Un nuevo día había comenzado en el Pokégremio. Ya todos habían desayunado y estaban frente a los tablones de anuncios esperando la misión que Espeon y Absol le iban a comentar.
-Bien, aprendices. –Dijo Espeon, alzando un poco la voz para que todos guardaran silencio.- La misión de hoy consistirá en ir a la Montaña Niebla y encontrar el maletín que se encuentra al final. Hay un maletín para cada equipo de rescate, por lo que todos los equipos deben llegar hasta al final.
-En ese maletín encontraréis algo de dinero para vuestras compras personales como equipo, algunas Manzanas para que no desfallezcáis en el camino, algunas Gumis que no sé si serán de vuestro gusto o no, ya que los Maletines están puestos al azar, y una Fugaesfera. Ah, y también dos Elixir Máx. –Añadió Absol.
Todos parecían entusiasmados con la idea. Espeon les indicó el lugar al que debían dirigirse y todos partieron.
-Vulpix-
La pequeña jefa y su equipo habían llegado los primeros al lugar indicado. El sitio era bastante elevado, y ya desde los primeros metros se empezaba a ver la niebla y a notar el aire frío.
-Brrr, hace frío, ¿eh? –Dijo Riolu, observando con cierto recelo a su alrededor.
-Bueno, bueno, pero es lo que hay, tenemos que subir de rango. –Comentó Vulpix, dando un paso hacia el interior de la montaña. El resto del grupo la siguió.
-Cindaquil-
No tardaron mucho en llegar. Cuando alcanzaron a ver la entrada, alcanzaron también a ver al equipo de Vulpix entrar.
-¡Esta vez tenemos que llegar antes! –Dijo Squirtle, preparándose para correr.
Cindaquil lo detuvo.
-Esto no es una competición de rapidez. Competimos por subir de rango. Por cuántas misiones hagamos, no por lo rápido que lo hagamos. Los puntos van a ser los mismos aun llegando los últimos. Así que relájate, por favor.
Munchlax y Squirtle se quedaron atónitos. ¿De dónde había salido esa Cindaquil?
-Bueno, vamos.
Dicho esto, Cindaquil los cogió de los brazos y los arrastró al interior de la montaña.
-Vulpix-
Se detuvieron a descansar. El camino de subida estaba siendo duro, y casi no tenían provisiones.
-No puedo más. –Dijo Shinx, sentándose en una roca.
-Tenemos que seguir, si nos quedamos aquí nos quedaremos sin menos provisiones aún. ¡Vamos, en marcha! –Dijo Vulpix, tratando de darle ánimos a su grupo.
-No, no podemos. –Objetó Grovyle, sentándose también.- Llevamos horas caminando. Estamos cansados y aún no hemos alcanzado la cima. –Suspiró.- ¿Qué hacemos?
Vulpix meditó unos segundos.
-Descansaremos un poco. Pero no más de media hora. Tenemos que seguir.
Shinx y Riolu compartieron una mirada de cierta alegría y se encogieron de hombros. Luego rieron para sus adentros.
-Cindaquil-
Llevaban caminando lo que habían parecido días. Estaban exhaustos, pero aún así, ninguno había objetado nada.
-Bien, equipo. Descansaremos un rato, si os parece. –Dijo la pequeña Cindaquil, apoyándose contra una de las paredes.
-Me parece buena idea. –Comentó Munchlax.
Se sentaron apoyándose contra la pared y repartieron entre los tres una manzana.
-Vulpix-
Pasos. Se oían pasos.
El grupo se miró pero no se oyó ruido alguno procedente de sus bocas. Miraban a su alrededor con ojos avizores.
-Se acerca alguien… -Susurró Vulpix.
En efecto, allí estaba. Un Tauros. Salvaje, como era de esperar.
El equipo se puso en pie enseguida, preparados para el combate. Pero casi no tenían fuerzas para continuar caminando, o sea, que menos ganas para luchar. Se les habían agotado las Manzanas hacía tiempo, y no podían comer nada más.
-¿Qué vamos a hacer? –Preguntó Shinx, mirando al Tauros con la mirada más desafiante que su cansancio y hambre le permitían.
-O pedir ayuda, o… -Empezó a decir Vulpix.
-¡Ayudaaaaaaaa! –Gritó Grovyle, todo lo alto que sus pulmones y garganta le permitieron.
-Cindaquil-
Un grito de socorro.
-¿Qué ha sido eso? –Preguntó levantándose de un salto Squirtle.
-¡Alguien está en apuros! ¡Vamos! –Exclamó Vulpix, y echó a correr lo más rápido que pudo hasta donde había oído el grito.
Bueno, ¿qué os está pareciendo el fic? Por favor, opiniones :(
