Renuncia: Hetalia no me pertenece.


Capitulo 3. Llamada

–De verdad mon cher... no entiendo por qué haces esto– dijo un rubio de melena que venía manejando

–Tú no digas nada Fran y mejor sigue conduciendo– le respondió Antonio quien venía del lado del copiloto

–Pero mon ami, tu ODIAS a ese intento de turco y el primito de le petit es la persona más aburrida que conozco... no entiendo cual es la necesidad de pasar por ellos– Francis giro la cabeza para verlo de frente

– ¡Mantén la vista al frente vamos a chocar! – grito Antonio de forma histérica

–Cálmate Toni, no va a pasar nada mientras "hermanito" Francis maneje –...pero no me has respondido mon ami ¿cuál es la necesidad de ir por ese par?

–De alguna manera son parte de su familia, y ella estaría contenta de que ellos estén ahí

– ¿Y yo mon ami?– pregunto el rubio de forma sugerente

–Eehh... bueno... digamos que tú eras... como su..., te consideraba como su "bastardo francés pervertido favorito"

–Ay Toni~ lo haces ver tan lindo y adorable

–Jajajaja es que ella era así, linda y adorable

–Tengo la leve sensación de que eres masoca, digo, que Chiarita se cargaba un humor bastante... "peculiar"– Antonio sonrió

–Sí, era peculiar, de hecho fue la personita más peculiar que conocí... la extraño– confeso el castaño

–Ya ha pasado un largo año ¿verdad?– el español giro el rostro hacia la ventanilla

–...Si...– se mantuvieron en silencio un par de minutos. Francis suspiro

–Mon am, ¿te puedo preguntar algo?– Antonio se aclaro la garganta aun sin voltear

–Si es para que nos acostemos juntos ya sabes la respuesta...

–Jajajaja non mon amour. Eso ya me quedo claro hace varios años... es otra cosa ¿puedo?

–Dispara

– ¿Por qué te sigues martirizando con esa absurda idea?– el ojiverde apretó los puños –Contéstame Toni

–Francis... si no entiendes no preguntes y mantente callado

– ¡Pero Toni! No entiendo esa maldita manía tuya de culparte cada día, cada hora y cada maldito minuto desde que eso paso

–Cállate...

–Pero...

–¡Con un demonio ya basta!– Antonio giro a verlo y dos gruesos lagrimones corrían por sus mejillas – ¡Fue mi maldita culpa por no hacerle caso! Ella me dijo que era mejor salir al día siguiente ¿y qué fue lo que hice? ¡Hice algo que no quería y la mate por mi estúpida culpa! Si nos hubiéramos esperado al día siguiente JAMAS hubiera muerto... ¡¿Y sabes lo peor?! ¡¿No?!

–... Tonio cálmate...

– ¡QUE YO MISMO JUGUE CON NUESTRA MUERTE MINUTOS ANTES DEL ACCIDENTE! ¡ENTIENDES!... yo... soy un maldito miserable...

Un silencio bastante incomodo se apodero del ambiente después de eso.

–Toni...

–Por favor ya basta Francis...

–En ocasiones te sigo viendo como al crio de doce años que conocí... ¿sabes por qué? porque eres un poco lento y tonto mon amour– el español mantenía la vista gacha.

Francis prendió las intermitentes y se aparco en una orilla de la avenida

– ¡No te detengas es peligroso!

– ¡Antonio cállate ya escúchame!– le grito el rubio tomándolo por los hombros –hay veces que me pregunto por qué eres tan tonto...– Francis relajo el agarre –Escúchame bien y entiéndelo; ese accidente NO fue tu culpa... ¿y sabes por qué? Porque jamás contabas con que ese tipo se iba a quedar sin frenos, es más ¿cómo ibas a saber eso?... Si no hubieran sido ustedes tal vez hubieran sido los que venían más atrás o los de más adelante, pero no... Desagraciadamente fue Chiara.

– ¡Pero yo jugué con eso!

– ¡Porque eres demasiado inocente mon ami! Demasiado tonto e inocente para tu propio bien... Es cierto que jugar con eso no ha sido lo más inteligente que has hecho, ¡pero eso no te convierte en un asesino! solo fue un accidente. Solo fue una desgracia, solo fue algo que paso y que nos daño a todos... sobre todo a ti Toni– el español levanto la cabeza mirando al techo del auto mientras apretaba los labios. Unos segundos después giro la cabeza para ver al rubio.

–Yo no lo veo así...

–Lo sé y por eso solo te pido algo

– ¿Que nos acostemos?

–Oh vamos Toni, no empieces con evasivas, esto es enserio... solo te pido que te des una oportunidad. Ya no hay nada que puedas hacer para cambiar el pasado... a menos que te consigas un DeLorean o te llames Sam Beckett [1] – Antonio soltó una risilla floja –...míralo de este modo; tienes una vida por delante y hay mucho que hacer. Piensa que Chiara está muy feliz y muy tranquila en el lugar donde este, acompañada de ángeles y todas esas cosas cursis en las que crees ¿De acuerdo?

–De acuerdo– susurro

–Bien, entonces sigamos. Si no nos damos prisa esos dos son capases de asesinarse con una hoja de lechuga.

X

– ¿Seguro que estas bien? No es normal estornudar de esa manera– comentó Feliciano desde la cocina

–Si estoy bien, tú sigue en lo tuyo– le respondió "Lovino" sentado junto al sillón con Arthur

–Vee~ fratello…– el ítalo más joven se acerco al living donde Lovino hacia zapping ignorando a medio mundo. Arthur le dio un codazo disimuladamente

– ¿Eh? ¿Qué? ¿Me hablas a mí?– Feliciano asintió

–Fratello, ¿cuándo volveremos a abrir el "fratelli maccheroni"?

– ¿¡El que diablos?!

– ¿No recuerdas que tenemos un restaurante que se llama "fratelli maccheroni"?

–No… no me acordaba– disimuladamente giro con Arthur

– ¿Qué significa "fratelli maccheroni"?

–Hermanos macarroni– contesto el ángel robándole el mando de la televisión. Un tic apareció en el ojo "del" castaño.

–Feliciano… déjame ver si te entendí bien. Dices que tenemos un restaurante y muy probablemente ambos cocinamos ahí, ¿correcto?

– ¡Si~!

–Y dices que el dichoso lugar se llama "hermanos macarroni"…

– ¡SI~!– el tic regreso

– ¿¡Y quien fue el grandísimo animal que le puso esa mierda de nombre al local!?

–Vee… fuiste tu hermano…– la no muy discreta risa de Arthur se oyó hasta la mitad de la calle. "Lovino" trato de aclararse la garganta

–Viéndolo bien el nombre no es tan malo… pero ya veremos eso después de comer

–Esa bien fratello... Que te gustaría más para acompañar la pasta, un Merlot o un Zinfandel [2] ?– "Lovino" se quedo en blanco

–...Sorpréndeme...

–¡Vee~!–Cuando Feliciano desapareció de su campo visual le dio un pellizcó al ángel

–¿¡Porque no me dijiste lo del restaurante!?

–¡What hell...! Se me olvido, ¡no lo puedo recordar todo!

–¡Deberías!

–Pero no veo cual es el problema, solo es cocinar y ya

–Ese es el maldito problema, lo único sé que preparar es cereal y poner a calentar agua ¡y una vez se me quemo!

–¡¿Qué?! ¿Y cómo es que te ibas a casar?

–El bastardo cocinaba, no yo

–No es mi problema, tienes que aprender...

–Menuda ayuda de mierda– "el" castaño saco su cartera y recontó nuevamente su dinero, vale, que la carera era del otro sujeto; pero ya que se había apropiado de su cuerpo, ¿por qué no apropiarse de su dinero?

Joder que eso se oyó fatal, pero era cierto. Cabe decir que el bastardo tenía muy bien escondió el dinero, pero no había descansado hasta hurgar en el último rincón de la habitación.

La puerta principal se abrió.

–Kesesese Miren nada mas... Lovinito mi buen amigo, ¿qué tanto buscas en esa poco genial cartera?– Gilbert se sentó a su lado pasando uno de sus brazos por sus hombros

–¡Joder suéltame! Que no tengas nada que hacer no significa que tengamos que aguantarte– Gil se le quedo viendo fijo unos segundos y "lo" tomo por los hombros – ¿Que tanto me miras?

–¿¡Quién diablos eres tú y que le has hecho a Lovino!? ¡Responde extraño ser!

–¡Maldición suéltame!

–¡Responde ser amnésico poco asombroso!– Chiara –ahora Lovino– siempre se ha caracterizado por tener una paciencia infinita, no por nada aguantaba al bastardo. Pero que un jodido alemán que se hace llamar "amigo" la zarandé de esa forma, definitivamente no tiene nombre y es algo que no puede soportar, y mucho menos su paciencia

–¡Me cago en la puta de...! ¡Me llamo Chiara, morí y me metí en el cuerpo de este imbécil. Y ahora tengo que aguantar a toda la maldita fauna que lo rodeaba; y este bastardo cejón no es un puto enfermero, es mi puto ángel de la guarda! ¿¡Contento!?

Arthur no podía estar más pálido. ¡¿Como se le ocurre andar diciendo esas cosas?! Se supone que nadie, ¡absolutamente NADIE debe de saberlo!

Gilbert se quedo callado, quieto, con cara de circunstancias. Un leve temblor apareció en su ceja... seguido de una risa mal contenida

–JAJAJAJA– decir que el albino estaba revolcándose de risa era poco –Jajajaja, Dios Lovino, eres grande Jajajaja– se limpio la cara debido a las lagrimas que salían a causa de la risa –muy en el fondo sigues teniendo el buen humor de siempre

–¿¡Pero qué...!? Pediste la verdad maldición, ¡no te rías!– decir que "Lovino" estaba cabreadísimo era poco

–Claro, claro, y mi asombrosa persona se llamo Neil Armstrong y fue a la luna– le contesto el albino en un tono condescendiente y falsamente paternal

–¡Argh! ¡Con una mierda, me largo!

–Eh? ¿Y dejar sola a mi asombrosa persona? ¿Qué es lo suficientemente importante como para dejarme solo?– "el" castaño se encamino de mala gana hacia la puerta de enfrente

–A gastar dinero, joder

–¡Gástalo en mi y no te vayas! Pensé que eras agarrado y por eso te llevabas bien con el hermanito de tu ex novia

–¿¡Cual ex novia!?–gritó "el" ítalo totalmente escandalizado

–¡Lily! Dios no puedo creer que tampoco te acuerdes de ella, era preciosa... aunque... pensándolo bien se veía más pequeña que la edad que realmente aparentaba. Si no te conociera diría que tienes ciertas desviaciones pederastas

–¿¡Por Cristo, que mierdas estás diciendo!?– un poderoso sonrojo se apodero de su rostro –no soy una... ¡un maldito enfermo! ¡Me largo!

Feliciano salió de la cocina con un colador en una mano y una palita de madera en otra

–¿No te vas a quedar a comer?

–¡Que le den a la comida!

–¡Lovino detente inmediatamente, no puedes salir solo!– intervino Arthur por primera vez

–¡A ti también que te den!

–¡Recuerda lo que dijo el jefe!

–¡Que también le den!– salió azotando la puerta

–¡Chia...! ¡Lovino! Que te dije de blasfemar– Arthur lo siguió, no iba a permitir que hiciera alguna estupidez.

Gilbert y Feliciano se quedan en silencio

–Gil...

–Mmm?

–¿Qué significa "que le den"?–el albino solo suspiro

X

Francis se aparco en la acera de enfrente, se supone que tendrían que estar afuera; pero por lo visto aun estaban dentro de la casa.

Dios, lo único que deseaba internamente es que no hayan cometido ninguna barbaridad.

Tanto el rubio como el castaño bajaron del auto, Antonio ya un poco mas recuperado de su crisis emocional tarareaba una cancioncilla que acababa de escuchar en la radio, y Francis, bueno, era un manojo de nervios; saber que vas a manejar un poco mas de 45 kilómetros [3] con un par de psicópatas no le daba la mas mínima confianza. Aunque pensándolo bien, Antonio también contaba como uno... rectificando: viajar con tres psicópatas no le daba la más mínima confianza.

Antonio llamo a la puerta de la casa en cuestión, esperando unos minutos a que el primo de Chiara abriera la puerta, pero nadie respondía.

–Fra, 7¿crees que deberíamos llamar a la policía?

–No, aun es muy pronto. Mejor vuelve a llamar, si vemos que traen la ropa llena de sangre, contusiones, cortadas y además traen un cuchillo en la mano... entonces si hay que llamarlos

Llamaron nuevamente, y un sujeto alto, moreno, con una pequeña barba y un extraño antifaz los recibió

–Hola...

–¡Sadiq!– saludo Antonio – ¿qué cuentas? ¿Y Heracles?– el de la barba bufo

–Ese maldito niñato está encerrado en su habitación desde que llegue... Tuve que forzar la chapa para entrar– Francis alzo una ceja

–¿A quién le dices maldito niñato, bigotudo?– interrumpió un chico castaño con cara totalmente adormilada

–Dios santo... ¿Porque siempre tienen que pelear?– murmuro de forma cansada el rubio. Antonio sonrió de manera superficial, además de que ya empezaba a perder la paciencia y tenían algo importante que hacer.

–Hey chicos... Se hace tarde, ¿nos vamos ya?– tanto Heracles como Sadiq bajaron la vista, Antonio tenía razón. Se hacía tarde.

Subieron al auto y tal y como había predicho Francis, la mayor parte del camino "el niño gato" y el "bigotudo" se la pasaron peleando y Antonio ya venía tenso y con los puños crispados.

–Fran...– murmuro Antonio

–¿Qué pasa mon cher?

–Recuérdame porque trajimos a Sadiq

–No lo sé, tú dijiste que lo querías traer...– le respondió el francés. Y el comentario no paso desapercibido por el sujeto del antifaz

–Si estoy aquí, en esta miniatura de auto, aguantando al niñato perezoso; es porque era el mejor amigo de Chiara

–Maldito bigotudo, dudo mucho que realmente fueran "amigos"

–¡Claro que lo fuimos!... bueno– dudo un poco –eso fue después de que nos dimos cuenta de que como pareja jamás íbamos a funcionar. Le ayude a conseguir otro departamento, porque claro que ya no íbamos a poder vivir juntos y...– Sadiq era un hombre guapo, guapo, valiente y listo, aunque eso ultimo se podía poner en duda; pues no podía comprender la magnitud de lo que acababa de decir.

Vamos, que no es nada inteligente decirle al que iba a ser marido de tu ex novia que antes de ser buenos amigos te la tirabas... cosa que ella mantenía en el más riguroso de los secretos... pobre idiota.

Tampoco pudo predecir que los celos psicópatas de Antonio saldrían a flote y que muy probablemente su muerte estaba cerca.

Ignorando su propia paranoia, Antonio se desabrocho la cinta de seguridad, hincándose sobre su asiento para tener una mejor visión de su próxima víctima que venía en el asiento trasero.

–Repíteme eso de que vivieron juntos...– la voz le salió en un tono guturalmente dulce y atento

–Eh...yo...– ni bien pudo terminar de hablar cuando Antonio se le dejo ir directo al cuello en un extraño intento de ahorcamiento

–¡Antonio suéltalo! ¡Joder, que el maldito auto se va de lado!– grito aterrado Francis en el volante

–¡Solo déjame matarlo un poquito!

–Argh ¡Suél-tame! ¡A-ahora s-e p-porque m-urio Ch-chiara!

Antonio lo soltó de golpe. Agacho la vista.

Se volvió a sentir miserable, ahora entiende que los demás lo ven de la misma forma que el mismo se ve; aunque Francis por ser su amigo lo trate con un poco mas de lastima y condescendencia

–¡JA! lo sabia–soltó de repente Sadiq –no eres más que un torpe asesino señor "Don novio perfecto"

Un tirón se sintió de repente dentro del carro, Francis había frenado de golpe haciendo que, tanto Heracles, como los otros dos se fueran de bruces contra los asientos delanteros

–NADIE ES UN ASESINO– el rubio se no taba realmente enfadado –Así que Toño, mon cheri, mas te vale mantener tu enorme trasero pegado en ese asiento y mantenerte quieto y callado... Y lo mismo va para ti mon petit Sadiq o les juro que los aventare del auto en movimiento y seré muy feliz por eso ¡¿ENTENDIDO?!

–...si...– murmuraron el par de castaños

–Yo te puedo ayudar a aventar del auto al bigotudo

–Heracles... petit... cállate tú también

X

Estaba enojada, realmente enojada.

Todavía que trata de ser amable y simpática con el esperpento alemán ese y el muy desgraciado tiene el escaro de burlarse en su cara.

Definitivamente no sabía cómo esa cosa despercudida autodenominado "asombroso ser humano" tenía amigos...

Está bien, debía admitirlo, "ella" no ha tenido muchos amigos. La mayoría de la gente se le acercaba por interés, y como no lo iban a hacer. Vamos, que el maldito carácter solo se lo aguantaban por el dinero... que lamentablemente sabe la jodida a manos de quien fue a caer, seguramente a las manos del bastardo no...

Era extraño ver qué cosas desencadenaban unos simples pensamientos. De estar enojada con el bicho albino ese, ahora estaba triste, y lo peor del caso es que no sabe donde mierdas anda.

Y es que tenía que reconocerlo, a pesar de haber estado en esa ciudad un par de ocasiones y haberse quedado prendada por esa belleza casi utópica de una urbe combinada con grandes parques –que parecían bosquecillos– y calles arboladas, la conocía muy poco.

Ironías de la vida, exactamente era a esa ciudad a donde se dirigían el bastardo y ella cuando sucedió aquello. Irían a vivir juntos... casados... y quizás siendo tan jodidamente cursis –como eran– decidirían tener una familia: dos niños, un huerto y un perro...

Suspiro.

Ahora solo tenía eso, un cuerpo extraño, una familia extraña y una vida extraña... totalmente ajena a "ella", corrección, a "el".

Adaptación y resignación.

Solamente esas dos palabras podían caber en su mente ahora.

Tenía que aceptar que dejo de ser "Chiara" para ahora ser "Lovino". Tenía que aceptar que su vida había cambiado y tenía que adaptarse a todo aquello que vendría. Tenía que resignarse a llevar una vida diferente a la que solía tener bajo esas luces. Tenía que resignarse a que ya no lo podría buscar de nuevo, a que ya no podría cumplir su sueño de tener una familia con el bastardo, a que por esa familia dejaría la bambalinas, viviría de las regalías y cuidaría e ellos.

Tenía que resignarse a vivir y aceptar las consecuencias de sus actos impulsivos.

Volvió a suspirar.

Pero qué remedio, ya no era algo que pudiera deshacer. Inocentemente encontró el lugar que estaba buscando: una librería.

Arthur "lo" observo todo el tiempo desde que salieron de la casa de Feliciano, pensó que cometería alguna estupidez. Afortunadamente no fue así, contrario a sus pronósticos entro a una tienda de libros...

Algo era seguro, lo humanos son y serán seres complejos cuya naturaleza es tan predecible como incierta, cosa que el jamás entendería por completo.

X

El lugar era tan verde y sencillo. Pero tenía esa hermosura que solo da la sencillez. Todo era como un gran jardín, con el pasto verde recién cortado, grandes árboles marcando el perímetro y péquenos arbustos que marcaban los pasillos entre cada loza.

Cuatro hombres se encontraban frente a una en particular con la vista clava en el nombre y la fecha grabados en la loseta; cada uno perdido en sus propios pensamientos, recuerdos y oraciones.

No es fácil perder "algo", y mucho menos cuando ese "algo" es un "alguien", así haya paso un año o un siglo.

Antonio se puso en canclillas mientras dejaba encima del sepulcro un par de claveles rojos; se mantuvo un rato más en esa posición con la mirada fija, casi perdida.

Heracles, Sadiq y Francis intercambiaron una irada significativa entre ellos en un mudo acuerdo dejaron solo a Antonio. Un suave viento meció los arboles dándole un toque mas melancólico a ese momento y lugar. Acaricio con dedos trémulos la lapida.

–...Perdóname... ...– aun sentía aquel fatídico día como si hubiera si ayer, e incluso se atrevía a decir que era peor, más doloroso...

Ellos volcaron después de impactar contra el vehículo sin frenos, su auto dio un par de vueltas hasta que salieron del camino quedando de cabeza.

Su visión se volvió roja, se llevo una de sus manos a la cabeza, pudo sentir una herida en su frente.

Trato de moverse, no podía.

Un dolor my agudo en su pierna derecha le impedía moverse y hacer grandes esfuerzos, desistió en hacer cualquier tipo de movimiento. Trato de enfocar su vista hacia su pierna dañada; no podía, la sangre le impedía ver bien, así que con sus manos trato de palpar la zona afectada.

Tenía una fractura y podía apostar su otra pierna a que se le veía el hueso salido... y eso dolía horrores

...argh... esa no era su voz, era...

¡Chiara...! giro el rostro

–Tonio– la voz de Francis lo saco de sus pensamientos –mon ami, ya es tarde... tenemos que regresar

El español asintió con la cabeza. El rubio puso una de sus manos en el hombro del castaño

–¿Estás bien? ¿O quieres qué...?

–Estoy bien– contesto en forma entrecortada –enseguida voy con ustedes...

Francis asintió de forma silenciosa regresando nuevamente al auto. Antonio se puso de pie, limpio con el puno e la camisa su rostro. Trato de serenarse y sonreír.

Siempre sonreia.

Camino sin prisa hacia donde estaban los demás subió en silencio al auto; los otros lo imitaron.

–Y bien... tengo hambre, a donde nos llevaras a comer Sadiq?– pregunto con tamaña desfachatez Antonio

–¡¿Qué?! ¿Y por que tendría que invitarles algo?

–Porque si mal no recuerdo mon cher, TÚ casi haces que nos matemos, asa que creo justo que minino nos invites algo de comer– Heracles embozo una pequeña sonrisa

–¡Eso no es cierto! yo no tuve toda la culpa, ¡"sonrisitas" empezó todo!

–Anda bigotudo, es tu oportunidad de demostrar que eres un gran "amigo"

–¡Cállate!

X

–Lovino...

–Me llamo Chiara...– contradijo "el" castaño en un tono casi automático mientras seguía hojeando libros

–De ahora en adelante eres Lovino, ¿cuándo te vas a acostumbrar?

–Nunca y sigue buscando. Si no lárgate, no te ocupo aquí jodiendome la existencia– aventó un libro a una pequeña cesta junto a otros cuatro

–Llevamos casi hora y media en este lugar y aun no entiendo que es lo que becas– Arthur se empezaba a impacientar

–Quizás tus ENORMES y HORROROSAS cejas no te dejan ver bien...– el ángel frunció el ceño –pero no te preocupes, algún dio las arreglaremos– termino pasándole uno de los libros de la cesta

–¿Libros de cocina?– pregunto dudoso Arthur

–Si...

–¿Y para que quiere eso?

"El" castaño con una cara de extremo enfado, de esas que dicen que no has causado la más mínima gracia y merecerías morir de la forma más patética posible, y con los ojos entrecerrados giro a ver al rubio; trato de relajarse y no cometer un "angelcidio" en ese preciso instante

–A ver... según yo me explique muy bien cuando dije que lo único que se cocinar es cereal con leche y agua quemada [4]– una de las empleadas de la librería se les acerco disimuladamente interesada por aquella charla –entonces TU bastardo, me has repetido hasta hincharme los malitos cojones que debo "aptarme"...

–es retomar...– interrumpió el ángel

–ADAPTARME a la jodida y mediocre vida de este idiota; así que para darte el maldito gusto, además de que dejes de joder, aprenderé a cocinar... aparte que el idiota de Feliciano no puede solo con el restaurante...

–¡Me sorprendes! creí que no te importaba– las mejillas de Lovino se enrojecieron

–¡Y no me importa! solo... solo... ¡Que te importa! Quiero aprender a cocinar y ya

–Eehh... Disculpen caballeros– intervino la empleada –no pude evitar escucharlos, y... permítanme recomendarles este; es nuestro best seller

Lovino tomo el libro que le ofreció la dependiente que rezaba: "Como cocinar sin matar a nadie en el intento. Edición para ingleses"

–¿Esto es una broma?– inquirió el ángel sintiéndose un poco ofendido

–En lo absoluto señor, según me dijo la cuñada del vecino del esposo de la prima de mi tío que da muy buenos resultados... quizá por eso se vende bien– Lovino arqueo una ceja

–Igual también me lo llevo...– la dependiente sonrió retirándose, orgullosa por haber encaminado a un par de almas desorientadas en busca de respuestas por el buen camino del arte culinario.

–Eso me sigue pareciendo un insulto...– volvió a hablar el rubio

–¿Te sientes incluido por tu nombrecito, "Arthur~"?

–¡You bloody bastard...!

–¡No debes insultar a una dama!

–¡Tú no eres una fucking dama!– touché

–Maldición... ya cállate y busca un maldito libro que hable de vinos. ¡Y más te vale que sea bueno y entendible, si no te lo aviento entre esas cejotas tuyas!

–¿¡Que tienes en contra de mis pobres cejas!?

–¡Son horribles!– dio por zanjado el tema –y ya, ¡busca el maldito libro joder!– A regañadientes Arthur empezó a buscar entre los libros lo que Lovino le encargo de tan buen modo.

"El" castaño empezó a revisar guiase sobre pastas y comida italiana, se estaba impacientando, no era fácil leer tanto maldito recetario y entenderle; ¡¿qué diantres significaba "al dente"?! Además, analizando el rumbo y la casa en donde vivía Feliciano, se veía que el bastardo es de dinero; por lo tanto y muy seguramente el restaurante debía ser un lugar con cierto prestigio y de cierto modo fino.

Malitos bastardos... ¡¿no se podían conformar con una simple fonda [5]?!... cabrones.

Detuvo su búsqueda unos segundos. Suspiro pesadamente alzando su vista hacia el ventanal del local que daba a una calle bastante concurrida, llena de bistros y otros locales.

–No puede ser...

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–Hala qué lindo sitio!– Exclamo el español sentándose en una de las sillas dispuestas afuera de un pequeño bistro

–Tsk, no debería gastar mi dinero alimentando vagos– dijo Sadiq entre dientes, mas para sí mismo que para los demás

–Alégrate bigotudo, por primera vez en tu vida estás haciendo algo bueno

–Jodido crio, ¿cuándo te piensas callar?

–Nunca... y no me vuelvas a callar– Francis suspiro

–Enserio Tonio, ¿por qué los trajimos?

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Lovino aprovechando que su "amoroso" ángel de la guarda se estaba haciendo un lio con algunos libros, se acerco a la cajera

–Présteme el teléfono– demando el

– ¿Perdone?

–El teléfono; présteme el teléfono– dijo desesperado, moviendo las piernas como si se estuviera aguantando las ganas de orinar

–Disculpe, pero solo es para el uso del personal y en casos muy urgentes– le contesto la mujer con una pachorrudes muy digna de cierto pariente suyo

– ¡Es una emergencia maldición!– grito\susurro bastante molesto –además, me voy a llevar varios malditos libros... ¡me he ganado el derecho a usar esa mierda de aparato!

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– ¿Y qué piensas pedir mon ami?

–Aaah... no se Fran...– contesto Antonio

–Serna... Decídanse, no pienso estar aquí toda la malita tarde... ¡y pidan algo barato!– bufo molesto Sadiq, ¡no tenían compasión por su cartera!

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– ¿Va a ser una llamada local?– pregunto la cajera

–Que si maldición– Lovino prácticamente le suplicaba con la mirada

–Está bien... Pero por favor, que sea una llamada corta

Prácticamente le arrebato el teléfono a la dependiente y marco. Esperaba que funcionara

Lo sentimos, el numero que usted marco no existe. Favor de verificarlo, gracias.

Argh... maldita voz mecánica, maldito teléfono, maldita suerte, maldito idiota y su número "inexistente"... eso le costara caro.

Marco un segundo número que se le vino a la mente. Pedía internamente que esta vez sí funcionara. Solo se conformaba con escuchar su voz un momentito y sería feliz y ya no pediría más.

Un tono.

Dos.

Tres. ¡Maldición que ya conteste!

Diga– contesto una voz adormilada

–Tú, rápido, pásame a Antonio– la voz no le contestaba –Rápido, no tengo todo el día

¿Quien habla?

– ¡No hagas preguntas estúpidas y pásamelo!

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Eso ya no le estaba gustando a Heracles, ¿quién era ese sujeto y como sabía que estaba con Antonio?

–Insisto, ¿quién habla?

Con una... comunícame con el

– ¿Pasa algo petit?– Heracles negó con la cabeza levantándose de su asiento alejándose un poco para poder hablar mejor con ese sujeto que más bien parecia un psicópata

– ¿Dime quien eres y donde estas?– era un poco obvio que los estaban vigilando

–Ya te dije que no importa, solo comunícame con el

–No hasta que me respondas quien eres y que quiere con el

¡Con un demonio "Tontocles" pásame al "bastardo entomatado"!

°°–Sinceramente no entiendo como somos familia

La prima de tu madre era mí...

¡Eso ya lo sé! Lo que quiero saber es por qué eres tan tonto... En vez de llamarte "Heracles" deberías llamarte "Tontocles"°°

°°– ¿Entonces ya dejaste al bigotudo?

No~, ahora es mi amante...

Que malos gustos tienes

¡Claro que no idiota! Somos amigos

Mmm... ¿Y ahora?

De verdad que eres lento, ¡pues soy libre! y sin nadie a la vista

¿Y eso que viene corriendo hacia nosotros?

¡Qué diablos! ¡¿Como me siguió ese maldito bastardo entomatado?!°°

:::

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¿Quién eres y por qué sabes "eso"?– le respondió Heracles después de una eternidad

–A qué diablos te refieres con "es...– callo súbitamente –Ay no...– susurro para sí. Definitivamente era idiota por delatarse de ese modo.

Colgó de inmediato.


[1] Personajes de series de ciencia ficción que pueden viajar por el tiempo; Sam Beckett es el protagonista de la serie "Quantum Leap" y el DeLorean es el auto que utiliza Michael McFly de la trilogía "Back to the future" –quien no haya visto u oído de esta película merece ser ukeado-

[2] Más que nada estos vinos se llevan bien con la pasta y con otras comidas y son más o menos así: Merlot(Con menor cantidad de aspereza que el Cabernet, vino seco con cuerpo medio a completo)- Carne de res, cordero, cerdo, pato, carne de caza, quesos, estofados, pizza, pastas substanciales. Zinfandel(Vino seco de cuerpo medio a completo - aunque también se elabora con cuerpo ligero)- Es ideal para acompañar hamburguesas, carne de res, cordero, venado, carnes de caza, pastas substanciales, pavo, estofados, y pizza.

[3] 45Km equivaldría a un poco más de una hora de viaje.

[4] Cereal y agua quemada: estas son cosas mías, cuando era más pequeña e inocente solo sabia preparar cereal y me sentía importante; un día me dejaron usar la estufa para poner agua a calentar, por lo cual me sentía contenta porque ya "cocinaba"… en fin po razones a mí y a mi mama se nos olvido el agua y cuando nos dinos cuenta ya se había re consumido el agua y solo quedo un polvillo blanco, a la conclusión que llegue ese día fue: el agua se puede quemar.

[5] Bueno, no sé como lo llamaran en otros países, pero aquí "fonda" es un mini restaurante con una cocinita medio costrosa y normalmente solo tienen de tres a cuatro mesas dispuestas como con cuatro asientos cada una, y la comida es tan común y normal, que prácticamente existen para que a los que no queremos o nos da flojera cocinar.


Y bien, después de las notas interminables por fin puedo contestar reviews anónimos:

Chibi Neko-chan: Wolas, si, imagínate nada más como estaría de agresivo para que el médico quisiera pedir cambio de turno y de paciente jajajaja. Pues sí, muchas cosas cambiaron como te diste cuenta… waaa no me muerdas, este capi fue considerablemente muy largo así que merezco al menos un abrazo. En fin. Saludos, bye y gracias por seguir comentando.


Wolas… esto… bueno… creo que esta vez no tarde tanto en actualizar, pero aun así me tarde… Cabe decir que este capi me costó sangre sudor y lagrimas y no fue precisamente por la falta de inspiración, si no porque como mi vida es un caos y carezco del tiempo suficiente para sentarme en la PC de escritorio, no puedo traspasar el escrito de mi cuaderno al ordenador y la portátil que tengo me trollea, porque el programa está en ingles y el teclado no tiene "ñ" ni acentos, y lo peor del caso es que sé que tengo mucho que estudiar, y la inspiración viene y me susurra cosas bellas al oído(?) y no la puedo ignorar porque si no la maldita no viene hasta dentro de meses. En fin, ya que leyeron mis absurdos problemas existenciales les preguntaré… ¿Merece review?

Recuerden que que el amor en forma de review es el amor más grande de un lector hacia el autor. Saludos, bye (^0^)/