PATLABOR DRABBLES
Por
RealHunter
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1.- Kyoto
Decididamente era una de las mejores universidades del país. Gozaba del innegable prestigio y apoyo de estar entre los más escogidos planteles estatales de todo Japón. Pero quizás lo mejor de todo era que los kilómetros de distancia que la separaban de su cada vez más sicótico padre, que pese al tiempo transcurrido insistía en verla como una cría apenas destetada. Nunca iba a olvidar aquel día funesto en que de visita en casa se trajo una cantidad considerable de ropa sucia de su dormitorio universitario, que por nada del mundo iba a dejar enmoheciendose hasta su regreso. Ni menos la cara de horror sin limites y la casi apoplejía que le había cogido cuando vio sus primeros, minúsculos y coquetos conjuntos de lencería de mujer adulta colgados primorosamente del tendedero. Aquello había desembocado en una discusión apocalíptica sin cuento, en que ni siquiera el control admirable que su madre tenía sobre él le había variado un ápice sus paternalistas y machistas opiniones, al punto que desde hacía un par de meses desde el incidente, que ya no se hablaban.
Aquel amanecer furtivo en su dormitorio, fumando con las ventanas abiertas para evitar en lo posible los reclamos de sus compañeras de piso, le había dado ese espacio que no había buscado para pensar en su padre, y en otras cosas que le habían venido obsesionando desde el fin del semestre. "Lo de mi padre, puedo soportarlo. Dentro de un tiempo se convencerá que no estoy haciendo nada distinto de lo que hizo mamá con su vida hasta que lo conoció… Ni menos que su relación escaló de forma idéntica a la mía hasta que se casaron..." Haciendo volutas de humo por la boca, con una media sonrisa, miró al costado derecho de su cama, y volvió a llevarse el cigarrillo a los labios "Cuando le hable a mi madre acerca de Hirotaro, ella estuvo encantada de todo cuanto le dije. Incluso cuando me preguntó, algo titubeante "Que tan avanzadas iban las conversaciones", Yo me reí al decirle que hacía un par de meses que habíamos firmado el contrato. Pese a que la perspectiva de ser abuela la emociona, su preocupación por mí siempre ha ido primero. De inmediato me preguntó qué estaba haciendo para evitar un problema con nueve meses de resolución..." El sol comenzaba a ganar espacio y luminosidad por el ventanal abierto, mostrando un tentador y voluptuoso cuerpo desnudo apenas cubierto por una delgada sábana de verano. Sabía que aquello no le venía de su madre, de cuerpo todavía notablemente firme, atlético y grácil pese a que ya rondaba la cincuentena, sino más bien de su abuela materna, en cuyos blandos y acogedores pechos descansó mas de una vez la cabeza siendo aún muy niña para saberlo, y solo acomodarse en ese tibio regazo para quedarse dormida después de comer o perder la tarde jugando con exceso. "No sé porqué me acuerdo de eso en un momento como este. Je, en realidad sí, pero no es lo importante en este minuto. Hirotaro me lleva ventaja, y ya el próximo año defenderá su tesis para licenciarse en leyes… Y yo sigo sin saber bien porqué escogí Ciencias Económicas, y pese a que llevo unas notas muy decentes, sigo sin convencerme de esa decisión" La inminencia del fin de semestre, sin embargo, le inoculaba la fuerte sensación de que en esta oportunidad no debía irse a casa. Y tenía claro que ahora sí sus desastrosas notas tenían mucho que ver con esa decisión casi tomada. Con Hirotaro era distinto. El debía regresar con sus padres a Nagasaki… Pero confiaba en que fueran pocos días: Ya lo había tentado lo suficiente para que hicieran un viaje de vacaciones directo a Tailandia… Donde, le dijo "pondre una o dos ideas en práctica contigo" Aquello había sido suficiente para que la imaginación del joven y atractivo licenciado Hirotaro Miyazawa se disparara en una dirección que a ella, entre risas, la dejaba cada vez con menos ropa y menos vergüenza..
-...Hmmmm…
-...Hablando del Rey de Roma… Ya era hora que despertaras, Señor Abogado Hentai…
-...Ja… -El rostro y la voz soñolienta de Hirotaro, a su lado en el desordenado lecho, lo dijo todo- Si es para que vuelvas a hacerme polvo, soy culpable, señorita fiscal…
Se dijo a sí misma que sus motivaciones de mujer pasional en el lecho se habían ido decantando con él… De otro modo no se explicaba el hecho que él usara la jerga legal que sabía mientras hacían el amor, la hiciera perder la cabeza como no sabía que podía hacerlo. El "Señorita Fiscal" que le intercalaba en sus charlas de antes, durante y después de… literalmente conseguían que le ardieran hasta las uñas. Amorosa, se volteó juguetonamente hacia él en el lecho, haciendo que la sábana se deslizara sin ruido alguno descubriendo sus pechos… En el preciso instante en que la puerta del dormitorio voló hecha pedazos con un ¡BOOOOM! Ensordecedor… Que a ambos los dejó de un salto casi sentados en la cama...
-¡SACA LAS MANOS DE MI…! ¿Ha...Haruko..o?
Las espejeantes gafas, el traje oscuro como si se tratara de un funeral, y las dos Jericho 941 en sus manos, como una mala pelicula de acción policial, no guardaban relación con los ojos cuadrados, avergonzados y casi salidos de orbitas de Mikiyasu Shinshi, que estuvo a punto de bajarlas ante el improbable espectáculo (Que estaba seguro que no olvidadaría mientras viviera) de su princesita, de su pequeña Haruko, con sus pechos completamente al descubierto…
-¡PAPAAAAAAA….! -Con desesperación Haruko se cubrió su delantera con el primer trozo de sábana que casi arrancó con uñas y dientes para conseguirlo… Haciendo que la maniobra diera con su adorado Hirotaro volando por los aires directo al suelo y casi pegado a las costuras de los zapatos de su respetado suegro… O al menos hasta ese minuto aquello había figurado en sus planes con Haruko- ¡Hirotaro!
-...Así que asi te llamas, Insecto -La sonrisa demoniaca, y el gesto cruel de levantarlo por el mentón con el cañón de una de sus armas para que le diera el rostro- Hirotaro Qué? Y pobre que se ocurra mentirme, porque tu equivocación a propósito será lo último que hagas en tu vida…
-¡PAPAAAA…!
-¡Tú cállate, Haruko! ¿Y que diablos es esa peste? -Mirando con furia y malignidad a partes iguales al muchacho, lo encaró nuevamente- Te has cagado del miedo, cabrón. Y todavía no oigo tu apellido…
-Mi… Miyazawa, Se… Señor Shin… shi…
-Bien, Hirotaro Miyazawa… en proceso de tesis para optar al grado de Licenciatura en Leyes de la Universidad de Kyoto, 26 años, Oriundo de Nagasaki, Hijo de Ken, Comerciante, y Ukino Miyazawa, ama de casa. Con dos denuncias en la comisaria de su distrito por desordenes en conexión con protestas ecologístas… Y en la propia universidad optaste a un grado en Derecho Ambiental, ¿Eh? Pero por lo demas sigues limpio… Levantate.
Mas muerto que vivo, Hirotaro se puso de pie… todavía apuntado en medio de los ojos por aquella arma que parecía un cañón, y que lo estaba haciendo sudar tinta.
-Se...Señor Shin… shi… Por favor!
-El único favor que voy a hacerte, montón de mierda ofensiva, es la vida, y no tienes derecho a aspirar a nada más. Recoge tus cosas, rápido, que no tengo todo el día, joder!
-¡BASTA, PAPA! ¡TE ODIARE DE POR VIDA!
-Y ahora le contestas a tu padre… -Girandose tenebroso hacia el muchacho, que recogía su ropa con las alas del miedo en los pies- que mal ejemplo resultaste para mi hija, pedazo de cabrón traicionero. Todos los putos abogados sois iguales… Ahora salta…
-¿QUEE?
-Salta, joder… -Indiferente al grito de terror que había salido de las gargantas de su hija y el muchacho al mismo tiempo, Shinshi apuntaba con una de sus armas al ancho ventanal abierto del dormitorio- ¿Que prefieres? ¿Intentar salvar tu vida por la ventana, o esperar a que te ponga un plomo en medio de los ojos?
-¡Por Dios, Papá! -Primero estaba enfadada, pero ahora Haruko estaba verdaderamente aterrorizada. Su madre le había contado de los accesos que a veces cogían a su padre en un vendaval de furia que solo obtener lo que se proponía lograba calmar- ¡Estamos en un cuarto piso! ¡Se matará!
-...Y es lo menos que merece -Soltó Shinshi con los dientes apretados- Por tocar aunque sea con su sucio pensamiento el más minimo aire alrededor del más infimo cabello de mi princesita… ¡SALTA O JALO DEL GATILLO, CABRÓN! ¡A LA CUENTA DE TRES… DOS… UNO…!
-¡HIROTAROOOO…!
Ante la mirada y el grito de horror de Haruko, el muchacho prefirió el vacío antes que una bala: asiendo su ropa con los brazos, y con sus calzoncillos ya doblemente manchados, se arrojó sin más por la ventana, desapareciendo en un segundo de la vista de padre e hija, que ante la dantesca imagen se tapó el rostro con la sabana en medio de un mar de llanto
-¡Se mató!¡Se mató!¡Se mató!
-Ja… Eso quisiera yo -Respirando más calmadamente, Shinshi enfundó sus armas, se acomodó los lentes, y tomó el camino hacia la destrozada puerta- Ya no volverá a molestar. Vistete pronto ¡Y como una mujer decente, por Dios! Te espero afuera…
-¿Que has dicho?
-...Que te vistas, por dios ¿Es que acaso tu madre no te enseñó eso?
-No, maldito idiota… Lo de "Eso quisiera yo"
-¡Mas respeto, Haruko! -Shinshi volvió a engrifarse delante de su hija- ¿Te crees acaso que trabajo y mantengo mi trabajo en la NNSA haciendo cosas como esta sin permiso de nadie? Llegaron tus notas a casa, Hermosa princesa burra… A tu madre y a mí casi nos dió un infarto ¿Es que acaso nuestro esfuerzo solo ha valido el único adelanto que te compres esas bragas que casi no lo parecen y que te acuestes con muchachos, Eh?
-¡Papá!
-...Siempre serás mi princesita… -Shinshi sonrió con dulzura, y sentandose junto a su hija en la cama, limpió pese a su resistencia, los caminitos de lágrimas que partían de sus brillantes ojos- Cada vez estoy más viejo y burro, y me cuesta reconocer que ya creciste… Y que cada cosa tiene su tiempo, como lo que ví nada más entrar… Aunque no esperaba tanto de tí… te pareces a tu abuela en su bulliciosa juventud…
-...No me digas eso… -Haruko se sonrojó como un tomate maduro- Me da vergüenza… Pero… Hirotaro…
-Tranquila -Shinshi volvió a sonreir- Le pedí a Takahara que me enviara aquí por un caso de fuga de patrimonio artístico nacional desde el Museo de Kyoto. Esto… Lo conversé con el Director Goto, y me dijo que actuara discrecionalmente, pero sin armar revuelo, y el se comprometió a mirar para el lado y alegar demencia. Antes de entrar aquí llamé a los bomberos, y les dije que desde esta misma ventana en este mismo piso un suicida haría su intento y que trataría de detenerlo. Había un colchón de aire bien inflado en la calle. Solo espero que el chico le haya hecho blanco…
-¡Papá!
-Lo importante no es eso… Talvez Hirotaro nunca me perdone esta jugarreta…
-Lo hará. Eso dejamelo a mí -Shinshi volvió a sentir ese dulce calor al contacto de la sonrisa de tu hija- Y tienes razón. Todo esto me ha hecho decidirme. Este no es mi lugar.
-¿Y cual crees que es..?
Haruko puso cara de conspiradora… Y se lo dijo tenuemente al oído a su padre, que puso los ojos como platos de la sorpresa… Y luego sonrió.
-¿Estás segura?
-Completamente.
-Goto me dijo antes de salir para acá que algo como esto sucedería tarde o temprano -Shinshi se puso de pie, ahora si para salir de la habitación- Vistete, y vamos pronto abajo a rearmar a tu pobre novio.
-Yyy… ¿Me pongo mis No-Bragas, o algo más decente?
Por toda respuesta, Shinshi soltó una sonora carcajada…
-Haruko, de ahora en adelante, este ya es verdaderamente tu propio camino… Aunque la verdad, afuera está algo ventoso. Si no te pones nada, Todo Kyoto terminará por enterarse de lo hermosa que es mi hija.
-¡PAPÁ! -Haruko le arrojó un almohadon, que terminó de sacar a Shinshi de la habitación- ¡LARGO DE AQUÍ!
