Renuncia: Hetalia no me pertenece


Capitulo 7. Rechazo

Como idiota...

Definitivamente la palabra que mejor lo definía en ese momento era "idiota". Y es que nadie podía negar que el solo hecho de verlo ahí, bien, completo y sin ningún daño visible lo turbaba sobremanera... ¡Mierda! que el bastardo lucia igual, aunque en sus ojos... aunque sus ojos se veían apagados, no brillaban igual.

¡Pero lo importante es que estaba bien! ¡Y frente a ella!

...Ella...

Corrección: El

Su cerebro no quería funcionar bien y por tanto no coordinaba como debía ser, de alguna manera había olvidado por un momento, que de un tiempo a la fecha había dejado de ser Chiara para ahora ser Lovino y tratar de comportarse como él y retomar su puñetera vida... aunque claro, no era perfecta.

Un leve codazo en su brazo propinado por Feliciano lo hizo reaccionar.

–Eee... si... igual– estrecho la mano que le ofrecía Antonio, muy seguramente había quedado como idiota frente a él... aunque realmente eso no importaba. Volver a sentir el tacto de su piel nuevamente y lo bien que se sentía su calidez era todo lo que su cerebro alcanzaba a procesar en ese momento.

–Esto... ¿me devuelves mi mano?– el nerviosismo que sintió Antonio al estrecharle la mano a ese desconocido era por demás extraño.

Un cosquilleo le recorrió la espalda, y la mirada tan intensa que le enviaba el tal Lovino lo termino de ponerle más nervioso. Lo único sensato que se le ocurrió en el momento fue pedirle que le devolviera la mano... su tacto quemaba...

Lovino desvió la mirada, ¡joder! que patético se vio. Francis se aclaro la garganta al percatarse del ambiente tan tenso que se había formado.

–Mes amis, la cena esta lista...Emma cheri, tú dices cuando quieres que la lleve al salón

–¿La cen...? ¡Oh cierto!– sonrió de manera forzada –creo que lo mejor sería servirla y llevarla a las mesas... Feli, ¿ya están los platos allá?

–Si...

–¡Correcto! entonces empecemos...– Emma nunca había sido una mujer celosa o posesiva, de haberlo sido ya le hubiera dado algo de los constantes disgustos por ver a Lovino con cuanta escoba con falda se encontrase. Y por más extraño que sonase, esa actitud fue la que la que más le atrajo a él.

Pero el simple hecho de ver como el que se supone es su novio viera a otro hombre con un deseo mal disimulado, y que dicho sujeto lo viera de una manera que casi podía jurar que era correspondida, y duraran tanto tiempo tomaditos de las manos ¡era demasiado! y sobre todo NO-ERA-JUSTO

¡Ni siquiera cuando estuvo en camisón y a solas la vio así!

Aunque... aunque quizás lo estaba exagerando todo... Tal vez se habían conocido antes, y en alguna parte de la memoria de su Lovi trataba de reconocerlo y por eso Antonio también lo miraba de esa manera... si, tal vez y muy probablemente sea eso. ¡Qué tonta era! Preocuparse por cosas que no tenían ningún sentido.

Sonrió para sí misma procurando retomar su buen humor, después de todo estaban ahí para hacer sentir bien a su hermano antes de su viaje y para que Francis los deleitara con su comida.

Paso justo al lado de Lovino y de Gilbert, les sonrió a ambos dándoles palmaditas cariñosas en la espalda de cada uno. Lovino sentía su cara arder y aprovechando el movimiento que se empezaba armar, salió a tomar un poco de aire por la puerta trasera, no sin antes mirar de reojo a Antonio.

Gilbert por su parte se sentía mareado, muy mareado. Sentía que había estado en un muy bizarro sueño en el que su mejor amigo rechazaba a la novia y se comía con los ojos a un tío que en su vida había visto. Y no solo él se había percatado de eso, podía jurar por la madre del papa que todos los ahí presentes vieron lo mismo (claro que en diferentes medidas de asombro). La más dañada sin duda alguna, fue indiscutiblemente Emma... ¡era asombroso como no había estallado en ese mismo momento! La chica solo se limito a sonreírles y acariciarles la espalda.

De verdad que ganas de poder ayudarla y saber que puede hacer el para que ella vuelva a sonreír como siempre...

Suspiro y decidió que lo mejor sería ir al salón junto a Emma.

Antonio no sabía dónde meter la cabeza, se sentía avergonzado. No había que ser muy listo para saber que había incomodado de muy mala manera a los demás; giró a ver a Francis que parecía muy ocupado sirviendo la comida en fuentes y tazones mientras hablaba de otras cosas... quizás ni siquiera había prestado atención a lo sucedido.

Pero lo que Antonio no sabía es que a Francis le había afectado sobremanera y es que en determinado momento creyó ver, por un instante cierta mirada en los ojos de Lovino... eso verdaderamente fue perturbador. Pero seguramente todo era causa de una mala broma de su cerebro... si, solo eso.

Y finalmente, el que no sabía ni que había ocurrido realmente, era Feliciano. Era consciente de lo sucedido, pero no alcanzaba a entender que es lo que había pasado...

Su hermanito cada día se volvía mas extraño.

X

Sentía que se volvería loco en cualquier momento.

Primero tenía que cuidar de un alma descarriada a la que le gustaba hacer su propia voluntad. Después, no conforme con que esa alma hacía, o más bien hizo que el cuerpo que de manera descarada se robo le cambiaran los ojos, y finalmente y para "mejorar" las cosas, hace poco más de una semana la oficina de asuntos externos y "el Jefe" confabularon en su contra para joderle un poco mas su existencia informándole algo como:

"Nuestro muy estimado Arthur:

Esperamos que entiendas que lo que pasó es muy grave. Por lo tanto nos vemos en la necesidad de rechazar tu petición y alargar tu misión. Serás humano y vivirás como tal. Tu misión acabará el día de tu juicio. Eres responsable de que tu protegido siga su vida según lo acordado, más él responderá de sus propios errores y tu de los tuyos. Esperamos entiendas nuestras razones.

Con amor: los supremos."

Ahora Arthur podía darse el lujo de entender a los humanos cuando decían morirse cuando eran corridos de alguna empresa a la cual habían dedicado su vida.

¡Qué frustrante!

Se dejo caer en la cama del que había sido comúnmente denominada "el cuarto de Arthur", es decir su habitación.

Si tenía que buscar algún culpable, podría encargarse de que Lovino llorara sangre y sufriera una tortura digna. Pero no se trataba de eso, ni tampoco de buscar algún responsable... quizás y como decía "jocosamente" el bastardillo no lo supo cuidar bien...

Suspiro.

Total, de alguna manera se las tenía que ingeniar para vivir de algo que no fuera la caridad de Feliciano. Llevaba varios siglos vivo, o bueno, por lo menos consiente y tristemente no sabía hacer nada de nada.

Ya le pediría ayuda al bastardillo...

X

Todos disfrutaban del bufete... todos menos uno.

Y es que había que admitirlo, no es sencillo para nadie encontrarse en el mismo lugar que la persona a la que se quiere y que este no te reconozca... bueno, en su caso ni siquiera conoce ese cuerpo, en su vida lo ha visto. Y para mayor de sus males dicho sujeto lo ignoraba olímpicamente.

Mientras todos alababan la cena del gabacho del mal, Lovino se retorcía en su propia y miserable inmundicia... de acuerdo, tanto como eso no. pero era algo similar; y para acabar de joder el momento Feliciano no se despegaba de encima.

–Fratello, ¿tú qué crees que sería mejor para el próximo menú?

–Feliciano... hazme el favor y ve a ver que se le ofrece o que le pica a tu macho patatas– había que admitirlo, estaba siendo más borde que de costumbre con el pobre babotas, y no solo eso, un par de ojos verdes lo veía a detalle con algo de recelo

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–Que tanto miras cheri?– pregunto Francis casi desinteresadamente, no queriendo parecer más cotilla de lo que ya es

–No mucho– valla respuesta tan vaga que dio Antonio –...pero, creo que hubiera sido mejor quedarme en casa

–Pero que dices Toni mon amour, ¿y perderte de esta deliciosa comida?...– Antonio se encogió de hombros. Francis suspiro y recargo uno de sus brazos sobre los hombros del moreno –Mejor di que lo que te tiene mosqueado fue lo que sucedió hace rato.

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Invoca al diablo y aparecerá; o eso es lo que pensaba Lovino en ese justo momento. Y es que el pesado del macho patatas se había materializado en el momento menos oportuno

–Todo bien Feliciano?– por ese tipo de comentarios era por el cual detestaba aún más a ese inexpresivo ser

–Vee~ Luddy mi hermano se está comportando más extraño de lo que últimamente es~– y por eso es que no baja de babotas al babotas.

Y a pesar de lo que Lovino creyese, Ludwig era bastante perceptivo y por tanto no le fue difícil darse cuenta de que a Lovino le incomodaba la presencia de cualquier ser viviente que estuviera a menos de metro y medio de él.

–Creo que lo más conveniente es que vallas con Bonefoy para que se pongan de acuerdo para organizar el menú y los vinos– Y si Lovino no estuviera consciente de que no era sensato agradecerle algo a un alemán mutante lo haría y hasta le estrecharía la mano

–Pero Luddy~...– Luddy se veía muy serio y determinante. Feliciano no podía hacer nada en contra de eso. –Vee~ de acuerdo, pero ¿y mi hermanito?– giro a ver a Lovino que prácticamente lo estaba corriendo con la mirada, lo último que necesitaba era un pegote a su lado.

–Está bien... vamos– Bien, si algo debía aplaudirle el dulce Lovi al patatero es que tenía mucha influencia en el babotas.

Asintió con la cabeza en un modo de agradecimiento, ¡jamás le daría las gracias con palabras al ropero con patas alemán! Ludwig sonrió discretamente llevándose con sigo a Feliciano, dejando bastante perturbado a Lovino ¡el terminator mutante podía sonreír!

Joder, que bizarro

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–Da igual Francis– suspiro Antonio –saldré un rato... me siento un tanto mareado

–No te vayas a ir mon cher, recuerda que me prometiste estar toda la velada aquí

–Sí, sí, Fran... lo que tú digas– sonrió con desgana encaminándose hacia afuera.

–¡Señor Francis!– saludo alegremente Feliciano acercándose al rubio con un macho alemán protegiéndole la espalda, nunca se sabe cuando se vaya a necesitar uno.

–¡Oh mon ami! ¿Qué te trae hasta los cálidos brazos del hermanito mayor?

–Vee~

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Lovino, o más bien Chiara, no era de esas personas que viven fumando cada hora o cada día... eso solo lo dejaba para aquellas ocasiones en que sentía que terminaría consumida por los nervios, y ese día lo estaba.

En cuanto el patatero se llevo al babotas a otro lado enseguida salió fuera del restaurante y de tanta gente totalmente desconocida para él. Saco de la bolsa del pantalón unos cigarros y el encendedor, los cuales hacia pocos días los había conseguido, si algo sabía, es que nunca sabes cuando los podías necesitar, en su antiguo cuerpo siempre los guardaba en su bolsa de mano.

Saco el pitillo y ya encendido le dio una onda calada.

¡Dios! ¿Hace cuanto tiempo que no hacia eso?... Cierto, desde que el bastardo le dijo que quería casarse con ella y le respondió que necesitaba poner en orden sus ideas y solo escapo para fumar un rato y tranquilizarse... cuanto tiempo hacia desde entonces.

Soltó el humo y volvió a darle otra calada, aunque menos profunda.

–Lo siento, pensé que no había nadie– se oyó una voz más que conocida a sus espaldas. Giro inmediatamente, era Antonio.

–No, no, está bien... no... No me molestas– bajo la mirada, no se sentía capaz de sostenerle la mirada.

Antonio ni siquiera se percato del detalle que el otro había bajado la vista, simplemente suspiro pesadamente y se sentó en la orilla de la banqueta [1]. Busco entre los bolsillos de su chaqueta y solo encontró el encendedor, ni un solo cigarrillo, no había remedio, le tendría que hablar

–Oye, ¿no tienes un cigarro que me regales?– Lovino giro a verlo con asmbro

–¿Fumas?– ¡Antonio fumando! Definitivamente el mundo había enloquecido, el bastardo odia con toda su alma el olor y ahora resulta que hasta sabe fumar... increíble.

–Sí, ¿por qué?– frunció el ceño. No entendía el porqué de esa pregunta si ese sujeto también lo hacia

–N-no, por nada... simplemente tienes cara de que no fumas– le extendió el pitillo. Antonio se levanto y al agarrarlo evito por todos los medios tacar al chico. Regreso a su lugar y simplemente suspiro.

–Un hábito recién adquirido...

–Ah...– el silencio regreso. Pero esta vez se sentía mas incomodo que el anterior.

Lovino no sabía que más preguntarle ni que decirle y mucho menos como iniciar una conversación sin que sonara totalmente familiar. ¿Cómo dirigirse al bastardo? ¿En que tono? ¿Preguntar a que se dedica? ¿Empezar contándole del "accidente"? No... Ese no es su estilo.

–Y... entonces vas a trabajar con Francis?– hablo primero Antonio. Cosa que tomo por sorpresa a Lovino

–Mi hermano es el que va a trabajar con él...– otra vez silencio

Antonio no sabía ni que sentir ni que pensar. Le resultaba extraño estar tan callado, normalmente no había poder humano que lo pudiera callar no importando que no conociera a su interlocutor, siempre tenia algún tema de conversación, pero esta vez era diferente, el tal Lovino lo tenía "atado" de alguna manera. Sentía una rara comodidad con él, pero al mismo tiempo le tenia... ¿miedo?... ¿esa era la palabra correcta? Es que no podía explicar con palabras el vacio en el estomago combinado con escalofríos que lo hacía sentir...

X

Para cualquier simple y poco genial mortal, Gilbert sería considerado como un sujeto hiperactivo y poco maduro con una percepción de la realidad bajo cero, pero eso sí, con un ego tan inflado que en cualquier momento lo hincharía tanto que saldría flotando... algo así como la tía de Harry Potter...

Pero alguien observador y que se tomara la molestia de conocerlo realmente habría notado que el albino se encontraba inquieto y preocupado. En contra de la creencia popular lo primero en su vida era su hermano y aquellas personas que tuvieran algún lugar importante en su muy genial vida.

Si bien Lovino era prácticamente su hermano del alma, tampoco iba a negar que Emma no fuera realmente importante para el... ¡pero esa es otra historia! Aquí lo importante es que ambos ocupan de su genial ayuda.

Y aunque Emma no lo expresara abiertamente, gritaba con los ojos que necesitaba a su amado Lovi a su lado, ¡y eso haría! Claro está que tiene que ir por él y meterlo al restaurante (y otra vez a sus vidas) pero por sobre todo: alejarlo de ciertos distractores.

No es que le desagradara Antonio, mentiría vil y cochinamente, vamos que el sujeto es hasta simpático, pero mientras le afectara a Emma haría hasta lo imposible por mantenerlos a kilómetros de distancia.

Así que preparo mentalmente su asombrosa entrada triunfal y lo que su gloriosa persona tenía que decir y salió al ataque.

–¡Lovi!– le abrazo por los hombros llamando la atención del ojiverde –Mi genial persona ha venido por ti y tu poco genial trasero para regresar adentro

–¡Joder maldito subnormal! ¿Que acaso no puedes llegar como la puñetera gente normal y hablar sin que parezca que traes un maldito micrófono?– valla, lo que le faltaba a Lovino, que el despercudido viniera a joderle la existencia.

–No, necesito que todos admiren mi gloriosa humanidad y que sepan que este humildísimo y guapo ser humano te dirige la palabra– le apretó un poco más el abrazo. Antonio veía todo con una cara mortalmente seria.

–Bastardo desteñido ¡suéltame de una maldita vez! Joder, que nadie necesita de tu poca gloriosa presencia, ¡maldición!– Lovino forcejeaba con Gilbert mientras este reía escandalosamente.

Para Antonio todo era demasiado. Tiro el cigarro a medio consumir al piso aplastándolo con el pie. Se levantó y entro nuevamente al restaurante, recogería su chaqueta e independientemente lo que dijera Francis regresaría al piso.

Al ya no ver a Antonio allí afuera, Lovino se le quitaron las ganas de forcejear y pelear con el desteñido dejándole hacer y que se autoproclamara vencedor. Esto tampoco paso desapercibido por Gilbert que miraba todo atentamente, sonrió de forma cansada soltándole por completo.

–Lovino...– el otro se mantenía callado con la mirada fija en algún punto perdido del otro lado de la calle. Le llamo otra vez.

–¿Qué...?

–Solo recuerda que a pesar de todos somos amigos, ¿vale?– el castaño le giro a ver lentamente tratando de descifrar que es lo que le había querido decir.

–...no te...– Gilbert le seguía viendo serio pero con una sonrisa

–Que aunque te quedes como un bastardillo amnésico boquiflojo con un carácter de los mil diablos...

–¡Oye!

–...O regreses y seas el casanova cualquiera que solías ser, siempre serás mi amigo y puedes contar con esta humildísima persona– Lovino sonrió de lado

–En ocasiones te pasas de desagradable... pero lo tendré en cuenta– término dándole un golpe en el hombro sin mucha fuerza.

X

Antonio veía como Francis trataba de congraciarse con la novia de uno de los dueños a la que no se le despegaba el hermano ni a sol ni a sombra, de alguna extraña manera entendía el porqué.

De igual manera no importaba mucho si Fran lo veía o no, el ya había tomado la determinación de regresarse, solo necesitaba tomar su chaqueta que dejo olvidada en las cocinas y al diablo con todo.

Pero como era lógico, parecía que tenía algún tipo de GPS con alarma que sonaba cada que se alejaba del radio permitido de Francis, ahora entendía también porque lo comparo con un perro. Apenas entro a la cocina y el rubio ya se había materializado ahí.

–Mon ami, no vas a encontrar comida aquí; toda quedo allá afuera

–Fran…– suspiro fastidiado – enserio, no estoy de humor.– Tomo su chaqueta –Me regreso al departamento

–¿Qué? P–pero dijiste que…

–¡No Francis!– volvió a suspirar llevándose una mano al frente –Por favor… yo… ahh, nos vemos luego.

De acuerdo, Fran no tenía por que cargar con sus propios demonios ni tampoco aguantar su mal genio, que valla que si lo tenía aunque todo apuntara a lo contrario… Pero ese no era el punto.

En primer lugar ni siquiera tenía que haber salido de su casa, ni abandonado a sus niños, ni el coro, ni tampoco… ni… ni siquiera tenía idea del por qué de estar pensando todo aquello.

Bien, cuando se ponía así de infantil ni quien le ganara ni lo aguantara; y Francis tampoco tenia clapa alguna, él solo le trataba de ayudar. Pero… ¡mierda! Todo iba tan bien hasta que ese sujeto apareció.

Suspiro por enésima vez en ese rato.

Ya sabía que le había prometido a Fran quedarse por un mes en la ciudad, pero definitivamente las circunstancias lo obligaban a lo contrario.

Siguió caminando por esas calles semivacías pensando en todo y en nada… en realidad su vida empezaba a desesperarle. Justo en ese momento una parejita joven iban abrazados, riendo y platicando de lo que parecía ser una trivialidad. Por un momento quiso cambiar la cara del chico por la propia la de la chica por la de Chiara, mirándolos en cámara lenta les vio pasar.

Ya no quería torturarse más…

X

En lo que cabía, Emma estaba casi segura que esa reunión improvisada en el restaurante había resultado un éxito.

Francis resulto ser un muy buen cocinero, y su hermano parecía complacido. Y ella… bueno la cena salió según lo planeado ¿no?

Suspiro, estaba totalmente agotada. Hacía mucho tiempo que no andaba tan agitada, casi daba por olvidado el arduo trabajo que conllevaba administrar y coordinar un restaurante.

La mayoría de los chicos ya se habían ido, quedaban unos pocos en la cocina y ellos…

Miro con un deje de envidia a Ludwig y a Feliciano, parecían tan felices, ajenos a todo y a todos… Tomados discretamente de las manos y platicando cosas que a la simple vista parecían tan vánales, pero si uno se fijaba con detalle, con los ojos parecían decirse cosas totalmente diferentes.

Luego giro a ver a Gilbert y a Lovino, gritaban y hacían mucho ruido… cosa que parecía que Gil se lo estaba pasando pipa. Los miro a detalle, Gil con su eterna sonrisa altiva y ese aire de grandeza… era igual que cuando lo conoció hace ya algunos años. En cuanto a Lovino, ese seño fruncido y esa sonrisa sarcona no las conocía… no, esa persona no era Lovino, era alguien más muy parecido físicamente a su novio.

Alterno la vista entre ambos hermanos italianos, cuan distintos se les veía, ahora la diferencia era más evidente que antes, jamás pensó que diría aquello, pero si hubiera sabido la diferencia que habría después del accidente, mil veces hubiera preferido que esa bala impactara en ella… o que Lovino jamás hubiera despertado…

¡NO! No tenía derecho a pensar en eso, ¡ni siquiera tuvo que haberlo insinuado!

–¿Quieres que ya te lleve a casa?– la voz de su hermano la saco de sus pensamientos

–…si, supongo que debo tener una cara horrible por el cansancio ¿no?– intento bromear ella. Govert la miro mal.

–Tienes una cara espantosa porque parece que en cualquier momento te vas a echar a llorar– Emma sintió que le apretaban el corazón y que un nudo había subido a su garganta, bajo la vista. Definitivamente para su hermano era más que un libro abierto.

Govert ya no dijo nada, simplemente la tomo por los hombros sacándola por la puerta de atrás, Emma necesita alejarse un poco de esas personas y desahogarse usándolo de paño de lágrimas no le vendría mal.


[1] Banqueta, acera, calle, no sé cómo le digan en su país.


Mizuki: Tocaya, Wolas! Lo siento soy horrible por perder tanto tiempo, y siempre que no lo esperes actualizare (de hecho nadie se lo espera) XD si, Lovinito es un borde de lo peor y no es que sea malo con Emma, simplemente no digiere la idea de tener novia, en pocas palabras: no la ama… Pero bueno, aquí está la actualización y disfruta la lectura. P.D: Espero que hayas pasado muy bien las fiesta y ¡feliz año!

Dani: No, fic continuado c:

Chibi Neko-chan: Wolas, siiii! ¡Estoy viva! Bueno he aquí otra actualización… me encanta hacerte feliz *le guiña el ojo coquetamente* XD Jajajaja ¿final cardiaco? Jajaja eso es nuevo. Y no, no son cosas tuyas… Gil quiere algo más que una amistad. Jojojo con lo de Heracles ¿acaso no di suficientes pistas? Igual creo que eso será contestado en el siguiente capi. Ya vas, dime donde te veo para irnos a nuestro puente y que me mantengas XD… Esto… orz procurare ya no tardar tanto… P.D: Ojala te la hayas pasado muy bien en estas pascuas y feliz año :D

Guest: Wolas, bueno he aquí la continuación y te agradezco por decir que te gusta el fic, eso me hace sentir muy bien. Y claro que tratare de meter mas GerIta. Gracias por tus buenos deseos y espero que hayas tenido muy felices fiestas ;D


*Sale Mizuki en y empieza a colocar a una distancia aproximada de medio metro delante de una pared, pistolas, trinches, garrotes, piedras, antorchas y resorteras. Cuando acaba de poner las cosas en su lugar, ella se coloca entre las armas y la pared extendiendo los brazos* Bien, heme aquí para ser maltratada, linchada, albureada, insultada y hasta pateada… ¡soy suya!

Ya enserio y sin tanta cosa, lamento haber tardado, pero eso ya es cuento de todas las actualizaciones. Pero aquí esta y no los abandonare nunca *pose heroica* Y bueno, se que quizás me quieran medio matar por semejante reacción del buen Toño, pero pienso que (y siendo realistas) cuando encontramos algo o alguien que se parece a ese algo que perdimos y que todavía duele, nos molesta y hasta nos incomoda; no queremos o que se parezca porque nos parece algo ofensivo o porque nos duele recordar… por eso y por lo que ha pasado Toño pienso que esa fue la mejor manera de reaccionar, claro está que las cosas cambiaran, no soy tan rata de dejar todo así. Total, espero que comprendan mi punto.

Y dejando esa explicación de lado, espero de verdad que hayan pasado una increíble Navidad y un feliz Año Nuevo y claro está un feliz Día de Reyes. Muchas gracias por acompañarme en este fic, a los que comentan, a los que pusieron está loca historia en favoritos y/o alerta, a los lectores silenciosos y a los lectores fantasma. ¡Gracias por seguirme!

Y ya, les preguntare lo que les digo al final de cada capítulo… ¿merece review?

Recuerden que un review es el amor más grande del lector hacia el autor. Bye (^0^)/