicamente, Zoria tendría más oportunidad que Phoenix, no quería ser cruel, pero no estaba preparado de huir con alguien, incluso sería contraproducente escaparse con él, cuando si bien declino la misma propuesta de Huang Fei hace tiempo atrás. no huiría con Phoenix, eso era un hecho, pero si, le gustaba...

-Si...-Dijo en un suspiro, Phoenix le sonrió y cuando quiso posar sus labios sobre los de Gwizdo, este se voltio rechazándolo.-Me gustas Phoenix, pero no de esa forma lo siento.-tomo sus manos y las aparto de su cintura, lo miro por ultima vez, y se alejo del lugar.

No se tenía que ser muy observador para notar la expresión cambiante que el joven asiático hacía, mirando el suelo con el ceño fruncido y sin brillo en los ojos, a Gwizdo se le partió el corazón cuando le vio así, pero no podía continuar con una relación de la cual el pretendía días atrás que acabará pronto, los besos que compartieron y las vagas acaricias eran... sutiles y llenas de sentimiento, algo así le hacía llorar, por que era una sensación parecida a lo sub-real, no era más que culpabilidad por que sentía que le era infiel a Lian-chu, muy a pesar de no ser nada, porque sentía que le era infiel a Huang Fei, relación que hacía mucho había acabado, porque sentía que le era infiel a Jeanneline, a pesar de haberla visto más como una madre que como una pareja, y Zoria, ¡oh, aquella cazadora le había ultrajado el alma desde mucho tiempo atrás!, no la veía como amante, pero la mujer era tan bella que era imposible no verla como tal, pero era más como una hija que como una compañera... si tendría que escoger una palabra sería, "enamorado de todos" así se sentía, todos tenían algo tan especial que hacía que su pequeño corazón latiese aturdido, Phoenix solo le gustaba, no estaba enamorado de él...

Miro a lo lejos lo majestuoso que se veía el castillo de Huang Fei blanco y con una gran patio, brillando en su propio resplandor, como si fuese mágico, su corazón latió fuerte sintiendo que cada vez estaba menos lejos de Huang Fei y de repente se acordó de todas las cosas que vivió con él y se sintió ansioso.

(...)

Cuando aparcaron los fue a recoger una sirvienta que Gwizdo recordaba, Claudia era una de las damas que acompañaba a la nana de Huang Fei, y curiosamente era una de las pocas que le caían bien al estafador.

-¿Señor Gwizdo?.-Pregunto confundida la mujer.-¿Es usted?,¿Qué hace aquí?.

-Vengo a hablar con el señor Huang Fei Claudia, hazle saber que estoy aquí.

Claudia miro por el rabillo del ojo a todos los acompañantes del estafador, y cuando termino el recorrido pudo ver lo nerviosa que se puso cuando poso sus ojos en uno de ellos, se inclino un poco la mujer y le tomo de los hombros sin dejar de ver a la otra persona, de la cual Gwizdo creía ser Boint.

-Por favor vallase señor Gwizdo.-Dijo la dama con un rostro de verdadera preocupación.-Tome su nave y siga adelante, o retroceda paro vallase, se lo suplico...

-¿Porqué me dice eso Claudia?.-Pregunto en un suspiro.

-¿Qué pasa Claudia?.-La voz que provenía de las espaldas de la dama le hizo comenzar a temblar, eso es lo que le provocaba la voz de la joven Nana de Huang Fei, la poderosa mujer se acerco peligrosamente al lugar, pero en lugar de obedecer las suplicas de Claudia, se mantuvo en el mismo lugar, más ansioso de poder ver a Huang Fei, a pesar de tener que darle una mala noticia.

La dama se aparto de él y volvió la mirada a la mujer que pronunciaba su nombre y cuando hizo el acto aquella mujer se quedo parada a escasos centímetros del lugar, Gwizdo trato de respirar, pero los ojos oscuros de la mujer le revolvían el estomago, trato de saludarla, pero observo que los ojos de la mujer pasaba sobre él y miraban a sus compañeros posándose algunos segundos más en uno que en los otros, supo el estafador que no era a él que miraba con tanta atención y con curiosidad de sobra trato de saber quien captaba la atención de ambas mujeres, sin lograrlo puesto que la mujer se le acerco y en el instante le soltó una cachetada.

-¿Cómo se atreve a pisar de nuevo estas tierras?.

Gwizdo miro que Zoria le lanzaba una mirada asesina a la nana de Huang Fei.

-Es de vida o muerte Mi lady...-Dijo tratando de hacerse comprendido.

La mujer frunció el ceño y una vez más poso sus ojos en la persona que le "atraía" más, después se dio la vuelta, signo que hizo que Gwizdo comenzara a caminar detrás de ella en silencio, con Claudia a su lado y sus demás acompañantes detrás de él. Entraron al castillo que estaba en silencio, como siempre, Gwizdo no miro ninguna de las pertenencias del joven rey como sus demás amigos, pues sus pies ya había caminado por esos lugares y se atrevía a decir que conocía el lugar como su propia mano...

Llegaron a la sala de juntas, donde esperaba a ver a Huang Fei, pero para su mala suerte no estaba nadie dentro, la Nana se sentó en el trono.

-Bien te escucho pequeño farsante.-Dijo la mujer mientras sacaba un pequeño cuchillo de su manga, de nuevo hizo que la cazadora frunciera el ceño, a veces, pensó Gwizdo, sentía que la cazadora le trataba como una mujer, siempre con ese rostro imponente y tratando de siempre protegerlo, Gwizdo se puso rojo pero fingió que no se encontraba así, algún día no tendría que depender de nadie para sentirse protegido.

-La Quinta Unión pretende matar a varios de los dragones en las islas del fin del mundo.

-Estaba al tanto.-Apresuro a decir la mujer.

-¿Es...estaba al tanto?.

-¡Por supuesto que si!

-¿Prenden hacer algo Huang Fei?.

La mujer suspiro cansada y con un tono de tristeza, se masajeo las sienes y después volvió a suspirar, mirándolo de forma melancólica y con duda.

-Es una larga historia Gwizdo...

-¿De qué habla?.

-No pretendemos hacer movimientos contra los de la Quinta unión.-Respondió seriamente.-Huang Fei no puede planear contrarrestar los movimientos, Gwizdo.

-¿Porqué?

-Tengo que enseñarte algo, Querido...

Gwizdo frunció el ceño y siguió a la mujer antes de voltear a los demás diciéndole que lo esperaran ahí, de nuevo esa cara de celos en Zoria se hacía presente, pero decidió ignorarla.

Caminaron por los pasillos hasta llegar a la habitación del joven rey y al abrirla no pudo contener el gemido que sus labios hicieron resonar, Huang Fei permanecía acostado y a su lado se encontraban numerosos doctores anotando cosas en sus libretas, el joven rey no se veía bien, y a pesar de estar inconsciente parecía cansado.

-¿Qué le pasa?.-pregunto asustado.

-No... lo se, paso meses después de haberte ido.

-¿Qué?.¿Cuándo despertará tampoco lo saben?.

-Querido, si supiera no estaría preocupada.

Escucharon un Grito la entrada, por inercia Gwizdo se hizo un poco para atrás, los médicos se levantaron y de manera morbosa miraron la ventana, uno de ellos le devolvió la mirada a la mujer y le respondió sus dudas.

-Están atacando el castillo mi lady...