2.-Todai


…En suma, El trabajo monumental del Digesto, terminaría por engrosar el Corpus Iures Civilis, y su multiplicidad de fuentes, serían nuevo motivo de estudio para los Tribunus Plebis, Que intentarían por todos los medios absorber tamaña cantidad de información. Es todo por hoy. Saben que yo no doy anuncios, pero, por si les interesa, den un pequeño pero profundo paseo por las fuentes no justinianas, y su conexión Post Bizantina con el Derecho Germánico. Hasta la próxima.

El Catedrático de Derecho Romano bajó del estrado con una sonrisilla sardónica surcándole el rostro. Más todavía al ver muchas cabezas derrotadas sobre los pupitres ni bien terminó su exposición pedagógica en el auditorio. Era bien sabido que la Facultad de leyes de la Todai estaba, sino considerada, dentro de las más difíciles del mundo. El "Tres de cada cinco de ustedes no verán el final de esta carrera" no era mero palabrerío dentro de los exigentes muros del campus de Hongo. Y era decididamente un clásico para los caídos en el intento, desfilar cada tarde de fin de semestre por Akamon, la Puerta Roja, en completa señal de derrota. Sin embargo, su ojo de águila bien ejercitado, notó de inmediato que alguien no hacía el agobiado gesto de retirarse del salón. Mas bien ordenaba con furia sus notas, repasando una y otra vez sus márgenes y agregando uno o dos comentarios más a su pulcro set de apuntes de carrera. El Cabello negro un poco rebelde, haciendo un impactante marco con sus ojos azules, no le dejaba duda alguna de quien se trataba… Recordando precisamente que una conversación con ella le esperaba

. -¿Señorita Ota?

-¿Eh? -Rei levantó la cabeza con sorpresa, y enseguida se puso de pie para saludar- ¡Profesor Musashi!

-Tranquila, tranquila, tome asiento –Daigoro Musashi, Catedrático de Derecho Romano de la Facultad, se sentó en el pupitre inmediato. Rei retomó su puesto- Me alegro haberme dado cuenta que aún seguía aquí. Necesitaba hablar con usted… Por su último ensayo

. -¿Mi ensayo, Profesor? –Rei se alarmó- Mi ensayo es y será siendo irreprochable bajo cualquier óptica de trabajo universitario. Tiene hasta un 40% de precitados dentro de la referencia bibliográfica reciente y su nivel de "Cortar y pegar" es un redondo y absoluto cero… Lo que muchos de mis compañeros ni sueñan en alcanzar, ya que se permiten a propósito el límite del 5% que tolera la facultad.

-De eso precisamente quería hablarle, Señorita Ota –Musashi bajó la cabeza, muy consciente de lo que iba a tratar- Su ensayo es… Demasiado perfecto… -Rei abrió los ojos impresionada- Solo espero que lo que pasó en Turín no esté afectándole…

Rei bajó la cabeza. Seguiría pesándole hasta el fin de sus días, aunque ya no sentía ni rabia ni pena por el suceso. Durante el último mundial de natación, realizado en Turín, era la esperanza fulgurante de la delegación japonesa, integrada por una constelación de jóvenes promesas a cuya cabeza se encontraba, ya como doble medallista luego de ganar nuevamente el oro en los 150 metros durante los juegos olímpicos de Hamburgo, en Alemania. En la vuelta final, con casi cinco metros de ventaja sobre su principal competidora… Algo se encogió en su pierna derecha. Luchó contra el dolor insoportable, contra el agua, contra el resto de las competidoras, contra su deseo de no perder. Pero ya no había nada que hacer. Hecha un mar de lágrimas salió de la pileta, con la pierna encogida y ayudada por su equipo, en medio del ensordecedor aplauso del público, que de pie saludaba su inquebrantable pundonor. Peor aún fue la visita al osteólogo italiano que la revisó a escasas horas del final de la competencia. Ya nunca más volvería al agua, salvo por entretención o mero ejercicio. La Todai fue entonces el catalizador de toda su frustración, y ella lo sabía.

-…Profesor…

-Tranquila –Musashi, un catedrático que gustaba de parecer fiero, intratable e inaccesible a sus estudiantes, se permitió una leve sonrisa- Tienes la mejor calificación general de la Todai. Ya están corriendo apuestas en torno a cuanto te demoras en llegar a Primera Ministra… E incluso pasaría por estúpido si no calificara ese trabajo con el máximo. Lo que quiero decir, es más importante.

-No le entiendo, profesor…

-La Ley es letra escrita por el hombre, y quebrantada por el hombre, Señorita Ota… La justicia es lo que el hombre, apoyado en la ley, hace correctamente en su vida, y en cuanto su vida y sus acciones afectan a los demás. No busques más la Ley, Rei. Comienza a compenetrarte con lo que haces… Y busca la justicia.

Aquella frase la dejó sobre los jardines del campus el resto del día, revisando sus apuntes… Pero más bien reflexionando sobre aquella frase de su profesor. Las horas y el mismo estudiantado que la consideraba con reverencia, la vieron impresionados mientras intentaba dilucidar algo tan grande que ni siquiera había acometido antes un intento semejante. Y la sorpresa fue aún mayor mientras la tarde moría sobre los edificios de la universidad, cuando la vieron desfilar con sonrisa enigmática por la puerta roja de Akamon… caminando a través de ella sin temblor ni vacilación…