Al cabo de unas horas de caminar sin parar prácticamente, solo para comer alguna Gumi o para descansar brevemente, llegaron a su destino: el Lago Velado. Todos los equipos iban juntos, ya que realmente la misión no era para competir. Aunque ellos creyeran que sí.

Cindaquil y Vulpix miraron a su alrededor.

-Es un paisaje bastante… bonito. –Susurró Cindaquil.- Es sobrecogedor, sin duda.

Se encontraban en una llanura verde, totalmente verde. Y, al final de ella, se extendía un gran lago. Un lago de dimensiones enormes. En el cielo no había nubes, así que el reflejo del lago era totalmente claro. Había flores por todas partes, y no era de extrañar que hubiera algún Shaymin por allí.

-Tenemos que coger una muestra de agua, ¿verdad? –Preguntó Squirtle, bastante ilusionado por la idea de cogerla él mismo.

-Eso fue lo que nos dijo el Gran Eón. –Respondió Shinx, fascinado por las vistas que se le presentaban.

-Bueno, pues, ¿a qué esperamos? –Dijo Vulpix, y echó a correr hacia el lago.

Acto seguido, todos los demás Pokémon echaron a correr detrás de ella. Todos estaban bastante ilusionados con el paisaje, y además, el día estaba increíble.

Cuando estaban llegando a su destino final, el lago, Vulpix se detuvo de repente, haciendo que los demás pararan en seco.

-¿Qué ocurre? –Preguntó Squirtle, que había chocado contra Vulpix y se estaba toqueteando la cabeza.

-Mirad. –Susurró Vulpix, haciendo un gesto con la cabeza hacia el lago.

Había una sombra en el lago. Y bastante grande, de hecho.

-¿Qué puede ser? –Preguntó Riolu con un hilillo de voz.

-No lo sabemos…. Squirtle, ¿por qué no te acercas? Tú eres de agua, puedes saber qué hay ahí… ¿No?

Squirtle la miró, aún tocándose la cabeza.

-¿Yo? ¿Y si es peligroso? –Preguntó, algo aturdido.

-Pero… Es nuestra única posibilidad de saber qué es lo que hay ahí… -Dijo Munchlax.

Squirtle suspiró, asintió y se dirigió hacia el lago. Se sumergió, y a los pocos segundos se oyó un grito, que hizo a los demás exploradores estremecerse.

-¿Qué…? –Empezó a preguntar Grovyle, que había estado atento a las flores y al campo, pero no le dio tiempo de terminar.

Se oyó un gruñido, y acto seguido del agua salió una sombra, que se plantó en el césped formando un leve terremoto. Se trataba de un Seismitoad. Y, acto seguido, salieron tres de ellos más, plantándose al lado del que parecía su líder. Uno de ellos sostenía a Squirtle, sujetándolo del caparazón.

-Parece que tenemos un pequeño rehén. –Dijo el supuesto jefe, mirando a los aprendices.

Al lado del grupo de Seismitoad, los demás parecían hormigas.

-¿Qué hacemos, Vulpix? ¿Cindaquil? –Preguntó Munchlax, que, analizando a su equipo, todos eran débiles contra ellos excepto Grovyle.

Vulpix y Cindaquil se miraron, y luego miraron a los Seismitoad.

-Grovyle, te cubrimos. –Dijo Cindaquil, y se abalanzó contra ellos.

Grovyle tardó en reaccionar. Pero se abalanzó sobre ellos. Sacó sus hojas de los codos, y usó Hoja Aguda, atacando a los Seismitoad por la espalda, mientras los demás los distraían con ataques que no les afectaban demasiado, pero que ayudaban a que perdieran PS.

Squirtle fue lanzado hacia atrás en una de las peleas, y quedó zambullido en el agua. Por suerte, consiguió salir y ayudar a sus compañeros.

Había pasado media hora, y los aprendices estaban cansados, mientras que los Seismitoad seguían intactos. Grovyle estaba agotado, y los demás iban por el mismo camino.

-No… podemos. –Dijo Shinx, cayendo al suelo, ya que le fallaron las patas.

-Claro que sí… Tenemos que… poder… -Respondió Grovyle, mirando a los Seismitoad a los ojos.

Todos estaban cansados, pero sabían que debían pelear. Por el Gremio. Por sus jefes. Por ellos mismos.