GOLPES DE LA VIDA
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Meyer, la historia es mía.
"Este fic participa en el reto Anual "Juguemos a ser Meyer" del foro Bite, blood and love."
CAPITULO 3. PAPÁ
—Hijo, te he extrañado tanto. —Me dijo al oído.
Tenía pocos recuerdos acerca de la apariencia de mi padre; pero sin duda este hombre rubio era aquel que me hacía dormir recostado en su fuerte brazo.
—Carlisle, hijo, deja que el pequeño lo asimile ¿sí? —Le pidió la abuela —Mientras tanto ven a la cocina, necesito charlar contigo. Edward ve a tu habitación y recoge tus cosas.
Vi como la abuela y papá se dirigían a la cocina, como yo tenía todas mis cosas recogidas no hizo falta ir a mi habitación, así que fui a escuchar tras la puerta de la cocina.
—¿De que querías hablarme? —Preguntó papá.
—De todo y de nada, hijo, cuéntame ¿Como has estado?
—Mal, mamá, no he dormido desde que Esme se llevó a mis pequeños. Yo... ni siquiera he podido venir a verlos por esa absurda orden de alejamiento que me puso.
—Carlisle, tu sabes que esta es tu casa, podías venir cuando quisieras.
—Una vez lo intenté —Rió con desgana —No se como se enteró Esme, pero cuando venia por la entrada de la reserva me detuvo la policía y me encerraron una semana.
— ¡Oh, hijo! yo no sabia nada...
—Gracias a un amable policía, que recién había llegado al pueblo, salí sin pagar nada, el oficial Swan fue muy bueno conmigo, mientras estaba en prisión me llevó alimentos y unas cuantas prendas de vestir.
—Fue muy noble de su parte. —Dijo la abuela. Yo aun no entendía nada.
—Sí. Y por cierto gracias por enviarme fotos de mis hijos. Se que he sido mal padre por no luchar por ellos.
—Hijo no digas eso, toda la culpa la ha tenido Esme.
—No, madre, mira como tengo a mis hijos. Todos viviendo en un sitio diferente. Ni siquiera he tenido contacto con Irina.
—Mi niño, escucha, si Irina, Sam y Rosalie no están contigo es también por culpa de Esme. Ella los envió a Oregon cuando eran pequeños; según porque allá habían mejores oportunidades de estudio. Sí claro, y míralos ahora, creo que cuanto mucho han llegado a tercer año de primaria. No te eches la culpa que tú querías que se quedaran contigo pero la bruja de Esme intervino.
—Pero yo podía detenerlos. —Susurró papá.
—Amor mio, lo hecho está hecho, ya veras como pronto tus hijos estarán contigo.
—Eso espero mamá. ¿Y Victoria? ¿Por qué no la dejaron conmigo?
—No lo se, tenía entendido que todos debían separarse, creo que Aro está metido en negocios turbios.
—Como siempre.
Luego de esa conversación, que no entendí, mi abuela me llamó y fui a la cocina con mi mochila en el hombro.
—Adiós, mamá. —Se despidió papá.
—Adiós, mi niño. —Sonaba raro que se refirieran así ante ese hombre grande.
—Chau, abuela. —Me despedí.
—Chau, mi amor, te amo.
Salimos de la casa de la playa y afuera había una camioneta roja. Me ubiqué en el asiento del copiloto y papá en el del conductor, arrancó la camioneta y nos fuimos de la reserva.
—¿Donde viviremos, papá? —Le pregunté.
—En Port Angeles, hijo.
Victoria POV
Mami me llevó a una casa muy pequeña, tocó la puerta y salió una mujer alta y rubia con grandes ojos marrones. Estaba vestida con una pequeña falda purpura y una blusa que parecía la piel de un tigre. Se le veía el ombligo.
—¿Mamá? ¿Que haces aquí? —Preguntó esa mujer, no entendía por qué le decía mamá a mi mami.
—¿Podemos pasar? —Preguntó mami.
—Claro, solo deja sacar a mi visita, y disculpen el desorden.
Entró a otro cuarto y pasados veinte minutos salió acompañada de dos hombres y otra mujer, todos acomodándose la ropa. Se fueron y la mujer rubia se sentó frente a nosotras.
—¿Y bien? —Preguntó mientras encendía un cigarrillo.
—Irina, necesito que te quedes con Victoria.
—Así que ella es mi pequeña hermana —dijo para sí —mamá ¿Estás segura? Mira que mi forma de vivir no es la mejor.
—No te preocupes, yo me conformo con que coma.
—Bueno, pero yo no voy a dejar de traer a mis amigos.
—No te preocupes igual algún rato ella sabrá que es lo que hacen, solo procura que coma y cuídala.
—Está bien mamá. Y otra cosa, solo tengo una habitación.
—Acomódala por ahí. —Dijo mamá poniéndose de pie — Okay yo me voy, adiós.
Y sin mas, se fue dejándome con aquella mujer rara.
Narrador POV
Irina vio como su madre se iba y luego posó sus ojos en aquella pequeña pelirroja que la miraba curiosamente.
—¿Tienes hambre? —Preguntó.
—Sí. —Dijo Victoria con sus ojitos brillantes.
—Ve al refri, ahí hay cosas, come lo que quieras.
Victoria se levantó de su asiento y se fue a la cocina. Mientras Irina cogió su móvil y llamó a su amigo Laurent.
—Hola, gatita. —Contestó Laurent.
—Tengo un regalo de cuatro años para ti. —Le dijo Irina.
—Que amable eres, Irina. En agradecimiento te llevaré tres sobres de la buena blanca. Y dime ¿Podré hacer lo que sea con mi regalo?
—Claro, la niña es tuya. Siempre y cuando duerma aquí.
—Me parece bien, Irina. En diez minutos estaré en tu casa, prepáramela.
—Como digas.
Y así terminó la llamada que marcaría por siempre la vida de la inocente Victoria.
