No me odien ;-;, bueno, este es el final, i'am so sorry, lol esperen el epilogo, es la primera historia que termino en mucho tiempo ;u; y eso me hace sentir feliz, por desgracia no hay tantos seguidores del fandom, entonces no mucha gente siguió mi historia, pero a quienes lo siguieron, muchas gracias!, a todos les agradezco, a los que solo leyeron, a mis amigos, a Ciel Phantomville, a atzicallia y a los Guest, que me comentaron ;-; muchas gracias. Espero que les guste, que no me odien tanto lol, y que esperen el epilogo con ansias. GRACIAS.
-Ana8Park
Chasseurs de dragons : A la fin du monde.
Chapitre 23 : Au revoir Lian-chu.
Phoenix lo acarralo cuando lo vio atravesar la puerta del baño.
-¿Porqué Lian-chu no fue encarcelado?.
Gwizdo le observo con detenimiento, la herida en el abdomen no había sido curada como la de sus amigos, el estafador se atrevió a contener el aliento tratando de analizar la verdad, pensó en aquellas tardes donde Phoenix le acariciaba el rostro con amor y en como posaba sus labios en un fino beso, a penas existente, su corazón comenzó a latir desbordándose de las orillas, la mirada de Phoenix le aterro en algún momento, pero no sabe muy bien y si la sensación ha estado ahí desde siempre.
-Porqué Lian-chu no podría haberlo matado nunca...
No sintió las lágrimas hasta que Phoenix las limpio, con el ceño fruncido tal vez por pensar que lo había lastimado, Gwizdo miro al cazador y recordó a Cinamomo Yang, con la espada atravesada en el pecho, muerta a manos de Huang Fei, y se imagino lo doloroso que era ver a Lian-chu lastimado, muy a pesar de que siempre se arriesgaba en las peleas de dragones, esa vez, Gwizdo realmente temió. Pero lo que temía era alejarse de la sensación cálida que Phoenix le regalaba, no estaba enamorado de él, lo sabía, sin embargo le llenaba de confort, incluso ya sabía que tendría que terminar con él, porque en el fondo solo podía amar a...
-Te extrañare Gwizdo...-Dijo de manera entrecortada el cazador posando sus labios en un beso simple e inocente, lleno de tristeza contenida...de dolor.
-Yo también Phoenix...-Contesto al momento en que se separo de los labios del cazador, entonces el estafador supo que incluso Phoenix sabía la verdad del asunto.
Se alejo de él de manera silenciosa, sin agregar nada más porque de haberlo hecho sería una mentira, Boint, Casper e Isaac estaban arreglando sus cosas, ignorandole con gran notoriedad, Gwizdo lo dejo pasar.
(...)
A la mañana siguiente, todos se montaron en la nave de Boint con silencio sepulcral, Gwizdo se despidió de Phoenix, y de la nana de Huang Fei, y contuvo sus reclamos de despedirse del rey.
Lian-chu le acaricio el hombro, tratando de ser comprensivo.
(...)
Aparcaron en la isla del fin del mundo, la "guerra" había acabado, y a pesar de que la Quinta Unión no pensaba asesinar a los dragones, se sorprendieron de que si se hubiese desatado una clase de combate, algunos de los soldados de la quinta unión murieron, incluso algunos de sus compañeros, Gwizdo descubrió que realmente habían entrado en una especie de Guerra, una donde él no fuese del mando vencido, si no del ganador. Algunos de los cazadores que le vieron de lejos le rindieron porras y elogios, como si él hubiese matado al ultimo soldados regalandoles la victoria.
Gwizdo atendió a muchos que se encontraban heridos, y a los ya muertos les rindió una clase de ofrenda, agradecido de haberle regalado sus vidas a aquella guerrilla, defendiendo no solo su forma de pensar, si no la de cada uno.
Agradeció a cada uno cuando estuvieron curados, y pronto la isla se fue vaciando. La isla del fin del mundo no era la gran cosa, era una gran isla sin arboles, sin vegetación, puras rocas y pequeñas montañas de un color grisaseo sin vida, tenía una vista bastante peculiar, en un lado donde se metía el sol, se encontraban las islas lejanas que la acompañaban, y del otro lado, nada. Por eso le llamaban así, porqué después de ella no había nada, ni a los lados...
Gwizdo se sintió melancólico...
Lian-chu se le acerco pero no hice mención de nada en ningún momento.
-Vayámonos a casa grandote...
Y Lian-chu asintió.
(...)
Zoria le dirigió una mirada interrogante a Gwizdo, pero no dijo nada porque Lian-chu estaba ahí, de repente la mujer comenzó a sentir celos del cazador, no estaba arrepentida de haberle dicho todo aquello que le dijo en la mansión de Huang Fei, en serio, ya no confiaba en él, pero tendría que decir algo pronto... porque ya estaban en la isla de los gnomos donde Boint los dejo a ellos tres.
-No iré con mi madre Gwizdo.-Dijo firmemente mirando de reojo al hombre sobresaliente.
-¿Sabes que me matara Jeanneline si no te llevo conmigo?.-Dijo entrando en pánico.
-Mi madre no lo hará, jamás te mataría Gwizdo...
Gwizdo se sonrojo, sabía que Zoria sabía lo de su madre...
-Lo se, es solo que, preferiría que te quedaras...algunos días con nosotros.
-Lo pensaré...
Gwizdo le dio una sonrisa complacida, y después miro interrogante a Lian-chu, quien se había mantenido en silencio mucho mucho rato, ese silencio le estaba impacientando.
Pero lo dejo pasar.
(...)
Era de noche y el frió le calaba hasta los huesos. Sintió una cálida mano acariciar su rostro, y cuando se esforzó por seguir durmiendo con aquella distracción, una voz profunda y seductora le llamo.
-Gwizdo.
No hizo falta de ver de quien se trataba, Lian-chu le estaba llamando de manera sutil quizás para no despertar a la mujer de espaldas, el estafador se sentó sobre la hierva y dejo en claro que ahora le escuchaba.
-Lo siento tanto, Gwizdo.
-No tienes de que preocuparte...-Dijo siendo sincero.
-Claro que si, te he fallado, y me sintió cobarde...
-No lo eres.-Interrumpió aun somnoliento.
-Gwizdo.
Volvió a susurrar mientras que con la mano acariciaba el rostro del estafador, se acerco más, el castaño sintió repentinamente el aroma exquisito de Lian-chu, su aliento caliente, e incluso el sudor que desprendía su mano, signo que estaba nervioso, se acerco más, mientras él cerraba los ojos y se dejaba hacer. Lian-chu le beso de manera inocente, pero pronto el beso se intensifico, el cazador mordió su labio inferior, lo lamió de paso y después planto la lengua dentro del pequeño hombre que trataba de seguir el ritmo experimentado del hombre, las enormes manos de Lian-chu le acariciaron la nuca, haciendo que perdiera más el aire de los pulmones, Gwizdo sintió su respiración hacerse entrecortada, y los latidos de su corazón los podía escuchar en todos lados de su cuerpo, sintió que se derretía al paso en el que iba Lian-chu, y quería más...
Agarro de los poderosos brazos a Lian-chu, intentado ser provocativo y sexy, pero en el acto, el hombre le alejo, mirándolo serio a los ojos.
-Te amo Gwizdo...
Y Gwizdo no supo que contestar.
Su garganta estaba hecha de nudos y las emociones le confundía, siempre pensó que el cazador estaba enamorado de la cazadora, pero siempre las cosas le llegaban a sorprender, y así como le paso con Huang Fei, Gwizdo sintió que no era apto para merecer esa clase de amor, porque era egoísta y de malos humores, pero ahí estaba de nuevo, alguien le estaba ofreciendo un amor, y el estafante dudo mucho en rechazarlo, de todos modos...¿No estaba enamorado ya de Lian-chu?. Aparto la vista centrándose en el titubeo de su corazón, se sintió feliz de la confesión de su antiguo amigo, y cuando estaba decidido a aceptar los cálidos sentimientos, Lian-chu le acaricio la mejilla con tristeza.
Gwizdo poso sus ojos azules en los inmensos y misteriosos ojos de su amigo, y la felicidad que sintió comenzó a desaparecer y de paso, haciendo que volviese a nacer una extraña preocupación, de repente se sintió impaciente, con ganas controladas de llorar, pero no sabía porque, y su corazón, aún latiendo con fuerzas, comenzó a lastimarlo haciendo que aguantara un gemido sordo en la punta de los labios.
Se quedó así, mirándolo, tratando de entender el gesto melancólico del cazador, pero su cerebro no estaba trabajando del todo bien, todo era muy confuso, ¿Si le amaba, Porqué estaba con aquella expresión?, soltó el aire de los pulmones y en el acto, extendió las manos temblorosas a los poderosos brazos de Lian-chu, clavandole las uñas temeroso de que si le sostenía con poco fuerza, el cazador que amaba se fugaría de sus dedos, y no quería volver a sentir aquella opresión de incertidumbre, no quería volver a encontrase solo, no se lo permitiría esta vez.
-Lian-chu.-Gimio en una clase de voz que no pudo describir, pero que al escucharla él mismo, hizo que se sintiera avergonzado.
-Gwizdo...-Le llamo con clama el cazador.-He sido inmaduro, Gwizdo...-Confesó.
-No, no es cierto...-Trato de mentir alarmado por el rumbo en el que iba la conversación.
-Si, si lo he sido y lo sabes...
-Bueno.-Interrumpió.-¿Y qué más da?, lo importante es que estas aquí, ¿No?, que estés conmigo, que sientas que de nuevo estamos solo tu y yo...¿No?.-No supo cuando las lagrimas comenzaron a descender por sus mejillas enrojecidas por el esfuerzo, ni del ardor que comenzaba a nacer en el centro del estomago, no se dio cuenta de nada por su propia cólera.-Olvídate de esto Lian-chu, deja de darle vueltas al asunto...
-Gwizdo..., No puedo hacer eso... esta claro por que prefieres estar con...-Trago saliva antes de seguir.-Con Huang Fei...
-¡Te estoy eligiendo a ti!.-Dijo levantándose un poco desesperado, en serio, lo decía en serio. Realmente se estaba arriesgando al escogerlo a él, ¡Su mejor amigo! y podía no funcionar y hacer que quedaran con mucha incomodidad, ¡Le estaba dando la oportunidad, en serio que si!, había andado con muy pocas personas, pero ninguna de ellas duraba demasiado, y ahora que parece tener todo claro, quiere que lo de Lian-chu dure, pero se encontraba desesperado.
-Gwizdo, sabes que no es verdad.-Dijo muy convencido de sí.-Me voy a ir un tiempo, a entrenar y hacerme un hombre digo de tí.
-¡No soy una jodida mujer!, no necesitas ser merecedor, ¡Ya lo eres Lian-chu!, deja de decir estupideces, por favor...
-Lo siento Gwizdo, ya he tomado mi decisión, si mañana no me vuelves a ver, ahórrate las ganas de buscarme.
Lian-chu se levantó y se aparto del escuálido hombre, el estafador intento seguirlo, pero las piernas le temblaban tanto que al hacer el movimiento brusco impacto contra él suelo viendo como de lejos Lian-chu se perdía en la oscuridad.
(...)
Y como dijo el cazador, Lian-chu a la mañana siguiente desapareció.
.FIN.
