Los aprendices volvían al Pokégremio. Hablaban animadamente, comentando la experiencia que acababan de vivir. "¿Viste cómo salté hacia él?", "Si no llega a ser por la Baya Meloc"…, esos eran algunos comentarios que se oían en conversaciones sueltas.

Vulpix iba metida en sus pensamientos, pensando en lo que acababa de pasar hacía apenas media hora. ¿De verdad había "besado" a Grovyle? Aunque ella no lo calificaba así. Ella solo le había salvado la vida. Solamente eso. No había sido un beso de esos que le das a alguien que quieres, no. Solo es un compañero. "Solo un compañero", se repetía.

-¡Eh, Vulpix! –Dijo una voz a sus espaldas, y ella miró hacia atrás. Era Grovyle.

-¿Qué pasa? –Preguntó esta, obligada a abandonar sus pensamientos durante un tiempo.

-Eh… yo… Gracias por salvarme antes. De no ser por ti tal vez no hubiera… Ya sabes… Sobrevivido. –Dijo este, poniéndose a su lado.

Vulpix lo miró unas décimas de segundo y sonrió.

-No es nada. Eres un compañero, qué menos. ¿Acaso iba a dejarte morir?

-No, claro que no… -Contestó Grovyle, y le sonrió también.

Siguieron hablando de cosas sin sentido, de cómo les iban las cosas dentro del Pokégremio y demás. Mientras, los demás seguían hablando delante, separados en pequeños grupitos.

Squirtle, Munchlax y Riolu estaban juntos, hablando de la cena.

-Yo quiero comer Manzanitas. –Decía Munchlax, mientras hacía un ademán de llevarse algo a la boca.

-Yo me comería un Miltank. Tengo un hambre terrible. –Comentó Riolu, poniendo cara de pena.

Todos rieron ante ese comentario.

-Si eres el más pequeño, Riolu. ¿Cómo vas a comerte un Miltank? –Preguntó Squirtle entre risas.

-¡Me lo tragaré como las serpientes, y luego lo digeriré poco a poco! –Respondió Riolu, mientras se le escapaba alguna risa también.

Mientras, en el otro grupo, estaban Cindaquil y Shinx.

-Yo creo que ese gesto de Vulpix hacia Grovyle tenía algo de sentimiento. –Dijo Cindaquil, mientras se le iluminaban los ojos.

Shinx la miró.

-¿Tú crees? –Preguntó.

Vulpix asintió.

-¿Por qué? –Preguntó Shinx, ladeando la cabeza.

-Porque perfectamente podía haberle dado la baya y ya está. En cambio tuvo la molestia de masticársela y dársela directamente en la boca. Eso no lo hace cualquiera. –Expuso Vulpix, cerrando los ojos y haciendo gestos.

Shinx rió, y su risa se unió a las risas del grupo de Squirtle.

Al cabo de una hora, llegaron al Pokégremio. Le contaron a Espeon lo sucedido, y esta asintió, recogiendo un informe sobre ello. Absol los dirigió al comedor.

-Bien, aprendices. –Dijo en voz alta, mientras Chimecho ultimaba los preparativos de la cena.- Os he reunido aquí antes de cenar porque necesito comentaros algo.

Los Pokémon se fueron sentando en sus respectivos sitios en la mesa, mirando a Absol con gesto de curiosidad.

-Después de lo sucedido hoy, creo que os merecéis un pequeño ascenso. Habéis hecho un buen trabajo. La verdad es que nos enteramos tarde de que en ese sitio había problemas con los Seismitoad. Pero, al llegar allí, vimos que todo iba bien, así que decidimos retirarnos para que al llegar no os encontrárais sin nadie aquí.

Los aprendices susurraron entre ellos lo que acababan de oír.

-Por esa misma razón –carraspeó Absol-, Espeon y yo hemos decidido ascenderos de rango. Mañana aparecerá en vuestra información de equipo. Ahora, adelante, podéis empezar a comer.

Dicho esto, Absol se retiró de la sala, dejando a Chimecho y a sus camareros hacer su trabajo. Había un ambiente bastante animado en la sala.

Tras terminar de comer, todos fueron a sus respectivos cuartos, emocionados por haber vencido una batalla importante y por haber subido de rango.