Hola, les traigo una nueva adaptación del capitulo tres de pokemon. De acuerdo al titulo, Ash atrapara nuevos amigos y enfrentara nuevos retos, May tendrá mas participación, se vera mas de su personalidad y cosas de su pasado. También veremos cosas del pasado de Ash y conoceremos mas cosas de nuestro ninja/entrenador favorito.

Espero que noten la esencia del capa titulo original pero con los tintes de esta trama. Ojala les guste.

Pareja: Ash y May; Naruto y Sakura. Mencion de otras parejas como Ino y Sai; Neji y Hinata, también habrá otras a medida a que pase la historia.

Disclaimer: Ni Naruto ni Pokemon me pertecen, solo la idea de mesclarlos y crear este universo.


Capitulo 8 Nuevos amigos, nuevos retos

Ash se despertó después de lo que él pensó que fueron años. Le costó bastante esfuerzo abrir sus ojos por lo que se quedo acostado durante unos minutos más en la cama. Sentía todo su cuerpo pesado, especialmente la cabeza. Los músculos de sus brazos y piernas los sentía muy adoloridos. Sabía que había abusado de su cuerpo más allá de lo debido; no solo uso su chakra de manea irresponsable, sino que también uso su barrera de sangre de una manera que aun no estaba acostumbrado.

Si su madre lo viera ahora, lo curaría solo para darle una golpiza ella misma. Siempre le dijo que debía aprender a usar su chakra más sabiamente ya que el no tenía las enormes reversas como las que su padre. Por eso, una de las enseñanzas fundamentales que le había impartido su madre había sido el control de chakra para saber administrarlo mejor. A pesar de que su Hadou era su mejor arma, también desgastaba su cuerpo. Contrariamente de todo, sintió que todo valió la pena ya que impidió una catástrofe y le sirvió para hacerse más amigo de sus nuevos pokemon.

Teniéndolos en mente, se dio cuenta que todos tenían una gran capacidad para convertirse en un gran equipo. No solo como compañeros pokemon, sino también ninja. Con eso, en su miente vinieron las palabras de su madre de no descuidar su entrenamiento ninja en pos de los objetivos propios de los de entrenadores, y pensando que sus nuevos amigos necesitaban aprender a usar su chakra de la misma forma que Pikachu aprendió hace tanto tiempo. Teniendo tanto que hacer y tan poco tiempo por hacerlo, lo mejor era salir de la cama y ponerse en marcha. El bosque le parecía el mejor lugar para entrenar un poco y conseguir más pokemon. Realmente quería tener más amigos a parte de su ratita eléctrica, pero también necesitaba conseguir pokemon fuertes y capaces para su misión presente y que fueran los fuertes para acompañarlos en su vida ninja.

Con dificultad se incorporó en su cama, y sintió un peso en sus piernas. Enfocando mejor sus ojos pudo a ver a sus tres amigos, durmiendo en sus piernas. Eso lo lleno de ternura al sentirse querido por sus compañeros pokemon. Realizó un rápido examen físico de su cuerpo y se dio cuenta de que estaba más lastimado de lo que pensaba. Sus manos presentaban cortes y quemaduras menores, sus brazos tenían también algunos cortes y sintió en su pecho el dolor de varios golpes. Además se notaba bastante cansado.

-Chicos, creo que es hora de despertar- les dijo a los pokemon, acariciándolos suavemente en sus cabezas para no despertarlos bruscamente. Los tres cabecearon un poco y se estiraron hasta despertarse; Evee incluso bostezo cómicamente antes de arrojarse en sus brazos como lo hicieron los demás.

A pesar de que el impacto de sus amigos, le dolió más de lo esperado (demostrando lo débil y lastimado que estaba) pero estaba feliz de verlos bien y sin heridas graves. Los tres se refregaron contra él y demostraron toda su preocupación por su querido entrenador. El entrenador paso los siguientes minutos correspondiendo los cariños y felicitándolos por como habían manejado la situación de antes. También les dio algunos consejos a los novatos sobre sus desempeños para que los usaran en el futuro.

-Fuimos buenos pero debemos ser mejores- les dijo con entusiasmo a sus amigos y con mucha seguridad, con el mismo estilo que su padre antes predicaba sus sueños.- Cuando volvamos al bosque, entrenaremos; todo para ser el mejor equipo nunca antes visto.

Todos comenzaron a asentir y los tres pokemon saltaron al suelo para darle tiempo a Ash que se cambiara su ropa por una limpia que tenía en su mochila. El entrenador se hizo una nota de lavarlas en el río más cercano para poder contar con ropa limpia. La siguiente cosa que debería hacer era conseguir más comida tanto para él como para sus pokemon.

Y lo más importante era conseguir más ramen.

Según sus cálculos, debería durarle hasta salir del bosque. Menos mal que el dinero ganado en sus misiones (cambiado a la moneda local gracias a sus amigos dragones) le permitía viajar con soltura y poder permitirse sus caprichos con respecto a su comida favorita. También se permitió abrazar a su zorrito de peluche antes de volver a ponerlo en su mochila.

Ash estaba listo para partir; acaba de ponerse su mochila a la espalda y meter a Evee y a Charmander en sus pokebolas cuando la puerta se abrió estrepitosamente dejando entrar a la entrenadora castaña que Ash había conocido hace poco. El entrenador se asusto un poco al tener el rostro de May a pocos milímetros de su rostro en cuestión de segundos. La castaña lo miró duramente a los ojos como si estuviera buscando una respuesta a una pregunta tacita entre ellos, y eso desconcertó un poco al moreno ya que no sabía qué era lo que la chica estaba buscando. La chica se alejó un poco para darle un poco mas de espacio pero aun así no dejo de mirarlo.

-¿Buscas algo?- le preguntó en un tono casual mientras se ajustaba las correas de su mochila. No era que la chica le intimidara, pero tampoco estaba dispuesto a dejar ninguna abertura.

-Hay algo que no me gusta de ti- le espetó la chica con los brazos cruzados sobre su cuerpo en una actitud amenazadora (que a Ash le dio más risa que otra cosa).

-Es un país libre- fue todo lo que dijo llevándose sus manos detrás de su nuca, en una actitud relajada. Pikachu subió sobre sus hombros y comenzó a examinar a la chica en caso de que fuera necesario tomar otras medidas para salir del lugar.

-Te vi luchar- le dijo directa, esperando impresionarlo pero al moreno no pareció afectarlo- Nadie puede pelear así.

-Te dijo que venía de una familia de ninjas- fue la respuesta casual acompañada de su sonrisa torcida.

-Creí que solo lo decías por decir o que estabas loco-replicó la chica, impacientándose y comenzando a ir y venir enfrente de la puerta- pero peleas mejor que muchos que conozco.

-He entrenado desde pequeño, casi desde que tengo cinco años- le respondió Ash, recordando esas épocas de su vida.

-No te creo nada de lo que dices-fue la contestación que obtuvo de May que lo miraba desconfiadamente.

-Mis verdaderos padres murieron cuando yo era pequeño, y me adoptó una buena familia- conto sin problemas porque era verdad.- Después, el hermano de mi madre murió y como yo enfermé, me mandaron a Altomare con unos familiares cercanos.

-Si tan buenos eran ¿Por qué te mandaron lejos?

-Fue idea mía. En esa ciudad estaba el mejor tratamiento y mis padres también debían cuidar a mis hermanas. Además, Lorenzo me cuidó muy bien y veía a mis padres todos los días.

-Tú forma de pelear, tu estilo es único y particular…- le señalo intentando desorientarlo.- Mi padre me enseñó sobre peleas y demás cosas, pero nunca vi nada como lo tuyo.

-Es el estilo familiar. Ha estado en nuestra familia por generaciones- le explicó con un tono de voz cansado.

-Le ganarías a mi papa- fue todo lo que dijo antes de salir del lugar, dejando a Ash con la palabra en la boca.


Al cabo de un rato, Ash estaba en la entrada del Bosque Verde, mirándolo con un poco de duda. El entrenador estaba entrando al lugar por segunda vez y eso lo estaba poniendo algo nervioso. A pesar de eso, entró con sus dos compañeros a sus espaldas. Una parte de él, (la parte que era supersticiosa) no quería volver ya que no quería tentar a su suerte. Desde que comenzó su viaje hace apenas dos días, ya había estado involucrado en dos peleas. Sus padres estaban algo decepcionados porque se había dejado arrastrar hacia tanta violencia; pero al menos las causas eran nobles.

De reojo, miró a May que avanzaba al lado suyo aun terca en su intento de seguirlo, desde que ambos dejaron el centro pokemon hace un par de horas. Luego de su plática en su habitación, la policía lo interrogó sobre el incidente y lanzó una historia donde no mencionaba sus habilidades de lucha; era más bien vago y poco conciso sobre lo ocurrido.

Obviamente lo habían investigado y habían comprobado sus antecedentes. Por suerte, la que había contestado era Latías y supo manejar muy bien la situación; contestando las preguntas con presteza y credibilidad. Latíos habría caído bajo el enojo y los reproches hacia su alumno, y Lorenzo habría sido agarrado con la guardia baja. Para el moreno lo mejor que pudo hacer, fue irse antes de todo resultara más sospechoso.

Lo que trajo de vuelta a su mente a la castaña. May se había empeñado a seguirlo alegando escusas entre las que se mezclaban que el bosque, era la ruta más rápida, hasta Ciudad Plateada, de que todavía no habían acabado con su conversación, y que el entrenador no había contestado a todas sus preguntas. Por lo tanto, no pensaba dejarlo hasta que todo se aclare. El moreno lo sentía por la chica porque no pensaba satisfacer su curiosidad.

Nada de lo que ella pudiera hacer, le arrancaría ni una sola respuesta. Y si llegara a hacerlo, estaba seguro que el cerebro de la chica no iba a poder captar los conceptos de viajes interdimensionales, distintos mundos y todo el concepto de lo que ser ninja implicaba en su mundo. No porque creyera que ella fuese estúpida o algo así, sino porque ni siquiera el mismo estaba seguro de entenderlo todo. Además, no quería que una chica tan linda como ella creyera que estaba loco.

Porque había que estar ciego para no notar que May era hermosa. La ropa resaltaba muy bien sus curvas, formadas apropiadamente para su edad. Su cabello era sedoso y brillante. A sus ojos, su piel se veía suave y bien cuidada. Su rostro recordaba a una muñeca de porcelana. Ojos grandes y luminosos; rasgos bien definidos y una boca que pedía a gritos ser besada. Sin contar a Ash que le gustaba ese fuego de sus ojos y lo fuerte de su carácter que contrastaba con lo delicado de su apariencia, que era casi angelical.

Pero aun había algo de ella que le llamaba la atención.

Aun no sabía que era. No era algo a lo que pudiera definir o ponerle un nombre. Eran sus gestos; su actitud. La forma de mirar a los ojos, tan audazmente cuando hablaba. Esa forma de caminar, como si se llevara a todo el mundo por delante, eran actitudes que había visto en la mayoría de los amigos de sus padres. He incluso en su padre; a veces más marcado en su padre que en otros. Una vez, con la escusa de tener que estudiar el lenguaje corporal para sus clases, le preguntó a su madre sobre eso.

Sabía que su madre seria la forma de conseguir una respuesta honesta y directa. Su padre era un distraído en ese aspecto. Sakura le contó (sin entrar en detalles) sobre los pasados tormentosos y como estos dejan huellas; aun después de que estos se quedaran atrás. Ella dijo que su padre tuvo uno de esos pasados duros, y que algún día le contarían sobre eso. Hoy en día, sabiendo todo lo que su padre pasó, solo podía querer a Naruto aun más de lo que ya lo hacía. Solo una persona como él podría haber transformado todo ese odio y temor, en respeto y admiración.

En el tema de May, no debía meterse en asuntos que no le correspondía. Si ella quería confiarle, el lo aceptaría pero si no, no debería entrometerse. Ahora lo único que aspiraba de ella, era ser su compañero de viaje; a lo mejor ser amigos y porque no, algo más.

Pikachu por su lado, estaba feliz y emocionado por todo lo que estaba ocurriendo. Tenía nuevos amigos y se sentía más en casa en este mundo, porque nadie lo miraba raro o se incomodaba por su presencia. Se podría decir que el aire lo hacía sentir bien. Ash también se sentía más relajado y tranquilo pero aun así, no se permitía bajar la guardia en vista de todo lo que había ocurrido. Estaba por sugerir a May que se detuvieran para planear mejor que es lo que iban a ese día, cuando escucharon un ruido como de gritos cerca de donde estaban ellos.

-¿Qué fue eso?- preguntó May algo nerviosa mirando para todos lados, llevando sus manos a su espalda en el caso que tuviera que actuar.

-No lo sé, pero no parece bueno-respondió el chico también mirando a los alrededores pero sin intentar nada analizando todo con sus sentidos.- Es mejor investigar; ve Pikachu con cuidado.

-Cha- fue la respuesta del ratoncito que saltó del hombro de su entrenado,r y se metió entre las hojas a investigar.

-Deberíamos ir a investigar nosotros, para saber que sucede- respondió May algo impaciente y no feliz con la idea de dejar todo en las manos de un pokemon. Estaba por seguirlo, cuando sintió la mano de Ash en su brazo que la detenía.

-Puede ser peligroso y no es bueno actuar imprudentemente- le replicó mirándola duramente, para evitar cualquier tipo de berrinche o rabieta.- No debemos precipitarnos, es mejor esperar a Pikachu.

La castaña lo miró duramente.

-Peleo mis propias batallas- respondió en un tono un tanto desesperado por la humillación que sentía por dentro, ante la reprimenda y bajando su mirada añadió.- No necesito de la ayuda de nadie.

-Nos conocemos desde hace poco pero te considero mi amiga- le hablo cálidamente, tomándola del mentón para que lo mirase.- Eso te hace importante para mí.

-Si es peligroso para mi ¿No lo será también para tu pokemon?- preguntó mirando para el costado, intentando esconder el sonrojo que le surcaba el rostro.

-Te sorprendería de lo que Pikachu puede hacer- le respondió alejándose de la chica ya que se daba cuenta de que se encontraba avergonzaba.

Como si ese fuera el preludio, el pokemon eléctrico volvió a aparecer saliendo de entre los arbustos para volver a trepar de un salto al hombro de su entrenador. Desde ese lugar, Pikachu comenzó a susurrarle cosas a Ash a la par que hacía gestos con sus patitas y señalaba en la dirección a la que había ido a explorar. El muchacho hacía gestos de entendimiento ante lo que le contaba su pokemon, y se hacia una imagen mental de lo que estaba ocurriendo a unos metros de ellos.

-Tienes razón Pikachu; debemos actuar- le felicito Ash, acariciándolo en la cabeza.-Hiciste un buen trabajo.

-¡Qué sucede!-preguntó May impaciente, porque la estaban dejando de lado y sin tener ni idea de lo que estaba sucediendo.

-Pikachu dice que en esa zona, hay un grupo de entrenadores molestando a un grupo de pokemon indefensos- explicó Ash, señalando el lugar.

-Por un momento creí que era algo mas grave- suspiró aliviada la castaña, no pareciéndole importar mucho lo que estaba pasando.

-Nos corresponde salvarlos- fue todo lo que dijo antes de dirigirse a ese lugar con Pikachu a su lado.

-¿Eh?- fue todo lo que la entrenadora pudo decir antes de salir corriendo detrás del chico; mas para no perderlo de vista que por otra cosa.

Los dos entrenadores se adentraron con cuidado de no alertar al grupo de problemáticos; Ash también había liberado a sus otros pokemon que los mandó por el otro lado para poder preparar una emboscada y no dejar que el posible pleito, se le fuera de las manos. No quería arriesgar a ninguno de sus amigos ni a May; no quería volver a repetir lo del día anterior. Con cuidado, llegaron a la zona indicada por el pokemon eléctrico y pudieron ver la escena con sus propios ojos.

Un grupo de tres chicos, posiblemente un poco más jóvenes que ellos, vestidos estrafalariamente y con peinados aun más extraños, estaban acorralando a un grupo de pokemon contra una pared de roca. Los pokemon se veían heridos y asustados. Delante de estos, con la clara intención de protegerlos, estaba un Ponyta (no tan herido pero se le notaba débil) haciendo frente a los pokemon de los chicos. Tres Wartortle vestidos de la misma manera que sus entrenadores, eran los encargados de amenazar al grupo.

-Son un grupo de cretinos abusones…- fue lo que dijo Ash en un susurro lleno de odio. El mismo todavía no superaba del todo lo que había sufrido a manos de los abusivos.

Mientras el grupo de punks aun no sabían que estaban siendo observados, siguieron con lo que estaban haciendo. Eran un grupo de novatos que empezaron su viaje hace unas semanas. Su táctica para atrapar pokemon era dejarlos realmente débiles y fuera de combate. Eso era lo que estaban haciendo hace unos momentos hasta que el molesto pokemon de fuego hizo su aparición, poniendo fin a su divertida actividad.

-Eres un estorbo, lindura- le dijo uno de los chicos al Ponyta, intentando sonar amenazador pero sonando ridículo.- Ellos serán nuestros quieras o no.

-¡Métete en tus propios asuntos en vez de interferir en los nuestros!- le dijo otro de la banda.

-¡Nadie se mete con nosotros y se libra del castigo!- término de decir el que parecía ser el líder.

El pokemon de fuego, aunque débil, los miró desafiantemente, no queriendo rendirse hasta haber dado todo de sí. Los pokemon de los chicos estaban listos para disparar el último ataque, cuando un humano nuevo saltó de la nada y se puso enfrente de los pokemon heridos. Los chicos lo miraron extrañados pero burlones por la extraña ropa que tenia. Era más o menos de su misma contextura física, por lo que ellos creían que no resultaría ningún problema vencerlo.

-Deberían avergonzarse por atacar entre tres a un pokemon que no puede defenderse…- los retó Ash, que lucía muy enfadado por todo lo que estaba pasando.

-¡El que debería avergonzarse eres tú por meterte en lo que no le importa!- le replicó uno de los chicos y ordeno a su pokemon que atacara.

Ash se preparó para resistir el chorro de agua pero por suerte, no fue necesario porque un lanzallamas que vino detrás de él, lo desvió. Ese ataque vino por parte de Ponyta que utilizó sus últimas fuerzas para defender al humano que intentaba protegerla a ella y a sus amigos.

-¡Gracias! te debo una- agradeció el chico sin mirar atrás- te prometo que estos recibirán lo que se merecen ¡Ahora chicos!

Los tres pokemon de agua fueron atacados simultáneamente por los de Ash que utilizando el factor sorpresa, y la ventaja de tipo; pudieron dejarlos fuera de combate en tiempo record. Dos de los chicos comenzaron a asustarse un poco por todo lo que estaba pasando, pero no así el líder que se lanzó directo a Ash con las intenciones de golpearlo pero se encontró con el puño del moreno que lo dejó fuera de combate, en menos de tres segundos.

-¿Alguno quiere probar su suerte?- les preguntó Ash burlonamente en posición de combate.

Los otros dos al ver a su líder noqueado al igual que sus pokemon, no lo dudaron y salieron corriendo despavoridos por el bosque. Y así, terminó la tercera pelea de Ash en menos de dos días.


En algún lugar desconocido.

-¡Haremos pagar a ese chico lo que nos hizo!

-¡No le dejaremos escapar!

-Robaremos todos sus pokemon y le haremos pasar el peor momento de sus vidas.

-Nadie se mete con nosotros, nadie.

Y como réplica, obtuvieron el silencio del frondoso bosque.


-¡La tengo, tengo a Ponyta!- festejaba Ash muy feliz agitando la pokebola donde estaba su nueva amiga-¡Genial, ya tengo cuatro pokemon en menos de dos días! ¡Este es el camino para convertirme en el número uno del mundo!

El entrenador estaba muy feliz por como las cosas se estaban desarrollando, ya que la pokemon de fuego quiso venir con el después de salvarla de esos matones. Para que todos sus pokemon se llevaran bien, decidió soltarlos a todos para que se conocieran.

-¡Ash estás loco!- era la opinión de la castaña que los miraba desde lejos sin querer participar mucho en la algarabía.

-¡Pikachu, tenemos nuevos amigos y a partir de ahora, nuestra misión es atrapar a muchos más!- la ignoraba el entrenador, sumido en sus sueños metas.

-¡Verte tan feliz con tus pokemon es muy irritante!- comentó May apoyada contra un árbol.

La chica había estado así desde que empezó el festejo por el nuevo miembro del equipo de Ash. Estaba pensando en que puede ser que haya juzgado mal al entrenador, porque para ser un buen peleador, tenía un lado muy sensible y suave que a ella no le terminaba de convencer. Ayudaba a todos y atrapaba a sus pokemon sin basarse en conceptos como las luchas y el poder; cosas que ella consideraba importante. No estaba segura si él podría ganarle a su padre o en enseñarle a ella como hacerlo, en todo caso.

-Yo solo creo que estás celosa, porque hay una nueva chica en mi vida- fue todo el comentario que hizo mientras acariciaba a su nueva amiga, y miraba hacia donde estaba ella con su sonrisa arrogante.

-¡No estoy celosa!- fue su respuesta.

Estaba por pensar en algún comentario sarcástico para decir, cuando notó los brazos con vendajes y moretones de Ash. Le vino a la mente todas las recomendaciones que la enfermera les había dado antes de partir sobre cómo cuidarse, y como debería prestarles atención los próximos días para que pudieran sanar bien. Pero al chico parecía no darles importancia, es más…se lanzó a una nueva pelea sin importarle nada.

No era que a ella le preocupara él ni nada parecido, a pesar de todas las veces que el se había portado mal con ella (aun no le perdonaba que la hubiera visto desnuda). Sin embargo, en cierta manera, él le había salvado la vida durante el ataque y a su manera extraña siempre estaba pendiente de ella. May era una persona que no le gustaba deberle cosas a nadie, por lo que consideró que esta era una buena manera de poder pagar su deuda un poco.

Así que buscó agua oxigenada, gasas y vendajes nuevos en su mochila, y se acercó a él con todo el equipo de primeros auxilios a la mano.

-Debemos cambiarte los vendajes- le dijo cerca suyo para comenzar con la tarea.

La actitud de Ash cambio radicalmente. Su sonrisa desapareció, para darle lugar a un tic; sus ojos cambiaron a una mueca de ligero terror, y todo su cuerpo comenzó a temblar. Con pasos nerviosos comenzó a retroceder, alejándose de la chica que continuaba avanzo hacia él.

-Me-me-mejor más tarde…- se negó intentando sonar casual,-e-estaré bien.

-Tus brazos están lastimados, debemos cuidarlos- se mantuvo firme la chica.

Pero Ash continuaba alejándose y a comportarse más extraño, por lo que la chica se puso perspicaz con todo esto.

-¿No le tendrás miedo a unos simples e inofensivos remedios?- preguntó en un tono casual, aunque por dentro se reía a carcajadas y cada vez más cerca.

-¡Todas esas cosas me ponen nervioso! ¡Aléjalos de mi!- fue todo lo que pudo decir el chico no pudiendo escapar más, y no resistiendo mas la tensión- ¡Son desagradables!

No era que Ash le tuviera miedo o algo así pero, para el todo esto era extraño. En su casa, estaba acostumbrado a los jutsus médicos de su madre y a las pomadas. O sea todo rápido y natural. La forma de curar de este mundo, le parecía un tanto primitiva y con un gran margen de fallo. Si estuviera solo, podría hacer uso de los jutsus enseñados por su madre pero no debía llamar la atención.

Aunque siempre podría desviarla.

-Ahora que lo pienso no me has mostrado a tus pokemon- le dijo en tono persuasivo para poder cambiar de tema y no seguir hablando de esto.

-¿Para qué quieres conocer a mis pokemon?- preguntó sospechosamente May, sin dar su brazo a torcer. Le gustaba todo esto de tortúralo.

-Tú conoces a los míos y creo que es justo que me muestres a los tuyos- le contestó el chico, astutamente. Además, era bueno saber con qué herramientas contar en época de crisis.

-¿Y eso de que serviría?- discutió incansablemente la entrenadora. El tema de las medicinas se estaba borrando de su mente.

-Es bueno para saber con qué me apoyas- le gustaba discutir con ella. Se sentía como discutir con sus hermanas de nuevo.- Tu podrías ser amiga de los míos, y yo de los tuyos.

La sonrisa confiada de su compañero de viajes la molestó un poco, por lo que decidió darle una lección. Ella bien sabía el carácter de sus pokemon y lo difícil que se le hacían socializar; así debería servir para que el entrenador no fuera tan insistente. Sin decir nada más, dejó de lado los remedios (sin notar la mueca de alivio de Ash), y soltó a su equipo pokemon: un Blakizen, un Glaceon, un Venusuar, un Wartortle y un Delcatty.

-Ellos son mis pokemon pero te advierto, que a ellos solo les agrado yo- le dijo en tono burlón y confiada por como sus pokemon reaccionarían ante el entrenador- y me defienden de los pervertidos como tú.

-¿Decías algo?- fue la respuesta un tanto inocente de Ash.

May miró sorprendida como el entrenador (junto con todo su equipo) estaba acariciando a sus pokemon sin que estos le hicieran algo. Es más, parecía que les gustaba mucho lo que el chico les estaba haciendo.

-Traidores…-murmuró enojada, peroencontró una manera de vengarse del chico. Volvió a tomar las medicinas y las balanceo enfrente de Ash.

El chico inmediatamente se puso pálido, y se alejó del grupo de pokemon (que lo miraban sin entender nada a excepción de Pikachu) hasta que se apoyo en un árbol en un vano intento de alejarse de la castaña.

-¡Que desagradable! ¡Regresa esas cosas a tu mochila, ahora!- le dijo intentando sonar firme para convencerla- ¡Las medicinas son la cosa más desagradable del mundo!

May se puso enfrente de él con una mueca cínica; y aun con las cosas en sus manos, le preguntó.

-A parte de ti, ¿Qué otras cosas son desagradables?

-Muy graciosa- le dijo sarcásticamente para agregar- Los abrazos de la vieja Tsunade, la falta de ramen y las medicinas. Todos tenemos cosas que no nos gustan y a mí no me gustan esos remedios.

-¿Tsunade?

-Mi abuela, no querrás saber por qué.

-A mi me pareces que estas exagerando- le contestó y tomo con firmeza, uno de sus brazos para comenzar a curarlo- Y a mí no me gustan los nenes caprichosos que no saben que es lo mejor para ellos.

Ash al escuchar esto, se calmó un poco y dejó que May lo curara. Por espacio de unos minutos, la chica trabajo sobre la piel herida del entrenador, poniendo crema en sus quemaduras, cambiando sus vendajes y volviendo a limpiar sus heridas. El entrenador se mantuvo en silencio, tratando de mantenerse quieto y relajado a pesar de que todo esto le ponía nervioso. Se mantuvieron así, hasta que la castaña terminó.

Después de agradecerlo lo que había hecho, los dos guardaron sus pokemon y siguieron caminando por el bosque en silencio. Ash llevaba sus manos en los bolsillos, y Pikachu caminaba para hacer ejercicio. May iba unos pasos delante suyo pensando en sus cosas.

-Aun no entiendo porque nos estas siguiendo- le dijo más que nada para romper el silencio. Le gustaba su compañía a pesar de que su presencia hiciera su viaje un poco más lento.

-Aun me debes lo de espiarme desnuda, y prometiste compensármelo- fue la respuesta que obtuvo. Todavía no estaba lista para pedirle que le enseñara a pelear como él.

-¿Cuándo vas a olvidar ese pequeño detalle?- le preguntó algo nervioso, porque la chica no olvidaba ese asunto y no tenía idea alguna como compensarle.

-Para tu información, señor maestro pokemon, gracias a ese pequeño detalle es que te sigo- respondió un poco enojada pero tranquila.- Porque si no lo hubieras hecho, yo ya habría ido hace mucho tiempo.

-Ya te dije que te lo compensare en algún modo pero si no te gusta estar conmigo, para que me sigues- fue todo el comentario de Ash.

-Este es el camino más rápido para salir del bosque y aun no he terminado de interrogarte.

-Eres libre de hacer lo que quieras- le contestó con una sonrisa engreída. Eso significaba que podría disfrutar de la compañía de la chica, por al menos unos días más.

-Ten por seguro que lo haré.


-Ha llegado el momento de dormir amigos- les dijo Ash, sentado contra un árbol con sus pokemon, rodeándolo.- Creo que mañana va a ser un gran día.

Todos asintieron.

-Podrías dormir mejor todos, si no hicieran tanto ruido- se escuchó la voz de la castaña que estaba acostada en su bolsa de dormir.

-Ya terminamos, lo siento- se disculpó algo apenado- Vayan a acostarse; ya saben qué hacer.

Los pokemon asintieron y se dispersaron un poco por el campamento; pero se mantuvieron unidos en el lugar.

-¿Por qué no tienes bolsa de dormir?- le preguntó May curiosa, por como Ash estaba preparándose para dormir.

-Sí tengo pero la usare más tarde- contestó, levantándose y yendo para el bosque.- Buscaré un poco más de leña y me acostaré.

-Ten cuidado.

-Gracias por la preocupación, preciosa.

-¡Nadie está preocupada!

Era de noche por lo que los viajeros decidieron que era mejor detenerse a descansar. A May le tocó juntar las ramas para la fogata y a Ash prenderla (con la ayuda de su querido amigo de fuego no fue difícil). Después de eso, cada uno comió su propia cena ya que cada uno tenía algo preparado. El entrenador también soltó a sus pokemon para darles de comer. A la castaña no le gustó mucho la idea, ni que ellos comieran ramen en vez de algo mas nutritivo; pero aparte de mirarlo extraño, no le dijo nada. Tampoco le agradaba que los pokemon durmieran fuera de la pokebola.

Lo que la chica no sabía, es que a Ash quería que todos estuvieran libres y alertas en caso de que algo malo sucediera. El chico no creía que serian atacados todo el tiempo, pero su experiencia le decía quera bueno tener un plan de respaldo. Por eso también tenía dos clones en los alrededores que le sirvieran de guardia; (pero sin que la castaña lo note) era un sistema que su equipo siempre usaba en sus misiones. Aprovechando la escusa de la madera, quería ir a ver los alrededores para asegurarse de que todo estaba tranquilo.

Mientras, los pokemon aprovechaban para poder hablar un poco y conocerse mejor entre ellos ya que iban a ser parte del equipo de Ash por mucho tiempo. Primero les tocó a los salvajes contar sus experiencias en los bosques; para pasar a Charmander que contó todas sus experiencias en el bosque cerca de la casa del profesor Oak. Los pokemon estaban felices por poder hacer nuevos amigos y tener un entrenador que a todas luces, no era igual que los otros. Pikachu, Evee y Charmander contaron a Ponyta su experiencia de haber usado el Hadou de Ash para potenciar sus ataques y lo emocionados que estaban; porque eso volviera a ocurrir.

(Nota: la siguiente conversación se desarrolla en idioma pokemon)

-¡Me sentí tan poderoso por un momento!-comentó alegremente el dragón de fuego asustado compañeros- ¡Sentí que podía hacer de todo!

-Fue algo único- fue la opinión del zorrito marrón a sus compañeros, y luego se dirigió a su amigo eléctrico- ¿Ash había hecho algo así antes?

-No, es la primera vez que usa su barrera de sangre así- contó Pikachu a los demás pokemon.- Siempre lo he visto usarlo en peleas pero nunca conmigo.

-¿Barrera de sangre?- preguntó la pokemon de fuego sin saber muy bien de que estaban hablando su amigo.

-Así se le dicen los ninjas a las habilidades heredadas dentro de una misma familia- contó el pokemon un poco avergonzado por olvidarse que ellos no sabían mucho de esas cosas,- Creo que aun olvido que ya no estamos en muestro mundo.

-¿Entonces es cierto lo que Ash nos contó cuando nos atrapo?- preguntó Ponyta impresionada-¿Ustedes no son de este mundo?

-Es difícil de contar-apuntó Pikachu sin saber muy bien por dónde empezar.- Yo obviamente, soy un pokemon y pertenezco aquí. Ash creo que también. Según nos dijo Latías, ella y su hermano nos llevaron a otro mundo cuando éramos bebés.

-¿Conoces a Latías y Latíos? ¿Los dos dragones legendarios?- preguntó ahora Evee, sorprendido ante el nombre de pokemon legendarios.

-Hemos vivido con ellos hasta ahora- les confió Pikachu a sus camaradas, sabiendo que podía confiar en ellos- ellos fueron los que le enseñaron a Ash todo lo que sabe de pokemon. Según ellos dos, el tiene una misión muy importante que cumplir antes de volver a nuestro mundo.

-¿Es decir, que volverán una vez que terminen lo que tienen que hacer?- preguntó Charmander.

-Esa es la idea- confirmó Pikachu- Ash ama mucho a su familia como para abandonarla.

-¿Y que pasara con nosotros!- preguntó muy alarmado Evee (cosa que hizo todos los demás se asusten también) por la idea de ser abandonado por su querido entrenador.

-Vendrán con nosotros, evidentemente - dijo el pokemon eléctrico en un tono de obviedad, sorprendido porque sus amigos pensaran de esa manera- Ash no es el tipo de persona que deja a sus compañeros detrás.

-¿Eso significa que nosotros también iremos ahí?- preguntó Charmander sin poder creer su buena suerte. Tal parece que haber sido elegido por Ash, fue lo mejor que le pudo a ver pasado.

Y eso era algo que todos los demás pensaban.

-Ya les dije que sí.

-¿Y cómo es?- quisieron todos los pokemon, muy emocionados.

- Es distinto- fue lo mejor que pudo decir al explicar el que consideraba a su mundo.-No hay pokemon para empezar, y muchos de los humanos pueden hacer lo que nosotros hacemos.

-¿No hay pokemons?- preguntó Ponyta- ¿No te sentiste solo?

-Algo porque era el único- respondió, intentando explicar sus sentimientos- Pero no sabía que había más de mi clase. Además, Ash y su familia me hacían sentir muy de la parentela.

-¿Son sus padres los que vimos antes?- quiso saber Evee al recordar a los adultos que vio el día de ayer.

-Si, el rubio es Naruto-san y la peli rosa es Sakura-san-les aclaró a los demás.- Aun faltan las gemelas que son iguales a su padre: Kushina y Tsunade.

-Suena interesante-dijo Ponyta- pero si no hay pokemons, no habrá batallas. ¿Qué haremos?

-Misiones, como yo.

-¿Qué son esos?- preguntaron.

-Bueno, hay unas personas que quieren que hagamos cosas o hay cosas que averiguar; y nos contratan para hacer eso- les contó el ratoncito eléctrico- Si todo sale bien, nos dan dinero.

-¿Por qué no nos cuentas alguna?

Flash Back (Memorias de Pikachu)

-Ash siempre fue uno de los consentidos de su familia y también siempre fue uno de los que más entrenó duro. Latías les contó lo que paso con su familia y Naruto-san supo lo que era perder a la suya, por lo que se esforzó en darle a su hijo todo lo que él no tuvo. Pero no fue fácil; yo nací cuando Ash tuvo cinco años. Su padre era el líder de la aldea, era respetado y querido por todos-continuó.

-Aunque siempre hubo y habrá gente que no estuvo de acuerdo con él ni con su forma de pensar. Y su hijo (que encima era adoptado) fue el blanco de muchos ataques. Es por eso que sus padres se concentraron mucho en entrenarlo. Muchos de sus amigos se convirtieron en sus maestros, y es por eso que él es bueno es muchas cosas; porque tuvo ayuda de mucha gente. También nos enteramos (mucho después claro) que era para que él estuviera listo para esta misión.

Cuando el cumplió doce, nos secuestraron a los dos. Todo salió bien pero su familia se volvió loca después de eso. No nos dejaban solos ni para ir al baño. Después las cosas, se relajaron un poco aunque la sobreprotección siguió un poco más. También el entrenamiento. Su padre le enseñó su técnica, porque pensó que era bueno que un principiante tuviera un as bajo la manga; pero ahora pensaba que el necesitaba todos los que pudiera contar. Ese entrenamiento también me incluyo a mí.

Sorprendentemente, Ash usa el tipo viento como su papá. También tuvo que aprender a usar el rayo para poder hacer un mejor equipo conmigo. Cuando dejamos ese mundo, el estaba intentando controlar la tierra y el fuego como reto personal. Sin olvidar que usa muy bien su Hadou sin haber tenido un maestro propio de eso. Ash es un buen controlador de chakra como su madre y tiene una buena capacidad para ser médico. Logro una buena reputación como ninja a sus catorce años.

Aunque en los días después de ese secuestro no lo dejaban hacer muchas misiones importantes, su equipo (se juntan de a tres con un adulto enfrente) hacían misiones sencillas como pintar cercas, ayudar en el hospital y rescatar gatos. Los chicos estaban algo hartos, pero no querían abusar de tener al hijo del líder de la aldea con ellos. Pero llegó un momento en que todos se hartaron y Konohamaru (el ninja que daba las misiones), les dio una fuera de la aldea.

A los padres de Ash no les gustó mucho la idea, pero ella llevar un pergamino importante al país del viento (y el chico presiono mucho ya que quería ver a su padrino de nuevo). De esa manera nos dirigimos los tres niños, una perra, un adulto y yo.

En esa época, era solo un Pichu por lo que siempre estaba en la cabeza de Ash. Era un lindo lugar para viajar. El día que nos fuimos, era hermoso pero caluroso; así que agradecía la brisa que sentía en su cabeza. Casi podía dormirme pero sabía que debía estar alerta. Todos en casa, me matarían si algo le pasaba al "tesorito de la familia"

-Me gusta esto, adoro poder salir de mi casa- dijo Ash, y yo asentí desde arriba muy feliz.

-Siempre el mismo ruidoso de siempre, no nos deja a los demás concentrarnos- le retó Sonomaya que llevaba a Kira en su cabeza, al igual que Ash me llevaba a mi- Se supone que los ninjas deben ser silenciosos.

-A Hiyama no le molesta- replicó calmadamente Ash. No era fácil sacarlo de sus casillas, gracias al entrenamiento al que le someten sus hermanas- Deberías relajarte un poco.

-A Hiyama nada le molesta- señaló la castaña algo irritada a su otro compañero, que estaba leyendo un libro de arte. Algo en el siempre me recordaba a su padre.- Podrías haber dejado a la rata en tu casa. Ya tenemos un buen animal en que confiar.

-Realmente deberías hacerle caso a Ash y relajarte- comentó Shikamaru que venía caminando detrás de nosotros, con las manos en los bolsillos- Todo es problemático.

-Me pregunto que no es problemático para ti, sensei-dijo Ash riéndose un poco al igual que yo. Vi que él comenzó a jugar con uno de sus kunai; parecía relajado pero yo, que lo conocía mejor, sabía que estaba bastante alerta.

-Solo pienso que tener un raro experimento de otro país, no debería venir-dijo más calmada pero por alguna razón mi presencia le incomodaba- Mi Kira es de ayuda para localizar al enemigo, no sé que hará el tuyo.

-No deberías cuestionar la decisión de nuestro Hokage de dejarlo en nuestro equipo-apoyó Hiyama y se apartó de su libro para sonreírme un poco- Creo que es lindo y sería un lindo modelo.

-Cuando quieras, solo tendrás que pagarnos con ramen-le dijo Ash, señalando lo mismo que yo estaba pensando.

-Debería estar en otro equipo…-murmuró la chica algo resentida, pero como no dijo más, me concentre más en los alrededores que en los chicos.

Estábamos a unas horas de la frontera e íbamos despacio porque no había apuro. El pergamino que llevamos no era muy importante y no había ningún tipo de reporte de ninjas renegados por el lugar. No había nada que indicara peligro. Pero algo en el aire, algo que no sabía qué, que no me gustaba. A lo mejor tanto entrenamiento con Naruto-san me estaba poniendo paranoico, pero aun así me sentía intranquilo. Pasamos por un conjunto de arbustos, comunes, como otros.

Aun así, sabían que eran falsos.

Los padres de Ash me entrenaron mucho en eso. Todos los días tenia que descubrir cuáles eran los clones y cuál era el verdadero; cual gemela era tal y muchas cosas más. Ellos decían que yo debía saber cuál era el terreno que pisábamos para ayudarlo mejor. Tenía que ser su arma secreta y tomar por sorpresa a todos.

Use mi cola para darle la señal a Ash. Él me entendió al hacer la suya pero nada en nosotros indico que sabíamos algo. Estaba casi seguro que el maestro de los chicos también sabía, pero no dijo nada. Parecía que todos nos habíamos puesto todos de acuerdo en tomar al criminal por sorpresa. Hiyama también sabía, porque vi como dejaba su libro y disimuladamente sacaba sus pinceles. Kira estaba intranquila, pero no sabía por qué, y la chica estaba muy atenta a otras cosas.

De la nada, salió un ninja que se dirigió directo a Sonomaya. Tal vez su idea era tomar un rehén y pensó que una mujer sería mejor. Pero Ash rápidamente se puso enfrente de ella, y cambio sus planes con una patada. Yo lo ayudé golpeándolo también con mi cola. Hiyama salió al ataque también usando sus bestias de tinta. Entre nosotros tres, lo pudimos dirigir hasta donde estaba el maestro que uso sus técnicas de sombra, que lo dejaron atrapado e inconsciente.

Una vez que lo terminamos, Ash se dirigió hasta la chica (que quedo algo asustada) y le dijo con una sonrisa.

-Deberías prestar más atención, perrita llorona.

Fin del Flash Back

-Ese ninja renegado creyó que éramos otro grupo de ninjas que llevaba unos códigos- explicó Pikachu a sus amigos, que estaban muy metidos en la historia- Y se encontró con la invitación a la cena de aniversario de Naruto-san para su amigo de la arena.

-¡Sorprendente!-exclamo Charmander emocionado- ¡Suena espectacular eso que hicieron!

-¿Qué paso después?- quiso saber Evee, igual de excitado que los demás.

-Termínanos bien la misión; nos quedamos unos días con el padrino de Ash y volvimos con él para la cena.

-¿Si nosotros vamos ahí, podremos ayudarlos en sus misiones?- quiso saber Ponyta.

-Si, solo debemos entrenar- contestó Pikachu.- Tenemos que ser muy fuertes e inteligentes porque si quieren participar misiones, deben de proteger su vida como dé lugar.

-Eso suena mucho mejor que solo pelear por el- dijo Charmander y todos estuvieron de acuerdo.

Dejando de lado a los pokemon que siguieron hablando un poco mas antes de dormirse, todo lo demás estaba tranquilo. El crepitar de la fogata daba un ambiente tranquilo y relajado. Los pokemon se agruparon para descansar y dentro de su bolsa de dormir, May hacia lo mismo. Se había soltado su cabello y sacado su blusa naranja, para ponerse una remera más liviana para dormir. Se la veía más relajada que cuando estaba despierta.

Estaba cerca de la hoguera, por lo que el fuego le daba un lindo brillo a su piel, y su cabello tenía un adorable tono caramelo. Sin contar que se había abierto un poco su saco de dormir por lo que su cuerpo estaba un poco más expuesto de lo que debía. Era sin duda, una hermosa imagen para ver. Imagen que Ash no se perdía mientras estaba sentado en una rama, cerca de donde ella estaba durmiendo.

Técnicamente no era Ash, sino uno de los clones que estaban encargados de cuidar el perímetro. Pero al ser una copia del chico, no podía dejar pasar la oportunidad de ver a tan linda chica dormir. Había algo increíblemente erótico en esa imagen; algo antiguo que le traiga viejos recuerdos. Al verla , sentía una gran urgencia de ir a enterrarse entre sus brazos y oler su cabello antes de quedar dormido.

-Tu misión es vigilar- le dijo una voz muy conocida detrás de él. Era el verdadero Ash que volvía del bosque, después de tener su charla de siempre con sus padres.- Nuestros días de mirones quedaron en el pasado.

-Me lo dice la persona que la espió desnuda- se burló el clon, recostándose contra el tronco y dejando de ver a la chica.- Aunque viéndola, no te discuto que vale la pena.

-Eso no te lo puedo discutir- aceptó, reconociendo la belleza de May- ¿Todo tranquilo?

-Casi parece un cementerio- le respondió y traviesamente agregó-no me puedes discutir, soy tú.

-Nadie niega su belleza, solo no te distraigas mucho con ella-le dijo seriamente a su clon. Como el mismo digo, eran las mismas personas; por eso lo conocía mejor que nadie.- No te hagas muchas ilusiones, es casi tan dura como mamá, y no tiene mucho interés en nosotros.

-Nunca he visto que eso nos haya detenido antes-dio su opinión el clon- me recuerda a una de esas imágenes que vimos cuando ojeamos por primera vez el "ICHA ICHA".

-Mamá casi mató a papá por lo que pasó- recordó el moreno felizmente.- Nosotros nos salvamos porque teníamos nueve.

-Por suerte nadie notó que les sacamos copias- siguió diciendo el clon,- se día un nuevo súper pervertido nació.

-Encima que nuestro padre es el nuevo escritor de esa saga- rió el chico recordando las discusiones de sus padres por ese tema.-Nadie diría que la mayor parte de la riqueza del Hokage viene de esos libros.

-Deberías irte a dormir- le dijo el clon.- Mañana será un largo día; tengo todo cubierto.


El día había iniciado, el fuego se había apagado, y los chicos estaban comenzando a despertarse. May se despertó con dificultad; no había dormido bien a causa de algunos malos sueños que había tenido. No se había vuelto a acostumbrar todavía a dormir de nuevo en el suelo y encima, nunca había viajado con un compañero masculino. Por eso, no estaba teniendo el mejor de los despertares.

Cosa que empeoró cuando vio a todos los pokemon de Ash, rodeándola.

El grito que lanzó al aire, despertó al chico de golpe. Estaba tan aturdido y confundido que lo primero que hizo que salir de su bolsa de dormir (por suerte dormía vestido), fue empuñar uno de sus kunai y empezar a mirar a todos lados desesperado, buscando la fuente de peligro.

-¡Qué pasa! ¡Qué pasa!- quería saber que era lo que estaba sucediendo- ¡Qué! ¡Qué!

-¡Por qué esas cosas están durmiendo tan cerca de mí!- preguntó molesta, señalando a todos los pokemon que estaban cerca y se estaban despertando por el griterío.

-Ellos solo quieren ser tus amigos- fue la respuesta de Ash, que se había despertado y se estaba dando cuenta de la situación. No quería enojarse pero el comentario, lo había irritado un poco.

-¡Si quieren ser mis amigos, deberían dejar de molestarme!-dijo May, mirándolos seriamente y muy molesta. Después, se dirigió a los pokemon- ¡Si realmente son pokemon, quédense en su pokebola!

Todos los pokemon se alejaron de ella, y caminaron tristemente hasta donde estaban las cosas de Ash, esperando que sea la hora de su desayuno. Incluso Pikachu, estaba algo deprimido cuando subió al hombro de su entrenador. Eso molestó más a Ash ya que nadie ponía triste a su amigo.

-Les debes una disculpa, los pokemon también tienen sentimientos- le dijo duramente.

Estaba bastante irritado por como May los había tratado; pero a ella no parecía importarle mucho ya que solo se alejó hasta donde estaban sus cosas, y comenzó a comer algún refrigerio. Ash, al ver que no obtendría una respuesta, fue hasta donde estaban sus pokemon y los acarició para hacerlos sentir mejor y darles su comida.

-Vamos chicos no se preocupen, algún día aprenderá- les dijo sonando optimista. No notó la mirada algo herida que le dio May. Se quería disculpar, pero su orgullo no le dejaba.

Mientras estaban desayunando, se oyó un aleteo y de pronto un Noctowl de colores brillantes se posó cerca de donde estaban ellos. La presencia del pokemon volador emocionó mucho Ash, que quería atraparlo.

-No creo que puedas- le dijo May, sabiendo lo que el entrenador quería hacer- Hasta ahora solo has atrapado pokemon heridos.

-Ahora veras que tan buen entrenador puedes ser- le replicó y se acercó, hasta donde estaba el pokemon- ¡Ve Pikachu!

El pokemon eléctrico se lanzó a la carga contra el pokemon que tomó vuelvo y luego, se lanzó en picada, hasta donde estaba Pikachu. Este lo evadió con facilidad al igual que el siguiente ataque que el Noctowl le arrojó. Pikachu le disparó un ataque eléctrico con la intención de molestarlo, y hacer que este se acercara de nuevo hasta a él. Ash estaba pendiente de la estrategia que quería usar su pokemon.

-¡Espera Pikachu, hasta el último momento!- le dijo viendo como el pokemon volador estaba cada vez más cerca- ¡Ahora, Pikachu!

Pikachu atacó al ave usando su cola de hierro y lo lanzó contra un árbol con fuerza. El entrenador aprovechó la oportunidad y arrojó la pokebola. Noctowl entró en la pokebola, y todos aguardaron hasta que el objeto indicó que efectivamente lo había atrapado.

-¡Soy el mejor!- dijo con la pokebola en alto- ¿Qué es lo que decías?

-Suerte de principiante.

-Di lo que quieras- fue su comentario- ¿Estas muy apurada de llegar a Cuidad Plateada?

-¿A qué se debe la pregunta?-

-Creo que debo entrenar un poco a mis pokemon nuevos, y como cierta persona está determinada a seguirme, es correcto preguntar.

-Mientras no tardes más de un día, por mi bien- contestó la chica mientras se iba a sentar contra un árbol, dispuesta a distraerse viendo el entrenamiento.

Ash llamó a todos sus pokemon (que seguían sin entrar en sus pokebolas) y les presentó a su nuevo amigo. Una vez terminadas las presentaciones, el entrenador llamó a Pikachu que se puso enfrente suyo para usarlo como ejemplo más adelante.

-Confió en que Pikachu haya usado bien su tiempo para que les haya explicado a todos que es el chakra, y como lo usamos- Todos los pokemon asintieron menos el nuevo.- No te preocupes, ya te pondrás al día.

Noctowl asintió y todos continuaron prestando atención a la clase. Todos estaban excitados porque, por fin, podrían aprender esas técnicas ninjas en las que Pikachu era todo un experto.

-Ustedes los pokemon pueden usar su chakra de forma natural; esa es una gran ventaja- siguió diciendo Ash a sus alumnos.- Como es la misma fuerza de donde nacen sus ataques naturales, saben usarla y manipularla. Lo que haremos será a que aprender a usarla en otros casos que no sean sus ataques.

Para dar un ejemplo, Pikachu pasó al frente de todos y concentrándose, logró convertirse en una copia de Ash. Luego para asombrar mas a los demás, este formó dos tipos de Ash nuevos, uno con una apariencia más solida y otro más fantasmagórico. Finalmente, Pikachu puso fin a sus transformaciones. Los demás pokemon estaban alucinados y no eran los únicos.

-Lo que Pikachu hizo se llama comúnmente Henge que te permite obtener la forma de algo. Eso incluye la voz, pero con ustedes no es posible- les hizo un giño y continuó.- Los otros dos son distintas técnicas de clones. El translucido es el Bushin no jutsu que crea copias translucidas y sin masa; es como el doble equipo de muchos de ustedes pero con muchas más opciones de movimiento. Se usa para despistar ¿Entienden?

Todos dijeron que si.

-El otro tipo de clon se llama Kage Bushin no jutsu que crea clones sólidos. Vendría a ser como el sustituto, pero con más ventajas- volvió a aclarar el chico.- Este es más difícil de sostener, porque se necesita mucho chakra. Solo mi padre lo usa como técnica central.

Sonrió un poco, recordando al rubio y como este le había enseñado a usar esta técnica el mismo.

-Aparte de estas técnicas, el chakra también puede ser canalizado en distintas zonas del cuerpo para aumentar su fuerza o velocidad. Esa es la especialidad de mi madre- contó a los demás.- Lo que haremos a partir de estos ejercicios, es que ustedes puedan aprender a canalizarlo y usarlo para que puedan aprender las técnicas que antes vimos. Una vez que lo logren, Pikachu y yo les diremos como hacerlos.

Todos volvieron a asentir. Estaban tan metidos en su clase, que no se percataron de la atención que estaban recibiendo de una persona en particular.

-Ahora lo que haremos será aprender a escalar arboles sin usar las manos- les soltó señalando a un par de troncos que estaban cerca. Todos lo miraron como si le hubiera crecido una segunda cabeza- ¿Me creen loco? Muéstrales Pikachu.

El ratón de nuevo se puso al frente. Se concentró un poco y un brillo amarillo se puso en sus pies. Después de eso, comenzó a subir la superficie del árbol como si este fuera el suelo y en poco tiempo, llegó hasta a una rama baja. Demás estaba decir que los demás lo miraban boca abiertos.

-A eso me refiero. Este ejercicio les enseñara a canalizar su chakra y emplearlo en formas distintas a las que lo usan normalmente; si usan mucho rompen el árbol; si usan poco se caen. Ahora quiero que todos los intenten, concéntrense, usen la energía de sus ataques e imagínenla que va hacia sus pies.

Todos los demás se acercaron a hacerlo medio dudosos, pero dispuestos a intentarlo. Cada de uno de ellos cerro sus ojos, y buscó dentro suyo ese poder que usaban cada vez que usaban un ataque y se concentraron en mandarlo a sus pies. No era fácil porque era una energía que corría en ellos de forma salvaje, pero poco a poco pudieron domarla. Al pasar varios minutos, los pies de Ponyta y Charmander brillaron de un color rojo, los de Evee de color blanco y los de Noctowl de color lavanda, y comenzaron su subida.

No fue igual de prolija que la de Pikachu; ni llegaron tan lejos como este, pero no se rindieron y cada vez que alguno caía, se levantaba y lo intentaba de nuevo. Ash los miró llenos de orgullo, sintiéndose muy feliz de haber conseguido un grupo tan bueno. Estaba tan concentrado en ellos que se olvidó de May. Claro, hasta que ella misma se hizo notar.

-¡Enséñame a hacer eso!- exigió la chica, asuntándolo.

-¿Hacer qué?- preguntó con la guardia baja.

-¡Eso!- insistió impaciente y muy irritada ante la estupidez de Ash. Señalaba con fuerza el ejercicio que estaban haciendo los pokemon- ¡Quiero poder hacer eso!

-Eh… no puedo- le contestó con pena; no quería desilusionarla pero debía serle sincero desde el principio.- Tú no tienes lo que se hace falta.

-¿Qué? ¿Chakra?- le pregunto testarudamente; a pesar de que el terminó se le escapaba un poco de la mente. Tenía alguna idea aproximada por una combinación de cosas que había visto de él, leído en varios libros de lucha y alguno que otro manga- ¡Tú eres un humano y puedes hacerlo! ¡Eso significa que yo también!

-Yo he entrando desde que tengo cinco- repitió el chico como si eso lo fuera a explicar todo- tus canales se encuentran atrofiados y nunca podrías hacer lo mismo que yo.

-¡Puedo hacerlo, puedo entrenar! ¡No le temo al trabajo duro!- intentó insistir, pero Ash siguió negando. Ante tantos obstáculos, estalló- ¡Por qué ellos si pueden y yo no!

-Ellos usan la misma energía para sus ataques; yo solo les enseño a moldearla de otra forma- explicó apenado.

Pero a la castaña no le importó en lo más mínimo. De nuevo se sentía humillada y rebajada por culpa de los pokemon. Parecían que estaban determinados a arruinarle su vida siempre. Ellos siempre podían hacer todo mejor que ella. Ella era solo un estorbo; un cero a la izquierda como su padre adoraba recordarle. No importaba cuantos campeonatos ganara ni cuantas medallas tuviera, siempre seria la inútil de la familia.

Enojada y rabiosa, se alejó de Ash (prácticamente lo empujó al pasar al lado suyo) y se internó en el bosque con la idea de pensar y calmarse un poco, tratando de poner distancia entre ella y el recuerdo de su padre que tan hondo se había calado en ella. El entrenador notó toda su cólera, pero pensó que lo mejor era no intervenir; darle un poco de espacio para que se calmara. No conocía su historia ni de dónde provenía este odio a los pokemon, así que no estaba en condiciones de ayudarla como debía. May caminó un poco más, relajándose.

Pero este sería su día de mala suerte, porque cayó en la trampa de un par de personas que no dudaron en sujetarla por la fuerza, y usarla como carnada en su venganza. Una que ocurriría muy pronto.


Ash estaba preocupado por May; hacia casi media que ella se había ido y no tenía señales de ella. El chico miró de nuevo los avances de sus pokemon y les ordenó un alto para ellos pudieran descansar y comer, mientras él iba a buscar a la chica. Pikachu se subió a su hombro con intenciones de ayudarlo.

Por desgracia, no tuvieron que ir muy lejos.

May apareció en los brazos de la chica de pelo rosa que habían visto ayer junto con su amigo que estaba al lado suyo. Los dos seguían usando la misma ropa del día anterior; pero estaba muy sucia y rota. Claro indicador que ninguno de los había pasado una buena noche ni un buen día. Los dos miraban burlones a Ash. La chica tenía bien sujeta May y sostenía un cuchillo cerca de su cuello, el chico tenía sus bastones, y lucia listo para una batalla. Ash intentó sacar sus armas, pero la chica se le adelantó.

-Yo que tu lo pensaría mejor, ninja de pacotilla- le dijo con rencor, acercando más el cuchillo al cuello de May.- Cualquier movimiento en falso, y tu novia lo pasara muy mal.

-¡No soy su novia!- gritó enojada la castaña, por haberse dejado atrapar como una niña indefensa- ¡Ustedes deberían estar encarcelados!

-Escaparse de la policía es un juego de niños para nosotros- acotó el chico de pelo azul, mirando a Ash desafiante.- Como guerreros que somos, debemos cobrarnos nuestra venganza.

-Los guerreros se presentan-dijo Ash calmadamente, buscando ganar más tiempo para encontrar una salida.- Los guerreros no usan a otros como escudos humanos.

-Pero si usan las debilidades de los otros en su contra- agregó el chico de pelo azul, haciendo girar sus bastones listo para el combate.- Me llamo Brawly, pero me dicen Brawly.

-Yo soy Akane. pero me llaman Whitney- dijo la chica de pelo rosa a su vez- ¿Listo para perder?

Sin darle tiempo a responder, Brawly se lanzó al ataque con todas sus fuerzas, dispuesto a aplastar a Ash sin dudarlo. Por suerte, el moreno esquivó su golpe y ordenó a sus pokemon no intervenir para no herir a May. Brawly siguió lanzando sus golpes y patadas, intentando noquearlo de un solo golpe. pero Ash solo seguía evadiendo. No tenía tiempo de concentrar su Hadou; y tentar a los malvados podría terminar con su amiga lastimada. May le sacaba de sus casillas, pero no por eso quería verla herida o sufriendo.

-¡Te dijimos que cuidaras lo que hacías!- dijo el chico de pelo azul, molesto por la diferencia de velocidad entre los dos.-Realmente quieres ver a la chica sangrar.

-¿Me prohibieron atacar, no defenderme!- atacó verbalmente el chico mientras paraba una patada y siguió burlándose del chico- ¿Por qué? ¿Ya te estás cansando?

-¡Puedo seguir por horas!- se carajeó.

-Algo me dice que tu novio quiere morir- comentó Whitney a May, viendo la pelea.- No puede esquivar por siempre.

-¡Te dije que no es mi novio!- gritó y la tomó por sorpresa, porque la golpeó fuertemente en las costillas y luego la mando a volar con una llave- ¡Ash ahora!

Ash sonrió por la oportunidad que May le había dado y decidió no dudar en usar todo para terminar esto ahora mismo. Aprovechando la confusión de su oponente, conecto un golpe a su cara con la fuerza combinada de su chakra y su Hadou. El chico terminó encima de su compañera. Le ordenó a la castaña que el alejara y se concentró en hacer cinco copias de si mismo que aparecieron de detrás de sus pokemon.

-¡Ahora es nuestro turno!- gritó, y concentro su Hadou para maximizar de nuevo los ataques de sus pokemon.

Así los malos salieron volando gracias a las fuerzas de los ataques de los pokemon.

May volvió hasta donde estaba Ash y no supo muy bien que decir. Estaba roja y avergonzada por haber sido el estorbo una vez más.

-Gracias- dijo mirando el suelo- Gracias y disculpas… para todos.

-Para eso están los amigos- sonrió Ash y aprovecho su estado vergonzoso para poder jugarle una broma- ¡Montaña contra May!

Antes de que la castaña se diera cuenta, tenía a todos encima de ella.

Continuará…

Espero que les haya gustado. Solo para aclarar adaptare varios capitulos de la primera temporada pero no todos y algunos eventos seran mencionados por los personajes pero no explicados a profundidad.

Ya estoy trabajando en el nuevo capitulo, habra nuevos personajes y nuevos recuerdos. Las sugerencias siempre son recibidas, gracias.