Los aprendices habían retrocedido unos pasos y se encontraban unos junto a otros, totalmente pegados, formando algo así como una barrera. Eso les permitía no alzar demasiado la voz para escucharse todos.
Cyndaquil miraba a los Seismitoad con cierta desconfianza. Su cabeza trabajaba a mil por hora, intentando averiguar un plan para vencerlos. Eran tres, y en cambio, ellos eran siete. Les ganaban en número, pero solo contaban con uno que realmente pudiera hacerle frente.
-Tengo una idea. –Dijo por fin Vulpix.
Todos la miraron, esperando las órdenes de la que acababan de asignar como líder.
-Grovyle, tú eres el único que puede hacerles frente. Por lo que… Toma, bébete esto.
Sacó un Elixir Máx. y se lo pasó a Grovyle, que estaba a su lado. Grovyle asintió y se lo tomó sin rechistar.
-Bien, haremos lo siguiente. –Empezó Vulpix, carraspeando levemente y alzando lo suficiente la voz para que solo la escucharan sus compañeros.- Ya que Grovyle es el único Pokémon de tipo Planta que tenemos y que es eficaz para este combate, Cyndaquil, Shinx y yo somos débiles, y los demás estáis en un punto intermedio, haremos lo siguiente. Cyndaquil, Shinx y yo iremos los primeros. Atacaremos con lo que podamos. Desde que veáis que no podemos más, atacará el segundo grupo, que serán Munchlax y Squirtle. Y, por último, Riolu encabezará el ataque final seguido de Grovyle. ¿Vuestra misión? Debilitarlos lo máximo posible para que Grovyle pueda usar el ataque final.
Todos la miraron, y luego se miraron entre ellos. Asintieron, y comprobaron sus bolsas. Intercambiaron algunas Bayas Aranja y Semillas Revivir, y se dispusieron en tres filas: Cyndaquil, Vulpix y Shinx en el frente, Munchlax y Squirtle en la segunda fila, y Riolu y Grovyle en la retaguardia.
Con un grito que desgarró el aire y que dejó a todos sorprendidos, Vulpix gritó:
-¡A POR ELLOS!
Y, dicho esto, echó a correr hacia los Seismitoad, preparando ya una bola de fuego que salía de su boca.
Cyndaquil fue tras ella, y a una cierta distancia, empezó a rodar, para utilizar un Rueda Fuego.
Y Shinx cogió carrerilla en lo que llegaba a sus enemigos para poder utilizar un Derribo lo suficientemente potente para bajarles algunos PS.
Los Seismitoad no parecían sufrir daño alguno ante los ataques de Fuego, por lo que el único que realmente resultaba herido era el que estaba siendo atacado por Shinx.
Vulpix retrocedió unos pasos para ver la situación.
-¡A por el de Shinx, Cyndaquil! ¡Munchlax, Squirtle, id a por otro de ellos! ¡Vamos!
Acto seguido, Cyndaquil dejó al Seismitoad que estaba atacando para echar a correr hacia el del extremo derecho, que estaba peleando contra Shinx, mientras que el segundo equipo corría hacia el que estaba en el otro extremo.
Munchlax estaba utilizando Reserva y Escupir simultáneamente, así aumentaba la defensa y podía atacar, en cambio, Squirtle utilizaba Rayo Burbuja.
Riolu y Grovyle se dedicaban a mirar desde atrás. Al cabo de un rato de estar observando, Riolu le dio un codazo a Grovyle. "Mira", susurró.
El Seismitoad que habían dejado libre sus compañeros se estaba alejando de la batalla, preparando un Terremoto dentro del lago, o esa era su intención. Grovyle y Riolu se miraron y acto seguido echaron a correr. Rodearon a sus compañeros, que les lanzaron miradas incrédulas, pero siguieron peleando.
-¡Quieto ahí! –Gritó Grovyle, dándole alcance al enemigo que se dirigía al agua.
El Seismitoad se dio la vuelta.
-Con que tenemos un pequeño valiente acompañado de un lobito feroz, ¿eh? ¿Creéis que podréis conmigo?
Riolu saltó de furia.
-¿Lobito feroz? –Preguntó, con un brillo de furia en los ojos.
Grovyle lo levantó del suelo y lo alzó sobre sus hombros. Riolu lo miró, perplejo, y luego asintió. Miró al Seismitoad y saltó sobre los hombros de Grovyle, quedándose en el aire durante unos segundos en los que preparó una Esfera Aural, que lanzó contra el Seismitoad enemigo. Aprovechando esta confusión, Grovyle echó a correr hacia el enemigo, preparando su ataque Hoja Aguda. Ambos ataques impactaron sobre el Seismitoad al mismo tiempo. Riolu, al caer al suelo, echó a correr y empezó a apalear al enemigo con Palmeo. Al cabo de unos minutos, el Seismitoad estaba exhausto. Y Grovyle se dedicó a darle el último golpe. Este cayó hacia atrás y se quedó tumbado en el suelo.
No tuvieron tiempo para descansar. Miraron hacia atrás y vieron que los Seismitoad que quedaban también estaban exhaustos, sus compañeros estaban haciendo un buen trabajo aguantándoles.
Grovyle subió a Riolu de nuevo en sus hombros y este saltó, lanzándole una Esfera Aural a uno de ellos, mientras que Grovyle corría hacia el otro con las hojas preparadas.
Ninguno de los enemigos se lo esperaba, ya que Riolu y Grovyle se encontraban a sus espaldas, y ellos estaban atentos a su propia pelea.
Los dos cayeron a la vez, y los Pokémon tuvieron que correr hacia los lados, si querían salir de allí sanos. Cuando vieron a los tres Seismitoad tumbados en el suelo, se miraron y todos sacaron un frasquito de sus bolsas. Por suerte, el cristal era un cristal endurecido, por lo que había aguantado los golpes de la pelea. Se acercaron al lago y cogieron una muestra de agua, que guardaron nada más recoger.
Squirtle se sentó en la orilla, secándose el sudor de la frente, y acto seguido, los demás aprendices se sentaron también. Se miraron los unos a los otros y rieron, comentando la batalla. De repente, Grovyle, que estaba sentado con ellos, cayó hacia atrás. Estaba pálido.
-¿Grovyle? –Preguntó Cyndaquil, mirando a su compañero.- ¿Qué haces? ¡Deja de hacer el tonto!
-No… No lo… -Susurró Grovyle, que se retorció en el suelo.
-¿Qué está pasando? –Preguntó Vulpix, levantándose de un salto y acercándose a él.
Todos hicieron un coro a su alrededor y comprobaron que estaba demasiado pálido.
-Está envenenado. –Dijo Squirtle.
Todos lo miraron, esperando a que siguiera hablando.
-Los Seismitoad tienen como habilidad Toque Tóxico. Seguramente uno de ellos le habrá intoxicado al usar Hoja Aguda, que es un ataque que requiere contacto físico.
Los aprendices asintieron.
-¿Alguien tiene una Baya Meloc? –Preguntó la jefa del grupo.
-Yo tengo, creo. –Contestó Riolu, sacando una baya de color rosa.
Vulpix la cogió y la masticó. No le quedaba otro remedio. Suspiró, y le pasó el contenido a Grovyle de boca a boca. Nadie comentó nada, aunque a todos le sorprendió ese gesto.
Grovyle sufrió un pequeño espasmo, que hizo que Vulpix se apartara un poco, sobresaltándose, pero luego volvió a la normalidad. Tenía los ojos cerrados y ahora descansaba, recuperando poco a poco su color verde original.
Todos suspiraron aliviados. Ahora sí había terminado la batalla. Aunque no sería la última.
