Era un nuevo día en el Pokégremio. Los aprendices aún dormían, el día anterior los había dejado exhaustos. Espeon y Absol se paseaban por las instalaciones comprobando que todo estaba en orden.

-Qué tranquilo está todo… -Dijo Espeon, mientras iba a la cocina a avisar a Chimecho de que fuera preparando el desayuno.

-Es normal, gran Eón, todos duermen, aún está saliendo el sol. –Añadió Absol, mirando hacia el cielo.- Es bonito, ¿eh? –Dijo, haciendo una seña con la cabeza hacia el cielo.

Estaba amaneciendo y el sol asomaba entre las nubes bajas que había aquella mañana. Todo el cielo tenía un color anaranjado.

Se quedaron mirándolo un rato, hasta que el sol se puso lo suficientemente alto, y decidieron ir a despertar a los aprendices.

Absol se dirigía al cuarto de los chicos, mientras Espeon iba al de las chicas. Pero por el camino se encontraron a uno de ellos, Shinx.

-Shinx, ¿qué haces levantado? ¿No podías dormir? –Preguntó Espeon, mirándolo con sorpresa. Normalmente los primeros días los alumnos eran unos remolones por las mañanas.

-No, gran Eón. Es que quería hablar contigo. –Dijo Shinx.

-¿Sobre qué? –Preguntó Espeon, ahora mirándolo con algo de curiosidad.

Shinx rebuscó en su bolsita y sacó un papel doblado. Se lo tendió a Absol.

-Es una misión que encontré hace un tiempo en el tablón de anuncios, antes de hacerme aprendiz.

Absol desdobló el papel y lo leyó en voz lo suficientemente baja para que solamente Espeon y Shinx lo oyeran, y no todos los demás.

"Sitio: Cueva Saturno. Solamente aparece de noche, al suroeste de la Montaña Niebla.

Misión: Encuentra los seis tesoros y aprópiate del último, el Espejo Neutro."

Absol y Espeon meditaron unos segundos. El Espejo Neutro era un tesoro ancestral que permitía al que lo tuviera ver todo tipo de cosas. Una de ellas era el futuro, aunque a veces no el futuro verdadero. Y solo podían usarlo los Pokémon de alma pura. O eso decían.

-¿Esta misión estaba en el tablón de anuncios? –Preguntó Absol, dubitativo.

-Sí, señor. –Respondió Shinx.

Hubo unos segundos de silencio, y fue Espeon la que rompió el silencio.

-Lo pensaremos. –Dijo, y mandó a Absol a guardar la misión en la sala que usaban para archivar las misiones de los aprendices.- Y ahora, Shinx, ayúdame a levantar a tus compañeros.

Y, tras decir esto, Espeon fue a despertar a Vulpix, Cindaquil, y las demás chicas, y Shinx a Grovyle, Munchlax, Squirtle y demás.

Una vez en pie, fueron a desayunar. Chimecho les había preparado un desayuno a base de Manzanitas, Gumis y algo de Leche Muu-Muu.

Tras acabar de cenar, todos se reunieron en el sitio de siempre, donde les asignaban las misiones.

-Bien, chicos. –Dijo Espeon con una voz bastante elevada, para que se le escuchara bien.- Hoy os encargaréis de ir al Lago Velado. ¿Para qué?, os preguntaréis. Pues quiero que vayáis porque necesitamos algo de agua de ese lago.

Les dio una copia de la misión a cada equipo de rescate y los mandó a la ciudad a comprar provisiones, ya que con lo que habían ganado en las misiones anteriores podrían conseguir algunas cosas.

-Cindaquil-

Cindaquil, Squirtle y Munchlax iban camino a la ciudad, mientras comentaban el día anterior, cómo habían salvado al equipo de Vulpix con las Semillas Bomba y cómo habían conseguido salir de allí.

-Fue brutal. –Dijo Squirtle, con un brillo de emoción en sus ojos.- Seremos unos grandes aprendices. No, ¡unos grandes exploradores! –Exclamó, dando un salto de alegría.

Munchlax y Cindaquil rieron.

-No te pongas tan efusivo, aún estamos empezando. –Dijo Cindaquil, aunque en sus ojos también había un breve destello de emoción.

-Vulpix-

El equipo de Vulpix caminaba tranquilo hacia la ciudad, e iban en silencio, tal vez debido al sueño o tal vez porque nadie tenía nada que decir.

-Hoy le di la misión a Espeon. –Dijo finalmente Shinx.

Vulpix y Grovyle le miraron.

-¿De verdad? –Preguntó Vulpix.- ¿Y qué pasó?

-Absol la archivó con las demás. Al parecer era una misión sobre un objeto ancestral con poderes que te revelan el futuro.- Añadió Shinx.

Vulpix miró a la nada unos segundos y asintió.

-No suena nada mal. –Dijo, y luego siguieron hacia la ciudad.

-Cindaquil-

-¡Jefa! –Se oyó un grito desde atrás.

El equipo se dio la vuelta y vieron a Riolu corriendo hacia ellos.

-¡Riolu! ¡Nos habíamos olvidado de ti! ¡Lo siento! –Exclamó Cindaquil, llevándose las patas a la cara.

Riolu jadeaba y se llevaba las patas a las rodillas.

-Lo siento, jefa, me quedé dormido… ¿A dónde nos dirigimos? –Dijo, con un hilillo de voz.

-A la ciudad, tenemos que comprar provisiones. –Respondió Cindaquil.

-Pues… allá… vamos… -Dijo Riolu, reponiéndose de su carrera.

Esperaron unos minutos, y cuando Riolu se hubo recuperado, emprendieron de nuevo la marcha.

.-.

Ambos equipos compraron las provisiones suficientes, Semillas Bomba y Semillas Revivir sobre todo, y se dirigieron hacia el Lago Velado, que se encontraba bastante al norte de donde estaban en ese momento. El viaje iba a ser largo, pero las vistas de ese lago merecían la pena.