5.-Reunión


El ruido de muchas botas corriendo rítmicamente, así como las fuertes y cortantes voces de mando eran una sinfonía repetida de todas las mañanas, pero agradable para el oído del Comandante Tetsuo Chikawa, Director de la Academia de Adiestramiento Labor de La Policía Metropolitana de Tokio, en Okutama. Sin embargo ese día en particular, el ruido de muchas voces conocidas en su cabeza era tan fuerte que la sonoridad del ambiente ni siquiera llegaba a opacar no solo las voces, sino el aparente problema que tenía entre manos. Vino a interrumpir la cacofonía de su pensamiento la puerta de su despacho abriéndose casi de golpe, sin ningún protocolo o cortesía de grado de por medio.

-¿Es que acaso somos una Academia de Formación Policial especializada o la Guardería de las Estrellas, Eh? La frase fatua y algo prosaica del Capitán Bado Rinart, Jefe del Equipo de Instructores de la Academía, le supo aún peor al Comandante Chikawa.

-"Buenos días, Comandante, espero que haya pasado buena noche, Fíjese que tengo algo que comentar con usted..." -Le soltó con algo de amargura en el tono- Decididamente ni los años dentro de la policía te han quitado un ápice de tus pésimos modales, Bado.

-Vaya -Bado nunca como hoy se había quedado más corto en su apreciación- Entonces es verdad… ¿Es grave?

-¿Ya te enteraste?

-Por supuesto -Bado le sonrió afiladamente- A la hora de barajar las nóminas de cadetes para formar compañías de adiestramiento y separar a los candidatos policiales de los que vienen a repaso y formación civil, casi se me cayó el culo de la impresión. La verdad vine para acá a hacer un reclamo, una pregunta, y una petición…

-Entonces dispara pronto, Chico -Chikawa ya había decidido en su mente que al mal paso darle apuro- Que no tardan en llegar.

-Primero. Algo entre mis riñones y el culo me dice que nos van a volar la cabeza tantas veces con sus tonterías personales que nos ahorraremos el peluquero de por vida. Segundo. ¿Tenemos que aceptarlos? Yo que tú le pongo candado a la academia con ellos afuera, y Tercero. Si ya no queda más que aceptarlos ¿Tendré que suavizarles la mano para que no fracasen aún con sus memeces de por medio?

-Te respondo en el mismo orden, Bado -Chikawa ni siquiera se tomó algunos segundos para pensar su respuesta- Primero, Depende de que tan bien tus instructores y tú los enrielen. Segundo -Levantó la diestra con cinco cartas en la mano- Sus propios padres me han escrito casi pidiendo disculpas porque decidieron terminar aquí. Y Tercero, Y más importante: En absolutamente TODAS las cartas nos ruegan casi como una orden que les partamos el lomo sin piedad y sin fijarse en los apellidos, porque solitos decidieron que este es el lugar que les conviene

-Bueno –Bado sonrió torcidamente- Ya que nos dan carta blanca…

-Epa, chico –Chikawa, que lo conocía como su controlador de sus tiempos de piloto activo en la Segunda Sección, frenó su desbocada mente de inmediato- Dice específicamente "Partirles el lomo" y no "Partirles el culo", que bien te conozco, pelmazo… No te extralimites más de lo estrictamente necesario.

-Tú le quitas toda la diversión a las cosas, Jefe –Bado sonrió, y seguidamente le estiró la mano- ¿Ya firmaste mis nominas? Las necesito de vuelta para hacer mi aparición oficial –El sonido persistente de varios juegos de frenos de aire del trio de buses estacionando frente al edificio de comandancia lo alertaron- Y eso, Chikawa, ya está a punto de pasar.

-Ya vete de aquí –Chikawa le alargó las nóminas en una tabla sujeta papeles- Y cambia tu discurso, por Dios… Si cada vez que lo escucho suena como si estuvieras borracho.

-…Es la envidia que te corroe, Tetsuo…

-¡Largo de aquí!

En cuanto la puerta del despacho se cerró, Tetsuo se acercó al ventanal de su despacho, a tiempo para ver una vez más la actuación de Bado "Espero que nunca sepa que me parto el ojete de la risa con sus tics y memeces de instructor curtido cada vez que echa su discursito…"

-¡Escuchen todos, polluelos mal emplumados! ¡Esto no es la milicia! ¡Pero tampoco es un cumpleaños, pelmazos! ¡A formar, caramba!

Ayudados por la nada gentil presencia de los sargentos, los recién llegados se fueron formando hasta que una suerte de vacilante rectángulo se formó delante del Capitán Rinart.

-Sean todos bienvenidos. A los civiles, y a los cadetes policiales, al Campo de Maniobras de Okutama, y a la Academia de Formación Policial Labor –Bado se aclaró la garganta con estudiada afectación- Para los Civiles, y les aviso, no para que se aprovechen, sino para que lo tengan en cuenta, soy el Capitán Bado Rinart, Jefe de la planta de Instructores del campo. Para nuestros queridos y esperados cadetes… Soy DIOS, y su UNICO camino para salir de aquí a los mandos de un Labor policial como corresponde y dice la ordenanza ¡Para ustedes, memos, Soy el Instructor en Jefe Rinart! ¡Y al que le oiga algo distinto de mí, aunque sea mentando a la Primera Ministra de Japón, le daré de gratis un recorrido completo por el campo de maniobras en la punta de mi bota! ¿Quedó claro, renacuajos?

-¡Sí, Instructor en Jefe Rinart, Señor!

-Bien –Como si estuviera mirando algo asqueroso en la tabla pisapapeles, Bado levantó nuevamente la vista hacia la formación- En primer término, leeré uno por uno los nombres civiles que vienen a certificación. Cuando termine, Sargento Ito, son todos suyos… El Sargento Ito saludo encarándose a la formación, mientras Bado comenzaba su lectura. En cuanto terminó, los civiles se fueron en relajada formación hacia su bloque de alojamiento designado. Fue entonces que la mirada de Bado pareció volverse demoniaca frente a los cadetes.

-Ahora que por fin estamos solos… Podremos establecer una relación como se debe dentro de estos muros, como instructor y cadetes… Voy a leer la conformación de las compañías, y lo haré por puntaje obtenido en la formación policial básica –Bado casi se reía en forma maligna- ¡Primera Sección, Sargento Ozawa! ¡Segunda Sección, Sargento Fujita! ¡Tercera Sección, Sargento Sujumi! ¡Voy a leer estos nombres una sola vez! ¡El que no oyó o se perdió, y se irá de una sola patada en el culo directo de vuelta con mami! ¿Quedó claro, Cadetes?

-¡Sí, Instructor en Jefe Rinart, Señor!

- Así me gusta, renacuajos ¡Paso lista!¡Primera Sección! ¡Ota, Rei!

Un murmullo se extendió por toda la formación…

-¡Yamazaki, Kozue!

…Los ojos abiertos y los murmullos aún más fuertes delataban la consiguiente impresión de los cadetes…

-¡Silencio, renacuajos! ¡Esto no es un concierto! ¡Goto, Gomioka!

…Eran leyendas vivas… Hijos de leyendas vivas de la División de Vehículos Especiales de Tokio. Iban a entrenarse con ellos, buscando lo mismo que un cadete común y corriente…

-¡Shinshi, Haruko!

…Bado sabía, sin embargo, que un buen y apetitoso pastel, no lo es si finalmente no se corona con una jugosa guinda…

-¡Shinohara, Deisuke!

Aquello fue el no va más para la inquietud de todo el curso: Los cuchicheos no paraban… Y a Bado dejó de importarle. Ya apretaría clavijas en los sitios precisos en otra oportunidad. En la fila de la primera sección, justo frente a las narices del fiero Sargento Ozawa, los cinco primeros cadetes se miraron entre ellos sin dejar la formación… Intercambiando sonrisas de auténtica sorpresa, pero también de contento. Ellos también habían forjado una relación al margen de la que sus padres tenían entre sí… Claro que la última palabra, incluso en esa solemne situación, no podía faltar en labios del Ex descocado Deisuke, que estaba dispuesto a pagar el precio por la última travesura importante de su vida…

-… Y parece que aquí vamos otra vez…

-¡Cállate, Deisuke! –Rei susurró cortante

-¡Silencio en la fila, Joder! –El cabreo del Sargento Ozawa era auténtico- ¡Otra como esa, Shinohara, y quedarás peor que el culo de un Labor!

-¡Si, Sargento, Señor!

Deisuke se puso firme, todavía sonriendo por dentro: Casi cuarenta años de historia se concentraban en aquellos cinco puestos rellenos de sueños, esperanzas y genes. Mientras Bado proseguía su lectura, Chikawa, todavía en el ventanal de su despacho, Sonrió. El, mejor que nadie, sabía que la vida no se detenía. Y que, como aquellos muchachos descubrirían por sí mismos, los finales no son otra cosa que nuevos comienzos.


fin