Siguiendo la racha de actualización, aquí tenemos el siguiente capitulo de mi adaptación. En este caso, Ash salva a un pokemon que fue abandonado por su entrenador y le da la confianza para salir adelante. Tambien aparecen nuegos enemigos que estaran por nosotros unos capitulos y secretos con respecto a Ash.
A lo mejor (si ya no lo explique antes) a todos les parezca raro que Gary y May aceptan tan facil la excentricidad de ser ninja de Ash pero viendo cada persoanje que ha salido en pokemon no me parece raro. Tambien puede parecer raro que Ash cuente tan facilmente su historia. Hasta ahora solo May ha visto lo mas raro de (que puede caminar por los arboles) y es mejor contar verdad a medias que mentiras absolutas. Los dos castaños no se las ocurrido investigar la historia del moreno ha fondo y si lo hiciera, Latias, Lorenzo y los demas a confirmarían. MAs sobre esto se sabra a medida que avance la historia.
Por lo demas, nada es mio solo la historia.
Parejas principales Ash y May y Naruto y Sakura. Mención de otras parejas como Sai e Ino y Neji y Hinata.
Capitulo 12: Treecko, el pokemon abandonado
Era de noche, las estrellas estaban siendo tapadas por unas cuantas nubes y el viento estaba un poco fuerte. Todo indicaba que una tormenta estaba próxima. De igual manera, el grupo de entrenadores se había acostado a la intemperie. Estaban seguros que, por lo menos esta noche, ninguna lluvia los iba a tomar por sorpresa. Un fuego (cada vez más pequeño) los iluminaba y protegía de los pokemon salvajes.
Los tres amigos estaban durmiendo tranquilamente. Pero, en realidad la figura durmiente de Ash era falsa. Solo era de sus clones. El verdadero había salido para poder hablar con sus padres como todas las noches y después poder caminar y pensar un poco. Con toda la locura que había vivido los últimos días era más que comprensible su necesidad de pensar.
-Las cosas se están poniendo complicadas-dijo Ash a su padre mientras estaba sentado en una rama baja-Mucho mas de lo que creí.
Naruto parecía apoyado contra la rama del árbol pero el chico sabia que estaría apoyado contra algo en su mundo. Su madre y hermanas se habían retirado hace un par de minutos porque Ash expreso su deseo de hablar con su padre a solas. Las mujeres prostestaron un poco pero al final accedieron a dejarlos solos.
-¿Qué te dijeron tus amigos dragones? –quiso saber el rubio. Aun era bastante despistado para nombres y personas.
-Que sabían que esto pasaría pero que por el momento no me pueden decir nada-respondió balanceando sus pies-Que debo parecer un entrenador normal y llegar a las Islas Naranjas.
-Suena como un buen plan, hijo-comento Naruto mirando hacia el cielo-Tu confías en ellos y no creo que te metan en una situación que no puedas manejar.
-Supongo que si-dijo el chico un poco confuso-Pero esa chica era muy buena. De no haber sido un ninja, no creo que hubiera podido con ella. Además era hermosa. Casi mi tipo de mujer.
-Creí que te gustaba tu compañera castaña-quiso saber el rubio, al recibir una mirada interrogativa del chico se largo a reír-Hablas todo el tiempo de ella y con una sonrisa de idiota. Tu madre dice que te pareces a mí en eso.
-Me gusta mucho, creo que podría enamorarme de ella- suspiro Ash, recordando a May y todas las cosas que le gustaban de ella-Pero ella no esta lista para lo que le puedo ofrecer.
Naruto lo miro con poco de pena. ¿Quién mejor que el para entender ese tipo de cosas? Además estaba también un pequeño detalle que el moreno parecía no recordar.
-Ash yo mejor que nadie sé que nadie manda sobre el corazón- le dijo en tono reconfortante-Pero recuerda que tu solo estas aquí temporalmente. No querrás herirla ni herirte a ti.
-Creo que podría convencerla de venir conmigo- explico Ash mirando seriamente a su padre a los ojos-Algo en ella grita que no es feliz aquí.
-Recuerda que aun no la conoces- dijo sabiamente Naruto a su hijo mayor- Por el momento se su amigo y dale apoyo. Si de verdad quieres algo con ella, espérala hasta que este lista.
-¿Cuánto tiempo estabas dispuesto a esperar a mamá?
-La hubiera esperado la vida entera.
Después de esa conversación su padre, el chico solo camino un poco por el bosque. Pensando en que era lo mejor que podía hacer, sobre lo de May, sobre la organización, sobre su misión, sobre su vida en particular y en general. Siempre había pensado que lo que mejor se podría hacer era elegir un camino y seguir adelante. A lo mejor era lo único que le quedaba por hacer.
-Odio crecer-suspiro con las manos en los bolsillos-Solo trae complicaciones.
Ash y sus amigos se habían levantado y estaban decidiendo como poder llegar a Ciudad Carmín. Había sido bastante tiempo el que estaban perdidos y los nervios estaban tensos. El moreno estaba feliz de que tenía un nuevo amigo en su grupo. Sus demás pokemon se estaban haciendo cargo del nuevo, explicándole las bases del entrenamiento, el propósito a cumplir.
En los últimos días, todos sus pokemon estaban progresando de maravilla. En un par de pocos días (para poner al día a Scizor) estarían listos para el siguiente nivel. Pero no todo eran buenas noticias. May estaba impaciente por llegar a la cuidad. Quería poder retar al gimnasio y poder obtener su tercera medalla. Había escuchado rumores sobre ese líder y quería llegar para comprobarlos. La impaciencia de May chocaba con el carácter de Gary. El chico era el encargado de guiarlos y entre tantas exigencias, a veces se perdía. Ash para mantenerse neutral, buscaba con sus binoculares algún nuevo tipo de pokemon.
-Aquí solo hay Spearrow – suspiro el chico bajando los aparatos-No hay nada que pueda atrapar.
-Pero eso no es lo que nos preocupa-dijo May, algo enojada por seguir perdida después de tanto tiempo.
-El que estemos un poco perdidos, no significa que deje de atrapar a todos los pokemon que pueda-replico Ash, calmadamente. Los ánimos ya estaban bastante caldeados para empezar una discusión.
-Me alegro que te diviertas-gruño Gary, mirando furiosamente el mapa para luego posar su furiosa mirada a su amigo- Diviértete todo lo que quieras, eso es todo lo que importa.
-Creo que algunas personas tienen sus ciclos alineados-susurro Ash a Pikachu, con cuidado para que nadie lo escuchara.
May y Gary estaban sentados en una roca revisando el mapa. Intentando por todo los medios encontrar una ruta para poder llegar a Cuidad Carmín. Ash estaba algo mas apartado del grupo buscando nuevos pokemon y rastreando por si habría señas del enemigo. No esperaba que la chica estuviera lista para volver a la acción tan rápido pero su compañero podría estar cerca buscando venganza.
-Que cansada estoy- suspiro May, masajeándose los hombros para intentar liberar un poco de estrés-No creo poder dar un paso más.
-No puedo creer que hemos estado buscando esa estúpida cuidad por casi diez días- se quejo Gary, jalándose los cabellos en señal de frustración- ¡Hemos tenido demasiadas distracciones! Opino que todo es culpa de Ash.
-Secundo la moción-contesto May mirando hacia donde estaba su compañero pero este no les hacia el menor caso a sus dos amigos.
Ash estaba metido en sus pensamientos a la par que sostenía sus binoculares y, sin saberlo, hizo un gesto de dolor. Su pelea de unos días atrás volvió a dejar sus manos quemadas y lastimadas. Además tenía un corte en su nariz, una venda en su mejilla y su ojo derecho por fin estaba dejando de ser color morado. Lo único que tenia de bueno sus heridas era que May se empeñaba en atenderlo y curarlo. Por suerte la había convencido de ponerla las pomadas y remedios naturales de su madre. Sentir su piel suave poniéndole crema, casi valía la pena. Pero le hubiera gustado tener la capacidad de su padre para sanar.
El gesto de dolor del moreno, no paso desapercibido para May por lo que rápidamente busco en su mochila el recipiente donde estaba la dichosa crema casera de la mama de Ash. Ella era una total escéptica con respecto a la medicina holista pero parecía ayudar al chico y no peleaba tanto a la hora de curarlo. Supongo que el chico se lo merecía luego de salvarlos como lo había hecho. Gary parecía aceptarlo como un hecho de la vida pero ella no quería deberle nada. Por eso, insistía tanto en cuidarlo. Para ella era una forma de estar a mano.
Por eso se acercó hasta el chico con el remedio en la mano.
-Estira- le ordeno cuando estuvieron cerca. Ella ya había destapado el envase y estaba listo para aplicarlo- Se que te duele.
-No hace falta-murmuro Ash pero igual extendió sus manos hacia la chica. May le saco sus guantes y unto la crema por sus lastimadas extremidades-Estas exagerando.
-La cara de alivio se te nota de lejos-le replico la chica mientras untaba un poco mas, antes de volver a ponerle los guantes-No hace falta que te hagas el fuerte.
-Me gusta cuando te pones ruda-le elogio en tono pervertido-Se como podemos aprovecharlo mejor.
-Deberías callarte- le dijo May cuando se alejaba roja como siempre que el hacia uno de esos comentarios.
-¡Y ustedes deberían buscar un hotel!- les espeto Gary-Si no me van a ayudar, al menos no me obliguen a ver sus coqueteos.
-Nadie esta coqueteando-dijo May aunque su tono no sonó muy convincente. Ash se acercó a donde estaba Gary y miro por encima de su hombro el dichoso mapa.
-No soy bueno leyendo mapas pero creo que esa ruta nos lleva a Cuidad Carmín- dijo indicando un lugar en el mapa.
-Tienes razón-dijo May, feliz por tomar el camino correcto después de tanto tiempo-Deberíamos marcharnos, la tormenta esta cerca.
-Esperemos llegar al centro pokemon antes de que eso ocurra.
Su pusieron en marcha lo mas rápido posible. El día si bien estaba soleado estaba bastante ventoso y había nubes a lo lejos acercándose, indicando que un temporal estaba bastante cerca. Ninguno quería estar desprotegido cuando pasara eso. Por lo que decidieron apurarse todo lo que podían. May iba adelante muy emocionada, le seguía Gary que estaba en su humor de costumbre y Ash y Pikachu cerraban la marcha.
De la nada una enorme sombra salió en su camino. Parecía algo vivo porque la cabeza se movía y hacia ruido. May, tomada por sorpresa, grito bastante asustada.
-¡Un pokemon gigante!-grito y se puso detrás de Gary-¡Alguien haga algo!
-¡Que yo sepa el héroe es Ash!-se enojo el castaño al ser usado como escudo humano por parte de la chica aunque algo encantado por ser el que protegía a la chica-¡Idiota haz algo!
-¿Qué quieren que haga?- pregunto relajadamente Ash, señalando a la sombra-Es solo un pokemon en una roca.
Los dos castaños vieron hacia adelante y la sombra se aclaró. Resulto ser solo una gran roca de color marrón, alta y escarpada. Encima de esa roca estaba un pokemon sentado (como lo había dicho Ash). Era de color verde, pequeño, de apariencia débil y un tanto enferma. Tenía una cola verde parecida a una semilla y masticaba una rama en su boca. May lo reconoció al instante al ser de su región.
-¡Es un Treecko!- exclamo algo avergonzada la castaña por su comportamiento anterior. Gary también estaba algo cohibido.
Ash solo saco su pokedex y apunto al pokemon tipo planta para saber mas cosas de él. Había estudiado a todos los pokemon de las regiones pero no siempre se acordaba de todos los detalles y siempre era útil consultarlo. Como siempre una voz metálica y sin emociones recito la información sobre el Treecko.
"Treecko, el Pokemon de la madera. Treecko pude escalar paredes lisas y verticales y usar su gruesa cola para atacar a sus adversarios."
-Suena fuerte-comento Ash, guardando su pokedex y viendo detenidamente al pokemon- Debería capturarlo.
-¡No, este es mio!- se adelanto May sacando una pokebola-Cuando fui con el profesor Birch quede decepcionada por no llevarme uno. ¡Así que será mio!
-¡No te creas mocosa!- se interpuso Gary también con una pokebola en la mano- ¡Sera mio!
-¡Es mio!
-¡No, es mio!
-¡Mio!
-¡Mio!
-¡Cállense y miren!- les reto Ash separándolos y señalando al motivo de la discusión-Algo no anda bien, parece que esta algo débil.
Efectivamente el Treecko respiraba pesadamente. Se notaba sus ojos soñolientos y corría sudor por su rostro. Incluso el simple hecho de masticar su rama le parecía algo muy difícil. Ash podía decir que este pokemon estaba muy debilitado.
-No quiero pokemon enfermos-dijeron ambos castaños y guardaron sus pokebolas. Pero el moreno se adelanto y saco una propia.
-Creo que lo mejor es que lo capture y lo llevemos al centro pokemon- dijo lanzando la pokebola hacia el pokemon planta.
-Ash al rescate- murmuro May y Gary solo se encogió de hombros. Pero la pokebola no lo capturo porque el pokemon rápidamente se defendió golpeándola con su cola. Esta regreso a la mano del chico.
-Lo veo bastante sano- aporto May viendo lo que había pasado.
-Tal vez debería mandar a Pikachu-murmuraba el chico pensando en como debería actuar- Solo quiero debilitarlo por su bien.
-Podrías dejarme a mi, tengo muchos pokemon que tienen ventaja de tipo sobre el- dijo May.
-Lo mismo digo-apoyo Gary pero el muchacho declino la petición.
-No parece lo suficientemente fuerte para pelear-dijo Ash a sus amigos y estos debían opinar que el chico parecía tener razón- Lo intentare con la pokebola una vez mas.
Pero el Treecko volvió a rechazarla.
-Ese Treecko tiene un problema de actitud bastante serio- dijo Gary después de ver como el pokemon se negaba a ser capturado.
-Me resulta conocido-exclamo May burlonamente, buscando el apoyo de Ash pero el chico estaba ocupado pensando en otras cosas más importantes.
-Acá hay algo raro- se dijo y luego apoyo a su amigo en el suelo-Ve y habla con el. A lo mejor averigües algo.
El pokemon amarillo asintió y subio a la roca bastante rápido. Los tres humanos se quedaron en su lugar, esperando que el ratón eléctrico tuviera suerte y pudiera averiguar que estaba pasando con el pokemon verde. Los dos pokemon hablaron un poco. Pikachu pareció insistir sobre un punto en particular y Treecko solo lo negó. Después de eso el pokemon eléctrico bajo la roca y se puso ante los entrenadores.
-¿Cuál es su historia, Pikachu?- pregunto Ash impaciente.
El pokemon eléctrico comenzó a hacer algunos gestos extraños. Los dos castaños se miraban confundidos por no saber que era lo que el pokemon quería decir pero parecía que para Ash todo estaba muy claro.
-Gracias Pikachu, fuiste muy útil-agradeció Ash a su pokemon que salto a sus brazos para recibir cariños por parte de su entrenador. El chico no dudo en acariciarle la cabeza tiernamente.
-No entiendo como interpretaste esos gestos tan raros- opino May con los brazos cruzados- Parecía que imitaba un borracho.
-Para mi fue muy claro.
-¿Cómo haces para entender también a tu pokemon?- pregunto Gary suspicaz- Parecerían que hablan el mismo idioma.
-Hemos estado juntos por casi diez años-contesto con una sonrisa. El pokemon no se quedo atrás-Somos un equipo perfecto.
-Volviendo al tema de la cosa subida a la piedra-dijo la castaña, señalando al pokemon en la roca-¿Qué averiguaste sobre el?
-Según Pikachu, Treecko esta en la roca esperando a alguien que lo recoja-conto a los demás, no muy feliz con la situación. Sus ojos se llenaron de preocupación al ver al pokemon planta.
-¿Pertenece a alguien?-quiso saber Gary, también preocupado por el pokemon.
-No estoy muy seguro.
-Si tiene a alguien que viene a buscarlo, deberíamos dejarlo-opino May a los dos entrenadores- Lo mejor es dejar que su entrenador se ocupe de él.
-Espero que venga pronto-respondió Ash, no muy seguro de dejarlo solo. Pero Gary estuvo de acuerdo con la sugerencia de May e insistió al moreno para irse.
Los tres se dieron la vuelta pero Ash miro una última vez al pokemon. Realmente parecía encontrarse muy débil. Incluso tal vez necesitara atención médica. Pero como sus dos amigos se habían encargado de decirle, eso no era asunto suyo. El grupo siguió caminando por un ruta.
Los chicos se alegraron ante eso. Todo parecía indicar que ya no estaban tan perdidos y estaban más cerca de llegar a Cuidad Carmín. Encima de ellos, las nubes se estaban acumulando y el viento soplaba cada vez fuerte. La tormenta estaba cada vez más cera y eso preocupaba a los chicos. Por suerte una construcción de madera con techo rojo y una gran P se alzó ante ellos.
-¡Miren, es el Centro Pokemon!-grito la castaña muy feliz al verlo. Estaba ansiosa de un poco de chocolate caliente y un buen baño.
-Debe ser el del mapa- señalo Gary, revisando al susodicho.
-La ruta veinticuatro debe de estar cerca-aporto Ash, también emocionado ante la perspectiva de dormir bajo techo. De pronto, noto las chispas que salían de las mejillas de Pikachu y se dio cuenta que la tormenta los había alcanzado-¡Corran!
Antes de que tuvieran tiempo de preguntar porque, una fuerte lluvia cayo sobre ellos. Todos comenzaron a correr lo mas rápidamente que pudieron con dirección al centro pokemon. Por suerte estaba cerca y no se mojaron lo suficiente para preocuparse. Adentro del centro, estaban varios entrenadores, algunos sentados cerca de un fuego que estaba prendido en el medio del salón, otros estaban hablando por ahí y no faltaba alguno sentado en alguna mesa comiendo algo caliente.
Ash y el grupo no tenían ningún pokemon herido o que necesitara cuidado por lo que después de secarse con sus toallas decidieron comer algo. Gary se sentó en una de las mesas mientras May iba a buscar la comida. El moreno se quedo parado enfrente de la ventana viendo la lluvia caer. Realmente era una tormenta muy fuerte, el viento soplaba sin piedad y las gotas se estrellaban con fuerza contra el vidrio.
El entrenador estaba muy preocupado al recordad al Treecko. May llego con sendos platos llenos de comida.
-Aquí tienen- les dijo mientras le pasaba a cada uno su plato-Es sopa caliente.
-Gracias-murmuro Gary, llevándose una cuchara a la boca para degustarla. Estaba sabrosa y el calor se estaba extendiendo de forma agradable por su cuerpo.
-¿Qué sucede Ash?- pregunto May que también había empezado a comer al notar que su amigo no dejaba de mirar por la ventana.
El chico, con un suspiro, se alejó de la ventana y se sentó enfrente de su plato. Pero en vez de comerla solo jugo un poco con la cuchara antes de dejarla de nuevo en su sitio. Luego apoyo su cabeza sobre una de sus manos y siguió pensando.
-No te vamos a preguntar de nuevo que te pasa, idiota- le hizo saber Gary a su amigo. La castaña asintió, dándole la razón.
-Estaba pensando en ese Treecko-admitió el chico, algo preocupado- Espero que alguien lo haya ido a buscar.
-No creo que sea tan estúpido de quedarse en la lluvia-dijo May, empezando a comer su sopa tranquilamente-Además seguro que ya lo habrán ido a buscar.
-Deberías tranquilizarte un poco-aporto Gary dejando la cuchara en su plato-Siempre te dejas llevar mucho por la situación.
-Mama siempre dijo que tengo la cabeza demasiado caliente-contesto Ash con nostalgia y luego suspiro-Supongo que tienen razón.
Estaban por dar el tema por terminado y seguir comiendo pero unas risas burlonas invadieron la sala. Cerca de donde ellos estaban, un grupo de entrenadores estaban sentados enfrente de una mesa. Con una sola mirada Ash supo que los jóvenes que estaban ahí, eran del tipo que el más odiaba. Engreídos, crueles y sin escrúpulos. Del tipo abusón que el tanto despreciaba. Un chico con el cabello azul y estilo vaquero (el moreno pensaba que se veía ridículo) parecía ser el líder ya que se pavoneaba de la cantidad de pokemon que había atrapado. Ash pensó que deberían estar vacías por las regla de seis por persona por lo que solo eran palabras. Lo hubiera dejado estar pero escucho algo que le lleno de ira.
-Si que tienes muchos pokemon, Damián- le dijo uno de sus múltiples acompañantes- Casi te tengo envidia.
-Lo se- respondió engreídamente el mencionado. Su forma de hablar hacia que Gary pareciera humilde (y eso es mucho que decir)-Es una buena colección.
Los que lo rodeaban no paraban de alabarlo. Diciéndole lo buen entrenador que era, lo inteligente y apuesto. Ash pensó que gastarían menos saliva si solo se arrodillaban y le besaban las horribles botas blancas de vaquero.
-Creí que también tenias un Treecko-dijo uno de los chicos, cayendo en la cuenta que la pokebola de dicho pokemon estaba vacía.
-Si pero era realmente débil-replico encogiéndose de hombros como si el pokemon no importara- No podía vencer a nadie, ni siquiera a uno mas débil que él.
El grupo de tres amigos solo seguía la conversación sin aportar nada. May no quería intervenir para nada ya que solo quería comer. Sin mencionar que los pokemon no le ocasionaban mas que indiferencia. Gary estaba algo distraído pensando en su casa pero también seguía la plática de los chicos. El que no se perdía ni una palabra era Ash. Cada palabra hacia que su sangre comenzara a hervir de odio. Su padre le había enseñado sobre lo nocivo que era ese sentimiento pero no lo podía evitar. Lo que mas le enojaba eran los abusivos, había tenido experiencia malas y les guardaba un leve rencor familiar (nunca olvidaría que ellos hicieron que la infancia de padre y en menor medida la de su madre, fueran un infierno). Nunca les perdonaría eso, sabiendo que sus padres eran las personas más dulces del mundo.
-¿Y que hiciste con el?- quiso saber uno de los chicos que rodeaban a Damián. Ninguno se le notaba preocupado por la desaparición del pokemon, mas bien querían un motivo para seguir riéndose.
Damián, por supuesto, no les decepciono.
-Lo deje abandonado sobre una roca-contesto con un tono burlón, como si estuviese contando una anécdota muy chistosa en vez de confesar que había dejado atrás a uno de sus compañeros- El pobre era tan bobo que no importaba lo que le hacia seguía detrás mio.
Gary y May intercambiaron una mirada y el chico señalo a Ash que estaba con los puños apretados y mordiéndose los labios. Todo su cuerpo estaba en tensión y sus amigos supieron que explotaría muy pronto. Damián, ajeno al peligro que estaba por enfrentar, siguió contando la historia.
-Al final lo deje diciéndole que lo volvería a buscar- dijo con esa sonrisa malvada- El muy idiota debe estar ahí, bajo la lluvia, esperándome.
-Así que él fue que abandono a ese Treecko-comento May, mirando su plato vacío- Misterio resuelto.
-Pobre, aun lo debe estar esperando-suspiro Gary, sintiendo algo de pena. La tormenta estaba muy fuerte y por mas que el Treecko fuera tipo planta, tanta agua lo iba a afectar. De pronto, escucho un fuerte golpe sobre la mesa y vio a Ash parándose decidido y muy enojado (mas de lo que Gary había tenido el placer de conocer)- ¡Espera, Ash! ¿A dónde vas, tarado?
Ash se dirigió, hirviendo en rabia, hacia donde estaban el grupo de chicos que seguían riéndose del destino del pokemon planta e incluso uno o dos estaban haciendo chistes de muy mal gusto sobre como se iba a morir ahogado y otras cosas crueles. Hubieran seguido toda la noche pero fueron sorprendidos ya que un chico moreno se puso enfrente de ellos y cogió a Damián por las solapas de la camisa y lo elevo en el aire, zarandeándolo sin piedad. El chico de pelo azul le estaba por decir que lo baje pero se quedo mucho ante la mirada negra de Ash
-Ve a traerlo- le ordeno en un susurro mortal, que casi hizo que mojara sus pantalones-Treecko aun esta esperándote, ve por el ahora.
-¿Y si no lo hago?- pregunto con altanería, decidiendo que lo mejor que podía hacer era no mostrar lo intimidado que estaba-¡¿Qué me harás?!
-¡Te daré tal paliza que ni tus padres podrán reconocerte!- le espeto, casi sin controlarse. Un poco mas y sus ojos se pondrían celestes pero este chico lo enervaba-Le mentiste a tu pokemon, ahora esta bajo la tormenta por tu culpa. ¡Podría morir!
Con un poco de esfuerzo, Damián se soltó del agarre de Ash y se levanto enfrentándolo cara a cara. Pero era obvio que el mas imponía era el moreno.
-Lo que yo haga no asunto tuyo-replico, enojado por la vergüenza que estaba enojado-¡No deberías meterte en los asuntos de los demás!
-Deberías hacer lo que él dice-aporto Gary que se acercó con May para ver que era lo que estaba pasando-El idiota sabe poner a la gente en su lugar.
-¡¿Qué dijiste?!-pregunto Damián a al castaño que había llegado recién. Todo parecía indicar que la situación estaba empeorando.
-¡Te haces llamar un entrenador pero eres solo un mentiroso y un bueno para nada!- le dijo Ash con rabia a Damián- Seguro no eres mas que un cobarde.
-¿Acaso quieres pelear conmigo?- le pregunto el aludido, tomando una de sus pokebolas de la mesa.
-Nos salió listo el muchacho. ¿Alguien tiene un premio para darle?- pregunto Ash con sarcasmo pero en vez de tomar una de sus pokebolas, hizo crujir sus puños de forma amenazadora-Mejor usa tus puños. ¡Si eres hombre, defiende tus palabras con tu sangre!
Los dos entrenadores se miraron a los ojos por unos segundos. La tensión era tanta y tan palpable que incluso May estaba siendo afectada. Ash estaba por lanzarle a por Damián cuando la enfermera Joy apareció detrás de ellos y prestamente los separo.
-¡Ya conocen las reglas! ¡Nada de pleitos ni peleas personales!- les advirtió, mirando seriamente a cada uno de ellos-Es una falta de respeto para sus pokemon y el resto de los entrenadores.
-¡Díganselo a ellos! Ellos empezaron-denuncio Damián, dándose media vuelta y alejándose con sus amigos para ir a descansar. Ash los siguió mirando con odio.
-Les recomiendo que no se metan con ellos, tiene muy mala reputación- les aconsejo la enfermera con una sonrisa, antes de alejarse para seguir con sus deberes.
-Gracias por el consejo- agradeció Gary, sonrojándose un poco. Siempre había tenido una pequeña debilidad por las enfermeras. May solo le bufo un poco indignada y Ash no dijo nada.
El moreno sin decir mucho, se dio la vuelta y corrió hasta la puerta. Tomo uno de los pilotos y comenzó a ponérselo. Sus amigos se acercaron hasta donde estaba, preguntándose si su amigo había terminado de enloquecer.
-¿A dónde vas?- quiso saber Gary pero algo le decía que ya sabía la respuesta.
-Voy a buscar a ese Treecko- le respondió terminando de cerrar la prenda de plástico encima suyo.
-¡Eso es una locura!- le dijo May, alarmada-Salir con esta tormenta a buscar un pokemon herido es muy peligroso.
-¡Nadie te pidió que vinieras!- le grito, perdiendo la paciencia pero se contuvo al ver la mirada asustada de May. No quería gritarle o tratarla mal pero toda la situación lo estresaba mucho-Lo lamento, no quise gritarte. Gracias por la preocupación, preciosa pero es algo que debo hacer.
-¿Necesitas ayuda?- pregunto Gary, dispuesto a salir con Ash pero el moreno solo negó con la cabeza.
-Sera más rápido si voy solo- replico el chico poniéndose enfrente de la puerta para abrirla. Pikachu salto a sus hombros para ir con el pero para su sorpresa, su entrenador lo bajo de su espalda y lo puso en manos de la castaña- Mejor quédate y cuídalos en caso de que pase algo.
-Pika, pika-acepto el pokemon, no muy convencido pero había aprendido a confiar en el juicio de su entrenador.
Ash salió del centro pokemon y corrió bajo la lluvia para internarse en el bosque. Sus amigos lo miraron por la ventana hasta que su silueta se perdió entre las hojas de los arboles. May se quedo muy intranquila al igual que el pokemon eléctrico en sus brazos. Gary, al ver esto, le puso una mano en el hombro a su amiga.
-El estará bien- le consoló- Ya veras.
-Mas le vale que este bien- contesto la chica- sino lo matare.
Tan pronto dejo el centro y su cuerpo no era mas visible desde el lugar, Ash tomo impulso y salto hacia las ramas para avanzar sobre ellas. Sino hubiera estado tan preocupado por el pokemon, hubiera disfrutado volver a viajar por entre las hojas. Mando un poco de chakra a sus pies para avanzar más rápido. Rezaba por no llegar tarde y encontrarse con algo que realmente no quería ver.
Toda esta situación lo abrumaba. No podía creer que hubiera personas que trataran a sus pokemon de esta manera y los dejaran abandonados por la simple excusa de ser considerados débiles. Ash pensaba que si un pokemon se podría categorizar de esa manera, era culpa del entrenador que no sabia sacar su verdadero potencial. Su familia decía que tenia un corazón tan amable que aun se sorprendía por la maldad del mundo. Sus padres siempre le habían advertido contra la crueldad del mundo en general y del mundo ninja en particular. Había que admitir que había visto algunas cosas que le hacían perder su fe en las personas pero nunca creyó que ese odio pudiera estar también presente en este mundo.
Como hijo adoptivo del Hokage y héroe de la Cuarta Guerra Ninja, él siempre fue el blanco de las miradas de muchas personas. Estas miradas podían ser de respeto y aprecio pero había algunas que eran de desconfianza. Desde pequeño, le toco tratar con gente que lo desafiaba e intentaba desacreditarlo (principalmente era algunos que estaban en contra de la forma en que su padre manejaba la aldea) pero él siempre los ignoraba a menos que tocaran puntos sensibles (como sus padres o hermanas).
Nunca entendería a esas personas que encuentran su placer en molestar y rebajar a los demás. ¿Eran tan débiles que necesitaban humillar a otras personas? ¿Tan inseguras eran que necesitaban reafirmarse con el miedo ajeno? Para el, esa siempre fue la salida del cobarde y era mucho mejor ganarse el respeto y el aprecio de los demás que su miedo y su recelo. Era como su padre siempre decía, los Hokages lo son porque la gente los reconoce. Las palabras de Itachi Uchiha no habían caído en el olvido, aun después de tantos años de su muerte.
También le gustaba la que su padrino decía cada vez que alguien lo cuestionaba por su personalidad fría y silenciosa. Según el, lo más ruidosos era los más débiles. Aunque siempre recalcaba que la única excepción era Naruto. Cuando reto al cretino de Damián a defender sus palabras con sangre no era una simple provocación o una broma. Ash siempre estaba dispuesto a defender sus creencias hasta donde fuera necesario.
No importaba si tenía que aguantar algo de dolor. No iba a ser la primera vez que tendría que hacerlo.
Flash Back (Seis años atrás. Sunagakure)
Un Ash de nueve años se encontraba paseando por las calles de Suna, muy tranquilamente. Pichu estaba en su hombro como siempre. Estaban de visita en el país del viento como motivo del cumpleaños del Kazekage, su padrino y uno de los mejores amigos de su padre, Gaara. Sus padres, las gemelas y su padrino (junto con sus hermanos) se habían quedado en el restaurante donde se habían juntado para poder hablar y ponerse al día luego de meses de no haberse visto.
El, no se quiso quedar por querer recorrer la aldea. Era la primera vez que venia ya siempre era su padrino el que iba a visitarlo. Sus padres siempre aludían a su juventud (primero la de él y luego la de sus hermanas) y la usaban como excusa para no llevarlo a visitar a su padrino en la su propio país. Ahora que era lo bastante grande (al igual que sus hermanas) sus padres por fin accedieron a llevarlo de viaje. No quería desaprovechar la oportunidad en un restaurante y pidió permiso para ir a recorrer el lugar. Sus hermanas no vinieron porque estaban muy ocupadas comiendo un postre.
A Ash le atraía mucho esta aldea, tan distinta a la suya propia. Sus edificios eran tan diferentes ya sea en sus diseños o en sus materiales. Le gustaba el clima, el viento que se movía entre sus cabellos, la arena que estaba siempre presente. En cierta forma, casi creía que esa aldea era mágica ya que tenia un encanto medieval muy parecido a los cuentos que su madre les contaba antes de dormir. No conocía muchos países fuera del suyo y este (quería ir a conocer la aldea del rayo y también le llamaba el país de las olas) pero parecía que este era su favorito.
Quería conocer la torre del Kazekage y se estaba por dirigir hacia ahí cuando escucho un lloriqueo y unas risas. Con su curiosidad picada decidió que era mejor ir a ver que era lo que estaba ocurriendo. Camino unos metros para encontrarse con unos chicos encerrando a otro más pequeño. Los otros parecían mayores, tenían sus bandas que los identificaban como gennin de la aldea. El molestado era pelirrojo y de contextura débil. No parecía ser mucho mayor que él. A medida que se acercaba pudo escuchar como los más grandes se burlaban del pequeño por no haber pasado un examen en la academia. Por su edad, no creía que fuera el examen para convertirse en gennin pero Ash sabia la mayoría de las veces, cualquier escucha bastaba.
Podía escucharlos llamarlo débil, patético y basura. Se burlaban de la muerte de su padre, de como su madre tendría que venderse en la calle para mantenerlo y que seguro que lo iba a abandonar por endeble. Que se iba a casar de nuevo y que lo iban a olvidar. Que a nadie le importaría lo que seria de él. El pobre niño lucia aterrado, sus ojos marrones se llenaron de lágrimas y sus sollozos solo alentaban más las burlas y las risas crueles.
El pequeño Ash estaba furioso por lo que estaba viendo y oyendo ¿Quiénes se creían que eran para tratar de esa manera a un compañero ninja? ¿Siendo los mayores no deberían dar el ejemplo, en vez de imponerse de esa manera? Tenía que intervenir pero no sabía muy bien que hacer. El mismo solo había empezado hace poco la academia y solo sabia los fundamentos básicos de todo. Pichu era fuerte pero no podría contra cuatro gennin el solo. Lo mejor que podía ser era correr y buscar ayuda pero no creía que los chicos tardarían mucho en ponerse violentos. Distraerlos y salir corriendo con el niño hasta el restaurante parecía ser la opción lógica. Sin embargo, estaba seguro que ellos serian más rápidos por su entrenamiento y experiencia en sus misiones.
Al parecer solo quedaba una opción y no iba a ser fácil.
Primero tomo un par de piedras y se acercó silenciosamente a donde estaban los chicos. Algo que podía agradecer era su buena puntería y desde una corta distancia no era posible fallar. Los enemigos estaban tan ocupados que no se percataron que Ash estaba cerca. Antes de hacer cualquier cosa, le dio unas indicaciones a Pichu para que hiciera una vez se pusieran en acción.
Sin perder tiempo arrojo las piedras a las cabezas de los atacantes que se dieron vuelta para ver quien era el idiota que se metía con ellos. Vieron como Ash se abalanzo contra ellos, empujándolos contra el suelo y tomo la mano del chico para salir corriendo. Inmediatamente, los chicos comenzaron a perseguirlos.
-¿Cómo te llamas?
-Me llamo Kota.
-Soy Ash y tengo un plan para salir de esto.
-No creo que funcione, ellos son muy fuertes.
-Soy mas inteligente- le replico, parándose de pronto- Ve y busca a mis padres. Mi amigo te guiara.
-¡¿Qué vas a hacer?!
-Me quedare y los detendré- le contesto Ash- Ve y tráelos, te daré el tiempo que necesitas.
-Pero…
-¡Ve ahora!
Kota solo asintió y corrió siguiendo a Pichu muy aturdido para si quiera preguntarse que era el pokemon. Ash corrió un poco desviándose, intencionalmente. Sabía que su padre y Pichu lo encontrarían. Solo necesitaba que los chicos se concentraran en el, el tiempo suficiente hasta que la ayuda llegara. Y Ash sabía lo que tenia que hacer para que eso pasara. Corrió hasta un callejón y paro dándose la vuelta para enfrentarse a sus agresores.
-Creí que los gennin eran mas rápidos- le provoco al verlos llegar- Mi hermana de cuatro años corren mas rápido que ustedes.
-¿Cuál es la gran idea?- le pregunto uno de los chicos- ¿Acaso quieres una paliza?
-Me habían dicho que los ninjas de la arena les gusta meterse en pantalones ajenos- contesto Ash, casualmente- Pero no creí que fueran pedófilos.
-Eres un idiota- le dijo otro de los chicos y se acercó para darle un golpe. Ash lo recibió sin quejarse. Es mas solo se froto un poco la mejilla y le sonrió a su agresor.
-Con razón atacas a los niños, golpeas tan fuerte como ellos-replico Ash y por eso recibió una patada en el estomago.
-¿Eso tenia que dolerme?
Ante sus evidentes provocaciones los chicos se lanzaron por el, derribándolo en poco tiempo. Ash no se defendía pero los insultaba. Su plan era hacer que los chicos se concentraran en el mientras Kota traía a sus padres y al Kazekage. Si los atrapaban con las manos en la masa no iban a tener ninguna defensa. Solo esperaba poder aguantar lo suficiente para poder ver la cara de los idiotas cuando supieran que sus acciones podrían empezar una guerra.
Los chicos siguieron pegándole hasta que sintieron cuatro brazos de chakra los rodearon y los alejaron del cuerpo del chico. Detrás de ellos vieron algo que los dejo sin aliento, una mujer de pelo rosa que se tronaba los puños, al Kazekage que los miraba mas fríamente que de costumbre y un hombre de pelo rubio de cuyas espaldas salía los brazos. Todos los reconocieron.
Era imposible no reconocerlo. Ash se sentó con dificultad y les sonrió con su cara destrozada.
-Olvide mencionar que mi papa es Naruto Uzumaki- les dijo- Creo que sabrán quien es.
Fin del Flash Back
Esos chicos fueron sancionados y degradados. La paliza valió la pena solo por ver sus caras al saber que nunca serian ninjas de nuevo. Después tuvo que enfrentarse a su castigo y a los sermones interminables de su madre y padre combinados pero a la larga todo salió bien. Aun se veía con Kota (que ya era chunnin) y pudo demostrar que los abusones no ganaban nada.
Llegando al lugar donde estaba el Treecko vio que una banda de Spearrow que lo rodeaban para atacarlo. Rápidamente salto hasta la roca y los espanto de varios golpes. El pokemon estaba mucho mas débil que cuando lo vieron por la tarde. Ardía de fiebre y apenas respiraba. Ash llevo una mano a su pecho que se ilumino de chakra verde para evaluar su estado. Treecko esta seriamente deshidratado y sufría una gran desnutrición que afectaba seriamente su sistema inmune. El moreno maldijo ya que esto estaba muy fuera de su nivel, su conocimiento medico se reducía a curar traumatismos leves no enfermedades infecciosas. Deseo que su madre estuviera en ese momento. Lo único que pudo hacer fue transferirle un poco de chakra para fortalecer su cuerpo, envolverlo en su piloto y salir corriendo hasta el centro pokemon.
-Vamos resiste, Treecko, no le des el gusto a Damián- lo alentaba Ash a la par que corría lo mas rápido posible. El viento no o ayudaba al igual que la lluvia. Además también debía procurar que el pokemon estuviera seguro y no se mojara más de lo debido.
En el centro pokemon, Gary, May, Pikachu y la enfermera Joy (que había sido avisada sobre la situación) estaban esperando a que Ash volviera con Treecko. Todos estaban muy preocupados. May no dejaba de caminar en círculos y Pikachu miraba atento por la ventana. La enfermera Joy preparaba todo porque sabía que una vez que Ash llegara el tiempo seria esencial y Gary tenía sus manos en la cabeza. De pronto Pikachu señalo algo y todos pudieron ver como Ash venia hacia ellos con un bulto en sus brazos. Rápidamente entro al lugar.
-¡Enfermera! ¡Treecko esta muy grave, casi no respira!- urgió Ash, depositando al bulto en los brazos de la enfermera a la que solo le basto una mirada para saber la gravedad de la situación.
-¡Rápido, no tenemos tiempo!- aviso, llevándolo a la sala de urgencia. Antes de entrar, Ash la tomo de las manos y la miro a los ojos (que estaban teñidos de lágrimas)
-Por favor, sálvalo. Tiene que ponerse bien- le suplico el entrenador con una voz rota. La enfermera se puso un poco colorada y desvió la mirada apenada.
-Te prometo que haré todo lo que pueda- le dijo cohibida y entro a la sala.
-Este no pierde tiempo en coquetear- susurro May molesta y celosa al ver el intercambio.
-Creo que este no es el momento de decir esas cosas- le indico Gary viendo lo preocupado que estaba su amigo por el pokemon.
Esperaron un largo rato en el pasillo. May se puso a escuchar música para pasar el tiempo. Gary se sentó en una silla pero Ash seguía mirando esa puerta por donde la enfermera hacia desaparecido rogando a los dioses de su mundo y de este para que Treecko se pudiera salvar.
-Vamos Treecko, tienes que ser fuerte- pensaba el entrenador cada vez que cerraba sus ojos en una plegaria muda.
Después de lo que parecieron ser horas, la luz de emergencia se apagó y la enfermera salió bastante satisfecha de si misma. Les dijo que el pokemon estaba débil y cansado pero que iba a estar bien por la mañana. Les mostró como Treecko estaba durmiendo en una incubadora. Su respiración estaba más tranquila y consistente que antes.
-Con descanso y muchos cuidados, estará bien por la mañana-aseguro la enfermera Joy, indicando a la maquina donde estaba Treecko.
-Gracias enfermera por su ayuda- le agradeció Ash, tomando las manos de la enfermera y besándolas con gracia y hasta algo de adoración. Después miro a Treecko y pregunto- ¿Puedo quedarme con el un tiempo? Quiero asegurarme de que este bien.
-Eh… nunca me han pedido algo así y no nunca lo hemos hecho- contesto nerviosa la enfermera pero Ash volvió a tomarle las manos y la miro profundamente haciendo que la enfermera se sonroje.
-Por favor, solo por esta vez.
-Creo que… es posible-afirmo la enfermera tragando un poco de saliva. Se retiro nerviosa pero no se le escapo la mirada matadora de May.
-Váyanse a dormir, yo iré más tarde- le sugirió Ash a sus amigos. May no dijo nada, solo lo fulmino con sus ojos azules y se fue sin decirle nada. Gary se rio un poco y también se fue, dejando a Ash totalmente a oscuras sobre lo que estaba pasando.
-¿Y a estos que les pasa?- se pregunto, rascándose la cabeza. Pikachu solo suspiro por la densidad de su entrenador.
Era un poco más de media noche, Ash estaba sentando en una silla enfrente de la incubadora donde estaba acostado Treecko. Tenia una mascarilla para poder respirar y una vía conectada para pasarle líquidos. Se le notaba tranquilo. El moreno lamentaba profundamente todo el sufrimiento que pasó un pokemon tan inocente y fiel por la estupidez de su entrenador. Habían logrado sanar las heridas físicas pero ¿Y las emocionales? ¿Qué pasaría cuando Treecko descubriera que su querido entrenador lo dejo solo y triste?
-Cuando despiertes, descubrirás que te han dejado solo en este mundo- suspiro Ash, poniendo una de sus manos en el vidrio de la incubadora- Te sentirás desdichado, deprimido y que no vales nada. Todo tu mundo parecerá derrumbarse.
Ash dejo de mirar al pokemon y sus ojos se dirigieron hacia la ventana, perdiéndose en la infinidad de la noche. Recordando las noches en las que se sentía miserable por no ser el hijo de sangre de sus padres, en lo solo y desvalido que se sentía. Pero los recuerdos compartidos por su familia, las peleas, las reuniones, las dichas compartidas lo arrancaron de ese estado y le recordaron que el nunca estaría solo. Fueron esos preciosos momentos los que le enseñaron que a pesar de ser adoptado, el siempre pertenecería a esa familia.
-Sin embargo las apariencias son engañosas-volvió a decirle al pokemon vegetal- Uno piensa que esta solo pero en realidad la tristeza no te deja ver a todas las personas que nos rodean y nos quieren.
Suspiro viendo el relicario donde tenía la foto de su familia.
-Mi padre paso por eso, yo pase por eso.- le conto como si fuera una confidencia-Incluso mis hermanas pasaron por eso.
Flash Back (Cinco años atrás, Casa de la Familia Uzumaki)
Ash estaba durmiendo cómodamente en su cama, cubierto en mantas y abrazado tiernamente a su zorrito de peluche. Su madre se burlaba de él, por haber conservado a Kura a pesar de tener diez años ya pero él amaba a su peluche y todo lo que significaba y estaba seguro que nunca se iba a deshacer de el mientras estuviera vivo. Pichu estaba durmiendo sobre su almohada, a un costado de la cabeza de Ash. El chico era de dormir pesado y casi nada lo despertaba una vez que caia dormido pero el pokemon era otra historia. Los padres de su entrenador lo habían educado en la importancia de estar alerta. Fue por eso que cuando sus orejas detectaron un ligero lloriqueo, se despertó inmediatamente.
Se levanto y salto de la cama. Un rápido chequeo de la pieza revelo que todo estaba en paz. Salió al pasillo (Ash siempre dejaba la puerta entreabierta por las dudas) y noto luz en la puerta que daba a la habitación de las gemelas. Se acercó y pudo escuchar llantos y susurros y supo que algo andaba mal. Rápidamente volvió a la pieza y se paro a los costados de la cama, evaluando la mejor manera de despertar a su entrenador. Conociendo lo difícil que seria, opto por un método directo y central.
Le lanzo un ataque eléctrico.
Ash salto despierto y chamuscado sobre su cama. Busco velozmente la fuente de peligro pero solo se encontró con Pichu que le hacia señas de que se levantara e indicaba con fuerza el pasillo.
-¿Qué pasa, amigo? ¿Algún problema?- interrogo a su amigo a la par que salía de su cama. Su piyama era de algodón ligero y de un celeste claro. En invierno usaba también un gorro con orejas de zorro.
Pichu solo salió corriendo y el pequeño lo siguió sintiéndose ligeramente preocupado. Su preocupación aumento al escuchar el también los lloriqueos viniendo de la habitación de sus hermanas y ver su luz encendida. Dando un vistazo a la habitación de sus padres, noto que todo estaba tranquilo. Sin pedir permiso ni avisar entro a la pieza de sus hermanas. Las gemelas fueron tomadas por sorpresa y no pudieron esconder lo que estaba pasando ni inventar alguna escusa.
Ash al entrar pudo ver claramente como Kushina se había metido en la cama de Tsunade y lloraba desconsolada entre sus brazos. Su hermana intentaba animarla sin mucho éxito. Es mas, ella misma parecía estarse aguantando las ganas de llorar. Las dos parecían muy tristes y deprimidas. Su hermano mayor las vio con pena y corrió a abrazarlas. Sin dudarlo se subio a la cama de Tsunade y extendió sus brazos para recibir a sus hermanas que no dudaron en refugiarse en su pecho.
Kushina lloro aun mas fuerte y Tsunade por fin libero las lagrimas que tanto quería soltar. Ash las abrazo lo más fuerte que pudo y palmeo sus espaldas, esperando ofrecerles algún tipo de consuelo.
-¿Qué sucede? ¿Están heridas?- les pregunto muerto de la preocupación pero estas no respondían solo lloraban mas- Díganme, hoy estaban bien. ¿Qué pasa?
-¡Papa y mama ya no se quieren!- dijeron las gemelas, muertas de tristeza-¡Papa y mama nos odian! ¡Nos van a dejar solas!
-¡¿De donde sacaron tremenda tontería?!- les pregunto sorprendido por lo que acaban de decir. ¡El infierno primero se congelaba antes de que sus padres los dejaran!-¿Alguien las estuvo molestando? ¿Fueron esos Hyugas otra vez?
-No, no fueron ellos- respondieron las gemelas.
-Díganme que paso para que piensen eso.
-Mama y papa no han estado juntos mucho tiempo- le explico Kushina con su voz rota- Antes se besaban y abrazaban todo el tiempo pero ahora están siempre separados.
-Tampoco han estado mucho tiempo con nosotros-siguió diciendo Tsunade- ¡No mas besos ni caricias significa no mas amor!
-Están tensos y cansados-continuo Kushina-Incluso discuten mas seguido que antes. Ya no se tratan como antes.
Ash suspiro largamente. Debió de haberlo imaginado. Kushina siempre fue la mas sensible y empática de los tres. Seguramente noto la tensión de sus padres esos últimos ideas y su mente febril e imaginativa la llevo a inventar esa historia y compartir esas preocupaciones con su hermana.
Era cierto que en estos últimos meses sus padres habían estado alejados y distantes, entre ellos mismos y con ellos, sus hijos. Pero no era porque ya no se quisieran o algo por estilo. Naruto había tenido que atender a los exámenes chunnin que ese año se habían realizado en la aldea. Debido a la cantidad de heridos, Sakura (cabeza del hospital) había tenido mucho mas trabajo.
Cuando las cosas se calmaron, el Hokage fue llamado por la Mizukage para tratar unos asuntos sobre los límites del territorio. De ahí, tuvo que pasar a ver a Gaara para pedir asistencia sobre unas construcciones en la aldea. Sakura, por su parte, tuvo que asistir en una misión de captura de un exiliado muy peligroso que se especializaba en venenos. Al volver tuvo mucho trabajo relacionado con el hospital y sus investigaciones como ninja medico.
Por eso, sus padres habían estado ausentes y cuando si, estaban muy cansados para las habituales muestras de amor. En lo referente a las discusiones, estaban hablando de ampliar su residencia y no se ponían de acuerdo en detalles mínimos pero el estrés y la tensión acumulados hacían que las discusiones fueran mas salvajes de lo usual. Pero nada de eso implicaba que sus padres se estuvieran por separar. Hace unos años, en circunstancias parecidas, el mismo les pregunto sobre el tema y ellos les explicaron que, a veces, las obligaciones les robaban tiempo para estar todos juntos pero que tenían un deber que cumplir y eso requiere sacrificios.
-Ellos solo tienen deberes, obligaciones que cumplir- les dijo suavemente, acariciando sus cabellos rubios- Recuerden que ellos son figuras importantes, es normal que tengan muchas cosas que hacer.
-Pero somos sus hijos, sus tesoros- replico Kushina, triste y dejando escapar mas lagrimas- Deberíamos ser los primeros.
-Y lo somos, en sus corazones por eso no importa donde estén, siempre estamos con ellos- le contesto secando sus lagrimas-Pero seriamos muy egoístas si los obligamos a elegir entre el pueblo y nosotros. Somos los hijos del Hokage, eso nos hace capaces de resistir todo esto.
-¿Eso quiere decir que nos quieren?- quiso asegurarse Tsunade-¿Se quieren entre ellos? ¿No nos van a dejar solos?
-Nos quieren tanto que su corazón podría explotar.
Al terminar de hablar, Ash sugirió bajar a la cocina y comer algo dulce para olvidar tan amargo momento. En silencio bajaron y al llegar a su destino, se sirvieron algo de helado que había en el congelador. El moreno comenzó a hablar de su dia en la academia y las gemelas hablaron del dia que habían pasado con su niñera.
-Creo que me estoy perdiendo la diversión, de veras- se escucho una voz en la puerta. Ahí estaba Naruto (con su piyama) y los miraba sonriente.-¿Qué diría su mama si los viera?
-Diría que tanto dulce les va a hacer doler el estomago- aporto Sakura, apareciendo detrás de ellos usando un camisón.
-¡Teníamos hambre!- se justificaron sus hijos al mismo tiempo. Para su sorpresa, sus padres se largaron a reír.
-Por esta vez, creo que lo dejare pasar- dijo Sakura, acercándose a sus hijas y abrazándolas- Las extrañe tanto estos días.
-Estar alejados de la familia apesta- aporto Naruto acariciando la cabeza de Ash y comiendo algo de helado. Sakura también se sirvió un poco para ella.
-Lamento mucho haberlos ignorado pero tuvimos mucho trabajo- se disculpo Sakura, hablando sinceramente a sus hijos- Intentaremos que no se repita, así no quiero que se enojen.
-Ustedes son más importantes que todos los acuerdos juntos, no queremos que se sientan solos-también se disculpo Naruto.
Sus tres hijos se vieron entre si y sonrieron a la par que corrían para abrazar a sus padres.
-Tranquilos, somos los hijos del Hokage-les respondieron los tres al mismo tiempo.
Fin del Flash Back
-La gente siempre esta ahí para cuidarnos, solo que ha veces no podemos verlos- termino de decir Ash viendo al Treecko dormir- Si te sientes solo, yo estaré ahí para ti.
May y Gary estaban durmiendo en uno de los sofás del centro pokemon. Estaban tranquilos y sin problemas. Aun era bastante temprano y tenían algunas horas para dormir. Pero sus planes se vieron interrumpidos por Ash que entro salvajemente y los despertó.
-¡Treecko desaparecio1- les anuncio sin ceremonias- Me desperté y no estaba por ninguna parte.
-¿Qué?- pregunto Gary, confundido y aun dormido, sin terminar de captar que era lo que estaba ocurriendo.- ¿Cómo paso eso?
-No lo se- contesto Ash- Debemos ir a buscarlo. Seguro que fue de nuevo a esa roca.
-Es inútil Ash- le dijo May, mirándolo seriamente- No importa lo mucho que quieras que venga con nosotros, el quiere estar con Damián. No importa lo imbécil que sea.
-Pero…-intento discutir Ash pero en eso se le acerco la enfermera Joy.
-Ella tiene razón- concordó con la castaña- Antes de cualquier cosa, es Treecko el que tiene que comprender la verdad.
Ash suspiro derrotado.
Después de eso, los tres agradecieron a la enfermera todo lo que había hecho por ellos y partieron del centro pokemon con las intenciones de llegar a la Ruta 24 para poder llegar a Cuidad Carmín y que May tuviera por fin su batalla. Ash seguía preocupado por toda a la circunstancia con Treecko pero sus amigos le recordaron que nada se podía hacer, que la situación estaba fuera de su alcance y que debía resignarse.
El chico tuvo que acordar con ellos.
Iban caminando, hablando de todo y nada cuando de la nada el suelo se abrió bajo sus pies y cayeron en un profundo agujero. No se lastimaron de milagro pero estaban bastante fastidiados por haber caído en una trampa tan evidente como estúpida. Ash se tenso un poco pero pensó que algo tan simple no estaba a la altura del grupo que lo perseguía. Pronto se daría cuenta que solo tenia la razón en una parte.
-¡Un maldito agujero!- se enojo Gary-¡¿Por qué siempre tiene que ser un maldito agujero?!
-¡Porque es la trampa mas útil del mundo!- respondieron unas voces en la parte de arriba . Ahí estaban parados dos personas que los miraban burlonamente. Uno de ellos era un joven de rostro angulo y hostil. Su cabello violeta estaba atado en una cola baja. La otra era una chica de cotextura media y una mueca de soberbia y su pelo rosado risado estaba atado en dos colas. Ambos usaban el mismo uniforme que habían aprendido a reconocer pero Ash noto que no tenían las capas ni las boinas.
Posiblemente eran de una escala menor a los que estaban enfrentando.
-¡Denos todos sus pokemon y los dejaros en paz!- exigió la chica con un tono remilgado e infantil.
-¡Sino tendrán problemas!- aporto el chico, intentando sonar agresivo e intimidante.
Algo en esas voces despertó la curiosidad de Ash ya que estaba seguro que los había oído antes en otras circustancias. May también les recordaba de algo pero no lo podían precisar. Los dos enemigos se acercaron mas al pozo para ver quienes fueron sus victimas. Se sorprendieron a ver a un rostro conocido.
-¡Minato!- exclamo la chica señalando directamente a Ash y sonrojándose sin poder evitarlo.
-¡Minato Namikase!-exclamo el chico también muy sorprendido por lo que estaba pasando -¿Qué rayos haces tan lejos de Altomare?
-¿Minato? ¿De que están hablando?- quiso saber Gary alternando su mirada entre Ash y los tipos de arriba- ¿Acaso los conoces? ¡Explícate!
Ash, que no había estado seguro de donde conocían esas voces, pudo recordarlo de pronto al oir como le llamaban esos sujetos. ¡Hacia años que nadie lo llamaba asi!
-¿Ursula? ¿Koji?- pregunto tentativamente el moreno- ¿Desde cuando pertenecen a ese grupo?
-Ya se quienes son- dijo May y señalo a los chicos-Son ese chico que perdió de forma tan humillante enfrente del campeón de Johto y esa chica que fue descalificada del Gran Festival por hacer trampa.
-¡Todo eso fue mentira!¡Nunca pudieron probar nada!- estallo Úrsula- ¡Fui expulsada porque la perra de Dawn y la estúpida de Zoey me tenían envidia!
-¡Y el estúpido de John fue el que hizo trampa!- espeto Koji- Pero no importa, tendremos nuestra venganza.
-El jefe nos prometió que una vez que robemos suficientes pokemon podremos subir de nivel y nos enseñaran grandiosas técnicas.
-Ustedes siempre quisieron la salida fácil y miren como terminaron- les dijo Ash a los dos chicos.
-¡Cállate Minato! ¡No todos nacemos con tu maldito talento natural!- le grito Úrsula.
-¡Otros tenemos que buscarlos en diferentes lugares!- siguió diciendo Koji.
-¡¿De donde diablos los conoces, Ash?!- siguió preguntando Gary- ¡¿Ash es tu verdadero nombre, siquiera?!
-Ya habrá tiempo de explicaciones- lo calmo Ash- Primero tenemos que salir.
-¡Dennos sus pokemon!-exigieron sus supuestos captores. Pero estos se vieron sorprendidos cuando Ash salió de un salto con Pikachu en su hombro y los dos castaños salieron montados en el Arcanie de Gary.
-Decidamos esto con una batalla-sugirió Ash sacando una pokebola.
-Me parece bien-acordó Koji tirando una pokebola pero rápidamente fue devuelta por una sombra que hizo acto de presencia que salto enfrente de Ash, dispuesto a defenderlo.
-¡Treecko!- exclamo sorprendido el moreno al ver al pokemon enfrente de él.
En efecto, Treecko estaba parado entre el y sus enemigos. Estaba en perfecto estado, se le notaba muy fuerte y confiado. Volvía a masticar una rama en su boca.
-¡Este patético pokemon no te salvara!- le advirtió Úrsula, buscando sus pokemon pero Treecko no les dio tiempo. Sin siquiera dudarlo, se lanzo hacia ellos tirándoles un ataque certero de balas semillas seguido de un fuerte golpe con su cola.
-¡Ayúdalo Pikachu!- le ordeno a su fiel amigo. El pokemon eléctrico salto de su hombro y les disparo un ataque eléctrico bastante potente.
Los dos chicos quedaron bastante aturdidos y heridos por lo que decidieron escapar lo más pronto posible. Ash decidió dejarlos huir porque no valían mucho la pena. En vez de eso, se acercó hasta Treecko para darle las gracias.
-Muchas gracias, creo que sin ti no podríamos haberlos ahuyentado- le dijo al pokemon planta.
Treecko asintió muy feliz.
-Creo que se dio cuenta quienes en verdad lo quieren- opino Gary.
-Ven con nosotros, te cuidaremos y no te abandonaremos como lo hizo Damian- le pidió Ash con una sonrisa.
Treecko estaba por aceptar cuando de pronto su entrenador Damian apareció en la escena.
-Querido Treecko te he estado buscando- le dijo con una falsa voz dulce. La verdad era que había visto la pelea y pudo ver con sus propios ojos lo fuerte que era el pokemon verde por lo que decidió recuperarlo- Vine a buscarte como lo prometí.
-¿Qué quieres aquí?- exigió Ash al chico. El moreno no se tragaba ni un poco esa falsa voz ni esa actitud amistosa.
-Quiero a mi pokemon de vuelta.- respondió calmadamente- Así que vámonos de aquí.
Treecko parecía muy indeciso y no dejaba de mirar a Ash sin saber que hacer.
-Tu lo abandonaste- le espeto Gary- No tienes derecho sobre el.
-El es mi pokemon, yo lo atrape- replico Damián sin alterarse-Puedo hacer con el lo que quiera.
-¡El no es una cosa! ¡También tiene sentimientos!-grito Ash muy enojado- ¡Sentimientos que rompiste al dejarlo abandonado!
-Y que bueno que lo hice, eso lo fortaleció-dijo Damián sin importarle en lo más minino todo el sufrimiento que había pasado el pokemon.
-¡Y te haces llamar entrenador! ¡Eres una simple porquería!- le recrimino Ash. Estaba a dos pasos de golpearlo pero May lo detuvo prudentemente.
-No me quedare a ser insultado, Treecko nos vamos- dijo el chico de pelo azul y lanzo la pokebola para atraer al que era su pokemon.
Pero para su sorpresa, Treecko la golpeo con su cola y golpeo a Damián con ella en su cara. Todos se alegraron al ver como el pokemon planta elegía correctamente de que lado quería estar.
-¡Eres desagradecido! ¡Y me las pagaras!-exclamo Damián sacando una de sus pokebolas pero esta vez fue Pikachu que lo electrocuto al ver como estaba por atacar a un amigo suyo.
-Mejor vete de aquí- le sugirió Ash y Damián acepto el consejo saliendo corriendo del lugar.- Buen trabajo a los dos.
Pikachu corrió feliz para saltar a los brazos de Ash. Treecko se dio la vuelta y también corrió a los pies del moreno y los abrazó.
-Creo que tenemos un nuevo integrante en la familia- dijo Ash feliz y lanzo una pokebola a la que el pokemon entro feliz- ¡Cada día tengo nuevos amigos!
-Ya que tienes tu final feliz- le dijo sarcásticamente Gary- ¡Explícanos de donde conocías a los rufianes de hace rato!
-Esa es la parte fácil de la historia- respondio Ash con una sonrisa avergonzada- Cuando fui al Tec. Pokemon en Altomare, tomamos unas clases juntos.
-¿Por qué te llamaban Minato?- pregunto May intrigada.
-Porque ese es mi nombre- contesto el moreno simplemente.
-¡¿Qué?- le preguntaron los dos de forma incrédula-¡Nos dijiste que tu nombre era Ash Uzumaki!
-Tampoco dije que ese no fuera mi nombre- respondió el moreno de manera enigmática.
-Decídete o te golpeare- exigió Gary.
-Yo lo ayudare- secundo May.
-Mi apellido es Uzumaki pero Ash técnicamente no es mi nombre- explico el chico algo avergonzado- Ese es el apodo que me puso mi padre. Dijo que mi cabello le recordaba a la ceniza y con el tiempo todos comenzaron a llamarme así.
-¿Y cual es tu verdadero nombre?
-Me llamo Satoshi Minato Uzumaki Namikaze- les conto encogiéndose de hombros ante lo largo de su nombre pero no lo cambiaria por nada- Ash Uzumaki para los amigos.
-¿Y porque te incribiste con tu segundo nombre en el Tec.?- pregunto May, sorprendida ante lo que estaba escuchando.
-Me gusta mantener el misterio, preciosa.
-¡No me digas preociosa!- le grito May comenzando a caminar hacia la Ruta veinticuatro con la cabeza llena de pensamientos confusos.
-Me pregunto que otros misterios tienes ocultos, Ash-pregunto al aire Gary, siguiendo a la confundida.
Ash solo se rio.
-No tienes ni idea.
Continuara….
Jajaja, ojala les haya gustado. Mandenme lo que piensan.
