Hola queridos amigos, despues de mucho timepo desaparecida. Como veran estoy aprovechando mi tiempo disponible para traerles las continuaciones de todas mis historias y nuevos trabajos como sabran.
Ahora estoy algo apurada porque llego tarde a clases pero no quise irme sin dejarles la continuacion. Mi unica aclaracion sera que cuando vean este signo (…) significa cambio de escenario.
Besos y suerte
Croosover : Naruto y Pokemon
Pajeras: Ash y May y otras que saldran en su momento
Disclaimer: No me pertenen los personajes
Capitulo 6 Mi aventura comienzo hoy
En un mundo diferente al que muchos pueden llegar a conocer, donde criaturas extraordinarias se mueven por doquier, donde los niños sueñan en convertirse en sus entrenadores para convertirlos en sus amigos y compañeros en una aventura que no tiene comparación en la mente de los jóvenes futuros entrenadores, es en este mundo, el mundo de los inigualables pokemon que comienza esta historia
-¡APAGUEN ESA COSA!- se escuchaba la voz de una jovencita que salía a todo volumen de una casa sencilla en un lugar de Altomare. Seguido de los gritos de la presunta fémina, se escucharon risas y burlas de lo que por la voz se deduciría que son un par de hombres y una posible mujer más-¡INCLUSO ESTAS DE SU PARTE, LATIAS!
-Pero Bianca tú fuiste la de la idea de que Ash viera algo de peleas de la liga para que se familiarizara mas con el mundo pokemon- se intento defender Latíos sentado en el sillón de la casa, enfrente del aparato que estaba causando la discusión en la familia. Los demás estaban desperdigados por el suelo mientras que la castaña mencionada estaba de frente a ellos, obstruyendo la vista.
-¡PERO EN NINGUN MOMENTO DIJE QUE PODIAN APOSTAR SOBRE LOS RESULTADOS DE LA BATALLA!- acoso la castaña sin piedad a los dos jóvenes que tenían billetes en sus manos y estaban poniendo los términos de la apuesta-¡INCLUSO HAY BOTELLAS DE SAKE!
-Si hubieras conocido a mi abuela Tsunade, seguro que le hubiera dado un infarto-murmuro por lo bajo Ash, tomando el contenido de la botella sin dar muestras de sufrir ningún tipo de efecto por la bebida alcohólica pero rápidamente la botella desapareció de su mano para acabar en el suelo con su contenido derramado y el joven ninja bajo la mirada matadora de su mejor amiga.
-Solo quiero lo mejor para ti-dijo Bianca, dejándose caer al lado del mencionado apoyando tiernamente su cabeza en el hombro de Ash que comenzó a acariciarle el cabello con mucha ternura mientras le correspondía la sonrisa que le daba la chica y Latías, en su forma humana, a unos metros de distancia- Quiero que tengas toda la información necesaria sobre todo lo que necesites.
-Con lo que me han enseñado todo este año los hermanos dragón-señalando con la cabeza a los dos pokemon guardianes que tenían cara de risa y orgullo por el reconocimiento de su alumno- Dudo que sinceramente no quede nada que no deba saber de este mundo.
-¿Estás seguro?- pregunto la chica levantando su rostro hacia el chico reflejando su preocupación en sus ojos que miraban los de color chocolate de su interlocutor que reflejaban diversión.
-Mucho- respondió el chico, besándola tiernamente en los labios por un segundo pero se detuvo por las risas y refunfuños que dieron los hermanos pokemon, principalmente el joven dragón.
-Creí que habían roto- menciono casualmente Latíos, haciendo referencia a la fallida relación de noviazgo que los jóvenes habían intentado hace unos meses pero que se había roto por acuerdo mutuo al comprender que simplemente no eran compatibles.
-Eso no impide que nos entregamos un rato hasta que encontremos algo mejor- respondió con un marcado tono de burla Bianca y abrazándose con fuerza y comodidad a Ash.- ¿Celoso?
-Ya quisieran- respondió algo colorado y llevándose palomitas de maíz a la boca y negando con la cabeza, ignorando las burlas de Latías y Ash de las cuales el era siempre el blanco. El orgulloso dragón no lo admitiría ni dormido pero estaba algo melancólico al saber que su protegido partiría hacia su misión.
No porque no confiara en el chico, es mas él estaba convencido que Ash la cumpliría al pie de la letra sino porque extrañaría mucho esa complicidad que se habían formado entre los dos ya sea para las luchas o molestar a Bianca y su hermana. Pero como tipo rudo, debía disimular ante los demás.
Algunas bromas hacia los dragones, una nueva pelea entre los jóvenes y una guerra de palomitas de maíz desaparecieron lo tenso del ambiente para volver a instalarse un aire jovial, propio de una reunión de adolescentes. Pero no ninguno se engañaba por lo feliz del momento. Todos tenían presente que esta simple reunión entre todos, escondían debajo el claro matiz de una despedida de uno de los miembros del grupo, quizás el más querido.
-¿Estas nervioso por lo de mañana?- pregunto Latías, por mantener la conversación pero muy curiosa por los sentimientos de su protegido y amigo hacia tan inminente partida. Al igual que su hermano, ella estaba segura del desempeño de su alumno. Ash tenía un talento nato para ser un entrenador pokemon.
Tal vez si las circunstancias fueran distintas, a esta altura ya sería campeón de alguna liga.
-Sinceramente, no- respondió el chico, comiendo algunas botanas que quedaban. Se acomodo mejor para recibir la cabeza de Bianca en su regazo, que estaba buscando una mayor comodidad en el duro suelo. Al tener éxito, Ash siguió exponiendo su parecer- En realidad me parece una estupidez.
-¿Qué te parece una estupidez?-cuestiono Latíos sorprendido- Cuando entrenábamos, realmente disfrutabas las batallas y por lo que decías, te emocionaba tener mas pokemon que Pikachu.
-No lo digo por eso- intento explicar el chico con algo de dificultad su pensar. En el suelo, Bianca sonreía porque ya conocía la manera de pensar de su ex novio con respecto al tema por tratar. – Es este asunto de los viajes por el mundo.
-¿Qué te molesta de los viajes?-siguió interrogando Latías mientras repartía su atención entre Ash y Pikachu que estaba cómodamente sentado en su regazo, buscando con afán sus caricias y la comida que ella le convidaba- Son necesarios y cada niño del mundo se entusiasma ante la idea de partir en el suyo.
-Creo que es eso lo que me molesta- especifico el chico con el seño fruncido y su mano en el mentón para reforzar su actitud pensativa- Los viajes empiezan, en teoría cuando tienes diez años. Son muy jóvenes y sin experiencia para lanzarse en un viaje ellos solos. Cada mundo encierra sus peligros y este no será la excepción.
-Lo dice del que viene de un mundo que lanza a sus niños cuando tienen doce o trece años-replico con un tono burlón, el dragón antes de ingerir un poco más de la bebida- Tu mismo empezaste a luchar a los once años.
-Pero lo nuestro es más distinto- defendió el ninja a su mundo con tono ánimo- Nosotros empezamos a concurrir a la academia desde que somos jóvenes y recibimos la educación necesaria para comenzar a luchar. Acá, sin embargo, apenas les enseñan a leer y a escribir.
-Eso es muy cierto, no lo había pensado hasta ahora- reconoció Latíos, ganándose una mirada incrédula por parte de los humanos y un golpe por parte de su hermana en un plan juguetón. -¿Qué?
-Es que tu nunca piensas- le respondió tranquilamente. De nuevo las risas se instalaron en el medio. Fueron más enérgicas y trajeron más problemas ya que unos minutos se había materializado en la sala, el abuelo de Bianca, mirándolos aun más severamente de lo que había hecho su nieta. Esta mirada hizo incluso que el propio Latíos se sintiera avergonzado por la actitud que había mostrado hasta ahora.
-¡¿Qué clase de griterío es este?- exigió duramente, ninguno de los presentes escapo de su mirada severa. Las gemelas incluso se sonrojaron por la vergüenza- Esperaba este comportamiento de salvajes pero no de personas educadas. Y eso no les exime a ustedes dos por ser pokemon.
-Perdón, Lorenzo- comenzó a explicar Ash con cautela, la mirada que recibió hizo que se quisiera golpear contra la pared.-Todo fue mi culpa, como mañana viajo a Cuidad Verde, los chicos quisieron hacerme compañía en esta última noche.
-Es cierto, abuelo por favor perdona que hayas hecho tanto ruido- suplico Bianca, mirando candorosamente a su abuelo, buscando ávidamente su perdón. Latías también se unió en la búsqueda, aprovechando su apariencia igual a la de su amiga. Al final el doble ataque pareció funcionar ya que el anciano, bajo su mirada y suspiro derrotado.
-Como quieran, pueden seguir festejando la última noche de Ash en la casa- replico Lorenzo pero inmediatamente tomo el control cambio la emocionante batalla de la liga por un canal educativo (por no decir aburrido)- Solo háganme el favor de mirar algo más útil para el viaje.
Dicho esto se retiro llevándose el control y quedándose en la televisión un programa que hablaba sobre los comienzos de los entrenadores y que pokemon inicial les correspondía como miembros de cada región. Como, en teoría Ash había nacido en Kanto comenzaría su dichosa misión en ese lugar por lo que debería elegir a los pokemon de esa zona.
-¿Has pensado como cual será tu pokemon inicial?- pregunto Bianca muy curiosa sobre los inicios de su mejor amigo.
-Más o menos, entre Pikachu y yo estuvimos viendo cual de todos nos convenía mas- explico Ash, acariciando a su roedor amigo- Supongo que el que más nos conviene es el elemental de fuego.
-¿Por qué justo esa elección?- se sorprendió la chica- Te hacia mas fanático del agua.
-Nahh, quedaría fatal para nuestro equipo. Pikachu es tipo eléctrico y yo manipulo viento por lo que creo que el fuego es una buena adición. Se algunos jutsus de fuego además.
-¿Por qué no hierba?- pregunto curioso Latíos- También se complementa bien desde mi punto de vista.
-Los jutsus tipo tierra requieren mucho control y los de madera solo los hacen con línea de sangre- explico el chico de nueva cuenta, dando señales de cansancio. En su mente estaban pasando la lista de cosas que debería hacer antes de dormir.
-Supongo que fuego será entonces- respondió Bianca mientras ella y Latías apagaban la televisión y comenzaban a juntar el desastre hecho por todos- Mejor ve a dormir, mañana tendrás un día duro.
-Ni que lo digas-respondió el chico levantándose y estirándose- Supongo que tengo prohibido ayudar a recoger el desastre.
-Supones bien- respondió Latías, ganándose una mirada de odio por parte de Latíos – Ve y prepara tus cosas, debes estar listo para salir temprano.
-Está bien, iré a hacer lo que me dicen- respondió yéndose a su habitación pero antes de salir se quedo unos momentos titubeando- Eso que les dije para hacer… ¿Sera posible?
-Tranquilo que lo haremos- respondió su amiga dragona tranquilizándolo con la mirada- Es una de las razones porque debemos salir temprano.
-Gracias, visitarle es muy importante- dicho termino de salir del lugar.
(…)Pieza de Ash
Ash estaba sentado en su cama, alistando cuidadosamente su mochila para que todas las cosas que quería llevar cupieran sin poner peligro su integridad. A fuerza de costumbre (y puño de su madre) aprendió a ser ordenado, especialmente que se dio cuenta que se ahorraba muchos problemas posteriores. Sus armas de profesión fueron guardadas en sus estuches antes de ponerlos adentro para que no cortaran la ropa que iría encima, junto con algunos pergaminos. El fondo escondido fue rellenado con dinero para el viaje y puso ahí su zorrito de peluche.
No se separaría de él, ni bajo pena de muerte.
Algunas de sus armas fueron puestas en las fundas que irían colgadas de sus ropas, de acuerdo a la costumbre ninja. Terminando de empacar miro hacia la silla donde estaba puesta la ropa que llevaría en el viaje. Una remera negra con una raya naranja (en honor a su padre) puesta por encima con chaleco, con un enorme bolsillo tipo canguro con capucha de color azul. Jean normales y una gorra roja y negra, regalo de sus amigos.
Eso era la parte normal del atuendo. Lo salido de este, era que planeaba usar su banda ninja encima de la gorra para reafirmar su sentimiento de pertenecía a su aldea, estando aun en otro mundo. Sus jeans ya tenían las vendas puestas, donde iría su porta kunai y el cinturón ya tenía adherido el porta Shuriken. Lo que complementaba la ropa era sus sandalias ninjas azules (que no abandonaría)
-¿Realmente planeas ponerte eso mañana?- escucho una voz a su espalda, que curiosamente sonaba igual a de Sakura Uzumaki, cosa altamente imposible si se tiene en cuenta las circunstancias y los viajes interdimensionales.
-Claro que si mama, te lo dije mil veces- respondió normalmente, aun de espaldas a donde se escuchaba la voz de Sakura- Además papa y las chicas lo aprueban.
-Y como ellos son maestros de los disfraces- replico la voz entre burlona e irónica, con claras intenciones de molestar a alguien, cosa que Ash adivino enseguida.
-¡MAMA/SAKURA-CHAN!
Dándose la vuelta para encontrarse con las siluetas de sus padres y hermanas que estaban de pie, cercanos a la mesa. Sakura sonreía burlonamente a sus hijas y esposo no dando su brazo a torcer con respecto a su reciente opinión, no importando las caras de dolor que presentaban los aludidos. Para Ash esta debía de ser una visión normal porque lo único que su rostro expreso fue la burla compartida de su madre.
Tal vez para explicar mejor este fenómeno, deberíamos retroceder un año en el tiempo.
(Flash Back: la noche de la batalla de Ash y Latíos)
Ash estaba tumbado en su cama y mirando sin cesar el techo. Pikachu estaba sentado en la ventana mirando el jardín y escuchando los sonidos del mar. Era tanta su compenetración con su amo que sabía que lo mejor para él era estar solo y tranquilo por un tiempo. Ya sabía que cuando se sintiera mejor el chico lo buscaría para acariciarlo y seguir con su vida.
El joven ninja se había despertado de su batalla con las heridas sanadas (obra de Bianca y Latías) y con un enorme apetito que no dudo en saciar a la hora de la cena. Sus gestos y risas fueron perfectamente normales y nada parecía estar fuera de lugar en el. Bromeo con sus nuevos amigos, aclaro sus dudas cuando hizo falta y respondió con mordacidad a las bromas de Latíos.
Todo normal y perfecto. Solo su familia, especialmente sus hermanas, se hubieran dado cuenta del profundo daño que se alojaba en su alma. Era un Uzumaki, puede que no de sangre pero si de crianza y amor. Y tal es así que como para las Uchiha la palabra prodigio viene implícita para la familia, el orgullo lo era en la suya. Por más que sabía que perder era un hecho más en la vida, no significaba que le gustara.
A lo mejor tenía relación con que casi nunca perdía en su casa. En casi todas sus misiones, la victoria estaba de su parte. Era buen luchador, técnicas que nadie había visto, sin mencionar su equipo con su mejor amigo, Pikachu. La derrota era algo que lo eludía constantemente. Pero aun así, había veces que lo encontraba, en forma de malas decisiones, de fracasos en las misiones e incluso en forma de pérdidas de vida.
La única diferencia de esos momentos, era que no estaban las manos suaves de su madre para secar sus lágrimas, las palabras sabias (y las no tanto) de su padre que le levantaban el ánimo, la confianza irrevocable que le tenían sus hermanas. Nunca se había considerado un ser mimado ni tratado con deferencia (sus padres fueron firmes en eso) pero hasta ahora que se sabían separado de esta manera se dio cuenta de cuánto los necesitaban.
-Tienes la misma cara que cuando se te cayó el regalo de tu madre y se rompió- oyó en su imaginación la voz de su padre. Tal vez su necesidad de cariño era tan grande que comenzaba a imaginar cosas.
-Créeme, esto es mucho peor que ese día- le era tan natural responderle, como si estuviera a su lado, en vez de una dimensión lejana para él.
-Nada será peor que ese día, incluso te ofreciste para ser nuestro esclavo con tal de que te prestemos plata- escucho como sus hermanas se unían a la conversación imaginaria. Pero fue la risa fresca de su madre que siguió después de eso, lo que lo convenció de que esto estaba ocurriendo en serio.
Nadie podía imitar esa risa tan llena de vida. Ni en sus más locos sueños podría.
Por lo que alarmado, movió su cuerpo y giro su cabeza, buscando el origen de esas voces. Lo que encontró casi lo mata de un susto y solo fue su gran entrenamiento ninja lo que evito que su alma se escapara de su cuerpo por la boca en forma de grito. Las figuras de sus padres y hermanas estaban en su habitación, usando las mismas ropas que esa mañana en su despedida.
-Creo que se quedo en shock- dijo Kushina, después de un largo silencio, altamente preocupada por la salud mental de su hermano.
-Tal vez prefería que se le aparecieran mujeres desnudas- rebatió Tsunade pero aun así preocupada, mirando a sus padres que solo sonreían.
-Es solo de comprensión lenta-sonrió Sakura, mientras acariciaba el brazo de su marido- En eso se parece a su padre.
Naruto solo inflo sus cachetes y la miro ofendido.
-¿Cómo es que están aquí?- hablo por fin Ash, mirándolos con ojos desorbitados. Sorprendido como nunca lo estuvo en toda su vida.- Díganme que no estoy loco.
-Eso es difícil de afirmar, hermano- le respondió Kushina a su petición.
-Siempre supimos que no las traías todas contigo- siguió metiéndose con él, Tsunade.
Las cuatros figuras que él llamaba familia estallaron en carcajadas por las bromas hechas hacia el miembro restante. Ash se ofendió por unos minutos, imitando el gesto de enfado de su padre pero la alegría pudo más en él y se unió a las risas. De paso aprovecho a liberar unas cuantas lágrimas que estaban atrapadas en sus ojos. El alivio de verlos de nuevo, era mucho más fuerte que su desconcierto.
-¿Recuerdas el relicario que te regalamos?- pregunto Naruto, pasando a explicar la situación para paliativo de su hijo - Debajo de la foto familiar hay un sello hecho con nuestra sangre y alimentado con nuestro chakra.
-Eso permite que nos manifestemos por un pequeño tiempo en ese mundo- siguió Sakura, riéndose de la cara de Ash- Pensamos que sería una buena forma de comunicarnos.
-¿Pero cómo es posible? – pregunto el entrenador muy asombrado-Nunca conoci un sello que hiciera esas cosas.
-Es por eso que lo creamos entre todos, desde mucho antes para que estuviera listo para cuando te fueras- dijo Naruto con una enorme sonrisa que se apago un poco cuando dijo lo siguiente-Mi padre tuvo una idea similar hace mucho tiempo.
-¿Pero esto no los cansa demasiado?- pregunto Ash intentando desviar el tema. Conocía esa historia y sabia lo mucho que entristecía a su querido padre- ¡No quiero que tomen riesgos solo por mi culpa!
-Querido Ash, tus hermanos y yo somos fuente enormes de chakra y tu madre posee el mejor control de este en toda la villa- explico Naruto como siempre, reconociendo con orgullo los dones de su familia.- Por lo que si hay una familia que pueda hacer esto, somos nosotros.
-Tú vales la pena todos los riesgos- sonrió Sakura, dándole una mirada llena de amor y ternura hacia su hijo que fue compartida por todos los demás miembros, haciendo entender a Ash lo mucho que lo querían.
-¡Ahora cuéntanos qué rayos te paso antes de que mojes el suelo!- gritaron las gemelas, para diversión de todos.
Ash paso a contarles todo los hechos que ocurrieron en el día, como la evolución de Pikachu, la batalla con Latíos, sobre Bianca y Lorenzo y demás cosas. Y como siempre, permitió que su familia consolara sus penas y compartiera sus alegrías.
(Fin del Flash Back)
Desde entonces, ellos se encontraban de noche para poder hablar de lo ocurrido durante el dia tanto de parte de Ash como por parte del resto de la familia. A veces estaban todos, unas veces faltaba algún miembro. Estas charlas podían ser de horas o minutos dependiendo del tiempo de las dos partes. Pero siempre tenían lugar.
Ahora todos estaban para desear suerte a su hijo y hermano que estaba por iniciar la misión por la cual se tuvieron que separar. Ash, mientras terminaba de preparar sus cosas, hablaba con sus padres y hermanas de sus miedos y temores ante esta nueva tarea. También estaba algo emocionado por iniciar su viaje pokemon y estaba entusiasmado por hacer nuevos amigos.
-¿Qué excusa tienes para empezar tu viaje cinco años después de lo normal?- pregunto Sakura, siempre con su mente analista al servicio de su familia.
-Diré que estuve enfermo y convaleciente por mucho tiempo y que recién me recupere por completo- le explicaba a su madre, el plan que él y sus tutores habían elaborado.
-Suena convincente- aprobó Sakura- ¿Viajaras solo o en grupo?
-Sinceramente, no lo sé- revelo Ash, mirando con gesto pensativo la pared analizando sus opciones- En grupo sería lo ideal, para no levantar sospechas y estar algo camuflado. Pero solo, podría viajar como siempre lo hago en las misiones y ahorraría tiempo.
-Eso ya depende de ti hijo- respondió Naruto- Solo ten cuidado y recuerda: "Un ninja debe ver mas allá que la decepción"
-Kakashi te demandara por derechos de autor.
(…) Al día siguiente
Ash se levanto temprano al día siguiente para comenzar su nueva aventura. Se encontró con que todos los integrantes de su familia sustituta estaban despiertos para decirle adiós. Cosa que lo conmovió de sobremanera ya que había aprendido a amarlos casi tanto como amaba a su familia de Konoha. Latíos y Latías lo acompañarían hasta ciudad Verde, llevándolo usando su tele transportación para que el viaje no fuera tan largo. Entre risas, algunas lágrimas y regalos culinarios, Ash dijo adiós a su familia por segunda vez.
En medio de luces y algo de polvo, los tres desaparecieron para hacer su primera escala. El desaparecido Pueblo Paleta y la tumba de su madre. Visitar este lugar, siempre estuvo en la mente de Ash pero nunca encontraba el tiempo ni el valor requerido para la visita. Hoy día, que comenzaba a vivir de la forma que lo hubiera hecho si esa persona a la que nunca conoció pero que de igual manera amo, le pareció el día ideal.
Se detuvo frente a la lapida, mirándolo atentamente. Delia Ketchum, un nombre desconocido pero que encerraba mucho significado. Dejo el ramo de flores que había llevado y encendió un sahumerio. Los hermanos dragón se habían quedados apartados para darle intimidad, cosa que necesitaba porque no quería llorar ni ser débil frente a ellos.
-Mi papa me dijo una vez que entendió lo que era el amor paternal cuando supo que los suyos dieron su vida por él cuando era un bebe- comenzó a decir, mientras lagrimas mojaban sus mejillas. Sus ojos estaban ocultos bajo la sombra de la paleta- Mama, en cambio, dijo que lo entendió, el día que yo me enferme gravemente y ella no puro curarme enseguida. Yo lo supe el día que supe que fui adoptado pero aun así querido. Desde ese día, no deje de pensar en ti. Aun lo hago, saber cómo eras, si me querías y si estarías orgullosa del hombre en el que me convertí.
Tomo aire para seguir su discurso y paso aprovecho para secarse las lágrimas pero no sirvió de mucho porque nuevas ocuparon su lugar. Esta vez sus ojos, estaban levantados mirando la lapida con un amago de sonrisa.
-Gracias a lo que Latías me conto, se que la respuesta a todo es si. Tú también intentaste protegerme y no dudaste en dar tu vida por mí. Estuvimos juntos poco tiempo, pero sé que amaste y no me dejaste solo porque querías. Lamento no haberte conocido el tiempo suficiente para recordarte pero quiero que sepas que soy feliz. Fui criado en medio de amor, ternura y comprensión. Tal vez tuve el camino más difícil que otros pero no te culpo. Nunca podre decirte mama, pero si podre decirte lo mucho que te quiero.
Dicho esto, beso la lapida y se fue al encuentro de sus amigos sin mirar atrás. Aun con sus ojos mojados pero con una sonrisa en los labios. Sintió el viento en su rostro y supo que su madre lo había escuchado.
Se acerco a sus amigos enjuagándose de nuevo las lagrimas, esperando algún comentario no importa positivo o negativo, pero solo le dieron un abrazo cada uno, en total silencio. Volvieron a alargarle la mano para irse a su parada definitiva: cuidad Verde.
(…) Limites de Ciudad Verde
De nuevo la luz que precedía a la tele transportación se hizo presente, antes que los cuerpos de los viajeros aparecieran. Estaban en una loma, donde a los lejos se veía la cuidad, el lugar elegido por dos razones. Una la más obvia y que no necesita explicación y la segunda eran porque el laboratorio del profesor Oak solo estaba a unos pocos metros.
-Ese es el lugar donde debes ir a registrarte y pedir tu pokemon inicial- le indico Latíos, señalando una construcción cercana.
-Recuerda tu historia y no dejes que te saquen mas información de la conveniente-recomendó Latías, acomodándole la ropa y quitándole el polvo.
-Lo sé, ¿Alguna recomendación de último minuto?- le pregunto a sus dos maestros, el joven que llego a tenerlos un gran respeto y cariño.
-Recuerda los entrenamientos, busca a personas de confianza para que sean tus amigos y no te dejes pisotear por nadie- le enumero Latíos, con una sonrisa.
-Tu misión comienza hoy pero no deber olvidar nunca la alegría ni la diversión- siguió Latías con una sonrisa nostálgica - ¿Sabes lo que tienes que hacer a partir de ahora?
- Ir hasta las islas Naranjas y llegar a las islas de los tres elementos- respondió como un buen estudiante, Ash- Ahí el guardián me dirá todo lo que debo saber.
-Para que te reconozcan desde el principio, lleva esto- le indico Latíos, pasándole un pequeño estuche- Parte de tu misión es juntar una serie de amuletos que te facilitaran las cosas.
-Oh muchas gra… ¡¿Me están jodiendo?- Ash había abierto el paquete donde se rebeló una hermosa cuchara de plata con finos detalles labrados- ¡¿Una cuchara? ¡¿Es en serio?
-El guardián te lo dirá todo- recitaron los dos hermanos, al unisonó para terminar de molestar al enojado entrenador que solo bufo y guardo el enigmático elemento. De pronto los tres se hicieron conscientes que la hora de la despedida llegaba. Los dos dragones estaban por decir algo pero su pupilo se les adelanto, porque empezó a correr, alejándose de ellos y saludándolos con una mano.
-¡Nos vemos!- se escuchaba sus gritos, seguidos por los sonios de Pikachu- ¡Los veré pronto!
-¡Es un idiota!- exclamo con algo de furia, el dragón macho. Pero aliviado interiormente de no tener que revelar sus sentimientos.
-Supongo que tuvo suficiente dosis de despedida- respondió Latías con una sonrisa mientras veía al chico alejarse- Ya puedes secarte las lagrimas.
-¡No estoy llorando!
(…)
Ash llego a la cerca de concreto que limitaba la entrada a la propiedad, la miro y casi sin darse cuenta, su mente de ninja busco la manera de infiltrarse en ella. Obviamente encontró varias brechas de seguridad pero eran bastante pocas. Disminuyo su paso y se acerco con paso lento pero firme hasta la reja para tocar el timbre.
-¡A partir de ahora estamos solos Pikachu!- exclamo al aire para darse ánimos. Solo Shinigami-sama sabía lo nervioso que estaba- ¡Nuestra aventura comienza ahora!
-¡Pika, pika!
Y tocaron el timbre.
-¿Quién es?-pregunto una voz por el intercomunicador, después de varios minutos de espera.
-¡Soy Ash y vine por mi primer pokemon!- respondió con un tono que a su padre le habría puesto más que orgulloso. –Mis tíos le llamaron para avisarle que vendría.
-¡Ah cierto!- exclamo la voz después de pensarlo detenidamente- Si, muchacho pasa.
Las rejas metálicas se abrieron y el joven entro al lugar donde cambiaria para siempre su destino. Era más que patio y jardín que otra cosa pero mucho más grande de lo que se pudo imaginar desde afuera. Sus agudos sentidos, le permitieron percatarse de todas las criaturas salvajes que habitaban el lugar. Se emociono al pensar que tendría más amigos que Pikachu.
Se acerco despacio hacia la casa, la cautela del ninja es una de las costumbres difíciles de abandonar. Pero como estaba en tierra extraña, un cuidado excesivo no está de más. Repasaba en su mente, todos los detalles de su historia para que no dejar ni una abertura que dejara entrever la verdad.
La puerta de lugar estaba abierta por lo que se interno en el lugar. Como sospechaba era un laboratorio con algunas zonas que destinaba para la vivencia. Pudo ver algunas fotos del profesor con algunos alumnos, y una de un chico de pelo castaño en forma de picos que supuso que seria su pariente porque salía en más fotos que los demás. Por las fotos, el profesor parecía ser una persona muy agradable.
Lo estaba esperando, cerca de una mesa con una bandeja con tres pokebolas. Pikachu se removió emocionado por la perspectiva de un nuevo amigo. El profesor tenia cara afable, una linda sonrisa y su bata de laboratorio. No dudo en extender una mano, saludándolo y acariciar a su amigo en la cabeza.
-Me alegro ver como un joven comienza su viaje- le dijo amablemente- Lamento mucho de las circunstancias que te tocaron.
-A mi también, la muerte de mis padres me afecto mucho- respondió con voz contenida-Pero Pikachu y mis tios han sido de mucha ayuda para mi.
-Tu Pikachu se ve realmente fuerte, por lo que deduzco que serás un buen entrenador- dijo mientras lo guiaba a la mesa donde estaban las pokebolas- ¿Ya sabes cual de los tres vas a elegir?
-¡Charmander!- exclamo sin dudarlo.
-Excelente elección- le dijo tomando la pokebola del mencionado y dándosela- Confio en que harán un gran equipo juntos.
-¡Nosotros también, profesor!- mirando su nueva adquisición con cariño- Le aseguro que tratare muy bien a Charmander.
-No lo dudo, pequeño- respondió con una sonrisa por el entusiasmo del chico, después le dio más pokebolas y un pokedex- Esto te será muy útil en el camino. ¿Tienes algún plan en concreto?
-Por el momento solo entrenar y capturar mas pokemon- respondió el chico, aceptando las demás cosas y acomodándolas en su mochila- Cuando sea más fuerte, retare a la liga.
-Me parece que ese es un buen plan- admirado por la madurez del chico- Si necesitas ayuda, no dudes en llamarme. Mi nieto también esta por la cuidad por si quieres conocer a alguien nuevo.
-Genial, mañana iré al centro pokemon y preguntare por el- respondió muy agradecido- Esta noche quiero disfrutar de mi primera noche solo, bajo las estrellas con mis nuevos amigos.
-Eso suena bien, fue un gusto conocerte Ash- le dijo como despedida dándole la mano nuevamente-Seguro que darás de que hablar en el futuro.
-Lo mismo digo y no lo dude en ningún momento.
(…) Terrenos cercanos al bosque verde
Ash, después de abandonar la casa del profesor Oak, decidió comenzar con la idea que había tenido todo el día mente. No mintió cuando dijo que quería pasar la primera noche solo con sus amigos y las estrellas. Pero sus planes también incluían introducir a su nuevo compañero en su estilo de pelea. Por lo que buscaba un lugar deshabitado, donde nadie lo molestara.
-Este ser el sitio ideal, amigo- dijo cuando llegaron a un pequeño claro- ¿Sientes la presencia de algún intruso?
-Pikapi- respondió la rata amarilla, negando con la cabeza. No deben olvidar nunca que Pikachu también tenían varias dotes ninjas.
-Genial, empecemos el entrenamiento- se puso feliz y saco la pokebola de su nuevo amigo-¡Charmander yo te elijo!
El dragon de color naranja con una flama en su cola hizo su aparición. Sus ojos se encontraron con los de su nuevo dueño y compañero pokemon. Usando su instinto pokemon, calibro a esos dos seres y llego a la conclusión de que eran buenas personas. Levanto su patita para saludarlos.
-¡Char, Char!- los saludo en idioma pokemon. Pikachu respondió de igual manera y Ash se le acerco para acariciarle la cabeza.
-Hola, amiguito- le dijo mientras continuaba con sus caricias- Mi nombre es Ash y seré tu nuevo entrenador, espero que nos llevemos bien.
-¡Char, char!- respondió el pokemon, agradecido por las caricias y la amabilidad que su nuevo dueño tenia para con el.
-Pikachu y yo llevamos siendo amigos y compañeros de lucha desde siempre y queremos que tu te nos una ¿Te parece bien?- pregunto el chico, sacando su pokedex para evaluar sus status y conocer sus ataques.
Charmander volvió a asentir, motivado por la alegría de Pikachu. El también podía notar como la rata tenía un buen nivel y quería ser fuerte como él para agradar a su tan amable entrenador. A la par que los pokemon se hacían amigos, Ash analizaba los datos y contemplaba una pequeña libreta con nombres de jutsus en ellas y sus equivalentes a ataques pokemon. De común acuerdo entre el y sus profesores, decidieron que mantendría su estilo de lucha pokemon para mantener su ventaja.
-Creo que ya se como comenzar tu entrenamiento, amiguito- dijo después de unos minutos de estar seguro como preceder con su dragón- Como seguro que Pikachu ya te habrá contado, nuestro estilo es algo particular y queremos que tu te adaptes a el. ¿Tienes algún problema?
-¡Char!
-Bien, me alegra tu entusiasmo- le sonrió Ash al pokemon- Nuestros entrenamientos son distintos a lo que estas acostumbrado, serán algo difíciles pero te prometo que estaremos a cada paso del camino a tu lado.
Las siguientes horas se fueron en explicarle a Charmander los fundamentos de su estilo de pelea, la idea de cambiar los nombres de sus ataques y mostrarle alguno de sus trucos propios. A Charmander todo apareció entusiasmarlo por lo que no tuvieron problema de cooperación, una vez terminada la teoría pasaron a la practica con buenos resultados. Despues se detuvieron a descansar.
Ash saco su merienda y el de los pokemon, y se sentaron a comer bajo la sombra de un árbol. El entrenador no dejo de decir alabanzas a su nuevo pokemon, todo para ganar su confianza y su cariño. Como estaban solos, le conto al nuevo integrante del equipo algunas anécdotas de su pasado.
Flash Back
Un Ash de cinco años junto con un Pichu de pocas semanas de nacido, avanzaban por las calles de Konoha con una misión en mente y una muy importante. Comprar la leche para sus hermanas recién nacidas. Como el pequeño aun estaba algo sensible por enterarse de la verdad, sus padres le encargaban pequeñas cosas que tenían que ver con el cuidado de las gemelas, para que no se sintiera excluido y comprendiera la importancia que él tenía en la familia.
Por lo que el pequeño iba muy feliz a la tienda más cercana, con su nuevo amigo en la cabeza. A Pichu, su inserción en la familia aun le estaba costando un poco, sobre todo por el temor que cierta mujer de pelo rosado tenia hacia el pero las cosas se estaban calmando de a poco y todo volvía a su lugar. La familia no podía ser ni estar más feliz por cómo iban las cosas.
Pero en la aldea no todo era felicidad. A pesar que Naruto se había ganado merecidamente su puesto en la aldea y mas como su Hokage, no todos estaban contentos con su régimen y las medidas que el había adoptado. Ese odio que le tenían esas personas, se había trasladado a su familia, porque no consideraban que un monstruo como él tuviera tantas bendiciones.
Ash estaba muy emocionado por cumplir con la tarea que le habían dado su papa y mama por lo que casi estaba corriendo de la agitación que sentía recorriendo su cuerpecito. Su pase se acelero cuando vio que la tienda estaba más cerca que antes, sin embargo no pudo ver a la sombra que se interponía entre él y su objetivo por lo que cayó irremediablemente al suelo.
-Perdone mi torpeza- se disculpo con el hombre que estaba mirándolo y le dio una sonrisa tentativa antes de seguir con su camino.
El hombre tenía otros planes, porque tomo el pequeño brazo de Ash y lo empujo hacia un callejón oscuro sin que tuviera ningún testigo. El hombre pertenecía al sector que odiaba al Hokage y vio en el inocente e indefenso cuerpo de su hijo una oportunidad de venganza. Miro con un odio monstruoso al niño que lo veía asustado y sonrió con el placer que solo sienten los de corazón malvado.
-Ahora tu mugroso padre pagara todos los crimines que cometió- dijo con voz amenazante sacando un kunai y avanzo hacia el cuerpo de Ash- El me robo a mi hijo, y yo se lo robare a él.
El pequeño tirado en el suelo, no entendía que le ocurría a ese hombre que lo miraba como si el fuera el culpable del crimen más horrible del mundo. Y por lo que el sabia, no habia hecho nada más que acabarse la leche de sus hermanas ¿Eso merecía la muerte? Porque eso fue lo que vio en esos ojos crueles. Comenzó a llorar, lamentándose de su soledad. No había nadie que lo pudiese defender.
-¡Argh! ¡Suéltame rata asquerosa!- el hombre comenzó a quejarse y Ash vio un destello amarillo encima de la cara del sujeto que lo atacaba con sus dientes y pequeñas garras. El pequeño Pichu había sido alejado momentáneamente de su amo pero al verlo en peligro no dudo en ir a su auxilio y defenderlo con las armas que estaban a su alcance.
-¡Que me sueltes te dije!- grito furioso el hombre, apartando de un fuerte golpe a la criatura que lo ataco. Pichu cayó en el suelo, muy lastimado pero aun así seguía interponiéndose entre su amo y el agresor, gruñendo todo lo amenazante que podía.
-¡Tu patética rata no evitara que te mate, monstruo de pacotilla!- grito el hombre, enarbolando aun el kunai con intenciones asesinas. Pateo con fuerza a Pichu, mandándolo a un rincón y se dirigió hacia el cuerpo de Ash- ¡Tu pagaras con tu sangre el crimen de tu padre!
Estaba por bajar el kunai hacia el pequeño que cerró sus ojos con temor pero un ruido semejante a varias chispas que salían de su espalda lo detuvo. Se dio la vuelta para encontrarse con la ratita que largaba electricidad de sus mejillas rojas. Antes siquiera el hombre dijera algo, el ataque eléctrico cayó sobre él, dejándolo inconsciente. Ash corrió rápidamente hacia él y lo tomo en brazos para huir antes que el hombre malo se levantara de nuevo.
-¡Gracias Pichu, eres mi mejor amigo!
Fin del Flash Back
-Después de eso el rayo amarillo comenzó a caminar de nuevo pero en el cuerpo de una linda ratita- conto el final del relato a su Charmander que lo escuchaba muy feliz- Tambien quiero que tu formes parte de nuestra leyenda, amigo.
-¡Char!/¡Pika!
-Sigamos entrenando entonces, amigos.
Estaban por seguir con lo acordado pero el sonido de un rugido y unos gemidos lastimeros llamaron poderosamente su atención. Con gesto de su cabeza hacia sus pokemon, los tres s internaron con cautela en el frondoso bosque. Siguiendo el sonido hallaron una muy perturbadora escena.
Un Ursaring estaba acorralando a un lastimado Evee contra unas rocas con muy feas intenciones. El pobre pokemon zorro no estaba en condiciones de defenderse por lo que estaba casi inconsciente frente al imponente oso. El entrenador no iba a dejar que esto ocurriera por lo que rápidamente planeo una estrategia de salvamento.
-Mientras ustedes lo distraen, yo iré por el Evee para después huir- dirigiéndose a los dos pero después a Charmander en particular- Esto te servirá para mejorar tu velocidad, cuando ya no puedas mas avísame y te meteré en tu pokebola.
-¡Char!
-¡Adelante!
El Ursaring ajeno a todos los planes, estaba por disfrutar de un buen bocado bien merecido cuando unos ruidos lo distrajeron. Dispuesto a defender a su presa se dio la vuelta para que le dieran en la cara un rayo y una llamarada. Enojado volvió a mirar al Evee para comprobar que este había desaparecido. Volvió a mirar a los culpables de que se le escapara la comida, para ver a un Pikachu, un Charmander y un humano con el Evee en brazos.
-¡Ahora!- ordeno Ash, lanzándose a correr con el pokemon en brazos, seguido de sus dos amigos. El pokemon oso, los seguía muy enojado y una muy buena velocidad. Los tres corrieron los mas rápido que pudieron pero era difícil la evasión por todos los arboles que tenían en su camino. Charmander, no tan acostumbrado a este ejercicio lo tenía mas difícil pero queria estar a la altura.
Corrieron asi un rato bastante largo hasta que Ash vio un árbol lo suficientemente alto para darle una buena vista del bosque para trazar una ruta de escape. Con un cabeceo ordeno a sus pokemon que subieran. El concentro el chakra de sus pies y no tuvo mayor dificultad. Al estar bastante alto, sintieron las sacudidas que el Ursaring daba al árbol, intentando derribarlo. Ash aprovecho para darle un chequeo a sus pokemon. Pikachu estaba agotado pero podía seguir u poco mas en el hombro de Ash pero Charmander estaba muy agotado por lo fue guardado en su pokebola.
-Debemos volver a la cuidad cuanto antes y llevar a Evee al centro pokemon- dijo Ash, examinándolo con atención.-Busca un camino rápido.
El pokemon obedeció la orden y comenzó su búsqueda. Ash quiso hacer lo mismo pero sus ojos encontraron algo que no planeaba. A varios metros del árbol, cruzaba un rio con una cascada donde una jovencita de pelo castaño tomaba un baño, desnuda. El pervertido de Ash no pudo apartar la mirada de la chica ni de su bello cuerpo, siendo acariciado por las gotas de agua que caian de la cascada.
-¡Pikapi, Pikapi!- gritaba Pikachu, intentando advertir a Ash de lo que pasaba en el mundo real era inútil. Para el entrenador solo existía la hermosura de la chica. Tal vez por pervertido, lo que le ocurrió a continuación lo tuvo bien merecido. El Ursaringo cumplió con su empeño de derribar el árbol, mandando a Ash a darse un baño. Pikachu y el Evee tuvieron mas suerte y cayeron en unas hojas cercanas.
La chica miro sorprendida y asustada al joven que cayo de bruces al agua. Ash no perdió tiempo en salir del agua para encontrarse con unos ojos azul zafiro que no tenían ninguna emoción por el shock que estaba cursando. Los dos se miraron sin saber que hacer o que decir. El momento se podía clasificar como mágico. Hasta que el rugido del Ursaring volvió a poner a Ash en la realidad.
-Es una lástima que no pueda disfrutar de tu belleza pero debo irme- le dio una sonrisa de sinvergüenza y un corto beso en los labios- ¡Otro día me golpeas!
Dicho esto, salió del lago a velocidad del rayo, tomo a sus amigos y volvió a la huida. La joven lo miro sin decirle una palabra y solo se toco sus labios. Ash siguió huyendo del incansable animal siguiendo las indicaciones que Pikachu le daba para poder salir del maldito bosque y conseguir ayuda para los heridos, donde el mismo se incluía.
Sin embargo, en la prisa de la huida equivoco el rumbo y termino a metros de un precipicio. Podia saltar hasta abajo y agarrarse de unas ramas o algo pero los pokemon no estaban en condiciones de hacerlo y el mismo no estaba en optimas condiciones.
Por lo que tomo una decisión.
-Pikachu, te encargo a Evee- le encomendó a su amigo, dejándolos a ambos en el suelo. Después se giro para encarar al Ursaring que acaba de llegar al lugar- Nuestro amigo enfurecido es mio.
Se acerco hasta el pokemon pero tuvo que moverse porque el pokemon ataco con hiper rayo bastante potente. Cuando estuvo cerca de él, intento acertarle un golpe pero se encontró con un doble equipo que lo desoriento un momento. Para balancear las cosas, dio un golpe en el suelo liberando un poco de aura que mando a volar al pokemon hasta que se choco contra un árbol. Ash se sintió confiado pero el pokemon volvió a levantarse.
Solo quedaba una opción.
Realizo unos sellos que hicieron aparecer unos bushins que actuaron igual que el doble equipo del Ursaring por lo que él tampoco pudo diferenciar a ninguno de las ilusiones del entrenador real. La pelea llego a su fin, cuando Ash llegando por abajo y le planto una patada en el hocico que termino por noquearlo.
Justo cuando el Ursaring cayó, comenzó a llover.
