RENUNCIA: Hetalia no me pertenece.
Capitulo 5. Negación
–A que diablos te refieres con e–...– callo súbitamente –Ay no...– susurro para si. Definitivamente era idiota por delatarse de ese modo.
Colgó de inmediato
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–¡Eh tu, gato!– Heracles giró a la mesa –¿qué haces ahí paradote como idiota?– el castaño ignoro el grosero comentario de Sadiq.
Le habían colgado la llamada. Eso era sumamente extraño, pero no pensaba quedarse con la duda.
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"Lovino" colgó asustado el teléfono. Acababa de cometer la mayor estupidez de su vida; bueno, está bien, la segunda. Si, es cierto que ya había aceptado el hecho de que no iba a poder llegar con Antonio y decirle: "Hola bastardo, ¿no me reconoces? Soy Chira, pero en el cuerpo de un hombre que murió y me aproveche de la situación y me metí en él. Así que retomemos nuestras vidas ¡y vamos a casarnos!" ¡Claro que no! No era tan idiota como para hacer eso.
Pero... pero si tenía la oportunidad de por lo menos escucharlo un momento, un momento muy pequeñito...
¡Pero todo era culpa del idiota de Heracles, siempre la saca de sus casillas!
Regreso hacia el ventanal con el pretexto de seguir buscando libros; sencillamente los observaría de lejos.
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–Te vez raro– comentó Antonio viendo a Heracles
–Ese siempre ha sido raro–rumió el de la máscara. Antonio y Francis lo vieron mal.
–¿Pasa algo?– Heracles negó con la cabeza y siguió observando. Giraba la cabeza hacia todos lados como buscando a alguien que pareciera sospechoso.
Pero todos eran aburridamente normales y nada sospechosos: niños jugando, señoras con sus compras, un cejón regañando a un sujeto con un rulito en la cabeza mientras salían de la librería, personas regresando de sus trabajos. En resumen, todo normal.
–¿Buscas a alguien?– insistió esta vez Francis
–Ahora vuelvo...– el castaño se levantó de su asiento dejando la duda marcada en la cara de los otros tres. Sacó el móvil y llamó al misterioso número de la misteriosa llamada...
–Librería "La librería", buenas tardes– contestó una voz femenina del otro lado de la línea
–Disculpe... pero alguien me llamo desde ese número... tengo una llamada perdida
–¿Alguien? Disculpe pero hoy no se han hecho llamadas desde aquí
–Pero... alguien me llamo hace quince minutos
–Le repito que nadie ha llamado desde...
–Susi, Susi– se escucho una segunda voz –un sujeto histérico si llamó... se llevó varios libros de cocina y se fue con un sujeto de cejas enormes
–¿Enserio?... Eehh señor disculpe mi error, me acaban de decir que...
–No se preocupe... escuche perfectamente a su compañera... Gracias
–Por nada y disculpe– colgó
Ironías de la vida; y pensar que ese par parecían los más normalitos... ¿Que querría ese tipo denominado comúnmente como "el histérico"? y lo más importante, ¿por qué sabía los motes que solo Chiara utilizaba?
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–¿¡Se podría saber que tanto hacías ahí paradote como pelmazo con el libro ese tanto tiempo!?– gritaba/regañaba Arthur mientras se dirigían a la casa de Feliciano
–Ya te dije que no me decidía si llevarlo o no...– mentira, solo veía como comían sus idiotas favoritos –y cuando estemos solos no es necesario que me trates de hombre. Es molesto, joder.
–¿Y tu cuando entenderás que ya nadie te ve como mujer?
Lovino bufó molesto. Estúpido ángel de la guarda que le asignaron, si de perdida hiciera las cosas bien.
Caminaron en silencio el resto del camino. Se negaba a seguir escuchando los alegatos del cejitas, prefería quedarse con la imagen de esa tarde.
Al llegar a la casa, ni bien llamó a la puerta cuando "algo" o más bien "alguien" se le dejo ir encima.
–¡Lovi~ cari~! Nos tenias muy preocupados... menos mal que estas bien y que Arthur logro encontrarte– prácticamente Emma lo estaba asfixiando en un muy apretado abrazo, mientras hablaba muy rápido diciendo algo como "hermano descuidado", "enojos", "exaltos", y un "yo te voy a cuidar desde ahora" finalizando con un pico en los labios.
–¿¡Que!? ¡No, no, no, no! ¡Espera!– gritó muy alterado el castaño, alejando a la chica con un leve empujón –¡espera...!– la rubia le miraba un tanto extrañada –n-no creo que sea correcto hacer esto hay... hay... ¡hay mirones!– valla escusa barata
–Lovino– intervino Arthur –no seas tímido y besa a tu novia como se debe...– dijo alejándose del campo visual del castaño
–¡Eso no!– Emma giró a verlo con una pequeña mueca de indignación. Lovino vio su error –quiero decir que mientras esté ese bastardo mirón me niego a hacerlo
–Oh~ ya entiendo– hablo esta vez Emma con una sonrisa gatuna –lo que pasa, es que tú no quieres precisamente un beso, ¿verdad cari~?
–Eehh...yo...– el del rizo movía los ojos para todos lados buscando una respuesta divina... un sillón, la alfombra, las plantas de plástico, unas fotografías con la carota de Feliciano en todo su esplendor, un librero, la insinuosa, el ... ¡un momento! ¡La respuesta llego!
–¿D-dónde está Feliciano?– preguntó alejando un poco la cabeza de los labios de Emma.
Ella parpadeo un par de veces
–Bueno...– dudo un poco –él y Gil salieron a buscarte también, pensaron que tal vez no encontrarías el camino de regreso. Me llamó y me pidió que viniera por si acaso llegabas
–Ya veo– el pseudo italiano bajo la guardia
–Así que... Arthur ya te encontró y te trajo a casa– se le acerco peligrosamente y le empezó a susurrar al oído –si tu quieres lo podemos mandar afuera un rato y cuando nos "desocupemos" le hablamos a tu hermano para decirle que ya apareciste– termino ella mordiéndole el lóbulo de la oreja
–¡¿QUE DIABLOS?! ¡NO, no, no, no, no, no! ¡Emma por dios no! ¡Espérate, joder!– la volvió a alejar a una distancia que atentara contra su espacio personal –¡M-mejor llama al babotas de Feliciano! Es capaz de estar molestando inútilmente a alguien más–Lovino estaba totalmente rojo y los ojos parecía que se le iban a desorbitar y prácticamente jadeaba.
Emma solo se le quedo viendo fijamente.
Se sentía perturbada, triste, dolida... rechazada...
Normalmente, ella solo tenía que mandar una señal pequeñita, una insinuación por muy inocente que fuera y era correspondida, ¡y de qué manera!
Pero ahora, en ese preciso momento sintió algo peor que si fuera vilmente rechazada, y hay que decir que eso de por sí ya es triste.
¿Es que acaso ya no le resultaba lo suficientemente atractiva? O por muy idiota que sonase... ¿olía mal? Lo dudaba. ¿Sería acaso que ella adelanta hechos? ¿Debería comportarse igual con Lovino a pesar de ser rechazada por culpa de la maldita amnesia? ¿Tal vez sería mejor manejar todo con más calma y que el tome la iniciativa?
La respuesta unánime a todo lo anterior sin duda seria un rotundo "SI". No veía otra opción, pero tampoco tenía muy claro que es lo que tenía que hacer.
Sonrió levemente mientras bajaba la vista, caminó hacia el teléfono y marcó.
–¿Si? ¿Feli?... Calma, calma... no, no te preocupes, Arthur lo encontró y ya esta aquí... si, si... de acuerdo, nos vemos más tarde... Adiós.– colgó la bocina y se dejó caer en uno de los sillones.
Suspiró.
–De acuerdo Lovi– llevó una de sus manos a su frente, recargando el codo en uno de los brazos del sofá –Tu hermano ya viene en camino– termino ella volteándolo a ver con una media sonrisa.
–Gracias...
–Oh vamos~, ¿solo un simple "gracias"? mínimo merezco un abrazo, ¿no crees?– Queriendo que no "Lovino" se acerco a ella. Total, un abrazo no le iba a hacer daño a nadie.
Se agacho a la altura de la rubia para poder abrazarla. No pretendía sentarse junto a ella y ella, al parecer, no tenía la intención de levantarse de su lugar. Fue un abrazo de escasos segundos que fueron la mar de incómodos para Lovino; mientras que Emma no lo quería soltar y en su lugar prefería fundirse en él.
Lovino trato de mantener su distancia separándose de ella, pero antes de que "él" la dejara sola porque tenía "quien sabe cuántas cosas por hacer" Emma sujetó una de las manos del chico y la llevo a su rostro pidiendo una simple caricia.
Lovino no pudo evitar poner una mueca de desagrado mientras desviaba la vista.
Emma se percato de esto; sintió un pinchazo en el pecho. Se puso de pie y suavemente tomo el rosto de Lovino para que la viera directo a los ojos. Solo buscaba ver una pequeña muestra de que no era ni rechazo ni indiferencia... que solo era timidez; pero en su lugar solo encontró otra cosa.
–Lovi... tus ojos
–¿Que tienen?– respondió con cierto nerviosismo
–Son diferentes...
–¿Qué? ¿Cómo que "diferentes"? Seguramente nunca te habías fijado como eran– ella apretó el agarre de sus manos
–¡¿Como que nunca me he fijado?! ¡Lovino por dios! Te conozco perfectamente, se dé que color son tus ojos y te podría decir cuántos lunares tienes y donde los tienes
–¡QUE!
–Oh vamos, que te he visto desnudo muchas veces y creo saber cómo eres, y perfectamente puedo decir que tus ojos eran color miel
–Oye Emma, ¿a qué te refieres con "eran"?– intervino Arthur con un claro deje de miedo en la voz apareciendo de quien sabe donde
–¿Arthur?
–Emma... ¿a qué te refieres con ERAN?– la chica se empezó a asustar
–P-pues a eso... a que sus ojos ya no son ambarinos– ella volvió a verlo de nuevo a los ojos –ahora son pardos... tienen pequeños bordes verdes [1]...
El ángel dejo lo que estaba haciendo y prácticamente le arrebato a Lovino y acerco su cara a él con un movimiento brusco
–Oh my... ¡me tengo que ir un rato!– tomo su chaqueta para dirigirse a la calle
–¡¿Eh jodido cajón, a donde vas?!– Arthur le miro malcomo reprochándole algo
–A recibir indicaciones...
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Luego de todo el drama ocurrido poco después de que Arthur se fuera, en el que Feliciano se deshacía en abrazos y lloriqueos que a leguas se veían exagerados e innecesarios, decidió encerrarse en "su" habitación para leer con calma los recetarios y las guías de vinos, y valla que el método para ingleses es muy bueno, aun así debía poner en práctica lo poco que estaba aprendiendo esa noche.
Suspiro y cerro el libro. Según recordaba, había revisado que la despensa estuviera llena –había insistido en ello toda la semana– así que no habría problema para los ingredientes que pedía el libro.
Bajo en silencio las escaleras, aunque Arthur no estuviera en casa, al parecer Emma, el desteñido y el patatero si, amén de su "hermano".
Esperaba que el cejotas fuera el único con el sueño ligero, aun recordaba cuando el había salido inocentemente, sin molestar a nadie y sobre todo, sin malas intenciones al pasillo para ir al baño, y de repente aparecen de la nada las cejas enormes del su "amoroso" ángel de la guarda, ¡podía jurar que hasta brillaban en la oscuridad! Se sintió orgulloso de sí mismo al no haberse hecho encima, ¡joder! que estaba nervioso porque tenía que agarrar 'esa cosa' para poder orinar a gusto, ¡y mierda! que "ella" solita tuvo que aprender a manejar esa partecita; y ahora aparecía ese idiota y la asustaba.
Un sonoro, poderoso y agudo "Chigui" se apodero del tranquilo silencio de la noche, como era de esperarse todos se despertaron y se le quedaron viendo con cierto odio, y no era para menos, podía apostar lo que fuera que el babotas y el patatero estaban intimando. Aunque después le preguntaron qué significaba ese 'chigui' y les dijo que solo salió en el momento... ¡mentira! era una especie de palabreja que había aprendido de niña cuando veía por la televisión una ardilla tipo muppet... esa ardilla algún día pagaría caro.
Pero no podía decirles eso. Y la escusa que dio el estupidisimo de Arthur del porque estaba despierto, fue que el vigilaba el sueño de Lovino ya que en el "hospital" tenían miedo que tuviera una crisis nerviosa. Cabrón.
Llego a la cocina y estaba total y absolutamente aterrada; aun más que cuando se dio cuenta que no podía mear sentada, ni en sus más locos sueños pensó meterse a una cocina para -valla la redundancia- para cocinar. Suspiro. Empezaría por hacer algo sencillo.
Con toda precaución comenzó a cortar los ingredientes, joder que no era fácil, ¡estuvo a punto de rebanarse el dedo! Bien, exageraba, ¡pero el cuchillo pasó muy cerca!
Según el puñetero libro tenían que ser trozos pequeños cortados en cubos. Cabe decir que la palara "pequeño" estaba un poco distorsionada, claro, tomando en cuenta que los trocitos eran la maldita verdura partida en seis.
Tenía que admitirlo, eso no era lo suyo. Tal vez sería mejor hablar seriamente con Feliciano y pedirle ayuda.
Suspiro y cerró los ojos
–Vee~ hermanito ¡qué bien huele eso!– se le acerco un Feliciano más joven por la espalda
–¿Te parece?– le contesto "el" terminado de sacar un recipiente que contenía una pasta bañada en tomate del horno
–Sii~
Abrió los ojos de repente. ¿¡Qué diantres había sido eso?! Acaso... ¿acaso había recordado parte de la vida del otro sujeto? Imposible... tal vez solo fue una mala jugada de su mente.
–Cari~ ¿qué haces despierto a estas horas?
–E-Emma ¿qué diablos haces aquí?– ella sonrió gatunamente
–No podía dormir– se encogió de hombros –además oí ruidos y decidí investigar un poco... y valla sorpresa
–Ya...– el ahora italiano se percato de un pequeño detalle que no le gusto en lo absoluto. La rubia traía un camisón un tanto trasparente (muy bonito eso sí, claro, si él lo usara con su cuerpo normal) y lo estaba mirando de una manera un tanto lasciva.
Un escalofrío corrió por su espalda. Emma le volvió a sonreír de una manera no tan inocente
–Lovi~ hay que aprovechar que hay comida afuera– le guiño un ojo
–¿Tienes hambre?– ¡joder, maldición! ¡Que la tía rubia esa "la" quiere violar!
–Jo~ no seas tontito– ella se le acerco mas – o mejor aún, dime cosas lindas
–Y-ya me voy a dormir... buenas noches– Lovino quería escapar y no volver, es más, estaba empezando a considerar volverse a morir y nunca volver
Emma frunció el ceño y lo abrazo por la espalda.
–¡NO! ¡No te vas a ir!– le grito ella de forma amenazante, sorprendiéndose a sí misma.
Decir que nadie había empezado a cambiar desde el accidente de Lovino es mentira. Todos en mayor o menor medida cambiaron; evidentemente Lovino más, de hecho está irreconocible. Pero el que ella fuera capaz de gritarle a alguien de esa manera salía de sus manos, jamás pensó llegar a ese extremo.
Lovino trataba de soltarse apartando las manos de la chica, pero apenas las separaba un poco y ella se volvía a aferrar a él.
El castaño empezaba a perder la paciencia y no quería gritar, porque sabía que sus berridos serian escuchados seis cuadras a la redonda. ¡Pero que eso era suficiente, carajo!
–Basta...– Lovino mordió las palabras
De repente, este ya estaba encarando a Emma, y francamente la cara de la chica reflejaba terror
–L-Lovino, me estas lastimando
–¿Qué?– ella bajo la vista hacia sus manos. El castaño también bajo la vista...
Él le apretaba las muñecas de una forma no muy delicada que digamos; la soltó de golpe y subió corriendo a su habitación.
Emma se reviso las manos, de alguna manera no había recibido mucho daño; solo quedo algo rojo y adolorido, nada más. Seguramente en la mañana ya no se notaria.
Se llevo ambas manos al pecho y suspiro pesadamente recargándose en la pared en la cocina, giro a ver la encimera donde el cocinaba.
Se sorprendió del desastre que él había dejado, bueno no; el cochinero era de esperarse pues prácticamente era de familia, pero el desastre que eran esas verduras picadas no era normal, Lovino es demasiado meticuloso y perfeccionista al momento de preparar comida.
No tenía ganas de regresar a su habitación, mucho menos ganas de dormir. Recogería el desastre.
Mientras movía y recogía algunas cosas algo cayó al suelo, se agacho a recogerlo. Era un recetario.
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Lovino bajo por las escaleras con cara e zombie, podía jurar que en las espantosas bolsas bajo sus ojos podrían caber a la perfección todos los puñeteros libros que compro y de pasada también cabía el bastardo de Arthur.
Nada más al llegar al comedor se encontró con la escena más ñoña que en su corta vida jamás pensó ver: el par de patateros del mal sentaditos, juntitos, como los hermanitos puñeteros que eran y si eso no fuera poco, el babotas de Feliciano y su sonrisita de idiotita cocinando junto a la insinuosa. Awww~...
–Que desagradable– murmuro el castaño
–Ciertamente es desagradable despertarse tan tarde– le contesto Ludwig sin volteara a verlo, muy entretenido en su almuerzo.
Gruño. Ganas no le faltaban para escupirle a la cara que el desagradable era él y todos esos subnormales. Sobre todo el rubio por ser un macho patatas.
Se sentó en el lugar que según todos era el suyo, ¡que ganas de mandarlos al estercolero más cercano! Suspiró y dejo caer la cabeza en la mesa.
–Lovi~– sintió una fina mano en el hombro. Volteo a ver de reojo de quien se trataba. Era Emma. –Mira...– le mostro una bolsa de plástico negra que escondía un paquete rectangular algo grande –anoche olvidaste esto.– Le sonrió, era una sonrisa triste. El castaño miro con cierto pánico la bolsa adivinado lo que era.
–Kesesese, ¡sucios! Así que presumiendo que hicieron sus "cositas" anoche kesesese– a pesar de la burla, en los ojos del peli plata se veía otra cosa, en la que nadie reparo
–¡Claro que no!– soltó Lovino un tanto abochornado.
La malicia y el espíritu jodedor de amigos amnésicos se apodero del cuerpo de Gilbert.
–No mientas Lovi, tu cara te delata– Emma reía jocosa
–Joder Emma no te rías que no es gracioso, ¡y ponte de mi lado!
–A mi no me molesta Lovi– le contesto la chica en un tono serio, aunque todavía sonreía. Lovino estaba a punto de contestarle, mas fue interrumpido cuando alguien llamo a la puerta principal.
–¡Yo voy!– se ofreció Feliciano con una sonrisa
Al abrir la puerta se encontró con Arthur que tenía un aspecto mucho peor que el de Lovino. Oh si, Lovinito a su lado parecía una dulce y bella quinceañera... con acné, pero al fin y al cabo quinceañera.
–A-Arthur, pensé que estabas dormido– le saludo Feliciano, pero más que saludo parecía que le estaba pidiendo perdón, mientras retrocedía uno pasos. No fuera a ser de malas y su aspecto físico fuera un reflejo de su perturbada mente.
–Anoche tuve que ir al hospital a revisar algunas cosas, además de recibir ciertas indicaciones– el rubio entro a la casa dirigiéndose a las escaleras
–Vee~ ¿es algo sobre mi hermanito?– le seguía de cerca Feliciano
–Sí, algo así...– el ángel vio con odio mal contenido a Lovino, deteniéndose poco antes de subir
–¿Ahora qué?– bufo cansado "el italiano" –¿Y por qué me ves con esos ojos?
–¡Porque afortunadamente no tengo otros!
–¿Que cojones quieres decir con eso?– siseo el castaño
–Lo que entendiste– le replico Arthur –porque claro, el señorito hace lo que quiere y el único regañado soy yo, ¿crees que es muy bonito que por cada estupidez que hagas yo sea el responsable?
–¡Lo eres, y es porque no haces bien tu trabajo!– dio un manotazo en la mesa haciendo que Ludwig casi se atragante –desde un principio, tú me estabas "cuidando" y dejaste que me pasara esto– alzo un poco más la voz mientras movía ambas manos señalándose a si mismo
–A valla, así que era eso– un tonito de sarcasmo se asomo en la voz del rubio –pues déjame explicarte que yo NO te hice NADA. TU solo te metiste en ESE problema.
Tanto los hermanos alemanes como Emma y Feliciano observaban esa pelea como quien observa un partido de ping–pong, aunque claro, más entretenido y menos entendible...
Y el que menos entendía era Feliciano, y no es que fuera idiota ni mucho menos, le daba la impresión de que había algo más pero no sabía lo que era. Le resultaba un poco complicado entender cuando las personas no eran claras y hablaban entre líneas; y en esos momentos tanto Arthur como su hermano era n la prueba viva de ello.
Giro a ver las caras de los demás, ambos germanos tenían cara de confusión, bueno, sobretodo Gilbert que era el más expresivo y parecía que en cualquier momento le saldría humo por las orejas de tanto pensar en una explicación lógica. Ludwig en cambio, le era un poco más difícil de leer, tenía cara de póquer... aunque con la boca ligeramente abierta. Sin embargo el caso de Emma era preocupante. Su rostro era una clara muestra de confusión, miedo y preocupación, increíble ¡el rostro humano puede albergar tantas cosas juntas!
Y es que ella presentía que ese pequeño y simpático cambio de opiniones tenía algo que ver con el asunto de los ojos de su Lovi. Este le había dicho que quizás no era nada preocupante ya para evitar escándalos y lloriqueos histéricos innecesarios, era mejor no hablar del tema. Pero eso no significaba que no le preocupara.
La discusión continuaba.
–¡Jodido cejón y tu inútil hospital de mierda!
–¡¿Que dijiste del hospital?!
–¡Que es un jodido, inútil, hospital de mierda igual que tú!... Y sabes que– Lovino sonrió como hiena –demandare a tu jefe y buscare otro médico y ni tu ni tu jefe podrán hacer N-A-D-A– la cara de Arthur era época, bien le podía hacer competencia al rostro de una madre que recién se entera que su hijo se tira a su otra hija, y esta a su vez está embarazada de su hermano y guarda imágenes de porno gay bajo su colchón. Además los chicos están conformes con casarse e irse a vivir a un dúplex... En pocas palabras, su cara de HORROR estaba a la máxima potencia.
–¿N–no lo dirás enserio?– pregunto Arthur aun shockeado
–¡Claro que lo digo en serio!– dos grandes cejas rubias comenzaron a temblar de forma peligrosa
–¡Hazlo entonces! Y te juro que nunca saldrás de la sala de espera, bloody bastard!
–¡A-a-argh! ¡Tenía prisa maldición!– se exaspero el castaño –Necesitaba saber que le había pasado y además ver que estuviera bien y sin lesiones, ¡CONTENTO!
Silencio. Solo se escuchaban las respiraciones agitadas de Arthur y Lovino.
Los demás hombres de la casa giraron a ver inconscientemente a Emma, quien estaba totalmente roja y miraba al suelo mientras una sonrisita boba apareció en su rostro.
Quizás su Lovi muy en el fondo la sigue queriendo y recordando, aunque eso último le estaba costando trabajo. De todas maneras eso la hizo feliz.
Mientras tanto Lovino y su amoroso "enfermero" se retaban a muerte en una batalla visual.
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Llamo a la puerta una... dos... tres... cuatro... cinco veces! y nada... Tal vez le quiso gastar una broma, la cual era todo menos graciosa.
Suspiro. La próxima vez que lo viera le aplicaría uno de los famosos cabezazos de Chiara, se dio media vuelta con toda la intención de subir al asesor e irse a casa.
De repente sintió que una fuerza extraña y paranormal lo jalaba hacia atrás, pero si eso no fuera poco, el extraño ente lo quería matar de asfixia puesto que le impedía apartarse.
–Oh Toni~ mon ami~ soy tan feliz~!– canturreo el extraño ser mientras lo abrazaba cual oso de peluche para después soltarle.
Antonio trato de recuperar todo el aire perdido, viendo a su captor con ojos asesinos. No era una fuerza extraña, era Francis.
–¿Y por ello intentabas asfixiarme?– gruño Antonio
–Mon ami, no seas amarguetas. ¡Mejor disfruta de mi felicidad!
–¿Y a que se debe tu felicidad?– pregunto confundido mas no enojado
–¿Acaso no te alegras de verme? ¿Ni siquiera un poquito?– los ojos de cachorro mal herido de Francis estaban teniendo el efecto deseado, eran endemoniadamente convincentes.
–Bueno, si, un poco– se rasco la nuca –pero ¿Por qué dices que eres tan feliz?
–Ay~– suspiro dramáticamente y dio un girito amanerado, luego se puso un poco serio –Mon cher... mi sueño se hizo realidad.
Antonio dejo caer todo su peso en el sofá... que tenía una mancha, una perturbadora y extraña mancha que no estaba ahí la última vez. Un escalofrío recorrió su espalda.
–¿Recuerdas que volví a ir a la ciudad a los pocos días que fuimos a visitar a Chiara?– el castaño asintió con la cabeza evitando pensar en "esa" mancha –¡pues encontré el trabajo de mi vida! Ese, que me permitirá llegar lejos~... literal y metafóricamente hablando...– razono un poco –Y bien Toni, ¿qué me dices?– el moreno sonrió
–Bien por ti. ¿Y cuando piensas abandonarme?– esta vez fue el turno para sonreír del rubio.
–En un par de semanas mas... pero eso no es lo importante– dijo moviendo una mano como restándole importancia
–¿Entonces?
–Tu mon ami vendrás conmigo
–¡¿Qué?!– la noticia lo tomo tan desprevenido que prácticamente se tuvo que agarrar del sofá, aunque enseguida aparto la mano de la perturbadora mancha, limpiándose la mano en el pantalón –Oye Fran, no puedo dejar a mis niños y... y...
–"Y... y... y..." Escusas cheri, escusas. Lo que pasa es que no quieres salir de este apestoso lugar y seguir cantando canciones ñoñas de granitos de mostaza en el coro de la parroquia junto a un montón de niños raros. Y al final querrás morir solo con cincuenta gatos, y esos gatos se comerán tu cadáver!
–Diciéndolo de esa manera suena deprimente
–¡Porque es deprimente!– Francis suspiro –solo quiero sacarte de este agujero, que veas otros lugares, otra rutina, conocer gente... que se yo!
–Aquí estoy bien Francis no hay necesidad...
–¡Argh! ¡Eres imposiblemente terco!– el rubio se termino sentando justo encima de la mancha –Esta bien... entonces solo tomate unas vacaciones... ¡un mes!
–¿Y yo que gano? Sabes muy bien que apenas y gano lo necesario en el coro; no me puedo dar el lujo de gastarme mis pocos ahorros. Además que durante un mes no recibiré nada– Francis se quedo serio. Eso definitivamente no se lo podía discutir, odiaba cuando Antonio era la voz de la razón.
–¡Yo te mantengo todo ese mes!... Pero ven conmigo. Después regresaras a cantar con tu amado coro. Pero si te gusta vivir alla~– sonrió de una manera que muchos considerarían lasciva –ya te buscaremos algo parecido a lo que hacías aquí, o también puedes cantar en las esquinas... De todas maneras si te vas de aquí pronto encontraran tu remplazo en el coro– el rubio sonrió con suficiencia. Una pequeña risilla de incredulidad salió de Antonio
–¿Estás dispuesto a cualquier cosa con tal y que me valla contigo, verdad?– Francis se encogió de hombros
–Todo con tal y de ayudar a un amigo– el moreno suspiro resignado
–Solo un mes Francis, nada mas– el rubio sonrió victorioso –nada de tretas sucias... eso incluye conocer chicas– la sonrisa de Francis se borro.
–De acuerdo Toni, lo que tu digas. Pero ve preparando tu cepillo de dientes, te quiero aquí en dos semanas.
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No es que lo fuera a admitir, pero era un tanto más sencillo tener a Feliciano a un lado mientras le explicaba algunas cosas mientras cocinaba, o por lo menos hacia el intento. Los libros eran entendibles, pero no era lo mismo… los libros no te criticaban tan seguido, pero tampoco le iba a decir al babotas que estaba aprendiendo lo que se supone debería recordar de unos libros cutres de cocina.
–Vee~ fratello, non bruciare il cibo...– y ahi estaba de nuevo, hablando en italiano
–Feliciano habla bien...– gruño Lovino con el ceño mas fruncido que de costumbre y con el pelo totalmente alborotado gracias al humo
–Lo siento… dije que no quemes la comida.
Lovino suspiro agotado y apago la estufa. Con ese eran cinco días que estaban practicando, pero era el primero que lo hacían en el restaurante, y valla que no se equivoco al predecir que el lugar era de categoría.
Pero lo que definitivamente brillaba por su ausencia era la mejoría, maldita bastarda, a ese paso terminaría dejando a su hermano en la ruina… ¡momento! El babotas NO ES "su hermano". Tanto olor a quemado le empieza a entoxicar el cerebro.
Salió de la codina pa irse a meter a la oficina administrativa, necesitaba descansar.
–Vee~ ¿hermanito, pasa algo?– Lovino lo miraba fijamente sin decir nada. ¿Quién iba a decir que terminaría haciendo todo eso por un completo extraño? Maldito sentimiento de culpa. Finalmente negó con la cabeza dándole a entender al castaño más joven que no le sucedía nada.
Feliciano sonrió, entro a la oficina y cerró la puerta tras él.
–No te preocupes hermanito, Emma y Gil se están ocupando en conseguir alguien que nos ayude por mientras… No esperamos que hagas milagros…– lo tomo del hombro –así que tranquilo, ¿vale?– Lovino asintió y sonrió fugazmente
–Así que hacer milagros… ¿me estás diciendo inútil verdad?
–¡Vee! Non, non, yo jamás diría eso. ¡Nos lo prohibió el abuelo! ¿Lo puedes recordar?– el castaño más grande bajo la vista
–No…– de repente sintió un peso extra en las piernas. Feliciano se le había sentado encima además que lo tenía brazado por el cuello. Sollozaba.
–Joder no llores ¡y párate de ahí! ¡Alguien puede llegar y puede decirnos algo!
–Es… que a veces siento que no… te conozco…– decía entre hipido Feliciano. Muy bien, he ahí el comentario jodedor de conciencias del día. Qué remedio, paso uno de sus brazos a la espalda del más joven, dándole cariñitos y palmaditas.
–¡Kesesese! Ay qué bonito~ como extrañaba eso… ya están de incestuosos otra vez– dijo cierto albino desde el marco de la puerta
Lovino se puso de pie bruscamente haciendo que Feliciano cayera de culo derechito al suelo
–¡Lo vez! ¡Te lo dije maldición!– Gilbert reia sin mucha discreción
–Ya niños, dejen los arrumacos para otro dia– Lovino le vio mal e ignoro olímpicamente que Feliciano le pedia ayuda para levantarse –les traigo la solución a SUS– miro a Lovino –problemas– Feliciano se levanto como pudo
–Vee~ ¿y de que se trata Gil?– el ojirrojo sonrió con suficiencia. Hizo una seña con la mano indicándole algo a alguien.
– Muchachos, les presento a Francis… el nuevo ayudante.
[1]Se verían algo asi: st-listas. 20minutos. es/ images/ 2010–12/ 263097/ 2760807 _ 640 px. jpg ? 129 124 09 30 (quiten los espacios) Por cierto, los ojos NO cambian de color de forma radical, a menos que se coman muchas zanahorias (y llevaría lago de tiempo)… pero esto lo hice para darle un toque más dramático y por que lorena12 me lo sugirió ;D ¡saludos!
Mizuki: Wolas~ Tu nick es Mizuki? Te puedo decir tocaya? supondre que dijiste que si(?) XD Eh? Quien te hizo sufrir para golpearlo tocaya? Espero no ser yo porque autogolpearme no seria divertido... ;A; Gracias por decir que te gusta y que se te hace interesante, eso me hace sumamente feliz. Y bueno, pues aqui esta el siguienta capi, espero y este tambien te haya gustado. Saludos, bye (^0^)/
Chibi Neko-chan: Wolas XD Eres la primera pervertida que dice que dice que Sadiq disfrutaba tirarse a Chiara Ni siquiera yo pense eso al escribirlo! Sucia :9 Exacto! y todavia hay cosas que andan sueltas , pero pronto tendran explicacion. Perdon! pero es que tengo cosas y cositas que hacer y... y... waaaa! Y si, algo asi... despues se vera claro ese asunto y tambien explicare lo del apellido, pero si, digamos que se llamaba 'Chiara Edelstein' Y bueno, aqui esta el otro capi, te gusto? Jejeje, no, no la hago vivamos en una porqueriza! ok no... Saludos, bye (^0^)/
NeCaVII: Wolas~ Gracias por decirlo, me haces muy feliz *llora como puerco* jajajaja nah, ni te preocupes en los discursos siempre se dice exactamente lo mismo cada año, asi que no te sera dificil, de todas maneras animo! No te preocupes ni te desesperes, pronto se reencontraran y chan, chan, chaaaan! Y no es que los torture, es que primero escribo el fic en una libreta (por pedacitos) y cuando me agarra la loquera lo releo y lo que no me gusta lo cambio, luego lo voy pasando de a poco a la portatil y otra vez le cambio cosas y finalmente lo paso a la pc de escritorio para checar ortografia, y en ese lapso de tiempo hago otras cosas... eso si es tortura! Ok no, pero ten por seguro que estare actualizando. Saludos, bye (^0^)/
Guest: Wolas~ Me alegra que te haya gustado y muchas gracias por decir que es bueno. Y bueno, aquí yo complazco gente... aquí esta la actualización! Saludos, bye (^0^)/
Yumee: Wolas~ O.O m–me amas? hay dios, que no te oiga Chibi Neko por que se me encela y creera que le soy infiel XD Jajaja, ya en serio, por que las hago sufrir no entiendo? *le avientan un ladrillo* Bueno si se, pero la verdad es que no me la creo :3 Y ya para de sufrir He aqui el capi 5 *se oye coro de angeles* Gracias por comentar. Saludos, bye (^0^)/
Shocolat: Madre! Tu también muy bien :D Pues creo que de eso se trata madre, llevar un trozito de mi desquiciante locura en forma de ideas plasmadas en letras que trascenderán mi existencia(?) Ok, no se de donde salió eso... Si tienes razón, es grande y asombrosa. Jojojojo cursi, si viéndolo bienes bastante cursi. Okis dokis madre, nos leemos luego. Por cierto muchas gracias por tomarte tiempo en tu apretada agenda y leer esto ;D Saludos, bye (^0^)/ TTCL
Y bueno aquí esta ya el capi y estoy lista para ser apedreada, latigueada o cualquier castigo/tortura que se les ocurra les prometo que el próximo ya verán lo que tanto desean ver/leer que se muera el osito b*mbo si no es cierto! Les platicaría todo el viacrucis que pase escribiendo esto y como la portátil me trolleaba borrándome medio capitulo cada vez que la apagaba... pero no creo que sea necesario...
Total, más o menos en un mes (o menos) estará el siguiente jojojo sorpresas! Un adelanto, el siguiente capi se llama "Reencuentros" muajajaja Por cierto una disculpa y hallan frases o palabras repetidas, me ayudarían mucho si las encuentran y me indican donde estan.
En fin les preguntare, Merece review? Recuerden que un review es el amor más grande del lector hacia el autor.
Saludos, bye (^0^)/
