Notas antes del fic:
Marthiis: *Llegando en una canoa, cómodamente sentada mientras un agitado Tamaki se encarga de remar* Ok… No tengo perdón de Dios pues en realidad he tardado mucho en finalizar este capítulo *Con lagrimones en los ojos* Y debo decir que de excusa usaré el tiempo libre… En serio, mi mente volátil no me dejaba poner las cosas en orden y una idea me llevó a otra. Sinceramente el capítulo no es como realmente se me había ocurrido y realmente no lo iba a subir por temor *sonríe con pena*
Tamaki: *Deja de remar* Aparte de que también sufrimos las consecuencias de las lluvias que se desataron en el sur de Tamaulipas… Martha pensó que su casa pronto se hundiría, pero no. Estamos aquí *Sonríe* Y sí, el hermano de Marthiis y yo tuvimos que convencerla de que subiera este capítulo pues todavía se siente muy insegura.
Marthiis: También influyó que ninguno de mis betas se haya conectado en todo este tiempo ¬¬
Tamaki: Eso es harina de otro costal~
Marthiis: Antes de comenzar, agradezco profundamente a las personas que me han dejado tan alentadores reviews. Son muy especiales para mí, me siento halagada, contenta y alegran mis días pues me animan a seguir adelante. *Suspira* Me estoy poniendo emotiva pero bueno~ *sonríe* Quiero agradecerles a: gabyxx21, .Ro0w'z., SmileSkuashSKII, akaerii, saskenaru, kaRura-UchihaI-wtf, Moon-9215, camiSXN, Kaiteki-sa, TheRusso, Dabb, Brye, Tsukimine12, Jenny, CallMeKarla, tsunade25, scath-wolff, Yuki-2310, saku-aya, Katari-chan. A los que leen y no dejan reviews *sonríe* Y a los que han agregado a Mi "dulce" Noviazgo como favorito. Sin ustedes, no sé qué haría.
Tamaki: Queremos agradecerle a Daneshka Boticcelli por su apoyo incondicional, amenazas de muerte, comentarios random entre otras cosas.
Marthiis: Como hacerle publicidad al fic~ *ríe* Espero que te guste amiga, va para ti y espero no decepcionarte.
Tamaki: Cielos, esta vez sí que te has explayado con las notas. Ahora sí: Naruto es de Masashi Kishimoto, Martha sólo intenta escribir fics con los personajes.
Marthiis: ¡Antes! A unos segundos de subir la continuación, vi el mensaje de CallMeKarla. Amiga, estoy bien y lamento preocuparte. Estoy con buenos ánimos, gozando de buena salud. Buenos deseos desde Tamaulipas para ti, besos y un abrazo.
Capítulo 4
1.-
Sakura Haruno siempre fue considerada como una chica de buen porte y hermosura; de piel blanca, ojos verdes, cabello largo y hermoso. En pocas palabras: la belleza en mujer; pero el físico no lo era todo pues a pesar de que los chicos se mostraban interesados en ella, era duramente criticada por las jóvenes que la rodeaban. La chica de cabello rosa asumía que eran los celos que sentían hacia su persona pero era algo que iba más allá de simples sentimientos negativos adolescentes: su carácter era malo, no soportaba las críticas, además de que podía ser bastante hipócrita cuando se le presentaba la oportunidad.
Ella se consideraba como toda una dama y una de las pruebas más fervientes de su "elegancia" era que el mismísimo Sasuke Uchiha estaba haciendo todo lo posible para atraer su atención. Sí, Sakura estuvo mucho tiempo enamorada de él, pero éste, en su afán por aparentar ser frío se la pasaba rechazando a las chicas. Claro, bastó tratarlo con indiferencia sólo una vez para que cayera rendido a sus pies. Sin embargo, Haruno ya no estaba enamorada, ni siquiera sentía un ápice de cariño. Al contrario, le parecía demasiado divertido ver como la indiferencia tenía sus buenos resultados. Faltaba muy poco para que ella y Sasuke terminaran siendo novios; quería disfrutar viendo la cara de sus compañeras al verlo con tremendo adonis. Y sobre todo quería ver la cara de Naruto.
Pero jamás se espero que el Uchiha hiciera semejante obra de teatro para darle celos… ¿Fingir un noviazgo con el Uzumaki? ¿Ese chiquillo bisexual, impulsivo y detestable? ¡Por favor! Debía estar demasiado desesperado. A pesar de la enorme repulsión que sentía hacia Naruto, se sentía halagada porque Sasuke había caído muy bajo… Mínimo hubiese elegido a alguien lindo, no a ese chico de baja calaña y que daba pena ajena. Sin embargo a ella también se le daba bien fingir, por lo tanto hacía como si no se diera cuenta de cómo estaba la verdadera situación.
Sakura suspiró mientras observaba con vivo interés a su cámara fotográfica, ahí tenía una imagen comprometedora de Naruto… Esa dónde estaba besándose con Sai. En realidad, era bastante graciosa la manera en que consiguió la foto. Había ido a buscar al rubio para exigirle que abandonara a Sasuke pues solamente estaría perdiendo el tiempo; lógicamente no recordaba que Naruto había tenido una vida amorosa un tanto… ajetreada. Por lo tanto al verlo besándose con Sai al principio fue una sorpresa pero después careció de importancia; sacó su preciado aparato y capturó ese momento tan "especial".
Oh sí, eso era tan hermoso. Tal vez tener aquello no le producía beneficio alguno pero quizá con el pasar del tiempo le brindaría algo de ayuda. Dejó su cámara a un lado, fijándose solamente en el espejo que tenía frente a ella. Su cara se veía bella con la apenas perceptible capa de maquillaje que había usado esa mañana y un tenue brillo en los labios que resaltaba la finura de sus rasgos; su encanto natural estaba floreciendo con el pasar de los días y prácticamente se hallaba en la cúspide de la juventud.
¿Quién imaginaría que una chica como ella podía cargar con un corazón egoísta?
Sonrió con ternura a su reflejo, sin duda alguna esa mañana se veía linda, más que de costumbre. Se había arreglado con dedicación y había cepillado su cabello millones de veces, sus hebras rosas tenían que lucir más suaves y tersas; sencillamente debía estar perfecta pues esa mañana le diría a Sasuke que podía parar con todo ese teatrito, ella estaría más que dispuesta a aceptar sus sentimientos y él podría botar a Naruto como el pedazo de basura que era.
Luego de revisar su apariencia por enésima vez y transmitirse seguridad con un mantra de éxito, salió de su habitación con la mochila a cuestas. Ese sería su día, dónde todas las chicas estarían muriéndose de celos al verla con semejante bombón a su lado, llenándola de atenciones para que pudiera estar contenta; ellas se regocijarían ante los frutos de su belleza y nada mejor que el premio: Sasuke Uchiha. Le gustaba imaginar la manera en que Naruto estaría celoso porque era obvio que ese chiquillo insolente sentía algo más que simple amistad y Sakura –como buena samaritana– se encargaría de hacerlo saber a todos sus compañeros y humillar al rubio también estaba dentro de sus planes.
Bajó las escaleras, yendo a la cocina para despedirse de su madre y encaminarse hacia la escuela. La distancia era algo corta, podía tardar diez minutos en recorrer todo el trayecto con toda la tranquilidad del mundo pues para su buena fortuna, su familia residía en un vecindario pacífico, dónde pocas veces ocurría algo interesante. Aunque claro, a la joven le agradaba hacerse la doncella en peligro y usaba sus dotes de actriz para hacer que Sasuke la llevará a la seguridad de su hogar la mayor parte de las tardes que salía de clases.
Varios chicos que pasaron por ahí la miraban de manera escrutadora, apreciando las buenas curvas de la chica de ojos verdes. Escuchar los piropos, silbidos y gritos de entusiasmo además de otros pequeños detalles provocaba que su ego adolescente aumentara el doble de lo normal. Sólo le producía cierto dolor el saber que Sasuke nunca se fijaba en su delicado físico, era el típico sentimiento de ansiedad al saberse imperfecta ante los ojos de alguien.
La joven respiró hondo, mirando con terminación hacia el enorme edificio que cada vez se veía más cerca, decidió que debía dejar aquellos pensamientos atrás, no por nada se había arreglado de manera tan meticulosa. Caminó lentamente, el día era bastante soleado y no iba a permitir que los rayos del sol se encargaran de hacerla sudar, no señor, debía ir sencilla y fresca como una lechuga. Lo mismo ocurría con sus sonrisas. Toda la noche se la pasó con su amigo el espejo, poniendo expresiones de felicidad e inocencia que sin duda cautivaría a cualquiera… Aunque lógicamente, Sasuke no era un "cualquiera" por lo tanto sería más difícil.
Cuando llegó al portón, su verde mirada se encargó de hacer la revisión matutina externa de la escuela. Sus sentidos se hicieron más sensibles ante cualquier rastro de Uchiha que estuviese rondando por ahí. Ella recordaba que Sasuke procuraba llegar temprano y huía a su salón para que las demás jóvenes no lo anduvieran molestando pues al estar estúpidamente enamoradas, a veces cometían ciertos errores como atosigarlo; eso, aunado con el pésimo carácter matinal de tan apuesto joven hacía de las mañanas algo peor que una estúpida comedia.
Su andar era suave, sin olvidar jamás las clases de etiqueta que recibió de pequeña en una escuela de modales a la que su madre –voluntariamente a fuerzas– la había llevado: cabeza en alto, hombros atrás, abdomen apretado, pecho adelante, porte elegante y una bonita sonrisa adornando su rostro. De no ser por la sonrisa, sin dudarlo, aquello parecería más la enseñanza de una escuela militar que de un plantel educativo para féminas aspirantes a convertirse en damas de sociedad.
La chica se detuvo una vez que llegó al patio central de la escuela, donde se levantaba una hermosa fuente con agua. Ese también solía ser un punto de reunión para las personas que recién llegaban y se dedicaban a esperar a amigos para entrar juntos a las aulas. Realmente la universidad estaba muy bien diseñada: un edificio central donde estaban reunidas los encargados de trabajar en el área administrativa: secretarias, algunos docentes y el director; también estaban diversas aulas que estaban altamente equipadas; la biblioteca, albercas, zona de recreación, algunos restaurantes y aparte, los dormitorios para gente que solía venir del exterior.
Sakura optó por permanecer algunos minutos más en ese lugar, en parte porque aún era demasiado temprano para su hora de llegada y porque todavía era pronto como para ir en búsqueda de Sasuke, sin embargo si se lo llegaba a topar ahí sería más que nada como un tipo de "casualidad" o al menos así haría que se viera. Se dedicó a observar a los chicos y chicas que iban llegando mientras se acomodaba una que otra vez su largo cabello, ese podía ser su pasatiempo de toda la vida y una manera para retirar el estrés.
Pasaron unos minutos hasta que por fin, a lo lejos pudo divisar al que en antaño fue el amor de su vida. Se veía apurado, con las mejillas levemente sonrojadas probablemente debido al haber corrido para entrar, eso se le hizo extraño a Sakura pues conocía de pies a cabeza el horario de Sasuke y él tenía el tiempo suficiente para llegar sin un rastro de sudor en su bello rostro. Sonrió por dentro y se levantó, caminando hacia él con aire soñador.
—Sasuke— Llamó la joven una vez que estuvo lo suficientemente cerca.
—Ah, hola Sakura— El Uchiha la saludó con una diminuta sonrisa en el rostro— Disculpa, pero ahora no tengo mucho tiempo, debo encontrar a Hyuuga —
— ¿Para qué estás buscando a Neji? — cuestionó Sakura con curiosidad. Realmente se le hacía extraño el hecho de que esos dos chicos pudieran llevar una conversación normal ya que ellos eran serios, prepotentes y con un carácter terrible.
— ¿Neji? Ah, no. Me refería a Hinata— Sasuke parecía no ponerle mucha atención, en cambio, se la pasaba mirando por encima del hombro en constante búsqueda. Eso comenzaba a molestar a Sakura quien con tanto fulgor y cuidado se había arreglado para estar perfecta… Ahora ese mequetrefe con complejo de "ser perfecto" no se daba cuenta de lo bien que lucía ese día.
— ¿Hinata? — El semblante cándido de Sakura cambió drásticamente a uno de incredulidad pero en seguida lo ocultó, formando una sonrisa cálida— No la he visto, pero si quieres yo puedo ayudarte— Ella se hallaba muy molesta sin embargo, fingir ternura y preocupación era uno de sus puntos fuertes. De esa forma podía ganarse la confianza de Sasuke y tal vez le contaría que se estaba organizando.
—Lo lamento, es que ella es la única que puede ayudarme en esto…— Sasuke tosió un poco— Cumpliré dos meses de noviazgo en pocos días y ella es la que va a brindarme su apoyo ante mi carente don de planear cosas "románticas" —
— ¿Dos meses? Ah, sí. Por un momento había olvidado que tú y Naruto son novios— Sakura ahora estaba al borde del colapso nervioso. Los celos comenzaban a dominarla pues Sasuke se iba a tomar la molestia de preparar una cita para el imbécil— Claro… Con lo que vi hace poco, creí que ustedes dos habían terminado— Un tono de voz casual y sin malicia daría buenos frutos.
— ¿Ver? ¿Qué viste? — Sasuke frunció el ceño.
—Oh, nada…— Sakura ladeó la cabeza con naturalidad— Es que no me gustaría andar hablando sin estar segura de lo que digo… Sólo diré que es respecto a Naruto—
— ¿Qué pasa con él? ¿Por qué creíste que habíamos terminado? —
—Pues… Ya que insistes…— ¿Era su imaginación o el rostro de Sasuke se veía más malhumorado de lo normal? Decidió no darle importancia pues lo que iba a decir a continuación le ayudaría bastante para mantener a la "feliz parejita" lejos uno del otro y acabar de una buena vez con el teatrito— Es que fui a buscar a Naruto a su departamento para pedirle que me pasara los datos de un trabajo y lo vi junto con Sai…—
—Eso no es nada raro, Sai y él son compañeros de habitación así que siempre los verás juntos— Interrumpió el Uchiha estando un poco más tranquilo, su rostro irritado comenzaba a tornarse normal.
—Pero tú no entiendes— Sakura cambió su rostro a uno más compungido, demostrando preocupación— Los encontré besándose— Era hora utilizar la preciada imagen que había tomado, creyó que la utilizaría tiempo después pero ese instante parecía el más adecuado— Si no me crees, puedo demostrártelo… Tengo una fotografía que lo prueba—
—Enséñamela— Sasuke se había puesto serio, como si estuviese aguantando un profundo ataque de enojo. La joven no tardó ni un minuto en sacar su celular, encontrar la imagen y mostrársela al chico… Efectivamente, el hecho de haber tomado un buen ángulo, haciendo lucir a Naruto como si en verdad estuviese correspondiendo el beso a Sai le daba una gran satisfacción— Necesito que me prestes tu celular—
—Tómalo, luego me lo puedes devolver— Sakura notó como Sasuke prácticamente le arrebataba el teléfono y se lo llevaba. La joven suspiró, pudo realizar su buena acción del día: separar una pareja que jamás se debió haber formado, incluso si era para provocarle celos. Ella ya sabía cuáles eran sus sentimientos hacia el Uchiha y viceversa. Por un momento, cuando todavía tenía esperanza de que el chico de sus sueños pudiese tener bonitos sentimientos hacia ella, había poseído la creencia de que eran verdaderos pero con el tiempo pudo darse cuenta que en realidad Sasuke sólo la necesitaba para volver a tener esa perfección que tanto buscaba, obteniendo el cariño de la persona que una vez no lo tomó en cuenta cuando se debía.
Sakura quería que Sasuke pagara y en el transcurso de esos sucesos aprovecharía para sacarle cualquier beneficio a la futura unión. Aparte… También era su misión de vida el vengarse de Naruto por ciertas circunstancias que se presentaron hacía ya bastante tiempo. Porque la Haruno era una mujer de amplios principios que cuando tenía una meta en específico la cumplía a como diera lugar.
Sin importar las consecuencias.
—Haruno, ¿has visto a Uchiha? — La voz de Hinata Hyuuga la sacó de sus cavilaciones. —Llevo rato buscándolo y no lo encuentro—
— ¿A Sasuke? — Sakura se colocó una mano en la barbilla con gesto pensador— No, no lo he visto—
2.-
—¡Joder, Sai! ¡¿Qué no entiendes que ya voy tarde? — Exclamó un hastiado Naruto, se hallaba sentado sobre la cama y apenas una minúscula toalla amarrada en su cintura se encargaba de ocultar lo que no tenía que ser visto de su agraciada anatomía. Un tenue rubor adornaba sus facciones contraídas en una expresión de enojo mal fingido al percatarse de que su compañero de cuarto estaba prácticamente ignorándolo. — ¿Por qué demonios tuviste que ponerte a lavar a esta hora de la mañana? —
Sai, en cambio parecía estar en otro mundo al ir y venir dentro del departamento. Casi estaba en las mismas circunstancias que su amigo, sólo que el vestía unos pobres calzoncillos de negro color, resaltando su pálida piel. La camiseta que solía usar para dormir brillaba por su ausencia pero eso era lo de menos. Naruto estaba molesto, de eso no tenía duda pero vamos, eso era lo divertido de todas las mañanas, aparte… ¿A quién no le gustaría encontrarse con el rostro enfebrecido del rubio a primera hora de la mañana?
—No habíamos lavado en días—
—Yo la lavo cada semana— replicó el Uzumaki cabreado— Entiendo que laves TU ropa pero, ¿por qué mierda tienes que lavar la MÍA? Aparte estamos a una hora de entrar a clase y la maldita secadora no termina su trabajo—
—Naruto, yo no tengo la culpa de que seas un asqueroso ser que lava su ropa cada semana— El albino parecía estar demasiado tranquilo, situaciones como esas era el pan de cada día, por lo tanto casi lo tomaba como algo tan monótono. —Soy tu compañero de cuarto, tu ex novio, uno de tus mejores amigos. Es mi obligación como tal, el que vayas limpio todos los días a la escuela— Sai hacía muecas con cada palabra de su discurso parcialmente ensayado para intentar calmar el enojo del rubio que iba en aumento.
—Pero yo tenía ropa limpia… ¡No tenías que lavar mi ropa limpia también! Ahora, ¿cómo se supone que llegue a la universidad? —
—Ay, Naruto— Sai le palmeó un par de veces en la cabeza— Obviamente llegarás a la escuela caminando—
—¡No me refiero a eso! — Naruto estaba que echaba fuego de la boca y de no ser ´porque cualquier movimiento corporal que se animara a hacer terminaría haciendo que la toalla se cayera, ya habría dejado inconsciente a su ex novio con golpes directos a sus...
—Mira, en vez de quejarte, ¿por qué no tomas un baño? Tu hedor llega hasta mis fosas nasales— el pelinegro hizo una mueca de asco— Tú tardas mucho y eres la razón por la cual siempre llegamos tarde a clases, así que vas primero—
— ¿Qué te pasa? Me bañé en la noche— Naruto infló los mofletes, enojado por las palabras de Sai pero aún así, agarrando con cuidado la toalla se levantó de la cama y fue directamente al cuarto del baño. Probablemente su amigo tenía razón, con el baño se relajaría e iría con mejores ánimos a la escuela pues pronto iniciarían con otra ronda de exámenes.
El Uzumaki tenía una agenda muy apretada para ese día, los trabajos mensuales comenzaban –otra vez– y los maestros no estaban siendo precisamente comprensivos al momento de evaluar. Ah, que terrible era cargar con la responsabilidad de ser buen estudiante. Sus calificaciones no eran perfectas como las de Sasuke pero hacía su luchita por sobresalir.
Una vez que puso el pestillo, se quitó la toalla que dejaba poco a la imaginación y la dejó botada en el suelo. ¿Cómo se las arreglaría para secarse con esa cosa tan pequeña? No lo sabía y no quería hallar la respuesta. Sonrió estúpidamente recordando que ya se cumplirían dos meses de estar fingiendo la relación con Sasuke. Guardarlo como una ocasión especial era tono para él pero por alguna razón se le hacía tierno.
Era evidente que no celebrarían dicho acontecimiento, sin embargo a Naruto le gustaba imaginar cómo sería festejar aquello. No es porque fuese una persona vanidosa pero en sus anteriores aniversarios había hecho cosas ingeniosas y divertidas que sin duda agradaron a los que alguna vez fueron sus parejas. Naruto resultaba ser un experto en el ámbito romántico y esas cosas cursis.
Del beso que le había dado a Sasuke solo quedaba como un recuerdo, una broma pesada. O al menos así lo consideraba el Uchiha. Fue cuando Naruto decidió que no le tomaría demasiada importancia a esas suposiciones pues si lo hacía, el único afectado sería él y él no planeaba terminar con un corazón roto. Nunca había sido dañado sentimentalmente, tampoco deseaba que le sucediera pues viendo las reacciones de otros amigos dedujo que aquello sería terrible; en el fondo agradecía que sus relaciones terminaran en los mejores términos.
Naruto abrió la llave para dejar correr el agua. La sensación fue maravillosa pues el estrés que estaba formándose en sus cansados músculos fue aminorando en un santiamén. Sí, en el fondo le agradecía mucho a Sai por sus atenciones. Tardó pocos minutos bañándose, menos de lo que quisiera pero sabía que si se retrasaba más estaría echando pestes por el mal inicio de su mañana.
Y estaba por empeorar…
Extendió su brazo fuera de la fina cortina que tapaba la zona de la ducha, en constante búsqueda de una toalla para que secara y cubriera su desnudez, luego de un exhaustivo recorrido por todos los lugares donde su mano pudiera palmear se percató de que el idiota de Sai se había llevado todo rastro de prendas del departamento. Para colmo, también olvidó sus sandalias para el baño porque Naruto era tan torpe que con una gotita de agua ya se andaba resbalando para todos lados.
Al final, con sumo cuidado –tal vez un poco exagerado– con los pies húmedos se aventuró a pisar el mosaico resbaladizo para poder agarrar la toalla que se hallaba en el piso, premiaba el esmero con el cuál Sai mantenía el departamento limpio, lo cual mantenía a su piel libre de cualquier rastro de microbios. Luego de secarse escrupulosamente de pies a cabeza, se amarró la toalla sobre la cintura.
Fue cuando escuchó el sonido de su celular, era la melodía correspondiente a Sasuke. Sosteniendo la toalla lo más que pudo, salió del baño con suma rapidez, no obstante, una vez que llegó dejó de retumbar. Era lo que Naruto odiaba pues siempre sucedía eso: el celular te sacaba del baño y al momento de responder, por arte de magia la otra persona cortaba la comunicación. Rodó los ojos con fastidio.
Revisó la llamada, Sasuke le llevaba marcando un par de veces pero lamentablemente no tenía crédito para comunicarse con él. Sin nada que hacer, terminó por arrojar el teléfono sobre la cama. Miró alrededor, reparando en que Sai no se encontraba ahí. Quizá la ropa ya estaba lista y pronto la traería. Se sentó un rato, tratando de que su paciencia siguiera controlándolo para no salir en paños menores a golpear al infeliz ese.
Luego de unos minutos de ansiedad por fin escuchó como la puerta se abría, dejando ver a Sai cargando la cesta con la ropa limpia. El rubio se sintió aliviado y se puso de pie para ayudarle a su amigo pero éste le hizo señas para que no se acercara, depositando el canasto en la cama.
—Perdona la demora— Sai aún seguía usando esos calzoncillos extraños y una capa de sudor cubría su piel pálida.
—Lo que importa es que la ropa ya está seca— Naruto prácticamente se abalanzó para buscar sus prendas pero no había rastro de ellas— Sai… ¿En dónde está mi ropa? —
—Ah, se me olvidó… Sólo sequé mi ropa, la tuya va en la segunda tanda— El pelinegro sonrió inocentemente al mismo tiempo en que comenzaba a retroceder ante la inquisidora mirada del Uzumaki. Necesitaba escapar de ahí cuanto antes.
—Cabrón…— Naruto apretó sus puños, preparado mentalmente para golpear a Sai en donde más le doliera. Sí, las razones para hacerlo eran estúpidas pero odiaba que le hicieran perder su tiempo y aquél chico de ojos carbón de plano estaba pasándose de la raya para hacerlo cabrear. Estuvo a punto de estrellar su puño en el rostro sonriente del albino pero un pantalón de mezclilla colocado estratégicamente en el piso por accidente, hizo que tropezara.
Sai soltó la carcajada pero nunca contó con que Naruto extendería los brazos para tirarlo junto con él. Ambos dudaron de la posición en la que habían quedado. El rubio sobre las piernas del paliducho, a varios centímetros de… eso. Sai se sorprendió un poco, al momento de sentir como los latidos de su corazón comenzaban a acelerarse, después de todo llevaba tiempo sin tener esa clase de contacto con Naruto. Por un momento retrocedió en la época donde eran pareja y hacían cosas no del todo sanas.
—Ehh… Perdona— Naruto se quiso poner de pie pero Sai le detuvo.
—No, quédate un rato más así— pidió el otro. Quizá su apariencia se notara tranquila pero la ansiedad de tener a un fruto prohibido hacía que su libido quisiera salir al exterior. De todas las maneras posibles para estar así, la más tonta le dio la oportunidad de tener ese contacto.
—Pero…— El de ojos azules tuvo a punto de replicar pero guardó silencio en el momento en que sus labios fueron cerrados con el dedo índice de Sai. No le gustaba por donde estaba girando la situación y se odió por haberse caído de la manera más estúpida. Sabía que era torpe, también que con cualquier piso resbaloso terminaría en el piso… ¡¿PERO UN PANTALÓN?
—Anda, no es la primera vez que estamos en este tipo de posturas— El de cabello negro lucía divertido, realmente estaba disfrutando ver como Naruto comenzaba a sonrojarse, lo cual significaba que tal vez no había olvidado del todo los momentos que estuvieron juntos de una forma más íntima. Le acarició la cabeza suavemente para luego tomar la barbilla del chico y acercarse a él para darle un beso.
—Así te quería ver Naruto Uzumaki—
Naruto se quedó estático al momento de escuchar la voz acusadora de Sasuke Uchiha. Con lentitud, fue volteando para ver como el semblante de su "novio" mostraba enojo mal contenido, sus puños estaban fuertemente apretados y aquellos ojos de color negro ahora se mostraban carmesíes. Nunca tuvo la oportunidad de verlo así y creyó que jamás lo haría. ¿Por qué estaba tan molesto? El rubio se levantó, sosteniendo aún la toalla para no mostrar de más.
—Sasuke… ¿Qué haces aquí? — Bueno, esa no era la mejor de las preguntas, sin embargo Naruto todavía no podía creer que el Uchiha se hallara en tales circunstancias; una persona de "impecable" carácter de ningún modo podría cargar con esa careta furiosa.
— ¿Qué hago aquí? — Sasuke repitió la pregunta con un tono sarcástico en su voz— Dándome cuenta de la verdad de las cosas… ¿Qué haces tú con ese tipo? — Señaló con dedo acusador, Sai aún se hallaba acostado en el piso con una sonrisa falsa en el rostro.
—No jodas— Naruto se cruzó de brazos — Sai es mi compañero de cuarto y lo que acabas de presenciar fue producto de un accidente. No tiene caso que actúes de esa forma— Su faz se tornó seria— Al fin y al cabo Sakura no se encuentra aquí, no es necesario fingir demencia—
— ¡Ese no es el caso! — Rugió el Uchiha, sacando un celular rosa de su bolsillo— ¿Quieres decirme qué demonios es esto? — Prácticamente casi incrusta el teléfono en la cara del rubio.
— ¿Un objeto que demuestra tu lado marica? No sabía que el rosa fuera un color de tu preferencia— Intervino Sai soltando una risilla despectiva.
—¡No intervengas en esto! — Bramaron Naruto y Sasuke enfurecidos, portando el mismo tono de voz al escuchar las nada aportadoras frases del occiso. Sai se encogió de hombros, escuchando atentamente la conversación interesante que aquellos dos mantenían. Sí, esa mañana no era aburrida después de todo.
El rubio tomó el celular y a juzgar por el color rosa pastel que tenía dedujo quién era la dueña, sólo por eso él también comenzó a molestarse. Sin embargo, el disgusto le duró poco al ver con cierta inquietud la imagen que se le presentaba: Sai y él besándose… Naruto recapituló lo que había sido de su vida en las últimas semanas, haciendo que su mente volviera al momento que ocurrió ese hecho. ¿Cómo hizo Sakura para sacar esa imagen? ¿Era algún tipo de espía o algo por el estilo? Y sobre todo… ¿Por qué se la había mostrado a Sasuke?
Maldita cizañosa. Pero gracias a ello, Naruto comprendió el motivo por el cual su "novio" estaba enfadado y sin duda aquella idea hizo que su corazón latiera más deprisa.
— ¿Y bien? Me estás engañando, ¿no es así? —
— ¿Y sí es así, qué? — Preguntó el ojiazul con tono desafiante. Una cosa era que le gustara pensar que Sasuke comenzara a sentir ciertas cosas por él y otra muy diferente era que le estuviese haciendo un teatrito por orgulloso— Tú y yo estamos haciendo esto porque solamente le quieres dar celos a tu adorada mujercita… ¿Por qué vienes aquí a montar semejante escena de "novio ofendido"? —
— ¡CONTESTA LA PUTA PREGUNTA! —
—No, Sasuke. No te estoy engañando pero te sugiero por el bien de los dos que a la próxima vez trates de controlarte, actúas como una niña celosa como si lo "nuestro" fuera realmente en serio. — Naruto era sensato en sus palabras aunque le doliese un poco aquella verdad— Tú y yo fingimos ser la feliz pareja. Lo que haga o deje de hacer con mi vida amorosa fuera del espectáculo que estamos armando, es mi problema. —
— ¿Niña celosa? ¿Tú me dices a mí de esa manera? ¿Tú, el qué tuvo noviazgos gay antes? Claro, como eres un experto en ese tipo de calaña, es lógico que quieras etiquetar a los demás. Me das asco— Escupió Sasuke claramente ofendido, pero cuando terminó de decir aquello se arrepintió.
Sai se puso de pie con el puño preparado para abalanzarse contra el Uchiha justo en el momento en que la cara de Naruto se ensombreció por aquellas palabras. Sin embargo, fue el mismo Naruto quién lo detuvo, agarrándolo del brazo en clara señal de que no debía entrometerse en eso. El rubio movió negativamente la cabeza, Sai enseguida captó el mensaje. No muy convencido, se quedó en su lugar, guardando un silencio tenso.
—Naruto…— el Uchiha intentó acercarse al rubio pero éste retrocedió para luego darle la espalda.
—Sal de aquí— No era una petición, era una orden. —Terminamos con esto, nada de "dulce" noviazgo, es más… No quiero verte. Mi primer error fue haber accedido a tu plan. Busca a tu princesa, dile que te gusta y ahórrate las estupideces — Naruto le aventó el teléfono, que rebotó en el piso al no ser atrapado por alguien.
—Yo…—
— ¿Qué estás esperando para irte? — Sai se interpuso entre los dos para que Sasuke no diera ni un paso más. —Ya lo escuchaste, no quiere verte. Recoge el aparatito y vete de una buena vez, evita complicar las cosas—
Sasuke no tuvo más remedio que agarrar el teléfono y marcharse de ahí.
3.-
— ¿Dónde estás, Uchiha del demonio? — Hinata estaba cansada de recorrer todo el campus en búsqueda del chico de ojos negros. Con el ánimo decaído y la mueca de frustración en sus facciones fue a sentarse a una de las bancas que estaban debajo de la sombra de un árbol, incapaz de caminar más. Sus pies estaban acalambrados y sentía las piernas pesadas como si ellas hicieran el intento de detenerla en su afán de continuar.
Decidió que recuperaría el aliento, después de todo ya había perdido la primera hora en la cual debió haber entrado y como era una chica "buena" y estudiosa no habría ningún problema si llegase a faltar a esa clase. Sabía que estaba comportándose de una manera poco común al tratar de buena forma al vástago que intentaba quitarle a su Naruto pero no podía evitar hacerlo ya que en el fondo sabía que entre aquellos dos existía una conexión más fuerte de la que aparentaban y ella, siendo una total genio de la familia Hyuuga cargaba con el deber de sacarlo a la luz, lógicamente divirtiéndose en el intento. Arruinar una cita siempre era divertido y actuar como una "agente encubierto" le parecía algo tentador.
¿Pero en dónde se metió el bastardo? Él prometió que se encontrarían temprano pues a falta de tiempo, tenían que ser veloces con las ideas para la dichosa celebración de aniversario. Estúpido por no llegar pero más estúpida ella por haberlo estado buscando y hacer que sus pobres pies sufrieran las consecuencias de sus actos sin escrúpulos.
Emitió un quejido lastimero, Hinata era muy delicada respecto a la resistencia física así que con cualquier cosa terminaba cansada y con el pulso de su corazón sobrepasando el número de pulsaciones normal. Ahora sí, se dejó caer sobre la banca. Necesitaba un poco de agua fresca para saciar la sed que la dominaba en esos momentos, eso le hizo recordar los cuidados que recibía por parte de Naruto en la temporada cuando ellos eran novios. El chico era muy solícito y siempre estaba a su lado para ayudarle pues en aquella época Hinata era mucho más débil, aunque cuando su relación terminó, nunca dejó de comportarse igual.
—Idiota… ¿A qué viene eso? — La joven se reprendió a sí misma.
— ¿Ya terminaste con tu charla privada? —
— ¿Joven Sasuke? — En sus pensamientos podía llamarlo: imbécil, amargado, idiota, quita ex novios pero hablando en voz alta, podía ser muy recatada en ese aspecto. Hinata se incorporó de la banca viendo con sorpresa el rostro compungido del chico— ¿Tienes idea de lo tarde que has llegado? ¿Por qué tienes cara de perro apaleado? — Claro, si tenía la oportunidad de joderlo, con gusto lo haría. Mostró una sonrisa suspicaz, no podía ocultar lo feliz que se sentía al ver al Uchiha así.
—Cometí un error— Sasuke desvió la mirada, cruzándose de brazos. Tal vez no tenía intención de hablar y haciendo esos gestos eran la única manera de pedir ayuda con un grito de aparente indiferencia y orgullo.
Patético.
—Claro… ¿Y quieres que te lea el pensamiento para saber de qué va la cosa? —Preguntó Hinata altaneramente. —Lamento decirlo pero el que yo sea Hyuuga no me convierte en adivina—
—Se trata de Naruto—
Bastó escuchar ese nombre para que Hinata se sentara correctamente, dejando espacio suficiente para que Sasuke tomara asiento a su lado y que le relatara lo que estaba aconteciendo. No le dijo nada, el chico simplemente entendió e hizo lo esperado. Comenzó a platicarle todo lo que había pasado hasta hacía apenas unos minutos con lujo de detalle y por primera vez Hinata se sorprendió al escuchar el tono de arrepentimiento con la que Sasuke se explayaba al contarle el problema.
Y ella solamente escuchó. Su naturaleza amable, bondadosa y hasta tímida salía a la luz cuando alguien requería ser oído, incluso aunque se tratara del Uchiha que tanto detestaba. Comprendió el porqué de la expresión en la faz del de ojos negros, y de igual forma se sorprendió al ver la foto donde aparecían Sai junto con su más grande amor. Justamente cuando terminó la explicación, se le vino a la mente los planes de Sakura, los cuáles habían tenido éxito.
— ¿Qué más pasó? —
—Le dije que me daba asco — Sasuke suspiró— Naruto contestó que ya no quería saber nada del noviazgo, me pidió que me fuera—
—En primer lugar… ¿Por qué le dijiste todo eso? —
—No lo sé— El Uchiha bufó— Supongo que me dejé llevar en cuanto vi la foto y cuando presencié lo que estaba pasando en el departamento con el idiota de mi copia barata… Simplemente estallé—
—Joven Sasuke… No creo que debieras haberle recriminado algo, desde que empezó esto tú dejaste en claro que se trataba de un juego, una falsedad y si Naruto quiere hacer su vida con alguien más, debes respetarlo— La chica se mordió el labio inferior— Aparte, creo yo que eres su mejor amigo y debes de comprender su condición sexual—
—Es sólo que… No medí mis palabras—
—No lo hiciste. No entiendo cómo le escupiste a la cara que te daba asco— Hinata estaba muy molesta, odiaba que lastimaran a su rubio y aunque deseaba con todas sus fuerzas desfigurar el rostro de Sasuke a punta de golpes, no podría hacerlo. Así que, haciendo un sacrificio con total ahínco, sonrió de forma tierna—Considero que lo tenías a él como única opción para ayudarte con tus planes de conquista—
—…— Sasuke miró hacia el suelo como si fuese lo más maravilloso del mundo.
—Hmm… También debemos agregar a la lista los besos, abrazos, caricias y las veces que se tomaban de las manos en frente de todos. Y eso lo iniciabas tú, incluso cuando Sakura no estaba presente… ¿No crees que tú deberías reflexionar sobre tus verdaderos sentimientos? —
— ¿A qué te refieres? — El joven volvió su vista hacia los opalinos ojos de la Hyuuga— ¿Estás insinuando que Naruto me gusta? —
—No lo sé— La chica se encogió de hombros— Tú deberías llegar a alguna conclusión… Estás aquí, hablando con prácticamente una desconocida de los problemas que tienes en torno a tu mejor amigo siendo tú uno de los chicos más arrogantes y poco comunicativos del mundo. Se supone que eres un genio. Pon tu cerebro a pensar de una buena vez. — Hinata le guiñó el ojo, sonrió como solía hacerlo cuando quería obtener algo pero en esta ocasión parecía ser sincera. Le palmeó la cabeza al Uchiha como si fuera un perrito y terminó por marcharse justo en el momento en que sonaba la hora para entrar a la siguiente clase.
4.-
— ¿En serio pasó eso? — Gaara preguntó nuevamente, entre dudoso y sorprendido al escuchar todo lo que Sai había ido a platicarle. Era hora del almuerzo y el pelirrojo se reunió con los otros tres jóvenes para hablar sobre el chisme que ya estaba circulando en todo el campus: el rompimiento de Sasuke y Naruto. Él se enteró en cuanto pisó el aula donde le tocaba esa mañana pues la mayor parte de sus compañeros lo buscaron para preguntarle sobre la noticia que causaba furor. Bastó una mirada fría con su ya acostumbrado semblante impertérrito para apartarlos a todos.
—Sí, ¿cuántas veces quieres que te lo diga? El mismo Naruto terminó con todo eso— Sai no hacía ningún esfuerzo por ocultar la alegría que le producía saber que el objeto de su afecto se hallaba libre nuevamente frente a todos los demás. —Aunque también fue por culpa de Sasuke, el imbécil lo insultó—
—Pues, ya era hora de que terminaran con el teatrito— Intervino Ino después de escuchar atentamente —Es más que evidente el hecho de que Sakura sigue enamorada de Sasuke, sí el tipo hace lo correcto, para el final del día serán novios—
—No lo creo de esa manera— Gaara replicó— Pienso que Sakura no querrá tener mala fama por buscona, si ellos fuesen novios todos pensarán que ella fue la causante del rompimiento, dejándola en ridículo y como la mala del cuento— Suspiró— ¿Cómo está Naruto? —
— ¿Francamente? — Sai bajó la mirada con un gesto cansado y se dignó a responder unos segundos después— Mal, Naruto está muy dolido, no creo que pueda superarlo tan fácilmente. Esas palabras son difíciles de digerir y más si vienen de la persona que consideras tu mejor amigo—
—Sasuke es un imbécil— la rubia se cruzó de brazo y rodó los ojos con fastidio. Naruto era demasiado importante para ella lo cual hacía insoportable imaginarlo con su rostro de niño envuelto de tristeza, todo causado por ese idiota con ansias perfeccionistas.
—Sasuke no tiene toda la culpa— Hinata quien se había mantenido atenta a la conversación que estaban desarrollando sus demás amigos en silencio, dejó el jugo que estaba bebiendo para mirarlos con determinación — Sakura fue la que le mostró la foto, donde SAI— lo miró con enojo— besó a Naruto. —Gaara e Ino abrieron los ojos con sorpresa— Sí, el tontito omitió esa parte—
— ¿Qué te crees? TÚ, pedazo de escoria, prometiste que no harías nada con Naruto cuando supiste que sería tu compañero de cuarto— Estalló Ino, con intenciones claramente asesinas y queriendo arrojarse al de ojos negros que sonreía con suficiencia.
— ¿Quieren terminar con esto de una buena vez? —Interrumpió Gaara con voz potente y de dominio. Ino suspiró, sentándose haciendo un mohín de enojo. —No importa quién fue el causante; ya sabemos que Sai es un idiota pero ahora lo fundamental es que nos ocupemos de hacer sentir bien a Naruto… Aunque no lo queramos, el único que puede cumplir con eso es…—
—Sasuke…— respondieron Ino y Hinata al mismo tiempo.
—Pues yo no estoy de acuerdo— El pelinegro se levantó, tomando su bandeja donde llevaba la comida— Me rehúso a que "ese" intervenga más con nuestro rubio. Por mí, ellos pueden seguir alejados el resto de sus vidas—
Gaara, Hinata e Ino se quedaron consternadas al escuchar eso; pensaban de la misma manera pero lo único que querían era la felicidad de su adoración y sí ese sentimiento se debía a la amistad que el Uchiha le daba, ellos harían el enorme y doloroso esfuerzo por reunirlos.
5.-
Para Sasuke fue un poco complicado estar el resto del día en completa soledad. Desde que había entrado a la universidad, Naruto siempre le acompañaba a todos los lugares a donde iba, pegado a él como una lapa molesta e hiperactiva. Eso para su suerte o desgracia ocasionó que se acostumbrara a la ruidosa presencia del rubio. Ambos compartían algunas clases pero su ante el inminente "rompimiento", supuso que no habría más de eso.
El escandaloso timbre sonó, alertando a todos que las clases habían finalizado. Sasuke se puso de pie, buscando con la mirada a Naruto, pues de alguna manera logró cambiarse de lugar a un puesto más apartado al final del aula. Sus compañeros se enteraron de que el noviazgo se dio por terminado y prefirieron guardar un silencio respetuoso y reservar los comentarios burlescos o lamentables para no hacer más difícil la situación; lo cual el albino agradecía profundamente.
Tuvo la firme convicción de tragarse su orgullo para acercarse a Naruto y de esa forma, disculparse por la manera tan incorrecta con la que lo había insultado pero aquél infeliz se las había arreglado para no cruzarse con él en toda la mañana, era un claro rechazo a su persona pero lógicamente el Uchiha no se daría por vencido. La conversación con Hinata no fue de gran ayuda como esperaba que ocurriese porque en realidad le había dejado más confundido que antes, sin embargo debido a eso su misión era arreglar las cosas con su único y mejor amigo.
Se puso de pie, guardando sus cosas rápidamente para no perder de vista a Naruto; las pocas veces que pudo verlo o divisarlo entre el mar de gente notó que su humor no era el mismo y en su rostro bronceado solo se notaba el sentimiento de decepción, aquello le resultaba perturbador y hasta cierto punto doloroso porque todo fue su culpa.
Sasuke notó como el rubio terminaba de poner sus cosas en orden, se colgaba la mochila al hombro y trataba de salir lo más veloz que pudo; dedujo que era para evitar tener la mínima oportunidad de mirarlo. Sin embargo, no lo iba a permitir y se interpuso en el camino que llevaba hacia la salida. Era una fortuna ser mucho más alto que el rubio, por lo tanto, le iba a ser difícil por si quería derribarle.
—Hablaré contigo, quieras o no— Fue su directa afirmación. El Uchiha esperaba una serie cargada de improperios o tal vez varios golpes pero de Naruto sólo recibió la indiferencia y el pobre intento de alejarse por otro lado. Eso lo hizo enfurecer, así que lo tomó del antebrazo— ¡Hazme caso! —
—No me dejas pasar. Quítate—
— ¿Qué parte de "hablaré contigo, quieras o no" no has entendido? — Replicó Sasuke sin levantar mucho la voz, estaba haciendo un gran esfuerzo por controlar el enojo que sintió al escuchar algo respecto a una cita. Y su confusión creció aún más.
— ¿Por qué siempre tienes que llevar todo a los extremos? — Una voz ajena, proveniente de la puerta hizo que se le encresparan los nervios. Era de Sai, acomodado socarronamente en el marco, con los brazos cruzados y su semblante serio pero con un brillo de enojo marcado en sus pupilas— Nos estás retrasando a Naruto y a mí, ¿quieres mover tu culo y dejar el camino libre? —
Sasuke aflojó el agarre y Naruto pasó de largo sin ni siquiera dirigirle mirada alguna. Eso lo dejó descolocado, con enormes deseos de golpear algo. Se mordió el labio inferior. ¿Por qué de repente sentía un malestar en la boca del estómago? Dejó escapar el aire contenido de sus pulmones. Se giró para ver por donde se habían ido aquellos dos, y como un acto desesperado fue hacia la puerta viendo como Sai tomaba de la mano al rubio, éste no hizo ningún movimiento por apartarse.
Esperó un poco y luego salió del aula. Sin duda, presenciar aquello le hizo experimentar una serie de sensaciones extrañas y completamente nuevas para él. Se sentía jodido, frustrado entre otras cosas no muy gratas.
"¿No crees que tú deberías reflexionar sobre tus verdaderos sentimientos?"
La voz de Hinata retumbó en su subconsciente, haciéndolo sentir peor. Cuando salió del edificio, el viento inusualmente fresco le golpeó el rostro de lleno y gracias a ello, algo en su interior se removió; algo que le hacía sentir rabia, que le hacía querer golpear a su maldita copia barata por atreverse a tocar algo que obviamente era de su propiedad.
Fue cuando Sasuke se dio cuenta de la irrefutable realidad. Una realidad que estaba demasiado lejos de lo que consideraba normal.
Estaba celoso. Jodidamente celoso.
Y tal vez, los celos no se debían a simples emociones dirigidas hacia un mejor amigo. Él teatro que había planeado para atraer la atención de una chica formaba parte de su vida, se había convertido en algo auténtico. Indirectamente y sin desearlo había comenzado a desarrollar cierta atracción hacia Naruto. Entonces recordó el beso. Mismo que no había podido olvidar y del cual aún mantenía cierto atisbo de calidez en sus labios.
—Maldita sea, esto está sonando demasiado cursi…— Sasuke usó su mano derecha para revolverse los cabellos. Un ligero sonrojo se posó en sus pálidas mejillas, incapaz de ocultar la vergüenza que aún le daba al haber sido diminutamente dominado aquella vez.
— ¿Qué está sonando demasiado cursi, Sasuke? —
— ¡¿Sakura? — El Uchiha se estremeció un poco al encontrarse con la del cabello rosa mirándole con insistencia. No se había dado cuenta el momento en que se había aparecido— ¿Qué haces aquí? —
— No me devolviste mi celular— Sakura se sonrojó un poco— Y me enteré de que Naruto y tú terminaron su noviazgo… Quería saberlo de tus labios, si en verdad eso ocurrió habrá sido por mi culpa— Esto lo dijo con su tez marcada por la tristeza.
—Cierto, tu celular— Sasuke se reprendió por haber olvidado entregárselo a la joven, sacó el aparato del bolsillo y se lo devolvió. — De lo otro… Pues, sí. Terminamos pero las cosas no concluyeron bien y realmente quiero arreglar el malentendido— Le puso una mano en la mejilla— No te sientas culpable, lo hiciste por mi bien—
—Sasuke— La voz de Sakura sonó desesperada, impaciente— No lo hagas…—
— ¿Eh? ¿Qué pasa? — El albino la miró sin comprender.
—No arregles las cosas, no regreses con Naruto— Las lágrimas no tardaron en salir de los verdes ojos de Sakura, quien agarrando valor abrazó al Uchiha con fuerza— ¿Tienes idea de lo celosa que estuve en todo este tiempo? Te quiero, Sasuke. Por favor, quédate a mi lado— Y diciendo eso se puso de puntitas para darle un beso en los labios al Uchiha, pasó sus brazos alrededor del pálido cuello, aferrándose a él.
El Uchiha se tensó cuando sintió el contacto. Y sin saber el motivo, abrazo a Sakura por la cintura, correspondiendo suavemente.
Notas después del fic:
Marthiis: ¿Las cosas han marchado demasiado rápido? *mueca de miedo* En verdad lo siento y espero que eso no les moleste. Deseo que les haya gustado y lamento mucho el cambio de carácter que sufre Hinata~ Creo que eso es lo único de lo que puedo arrepentirme pero se me hace divertido ponerla de esa manera tan sagaz.
Tamaki: Lo sé, supongo que es la gemela malvada de Hinata.
Marthiis: ¿Les gustó? ¿Dejarían un review? *ríe* Espero verlos pronto, de todos modos ya tengo algo escrito del siguiente capítulo. Críticas y demás son altamente recibidos. Lamento faltas ortográficas TT_TT
Tamaki: Hasta después *comienza a remar*
Marthiis: ¡Sayonara!
