4.-Hachiuji


Cuando puertas de acero del ascensor, pulidas a espejo, se abrieron, Unas azules hombreras de grado relampaguearon al instante de ser tocadas por la ultramoderna y económica iluminación LED del recibidor, al tiempo que unos zapatos negros como dos soles brillantes se abrieron paso con brusca determinación sobre el alfombrado piso, apuntando invariablemente en una sola dirección. Pese a que dos pisos más arriba, el serio y añejo mobiliario y decoración que delataban enseguida a las oficinas de la presidencia, hubieran sido una dirección más a propósito para el dueño de hombreras y zapatos, no era así en esta oportunidad. Las mamparas de vidrio con el artístico logo de Industrias Pesadas Shinohara, y los monitores de Plasma en paredes o suspendidos sobre el techo, que pasaban todo el tiempo los comerciales de la empresa de todas las épocas, y videos testimoniales y motivacionales para el personal ni siquiera desviaron su atención, ni menos todavía los empleados del piso, que al topar con la figura, hacían una reverencia que no tenía nada que ver con un saludo personal, sino más bien con una suerte de veneración.

Los zapatos negros se detuvieron de pronto ante una puerta. La impresionada secretaria a un costado, horrorizada, se atolondró a tal punto que no hallaba ni sus pies ni el modo de salir de su silla para abrirla. El gélido susurro en sus oídos soltando un algo brusco "No pase llamadas" terminó por dejarla atornillada a su posición. Y una mano derecha decidida, giró el pomo de una de las hojas, entrando decididamente en el despacho tras ella.

-¡Mamá! ¡Por Dios! ¡Toca antes de entrar! ¡O al menos ten la decencia de Anunciarte con Katsuki antes de hacerlo!

-Nada de Mamá, Señorita. Tú solita te buscaste esta visita.

Los azules ojos relampaguearon, y el cabello claro cortado "A lo muchachito" nuevamente, como en sus años de juventud, se erizó un poco, delatando a la flamante Superintendente Metropolitana de Policía, Noa Shinohara. Del otro lado del ultramoderno escritorio y butaca de la Gerente de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I) Su hija, Chiharu Shinohara, no pudo sino bajar la mirada ante la potencia avasalladora de los ojos maternales. Apenas tuvo tiempo de desaparecer de monitores y su pantalla personal lo que había estado haciendo hasta ese minuto. Algo que, pasase cuanto pasase, su padre le había hecho prometer que ella no vería hasta que fuese la presentación final del producto.

-De chicos nunca bajaron de volarme la cabeza con sus niñerías y travesuras lo menos dos veces al día ¡Dos veces, Chiharu! –Noa siguió con su ácido reclamo- Alphonse IV los aterrizó lo suficiente para dejarlos madurar con su cuidado, pero siempre fuiste tú, Chiharu, la que entendió de que iba la cosa desde el principio. En cambió el soñador cabeza loca de tu hermano… -Noa miró al techo suspirando sonoramente- Ay, Madre mìa…

-…Mamá…

-…Donde se metió Deisuke, Chiharu…

-…Yo…

-Eso es lo que no entiendo, Hija, y por favor explícamelo que yo que soy su madre todavía no cojo el truco –Noa suavizó su mirada- Siempre fuiste la voz de su conciencia, de chicos, y en la adolescencia… Uf, que tus coscorrones y los míos apenas si evitaban que se hubiera llevado varios pares de bragas por delante en la secundaria y luego en la superior, mientras tu padre solo hacía de Macho Alfa y predicaba seguridad y control de daños. Y ahora… -el gesto volvió a endurecérsele- ¿Ahora le tapas y le consientes sus desapariciones?

-…No sé de qué me hablas. Mamá.

-¿Lo ves? –Ahora sí Noa se engrifó como un superpoderoso personaje de animé-¿¡Te crees que soy tonta o qué, Chiharu!? ¡Tu hermano suspendió la carrera en Waseda! ¡Suspendió, me oyes! ¡Hablé hace no más de media hora con el Decano porque llegó una carta muy atenta de la universidad a casa! ¡Tiró toda su Ingeniería Informática por la ventana! ¡Y tú antes que nadie sabes lo que me costó convencer a tu padre que hiciéramos el gasto, cuando Asuma estaba dispuesto a olvidar todo propósito de respetar su libre albedrío y embutirlo en una tenida de trabajo de la empresa y atornillarlo a una línea de producción, porque ya nada daba resultado con el!

-Pero al menos cumplió con lo que yo le pedí –Chiharu intentó un recurso desesperado por recuperar el control de situación- Papá al menos accedió a mi petición de darle una oportunidad como desarrollador conmigo, y mientras estuviese bajo mi control todo iría de maravillas. Papá y tú lo saben de sobra. Me resistí a creerlo al principio, pero ha hecho unas aportaciones increíbles aquí. Y puedo decirte algo: Todavía no sé qué tiene en la cabeza salvo los maravillosos códigos que crea, pero que los haga y que ni siquiera necesiten depuración para correrlos, no es señal sino de responsabilidad y madurez.

-¿Responsabilidad y madurez, Eh? –Chiharu comenzó a temblar en cuanto notó que su propia madre ponía en juego precisamente con ella su característica actitud de "Policía Malo"- Entonces ¿Puedes explicarme, cerebrito encubridor, porque el reloj control centralizado de la empresa, marca una fea y muy poco madura ausencia de tu hermano desde hace una semana exacta atrás?

-¡Eso es ilegal, Mama! –Chiharu se enfureció, al punto que se puso de pie frente a su escritorio- ¿Cómo pudiste…?

-¿Ilegal, dices? –Noa le devolvió la mirada cáusticamente- Que yo sepa, al levantarme esta mañana, seguía siendo la policía ¿Lo Sabías?

-Te aprovechaste de tu posición y lo sabes… -Chiharu, entonces, volvió a tomar asiento, casi derrumbándose sobre su butaca con los ojos semicerrados: Se había rendido, y Noa, como policía que era, lo había captado al instante- …Qué quieres saber…

-Hija –Chiharu sintió al instante una cálida mano sobre su hombro derecho. Al levantar la vista su madre, todavía de pie y con sonrisa amorosa, le abrazaba- Solo quiero saber dónde está tu hermano. Que hace… Y que pretende de su vida con hacer lo que hizo. Ni lo arrestaré ni lo encerraré. Sigo siendo su madre y lo amo como a tí. Solo… Quiero saber.

-Le dije a Deisuke que lo defendería todo cuanto pudiera de tí –La interrogante se pintó en la cara de Noa- Pero que cuando no pudiera hacerlo más, él mismo te lo diría…

Chiharu extendió su derecha hacia el cajón que hacia cuerpo con el escritorio. De allí extrajo un delgado sobre y se lo tendió a su madre. Noa lo tomó excitada y con algo de desespero al notar la desordenada caligrafía de su hijo, que se había limitado a escribir en el anverso del sobre "Para Mamá". Acercándose con paso algo vacilante al ventanal que daba marco a la oficina de su hija, comenzó a leer cada vez con mayor rapidez, hasta que en cierto punto… Abrió los ojos como platos, y se tapó la boca de pura e instintiva sorpresa. Cuando terminó de leer, su brazo cayó a su costado, sin soltar la carta, mientras que su mirada brillante se perdía por el ventanal.

-¿Desde cuando lo sabes?

-Desde que me confesó que había hackeado a la NNSA.

-¡Que hizo qué?

-Sabes que el incidente de 2003 todavía tiene archivos clasificados. Fue su última travesura, no por las consecuencias, sino por lo que leyó: Allí se enteró no solo lo cerca que estuvo de no nacer… sino de la recta valentía de sus futuros padres. El Señor Goto vino en persona a hablar con él y papá… Yo estaba presente cuando le pidió que suspendiera los pagos a Waseda, y que lo dejara trabajar conmigo hasta que lo tuviera totalmente claro -Chiharu confesó finalmente sin poderle dar la cara a su madre- Hace una semana se decidió. Nos dijo que ya estaba todo en su lugar: Había hecho algo por tí, Al dejar la universidad por algo que sentía le daría mayor provecho; A la empresa de la familia, legando algo tan increíble que ni siquiera puedo contártelo por el momento… Y ahora, está haciendo algo por sí mismo y la vida que busca…

-No sé si saltar de alegría o ponerme a llorar -Noa sacudió la cabeza tratando de espantar la emoción que sentía. A continuación se volteó para mirar a su hija, casi sintiéndose de golpe 200 años más vieja- ¿Así que tu padre lo sabía?

-Sí -Chiharu admitió, todavía incapaz de devolverle la mirada- Sé que Papá te prometió nunca más ocultarte algo cuando estaba en el gobierno. Pero ver a Deisuke como yo lo vi, desesperado por no encontrar su camino, lo convenció que seguir pagando por Waseda ni siquiera era un desperdicio de dinero, sino una tortura para mi hermano. Cuando se enteró como tú de su decisión, dos pisos más arriba, lo abrazó con un contento que sé que no sentía hace mucho tiempo por él. Y le prometió guardar silencio hasta que tú te enteraras, aunque eso le costara dormir en el sofá de por vida -Ambas soltaron una risita cómplice con la frase- Ahora ya lo sabes todo, Mamá. Te juro que no te he ocultado nada.

-Te creo, hija -El rostro de Noa se agrietó con un enfado que no sentía en realidad- Pero eso no significa que Deisuke no reciba lo que se merece por meterme estos sustos de muerte -Extendió la derecha hacia su hija- Dame tu mano…

-¡Mamá! -Chiharu se quejó legítimamente- ¡Ya estoy grandecita para seguir aguantando ese jueguito! No pienso darte la mano.

-De acuerdo -Noa asintió con una sonrisa hacia su hija… Que no vió como la izquierda de su madre a sus espaldas cruzaba dos dedos al tiempo de rendirse- Es hora de volver a mi despacho. Tengo que escribirle a alguien... El gesto de Noa fue demasiado rápido como para que su hija intentara defensa alguna. Se agachó levemente, y abrazó con su derecha a su hija mientras le estampaba un sonoro beso en su mejilla que le provocó a Chiharu cosquillas y carcajadas a partes iguales… Mientras que su izquierda aplicaba un preciso y fuerte pellizco en el dorso de la misma mano de su hija…

-¡Ouch! ¡Mamá!

-Nos veremos en casa. Invita a tu novio, ¿Furukawa, verdad?

-Desde hace año y medio, Mamá… No tienes remedio -Chiharu sonreía adolorida mientras se masajeaba la mano- Es porque papá decidió cocinar hoy ¿Verdad?

-¿La luna gira en torno a la tierra? -Noa sonrió tan anchamente que casi le ocultaba la cara mientras abría la puerta para salir del despacho- ¡Nos vemos!

...Mientras, en algún punto de Tokio…

-¡Ouch! -Deisuke Shinohara se tomó la izquierda adolorida, aparentemente de la nada- ¡MAMAAAAAA…! -Su sonrisa, no obstante, era tan ancha como el universo- ...Gracias, Yo también te amo…

De vuelta en el despacho de Chiharu, los monitores volvieron a mostrar lo que había debido esconder con prisa para que su madre no lo viera: El empuje de su padre, las ideas, diseños y especificaciones técnicas de Chiharu y su equipo… Y la maravillosa mente informática de Deisuke, que había escrito el SO definitivo para una máquina que de seguro tardaría mucho más de un par de décadas en ser superada. El monitor más grande mostraba completamente legible aquel plano definitivo "Labor Policial de Quinta Generacion – JPL-51 "Alphonse" - Aprobado para Construcción"