Notas antes del fic:

Martha: ¡Hola gente bonita y querida! *Saluda con renovadas energías* Lamento mucho la tardanza pero esta semana fue dura y la siguiente estará peor, hoy presenté mi examen de Estadística y es la materia que más temo, el lunes presentaré exámenes mensuales de la Preparatoria y no sé cómo me vaya a ir *Pone mueca de miedo* Deseenme suerte.

Tamaki: Bueno, en verdad agradecemos por los reviews recibidos, son muy importantes para nosotros porque así sabemos si les gusta o no lo que Marthiis está haciendo. Les agradecemos a: Moon-9215, I'maMonster, saskenaru, SkyDark Sun, akaerii, Jenny, katsura-hime, nayki, TheRusso, Norely y a todas las personas que leyeron y no dejaron review *sonríe* Sobre todo a nuestra querida Daneshka Boticcelli a quien va dirigido este fic.

Marthiis: Lo prometido es deuda así que aquí está el siguiente capítulo. Gracias por ser mi amiga y por amenazarme cada vez que no quiero publicar *Ríe* Espero que te guste y ahora sí tardaré más en publicar el tercer capítulo porque tengo que prepararme para los exámenes.

Tamaki: Naruto no le pertenece a Marthiis, es de Masashi Kishimoto. Una cosa más, si tienes dudas del fic no duden en leer las notas finales *Sonríe*


Capítulo 2

La sorspresa

1.-

"—El punto más importante es que no puedes enamorarte de mí—"

¿Y sí ya era demasiado tarde para tomar en cuenta esa opción?

Naruto se despertó de golpe al escuchar la melodía del despertador, lo tomó a punto de arrojarlo pero entonces recordó que era su preciado celular y ese aparato tan especial para él no podía ser víctima de sus tan malos despertares. Apagó la alarma para después sentarse sobre la cama y desperezarse. Había dormido inusualmente bien, todos los pensamientos del día anterior desaparecieron culpándole a su imaginación esas ideas tan extrañas.

Por favor, debía estar totalmente loco para pensar en la diminuta posibilidad de estar enamorado de Sasuke. Ese chico era amargado, ególatra, déspota, frío, sarcástico entre otros adjetivos calificativos desagradables; aún así le llamaba la atención como la gente lo admiraba. Quizá era por su atractivo, en verdad no lo sabía. Lo que en verdad sabía era que si seguía pensando en esas cosas y no se movía rápidamente terminaría llegando tarde a clase.

Se levantó de la cama, miró hacia la de su compañero y se dio cuenta de que Sai ya estaba ahí. Fue hacia él y lo movió con brusquedad ya que esa era la única manera para poder despertarlo. Una gotita de sudor descendió por su nuca al notar que Sai decía palabras incoherentes como "vodka", "sexo" entre otras cosas y volvía a quedar semi inconsciente. Naruto se dio por vencido al cuarto intento. Tomó su ropa y fue a ducharse.

No tardó mucho tiempo en arreglarse ya que por costumbre a llegar tarde a clases todo lo hacía rápidamente –a pesar de que ahora tuviese tiempo de sobra–. Salió del baño como nuevo y con una enorme sonrisa en el rostro. Fue hacia la cocina improvisada que constaba de una mini estufa y un pequeño refrigerador, a lado de estos había una alacena. También contaban con una mesa y dos sillas. Todo eso lo había comprado junto con Sai, siempre compartiendo los gastos. Tal vez ese chico era un pesado y pervertido pero tenía sus ratos de buen compañero. Aunque mucho tenía que ver la historia que había surgido entre los dos hacía tiempo atrás.

Preparó su acostumbrado ramen instantáneo, colocándolo en un bol cuando estuvo listo; Naruto también era un buen amigo así que no dudó en hacer un café negro y cargado para la posible resaca que Sai tendría al despertar. Dejó todo en la mesa y consumió su amado alimento, quemándose la lengua en el acto pero sin dejar de comer. Supuso que le gustaba sufrir con la comida así que lo tomaba como una broma personal que le gustaba. Se dedicó solamente a comer, disfrutando del sabor plástico del ramen instantáneo como si de verdad fuese uno casero hasta que la voz quejumbrosa de Sai se escuchó por la habitación.

—Naruto…—

—Despertaste temprano—dijo el nombrado levantándose de la mesa, recién había terminado de comer y se dispuso a lavar su plato y los cubiertos— De seguro de fuiste a tomar con tus amigos. Ya sabes dónde está el café y las pastillas para el dolor de cabeza—

—Gracias…—

El rubio ya estaba acostumbrado a las pocas palabras por parte de su compañero, después de todo ellos se conocían desde que estaban en la secundaria. Sai era una persona de lo más extraña, hablaba poco y el sexo era su actividad favorita aparte de ligar con todo lo que se moviera. Sin embargo, Naruto respetaba eso y no le causaba ninguna molestia esa clase de vida pues Sai también era bastante condescendiente.

Observó con gracia el nulo sentido de la movilidad del albino, apenas podía coordinar sus manos para tomar la cafetera y poner el líquido en una taza, se aproximó a él y le ayudó a servirse. Después, Naruto fue al baño para cepillarse los dientes.

— ¿Tienes clase temprano? — cuestionó Sai un poco más despierto. Siguió a Naruto con la taza del café en la mano.

—Sí— respondió luego de terminar con el aseo bucal— Tengo que terminar un trabajo en la biblioteca así que no sé a qué hora regresaré— Se lavó las manos y salió del baño con Sai siguiéndolo para todos lados mientras guardaba sus cosas— Tú también deberías arreglarte, no es bueno que te demores— Vio como disminuía la mueca de dolor del otro, ya había consumido el medicamento para la cabeza.

— ¿Lo dice la persona que en preparatoria llegaba tarde a todas sus clases? — Replicó el pelinegro con una muy diminuta sonrisa en el rostro, casi imperceptible— No te preocupes por mí, sé las cosas que debo de hacer— Colocó su mano encima de la cabeza del rubio y removió sus cabellos— Ve con cuidado—

Naruto frunció el ceño, tomó su mochila y salió de la habitación. Bajó las escaleras y en el camino se topó con Gaara, como venía ocurriendo todas las mañanas desde que empezó el primer semestre de la universidad. Se saludaron y caminaron juntos en silencio. El rubio pudo percibir que su amigo había recuperado el mismo semblante serio y casi ausente que llevaba normalmente. No se le hizo extraño porque esa era la verdadera naturaleza de Gaara.

¿Quién iba a saber que el pelirrojo y él podían llevarse tan bien a pesar de los constantes silencios? Sus compañeros de la universidad se quedaban sorprendidos al ver como Naruto podía congeniar bastante bien con gente tan seria y callada, aunque también obstinada: Sasuke, Gaara y Sai aparte de ser amados por su dotado físico bien era sabido sobre su reacio comportamiento. Sí, Naruto era un chico singular que sorprendía a la gente con sus desplantes impulsivos pero a la vez sinceros que lograba cautivar a chicos de esa naturaleza.

El día era soleado y no quedaban rastros de la brisa fresca que hubo en la noche. El Uzumaki maldijo eso en su mente, hacía muchísimo calor y los árboles solo se movían ocasionalmente, eso lo desesperaba. Moriría de calor, tal vez si estrellaran un huevo contra el piso, se cocería. Al menos se mantenía esperanzado de que las aulas tendrían el aire acondicionado puesto. Si no era así, sería capaz de ir hasta el despacho del director y pedirle que arreglara eso.

Ahí iba otra vez, adelantándose a todo cuando ni apenas iba a la mitad del camino hacia el edificio donde estaba su aula. Miró a Gaara. Su amigo miraba hacia el frente sin ningún ápice de ponerle atención. Sí, el mismo carácter de siempre. Naruto pensó que su día –aparte de ser caluroso– sería de lo más aburrido. No esperaba encontrarse con Sasuke –a excepción de que se reunieran en la biblioteca por el maldito trabajo que le habían encargado–, ya que pocas veces tenían alguna clase juntos y lo más seguro era que el azabache estuviese ideando mil maneras para acercarse a Sakura a la hora de la comida.

Se le vinieron varias preguntas a la cabeza, haciendo remembranza del día anterior. ¿Sasuke le diría a todo el mundo sobre su supuesta relación? ¿Qué diría la gente? ¿Serían rechazados, aceptados o simplemente ignorarían ese pequeño detalle? Y sobre todo… ¿Qué pensarían "ellos" al enterarse de tan singular noticia? Porque a Naruto le preocupaba mucho la opinión de cierto grupo de personas, claro que eses tipo de dudas no se las había comentado Sasuke.

Sasuke, Sasuke, Sasuke. Maldito infeliz por pensar que él estaba tan necesitado de cariño. Aunque, ahora que lo pensaba detenidamente… Naruto estaba completamente seguro de que conocía demasiado bien al Uchiha, sin embargo aquello no parecía ser recíproco. Le dio risa el tan solo imaginarse las sorpresitas que se llevaría si todo se llevaría a cabo conforme a sus posibilidades, Sasuke pagaría por todo el circo, maroma y teatro que harían en los próximos días.

—Naruto— Gaara habló de repente— ¿A ti te molesta que yo sea tan callado? —

— ¿Eh? — Naruto paró en seco al momento de escuchar esa pregunta y el pelirrojo se detuvo en su andar para quedar a la misma distancia— Claro que no, tonto. Para que lo sepas, tus silencios son muy cómodos, no me molesta absoluto… Así que deja de hacer esa clase de preguntas— No quedó conforme cuando vio la mueca de Gaara así que debía ahondar más en el tema— ¿Alguien te dijo algo para que surgiera la duda? —

—He visto como la gente nos mira y cuchichea sobre nosotros. Piensan que no deberías ser mi amigo por el mero hecho de que soy serio y casi no hablo… Sabes que no me interesa la opinión de los demás pero… La tuya si es importante para mí y pues…—

— ¿Por eso has estado tan raro? ¡Ya decía yo que estabas más serio de lo normal! — El rubio le dio una palmada en la espalda a Gaara— Jamás dejaría de ser tu amigo por eso… Me agradas y aunque suene cursi, yo te quiero mucho—

—Pero Naruto… Antes tú y yo…—

—Sabes que eso es cosa del pasado— Interrumpió con un poco de seriedad en su voz— Ambos conocemos las razones y tú aceptaste mi petición… —

Gaara solamente asintió y luego de que su rostro se adornara con una sonrisa casi invisible, reanudó la marcha. Nuevamente reinó el silencio que duró muy poco ya que de repente, unos brazos pálidos rodearon al cuello de Naruto, tomándolo a él y a Gaara por sorpresa. No obstante, eso le afectó más al rubio que gritó lanzando golpes contra su agresor, nadie lo abrazaba de la espalda y por ese detalle se sintió amenazado. Luego de apartar al intruso, se giró, extrañándose al ver a Sasuke, quién se veía tan pasmado como él.

— ¿Así va a ser nuestro saludo matutino? — preguntó Sasuke de manera seria.

—Tú te lo buscaste, después de todo sorprendiste a Naruto— encaró Gaara haciendo énfasis en cada palabra con un tono de voz sutilmente enfadado. — ¿Qué te crees, Uchiha? —

—Me creo de la manera en que me plazca, Sabaku— escupió Sasuke, arrastrando las palabras con enojo— No sé qué demonios estás haciendo junto a mi novio a esta hora de la mañana…— Suspiró— Se suponía que yo iba a ir por Naruto a su habitación y me encuentro con la noticia de que salió antes—

— ¿Novio…?— Gaara miró a Sasuke y enseguida volvió a ver a Naruto— ¿Son novios? —

— ¿Naruto no te lo dijo cuando fueron a cenar anoche? — Sasuke miró al rubio— Me sorprende que no le hayas dicho, dado a que ustedes son tan buenos amigos…— Se acercó a Naruto, tomándolo de la cintura de manera posesiva— Pues sí, Sabaku. Naruto y yo somos novios. Te lo digo para que guardes tu distancia con él—

Naruto sintió como sus mejillas se calentaban al ir escuchando cada cosa que el azabache decía y pidió a Dios que la tierra se lo tragara al notar la manera tan sorpresiva con la que Gaara lo miraba. No pudo soportar la vergüenza, ese tipo de cosas que te hacían desear ser un mago y desaparecer. Lógicamente no sé abrió un hoyo en la tierra ni una capa mágica lo hizo invisible, haciendo que su agonía se tornara más larga. ¿Qué se creía el bastardo? El rubio no pudo tolerarlo más así que apretó el puño derecho lo más que pudo, haciendo que se estampase contra la cara del Uchiha.

—Vaya, Naruto… En verdad esto no me lo esperaba— Gaara parpadeó un par de veces, la mueca de sorpresa aún no desaparecía de su rostro y realmente se veía muy gracioso— Pero… ¿Tú con Uchiha? Te lo tenías muy bien guardado— El pelirrojo aún seguía en algún tipo de trance hipnótico donde miles de ideas iban y venían trazando alguna explicación que le dejase en claro que es lo que en verdad estaba pasando.

— ¡¿Eso por qué fue? — Gritó Sasuke recuperándose del golpe— Naruto, eres un pésimo novio. A este paso te quedarás soltero—

— ¡Que te den por el culo, maldito Uchiha del demonio! — El rubio sujetó con más fuerza la mochila comenzando a caminar hacia la escuela, mucho tiempo se habían demorado en estupideces y lo menos que quería era llegar tarde a clases. Ignoró a Sasuke y por el coraje se le olvidó que Gaara estaba ahí también, por lo tanto lo dejó atrás.

—Pero yo solo digo la verdad— Sasuke lo siguió como perrito faldero al mismo tiempo en que se sobaba la mejilla herida. —Naruto, sabes que yo no le ruego a la gente—

—Nadie te está pidiendo que lo hagas, idiota— Infló los mofletes y poco le importó que la mitad del alumnado se les quedara viendo por todo el espectáculo que estaban montando, ni siquiera notó cuando la mirada seria e inexpresiva de Sakura lo enfocó a unos metros de ahí.

2.-

Gaara se quedó unos minutos más, viendo como Naruto se alejaba con Sasuke pegado como lapa a su espalda. El rubio lo había dejado solo. Ahí fue cuando se percató de muchas cosas que antes no tenían sentido y por un momento temió. ¿Perdería al qué consideraba su mejor amigo? Ya lo había perdido de otra manera hacía tiempo pero ahora era algo diferente pues lo que creyó imposible, ahora se estaba volviendo una probabilidad.

Solo que el idiota de su amigo y el bastardo amargado no se daban cuenta. El pelirrojo suspiró y sonrió diminutamente. Tontos, ellos eran unos completos tontos. Pero no podía quejarse, a lo mejor aquello podía ser divertido aunque en el fondo doliese. Claro, había un grupo de personas que se tomarían mal lo que estaba pasando. Pero todavía no estaba cien por ciento seguro de los sentimientos de aquellos dos ineptos.

Una cosa si era fiable: iba a proteger a Naruto a toda costa y si tenía que aliarse de sus "enemigos" lo haría. Caminó rápidamente la corta distancia que lo separaba de la escuela. Agarró su móvil del bolsillo y marcó a varios números, aprovechando que todavía tenía un poco de tiempo libre. Se puso de acuerdo con "ellos". Sasuke Uchiha sería eliminado del camino porque "ellos" –también iba incluido Gaara– eran los únicos que merecían pelearse por el amor de Naruto.

3.-

—Naruto, no siempre vas a usar la Ley del Hielo para evitarme— Hablaba Sasuke tratando de atraer la atención del rubio. Llevaba persiguiéndolo un buen rato bajo la atenta mirada de alguno que otro admirador. ¿Hasta cuando pensaba mantenerse de esa forma? No hizo algo malo para merecerse esa clase de trato y hasta cierto punto le enfadaba estar de esa manera.

—Uchiha, te has brincado varias clases por seguirme, te meterás en problemas. Espera hasta la hora del almuerzo, hablaremos en la cafetería— El rubio hablaba más por compromiso que por ganas y de eso se daba cuenta el Uchiha. ¿Pero cómo quería que no fuese de aquella manera? Sasuke hizo estupidez tras estupidez, sencillamente no podía personarlo tan fácil.

—Exijo que me expliques el delito que cometí—

— ¡Eres un idiota! —Naruto se giró para encararlo, lo observó con frialdad e ironía. Ese tipo de miradas que nadie quería por parte del Uzumaki. Infló los mofletes para luego cruzarse de brazos— No solo te bastó con que llegaras y me sorprendieras con tus "abrazos amorosos", le dijiste a Gaara sobre nuestra "relación" y no conforme, al momento de llegar a la entrada de la escuela gritas al mundo que somos novios… ¿Quieres que continúe? —

— ¿Hay más? —

—Sí… Claro, al no quedar satisfecho tuviste que tomarme de la cintura y besarme a mitad del pasillo justo a la hora en que TODO el mundo entraba—

—Pues… ¿Quieres que sea frío y distante contigo? — Preguntó Sasuke un poco harto de la situación, en serio que no entendía a Naruto. — Tú siempre dices que debo mostrar mis emociones y que no debo ser tan frío con la gente… ¿Qué demonios pasa? ¿Me lo puedes explicar? —

— ¡Joder! Eso es lo que más me cabrea… ¡Te lo tomas todo tan a pecho que exageras! — Empujó al azabache y caminó hacia el aula donde comenzaría su próxima clase.

Sasuke se quedó parado, tomando la decisión de que debía salir un poco más de su mundo ególatra o de plano pedirle a Sai alguno de sus libros para comprender lo que Naruto trataba de decirle. Pero eso en verdad no le importaba. Lo único importante era convencer a Sakura de que debían ser novios. Supo que haber elegido a su amigo rubio fue lo mejor para darle celos a la pelirrosa.

4.-

"— Tú siempre dices que debo mostrar mis emociones y que no debo ser tan frío con la gente… ¿Qué demonios pasa? ¿Me lo puedes explicar? —"

—No… Simplemente no puedo explicártelo porque ni yo mismo sé lo que me está pasando— susurró el Uzumaki con un ligero pesar en su pecho. Se removió incómodo en su silla, distante a lo que estaba pasando a su alrededor. Sabía que algunos de sus compañeros se le quedaban viendo y también podía incluso escuchar algunos comentarios acerca de todo lo que el bastardo Uchiha había hecho temprano en la mañana pero le restó interés. ¿Ellos que sabían de su vida? Nada.

Gaara se encontraba a su lado, leía un libro de Filosofía pues después del almuerzo tendrían que exponer algunos temas frente a la clase. Naruto también debía estarse preparando pues iba en el mismo equipo, pero tanta confusión lo tenía desubicado y no podía concentrarse, ni siquiera respondía a las bromas de Kiba Inuzuka lo cuál ya era demasiado extraño. Casi podía asegurar que algunos –los que no se dedicaban a criticar– estaban preocupados.

Mierda y tan solo era el primer día de su relación fingida.

Naruto tenía mucha experiencia en relaciones pues había tenido varias en su corta vida, ¡pero por todos los cielos! Ninguna sola vez fingió tales sentimientos. Si estuvo con alguien fue porque en verdad deseaba pasar tiempo de calidad, besó porque así lo quiso, acarició porque su cuerpo lo demandaba, no por hacer favores a alguien. Ahí fue cuando se reprochó a sí mismo, poniendo en juego su salud mental.

—Oye, ¿quieres leer un poco? En verdad no deseo que el profesor Asuma te ponga una mala nota— Gaara lo sorprendió de repente, al mismo tiempo en que ponía el libro de Filosofía en la mesa con la página donde le tocaba leer. Tenían que aprovechar la hora libre que el maestro Kakashi les estaba dando pues él, en vez de explicar la clase, estaba dormido plácidamente con el libro del Icha Icha Paradise sobre su cara.

—Perdona por haberte dejado así en la mañana… No fue mi intención—

—Cosas como esas carecen de importancia— Gaara desvió la mirada— Claro, no es como si los demás no lo hubiesen hecho antes—

Mierda, ese comentario sí que lo había hecho sentirse mal. No obstante, el pelirrojo tenía razón pero… ¡Estaba tan enojado con Sasuke! Era tanto su enojo que lo único que pudo hacer fue tratar de alejarse lo más posible pero obviamente no sé imaginó que el Uchiha fuese detrás de él. Eso sí que fue una grata sorpresa pero que le duró poco pues el otro le recordaba a cada rato el motivo de todo ese desorden.

Sakura Haruno.

Naruto la conoció desde que eran pequeños y también compartió con ella grandes aventuras en el jardín de niños. Recapitulando, de infante había conocido tanto a Sasuke como a Sakura pero por motivos de trabajo de sus padres, toda su familia tuvo que partir a Inglaterra una buena temporada cuando tenía seis años y no regresó hasta cuatro años más tarde donde se reencontró con ellos. Su relación con el Uchiha pareció no haber sufrido las consecuencias de su ausencia pero en lo que respectaba a Sakura… Eso era otro cuento.

Bah, no quiso pensar más en eso así que decidió leer lo que Gaara le había dado. En serio que no quería decepcionarlo. Observó con cuidado el título. Hablaba sobre la vida de Platón y sus ideologías. Nunca había entendido el modo de pensar de cada uno de los filósofos. Algunos concordaban en ideas pero otros en cambio contradecían o criticaban el trabajo de los demás. Bufó, Filosofía era la materia que más odiaba por las horas que tenía que pasar "reflexionando" para hacer algún trabajo, aunque al final siempre le pedía ayuda al pelirrojo. Al que por cierto, llamó en cuanto leyó un texto que lo dejo levemente sorprendido.

—Eh… Gaara… ¿Qué significa "Amor Platónico"? — Cuestionó el rubio ladeando la cabeza sin entenderlo exactamente bien después de darle una leída rápida al texto.

—Naruto… — Gaara suspiró y rodó los ojos— Lee un poco, ¿quieres? Es gratis, aumenta el número de palabras en tu vocabulario y te ayuda a pensar—

"Para muchas personas el primer amor que han sentido en su vida ha sido platónico. Es un tipo de amor que concede más importancia a lo espiritual que a lo sensual. En teoría, se trata de una elevación filosófica de la manifestación de una idea. Se dice que es una forma de amor 'puro' en el que no hay un elemento sexual".

Ok, eso se parecía mucho a lo que le estaba pasando con Sasuke pero no por la semejanza significaba que sucedía de esa manera.

Pero…

¿Gaara lo estaba haciendo a propósito? A lo mejor, maquiavélicamente se le había ocurrido la idea de dejarlo en evidencia frente a todo el grupo. Su amigo sí que jugaba sucio. Frunció el ceño, aquellas palabras tenían mucho que ver con lo que le estaba pasando. Pero lo esperaba de todos y no del pelirrojo. Lo miró de soslayo, él parecía muy tranquilo, recargando su cabeza sobre su mano en una clara muestra de pereza. Gaara detectó la mirada y le sonrió al rubio, quien al verse sorprendido volvió a la lectura.

Quiso poner en orden sus ideas pero… ¡Ese maldito libro lo había confundido más! Movió la cabeza negativamente; pensó en Sasuke y lo que estaba ocurriendo entre ellos, nuevamente. A lo mejor gracias al libro estaba comprendido finalmente lo que pasaba: Naruto consideraba a Sasuke como su amor platónico. Eso debía ser, asunto solucionado. Tenía que darle una cena gratis a Gaara por haber resuelto el dilema que había costado tanto revuelo en su cabecita. Más emocionado que nunca, siguió leyendo.

"Muchas personas han contado con un amor platónico en alguna etapa de su vida. Casi todo el mundo pasa por un periodo en el que crea mitos y se apoya en ellos durante un tiempo. Esto es bastante común, lo que es menos saludable es anclarse o quedarse estancado en esos mitos o amores platónicos".

Naruto se sintió mucho más tranquilo y por fin pudo respirar con tranquilidad. Gaara no era tan malo y había hecho todo aquello para que él solito diese con la solución de su problema. Además, el rubio era un chico bueno y solamente estaba ayudando a Sasuke, no era porque se estuviese enamorando ni mucho menos. El texto pronto acabaría así que no dudó en terminar.

"Algunos amores parecen platónicosen un principio, pero merced a una serie de circunstancias favorables se pueden hacer realidad".

Se quedó en blanco… Hasta lo último había varias preguntas referentes al tema pero Naruto dejó de prestarles atención ya que se dejó caer pesadamente sobre su mesa con lagrimitas en los ojos recorriendo sus mejillas. Maldito libro que sólo servía para confundir, maldito Gaara por darle ese tema y maldito maestro Asuma por haberles encargado el trabajo.

5.-

Luego de varias horas, las clases por fin terminaron. Naruto guardó sus cosas dentro de la mochila y se levantó para poder salir de la habitación. Las piernas agradecieron ese gesto pues había pasado una hora entera sentado y sin poder moverse; estiró los brazos, respirando hondo desperezándose.

El día había transcurrido entre normal y extraño. Tendría que acostumbrase a algunas miradas desaprobatorias de parte de sus amigos, al menos por un tiempo pues Sasuke no consideró ser discreto y casi toda la escuela ya sabía de su supuesta relación, aunque también tuvo mucho que ver que en cada tiempo libre, ambos se veían y hacían esas cosas cursis que todas las parejas solían hacer. El Uchiha lo besaba, lo tomaba de la mano de forma posesiva, entre otras cosas sobre todo cuando Sakura estaba a la vista. Eso hastiaba a Naruto.

También se encontraban algunas chicas que se morían por verlos juntos. Ellas aparecieron de repente en cuanto se enteraron de que Sasuke y él eran novios. Sin duda alguna ver esos rostros llenos de sorpresa, alegría y perversión le habían hecho temer. No conocía mucho a este grupo de personas, solo sabía que a ellas les gustaba ver escenas de amor entre hombres y cuando Sasuke lo abrazaba o le daba uno que otro beso; esas chicas simplemente chillaban histéricas.

Naruto no pudo evitar sonreír; eso era raro pero le parecía divertido. De la exposición que tuvo con el profesor Asuma… Pues sí, recibió una buena nota pero los demás se burlaron en cuanto el rubio mostraba sonrojos repentinos en algunos puntos del tema, como por ejemplo: El amor platónico y obviamente todos imaginaron que era Sasuke en quién él pensaba.

Se había topado con Sakura varias veces en el día pero ella simplemente rehuía de su mirada o solamente ignoraba los saludos. Naruto dedujo que ella en verdad si quería a Sasuke y estaba demostrándolo a base de los celos y envidia pero por tantos rechazos ella también había sacado a relucir su orgullo. No la culpaba pues aunque él nunca había rogado por amor, sin duda alguna debía ser algo muy difícil de digerir. Tampoco le conocía amigas a la pelirrosa, por podía haber una probabilidad de que ella pasara las penas de amor en solitario.

Naruto suspiró, miró a su alrededor sorprendiéndose de no encontrar a nadie dentro del aula. Sonrió de manera estúpida por haberse quedado tanto tiempo solo, pensando. Gaara no estaba con él a esa hora pues el pelirrojo salía mucho más temprano ese día, así que regresaría solo a casa pero entonces recordó que debía verse con Sasuke para que le ayudase a terminar un trabajo de Economía, en serio que los números no eran lo suyo. Revisó su celular pues no lo había abierto desde la mañana y notó que ya pasaban de las cuarto de la tarde, la clase había terminado veinte minutos atrás. Guardó su teléfono y revisó la mesa para ver si no había dejado algo, sorprendiéndose al ver que había un sobre con su nombre escrito. Lo agarró y sacó lo que tenía dentro: una pequeña nota.

"Naruto:

Sí, se que éste no es mi estilo: dejar notitas a escondidas. En definitiva no es lo mío, pero vamos al grano. Debo verte en la biblioteca. Por favor, trata de no demorar mucho, ¿sí? Sé que eres perezoso pero haz un esfuerzo y apresúrate. Tenemos mucho de qué hablar.

Atte.

Gaara"

Gaara se traía algo entre manos, aparte, ¿en qué momento le había dejado la notita? Estaba bien que cuando Naruto pensaba, se perdía en las nubes sin embargo no se consideraba lo bastante idiota por no haberse dado cuenta. De todos modos, ¿por qué no simplemente haberle mandado un mensaje al celular? El pelirrojo se estaba haciendo el misterioso. Una muy mala señal y a Naruto definitivamente le dio mala espina. No muy convencido de la decisión, se encaminó rumbo hacia la biblioteca, de igual forma tenía que ir para ver a Sasuke…

… A quién se encontró al salir del aula. El rubio lo miró con gesto extrañado, notando como el otro tenía la misma expresión.

— ¿Qué haces aquí? —

—Estabas tardando mucho, así que vine a ver si todo estaba en orden—Respondió el azabache con simpleza, dándole la espalda y comenzando a caminar— Por cierto, recibí una nota por parte de tu amigo Sai, me está citando en la biblioteca… ¿Sabes de lo que se trata? —

— ¿Sai te mandó una nota? —

Sasuke rebuscó entre sus cosas y le entregó a Naruto un papel, era demasiado parecido al que le había dejado Gaara en el escritorio pero obviamente con claras diferencias. Sai era mucho más… directo en su manera de ser hacia con el Uchiha. Efectivamente, entre ellos dos había demasiado odio por muchas razones: desde su semejanza en apariencia, carácter hasta las amistades –Naruto iba de por medio, por supuesto–

"Uchiha bastardo:

Sé un buen chico y ven a la biblioteca. Te estaré esperando, no tardes o tendré que ir a buscarte y eso no será divertido. Por cierto, eres un idiota.

Atte.

Sai"

Naruto suspiró. Sai y Gaara juntos. Definitivamente ese par estaba armando una conspiración. ¿Motivos? Ahora sí que necesitaba descubrirlos porque si ellos habían dejado atrás sus diferencias se debía a algo de mucha importancia… Sobre todo también había la probabilidad de que los "otros" también estuviesen detrás de todo eso. Miró a Sasuke, pobre bastardo… Lo que le esperaba.

— ¿Qué tanto me miras, Naruto? — Preguntó Sasuke extrañado.

El rubio simplemente movió negativamente la cabeza y junto con el azabache fueron rumbo a la biblioteca. Las ideas iban y venían por su cabeza, no debía bajar la guardia de ningún modo. ¿En serio "ellos" se estarían uniendo para lo que estaba pensando? Lo consideraba como una muy posible opción. Naruto palideció tan sólo con imaginarlos. Separados eran algo molestos pero juntos… No quería recordar lo que pasó la última vez cuando una chica inocente intentó invitarlo al baile de inicio de cursos.

Sintió un repentino pesar en el pecho al momento de llegar al edificio. Bueno, ya se encontraban ahí así que nada podía salir mal. Respiró hondo, queriendo permanecer con el aire dentro de sus pulmones pero al final lo dejó ir. Naruto estaba nervioso, muy nervioso. Pero en realidad no debía estarlo pues en el fondo "ellos" solo querían su bienestar como buenos amigos que eran, así que sonriendo y tomando la mano de Sasuke –quien se mostró sorprendido pero aún así no la quitó– entraron en el edificio.

Todo parecía apacible en el interior, la amable bibliotecaria estaba atendiendo a otros jóvenes así que no se percató de la presencia de ambos chicos. Ellos caminaron en silencio, con las manos suavemente entrelazadas, como si fuesen a recibir alguna sentencia de muerte o algo parecido. Y conforme iban avanzando, el corazón de Naruto latió con fuerza cuando comenzó a definir las figuras de cuatro personas. Justo cuando logró divisar las miradas escrupulosas de "ellos" soltó la mano de Sasuke por inercia.

— ¿Qué pasa? — Cuestionó el Uchiha extrañado

—Veo que ya llegaron— Se escuchó la voz serena de Sai, quien se hallaba sentado al lado de Gaara. Ambos estaban serios y con clara intención de no hablar más de lo necesario.

—Demoraron un poco pero no importa— Esta vez fue el pelirrojo que intervino— Nos dieron más tiempo de preparar nuestros argumentos…— Se puso de pie y caminó hacia la pareja— Veo que lo que te encargaste de divulgar es cierto, Uchiha—

— ¿A qué te refieres? — Sasuke miró con recelo a Gaara— Aparte… ¿Quiénes son esas chicas? —

Naruto suspiró y saludó a las dos jóvenes sonrientes que se hallaban paradas detrás de Sai. Ellas saludaron de manera alegre al ver al ojiazul. La primera era rubia, de buena figura que vestía el uniforme ceñido, remarcando sus buenas curvas. La otra era pálida de ojos puros y perlados; su cabello era azulino, largo y en verdad muy sedoso; sus mejillas estaban tenuemente enrojecidas. El rubio supo que no debía retrasar lo inevitable. Se giró para encarar a Sasuke.

—Sasuke… Tú ya conoces a Gaara y a Sai— Murmuró Naruto tan quedamente que el Uchiha tuvo que hacer un esfuerzo por escuchar— Las chicas que ves ahí son Ino Yamanaka y Hinata Hyuuga— Tragó un poco de saliva, no quería dar el siguiente paso pues las adorables jovencitas miraron con odio mal disimulado a Sasuke, que se hallaba pasmado— Ellos cuatro... — No podía decirlo— Sasuke… —

— ¿Qué pasa? Habla— El Uchiha habló con voz fría.

—Sasuke…— Naruto agarró fuerza y lo miró con determinación— Sé que a lo mejor esto carece de importancia para ti pero… Hace mucho tiempo fui novio de Sai, Gaara, Ino y Hinata. Ellos son mis ex parejas—


Notas después del fic:

Marthiis: Bueno, aquí está un capítulo más del fic. Esperamos que les haya gustado y sí, el final se vio parecido al de una película que no recuerdo el nombre *Sonríe con pena* No he visto la película así que no se le puede considerar una copia, solamente lo supe gracias a mi beta quién se encargó de indicármelo. De todos modos, leí la sinopsis de la película y mi fic será TOTALMENTE diferente xD

Tamaki: ¿Reviews por favor? *Carita de ángel*

Marthiis: Perdonen una vez más por los errores de dedo. Gracias por leer.