Hola les traigo este capitulo como regalo por las fiestas. Espero que los disfruten.
Ya saben las advertencias. No me pertenecen los personajes Si no les gustan las parejas no lean la historia
Capitulo 10 "La Escuela de los Golpes Duros."
Un nuevo día comenzaba en el incasable viaje de nuestros amigos Ash, May y Gary. Era un día nublado, frío, y lleno de niebla. Pikachu estaba en el hombro de su amigo y el resto de los pokemon del moreno, estaban guardados en sus pokebolas. Como Gary se había sumado al equipo, Ash decidió seguir con sus entrenamientos ninjas de noche; cuando todos estuvieran dormidos. No es que no confiara en Gary (después de días de viaje la confianza comienza a aparecer), sólo que no quería dar mas explicaciones y no llamar mucho la atención. Había hablado con Latíos el día anterior y le había dicho que todavía no era tiempo de dirigirse a las Islas Naranjas, por lo que podía seguir con su viaje junto con sus amigos.
Lo que nos trae a la situación actual. Ash y compañía estaban caminando por el bosque, intentando llegar a su destino. La vista era confusa y no se llegaba a escuchar ningún sonido, lo que hacía que la conversación del grupo resonara a través del lugar con gran fuerza.
-¡No te perderé de vista hasta que me pagues todo lo que me has hecho sufrir, Ash Uzumaki!-vociferaba May a su compañero de viaje- ¡Y averigüe todos tus secretos!
Por su parte el joven azabache, estaba tranquilo sin darle mucha importancia a los retos de la castaña. Secretamente estaba feliz del interés que la chica tenía en él. May le gustaba cada día más, y estaba ansioso de descubrir todos de igual modo todos sus secretos.
-¡Tú, tú, tú!- le respondió para hacerla enojar un poco. Eso era algo que siempre le gustaba hacer- ¡Eso es de lo único que siempre hablas!
-¡Si! ¡Y aunque no te guste, quiero que quede bien en claro que tú me debes algo!- replicó May mirándolo furiosamente (Ash caminaba tranquilo con la mano en los bolsillos), sin que el chico se imputara en lo mas mínimo.
Gary por el contrario, estaba harto de tantas discusiones; de idas y venidas de estos dos. Notaba que su compañero de viaje le gustaba molestar a May, y que esta nunca se quedaba callada, a estas alturas del partido estaba harto de esto. Disfrutaba de una buena discusión (intervenía en muchas de las que sus amigos tenia) pero este día se había levantado de mal humor; más aparte el clima no estaba ayudando mucho.
Tanta niebla lo estaba volviendo loco.
-¡Búsquense un hotel, por el amor de Arceus!- gritó, totalmente sacado de sus casillas. Miró agresivamente a los dos antes de seguir-. Tal vez si no discutieran tanto, ya hubiéramos llegado a Cuidad Carmín.
Ninguno de ellos dijo nada, May por su parte, sacó su reproductor de música, dispuesta a aislarse en sus canciones favoritas para no caer en ninguna de las múltiples trampas de sus amigos. Gary siguió liderando la marcha, atento a la dirección que había que andar y Ash solo caminó detrás de él. En su mente corrían los eventos de los días pasados. Habían sido días particulares y muy interesantes. A este paso, el año en el que tendría que cumplir su misión se pasaría volando.
Primero habían llegado a Cuidad Plateada para que May pudiera ganar su primera medalla. Ash había manifestado reiteradamente su nula intención de retar a la liga, y que lo único que quería era viajar tranquilo, atrapar pokemon y entrenarlos. Por lo que no cayó en ninguna de las provocaciones de May o Gary para que el también retara al líder de gimnasio. No importó cuantas veces lo llamaron cobarde o idiota. Gary, por su parte, era el campeón actual de la Liga Añil y pensó que sería una perdida de tiempo volver a pelear en esa liga. Según él, solo los acompañaba en un intento de volver a retar a Ash y patear su trasero. Sus planes eran entrenar para después poder retar a la Conferencia Plateada en Johto.
En Cuidad Plateada, se encontraron en el gimnasio roca con su líder Flint y su mujer Lola. También con el resto de sus hijos (exceptuando el mayor que estaba en su viaje pokemon). Ahí May tuvo una batalla dos a dos que tuvo que repetir por haber empatado en el último round. Después de un corto pero intenso entrenamiento, la chica volvió y gano su medalla roca. Todos se despidieron y partieron a Ciudad Celeste.
En el camino, pasaron por el Monte Roca Lunar donde conocieron a un científico y a su investigación que versaba sobre los diferentes estilos de la vida pokemon y como esto afectaba sus evoluciones. Fue algo tranquilo sin muchos inconvenientes y nada importante que contar en esa aventura.
Luego, llegaron a Cuidad Celeste y al gimnasio especializado en pokemon de agua. Allí estaban las tres hermanas fantasías Lily, Violet y Daisy. Ellas solo aceptaban algunos retos por día ya que por las noches daban espectáculos y no querían que sus pokemon fueran heridos. May y las hermanas pactaron una batalla al día siguiente y esa noche, disfrutaron del show de nado sincronizado. Ash pudo coquetear un poco con las hermanas (que le siguieron el juego) y disfrutar de los celos de May. Tal vez por esa razón, la castaña se ensañó un poco en la batalla y ganó su pelea uno a uno con una gran agresividad. Después de eso, se despidieron y partieron a la siguiente ciudad.
Actualmente se estaban dirigiendo a Ciudad Carmín para la siguiente batalla de gimnasio de May, pero la niebla dificultaba un poco el camino. Ash usaba disimuladamente su Hadou para ver atreves de ella para poder detectar peligros pero dejaba toda la responsabilidad de guía a Gary para no tener discusiones con él y no lastimar su ego (cosa que era muy fácil de hacer). May seguía escuchando música y no les prestaba mucha atención; además de caminar al lado suyo.
-A lo mejor deberíamos detenernos a descansar-sugirió Ash a sus amigos. No lo decía por él ya que no estaba cansado (estaba acostumbrado a recorrer distancias mas grandes y corriendo) pero sus dos compañeros habían estado caminando mucho y a buen ritmo, desde que se levantaron hoy.
-No creo que sea mala idea-apoyó May sacándose los auriculares y guardándolos en su mochila. También aprovechó para secarse un poco el rostro con su pañuelo.
-Mientras más rápido avancemos, mas rápido llegaremos-opinó Gary, pero el también estaba algo sudado y cansado. Se secó un poco de su sudor con el brazo y finalmente se detuvo-. Pero creo que tienen razón.
Los tres (cuatro contando a Pikachu) se sentaron en unas piedras cercanas. Buscaron en sus mochilas y sacaron sus botellas de agua para beber un poco. Ash tomo de la suya y se la paso a Pikachu para que bebiera de ella. También sacó unas bolas de arroz que sobraron de la cena de anoche (fue el turno de Gary de cocinar) y agarró una para comer. Paso el resto a sus compañeros para que también comieran algo. El castaño la tomó de buena gana, pero May la rechazó sacando una bolsa de papas fritas de su mochila.
-Deberías comer mejor- le dijo Ash terminando su bola de arroz para tomar más agua.
Gary al ver, temió una nueva discusión. Y no se equivoco.
-Lo dice que el que se atraganta de ramen…-siseó May molesta, porque el chico parecía tener una opinión acerca de todo lo que ella hacía.
-Solo decía-se rectifico Ash con calma, para no empezar una nueva discusión por el momento.
En vez de eso, se dedicó a observar mejor la neblina con su Hadou. Estaba muy seguro que era artificial, y que la fuente de esta no estaba muy lejos de donde ellos estaban sentados. Pikachu estaba tranquilo en su regazo por lo que no tenía que preocuparse por ningún peligro cercano. Estos últimos días no habían sido atacados por ningún grupo misterioso. A lo mejor lo habían dejado en paz para siempre.
También notó que no muy lejos de ellos, estaban un grupo de chicos. Seguramente cuando se pusieran en camino, se encontrarían con ellos. Contó cinco, parados y uno corriendo en su lugar. Esperaba que ninguno estuviera abusando del chico en cuestión. Al entrenador ninja no le caían bien los abusones, y no quería romper la paz que se había instalado con una nueva confrontación. Supuso que eso lo sabría cuando se topara con el grupo.
Ash no se equivocó ya que tan pronto el grupo volvió a caminar, pudieron divisar a lo lejos a los chicos. Eran cinco (como el moreno ya sabía) que tenían velas en la mano y rodeaban a otro de su misma edad que corría en una caminadora. Desde el lugar que ellos estaban, podía ver que le estaban haciendo algún tipo de pregunta en base a algunas fotos que tenían en sus manos, a pesar de que no escuchaban nada de su conversación.
-Parecen bastante entretenidos ahí adelante- comentó May a sus compañeros.
Se habían detenido para decidir si intervenir o no en la situación.
-Solo espero que no estén maltratando del chico en la maquina-dijo Ash apretando sus puños, un poco fastidiado.
-En ese caso deberíamos intervenir para evitar daños-concluyó Gary poniendo una pose típica de héroe. Esperaba una oportunidad para lucirse y hacer quedar mal a Ash-. Ustedes dos no se metan si es el caso; déjenme todo a mí.
-Tienes razón, Gary- dijo Ash cruzándose de brazos y asintiendo. Los otros le miraron sorprendidos por esta respuesta. May no dijo nada pero la cara de Gary se iluminó, creyendo que al final su rival reconocía su evidente superioridad-. Eres muy valiente de enfrentarte a los cinco tu solo. Yo me quedare aquí alentándote y después, arrastrare tu cadáver.
Gary quedo muy sorprendido y decepcionado por el tono irónico de Ash. Esperaba una declaración de confianza, no semejante puñalada por la espalda. May rió bastante feliz por la forma en que Ash siempre desarmaba la excesiva confianza en sí mismo de Gary, y lo hacía poner los pies en la tierra. El moreno le sacó la lengua a su amigo en señal de burla, he indicó que lo mejor era que fueran a ver que sucedía. Gary fue el último en moverse.
-No sé qué hago en un grupo donde no me respetan…- se dijo a sí mismo con la palma de su mano en su cara antes de seguirlos.
Al acercarse vieron que eran un grupo de chicos de la misma edad que ellos, vestidos con un juego de pantalón y chaqueta azules, y una camisa amarillo claro con una corbata. En uno de los bolsillos se veía un escudo similar; todos parecían ser compañeros. El chico de la cinta tenía el cabello rojo y un gran flequillo. Delante de él estaba un chico de cabello verde corto de rostro amable que le enseñaba unas fotos y le hacía preguntas.
Ninguno parecía agresivo; y el de la máquina parecía estar haciendo esto por voluntad propia.
-¡Hola!- saludo Ash acercándose con los demás, optando por una actitud tranquila y abierta-. Espero que no estén molestando a ese chico.
Siempre era bueno asegurarse.
-Hola, no se preocupen es solo un entrenamiento privado- respondió el chico del pelo verde-. Se vienen los exámenes y esta nuestra forma de estudiar.
Todos asintieron. El de la cinta paro un poco para tomar aire. Un chico de pelo largo negro se acercó y le dio una botella de agua para que pudiera beber algo, y descansar.
-Es una forma poco convencional para estudiar- comentó May desconfiada por la respuesta del chico, pero para su sorpresa todos los estudiantes se largaron a reír.
-Si, lo sabemos- contestó uno de pelo verde más oscuro y ligeramente enrulado- pero funciona. Como estudiantes del Tec Pokemon, es nuestra obligación mantener un nivel apropiado.
-No tenemos tiempo de estudiar de maneras normales- dijo el del pelo negro-. Si perdemos el tiempo, sólo conseguimos que hablen mal del tecnológico.
-Así que no peleamos- términó de decir el del pelo rojo que por fin parecía más repuesto de su turno en la caminadora.
-Sigo diciendo que parecen unos locos-replicó May, no dando su brazo a torcer en ninguna de sus opiniones.
Gary estaba por decir algo (posiblemente algo engreído y egocéntrico), pero Ash se le adelantó.
-¿Puedo intentarlo?- pidió señalando la caminadora. Todos lo vieron extrañados, por lo comenzó a reírse nerviosamente, teniendo la necesidad de justificarse- parece divertido.
Eso no ayudó a que lo dejaran de mirar como algún tipo de ser extraño.
-Supongo que puedes intentarlo- respondió el chico de pelo sin estar muy convencido aun, pero Ash no le dio tiempo de nada porque tan pronto escuchó la respuesta, ya estaba subido a la caminadora-. Soy Joe, por las dudas.
-Me llamo Ash Uzumaki, y soy de Altomare- se presentó a la par que manipulaba los botones de la maquina. La subió al más alto nivel, y comenzó a correr-, Estoy listo cuando quieras.
-¿Seguro que podrás responder en ese nivel?- pregunto Joe dudoso pero Ash asintió, y le indicó que comenzara con sus preguntas. Joe tomó una de sus fotos (que era la de un Pigdey) y se la mostró al moreno, curioso a la respuesta que daría-. Dime todo lo que sepas sobre este pokemon.
-Pigdey, pokemon normal-volador. Su ataque especial es ráfaga en el nivel cinco y ataque de arena en el nivel doce. Evoluciona en Pidgeotto en nivel 18, aprende el ataque remolino al nivel veintiuno, el ataque de las alas al nivel treinta uno. Evoluciona a Pidgot y puede volar a más de mil doscientos metros a velocidades de Mach dos.- recitó con la mejor imitación de un pokedex que habían visto. Y por supuesto, la máquina ni le había hecho sudar.
-¡Impresionante!- exclamaron todos cuando Ash se bajó de la caminadora. Todos los estudiantes lo rodearon y comenzaron a acosarlo de preguntas. El joven ninja se preguntaba internamente si en este mundo sabían algo sobre los límites personales.
-¿Cómo sabes tanto? ¿Estudias mucho todas las noches? ¿Lees algún tipo de libro especial?- eran solo algunas de las preguntas que se escuchaban entre las miles que los alumnos hacían.
-¡Oigan, tranquilos!- decía Ash en un vano intento de bajar los humos pero sin lograrlo. Sus amigos se burlaban de el al no ayudarlo a salir de esa marea-. Solo lo sé, porque mis primos Maya y Drake me obligaron.
Los chicos estaban por decir algo más pero uno vio la hora, y dijo que era muy tarde. Al parecer todos debían terminar un trabajo importante para mañana. Por lo que después de despedirse, se retiraron, corriendo. Joe se quedó con ellos porque él ya había terminado el suyo. Ash vio a los chicos, y se cruzó de brazos, pensativamente.
-Así que esos son los famosos estudiantes tec…- dijo en tono resignado-. Son mas acosadores de lo que pensé.
-¿Estudiantes tec?- preguntó May curiosa. Al parecer Ash sabía muchas cosas sobre esos chicos.
-Del Pokemon Tecnológico, una escuela de entrenadores pokemon- respondió el chico apesumbrado y de nuevo, ganándose unas miradas curiosas-, Solo lo sé, porque Drake me obligo a tomar unos cursos en la división de Altomare.
-Es un internado para preparar entrenadores avanzados- explicé Joe a sus nuevos amigos, siendo que era el que mejor sabía lo que era-. Los alumnos son matriculados y pueden ingresar a la Liga. sin tener que buscar medallas al graduarse. Además, de que la inscripción y la matricula son bastante caras.
-Entrar a la liga sin medallas suena algo fácil- comentó Ash poniéndose las manos detrás la cabeza, sin estar realmente interesado en eso. Como el no planeaba retarla, no le importaba mucho esas cosas.
Pero para Gary y May, la cosa era distinta. Ellos dos salieron desde pequeños en sus viajes pokemon, y tuvieron que pasar por los retos y desafíos que retar a los lideres significaban. No siempre fueron victorias fáciles; también hubo sudor, lagrimas, burlas y llanto. Escuchar como un par de ricachones podía saltear esos pasos de forma cómoda y por unas simples cuotas, era algo que les hervía la sangre.
Era realmente indignante.
-Suena a una de esas escuelas elegantemente idiotas para los hijos buenos para nada de gente asquerosamente adinerada-comentó May con su mejor tono mordaz.
Joe rió un poco avergonzado pero no comento nada. La castaña tenía razón en la mayoría de sus palabras. Gary viendo una oportunidad para destacarse, comenzó a actuar dramática y teatralmente a pesar de lo genuino que resultada su ira.
-¡Ese lugar realmente me enfada!- exclamó con los puños en alto- ¡¿Dónde está ese horrible lugar?!
-Se encuentra ahí adelante-respondió Joe señalando hacia delante.
De la nada toda la niebla se despejó y un elegante edificio se mostró delante de ellos. Era grande, con varios pisos y muy lujoso. Tenía un gran jardín, una enorme piscina, un complejo deportivo, y pudieron ver más alumnos caminado por el campus. La voz de un altavoz sonó anunciando el término del entrenamiento especial con niebla. Ash rió feliz primero por la vergüenza de Gary y segundo, por haber encontrado la fuente de la niebla falsa.
-¿Cómo terminaste aquí?- quiso saber Ash, hablando con Joe.
-Mis padres trabajan duro para pagarme la matricula, por lo que intento estudiar lo más que pueda, sacándome las mejores notas posibles- respondió Joe.
May y Gary se avergonzaron un poco por sus duros comentarios, pero aun así no dijeron nada, siendo su orgullo una de las barreras más difíciles de saltar para ellos.
-¿Cómo se organizan en esta escuela?- preguntó May para disimular su pena. No solo estaba avergonzada por su comentariom sino también el escuchar la preocupación de los padres de Joe, trajó a la luz sentimientos con los que no quería lidiar en esos momentos.
-Esta divido en tres niveles: los principiantes son equivalentes a alguien con dos medallas, los intermedios a cuatro y, los avanzados a ocho- contó Joe solícitamente-. Si te gradúas, puedes entrar a la liga sin reunir medallas.
Eso volvió a irritar a los dos castaños. Ellos habían conseguidos sus títulos con mucho esfuerzo, no consideraban justos que unos idiotas mimados los retaran solo porque sacaran buenas calificaciones que seguramente eran compradas. ¡Esta escuela promovía los abusos y la haraganería! Aunque todo según sus puntos de vista.
-¿Tu en qué nivel estas?- quiso saber Ash, ajeno a las emociones de sus compañeros de viaje.
-Soy un intermedio, recientemente promovido a avanzado- se jactó un poco Joe. A pesar de todo, a uno siempre le gusta presumir su buena fortuna.
-¡Yo creo que todo esto es una violación al status de la Liga Pokemon!- gritó Gary (de nuevo usando su postura dramática) ¡Y exijo que toda farsa se acabe ahora mismo! ¡Quiero hablar con el encargado!
-Si quieres puedes hablar con el representante de nuestra clase- opinó el chico buscando en su bolsillo. Después sacó una foto de una chica que estaba abrazado a él, en una postura claramente romántica.
Los tres chicos se acercaron rápidamente para ver la fotografía. Al ver a la jovencita (una hermosa chica de pelo castaño oscuro largo ondulado, con un buen cuerpo resaltado por el uniforme) ambos chicos se sonrojaron evidentemente. May lo notó, poniéndose muy celosa al ver a sus amigos (especialmente a Ash) babear; como un par de imbéciles solo por una cara bonita.
Al ser la única mujer del grupo, estaba acostumbrada a que todas las atenciones fueran para ella. Además, era la única con la que ese pseudo ninja coqueteaba he hacia propuestas indecorosas. ¡Como se atrevía ese imbécil a fijarse en otra chica cuando justo anoche, le había estado intentando seducir! ¡Desvergonzado mujeriego, ninja pervertido y sin cerebro!
-Ella es realmente bonita- dijo Gary sin poder evitarlo. No le gustaba mostrar debilidades, pero las mujeres eran algo que lo atraía mucho.
-Quisiera conocerla a ella con su gemela y un tarro de crema batida- murmuró Ash, perdido en su mundo de fantasías pervertidas.
-¿Ella es tu novia?- preguntó para cortar los sueños de los chicos. Había notado la evidente postura de la chica para con Joe, y no quería que sus amigos incomodaran al chico babeando por su chica.
-Empezamos a salir desde hace unas semanas- contó viendo la foto con cariño-. Ella tiene un carácter algo fuerte, pero es una buena persona y la quiero mucho.
-Qué bueno que no sea como otras chicas que nos tratan mal y se ven peor…-comentó Gary, viendo a May directamente.
Cosa que hizo que su ira terminara por desbordar.
-¡Mientras ustedes babean por esa tonta fotografía, yo iré a buscarla para retarla a una batalla para arreglar toda esta situación!- les espetó furiosa ante la actitud de esos.
Rápidamente se alejó hacia el colegio; caminando pesadamente y aullando cosas sin sentido. Gary salió detrás de ella gritando que lo esperase, dejando detrás los otros dos chicos. Joe estaba por seguirlos, pero Ash lo retuvo por el brazo.
-Necesito pedirte un favor.
Afuera de las instalaciones, dos figuras se encontraban recostadas contra un árbol, observando cuidadosamente las instalaciones escolares.
-Esto me trae muchos recuerdos- comentó una.
-Aun no puedo creer que fuiste a esta escuela-le contestó la otra.
-El mundo es un lugar realmente pequeño-dijo de nuevo la primera sombra.
Un comunicador comenzó a sonar, y la segunda figura se apresuró a contestarlo. Su compañero solo se limitó a seguir viendo a través de sus binoculares todo lo que ocurría en el complejo estudiantil.
-Si señor, estamos en el lugar-habló la persona por el comunicador-. Entiendo señor. Nada de batallas, solo entregamos el mensaje.
Se quedó en silencio unos minutos, escuchando lo que la otra voz le decía por el aparato. La otra persona abandonó su vigilancia para depositar su atención en su acompañante, y en las órdenes que estaba recibiendo.
-Si, tranquilo, puede confiar en nosotros. No le fallaremos-terminó de decir antes de cerrar el comunicador y ponerlo en su lugar.
-¿Qué dijo? ¿Cuáles son nuestras órdenes?
-Solo palabras, nada de puños.
-Es una lástima. Me hubiera gustado pelear con él. Tiene una buena fama, acompañándolo.
-Lo sé, pienso lo mismo
El grupo de amigos fue dirigido por Joe entre las instalaciones del lugar. El chico les contó que las clases de ese día habían acabado, pero no por eso los alumnos dejaban de estudiar o practicar. Según él, en el instituto no importaba ganar o perder una batalla, sino la habilidad o destreza que mostraban en una. Ash estaba plenamente de acuerdo con esa filosofía pero no quería opinar nada que lo pusiera en problemas.
Sus dos amigos tomaban cada ventaja o lujo que veían como un ataque personal hacia ellos. Gary opinaba que todo esos lujos eran innecesarios y que los mejores entrenadores eran forjados en las más crudas circunstancias (algo irónico viniendo de una familia relativamente famosa) y más cosas por el estilo. May estaba consumida por los celos en muchos sentidos. No solo por de Giselle, sino también porque hubiera deseado que las cosas hubieran sido tan fáciles para ella y no tener que aguantar a su padre como lo hizo ella.
Subieron a un ascensor para ir al tercer piso; a la zona de los simuladores y otros aparatos tecnológicos. En el ascensor se escuchaba la típica música de fondo haciendo desear un poco de buena música. Llegaron al piso, indicado con los nervios cada vez mas crispados.
-Giselle suele venir mucho aquí- contó Joe adentrándose en la sala llena de maquillas parecidas a videojuegos.
-Espero que sea una buena entrenadora- dijo May, sacando su estuche donde estaban las dos medallas que había ganado y un listón que la identificaba como la campeona de Hoenn-. Yo tengo dos medallas y un campeonato a mis espaldas.
-Giselle es la mejor de toda la escuela, eso es mejor que haber ganado la liga-replicó Joe seguro de lo que decía-. Todos en mi clase, incluso lo más atrasados, podrían ganarte May.
May estaba por decir algo pero Gary la empujó salvajemente e hizo valer su postura. Tanta soberbia le estaba molestando (de nuevo, algo irónico viniendo de él). Escuchar decir que una chica cualquiera podría ganarle le estaba volviendo loco. No se creía invencible, la batalla con Ash se lo había probado, pero el idiota era un tema totalmente aparte. Él por lo menos tenía mucha experiencia de campo atrás suyo, no como todos esos niñitos que se la pasaban escondiendo detrás de un libro.
-¡Soy el actual campeón de la Liga Añil!- exclamó, sacando su medalla para probarlo- ¿Estás diciendo que podrías ganarme a mí?
-Una parte de la simulación es pelear con los actuales campeones- contó Joe, yendo hacia una de las maquinas y mostrando las opciones. Un avatar de Gary apareció, cargando su data y sus pokemon-. Y yo siempre te gano.
Eso terminó de enfurecer al chico castaño.
-¡Eso es una simulación!- explotó señalando la computadora- ¡Otra cosa es la vida real! ¡Soy mucho más guapo que esa cosa! ¡Peleemos y te lo demostraré!
-Lo lamentaras- le dijo Joe, dirigiéndose a las arenas de combate. May, por primera vez, estaba apoyando a Gary para que barriera el piso con él.
Ash se mantuvo un poco aparte y suspiró.
-Yo ya lo estoy lamentando, lástima que al Gary real no se le pueda adaptar la personalidad- le dijo a Pikachu en su hombro.
Vio a sus amigos ponerse de acuerdo con las reglas del combate y volvió a suspirar.
-Toda esta discusión entre habilidad, trabajo duro y resultados, me recuerda a cuando empecé a entrenar con Lee-sensei y Neji-sensei- pensó nostálgico, y vio a Gary y May gritarse entre ellos- A ellos les convendría tener una charla con ellos…
Flash Back (Konoha, campo de entrenamiento de la Residencia del Hokage)
Un Ash de once años estaba muy emocionado de empezar su nuevo régimen de entrenamiento en taijutsu. Hasta entonces habían sido sus padres y Shikamaru-sensei, los que lo habían estado entrenando en esa área. Pero desde el secuestro, sus padres insistieron en que debía mejorar en todos los aspectos para poder defenderse y para eso, habían pedido ayuda a casi toda la generación de los ex novatos.
Enfrente suyo Lee-san y Neji-san estaban discutiendo algunas cosas con su padre mientras a lo lejos veía como su madre estaba entrenando a Pichu, para que pudiera identificar mejor el genjutsu. El entrenamiento no solo era para él, sino también para su querida mascota y mejor amigo. Siempre que el tiempo de todos lo permitiera, los mayores se dedicaban a convertir al dúo en una pareja invencible.
Sus padres le habían dicho que originalmente solo iba a ser Lee-san el encargado de entrenarlo al ser el mejor en taijutsu de la aldea, pero con el descubrimiento de su barrera de sangre, Neji-san también había entrado en la ecuación. No sabía cómo dos personas tan distintas lo iban a educar pero estaba ansioso de empezar. Realizó algunos ejercicios de calentamiento mientras esperaba que sus maestros terminaran de hablar con su padre. Estaba deseoso por poder demostrar sus habilidades y aprender nuevas y poderosas técnicas.
Finalmente sus dos maestros se acercaron para poder iniciar su entrenamiento. Pero para su sorpresa, ambos se sentaron en el suelo y le indicaron que hiciera lo mismo. Se sentó delante de ellos, muy intrigado por cómo estaban actuando. Eso de hablar y meditar era muy propio de Neji pero no tanto de Lee. Es más, se veía a lo lejos como el hombre intentaba contenerse.
-Estamos aquí como favor hacia el Hokage pero también porque te queremos y nos preocupamos por ti, querido Ash- comenzó a decir Neji con su usual tono calmado.
-¡Eso es cierto!-apuntó Lee con su usual estilo, pero ante una seria mirada de Neji se calmó.
-Como iba diciendo, tu pequeño tienes una importante habilidad y es necesario que la entrenes de forma apropiada- siguió con su explicación el Hyuuga con Lee, asintiendo a sus espaldas-. Por lo que es importantes que entiendas que es lo que queremos lograr en este entrenamiento.
-¡Tu serás el primero en combinar nuestros estilos!- gritó Lee, parándose y haciendo una pose cool, pero se volvió a sentar avergonzado ante la mirada de su amigo- Si lo sé, tacto.
-¡Qué debo hacer qué!- preguntó asombrado y dudoso. ¿Cómo él, un simple niño, podría combinar los dos mejores estilos de taijutsu de su aldea? Es más, ¿El puño gentil de los Hyuuga se podía combinar con el estilo de la bestia verde de Konoha?
-Un poco abrupto, pero esa es la idea- suspiró Neji y ante la cara asustada de Ash tuvo que seguir con su explicación-. Ash, tú puedes ver la energía física, regularla, sentirla, e incluso manifestarla según tu padre.
-En teoría-afirmó el pequeño, pero luego meneó la cabeza frustrada- pero me cuesta mucho chakra hacer eso.
-Eso se puede corregir con entrenamiento-le consoló Neji, tocándole el hombro-. Eres joven y es normal que no puedas dominar una barrera de sangre tan poderosa desde el principio.
-¡Pero Kayaka lo hace! ¡Usted también pudo! Fue un prodigio desde el principio- le dijo histérico al recordar a su compañera de clases, y luego bajo la voz derrotado-. Soy solo un perdedor.
Neji quedó sorprendido al ver la baja autoestima del chico. Pero en cierta manera era comprensible. El chico por ser hijo del Hokage llevaba una carga inmensa sobre sus hombros; más si era hijo de Naruto Uzumaki, leyenda suprema en el mundo ninja. Encima, ser su hijo adoptivo solo empeoraba las cosas. En cierta manera le recordó a el mismo cuando era joven; perdido en el sufrimiento de un sentido que sentía que no podía cambiar.
Lee también vio un poco de sí mismo en el. Una persona normal, rodeada de genios que avanzaban a pasos agigantados y sin ningún tipo de esperanza de alcanzarlos. Todos sabían que la persona que Ash quería alcanzar y superar, era su propio padre. Esa era una ambición realmente grande. La mayoría de sus propios amigos, pensaban que Naruto era una persona que estaba mucho más allá de sus posibilidades.
-El trabajo duro puede superar a un genio- le dijo Lee sonriéndole con su misma sonrisa de siempre, llena de confianza-. Pero el esfuerzo no sirve para quienes no creen en sí mismos. Por eso conviértete en un hombre fuerte capaz de sonreír.
-Los pájaros enjaulados tratan de abrir sus jaulas con sus picos- dijo a vez Neji recitando uno de los mejores consejos que recibió en su vida-. No te quejes por estupideces que tú no eres un perdedor.
Ash sintió como la verdad de sus palabras le llegó hasta su corazón por lo que pudo enjuagar sus lágrimas, y empezar su tan ansiado entrenamiento.
-Gracias senseis, por todo. Pero aun no puedo entender cómo quieren que combine sus dos estilos- suspiró Ash, algo frustrado.
- Es simple- dijo Lee-. Mis golpes rompen huesos.
-Los míos dañan órganos internos- aportó Neji esta vez-. Tú puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo.
-Eso es más confuso todavía- dijo cada vez más exasperado Ash.
-Si aprendes las bases del puño sencillo, te servirá para ir regulando la energía física de tú oponente y la tuya propia, mientras peleas- explicó Neji su punto.
-Con mi estilo de pelea, podrás lastimar físicamente a tu oponente, debilitándolo aun más- dijo esta vez Lee- además, a medida que las fuerzas de tu oponente disminuyan, tu podrás aumentarlas controlando aun más la batalla.
-Lo que significa que si logro alternar los dos tipos de golpe con una sincronía perfecta- concreto Ash, asombrado por las posibilidades de esa combinación- ¡Tendré un estilo invencible!
-¡Esa es la idea!- aprobaron sus dos sensei, orgullosos por la conclusión a la que llegó su discípulo.
El pequeño Ash no pudo ya con su emoción, y pidió a sus maestros empezar lo antes posible con la práctica. Cosa que ambos hicieron.
Fin del Flash Back
-Estos chicos deberían dejar de tirar palabras al aire y demostrar que sus razones valen la pena- pensó mientras se acercaba a sus dos amigos que seguían discutiendo. Resignado, se apoyó contra la pared, dispuesto a ver la pelea
-¡Por qué no puedo pelear yo primero!- exigía saber May en medio de una my acalorada discusión.
-¡Porque debo defender la reputación de la Liga Añil!- replicó Gary, y saco una pokebola de su cinto-¡Y es lo que planeo hacer! ¡Elijo a Kingler!
-¡Lastima que no le ganara a mi planta!
Ambos destellos revelaron dos pokemon distintos: Por parte de Gary eligió a su pokemon tipo agua, un gran cangrejo de color blanco y rojo que tenia unas grandes pinzas (ambas de distinto tamaño) y por parte de Joe, una de las tantas evoluciones de Evee; en este caso en particular fue la de tipo planta.
- ¡Ve Kingler! ¡Rayo burbuja!- ordenó Gary, iniciando el encuentro.
De la boca del pokemon de agua salieron disparados millones de burbujas que se dirigieron certeramente hacia donde estaba el pokemon oponente.
- ¡Agilidad, Leafeon!- Joe le dijo a su pokemon para poder defenderse.
Al pokemon planta no le costó mucho esquivar las potentes esferas, pero Gary había planeado esa distracción desde el principio y Kingler solo la puso en práctica al golpear a Leafeon con un golpe martillo cuando este se había acercado mucho al haber estado concentrado solo en esquivar.
- ¡No quedara solo ahí! ¡Kingler, Hiperrayo!
- ¡Leafeon esquívalo una vez más! ¡Y Usa Hojas Navaja!
Kingler retrasó un poco más la carga de su ataque, únicamente para tomar por sorpresa a su rival ya que por más que este logro evitarlo, la onda de choque fue suficiente para alejarlo. Sin ningún tipo de demora., el pokemon de agua volvió a aporrearlo con un golpe martillo, y lo terminó de agotar con un rayo burbuja.
Leafeon terminó contra la pared, con espirales en los ojos.
-¡Rayos!- suspiró Joe llamando a su pokemon a su pokebola-. Y eso que tenía la ventaja de tipo.
-Pero tu oponente es campeón de la Liga, obviamente iba a ser más experimentado que tú-dijo una nueva voz-. Nunca debes confiarme, amor.
-Si lo sé, Giselle- respondió el chico mirando hacia atrás- aun tengo mucho que aprender.
Detrás de él estaba la hermosa joven de la foto. Usaba una pollera corta color azul, un chaleco de igual color, y una camisa blanca. Su pelo color caramelo enmarcaba sus bellos rasgos y resaltaba su piel pálida. Todo el uniforme resaltaba sus curvas, desde sus imponentes piernas, su cintura estrecha, y sus pechos generosos. La chica corrió a abrazar a su novio que la recibió gustoso para darle un beso en la mejilla y susurrarle algo en el oído. Ante su súbita aparición, Gary y Ash volvieron a sonrojarse.
-Es realmente hermosa- suspiró Gary embelesado-. Parece una estrella de cine.
Ash fue más lejos ya que atravesó la pista para tomar sus manos, y besarlas galantemente.
-Mis ojos me engañan porque nunca vi tal belleza- le dijo con una voz ronca que May conocía demasiado bien-. Mi día mejoró considerablemente al conocer a semejante ángel.
-Gracias, me halagas, pero tengo novio- le contestó sonrojándose levemente y señalando a Joe para después dar a su rostro una sombra de picardía, y guiñarle el ojo al moreno-. Pero debo decir que si no estuviera ocupada, saldría contigo. ¡Definitivamente eres mi tipo!
-Por favor no alimentes mi corazón con falsas esperanzas- le suplicó Ash, aun en plan seductor- Ya que aun intenta sobreponerse de tu rechazo que lo ha roto en mil pedazos.
May con esto estalló en celos. ¿Por qué las dulces propuestas iban para las desconocidas y a ella le tocaba el pervertido e infantil Ash, lleno de propuestas indecentes y críticas hacia su persona? Esto era más de lo que ella podría soportar. Le iba a enseñar a esa ricachona mimada y al sucio pervertido, que ella era la mejor de una vez por todas.
-Soy la mejor estudiante de esta escuela-se presentó la chica con una arrogancia que podría competir con la de Gary-. La gente me llama estrella, pero solo soy Giselle.
-Eres mi estrella, si sirve de algo- aportó Joe, besándola en la mejilla.
-Te puedo hacer conocer las estrellas-dijo Ash, haciendo un movimiento sugestivo con las cejas.
-Joe es suficiente, pero siempre estamos abiertos a consejos- le volvió a giñar el ojo al chico-. Por el momento me conformo con ayudarte a ser un mejor entrenador pokemon, cielo.
-Solo con tu presencia ya me ayudas, cariño- le respondió acarameladamente su novio.
-¡Párenle con el azúcar! ¡Voy a necesitar una dosis de insulina!- cortó el ambiente May, furica por el romanticismo inútil y todo ese descarado coqueteo-¡Yo May, campeona de Hoenn, te desafío a una batalla!
-Si tanto insistes- respondió la chica.
-¡Golem!–llamó Giselle. Un enorme pokemon rocoso bastante parecido a una roca esférica gigante, salió de la pokebola.
-¡Adelante, Wartortle!–May sonrió con autosuficiencia al ver como su pokemon de agua, una tortuga con cola doble en espiral hacia su aparición.
-¡Rodada! –ordenó enérgica Giselle.
May barajeó una posibilidad.
– ¡Protección!– dijo calmadamente. Por suerte el ataque no falló y Golem terminó retrocediendo por la potencia de la habilidad defensiva.
-Mi turno ¡Hydro Cañón!–ordenó May. El pokemon tomo aire y lanzó una gran esfera chispeante de agua la cual dio de lleno en Golem, sin darle oportunidad de esquivar o refugiarse.
–De nuevo Golem ¡Rodada!–dijo simplemente Giselle sin alterarse.
Un movimiento se escuchó y Golem salió de la humedad del aire solo para impactar contra la tortuga, la cual salió despedida contra la pared.
-¡Perfecto! ¡Ahora termina con Tumba de Roca!- ordenó Giselle triunfante.
-¡Refugio! – Reaccionó rápido May, pero no fue suficiente; las rocas gigantes encerraron a Wartortle, golpeándolo duramente.
- ¡Aguanta pokemon estúpido! ¡No! – Ya era tarde. Su pokemon estaba con espirales en los ojos y derrotado.
-¡No puedo creerlo!- exclamó sorprendida ante su derrota- ¡ Maldito perdedor!
-Un pokemon débil, pero bien entrenado puedo ganar- respondió Giselle-. Podemos tener una revancha si quieres.
-¡Mocosa engreída!- gritó Gary como señal de apoyo a su amiga. Pero la aludida no le importó en lo mas mínimo.
-Recuerda amor, también debes tener en cuenta el nivel a la hora de elegir a tu pokemon, no solo el tipo. Un entrenador pokemon avanzado puede calcular eso.
-Lamento estar en desacuerdo, preciosa-intervino Ash. Por primera vez estaba dispuesto a meterse en una de las discusiones del día- pero un entrenador hace más que eso.
Mientras la discusión se había basado en como uno llega a la liga, esta no le había importado en lo mas mínimo al chico. La consideraba inútil ya que siempre van a ver distintos caminos y diferentes puntos de vista. Por lo que intentar lograr que miles de personas se pusieran de acuerdo, le parecía altamente problemático.
Pero si la discusión trataba del rol de un entrenador en la vida de su pokemon, era un asunto distinto. La chica hacia sonar como si los pokemon fueran solo herramientas que uno podía usar, y eso no le gustaba. Siendo un ninja, se podía identificar con eso. Muchas veces varios de las personas que los contrataron. se olvidaron que eran personas con sentimientos y pensamientos; rebajándolos a niveles insospechados. Y él no iba a dejar que los pokemon fueran tratados de esa manera.
-¿Hace cuanto que eres un entrenador?- quiso saber Giselle-. Por tu edad, debes tener bastante tiempo y muchos pokemon para saber de lo que estoy hablando.
-Solo hace dos meses que me convertí en entrenador pokemon- le respondió, sorprendiendo tanto a Joe como a su novia-. Solo tengo cinco pokemon y no me interesa retar a la liga ni conseguir medallas, así no sé de qué estás hablando, hermosa. Pero puedo enseñarte muchas otras cosas aun mejores.
-Eres guapo pero extraño. Nunca conocí a un entrenador como tú- señaló Giselle para luego señalar a Pikachu- No me extraña entonces que tu Pikachu no quiera entrar a su pokebola, con dos meses no has podido domarlo.
-Pikachu está conmigo desde que tengo cinco años y no puede entrar a su pokebola, porque no tiene una- respondió Ash, una vez más sorprendiéndolos a todos-. Nuestro lazo supera a la de las pokebolas, lindura.
-¡No eres raro, estás loco!- le dijo la chica para luego mandarle un beso-. Tienes suerte de que me gustan los locos.
-¡Ash podrá ser un perdedor patético y un idiota, pero es el mejor entrenador pokemon que conozco y te podría ganar con los ojos cerrados!- aportó Gary en su estilo particular.
Las miradas raras pasaron a él. ¿Qué era lo que pretendía el chico? ¿Animarlo o insultarlo? El aludido no sabía muy bien como tomar esa demostración de parte de Gary.
-Gracias amigo, aunque no sé si alegrarme o enojarme- replicó Ash.
-A pesar de todo no creo que me puedas ganar, guapo- dijo Giselle aun soberbia. Joe decidió no intervenir. Su novia era lo suficientemente madura para saber en qué era lo que se metía.
-Te apuesto una cita: tú y yo en un jacuzzi que si puedo- la retó Ash, sacando una pokebola y lanzándola en el aire como si fuera una pelota de beisbol
-¡Hecho!
-¡Cómo permites que tu novia apueste esas cosas!- espetó una violenta May a un confundido Joe, que se vio apresado por el cuello de su chaqueta y zarandeado sin piedad por la chica.
-Confió en ambos- dijo confundido con ojos espiralados.
Ash sorprendió a todos mandando a su Evee para la inusual batalla. Todos (Gary y May) habían esperado que mandara a Pikachu ya que era el pokemon con el que tenia mas experiencia luchando. Sin embargo, el entrenador pensó que ya era hora que el resto de su equipo demostrara lo mucho que habían progresado en su entrenamiento .Giselle obvió el detalle de que sea un pokemon tierno, y mando un Marowak.
El cual desde un inicio uso su ataque Cara Mala asustando a Evee.
-¡Vamos, Evee! ¡Dakuboru no Jutsu!- fue la primera orden del entrenador. El pequeño zorrito estaba deseoso de demostrar a su nuevo dueño como era en batalla.
Por tratarse de un nuevo rival que no estaba familiarizado con su estilo, Ash le dejó los ojos abiertos al no entender el ataque; pero si pudo reconocerlo cuando una bola de sombras le arrebató el hueso que llevaba Marowak, dejándolo completamente desarmado. Este fue rápidamente tras su arma solo para encontrarse con una pequeña sorpresa.
-¡Kage Bushin no Jutsu!- fue la orden que salió de los labios del entrenador.
Cuando tomó su hueso, se llevó la sorpresa de su vida al encontrase con cuatro Evees.
Giselle no se sorprendió de la habilidad de doble equipo, porque sabía los límites de ese ataque y no era algo para desesperarse.
- ¡Hueso Boomerang!-fue todo lo que dijo con suficiencia, pero no espero que las réplicas de velocidad evitaran el ataque.
Ash no tenia ganas de perder el tiempo. Primero tenía un punto que demostrar y segundo, había un premio importante que ganar. No todos los días podía pasar el rato con una chica sexy en un jacuzzi. Incluso, podía intentar de convencer a May de que se les uniera y hacer las cosas verdaderamente interesantes.
-¡Vamos Evee, consígueme ese momento en el jacuzzi! ¡Ahora usa Jutsu Shuriken y termina con Haipa no Jutsu!– ordenó.
Hasta May que ya se familiarizaba con los raros nombres de los ataques que daba Ash, se extrañó con la última orden. Marowak no esperó ninguna orden y fue con un Hueso Martillo para arremeter contra su oponente pero este se dividió, mandando a sus clones en varias ubicaciones rodeando a su rival, y le descargó un Hiperrayo multiplicado por cuatro.
Marowak terminó chamuscado y con espirales en el piso, totalmente derrotado.
-Vaya nunca creí que perdería así- suspiró guardando a su pokemon- En ningún libro dicen que un Evee puede pelear así. Y ese estilo nunca lo había visto.
-No intenten imitarlo, solo a este bobo le funciona- respondió May por el chico-. Y si piensas en la cita ¡El tiene que acompañarme a Cuidad Carmín! ¡No tiene tiempo para ti! ¡Y menos si eso involucra calor y desnudez!
-Tengo novio y jamás lo engañaría- respondió Giselle con una sonrisa a la vez que se levantaba con la ayuda del mencionado- Gracias, cielo.
-Fue una buena batalla- halagó Joe a los dos competidores- Merece ir a parar a la posteridad.
-Sigo diciendo que deberías ir a batallar en la liga- opinó Gary pensativo-. Los harías polvo.
-Y yo sigo diciéndote que te calles.
Todos se largaron a reír. Pero el momento se acabó, cuando una bomba de humo explotó a sus pies. Ash, instintivamente, sacó un kunai y se puso delante de todos con una actitud más que protectora. Pikachu e Evee, se pusieron a sus costados, protegiendo sus flancos. Ambos pokemon tenían el pelo erizado, sus orejas bajas y mostraban sus colmillos listos para el ataque. Para los otros, toda la situación los tomó por sorpresa. Joe solo pudo ponerse delante de su novia, y Gary y May sacaron sus pokebolas.
La castaña no estaba tan sorprendida por esto porque no era la primera vez que estaba en un momento así, pero aun con esto, se preocupo. Si era lo que sospechaba, todos estaban en serios problemas. Ya sabía lo que era capaz de hacer ese grupo y no estaba segura de que Ash pudiera hacer algo habiendo tantos testigos. El mismo le había dicho hace unos días que guardara en secreto todo lo que sabía de él, porque no quería que los demás sospecharan y le hicieran preguntas que no quería responder. Actuar ahora delante de tantas personas era exactamente lo que menos quería.
Ash estaba que se pateaba a sí mismo. Como no lo habían atacado en unos días, bajó la guardia como un novato y ahora sus amigos iban a pagar el precio. El chico no lo iba a permitir, aun si era a costa de revelar sus secretos. Estaba dispuesto a defender a los suyos con cada porción de chakra de su cuerpo y cada gota de sangre que él tenía. Iba a demostrar que no era ningún tipo de escoria. Que el protegería a sus seres queridos, como su padre una vez lo hizo.
El era Ash Uzumaki, una persona que cumplía con su camino ninja. Un hombre fuerte que no le importaba el destino y tenía la valentía de hacer realidad sus sueños. El era un digno hijo de su padre.
-¡Muéstrense, cobardes!- exigió una vez que el humo comenzó a bajar- ¡Sean hombres y pelen de frente!
-Sabias palabras para un muchachito, pero no olvides que somos malos- dijo una voz femenina-. No jugamos según las reglas.
-Eres valiente pero estúpido-siguió otra voz masculina- No sé porqué el jefe te calificó como nivel A en amenazas.
Los dos que se presentaron eran distintos de la vez pasada. Llevaban el mismo uniforme, el polo blanco con la estrella roja sangrienta. Los mismos pantalones cargo de color negro, con las botas y las boinas haciendo juego. Sólo que esta vez era un chico rubio de pelo erizado con ojos serios y sonrisa sardónica. La chica tenía un largo pelo rojo fuego peinado en una cola alta y usaba flequillo. Notó que sus ropas eran más ajustadas y exhibía un vientre marcado.
-No son los mismos de la vez pasada, aunque son del mismo equipo- dijo Ash observándolos detenidamente- ¿Quiénes son y que quieren?
-Los inútiles de Whitney y Brawly fueron reemplazados y castigados por ser tan incompetentes- explicó el chico tranquilamente-. Somos los encargados de capturarte.
-Queremos que dejes de intervenir en nuestros asuntos- siguió la chica, abrazando a su compañero-. Antes de que tú y tus patéticos amiguitos la paguen caro.
-¡Toquen a mis amigos y los mataré!-replicó Ash enojado. Sus amigos que estaban bastante detrás de ellos, no escuchaban muy bien de que hablaban. Pero intuían que eran cosas serias- ¡Díganle a su jefe que él pagara caro, si se sigue metiendo en los míos!
-Espero que puedas mantener tus palabras- le dijo el chico rubio-. No somos como esos idiotas que has enfrentado antes. Te venceremos y te arrepentirás de haberte cruzado en nuestros caminos.
-¡Pónganse en guardia, y verán que los que se irán con la marca de mi zapato en su trasero, serán ustedes!- los gruñidos de sus pokemon secundaron la moción.
-Por desgracia hoy solo venimos a darte una advertencia- objetó la chica-. La batalla llegará, pero será cuando menos te lo esperes. Barreremos contigo el suelo.
-Los estaré esperando y los vencidos serán ustedes.
-Somos los Akairo hoshi- dijo el chico poniéndose en igual pose que Brawly la primera vez que lo vio-. La estrella roja de la nueva era.
-Pintaremos la historia con la sangre de nuestros enemigos- siguió la chica poniéndose en una pose igual- ¡La primera será la tuya!
Ambos tiraron una nueva bomba de humo y desaparecieron. Ash se quedó mirando fijamente el lugar donde desaparecieron. Así que se había ganado un nuevo enemigo ¡Que vengan e intenten desafiarlo, porque él no se iba a quedar con brazos cruzados! Los iba enfrentar con todo su arsenal, tanto ninja como pokemon. Esto solo significaba más entrenamientos y más obstáculos para saltar en su camino.
El nunca retrocedería, sólo avanzaría hacia delante.
-¿Ash, estás bien?- quisieron saber sus amigos una vez que todo se hubo calmado.
-Estoy bien, no se preocupen, solo querían hablar- respondió el chico. Hizo una seña a May en señal de que luego le contaría más detalles.
-¿Quiénes son? Lucían peligrosos- preguntó Joe mientras abrazaba a Giselle para tranquilizarla.
-Un grupo sin importancia que me sigue desde Ciudad Verde- contó sin dar muchos detalles- Roban pokemon, pero descuiden, la policía les sigue la pista y ya los han atrapado más de una vez.
-Me parece haber escuchado hablar de ellos- contó Giselle llevándose unos dedos a su mejilla en señal de que estaba pensando-. Son grupo nuevo que quieren robar pokemon poderosos.
-Tranquilos, no son nadie- respondió Ash para tranquilizarlos y hacerlos cambiar de tema-. No nos molestaran más.
Giselle y Joe estaban en la salida de la escuela, despidiendo a sus nuevos amigos que partían rumbo a su siguiente aventura. La pareja estaba tomada de la mano y disfrutaban de la vista del atardecer.
-Supongo que hay cosas que no se aprenden en los libros- suspiró la chica recargándose en el hombro de su novio-. Debo esforzarme más para ser una digna oponente.
-Ya eres digna; serás una de las mejores en la Liga- respondió apoyando su cabeza encima de la de la chica-. Sólo te pido que cuando tengas miles de admiradores, no te olvides de mí.
-¿Lo dices por el coqueteo con Ash?- preguntó, separándose del chico para mirarlo a los ojos- pero tú me pediste que lo hiciera. Cuando me abrazaste, me advertiste que él iba a hacerlo y me pediste que le siguiera el juego.
Joe rió avergonzado y se rascó la cabeza.
-Fue todo idea suya- contó el chico-. Dice que le gusta mucho May y que quería ponerla celosa.
-Yo diría que funcionó- opinó Giselle, y luego abrazó a su novio por sorpresa; enterrando su rostro en su pecho-¿Tú te pusiste celoso?
-Un poco- confesó, acariciando su cabello con ternura-. Eres tan linda que temo que puedan robarte.
-Soy tu novia- le tranquilizó acercando sus labios para darle un beso-. Solo tuya
-Eso me alegra.
Y ambos se besaron con el fondo del atardecer. A la distancia el trió dorado los miraba enternecidos por el amor que esos dos se tenían.
-¿Por qué no podemos ser como esos dos?- suspiró Ash mirando a May. Se preguntaba si su plan había funcionado. Por las actitudes de la chica durante el día, diría que sí.
May escucho la pregunta y se plantó ante el entrenador con firmeza.
-Te diré porque Ash Uzumaki- le dijo mirándolo fijamente a los ojos- ¡Porque Joe no es un maldito pervertido aprovechado que espía chicas y las besa sin su consentimiento!
Ash se acercó hacia ella hasta que solo estuvo a centímetros del rostro de la chica. Sonrió socarronamente ante la reacción de May (sus mejillas se pusieron rojas y sus pupilas se dilataron) antes de decirle con esa voz ronca que volvía a todas las chicas locas.
-Te prometo que la próxima vez que te bese y te vea desnuda, será porque tú me lo pediste- le susurró seductoramente-. Y te aseguro que me pedirás por más. Incluso me lo suplicarás.
Y se fue, siguiendo su camino. Dejándola sonrojada, sorprendida y con su corazón latiéndole a mil por hora por las palabras dichas por su amigo. Cuando salió del trance, vio que sus amigos estaban ya muy lejos, teniendo que correr para alcanzarlos.
-¡Ash Uzumaki!- gritó exasperada a la par que corría. Secretamente complacida por las palabras oídas.
-¿Por qué siempre tienes que molestarla?- quiso saber un resignado Gary.
-Porque es divertido.
Continuará…
