Konochiwa, ¿Cómo están? Espero que disfrutando de las vacaciones, yo lo hago, por eso escribi este cap.

Como les prometí, hoy Ash se entera de la verdad. ¿Quién reaccionara mal? ¿Quién se lo dirá? Y lo mas importante ¿Cómo se lo tomaran las gemelas?

Esto y mas en este cap.

Crossover: Naruto y Pokemon.

Parejas: Ash x May/ Naruto x Sakura.

Disclaimer: Ninguno de los personajes de las series me pertenece, solo los he tomado prestado para saciar mi mente habida de historias


Capitulo 4: "Llego el momento, tomando una decisión".

Dos sombras se movían a buena velocidad por el bosque entre las ramas. Su ropa totalmente negra en la que solo se podía apreciar un remolino rojo en sus espaldas, les otorgaba un camuflaje perfecto en medio de la oscuridad. Las dos sombras se separaron y se posaron en ramas de distintos arboles con un acuerdo tácito de buscar su objetivo y protegerse mutuamente.

Comenzaron a dirigir sus miradas hacia distintos puntos del bosque para poder localizar su objetivo que sabían que estaba escondido en las cercanías. Las sombras detonaban una gran concentración y cuidado en su búsqueda. A pesar de que estaban en plan de captura no estaban dispuestas a dejar que las atraparan con la guardia baja.

Al escuchar un ligero ruido de ramas y hojas en dirección norte, emprendieron con rapidez su marcha en esa dirección. Un rayo de sol se coló en medio de la hojarasca para iluminar las cabelleras de las sombras dejando ver un brillante tono rubio y unas marcas en sus mejillas, confirmando la identidad como las de Kushina y Tsunade Uzumaki.

Se podía deducir que estaban en una misión, cosa muy rara porque con sus ocho años cumplidos hace unos pocos meses aun no ocupaban el cargo de genin ni podían usar sus bandas en las cabezas como veían que lo hacia su hermano mayor e ídolo personal de las dos pequeñas shinobis.

Pero no podían tener en mente a su querido hermano Ash en ese momento porque una lluvia de shurikens salió de la nada y las dos rubias apenas y pudieron esquivarlos. Podrían ser jóvenes pero no por eso iban a ser menos en la larga historia de excepcionales shinobis de los que estaban formadas su familia. Con un padre Hokage y un hermano en vías de entrenamiento para serlo, ellas iban a estar acordes con las expectativas de la gente.

Se dirigieron una mirada suspicaz entre ellas. Ese ataque imprudente le había costado a su enemigo el darles su ubicación exacta a sus perseguidoras. Por lo que se enfilaron y avanzaron con más velocidad hacia su presa. En pocos minutos, pudieron ver una silueta con capa negra que la cubría por completo que avanzaba con igual velocidad para poder escapar.

Al ver a sus perseguidoras ganando tanto terreno en su dirección comenzó a lanzarles todo tipo de armas para retardarlas. Algo que ellas no tardaron en imitar con iguales intenciones. En un momento, el cielo se lleno de kunais y shurikens que surcaban sin cesar buscando retrasar la persecución a favor de algunos de los contendientes.

Mentalmente, los tres maldijeron la situación. El tener que estar brincando de rama en rama, estar atento a las mismas y las armas para no perder el balance y varios detalles más les impedía usar sus mejores técnicas y poder poner fin a la persecución que se les antojaba ridícula e innecesaria. Por lo que en un segundo, trasladaron su contienda de los arboles al suelo del bosque.

En ese lugar los tres contendientes se miraban con atención para poder hallar un hueco en la defensa del otro. Las dos hermanas estaban relativamente cercas una de la otra para poder aprovechar lo que sabían era su mejor arma, su trabajo en equipo. En los años que habían pasado, no solo Ash había sido entrenado sino también las gemelas y estas junto con su hermano habían desarrollado el mejor de los trabajos en equipo. Pero por desgracia hoy estaban solas.

-Lamentaras haber robado el pergamino con el blood-line de nuestro hermano-dijo Kushina sacando rápidamente un kunai de su equipo y poniéndose en pose de ataque.

-Te arrepentirás de haberte metido con nuestra familia- siguió Tsunade imitando a su hermana pero teniendo el kunai en la mano contraria.

Algo que vale comentar de las gemelas Uzumaki eran que eran absolutamente complementarias entre ellas. Este era un buen ejemplo, mientras que Kushina era diestra, Tsunade era zurda. Sus gustos y personalidades eran tan opuestos que se complementaban perfectamente. Si a una le gustaba dormir, a la otra entrenar porque lo que el equilibrio entre ellas era perfecto. Aparte de su aspecto, solo eran exactamente iguales en tres cosas.

Una, eran iguales de hiperactivas y traviesas como buenas descendientes de Uzumaki que eran por lo que junto a su hermano mayor (que también compartían en rasgo) eran llamados el trió de oro en lo que se refería a bromas y travesuras. Dos, el gusto por el ramen, cosa que también era un rasgo indispensable en su familia. Los cuatro (Naruto, Ash y las dos gemelas) eran los únicos que podían comer cinco tazones de ramen y decir que todavía tenían hambre. Y tres, la más importante, su absoluto amor y devoción hacia sus padres y hermano mayor.

Para las dos pequeñas rubias, solo había dos hombres que valían la pena, Naruto y su amado hermano Ash.

Por toda respuesta a sus valientes palabras, la persona encapuchada se largo a reír con una risa macabra y mirando con desdén en sus ojos hacia las dos pequeñas que se atrevían a retarlo cuando apenas y le llegaban a la cintura. El brillo de burla fue visible aun en las sombras que le daba su capucha.

-Estas técnicas son muy poderosas para que un debilucho como su hermano sea el único que las tenga- escupió con evidente desprecio hacia el nombrado. Tanto que las mejillas morenas de las chicas se tiñeron de rojo por la furia.

-No te atrevas a decirle eso a nuestro hermano-rugieron las dos chicas- Es el mejor shinobi de toda nuestra aldea y algún día será mejor Hokage que nuestro padre y abuelo juntos.

-Eso si la aldea acepta que un monstruo como el dirija todo- les retruco tocándole donde más le dolía a las chicas- Solo porque el miserable de su padre haya conseguido encandilar la mente de los ilusos, no quiere decir que un pobre diablo como Ash manche el honor del Hokage.

-Eres hombre muerto- sisearon las dos chicas con ira pura. Si ellas hubieran tenido al zorro adentro como su padre, en ese momento tendrían los ojos rojo sangre.

-Ahora verán que dos inútiles como ustedes no deberían meterse a jugar que son ninjas de verdad.

Con estas palabras, la lucha hasta el momento pospuesta tomo lugar con la rapidez de un relámpago. Las tres figuras se enzarzaron en una lucha sin cuartel. Rápidamente Kushina le lanzo un golpe al hombre en la cabeza pero este pudo esquivarlo, no así la patada que le mando Tsunade al estomago. Pero su contrincante ayudado por el impulso del golpe, giro en el aire para dar un nuevo golpe a la rubia que lo lastimo.

Después de unos minutos de pelea cuerpo a cuerpo, las chicas tomaron un poco de distancia para planear mejor su estrategia. A pesar de ser dos contra uno, su enemigo les tenía clara ventaja porque de alguna manera parecía muy familiarizado con su estilo de pelea. Además se notaba que había tenido miles de batallas en serio, no como ellas que siempre eran de prácticas, siendo frenadas siempre por su madre cuando veía que todo estaba a punto de salirse de control. En ese momento, maldijeron su edad porque todavía no habían aprendido ninguna de las técnicas de su familia, debido a su poco control del chacra.

-Tal parece que las nenitas se cansaron de jugar- les dijo el enemigo, aun en pose de ataque.

-No nos provoques- le reto Tsunade antes de mirar con seriedad a su hermana gemela que compartió su idea- Puede que te arrepientas.

-De lo único que me arrepiento es de haber dejado que vivan tanto tiempo pero eso es algo que solucionare en pocos minutos.

-Si es que te dejamos- dijo Kushina ajustándose más los guantes que tenía en la mano- ¡Hagámoslo ahora hermana!

Al grito de su gemela, las dos golpearon rápidamente el suelo que comenzó a agrietarse en dirección del enemigo que muy sorprendido vio como las chicas tenían una fuerza parecida a la de su madre. Apenas y pudo saltar para evitar perder el suelo. Pero a frustración de las chicas, no pareció sorprenderle sino que lo tomo casi con diversión.

-Vaya un as bajo la manga- comento desde la rama a la que había saltado, con el tono de quien habla del clima. Aunque por dentro estaba sorprendido por la hazaña que las jóvenes habían hecho. Cierto, no eran tan fuertes como su madre pero estaban en camino de serlo.

-Los Uzumaki somos los número uno en sorprender a la gente- dijeron juntas las rubias, respirando agitadamente y transpirando mucho. Todavía no habían dominado bien esa técnica y teniendo en cuenta que lo habían hecho a escondidas, no habían podido pedir ningún consejo a sus padres.

-Puede ser- condescendió- Pero no son las únicas con muchas sorpresas.

Diciendo esto, salto del árbol y concentrando su chacra en su puño, golpeo de la misma manera el suelo que las chicas, rompiéndolo también pero solo alrededor de las chicas, dejándolas en algo parecido a las chicas en algo parecido a una isla rodeada de destrozos y limitando su zona de movimiento.

-Bastardo inteligente- murmuraron las gemelas al verse rodeada.

- Ya que con tanto ahincó defendían la técnica de su hermano- les dijo el hombre comenzando a hacer unos sellos con sus manos – La verán ahora en manos dignas.

-¡No te atrevas!-rugió Kushina al reconocer los sellos de la técnica.

-¡Ash es el único que merece hacerla!- protesto Tsunade.

-¡Y les dije que soy mejor que el don nadie de su hermano!- con la técnica casi lista en la mano.

Pero como pasa en las mejores, algo habría de detener la pelea a muerte entre estos furiosos rivales para posponerla hasta otra ocasión. Solo que esta vez lo que detuvo la afrenta fue algo totalmente fuera de luchar en esta ocasión.

-¡Tsunade-san, Kushina-san, Ash-san!-grito una vos que venía desde una zona cercana- ¡La merienda esta lista! ¡Dejen de jugar ya y vengan!

-Genial-protesto Kushina con gesto de enfurruñada- Nos vienen a arruinar la diversión en la mejor parte.

-Ya terminaros el juego en otra ocasión-dijo la figura bajándose la capucha para mostrar unas conocidas setas en las mejillas y ojos marrones.-Seguiremos mas tarde.

Al ver que su hermano dejaba el papel que había tomado en el juego de esa ocasión, las gemelas saltaron inmediatamente a los brazos de su hermano mayor que las recibió más que gustoso.

-Mas te vale- le amenazo Tsunade con vos de niña pequeña- Siempre me gusta ver tu técnica nueva en acción.

Ash rio de la cara de las niñas y beso sus frente con evidente cariño. Ellas respondieron con besos en sus mejillas para después tomarse los tres de la mano y enfilar rumbo a su casa para poder comer su chocolate y torta de la tarde.

-Hoy es viernes ¿Verdad hermanito?- pregunto Tsunade en el lado derecho del chico.

-Si así que ya saben lo que significa- les respondió Ash con entusiasmo.

-¡Noche de pijamas!- dijeron las dos pero sin soltar las manos de su hermano.

-¡Y de historias!-respondió el en igual tono.

-¿Me pregunto cual nos contara papa?- suspiro Kushina- Espero que sea la de cuando le pidió casamiento a mama.

-Cursi- dijeron al mismo tiempo sus dos hermanos para reírse de la cara ofendida de su hermana pero al poco tiempo los tres estaban riéndose juntos. Era imposible que se enojen entre ellos por mucho tiempo.

-Por cierto- se preguntaron las gemelas al ver que algo muy importante de su hermano estaba ausente- ¿Dónde está Pichu?

-En su lugar favorito- les dijo con simpleza para después soltarlas y correr unos metros- Les reto a una carrera. El último en llegar debe regalar su porción de chocolate a los ganadores.

-Ya verás- dijeron las dos para perseguirlo en medio de risas.

Ash podía tener 14 años, las gemelas podían estar dejando de ser unas niñas pero eso implicaba que algunas cosas nunca cambien.


El lugar favorito de Pichu y en el que en este mismo momento se encontraba era la cabeza rubia de Naruto Uzumaki. El Hokage estaba esa mañana, como siempre, sumergido en una montaña de papeles. En ese momento estaba evaluando un presupuesto nuevo que le había mandado los nuevos líderes del clan Hyuuga para una remodelación en una zona importante. En pocas palabras aburrido.

Ese pensamiento se veía reforzado por los sonidos que hacia la ratita al dormir en su cómoda cama que eran los cabellos rubios del hombre. Por alguna razón que se escapaba a la comprensión humana, al pokemon le encantaba estar ahí, si no lo veías en la cabeza de Ash, estaba en la cabeza de Naruto pero a ninguno de los dos le molestaba ya que era ligero y no molestaba a menos que estuvieran entrenando.

Podemos decir que el pequeño pokemon aspiraba a lugares altos y no creo que podamos culparlo viviendo con una familia de egocéntricos como los son los Uzumaki.

El Hokage seguía en su labor, sin importarle el visitante en su cabeza. La ratita tenía un lugar muy importante tanto en su familia como en su corazón. Naruto casi lo consideraba un hijo mas (también tenía todas las cualidades propias de los Uzumaki), sin tener en cuenta que las circunstancias especiales que lo habían hecho quererlo aun más. Primero estaba que nació justo en un momento en que Ash se sentía muy vulnerable con respecto a su familia sino que también que protegía a todos sus hijos de los que aun ahora se animaban a mandarles miradas de desprecio.

Si, Pichu era un integrante más de esa unida familia.

-¿Esta otra vez sobre ti?- pregunto una voz familiar ligeramente nerviosa.

Naruto levanto su mirada de los papeles para encontrar a su esposa mirándolo algo incomoda. El movimiento de su cabeza, despertó al durmiente que miro a la recién llegada con una sonrisa tierna, como la de un cachorrito y movió su cola, haciéndola saber que estaba feliz de verla. Ella le devolvió la sonrisa todavía algo incomoda.

-Buenos días Sakura-chan- le dijo su esposo con una amplia sonrisa, al tiempo que el pokemon se bajaba de su cabeza y el comenzaba a acariciarle entre las orejas- Sabes que al pequeño le encanta estar acá.

-Bien, sabes que su presencia pone incómodos a los que vienen a dejarte reportes- le dijo su esposa sentándose en la silla que estaba en frente. El pokemon cambio de lugares y paso a sentarse en las piernas de la mujer a la que causo un ligero sobresalto pero no por eso le negó caricias.

-¿Por mejor no admites que la incómoda eres tú?- le pregunto en tono sarcástico pero con una gran sonrisa- Han pasado ocho años, deberías acostumbrarte ya.

-No me culpes- se defendió mientras que seguía acariciando las orejas del pokemon que ya estaba cómodamente en su regazo- Digamos que las circunstancias en las que nos conocimos fueron algo inusuales.

-Creo que decirle inusual a que chillaste como una loca subida en una silla mientras el pobre solo te miraba es poco- comento Naruto viendo las adorables mejillas de Sakura volverse rojas por la vergüenza del recuerdo- Aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer…

Flash Back

Sakura Uzumaki volvía a su casa rogando internamente que aun se mantuviera entera. Es que dejar a cargo a su marido, no importaba que fuera el Hokage aun seguía siendo igual de irresponsable, a cargo de un hiperactivo niño de 5 años mas dos bebes de pocos meses de nacidos era algo que no se le ocurriría a cualquiera.

Pero la misión a la que había ido era de suma importancia y sus habilidades médicas eran sumamente requeridas. Tanto que fue su propio esposo el que le insistió a ir bajo las solemnes promesas que él podría hacerse cargo de todo. Ella por supuesto lo miro como quien mira a alguien que le dijera que la tierra era plana.

A pesar de que amaba a sus tres hijos como a nada en el mundo, debía reconocer que se parecían más a su padre y eso definitivamente no era una buena señal. Ash era un niño tierno y bastante obediente pero eso no le quitaba su vena traviesa sin mencionar esas idead particulares que hasta ahora ella pensaba que solo Naruto podía tener. Por lo que la mayoría de las veces sus "juegos inocentes" terminaban en un gran desastre.

Por la forma en que Ash se salvaba de los retos con solo una mirada inocente de sus ojos castaños, Sakura pensaba que ya debía haber patentado el Jutsu de ojitos de cachorro.

Las gemelas, si bien con tres meses de nacidas era normal esperar de ellas algún desastre, eran anormalmente inquietas. Realmente eran hijas de ninjas porque adoraban los giros y saltos bruscos que les daban su hermano y padre aun a pesar de sus amenazas. Por suerte, dormían bien de noche.

Teniendo esto en mente, se pregunto cómo fue que la convencieron para dejar a su aun más infantil y travieso esposo a cargo de los tres remolinos que eran sus hijos. ¿La habían drogado tal vez? ¿O simplemente su marido había sabido cómo convencerla en una de sus "actividades nocturnas"? Pero a pesar de todo, lo hecho, hecho estaba y ahora debía afrontar las consecuencias.

Solo esperaba que no debiera pagarlas con los ahorros de la cuenta bancaria.

Llegando a la puerta del jardín de su casa (con los hijos que tenía el jardín era una exigencia) todo se veía bien. Sospechosamente bien. Miro con ojos críticos, a medida que avanzaba hacia la puerta, intentando encontrar algún genjutsu que ocultara los destrozos o alguna cosa fuera de su lugar pero todo parecía en orden. Al llegar a la puerta y justo antes de tomar la perilla fue cuando lo sintió.

Su casa estaba en silencio.

Eso era además de sospechoso alarmante. Desde que se habían casado y venido a vivir a esa casa mas con la suma de los hijos, esa casa nunca había estado tan callada como ahora. Para ella, habituada al escándalo de su familia esa la más grande y absoluta señal de peligro. Así que con nervios de acero y temiendo lo peor avanzo decidida por la puerta para poder descartar sus sospechas.

El vestíbulo la recibió con completa normalidad y nada que indicara una lucha. Tal vez había exagerado y su familia salió de compras. Eso reforzaba el hecho que su llegada era sorpresa. Decidió tranquilizarse y recorrer más la casa de eso paso hacer tiempo para ver si su ultima suposición era correcta. Pero tuvo la sorpresa de su vida cuando vio que arriba de su mesa de la cocina estaba durmiendo tranquilamente la más grande y extraña rata que sus ojos verdes habían tenido la oportunidad de ver.

El chillido que lanzo ocasiono tres cosas simultáneas, que la rata despertara, que una ventana se rompiera y que su marido e hijo que acaban de volver soltaran las compras y avanzaran con armas en las manos a la cocina para salvar a su esposa y madre respectivamente.

-¿Todo bien Sakura-chan?-preguntó Naruto mirando hacia todos lados buscando al enemigo al igual que su hijo e ignorando a la rata que, para gran horror de ella, se había subido a la cabeza de su hijo.

-¡En tu cabeza!- volvió a chillar, subida a una silla y señalando asustada a la cabeza de Ash.

-Yo no le veo nada raro- dijo el rubio y padre e hijo intercambiaron una mirada preocupada por la salud mental de la mujer.

-¡NARUTO UZUMAKI NAMIKASE!-si lo llamaba por su nombre completo significaba problemas- ¡ME ESTAS DICIENDO QUE NO VES ESA RATA EN LA CABEZA DE NUESTRO HIJO!

-¿Qué, Pichu?- preguntaron los dos inocentemente. Si el shock no la hubiera golpeado y no se hubiera acordado que uno de ellos era su hijo, esa pregunta les hubiera costado una noche en el hospital a cada uno. Fue entonces cuando el rubio cuyo en la cuenta de lo que pasaba así que con una actitud más que nerviosa se apresuro a explicar lo ocurrido a su esposa

Fin del Flash Back

-Fue entonces después de una hora de tranquilizarte pude decirte que nació del huevo- le dijo Naruto conteniendo la risa para no ofender más a su mujer.

-Bien es cierto han pasado ocho años- dijo la mujer viendo como el pokemon abandonaba sus piernas para ir de nuevo a los brazos de Naruto que lo acariciaba distraídamente.

-¿Te acuerdas de Latías?- pregunto el Hokage como quien no quiere la cosa y al ver la cara de confusión se apresuro a aclararle- Ya sabes la chica que conocimos hace 14 años, el día que encontramos a Ash.

-¿A qué viene la pregunta?- se intereso pero su cuerpo se lleno de tensión al caer en la cuenta del significado de esas palabras-No me digas que…

-Así es- asintió con pesar Naruto- La hora ha llegado


Ajenos a los planes que sus padres estaban gestando, los tres hermanos iban caminando por la aldea después de su merienda. Como siempre las gemelas perdieron en la carrera pero su hermano no tuvo corazón para sacarles sus porciones de chocolate. Los ojos de cachorrito eran realmente un arma de temer.

Ahora estaban en su paseo habitual para bajar la comida y pensar alguna travesura, no es bueno dejar a la aldea tranquila por mucho tiempo. Los tres iban tranquilamente con Ash caminando con sus manos detrás de la cabeza y las gemelas con las manos cruzadas detrás de la espalda. A veces las chicas de la nada, saltaban a sus brazos pero no era algo que le molestara.

Al menos no cuando estaban tranquilas.

-Chicas, puedo caminar solo saben- les dijo un Ash entre molesto y divertido por la actitud de sus hermanas menores que en este momento le dificultaban el caminar.

-Eso lo sabemos pero no queremos que nadie se meta con nuestro hermano- dijo Tsunade fulminando con sus ojos azules a todas las mujeres que pasaban al lado suyo.

-Especialmente no queremos que Kayaka te encuentre solo- respondió Kushina apretando un poco más el agarre de los brazos de su hermana

-¿Qué tiene que ver Kayaka-chan en todo esto?- pregunto con algo de dificultad Ash, sus hermanas comenzaban a asfixiarlo.

-Puedes ser tan inocentes cuando quieres- se rieron sus hermanas, soltándole un poco para que respire.

-Pervertidas- se quejo Ash.

-Mira quien lo dice- replicaron sus hermanas y todos se largaron a reír. Comenzaron a caminar con dirección a la torre para visitar a sus a padres cuando una vos les llego detrás.

-La parvada de monstruos anda suelta como siempre.

El caminar de los tres se interrumpió de manera automática. Los tres se dieron la vuelta inmediatamente para ver al agresor. Las chicas sintieron como las manos de Ash las apartaban ligera y discretamente con la orden implícita de no intervenir. Las chicas bufaron pero siempre es bueno ver a su hermano patear traseros.

-¿Necesitas algo Hyuuga?- le pregunto con ironía el chico para vengarse de lo dicho- Porque desde que desaparecieron las ramas de tu clan, seguro que nadie te hace el favor.

Las chicas se rieron por el comentario de Ash. El clan Hyuuga o al menos una parte de él, eran los que más odiaban a su padre debido a que sumado los esfuerzos de las nuevas cabezas del clan mas la del Hokage, las ramas se habían disuelto quedando todos a un mismo nivel. Por lo que se habían ganado el odio de los miembros más tradicionalistas que a veces se desquitaban molestando a Ash y a las chicas.

-¿Qué sabría un recogido como tú de lealtades de clanes?- respondió el agresor con los puchos apretados por la ira- Solo eres alguien al que el Hokage tuvo lastima y recogió para que no se muriera de hambre.

-Al menos me vieron como ser humano no como un número mas para aumentar el prestigio de un clan- después se giro hacia donde estaban las chicas para tirarlas de los brazos en dirección contraria- Vamos chicas no debemos perder el tiempo con gente que no se lo merece.

Y todo podría haber terminado de manera pacífica pero el Hyuuga no tenia esas ideas, ser lastimado en su ego por alguien que él consideraba inferior no es algo aceptable. Fue de esa manera que los tres Uzumaki sintieron como un kunai les rozaba la mejilla.

-¡Huye como siempre, tu y las basuras de tus hermanas!- le grito colérico. Las gemelas se dieron vuelta indignadas pero con una sonrisa que vaticinaba lo peor. Ese shinobi acaba de encontrar la horma de su zapato.

El shinobi ni siquiera tuvo el tiempo de jactarse por su acción porque en menos de lo que se tarda en decir demonio Ash ya estaba sobre él, pegándole zendo puñetazo que lo mando al suelo. El chico enojado, avanzo unos pasos hacia el tipo tirado en la calle tronándose los nudillos en el gesto amenazante que siempre le vio a su madre y obviamente funcionaba porque el asustado ninja retrocedió unos pasos.

-¡A mi puedes decirme lo que quieras pero ni se te acurra insultar a mis hermanas!- le dijo tomándolo de las solapas de su camisa y mirándolo con unos ojos que dan miedo- ¿¡Te quedo claro?!

-¡Vamos hermano!- le rogo Tsunade tomándolo del brazo para alejarlo del sujeto- Tu mismo dijiste que no valía la pena. Además papa nos debe estar esperando con ramen en la torre.

-Tienes razón hermana, la basura no vale el tiempo- contesto el chico soltándolo y después tomar rumbo con Tsunade dejando a Kushina solo con el desgraciado. Cuando vio que sus hermanos habían desaparecido de la vista, le pego una fuerte patada en el estomago y le amenazo con vos seria.

-Eso es para que nunca vuelvas a meterte con mi hermano –le dijo muy seria la rubia- agradece que pudimos pararlo porque la próxima vez sentirás todo la fuerza de su blood-line.

Así dejo al ninja en el suelo y corrió para alcanzar a sus hermanos. El Hyuuga quedo en el suelo muy confundido, pensando si había sido o no la ilusión de ver los ojos marrones de Ash tornados en celeste.


-¡Vengan chicos es noche de pijamas!- grito Sakura a las escaleras donde estaban las habitaciones de los chicos- ¡Su padre y los helados no aguantaran juntos por siempre!

-¡No dejes que ese glotón se los termine!- gritaron las voces desde arriba- ¡Ya bajamos!

-Estos chicos son iguales que su padre- dijo para sí la mujer, al tiempo que sentía un par de brazos abrazarla por detrás. Contenta se recargo en el pecho de Naruto.

-Yo diría que más bien se parecen a su madre, son igual de testarudos que ella- le dijo en tono de broma, para evitar alguna violenta represalia le dio la vuelta para darle un beso. La cosa hubiera durado más si no hubieran escuchado algunas quejas de sus espaldas.

-Películas pornográficas delante de menores no por favor- suplicaron sus hijos al ver la escena romántica de sus padres. Seamos sinceros, al pensar en tus padres teniendo sexo es mejor creer que nos trae una cigüeña.

-Lo dicen ahora pero cuando sean grandes no querrán despegarse de sus seres amados- les dijo Naruto sin pudor para recibir un golpe de su esposa que causo la risa de los menores.

-No les perviertas, aun son pequeños- le dijo en modo de reproche para luego dirigirse a sus hijos antes de abandonar el lugar – Vamos que el helado se derrite.

-Creo que es tarde para esa advertencia- les guiño a sus hijos que se rieron cómplices. Oh si su madre supiera.

-Vamos que queremos helado- dijo Ash corriendo siendo seguidas por sus hermanas y por su padre para adentrarse a la sala donde su madre, Pichu y cinco copas de helado les estaban esperando.

Esa era la rutina de la familia, al ser ninjas (o ninjas en entrenamiento) no eran posible que todos pudieran compartir todo el tiempo que quisieran. Por eso habían instalado la costumbre de que cada viernes por la noche, antes de dormir comerían un postre y se contarían los sucesos de la semana. Siempre con el bonos de alguna historia de la juventud de sus padres.

Y contando con tres invitados especiales.

-¿Los trajeron?- pregunto Sakura sabiendo que esa era una pregunta inútil. Sus hijos vendrían desnudos antes que olvidarse de ellos.

-Por supuesto- dijeron los cuatro mostrando tres peluches diferentes. Tsunade tenía un mapache, Kushina un gato y Ash un zorro. Detalle a tener en cuenta, es que el gato tenía dos colas y el zorro tenía nueve.

Eran la colección de bijus de peluche. Ironía del destino pero después de comprarle el peluche del zorro a Ash comenzó a llamarlo Kyuubi y lo mismo pasó cuando le compraron los peluches a las gemelas. Los nombres Nekomata y Sukaku parecieron opciones lógicas a los ojos de los niños. Naruto jura que escucho al zorro sollozar después de eso.

-¿Paso algo interesante?- pregunto Naruto en el sofá sentado al lado de Sakura mientras los demás estaban en el suelo.

-Nada interesante- dijo Tsunade distraídamente comiendo su helado- Solo que Ash pateo el trasero de un Hyuuga que nos molesto.

-¿Otra vez?-pregunto enfadada Sakura mientras que su esposo fruncía el ceño en señal de enojo- ¿Cuándo aprenderán esos idiotas? Creí que Neji había dicho que prohibió que insultaran a nuestros hijos.

-No importa porque Ash como siempre los puso en su lugar- comento feliz Tsunade, Ash se sonrojo por la mirada que le daban sus padres y hermanas y acaricio a Pichu para tener una excusa para bajar el rostro.

-Pero ahora que lo pienso- reflexiono Kushina mirando su copa seriamente- Esta vez insultaron a Ash de manera diferente. No le dijeron monstruo sino recogido. ¿Qué significa eso?

Naruto y Sakura se temblaron visiblemente ante esa pregunta. Por dos razones, una porque eso significaba contarles la verdad a las gemelas y dos contarle toda la verdad a Ash, cosa que deberían hacerlo pronto. Antes de la próxima semana si podía ser posible. Pero el chico haciendo uso una vez de una de sus cualidades, sorprendió a sus padres.

-Eso significa que soy adoptado- respondió Ash a la pregunta de las gemelas con absoluta calma y comiendo su helado y dándoselo a Pichu.

-¿Eso qué significa?-preguntaron las gemelas.

-Que en vez de crecer en la panza de mama- dijo guiñándoles un ojo a sus padres- Crecí en su corazón.

A Sakura se le cayeron las lágrimas y corrió a abrazar a su hijo, al igual que las gemelas. En cambio Naruto se quedo ahí quieto y solo se movió cuando sintió a Pichu sobre sus rodillas. La ratita lo miro con su típica sonrisa. El rubio lo acaricio, pensando que la primera vez que miro esa sonrisa y dijo esas palabras fueron el mismo día.

Flash Back

Naruto estaba contento, Sakura se había ido unos días en una misión, dejándolo solo a cargo de sus tres hijos. El podía decir que ahora estaba a la altura de las circunstancias. Todo había ido de maravilla, las gemelas y Ash no habían causado grandes problemas y todo iba sobre ruedas.

Ese era su pensamiento hasta que escucho un llanto proveniente desde arriba. Llanto que identifico como el de Ash y que provenía desde el cuarto de las gemelas.

-Maldición- dijo subiendo lo más rápido que podía- No debí hablar tan rápido.

Al llegar encontró una escena que a muchos le rompería el corazón. Ash estaba en un rincón de la habitación, mirando fijamente las cunas de sus hermanas, agarrando con fuerza a su peluche y desecho en un mar de lágrimas. Naruto sin perder tiempo corrió a abrazarlo. Al levantarlo en sus brazos, el niño hundió la cara en el hombre de su padre y lloro desesperadamente. Preocupando más a este.

-¿Que tienes hijo?- pregunto, no es normal ver a su siempre alegre hijo en ese estado- ¿Por qué lloras? ¿Paso algo malo?

-¿Vas a dejar de quererme?-pregunto a su vez en medio de sus sollozos, realmente sonaba preocupado- ¿Ahora que están las gemelas, vas a mandarme lejos?

-¿De dónde sacaste tremenda estupidez?- Naruto cada vez estaba más ansioso- Tu madre y yo te dijimos que no importan que las gemelas hayan nacido, nunca te sacaran de nuestro corazón.

-¡Pero ellas son tus verdaderas hijas!- soltó el chico, apretando mas el abrazo en el cuello de su padre- Ellas si son tu familia, n como yo que seguro recogiste porque tuviste lastima.

Y ahora Naruto si estaba sorprendido y más que nada molesto. Era el deber suyo y de Sakura decirle esa verdad a Ash pero obviamente alguien se les había adelantado y no lo había dicho de la manera en que un niño de cinco años debe oírla. Internamente se juro, castigar severamente al que lo hiciera.

Para buscar un mejor sitio donde hablar, salió de la habitación de las gemelas y se encamino con su aun sollozante hijo a la sala. Se sentaron en el sillón, enfrente de donde esta puesto el huevo que tanto cuidaban. Puso a su hijo en sus rodillas y lo miro unos minutos esperando que se tranquilizara. Nunca espero tener que hacer esto solo.

-Ash ¿Por qué dices que no eres nuestro hijo?- le pregunto con calma al pequeño.

-Los niños de la escuela estaban hablando de eso- la ceja de Naruto se crispo- Habían estado repitiendo algunas cosas que sus padres les habían contado. Y decían cosas que por fin entendían que porque no teníamos el mismo color de cabello o de ojos.

-Por eso subiste al cuarto de tus hermanas- comenzó a atar cabos- Para ver que ellas si tienen el mismo color de pelo que yo.

-Si, ahí me di cuenta de la verdad- volvió a dejar caer unas lagrimas que su padre se apresuro a limpiar- También escuche que los niños decían que ahora me echarían porque como tienen hijos verdaderos no habría lugar para mí. ¡Y no quiero eso! ¡Yo los quiero mucho, ni me importa si son o no mi verdadera familia! ¡Los amo!

Dicho volvió a llorar desesperadamente. Su padre lo volvió abrazar pensando con cuidado cada palabra que debía pronunciar a continuación. Sabía que la felicidad y la relación con su hijo dependían del tacto que mostrara a continuación. Así separo con delicadeza a su hijo para verlo a los ojos.

-Escucha bien Ash- dijo con seriedad Naruto- Lo que dijeron esos niños es verdad. Nosotros te encontramos siendo un bebe y te trajimos para cuidarte y darte una familia. Es por eso que tus ojos y los tuyos son diferentes. Es cierto que tú no saliste de la barriga de tu mama como lo hicieron tus hermanitas. Pero escúchame, eso no significa que nunca, repito nunca, no te hayamos considerado nuestro hijo. Te queremos de la misma manera que a tus hermanas y nunca te apartaremos de nuestro lado, al menos no por voluntad propia. Tú te irás cuando creas que estás listo para dejarnos.

-¿Pero cómo puedes querer a alguien que no creció en la panza de mama? Solo soy un extraño- seguía llorando el chico aunque las palabras de su padre habían aliviado un poco su corazón.

-Podrás no haber crecido ahí pero creciste en nuestro corazón- dijo tomando la pequeña mano del chico para ponerla sobre su pecho- Eres nuestro primer hijo, nuestro primer orgullo y eso nunca cambiara.

-Te quiero papa- le dijo con una sonrisa quebrada, aferrándose al hombre volviendo a llorar, ya no sabía si de felicidad, alivio o porque.

-Yo también, al igual que tu madre y tus hermanas cuando te conozcan-dijo correspondiendo el abrazo- eso nunca lo dudes, nunca. Y si alguien te dice lo contario miente. ¿Entendiste?

-Claro papa.

En eso el sonido de algo quebrándose inundo el lugar e hizo que padre e hijo voltearan la mirada hacia donde estaba el huevo. Solo que en vez de eso, estaba una linda ratita amarilla con orejas y cola negra y unas mejillas rozadas. En menos de un segundo salto, a las rodillas de Ash y con unos ojitos tiernos dijo "Pichu" para pasar a refregarse contra la ropa del chico.

-¡Qué lindo!- dijo el chico muy emocionado y olvidando todo sus problemas- ¿Puedo quedármelo? ¿Se puede?

-Claro hijo- dijo asombrándose del destino que sabe como intervenir- Hay que ver como se lo decimos a tu madre.

Vio como su hijo se ponía a jugar con su recién nacido amigo por toda la sala. Feliz debido a que su mente infantil había desplazado la tristeza de hace unos momentos y ahora se concentraba en jugar. Eso lleno de paz a Naruto y se dijo que no lo había hecho tan mal. Solo le falto un pequeño detalle por cubrir.

-Ash- dijo ganándose la atención del pequeño- ¿Quiénes eran los padres de esos niños a los que escuchaste hablar?

-Kiba y Sai ¿Por qué?

-No te preocupes-sonrió perversamente- Todo estará bien

Sobra decir que después de eso a Kiba y a Sai se les pasaron las ganas de hablar de Ash y su pasado.

Fin del Flash Back.

-PAPA- escucho Naruto como tres voces le sacaban de su recuerdo. Volviendo a enfocar su vista encontró a sus hijos mirándolo expectante.

-Creo que les debes una historia.

-Que sea la de cuando le pediste casamiento a mama- pidió Kushina antes de sus hermanos protestaran.

-Sera esa entonces.

Kushina sonrió triunfante ante sus hermanos


Ha pasado la semana que tanto temían los padres del futuro ninja-maestro pokemon, pero en ese tiempo no pudieron hablar con su hijo del destino que le tenían guardado pero es que no surgieron momentos apropiados para soltar tremenda verdad. Además algo más también consumió los pensamientos de la pareja.

Once de mayo, cumpleaños número catorce de su hijo mayor.

Por lo que todos estaban enfocados en como festejar tremenda celebración. En realidad esa no era la fecha verdadera del cumpleaños de Ash pero era la fecha en la que había llegado a sus vidas por lo que consideraron que era igual de importante.

En esta ocasión, por común acuerdo, habían decidió hacer una cena familiar con algunos contados invitados. Querían paz y de paso poder explicar a su hijo toda la situación, en medio de gente que contuviera al chico para que no exaltara.

Era el mediodía y todos los miembros de la familia estaban en medio de los preparativos cuando la puerta sonó y Ash como era el único desocupado en ese momento fue el destinado abrirla. Así que con premura salió a cumplir con su cometido.

-¿Qué desea?- pregunto lo más amable que pudo a la mujer castaña que estaba parada en ese momento afuera de su casa.

Pero la mujer en vez de decir algo solo se derrumbo sobre el chico mientras lo abrazaba y lloraba. Ash confundido no sabía qué hacer con la loca y solo atino a hacerla pasar para sentarla en una de las sillas.

-¡MAMA, PAPA!-grito llamando a sus progenitores- ¡HAY UNA MUJER LLORANDO EN LA SALA!

Los llamados y las gemelas de metiches, llegaron a donde estaba el chico, desesperado tratando de consolar a la mujer. Las chicas corrieron presurosas a ayudar a su hermano pero los padres se quedaron quietos en ese lugar.

Habían reconocido a la mujer.

-Latías- exclamaron los dos al mismo tiempo.

Lo siguiente que supieron los menores es que la mujer siguió a sus padres a la cocina donde se les podía oír gritar. Obviamente estaban discutiendo y se notaba que las cosas no eran pacificas. Los tres espías estaban escuchando detrás de las paredes para no ser vistos.

-Todo indica que mama y papa la conocen- susurro Kushina pero recibió un golpe de su gemela.

-Gracias señorita obviedad- susurro de igual manera pero las dos se callaron antes las señas de su hermano para oír mejor la discusión.

-¿¡Cómo es posible que no le dijeran!?- reclamaba la mujer a su madre. Su padre hasta ahora no había intervenido mucho.

-¡Encima que vienes a llevártelo, no puedes venir a reclamar el momento ni la hora en que le dijéramos!

-¡Pero no le dijeron! ¡Esa fue una parte del trato!

-¡Nunca surgió una oportunidad! ¡¿Cómo queríamos que le dijeras a nuestro hijo que te lo vas a llevar lejos?!

-Creo que lo mejor es que se calmen- intervino Naruto por primera vez- Deben tener en cuenta a los oyentes indeseados

-¿Es decir?-preguntaron las dos al mismo tiempo.

-Exacto, Ash, Kushina y Tsunade están detrás de la pared escuchándolo todo. Creo que se merecen que les digamos la verdad de frente, no que se enteren por sus gritos.

Seguida de estas palabras los tres volvieron a salir y se encontraron con tres pares de ojos que los venían con curiosidad. Latías se sorprendió de recibir una mirada de puro odio de parte de las gemelas.

-¿Adonde quieres llevar a nuestro hermano?- le espetaron tan pronto estuvieron al alcance de la vista- El es nuestro, pertenece a Konoha con nosotros y nuestros padres.

-Chicas- les ordeno Naruto con la mirada seria que pocas veces ponía- Eso será decisión de Ash, no de ustedes asique en vez de presionarlo deben apoyarlos.

-¿Mi decisión? ¿De qué están hablando?- pregunto el aludido cada vez más confundido-¿Quién es ella? ¿A dónde debo ir?

-Hijo es hora de que conozcas la verdad- le dijo su padre muy serio- Lo mejor será que te sientes y llames a Pichu. Con el todo será más fácil.

La siguiente hora fue la más traumática y dolorosa para el pequeño Ash. Si no es fácil saber que uno es adoptado, menos lo es que eres de una realidad totalmente alternativa. Que su mejor amigo no era un ser creado con chacra y que esa mujer Latías compartían la misma naturaleza. Tal eso lo habría aceptado, incluso emocionado pero lo más doloroso era el tener que ser separado de su familia. Sus padres parecían estar de acuerdo o que al menos iban a aceptar su decisión.

La sala, al terminar la charla, se quedo en el más absoluto de los silencios.

-No pueden decirlo en serio- salto Tsunade con lágrimas en sus ojos mirando con furia a los tres adultos.

-Y tu hermano, no puedes siquiera estar considerando la idea de dejarnos- fue ahora el turno de Kushina de protestar solo que esta vez matando a su hermano.- Si lo haces dejaras de ser nuestro hermano.

-Aun no he dicho nada- se defendió el aludido, mirándolas con gesto de dolor- Además eso es chantaje emocional. No es justo.

-No nos importa- le replicaron las dos- Cualquier cosa antes de que te vayas.

-YA les dije que no es justo. No pueden obligarme a decidir entre esto y ustedes.

-¡¿Por qué?!- le dijeron comenzando a llorar- Si fuera el caso, debes elegirnos a nosotras, somos tu familia, somos más importantes que un mundo cualquiera.

-Son lo más importante que tengo. Pero…- esas dudas fueron suficientes para las dos niñas.

-No digas mas. Está claro que no somos lo más importante para ti- les dijeron y dándose la vuelta se fueron- TE ODIAMOS, YA NO ERES MAS NUESTRO HERMANO.

-Kushina, Tsunade, esperen- les dijo Sakura intentando salir en su búsqueda pero fue detenida por su hijo que le miro con decisión.

-Es mi culpa, yo debo ir por ellas. Además se a donde se fueron.


Las dos chicas estaban llorando abrazadas al pie del mismo árbol donde esa mañana entrenando/jugando con su adorado ex hermano. Ese era uno de los lugares más importantes para los tres por varias razones. La más importante fue que allí fue donde su hermano mostro su mejor técnica y ellas fueron las elegidas. Aun antes que su padre.

Pero ahora su ídolo las había traicionado.

-¿Saben? Para ser hijas de un gran Hokage se están comportando como unas chiquillas malcriadas-les llego una voz desde arriba.

Las dos levantaron sus ojos para ver a su hermano mayor sentado en una de las ramas, mirándolas con una serie de sentimientos encontrados. Dolor, decepción y porque no algo de rabia.

-¿Escuchas algo hermana?- pregunto una de las gemelas a las otras mirando a Ash con rencor- Suena como si nuestro EX-hermano nos estuviera hablando.

-Cierto- respondió la otra- Pero el imbécil debe saber que lo que menos queremos hacer ahora es escuchar su voz.

-Dejen de comportarse como nenas malcriadas y sean las personas maduras que dicen ser- les reto Ash saltando de la rama para quedar enfrente de ellas.

-Claro como para el traidor todo es fácil- le dijo Kushina con veneno- Lo que menos les importa es nuestro dolor.

-Si dejaran de ser egoístas por un momento verían que no son las únicas que sufren- les recrimino el chico. Puede ser que estaba siendo duro con ellas pero en su interior sabía que era lo único que resultaría.

-A ti no se te muy dolido- repuso Tsunade.

-¡ESTABA HABLANDO DE MAMA Y PAPA!-les grito- ¡ACASO CREEN QUE PARA ELLOS ES FACIL! ¡NO VIERON LAS LAGRIMAS DE MAMA O LOS PUÑOS TENSOS DE PAPA!

Con eso las gemelas bajaron la cabeza avergonzadas. Lo que su hermano les gritaba era la simple y pura verdad. Tal vez estaban siendo egoístas pero era un dolor muy profundo en su pecho. Uno no puede dejar ir lo que ama con tanta facilidad.

-Encima ustedes huyen, causándoles más dolor. ¿No creen que ya tuvieron bastante?- dijo en un susurro lastimero. Eso hizo que las gemelas levantaran la cabeza para verlo llorar. Eso quebró su enojo y se lanzaron a sus brazos donde los tres se largaron a llorar, por las emociones que rebozaban sus corazones.

-Perdón pero ya te dije que no queremos perderte- susurro Tsunade destrozada, con Kushina asintiendo y llorando lo más fuerte que podía. Ash las abrazo mas fuerte.- Eres lo mas importantes que tenemos.

-Ustedes, junto con mama y papa son lo que más amo en este mundo- les dijo también con lagrimas en sus ojos- Pero aunque se me parta el corazón al dejarlos debo hacerlo. Se los debo.

-¡No les debes nada!- le dijo Kushina-¡Allá no tienes nada! ¡Tu lugar está con nosotros! ¡Somos tu familia ahora!

-Por eso mismo- le explico el chico con voz suave acariciando sus cabezas- Gracias a ellos, tuve la posibilidad de conocerlos, de estar con ustedes. Gracias a ellos encontré mi verdadera familia, y en pago de eso, debo ayudarlos ahora.

-Pero no por eso nos tiene que gustar- les dijeron las dos, limpiándose las lagrimas de sus ojos, aun estaban tristes pero debían aceptar esta nueva prueba con valor.

-Vamos, debemos ir a comer antes de que mama mande a los AMBUS por nosotros.

Las chicas le siguieron para compartir esa última comida familiar. Todos los que participaron en ella, poco sabían que de ser una cena de cumpleaños a una de despedida

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Si están leyendo esto, significa que les gusto los suficiente para llegar hasta aca. Como me duelen los dedos, no comentare mucho. Solo dare los avances del siguiente cap.

Ahí Ash se ira por fin a su mundo. Y todas sus habilidades de ninja saldrán, en una pelea especial contra Latios. Asi que si tienen una duda con respecto a su aura y demás, por favor háganmela saber que en el siguiente cap saldrá todo a la luz. Incluso el jutsu sexy de Ash

Esperando sus comentarios, se despide su autora por hoy.