Renuncia: Hetalia no me pertenece


Capítulo 12. Conocer

Era verdad que muchas veces nos sentimos totalmente seguros de lo que estamos haciendo. Y también que muchas de las grandes ideas que nos llevan a cometer nuestras acciones, suelen surgir de las ideas más estúpidas y desquiciadas que tengamos en ese momento… Aunque también está la parte en que hacemos las cosas de manera automática sin pensar mucho en las consecuencias que nos traerán esas "geniales" ideas.

Que al fin y al cabo no dejan de ser estúpidas y subnormales.

O bueno, al menos eso era lo que pensaba Lovino en esos precisos momentos.

Y es que lo viera por donde lo viera, esa forma tan solapada de invitar a comer a las personas no era normal… y bueno… tampoco es que el entomatado fuera la persona más normal del universo…

Pero eso no quita el hecho de que se pudiera mal interpretar TODO. O al menos si la gran mayoría.

Y no es como que llegues y le digas a tu hermano que has invitado a un sujeto extraño a consumir lo que sea totalmente gratis en el negocio familiar… corrección el babotas no es su hermano… ¡Igual eso lo empeora todo!

Definitivamente no puede llegar así de la nada y soltarle semejante chorrada.

Habría que idear un plan, si es que acaso el bastardo le llegara a hacer caso… Eso incluiría ir todos los días al restaurante si era necesario

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Una cosa es que fuera bonita y rubia y otra que fuera tonta.

¡Claro que Emma no es ninguna mujercilla torpe! Hacía poco más de semana y media que su hermano salió de viaje y al parecer tardaría un poco más de lo planeado en volver, y la verdad es que sentía cierto… malestar… si, malestar es la palabra correcta, nada más de pensar en volver a la casa de su Lovi.

…Su Lovi…

Por ese motivo es por el cual se sentía tan tonta. Lovino ni siquiera se había preocupado de buscarla, o de mandarle algún mensajito tonto por el móvil o mínimo mandarle un saludo vía Gilbert.

Porque todo hay que decirlo, Gil ha sido su único contacto tanto con esa casa como con el restaurante. De algún modo el chico se las apaño para darle "vacaciones"… o como jocosamente dice el albino "días de reposo y preparación mental antes de que llegue el subnormal de tu hermano"

Pobre Gil, en que líos se fue a meter al andar manejando solo las cuentas de ese lugar monumento al macarrón gigante… o cualquier tipo de pasta.

Aunque era bastante agradable estarse mensajeando y comentando todo lo que ocurría en el restaurante… más aun a expensas de ese pobre chico ingles de cejas monstruosas. Y es que Gil tenía un tino para tomarle fotos al pobre chico en los momentos más vergonzosos posibles. Y algo que siempre le dice Gil en los mensajes es que Feliciano dio la terminante orden de que "JAMAS", si, así con mayúsculas y seguido de varios emoticones, se le deje tocar comida… valla a saber que habrá hecho para que Feli-toda-dulzura haya dicho algo como eso.

Pero siendo realistas, se sentía un poquito inútil estar todo el día en casa de su hermano cuidando un conejo… aunque Harold era la cosita más adorable y esponjosa de este universo.

Y además de que no se le hacía justo que Gil se llevara toda la carga encima… pero, le preocupaba un poco el volver a ver a Lovino… no sabía exactamente qué es lo que le tenía que decir ni cómo actuar delante de él, de ser posible desearía no verlo durante un buen rato en lo que se le aclaran las ideas, y por qué no admitirlo, para dar un poco más de tiempo a que Lovi la recuerde aunque sea solo un poquito.

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–¡FRATELO~!– Lloriqueo salvajemente Feliciano lanzándose cual lapa al pequeño Lovino

– ¡¿Pero qué demonios…?!– y como era de esperarse el salvaje abrazo de lapa evoluciono a un abrazo de morsa en celo… si, así de pesado. –Feliciano maldición, suéltame joder

Y claro está, el show que estaban montando era digno de cualquier circo, pero afortunadamente solo le estaban presentado dicho espectáculo a Ludwig, Gilbert y Arthur… igual ese trio de patosos no eran la gran cosa ni mucho menos un público al cual deleitar.

Pero el motivo de tal drama no fue otro que llegar un poco después que todos esos mandriles.

–Hermanito, ¿por qué no estabas en casa?– lloriqueaba un poquito, solo un poquito más tranquilo Feliciano, mientras trataba de sorberse los mocos inútilmente.

Claro está que no le iba a soltar TODO lo que le había pasado en ese rato, mucho menos en frente del desteñido y del cejón… patateitor le daba lo mismo. Bueno, no, el sodomita gigante tampoco era de fiar.

–Me sentía ahogado de estar todo el día aquí metido… además no me trates como a un niño, se cuidarme solo…– dijo Lovino soltándose de un movimiento del abrazo de su hermano

–Pero…– trato de intervenir Feli

–Tampoco necesito que me pongas niñera, joder contigo Feliciano, no estoy lisiado ni soy un maldito animalejo como para mantenerme encerrado todo el puto día– la verdad es que estaba un poco harto de todo eso, pero no contaba con que se oiría tan borde

–Oye, no te estés pasando– esta vez hablo Ludwig. Estaba de acuerdo que tal vez, solo tal vez si estaban exagerando con el asunto, pero tampoco es para que hable así, mucho menos que realmente este lastimando a Feliciano. Y bueno, no es que realmente Lovino tuviera demasiada paciencia.

Feliciano apretó los puños. ¿Cómo era posible que su hermanito no entendiera que todo lo que hacía era para hacerle más fáciles las cosas? Las lágrimas se volvieron a agolpar en sus ojos, de verdad estaba llegando al borde de su límite.

– ¡Que solo tarto de cuidarte!– grito de repente el italiano menor, sorprendiéndolos a todos. Aunque bien era cierto, Lovino jamás espero tal reacción por parte el babotas, era obvio que ser tan borde con el pobre chico algún día le traería consecuencias. Feliciano se sorbió un poco la nariz – N-no merezco que me esté pasando esto… y tampoco tú. Pero no es justo que seas tan borde con migo… ¡No me trates así cuando lo único que quiero es que vuelvas a ser tú!

Silencio.

Ruidoso silencio.

"Lovino" se olvidó de ese pequeño detalle.

Arthur quería cavar un hoyo y jamás salir, "ese" detalle había sido su culpa.

Y Gilbert… realmente no quería ni tocar "ese" tema.

Como siempre, el adulto responsable, en ese caso Ludwig, era el que tenía que poner orden. –Feli, creo que sería bueno que dejaras las cosas así por ahora.

Feliciano giro a ver a su pareja ¿es que el tampoco entendía nada?

–Lud… ¿es que tú no quieres que mi hermanito…?– esta vez las ganas de llorar aumentaron. El rubio suspiro pesadamente. No quería que se mal interpretara lo que le estaba tratando de decir al italiano

–Vene… ¿podemos hablar?– increíblemente el que hablo no fue otro más que el mismísimo Lovino. Los ojos llorosos de Feliciano se abrieron asombrados, ¡¿de verdad le había llamado "Vene"?! Y no por su nombre completo o con el ya acostumbrado "babotas".

Increíble…

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Antonio en ese preciso instante buscaba ponerle un alto a todo. O por lo menos lo relacionado a cierto sujeto castaño.

Y es que si se analiza a conciencia TODO lo que le ha pasado desde que se topó con el famoso Lovino, su vida se ha vuelto un CAOS.

Bien, es cierto que tendía a exagerar un poquito las cosas, y más en este asunto… ¡pero que era demasiado para sus pobres nervios, joder!

Aunque era cierto que la curiosidad siempre ha sido una mala consejera, y en su caso era como la voz del mal incitándolo a esparcir la maldad por el mundo…

De nuevo sobre actuando.

Pero el punto que quería tocar es que se moría de curiosidad por ver a donde quería llegar ese sujeto extraño, comúnmente llamado Lovino, cuando le invito a comer. Pero él era de un espíritu férreo y no caería ante tan absurda invitación y olvidaría esa charla sin sentido que mantuvo con el chico ese en el parque. ¡Eso era definitivo!

Francis, siempre ha sido un hombre observador, y eso le ha llevado a comprender de cierta manera a las personas, sobre todo si estas comparten algún lazo afectivo con él, cosa que le ha llevado a tener un instinto casi sobreprotector con aquellos a los que ya no le interesaba meter mano o definitivamente a los que jamás les metería mano… los que ya habían recibido su amor eran otra historia; ¡pero ese no era el punto!

El hecho es que si pusiera empeño en algo que no fuera cocinar o esparcir su blanco amor, podría bien escribir un pequeño libro en el cual, con lujo de detalle, describiría todos los sentimientos humanos y como sobrellevarlos de la mejor manera, sobre todo para aquellos a los que les es muy difícil leer el ambiente… ¡y definitivamente sería un best seller! Pero, obviamente siempre existirá alguien difícil de leer, en este caso la excepción a la regla es Antonio.

Mira que el chico pone unas caras de subnormal cuando está pensando, que no sabe si lo que siente es bueno o malo, agradable o de repelús total.

Aunque bueno, cada quien piensa como puede.

Y cuando trataba de averiguar lo que sucedía, Antonio siempre salía con la chorrada más grande del universo. El único momento en el que se sentía totalmente seguro de lo que pasaba por la mente de su amigo, es cuando el tema rondaba en torno a Chiara y a lo sucedido ese horrible día.

Aunque claro, eso no aplicaba en esos momentos.

–Mon ami… ¿qué te sucede? Esa carita de perturbación me pone de nervios– el español le miraba seriamente. Quizás si era algo importante

–Oye Fran… ¿Qué me dirías si te digo que "alguien" me ha invitado a comer?

– ¡Que es maravilloso, cher! ¿Cuándo, cómo, quien? ¡Quiero saberlo TODO!

–Eeehhh…– Antonio se rasco la mejilla de forma nerviosa –Esto… solo es un supuesto… nadie me ha invitado nada

–Cher… a mí no me engañas

–No, no, no, te lo digo en serio… solo es una suposición– Francis utilizo la técnica "mirada penetrante-saca verdades"… lástima que no le funciono.

–Bien… "suponiendo" que lo que me estás diciendo es una vil y total "suposición" yo te diría que no desperdicies la oportunidad ya que "supuestamente" si se tomaron la molestia de invitarte es porque quiero "suponer" te consideran importante… claro, todo es "suponiendo" la situación.

–Ya… alguien importante…– lo que Francis no sabía es que le había metido un gusanito de duda en la "supuesta" situación que le había planteado Antonio… pero claro, lo que ni el mismo Antonio sabia es que todo eso le perturbaba, aún más la palabreja clave a la parrafada que soltó el rubio: importante…

¿Por qué seria él alguien importante para ese sujeto al que solo ha visto contadas ocasiones? No lo entendía. Y la verdad es que tampoco se quería esforzar por entenderle.

Francis lo miro fijamente de nuevo, de verdad la cara que pone Antonio cuando piensa es rara jardín de niños.

–Fran…

– ¿Dime?

–Es… ¿es correcto dejar de pensar que lo que pienso hacer no es un error?

La cara de circunstancias que puso Francis fue épica. Antonio es todo un caso.

–No te entiendo cher, ¿a qué quieres llegar con eso?

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Antonio. No, no era del todo correcto decirle a que se refería, Francis ya bastante tenía con aguantarle día sí y día también. Se limitó a negar con la cabeza dejando solo al rubio.

Y es en eso simples momentos que Francis cae en cuanta que tal vez el que necesita comprar su propio e inexistente best seller es él mismo

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Feliciano estaba muy nervioso. Había aceptado hablar a solas con su hermanito a pesar de las miradas del par de germanos que le decían que no. ¡Hombre, que es su hermano, no un ogro!

Y es que a decir verdad le había emocionado sobremanera el hecho de que le dijera "Vene"… solo ellos conocían eso

Veneciano y Romano.

Lovino nació en Roma, donde vivieron la mitad de su infancia, y Feliciano había nacido en Venecia por un capricho de su madre por ir a visitar a su abuelo. Después de que el menor de los Vargas cumpliera ocho años, toda la familia se mudó a Nápoles, después de eso ambos se consideraron napolitanos, sureños…

Italianos…

Pero, ¿cómo referirse entre ellos sin utilizar sus propios nombres?

No es que no les gustaran, pero ellos sabían que aunque los separara un año de diferencia su parecido era enorme… casi como si fueran gemelos. Por ello sabían que debían confiar el uno en el otro más que en el resto del mundo

La respuesta llego de manera fácil, Lovino lo propuso. Él sería Romano, por haber nacido en la capital y su fratellino sería Veneciano, por nacer en la novia del Adriático. Y solo ellos podrían llamarse de esa forma… nadie más tenía el derecho de decirles de ese modo.

Y el hecho de que le llamara así… quería pensar que existía alguna posibilidad.

Para "Lovino" era una extraña coincidencia ese tal "Romano"… aunque más que coincidencia lo consideraba una tamaña gilipollez obra de algún hijo de puta que manejara el destino de las personas.

Y sinceramente, cuando "soñó" esa vez en la que él propuso semejantes motes, sintió un raro escalofrió al darse cuenta del detallito.

Es que alguien le quería joder a como diera lugar.

La verdad es que no pensaba decirle a nadie sobre esos tipos de "sueños", pero Feliciano realmente lo necesitaba… Maldición, jamás pensó sentirse de esa manera por alguien que supuestamente le tenía que dar exactamente lo mismo. Pero, el babotas era un caso aparte. Le dolía verlo llorar, le dolía verlo triste, le dolía sus comentarios llenos de añoranza… le sentaba de maravilla verlo feliz, porque de alguna manera cuando el babotas era feliz él se sentía satisfecho.

Eso era estúpido.

Por eso cuando le grito que lo único que buscaba era "regresarlo a ser él" le sentó como una patada en el estómago. Y algo le dijo que a Feliciano no le podía mentir… mucho.

La verdad es que parecía que en cualquier momento le podría dar algo de tan pálido que estaba, no era fácil lo que le estaba a punto de soltar al babotas… es más, ni siquiera cuando le soltó toda la verdad a Heracles había sentido tanto miedo.

Porque si, era miedo lo que sentía.

Miedo a que no lograra hacer lo que él quería, miedo a que al expresar todos esos "sueños" en palabras se volvieran una realidad que le hiciera olvidar lo que en realidad es. Miedo en apoderarse de algo que ya no es suyo…

Pero qué tontería, desde el momento en que se metió en el cuerpo de alguien extraño dejo de ser el mismo…

¡Corrección! ¡Ella, ELLA misma!

–Feliciano… yo…– El menor de los Vargas movió la cabeza negando. No era momento de dejar hablar a su fraterllino

–Sabes…– comenzó Feliciano –varias veces rece para que empezaras a recordar… Otras tantas hable con Lud para que me dijera como era la mejor forma de ayudarte… y otras muchas dese con todas mis fuerzas ser el que estaba en tu lugar…– suspiro de forma cansada –Ha sido muy difícil, no solo para ti... si no para todos el hecho de que hayas cambiado tanto… pero… – un sollozo –… es aún más difícil saber que puedes recordar y no me lo has querido decir… ¿o no es así?

Era increíble como el babo…Feliciano podía deducir toda la situación con tanta facilidad, lo subestimaba. Rio de forma cansada, aunque más que sonrisa era una mueca de fastidio.

– ¿Cómo supiste?– era una reverenda gilipollez armar un escándalo y negarlo todo.

–Hay cosas… frases… acciones, que a veces dices o haces, cosas que solo nosotros sabíamos… cosas que evitas hacer… y no eres precisamente discreto

Otra sonrisa floja apareció en el rostro de ambos

–Creo que no te he tenido tanta confianza como debería… que mal hermano soy– Feliciano negó con la cabeza

–No, tienes tus razones. No recuerdas muchas cosas y te obligamos a que actúes como siempre… nosotros no somos del todo confiables.

Silencio. Un cómodo silencio después de tantas cosas.

–Sabes– comenzó Lovino –recordé eso hace un par de semanas… y otras escena sueltas, como si fueran sueños

–Vee~ ¿Quieres que te ayude a recordar mejor?

Tal vez, solo tal vez no era necesario mentirle a Feliciano, quizás lo mejor sería decirle la verdad… solo la verdad que necesita conocer.

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De acuerdo. Esta vez se había pasado de idiota.

Gente, un aplauso para Antonio Fernández ganador del premio al más idiota… no, esperen… perdió por idiota.

Y es que pese a todo lo que hablo con Francis, a todo lo que se estuvo devanando los sesos y a todo lo que se negaba a aceptar, helo ahí camino al restaurantillo ese de mala muerte… ok no, era un restáurate y de los caros.

La verdad es que tenía que aceptar que le pico la curiosidad y era necesario ver que es lo que le había picado al tipo ese para invitarlo a comer, y bueno, siendo sinceros es que había un algo… ese maldito "algo" que le decía que todo eso no era tan descabellado.

Decir que cuando llego le carcomían los nervios era poco, podía sentir perfectamente como un montón de estúpidas polillas bailaban samba en su estómago. Y más que nada esos nervios se debían a que no tenía ni la más remota idea de cómo lo verían cuando tuviera la feliz ocurrencia de cruzar el portal del local.

Más que nada no quería oír la vocecilla de Francis.

Valor, un hombre de verdad debía aceptar sus miedos y afrontarse a su realidad… aunque a la primera mirada malintencionada de alguno de los trabajadores regresaría felizmente al departamento del gabacho.

Cuando llego, entro despacito. Casi casi de forma invisible, buscaría la forma de pasar lo más desapercibido posible, o por lo menos lo intentaría, mira que estarse escondiendo detrás de las personas no era nada discreto, bien podrían llamar a la policía y decir que un psicópata había escapado del manicomio…

O tal vez no.

Se acomodó en una de las mesas más escondidillas y espero a ver que sucedía, lamentaba no haber aceptado esa muestra gratis de helado puesto que presentía que su muerte estaba cerca… eso o le encantaba exagerar.

–Hola buenas tardes, soy Mei y seré su mesera ¿Qué le puedo ofrecer?– que bueno que estaba bien sentado, por que definitivamente la tía esa le metió un susto de muerte horrible, ¿de dónde apareció?

–Ahh… yo… estoy buscando al dueño…creo– eso ultimo lo dijo bastante bajito

– ¿Al señor Feliciano o al señor Lovino?– valla, así que era verdad que esos dos eran los dueños

–A Lovino… él ya me conoce, dile que vino Antonio

La tal Mei asintió con la cabeza retirándose, no pasaron más de 5 minutos cuando un montón de ruido se escuchó desde la cocina, y más tardo en decir pasta que el dichoso Lovinito se materializo.

–Valla– una sonrisa bastante extraña apareció en rostro del italiano –así que siempre aceptaste. – Y si a esas iban él también le podría contestar igual

–Y tal parecía que tú me estabas esperando, ¿o no?– Un extraño rubor apareció en el rostro de Lovino, cosa que hizo que Antonio frunciera el ceño, no le gusto para nada ese gesto tan conocido.

–E-eso no te interesa– se sentó frente a Antonio –la cosa es que aceptaste venir… pide, no todos los días me da por alimentar vagos

–No digas eso…

– ¿No te gusta que digan la verdad?

–No, lo que no me gusta es que TÚ digas esa frase. Así que no la vuelvas a decir.

Un silencio bastante incomodo se instaló entre ambos. De alguna manera Lovino sabía a lo que Antonio se refería, muchas veces, más de las que puede contar con sus dedos le había repetido esa frasecita a él y al gabacho peludo engendro del mal ese que tiene el bastardo por amigo…

–Tsk… como sea– giro el rostro, la verdad es que no tenía la intención de disculparse, porque realmente no lo sentía. Que se jodiera el bastardo, no cambiaría para nada su forma de ser – ¿Vas a pedir algo o solo vas a joderme porque no te gusta cómo hablo?

Antonio suspiro.

–De acuerdo, ya no te diré nada…

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Emma era bastante cabezota cuando se lo proponía. Y la verdad es que no le costaba nada de trabajo llegar a serlo, aun mas cuando entrenaba su cabezonería con su dulce hermanito.

Pero esta vez ese no era el caso.

Pensaba que Gilbert se estaba sobrecargando de trabajo y era su deber ayudarlo, por ello mismo ese día dejaría a Harold con un poco más de comida de lo habitual e iría a ayudar.

Y la verdad es que jamás pensó encontrarse ahí a Lovino, por lo que le había estado comentando Gil por los mensajitos era que no se había aparecido ahí en días, obviamente no lo dijo de esa manera, más bien fue un "Tu churri querido del alma es tan poco genial que me le ha dejado toda su mierda a tu cuñis que también es el mío, así que ni te emociones por que no piensa volver"

Y llegar y verlo tan de repente ahí, y con la novedad de que todos los días religiosamente se pasea entre las mesas para checar que los clientes se encuentren cómodos se le hizo perturbador, ni siquiera cuando era el "otro" Lovi se comportaba así.

Pero bueno, la sorpresa fue agradable… al menos para ella. Cuando Lovino la vio no sabía ni dónde meterse, que tontito podía llegara a ser Lovi, pero claro está que ella hizo como si esa grosería jamás hubiera pasado. Se limitó a darle un soso beso en la mejilla y preguntarle cómo había estado.

Los demás la recibieron con una sonrisa, como era de esperarse… aunque Gil… Gil era un caso aparte. Poco le falto al albino para sacar un megáfono y anunciar con bombo y platillo que había vuelto porque "no podía seguir viviendo sin ver su gloriosa persona, además de que era todo un deleite trabajar con tan grandioso ser humano", después de eso le dio un abrazo… el único abrazo que ha recibido desde que su hermano salió de viaje.

Que patético.

Pero eso ya no importaba del todo, así que se limitó a ponerse al día de lo que había estado haciendo Gilbert para ya no perder más el tiempo, después de todo el lugar no se iba a manejar ni facturar solo.

Apenas habían pasado un par de horas desde que había llegado cuando un escándalo, de esos que parece que son todo menos accidentales se dejó oír desde la cocina, cuando se asomó para ver que ocurría vio a Lovino salir disparado para encontrarse con ese sujeto extraño amigo de Francis. ¿Qué es lo que estaba haciendo ahí? Y lo más importante, ¿qué es eso tan úrgete que hiso a Lovi salir volando para recibirlo?

La respuesta llego en menos de lo que se imaginó.

–Mei…– la llamo Emma – ¿Qué es lo que está pasando?

–El amigo del señor Lovino vino a comer, señorita Emma

– ¿Amigo?– Mei se encogió de hombros

–Al menos eso parecen…– la mesera se retiró.

Cabe decir que además de la cabezonería, lo cotilla era otro de los defectos de Emma. Y aunque nunca había pasado nada malo por cotillear un poco, esta vez sucedió.

Con toda la confianza del mundo Lovino se había sentado en la misma mesa que el otro chico y platicaban tan… con tanta familiaridad.

Dolía.

Dolía ver como hablaba tan bien con ese reverendo desconocido y siempre pasaba de ella tratándola como si ella fuera la extraña.

Sintió una mano en su hombro, giro para ver quién era. Gilbert solo le sonrió tratando de decirle "todo estará bien".

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SPIN–OFF

De cómo fue que te conocí

Para Gilbert el hecho de ser el hermano mayor significaba hacerse cargo de todo, más que nada porque en este mundo solo eran su abuelo, su hermano Ludwig y él… y desde hace ya algunos meses solo eran Ludwig y él.

Ciertamente no eran un par de niñitos de parvulario cuando murió su abuelo, Gilbert tenía 22 años casi 23 y Ludwig 20.

Decir que se quedaron en la calle tras la muerte del abuelo era una vil y muy cochina mentira, lo que sea, pero el viejo siempre se encargó de darles todo lo mejor a ese par, eso incluyo claro esta sus estudios en la universidad.

Con todo el orgullo del mundo Gilbert podía alardear que solamente le faltaba un semestre más para terminar su carrera en contaduría y como era por demás genial tenía un diplomado en administración que le costó sangre, sudor y lágrimas sacarlo… además de una cantidad de dinero que no era precisamente poco. En cuanto a Lud, el chico le dio por ingresar a una ingeniería, es por esos pequeños detalles que siempre le decía que era como un pequeño cubo parlante… demasiado cuadrado, muy calculador. Pero está bien, al chico se le daban con facilidad los ordenadores y la robótica.

Recordaba que no hacía mucho tiempo, cuando comenzó su último semestre, y por aquellos ayeres Lud parecía nervioso, quizás un tanto torpe… ¡pero de que está hablando! ¿Cómo el señor perfección podía andar todo torpe, ausente, nervioso con tendencias a sonrojarse por cualquier cosa?… un momento… eso no es normal… ni siquiera en alguien que no es tan "cuadrado".

Decidió investigar un poco, con algo de suerte, su hermanito casi tan genial como él podría volver a lo que la personas poco comunes denominaba como normalidad.

Por cierto, dígase que investigar para Gilbert significaba acosar a la persona en turno hasta no obtener una respuesta lo suficientemente correcta y satisfactoria.

Cotilla y castroso, diría Ludwig… y su abuelo. Y ese día claro esta buscaría sonsacarle toda la verdad.

– ¡Weeeeeeeest! Tu asombroso hermano tiene una duda– Ludwig suspiro pesadamente, dejando al lado el ordenador portátil

– ¿De qué se trata esta vez hermano?– la verdad es que cada que Gilbert llegaba con esa presunta frasecita acompañado de un muy largo "west" salía con un a reverenda idiotez que SIEMPRE lo metía en algún tipo de problema.

– ¿Qué es lo que ocupa tu casi tan asombrosa mente que te tiene tan idiotizado? Y no me salgas que son los estudios porque no te voy a creer

Si las personas tuvieran la capacidad de leer las mentes seguramente el mundo sería un lugar peor, pero afortunadamente nadie conocido lo tenía… y menos Gilbert, aunque debía admitir que leer las expresiones faciales de su hermano era la cosa más sencilla del mundo, era tan fácil de leer como un libro. Y ese rojo absurdo que iluminaba la cara de Ludwig, ese incesante trastabille en las manos y pies seguido de un tartamudeo inusual que lo hacía decir las cosas más incoherentes del mundo, solo le podían indicar una sola cosa…

–Lud… no me digas que te estas metiendo drogas…

– ¿¡Que!? ¡Claro que no! N-no sé qué es lo que pasa por tu extraña mente pero él no es ninguna droga, es mas no se ni porque estamos hablando de él si es algo que no te incumbe y claro que no me estoy alterando son solo tus nervios y ya déjame en paz no ves que tengo mucho que hacer y entre tú y él me quitan demasiado el tiempo, así que vete a molestar a alguien más…

Gilbert sonrió con suficiencia, oh si, era tan fácil jugar con la frágil e inestable mente de su hermano.

–Te das cuenta de lo que acabas de admitir– y Ludwig, de tener ese tono de rojo intenso casi fosforescente paso a un blanco trasparente. –Kesesesesese mi pequeño Lud está ENAMORADO kesesese

– ¡He-hermano, cállate!

–Mein Gott, me pregunto cómo será mi CUÑADITO… porque admitiste que era un ÉL– obviamente la manera tan tortuosa en la que estaba atormentando a su pequeño hermanito era genial, aunque sinceramente le alegraba un poco que no estuviera presente su abuelo, le hubiera dado un ataque de VERDADERA HISTERIA y hasta hubiera sacado a patadas al pobre chico… si, el abuelo era muy tradicionalista en esos aspectos…

Y la verdad, llegados a este punto Lud ya no tenía nada que negar, ni siquiera tenía con que contraatacar lo que decía su hermano. Dejo caer su cabeza sobre la mesa en la que estaba trabajando y suspiro.

–Se llama Feliciano… lo conocí hace algunos meses… de hecho casi cuatro meses antes de terminar el semestre anterior, p-pero hace poco… yo… él… bueno… ¿t-tú me entiendes no?– Gilbert asintió vehementemente con la cabeza, ¡claro que entendía a lo que se refería su hermanito!, pero lo que él quería saber no era un dato casi anecdótico… ¡quería hechos contundentes!

– ¿Así que antes de terminar el semestre?– dijo el albino asintiendo con la cabeza mientras se llevaba una de sus manos al mentón y cerraba los ojos tomando una pose pensativa. Ludwig trago gordo, casi podía presentir lo que se avecinaba – ¿Dónde lo consiste?

El rubio volvió a suspirar, al parecer su hermano no se estaría en paz hasta que conociera CADA DETALLE, cerró los ojos, era mejor acabar con eso lo más rápido posible.

Todo había comenzado cuando sin querer se topó con él en la universidad, bueno, más que nada al parecer venia acompañando al casanova del hermano que buscaba a una chica en el área de humanidades, y como no quería hacerle mal tercio al hermano se dio una vuelta por los alrededores llegando hasta el área de ingenierías. Típico, le ayudo a regresar a donde estaba su hermano que era una copia casi exacta de Feliciano, y ambos le agradecieron y creyó que hasta ahí quedaría todo, pero no.

Ni bien habían pasado un par de semanas cuando unos compañeros le invitaron a ir a comer a un pequeño bistro que recién había abierto y parecía que contaba con las tres "B" que a todo universitario le encantan: Bueno, Bonito y Barato.

Y valla sorpresa cuando se lo va a encontrando nuevamente y más sorpresa aun cuando se fue enterando que él y su hermano eran los dueños. Obviamente a toda la flota les hicieron un descuento especial por ser amigos de Ludwig, y a partir de ese pequeño incidente fueron frecuentes las escapadas que se daba para ir a comer ahí, ya fuera solo o con sus compañeros, pero lo más importante: intercambio números con Feliciano.

De ahí que ya no solo se frecuentaban como cliente y restaurantero, por así decirlo, si no que todo fue llevado a un plano más personal…

Una cosa llevo a la otra, y la amistad no era precisamente amistad, y bueno, hacía poco menos de un mes que comenzaron a salir en un plan "más formal".

–Y de verdad, te juro Gil que eso es todo– Gilbert le dio un par de palmaditas en la espalda a su hermano, pobre, de verdad que no es común verlo bajo ese nivel de estrés.

–Solo una última pregunta Lud

– ¿Y ahora QUE?

– ¿De quién nació la idea de salir en plan parejita ñoña?– nuevamente el sonrojo a niveles alarmantes se hizo presente

–M-mía…

– ¿Enserio?

– ¡Dijiste que solo era una pregunta!

–Oh, ya en serio, se honesto con tu glorioso hermano… ¿Quién fue?– Ludwig ya ni siquiera se sentía capaz de ver a los ojos a su hermano, así con la cabeza apoyada en la mesa como estaba, se la cubrió con ambos brazos antes de contestar

–Fue él… y estábamos frente a mucha gente… le dije que si…

La estruendosa risa de su muy poco genial hermano mayor se hizo presente, ¡por eso es que no le cuenta nada! Le volvió a dar un par de palmaditas en la espalda mientras decía entre risas un "típico".

Gilbert no era tan malo, solamente le daba un poco de gracia ver lo tímido que era su hermanito… ternurita… Así que decidió dejar de atormentarlo un rato y aprovechaba para hacer otras cosas que tenía pendientes

–Por cierto Lud– dijo Gil antes de retirarse, cabe mencionar que el rubio aún mantenía enterrada la cabeza en la mesa –cuando puedas dile a mi cuñis que quiero conocerlo

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La verdad es que Gilbert no se imaginó que conocería tan pronto al novio de su hermano, valla, era tan raro decir eso… siempre pensó que Lud era una masa de músculos asexual…

El punto es que un buen día Ludwig le dijo de manera casi mecánica que lo invitaba a comer fuera, y digo casi mecánica porque un robot de esos para niños de parvulario tienen más emoción en la voz que su hermano.

Llegaron al bistro, uno pequeñito por cierto, y lo primero que vio fue a una chica rubia apoyada en el recibidor hojeando una revista. Ella al notar la presencia de unos potenciales clientes sonrió alzando la vista, cuál fue su sorpresa al notar de quien se trataba.

– ¡Lud, que sorpresa!

–Hola Emma– así que la chica se llama Emma… bonito nombre, casi tan bonito como ella. – ¿Esta Feliciano?– el rubor de su hermano hizo reír a la rubia

–Claro, en un momento le llamo… pero ¿no vas a presentarme?

–Oh, yo lo siento… Él es mi hermano, Gilbert

–Glorioso y muy asombroso Gilbert Beilchmit– una sonrisa juguetona apareció en el rostro de la chica

–Muy bien gran y asombroso señor Beilchmit, yo me llamo Emma VanderHoven… encantada

–Kesesese claro que sí, todos aman conocerme kesesese

–Gilbert por dios compórtate– Lud quería meter la cabeza bajo tierra, su "hermano mayor" era peor que un niño de kínder

–Bho~, Lud no seas así. A mí me agrada– comento Emma divertida con semejante presentación

–Por favor Emma, no le sigas el juego

– ¡Eh west, deja de hablar como si no estuviera presente! Mejor dinos casi asombrosa chica VanderHoven ¿dónde está mi cuñis?

–Jojojojo~ en momento te lo traigo– le guiño un ojo –mientras tomen asiento

La chica rubia se fue dejando a los dos hombres solos. Y la verdad sea dicha, la chica era bonita, simpática y estaba a nada de ser jodidamente asombrosa. Tres puntos esenciales para que el, todopoderoso e increíble Gilbert Beilchmit la corteje.

–West… gracias por presentarme a tu futura cuñada– Ludwig lo volteo a ver con la duda marcada en la cara

–Oye hermano, pero es que ella….

–SHHHHHT! West, no seas cotilla y déjame trabajar ahí por mi cuenta

–Como quieras…

X

Todo sea dicho, su cuñis era un amor con patas. Así, sin adornos. Definitivamente y a pesar de todo su hermano tenia buenos gustos para elegir pareja.

Y lo mejor del caso es que su amistad con la chica VanderHoven cada vez iba mejor. Resulto que además de bonita era lista… algo que definitivamente debía apreciar en una chica.

Está estudiando para maestra de parvulario y de verdad que ha de tener paciencia para tratar con ese tipo de críos del demonio. Y no solo eso ¡es una digna rival en cuestión de birras!

Aunque tiene un minúsculo problema… su horroroso hermano.

Bueno, tan horroroso no… pero si cotilla. Punto en común con su hermano… eso explica por qué se llevan tan bien.

Claro está que no se lo va a soltar tan fácil, a él le gustan las cosas tradicionales y los sonrojos incluidos. Así que esperara pacientemente a que ella le declare su amor… o por lo menos diga que le gusta lo suficiente como para iniciar una relación.

Y no sabe por qué pero su glorioso sexto sentido le avisa que muy pronto sucederá.

X

Dos meses… dos meses y medio y no ha pasado NADA.

Qué clase de extraña mujer es esa que lo invita a beber o a comer y todavía no se anima a decirle NADA. ¿Es que acaso quiere que sea él el que del primer pasó? No, definitivamente no le daría el gusto. Y claro está que toda su furia recaería en el trocito de Brownie que pidió en el bistro donde trabaja Emma.

–Ve~ Gil~ – la vocecita de su cuñis del alma lo saco de sus malos e impuros pensamientos

– ¿Qué onda?

–No sé si te comento Lud nuestros planes de esta noche, pero me gustaría que tú también estuvieras presente.

–No me ha dicho nada… ¿Qué va a pasar esta noche?

–Mi hermanito va a hacer un anuncio muy importante y quiere que todos estemos ahí… y quiero que tú también estés ahí.

– ¿Tu hermano? No le conozco mucho

–Sí, pero tú ya eres como de la familia

–Kesesese no pueden vivir sin mi gloriosa presencia ¿verdad? Cuenta con ello estaré ahí con mi pequeño y dulce hermanito.

X

¿Qué parte de la vida es una puta mierda no se entiende con claridad?

Probablemente esa de que es una puta mierda.

Y es que todo estaba tan bien, pero no, hay algo en el jodido universo que lo lleva siempre por el camino de la desdiche e infortunio.

Y no, no es exageración.

Había llegado con Lud a una muy buena hora, había conocido del todo al dichosos Lovinito y resulto ser un tío bastante genial, en nada hicieron buenas migas y se trataron como si siempre hubieran sido compadres del alma.

Y cuando todo parecía estar en viento en popa, llegaron.

Emma y su horripilante hermano ya estaban ahí. Obviamente no aulló de felicidad porque tenía una imagen que mantener y obviamente aprovecharía todo el tiempo del mundo para cortejarla y si ella no se animaba a decirle algo él lo haría.

Y entonces sucedió.

Se sentaron a la mesa y entonces como si en una película se tratara en cámara lenta, su nuevo mejor amigo Lovino dio la noticia de que SU chica Emma, se iría a vivir con el maldito bastardillo y con Feliciano. Y Feliciano salió con la taradez de que él y Ludwig harían lo mismo…

Se quería morir.

¿Qué clase de mala broma era esa?

– ¿Están jugando o no?– el que hablo era el hermano mascota de Emma

–No hermanito, es enserio, llevamos pensando en esto hace poco más de seis meses. Y la verdad es que nos sentimos bien con eso.

–Lo puedo admitir de esos dos– señalo a Feliciano y a Ludwig –pero ¿tú y esa…cosa?

– ¡Oye cara de tejón más respeto que soy el novio de tu hermana!

– ¡Y yo soy su hermano jodido enano!

– ¡Tú eres un maldito engendro súper desarrollado!

–Chicos no es momento para que se estén peleando de ese modo– Emma y su extraño modo de resolver las cosas

–VE~ VE~ VE~ VE~ VE~

– ¡Cállense todos de una maldita vez!

X

–Y entonces que piensas…

–Gil, tu sabes que te quiero mucho y que siempre has estado ahí para mí, pero creo que esta vez no te voy a hacer caso del todo

–Pero Emma entiende que tu adorado Lovinito es un cabroncito que pasa de ti, y tú te has dado cuenta de eso.

–N-no es eso… entiende que está enfermo. Y no pienso presionarlo. – Gilbert suspiro cansado

–De acuerdo. Pero piénsalo… eso– miro hacia donde estaba Lovino y su "invitado" –no es normal

Todo sea dicho, su "amigo" era un cabronazo. Así, sin adornos. Definitivamente y a pesar de todo Emma no merecía eso.

Y llego a esa conclusión porque resulta que Lovinito había invitado al gilipollas de Antonio a comer y el otro desgraciado acepto.

Y demás de eso tiene un minúsculo problema… ella no se da cuenta de lo obvio y no lo quiere dejar ir.

Claro está que no se lo va a soltar tan fácil, a él le gustan las cosas tradicionales y que la gente encuentre sus propias conclusiones. Así que esperara pacientemente a que ella por fin vea lo que tanto miedo le cuesta observar… o por lo menos se dé cuenta que él tiene razón y Lovino es un cabrón.

Y no sabe por qué pero su glorioso sexto sentido le avisa que eso muy pronto sucederá.


Reviews anónimos

Chibi Neko–chan: Wolas

Sí, he vuelto... *corre y la abraza mientras la toquetea amorosamente* perdón te prometo que jamás se me volverán a pasar tan sucios pensamientos por la mente

Jejeje… si… bueno… pero esta vez no tarde taaaaanto… ¡abrazo!

Y bueno con respecto al review

Jajajajaja, si "la charla" jajaja y ahora que lo mencionas ¡podría ser de mucha ayuda! 1313

LOL no, no te preocupes tiene vedado agarrar comida

Oh, si los recuerdos… bueno, no sé si de verdad traiga tantos problemas, pero ya has visto algo que han desencadenado

Ya sé, las rolas corta venas son las mejores ;)

Y prometo que haré todo lo posible por cumplir

Espero tu stalkeo y nos leemos. Saludos (n0n)/

Maru: Wolas~Jejejeje no te preocupes, mis actualizaciones son tan irregulares que es normal que eso suceda ;) Jajajaja pero me sigue gustando eso de los títulos alternativos, así que ni te preocupes. Oh, vamos, vas a lograr que me sonroje, aunque me gusta saber que es tu favorito :D y si, el culebrón ya se está desencadenando y pues empieza lo hard (?) Jejeje no la verdad la que esta agradecida soy yo, ese comentario me alegro el día. Y bueno aquí está la continuación y espero que la disfrutes… y también tu hermana (saludos!) Y claro que sí, ya que la semana que entra empiezo otro semestre en la uni ;) y pronto estará la continuación. Saludos, bye (n0n)/


Wolas gente! Me tarde? Espero que no. Como ven este capitulo fue especial, y no solo por la trama principal, sino porque fue un capi muy largo y doble, y les platico porque: resulta que anteriormente les había dicho que cada cuatro capis iban a haber historias sueltas relacionadas con la trama principal, pero me dije a mi misma: "mi misma, hay que ser muy maldita e hijoputa como para aventar una mierda que no sigue la trama lineal después de haber tardado milenios en actualizar el capi anterior. Además como diantres justificas que los títulos san parecidos… hija, careces de imaginación…" Así que después de ese drama interno decidí pegarlos y hasta bonito quedo, ¿apoco no? Y pues de alguna manera escomo si hubiera puesto capi 12 y 13 juntitos…

En fin, ya no los entretengo más y les preguntare lo que siempre les pregunto: ¿Merece review?

Recuerden que un review es el amor más grande del lector hacia el autor.

Saludos, bye (^0^)/