GOLPES DE LA VIDA
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Meyer, la historia es mía.
"Este fic participa en el reto Anual "Juguemos a ser Meyer" del foro Bite, blood and love."
CAPITULO 2. COMPLICACIONES
Había sido la peor semana de mi vida. Prácticamente pasaba encerrado en la habitación que compartía con Victoria. No estaba dispuesto a salir a ese infierno al cual llamaban casa.
A la mañana siguiente del día en que llegamos, Esme salió a trabajar –vendía empanadas afuera de un hospital –llevándose consigo a Alice y a Victoria, quien quiso acompañarla. Yo me quedé arreglando nuestra "habitación", si es que se le puede llamar así a un lugar que solamente tenía un catre y una caja para guardar nuestra poca ropa.
Me encontraba doblando una camiseta cuando se escuchó un golpe. Salí preocupado a ver que sucedía, pero en la sala solo estaban Aro y un señor alto y moreno. A ese hombre se lo veía enojado, así que me escondí tras la pared esperando que no me vieran.
─Te juro, Aro, que si mis hombres lo llegan a encontrar, ese idiota no sale con vida.
─Dudo que lo encuentren. –Dijo Aro. –Si a ese malnacido de Demetri parece como si se lo hubiese tragado la tierra.
─Confía, amigo, veras como lo encuentran. Nadie se le escapa a Caius Vulturi, y menos cuando le han hecho perder millones en mercancía. –Dijo muy confiado el moreno.
─Ojalá lo encuentren, Marco, porque si no lo encuentran, tu cabeza será la que ruede.
Caminé sin hacer ruido, hasta llegar a mi habitación. Al menos ahí me sentía a salvo.
Al siguiente día, lunes, me desperté creyendo que Esme nos había matriculado a Victoria y a mí en alguna escuela, pero tratándose de mi preocupada madre no esperaba menos que esto. Estábamos desayunando cuando Victoria sacó a relucir el tema.
─ ¿Cómo se llama la escuelita, mami? –Preguntó la inocente.
─ ¿Escuelita?
─Sí, ya sabes, para que mi hermanito y yo estudiemos.
─Pues… no había pensado en eso. –Dijo sin un rastro de preocupación. –Además, estoy segura que aprenderán mejor aquí que en una escuela.
─Entonces ¿No iremos? –Victoria tenía el labio tembloroso.
─Nop, mejor te enseño a hacer algunas cosas y me ayudas.
Eso fue suficiente, me levanté y me fui a encerrar a mi habitación. Salía para lo necesario, pero de ahí pasaba todo el día encerrado, extrañando cada vez más a mi abuela Marie.
Hoy de nuevo era domingo, como dije al principio, había pasado una semana desde que nos trajeron a este infierno. No hubo un solo día en que no escuchara gritos de Esme, ya que cuando Aro llegaba borracho, este la golpeaba hasta que se cansaba.
Salí por un baso de agua y sin querer escuché una conversación de Esme con Aro.
─ ¡Te dije que te salieras de eso! –le reclamaba Esme.
─Y yo te dije que no podía. –Aro trataba de mantener la calma.
─Por tu culpa ahora estamos metidos en esto. –Esme no dejaba de llorar.
─No es mi culpa que Demetri se haya suicidado y ahora Caius quiera vengarse con Marco y conmigo.
─ ¿Ahora que haremos? –Preguntó Esme.
─Bueno…Podemos llevar a Edward con Carlisle y a Victoria con Irina. Mientras que tú te irás donde tu madre a Oregón.
─ ¿Por qué separarnos? –Preguntó Esme.
─Es más seguro. Si nos vamos todos juntos, sospecharán.
─Tienes razón, pero ¿Y tú? –Esme estaba muy angustiada y yo no entendía nada.
─Yo me iré con Marco a México. Cuando todo se haya calmado te buscaré. –Esme solo asintió. –Hoy mismo saldrás a La Push a dejar al niño con Marie y apenas lo dejes llamas a Carlisle para que lo recoja.
─ ¿Por qué no lo llevo directamente donde Carlisle? –Preguntó Esme.
─Porque de seguro Carlisle te hará preguntas. A Victoria si la llevas hasta la casa de Irina, pero antes llámala.
La cabeza me daba vueltas ¿Quién era Irina? ¿Y Carlisle? Lo único bueno era que vería a mi abuela Marie.
Esme se pasó toda la tarde haciendo llamadas, para cuando el reloj dio las 4pm nos dijo a Victoria y a mí que cambiáramos de ropa, así lo hicimos, y salimos.
Esta vez disfruté el vuelo, pues esperaba con ansias llegar y ver a mi abuela. Al llegar, era casi media noche así que abracé a mi abuela y caí rendido en mi cama.
Esperaba levantarme y ver a Victoria es su cama, pero no estaba. Me cepillé los dientes y fui a la cocina a ver a mi abuela.
─ ¿Dormiste bien? –Me preguntó con una sonrisa en el rostro.
─Sí, abuelita, extrañaba mi cama. –Le dije.
─Me alegro, y yo extrañaba tus travesuras. –Dijo pellizcándome la mejilla.
─Abue ¿Dónde está Victoria? –Le pregunté.
─Se fue con Esme después de que te dormiste. –Entonces recordé algo.
─Abue ¿Quién es Irina? –Ella me miró un tanto preocupada.
─ ¿No sabes quien es? ¿En serio?
─Pues no… No se quien es.
─Ehmm verás… Irina es tu hermana mayor. –Dijo entregándome un plato con hotcakes.
─Tengo una hermana mayor –Susurré –Creí que solo éramos Victoria y yo.
─Verás hijo, tú tienes tres hermanos mayores que tú. Esme y Carlisle se fugaron cuando tenían trece y quince años, respectivamente, eran unos niños jugando a ser adultos. Ellos tuvieron a Irina a la edad de catorce y dieciséis. Irina ahora tiene veinticuatro y es rubia como Carlisle pero con los ojos marrones como Esme.
─ ¡Whoa! ¿Y mis otros hermanos? –Pregunté asombrado.
─De ahí siguen los mellizos Sam y Rosalie, ellos tienen catorce y viven en Oregón con tu otra abuela.
─ ¿Y como son ellos? ¿Y donde vive Irina?
─Una por una, amor. Sam es idéntico a la madre de Esme, tiene la piel morena y el cabello de un color negro azabache y sus ojos son del mismo color de su cabello. Rose es su polo opuesto, se parece a mi por lo tanto es muy hermosa, tiene el cabello rubio y sus ojos son de un raro color violeta.
─ ¿Cómo los tuyos? –Pregunté.
─Parecidos, amor, los míos son azules con pintas violetas pero los de Rose son cien por ciento violetas. En cuanto a donde vive Irina… tengo entendido que vive en Vancouver y allí trabaja de mesera en un restaurante.
─Ahh…Entonces he tenido hermanos y no sabía. –Me reí junto a mi abuela, hasta que escuchamos abrirse la puerta.
Entonces apareció un hombre rubio, muy alto y con la piel pálida como el papel. Lo sorprendente fue que, apenas me vio, me abrazó como si su vida dependiese de ello.
─Hijo, te he extrañado tanto. –Me dijo al oído.
