Notas antes del capítulo:

Tamaki: ¡Oh, Dios mío! No puedo creer que esté sucediendo esto… ¡Marthiis Wolff por fin actualizará!

Marthiis: *con un sartén en la mano* ¡Deja de soltar esas cosas! ¡Bien sabes el motivo por el que no he actualizado! Serás bastardo uke de…

Tamaki: ¡Hey! No digas malas palabras y más cuando llevas ausente tanto tiempo… En fin, nos alegra estar de nuevo frente a ustedes para actualizar este intento de fic de Marthiis. Realmente la pobre chica ha estado muy ocupada con eso de la escuela…

Marthiis: ¡Los maestros no desean que vea, lea o respire yaoi! *se cruza de brazos* En fin *suspira mientras agarra el sartén* Ciertamente en todo este tiempo estuve pensando en varias ideas para este fic y pues… Habrá un poco de SasuSaku. Sí, lo habrá. Aunque me cueste mucho expresar mi molestia, tendré que poner algo de esa pareja para lograr mi cometido. Claro, aquí se da un giro a la historia… No tanto pero si es algo notorio.

Tamaki: Con el alma en un hilo esperamos que sea de su agrado, pero antes… ¡Los agradecimientos!

kaRura-UchihaI-wtf, Darth Sethbek, camiSXN, Moon-9215, SkyDark Sun, Susana Mode, kryn hoshi, Mara-Sama15(¡Somos de México, yay!),Hazael Requiem, Brye, kaoryciel94, Zahia-vlc, milk goku, SuZakUSeIRyU, Yuki-2310, jennita, Ayame Chan, Emily Usuratonkachi, Katari-chan, nayki, hinamor007, Mara-Sama15, Saku-Aya, Cami Uchiha.

Marthiis: Muchas gracias a quienes se han tomado el tiempo para leer y comentar. A los que han agregado esta historia como favoritos y los que estén leyendo esto. ¡Gracias!

Tamaki: Debemos agregar a KyuChanxDcon quien no me llevo bien pero Marthiis la considera como una de sus mejores amigas y a Sheva-san por haber corregido este capítulo. ¡Sin ella todo esto sería un desastre! También a Daneshka Boticcelli, a quien va dirigido esto.

Marthiis: Sé que he extendido las notas pero eso sucede cuando desapareces un buen tiempo… Había intentado dar mi correo electrónico pero FF lo censuró… En fin se los intento dejar otra vez: angelita . obscura (arroba) hotmail . com y mi PIN: 32E2422C por si alguien quiere hablar conmigo o rolear (¿?) Sin más preámbulos vamos al capítulo.

Tamaki: Naruto no le pertenece a Marthiis Wolff, es de Masashi Kishimoto


Capítulo 6

1.-

Minato Namikaze era un hombre de gran sonrisa y carácter alegre que transmitía confianza a la mayor parte de las personas que lo conocían o a las que se acercaban a saludarlo cada mañana, cuando iba a su escuela y tomaba el cargo como director de la universidad. Atractivo, de grandes principios y de mente abierta eran algunas de las cosas que lo hacían ser un hombre deseado por las mujeres y ¿por qué no decirlo? También de algunos chicos que iban a su despacho por el simple hecho de verle un momento. Todos sus empleados lo querían, pues hacía su trabajo de forma excelente y siempre se encargaba de brindar ideas buenas para el manejo de tan grande institución.

Pero…

Minato guardaba un terrible secreto y pocos se daban cuenta de aquél singular rasgo de su temperamento; se necesitaba ser bastante cercano al rubio, contar con un gran intelecto y habilidad en observación para lograr vislumbrar un poco el nivel de descaro y perversión que ese hombre de perfecto abdomen y cara de modelo llegaba a tener. Él era terriblemente atrevido, desvergonzado y cínico; por eso, cuando vio que su hijo caminaba de la mano con Sasuke Uchiha rumbo hacia su despacho, no dudó ni por un segundo en acercarse a echar un vistazo.

Recordaba perfectamente a Sasuke Uchiha. Un chico mimado, amigo de la infancia de su pequeño querubín; de familia rica, con modales y sentimientos demasiados fríos, el perfecto contraste de Naruto. Su encuentro se había llevado muchos años atrás y aunque no lo quisiera, Minato tuvo que aceptar la amistad que ellos habían formado; sin embargo, Sasuke en ese entonces era muy huraño y celoso con su pequeño. En cierta parte lo agradecía, pues Naruto siempre estuvo protegido –quizá demasiado– de cualquiera que se le ocurriera poner un dedo en su bella cabecita de rubia cabellera. No obstante, ahora todo era diferente y todo empezó cuando la familia Namikaze-Uzumaki tuvo que marcharse por un tiempo a Inglaterra, pero ahora no tenía ningún sentido acordarse de eso.

El hecho de estar viendo al producto de su afecto con esa sonrisa llena de vergüenza y sus mejillas rojas hacía que su concentración se fuera hacia un lugar desconocido; claro, también contaba el sentimiento de gran satisfacción al ver a Sasuke Uchiha en las mismas circunstancias. Se merecía un premio por haber hecho caer al Uchiha de sus altos aires de grandeza. Ambos jóvenes estaban sentados frente a su escritorio. Naruto mirando hacia el suelo, como si quisiera tener mirada láser que hiciera un hoyo en el piso y salir huyendo de ahí; el Uchiha con la pose estoica y mirada intimidante, intentado ser el fuerte de los dos.

— ¿Y bien? — Habló de repente haciendo que Naruto respingara en su asiento; sin duda, su hijo le brindaba momentos de profunda alegría con sus atolondrados tics de nerviosismo, por eso mismo y cada vez que podía, él mismo se encargaba de avergonzarlo por el mero hecho de verlo en tales coyunturas. Sonrió tenuemente y apoyó la barbilla en su mano. Sasuke gruñó por lo bajo. — ¿Alguno de ustedes ya pensó en una buena excusa para que no los expulse por sus pecaminosas acciones?

—Soy tu hijo, creo que esa es razón suficiente— Respondió de forma escueta Naruto encogiéndose de hombros y recargándose en el asiento, ganándose de la misma manera un manotazo por parte de Sasuke.

—Sí, eres mi hijo, pero el señor Uchiha no lo es, ¿preferirías que lo expulsara a él? — Minato ensanchó su sonrisa, haciendo notar que se hallaba totalmente complacido por la situación — Naruto, Naruto, Naruto… Estoy enterado de lo que ha estado pasando entre el señor Uchiha y tú pero… ¿Por qué quieres venir aquí a darle esta clase de sustos a tu padre? ¿Quieres que me dé un paro cardiaco por ver a mi hijo en los brazos de otro chico? No, no… Esta juventud de ahora que no respeta los espacios públicos ni los pobres sentimientos de un padre que está llegando a la mediana edad.

—Señor, sin ánimo de ofender… Esto de por sí ya es bastante vergonzoso, ¿podría guardar sus ironías? — Sasuke interrumpió al ver como Naruto se ponía mucho más rojo, abandonando su color natural, incluso él mismo sintió como las mejillas le ardían, no le gustaba cuando le ponían en evidencia y Minato parecía estar pasándosela de lo más lindo.

—Disculpe, señor Uchiha— Respondió Minato con falsa cordialidad— Es que estoy acostumbrado a divertirme a costa de mi hijo y como no es usual verle desfogando sus deseos sexuales tengo que aprovechar la situación.

— ¡Padre! ¡Otra vez te estás excediendo! — Reclamó un enrojecido Naruto, quien no sabía en dónde ocultar la cara de vergüenza. Intercaló las miradas, primero con Sasuke y luego con su padre, incapaz de discernir quién lo ponía más en ridículo— ¡Eso mismo hiciste cuando estaba con Sai y ahora vienes a hacer como si la primera ocasión no hubiese sido bochornosa!

— ¿Cómo olvidarlo? — Minato sonrió — Fue en tu primera cita con ese chico… Un chico muy raro, debo decir, pero tú eres el que elige a tus parejas.

— ¿No crees que estás divagando demasiado? Además, eso fue hace mucho tiempo… —El Uzumaki suspiró para luego ponerse de pie— Andando, Sasuke… Deja al viejo entrometido con sus ensoñaciones— Sin esperar al Uchiha, caminó hacia la puerta y salió de la oficina como si su padre no representara autoridad alguna.

—Bueno, eso fue raro— Sasuke se puso de pie, pero antes de marcharse, dirigió su mirada hacia el rubio mayor que había guardado silencio y en vez de mostrar aquella sonrisa descarada, una mueca de decepción brillaba en sus juveniles facciones. El Uchiha se extrañó un poco, pero como no era su problema, atinó a hacer una reverencia para después partir detrás de su amigo.

Tal vez no todo era perfecto en la vida de Naruto.

2.-

—Esto se está poniendo demasiado aburrido— Soltó Sai al aire mientras se estiraba un poco y volvía a recargarse sobre la mesa con aire ausente. Contempló al chico y a las jóvenes que se hallaban a su lado y sintió que aquellas reuniones se estaban volviendo demasiado monótonas. No había motivo para juntarse esa calurosa mañana en las bancas que se hallaban desparramadas por uno de los jardines de la escuela, sin embargo, Gaara los había llamado y nunca hacía eso a menos que fuese algo de suma importancia.

—Yo no te obligué a que vinieras— respondió el pelirrojo, harto de los comentarios tontos que hacía el de ojos negros— Pero tengo que decirles algo y está en ustedes si desean ayudarme a separar a Sasuke de Naruto.

—Gaara, en serio… ¿Aún crees que haya posibilidades? El director me informó que los había encontrado besándose en plena oficina… Y no era un beso precisamente de amigos— Agregó Ino, su tono de voz estaba cargado de duda y un poco de decepción. — Si Naruto puede ser feliz a lado del Uchiha, no deseo arrebatarle esa oportunidad.

Hinata, como siempre, se mantenía al margen de la situación y como venía ocurriendo la mayor parte de las veces, el jugo en su mano derecha le impedía soltar alguna palaba altisonante que pudiese atentar contra la integridad de sus amigos. Las reuniones estaban efectuándose casi todos los días, todo con el fin de planear la forma de mantener lejos a la pareja estrella, no obstante, el Uchiha fue capaz de pasar todos los obstáculos y al parecer, habían hecho las paces.

—Naruto no puede ser feliz a lado del Uchiha porque Sasuke no está interesado en él… Lee me dijo algo muy interesante— Gaara se mantuvo callado unos momentos, tratando de hallar las palabras idóneas para explicarle a sus compañeros las razones que lo obligaban a actuar de la forma en que lo estaba haciendo y motivarlos a que lo apoyaran— Sasuke sólo está siendo indulgente con Naruto… Él no lo ama, no le gusta, simplemente le considera como un amigo.

— ¿Qué te hace pensar eso? — Intervino Hinata un poco más interesada en las palabras del pelirrojo— Yo también considero a Naruto como un amigo y no por eso lo ando besando en lugares públicos—suspiró— Todos conocemos a Sasuke, simplemente no puede hacerlo porque va en contra de todas sus características.

—Hinata, tú estuviste con ellos en el jardín de niños— refutó Gaara un poco ofendido de que alguien estuviese contradiciéndolo— Yo también estuve ahí y recuerdo perfectamente lo mucho que Sasuke se empeñaba en alejarlo de nosotros cuando intentábamos acercarnos a él…

—Una prueba más de que Sasuke si está enamorado de Naruto, sólo que no desea demostrarlo— Replicó Hinata mirando decididamente al pelirrojo.

—O tal vez es demasiado estúpido como para darse cuenta de lo que en realidad siente— agregó Ino apoyando su cabeza sobre su mano. La situación prácticamente se les había salido de las manos cuando Sasuke sencillamente se comió a besos a Naruto en el despacho del director y ninguno de ellos entendía de qué iba todo.

—Chicos, estamos desperdiciando tiempo en encontrar una explicación a lo que sucede, en vez de idear maneras de alejarlos completamente. — Sai comentó sonriendo como lo hacía habitualmente— Sasuke anda detrás del culo de Sakura, no del de Naruto… Eso será suficiente explicación por el momento.

— ¿Y si Naruto está enamorado de Sasuke? ¿Crees que simplemente sonreirá y aceptará con facilidad el enredo que está haciendo el estúpido Uchiha? — preguntó Ino— Sai y Gaara, ustedes están pensando con el miembro inferior, no con el cerebro. Para ustedes es fácil decir "Hay que separarlos" pero Naruto obviamente no estará bien si llega a suceder eso.

—Estamos siendo egoístas— Agregó Hinata luego de tomar hasta la última gota de jugo— Nos empeñamos en separarles a ellos, ¿después qué? ¿Haremos una rifa donde quien obtenga el papelito ganador se llevará como premio a Naruto? — Su semblante cambió a uno más serio— No sólo le causaremos un gran daño, él terminará odiándonos, aparte de que sería algo muy infantil de nuestra parte.

—Como si reunirnos cuatro ex para atentar contra la vida de nuestra "competencia" no fuese lo suficientemente infantil— comentó Sai con tono mordaz.

—Si no estás de acuerdo con esto, simplemente puedes marcharte— refutó Gaara con cierta agresividad. Naruto era aún una herida muy profunda de la que no había logrado curarse a pesar del tiempo transcurrido y Hinata solamente estaba haciendo más difíciles las cosas. Todo era muy sencillo: separar al Uchiha de Naruto y los cuatro ex hallarían la manera de ganarse el amor incondicional del blondo. Pero no, la Hyuuga deseaba aplicar la moral arruinándolo todo.

Sasuke jamás había representado un riesgo potencial para ellos. Era amigo a medias de Naruto y solamente ocupaba un espacio que hasta un perro podía ocupar, sólo que la seria atracción que el Uchiha sentía hacia Sakura y la poca participación de ésta en formar una relación estaba haciendo estragos. Estragos que le llevaría más tiempo en solucionar si no actuaba con rapidez.

— ¿Eso es lo que verdaderamente piensas? — Hinata no podía evitar contestar. Mucho tiempo se la pasó con la boca cerrada cuando era pequeña y la seguridad que Naruto le brindó cuando fueron novios había sido suficiente para tener la fuerza de voluntad para alzar la voz y no iba a desperdiciarla –incluso aunque se tratase de Gaara–.

—Vamos, ¿quieres hacerte la buena? De buena sólo tienes la cara…— el pelirrojo sonrió con frialdad— ¿Acaso olvidaste el problema que le ocasionaste a tu primo Hyuuga cuando te enteraste que estaba comprometido con una chica que no eras tú? Si mal no recuerdo, tú por ese entonces estabas perdidamente enamorada de él y te dolió mucho esa "traición", por lo tanto empleaste tu mejor cara de tristeza y fuiste a tirarte a los brazos de Naruto. Tú también le has hecho sufrir, no vengas aquí a decir lo que le conviene cuando has sido culpable de parte de sus desgracias.

—Oigan, oigan…— Ino se puso de pie. Estamos dejando que estas circunstancias nos agobien, no debemos pelear. Al contrario, aquí es donde debemos permanecer más unidos que nunca, ¿no lo creen? ¿Verdad que sí, Sai?

—Yo digo que nos separemos. Hinata y tú permanecerán juntas. Gaara y yo haremos lo que se no dé la gana para que Naruto nos pertenezca… Si eso sucede, dejaremos que ustedes también luchen por obtener su amor. Es lo más sensato, si esto continúa sólo terminaremos peor— Sai sonrió y se puso de pie. Agarró a Gaara del hombro y prácticamente se lo llevó a rastras del lugar, dejando a Ino y a Hinata solas.

—Estúpido…—murmuró la Hyuuga de forma dolida al mismo tiempo que la rubia le daba un tierno abrazo para reconfortarla.

3.-

Naruto pocas veces había experimentado el sentimiento de incomodidad pero nunca con tanta fuerza como ahora. No era como si estuviese en el baño, pasando por alto poner el pestillo a la puerta y que una mujer u hombre entrase de repente viéndolo con los pantalones abajo y orinando. Tampoco era como si alguien lo invitase a comer algo casero, presumiendo de dotes culinarios imaginarios y al primer bocado tuviese deseos de vomitar al consumir algo que sabía horrible.

No, la incomodidad iba más allá de eso.

El hecho de estar brincándose las clases a lado de su mejor amigo –ambos escondidos en los jardines del fondo del campus– era digno de mención; no sólo por el hecho de estar en un silencio casi molesto para el rubio, sino también por el suceso que había ocurrido entre ellos hacía una hora. Sasuke volvía a tener la misma actitud arisca de todos los días y parecía que le estaba ignorando desde hacía un buen rato. Para Naruto era un suplicio tener que soportar el castigo del silencio, como si las palabras se le acumularan en la punta de la lengua, ansiosas de salir.

El Uzumaki tenía deseos de decir tantas cosas, quería explicarle la situación al Uchiha y poner en orden todo ese embrollo que se estaba ocasionando a causa de su desconfianza. Ambos eran amigos, mejores amigos pero el hecho de haber sobre pasado el límite de amistad con besos profundos, caricias descaradas –obviando el noviazgo ficticio– creaba cierta inquietud para ambos. Necesitaban hablar, poner en orden las ideas. Más que nada porque Sasuke había empeorado todo con ese beso inesperado.

—Entonces… — Naruto se aclaró la garganta— ¿Cuánto tiempo más vamos a estar callados? Es decir, creo que hay cosas de las que tenemos que hablar, ¿no lo crees? Sabes que odio estar quieto.

—Naruto, quiero que tomes en cuenta algo muy importante. Yo sigo queriendo estar con Sakura. — Sasuke habló con seriedad y mirando fijamente al de ojos azules— Solamente puse como prioridad arreglar las cosas contigo, yo de todas maneras comenzaré una relación formal con ella.

—Entonces, ¿qué fue lo de hace rato? — Naruto preguntó rascándose nerviosamente la mejilla pero sin desviar la mirada, no era su costumbre bajar la cabeza—No vas besando a la gente así como así, ¿verdad? Ese no es tu estilo. — En cierta parte se sentía un poco dolido por la manera en que Sasuke le estaba hablando en esos momentos y el rubio entendió que estaba poniéndole más importancia al asunto.

—Solamente quería que cerraras la boca, a veces eres insoportable cuando hablas sin parar y no permites que te expliquen las cosas como son— Sasuke respiró hondo y sonrió— Supongo que recordé cuando éramos pequeños, darte besos era la única manera de controlarte, aunque cuando volviste de Inglaterra dejé de hacerlo— volvió a poner su rostro impertérrito— Me di cuenta del error que estaba cometiendo.

—Dijiste que estabas celoso— Naruto infló los mofletes.

—Eres mi único amigo, creo que eso es suficiente razón. —Sasuke soltó una carcajada— No creo que sea divertido andar compartiendo tu amistad con cuatro personas más.

— ¿Sakura ya aceptó lo que sentía por ti?

—Sí— Sasuke se acomodó un mechón de cabello y luego miro con superioridad al blondo— Quiero que te lo grabes bien en la cabeza Naruto, yo jamás te voy a querer como un novio… No sé qué te habrás imaginado pero fui condescendiente con algunas cosas, sin embargo, nunca sentiría atracción por ti.

—Gracias…— Naruto esbozó una sonrisa— Gracias por ser sincero conmigo, Sasuke. Entonces, todo lo que pasó en el "dulce" noviazgo quedará en el olvido, ¿sí? Nunca sucedió nada entre nosotros. Ahora sí podrás estar con tu princesa y yo podré regresar a mi vida normal. — Se puso de pie— Pero a la próxima, no seas como son hijo de puta.

—No, Naruto. No habrá próxima vez.

4.-

Sasuke Uchiha era un niño lindo, pero con un carácter terriblemente fuerte. Él era la viva imagen de un típico estereotipo de jovencito mimado que cuando ordenaba algo, esperaba que esa orden fuese acatada en el mismo instante en que chasqueaba los dedos. Fue por eso que cuando intentó llevar una amistad a la fuerza con el pequeño Naruto, Sasuke se vio en la terrible necesidad de doblegar su estoica manera de ser y tratarlo con más tranquilidad y dejado su orgullo a un lado.

No sabía la razón, pero saberse único mejor amigo del rubio era algo de lo cual se jactaba con toda su imponente familia. Incluso hasta sentía que se henchía de alevosía cada vez que le narraba a su hermano mayor de las travesuras que el pequeño Uzumaki y él tramaban en la hora del recreo cuando los maestros no los estaban vigilando.

Como todo Uchiha, Sasuke era inevitablemente celoso y desde que Naruto había aceptado su amistad se había convertido en su propiedad. Por eso ningún Hyuuga o Sabaku tenía permitido acercarse a él. Naruto era como un tesoro que debía protegerse con el máximo cuidado. Itachi le había dicho un montón de veces que esas actitudes suyas le ocasionaban cierto temor pero suponía que era por la edad.

Sasuke, ¿por qué nunca me dejas juntarme con Hinata o con Gaara? Ellos son buenos conmigo, de seguro te llevarás bien con ellos.

¿Llevarse bien con ellos? ¿Naruto se estaba burlando de él o algo por el estilo?

Simple, Naruto. Tú solamente eres mío— Respondía Sasuke con simpleza para después darle un beso en la frente y continuar jugando en los columpios dónde se habían conocido.

Naruto, me gustas mucho y vas a ser mi novio.

Sasuke jamás sintió tanto odio en toda su vida hasta que una chica de cabello rosa y ojos verdes se había acercado a su rubio amigo para declarársele. Había visto demasiadas novelas en la televisión como para darse cuenta de que esa chica de nombre Sakura se quería robar a su amigo y eso jamás podría permitirlo. Simplemente no podía. Los novios se abrazaban, se besaban y se decían cosas lindas. Eso hacía que la sangre Uchiha hirviera y era como si sus ojos se tornasen de color rojo.

Sakura es muy bonita pero no me gusta— contestó escuetamente el rubio con una ligera sonrisa en el rostro— Además a mí me gusta otra persona.

¿Qué? ¿Otra persona? ¡No! Tú tienes que ser mi novio— Insistió Sakura frunciendo el ceño. — ¿Quién te gusta? ¿Sasuke? — preguntó señalando al de cabello azabache.

No, Sasuke tampoco me gusta.

¿Qué? — Eso sí que Sasuke no se lo esperaba, asíque agarró de los hombros a Naruto–quien se había quedado como lelo dándole una cátedra a su amiga de rosa cabellera– y se agachó sólo un poco para darle un beso en los labios. No duró ni un segundo, pues el grito de Sakura los interrumpió, después ella se fue corriendo a decirles a los maestros que ellos se habían besado. —Naruto, tú eres mío, no te puede gustar otra persona, ¿entiendes? Ya te besé, así que ahora eres mi novio.

Está bien… Pero Sasuke, ¿qué es un "novio"?

El azabache ignoró la estúpida pregunta, pensando en las miles de mariposas en el estómago que revoloteaban sin control, prometiéndose a sí mismo que esos besos se repetirían muy seguido.

Minato se dejó caer cansadamente sobre el sofá con un suspiro saliendo de su boca. Cerró los ojos un instante, apretando con más fuerza el álbum de fotos que había tomado de su biblioteca privada minutos antes. Había regresado de la universidad hacía varias horas, pero el encuentro con su hijo le dejó melancólico, ocasionando que fuera a su refugio privado donde tenía miles de archivos guardados de la infancia de Naruto. Sólo bastó elegir uno al azar, donde casualmente aparecía con el Joven Uchiha.

El rubio se sorprendió al notar que los recuerdos podían llegar fácilmente con sólo mirar una fotografía y en esa ocasión no fue la excepción. Naruto y Sasuke aparecían en el área de columpios, ambos elevándose al mismo tiempo con la sonrisa grabada en sus rostros infantiles. Bastó observarla un rato que para que se pusiera a rememorar los acontecimiento de años previos donde el Uchiha se la pasaba acosando a su hijo, pero a la vez protegiéndolo de todo mal.

Pero todo acaba, hasta la mejor de las amistades. Minato comprendió que a veces las promesas son compromisos de alto valor que sólo unos pocos pueden llegar a cumplir. Sasuke había prometido que siempre sería amigo de Naruto, sin embargo, no pudo mantener esa promesa y Minato tuvo parte de la culpa, por eso, a pesar del tiempo que había transcurrido, el blondo se sentía culpable por tal cosa.

El Namikaze siempre velaba por los intereses de la familia, por eso cuando las cosas salían mal, era vital para él escapar de la realidad y dejar que la misma vida se encargara de curar las heridas. Tuvo que aceptar que fue egoísta. Sólo necesitó una oportunidad, misma que fue entregada por su trabajo. Inglaterra resultó ser el escape perfecto cuando su querida esposa falleció. Naruto aún era un niño pequeño, por eso tomó sus cosas y las de su hijo para irse de viaje a la ciudad europea y ahí curar todo tipo de males que su alma sufrida no podía sanar con la rutina.

Kushina Uzumaki se convirtió en un tema quedado en el olvido, por eso en el hogar Namikaze no había portarretratos o fotos con su estampa en los álbum y sólo quedaban imágenes padre e hijo. Minato hizo lo posible por hacer de Naruto un buen hombre, lográndolo pero también dejando esa cicatriz abierta en el corazón del pequeño muchacho. Ambos, tratando de ignorar el dolor que existía, optaron por sumergirse en trabajo y en la escuela. La universidad era el único lugar donde Minato mantenía vigilado a su pequeño y no se arrepentía por haber tomado las riendas del lugar.

El sonido de la puerta abriéndose sacó de inmediato a Minato de sus ensoñaciones. Dejó caer el grueso libro de fotografías en el suelo, levantándose en menos de un segundo, tomando una sombrilla que estaba colocada estratégicamente a su lado en dado caso de que alguien quisiese entrar a su humilde morada para llevarse cosas de forma ilícita. Con valor, y tanteando en medio de la oscuridad debido a la mala iluminación de la lámpara, salió de la salita rumbo al recibidor, dispuesto a enterrarle la sombrilla a quien fuese con tal de tener un poco de paz.

— ¿Papá? ¿Qué haces con una sombrilla? ¿Intentas golpearme?

— ¿Naruto? ¿Eres tú? — Minato ya estaba preparado para golpear con todas sus fuerzas al bulto que se movía desde la entrada, pero no fue hasta que escuchó la voz de su hijo que pudo tranquilizarse un poco. Por un momento, el mayor se sintió azorado al estar en esa situación y comprendió que de esa manera se sentían sus alumnos al agarrarlos haciendo cosas estúpidas. Un poco más calmado pero sin recuperarse de la sorpresa de ver a su primogénito quitándose los zapatos y poniéndose una pantuflas se hizo a un lado para dejarlo entrar.

— ¿Su recámara está ocupada?

—Sabes perfectamente que nadie más que tú ocupa esa habitación— Respondió el Namikaze haciendo el vano intento por no poner una mueca de tristeza. Naruto pocas veces iba a visitarlo a casa y cuando lo hacía era simplemente para dormir un rato en la habitación que alguna vez compartió con su adorada esposa. Ahí era donde la mayor parte de sus cosas se hallaban guardadas, como si ese pedacito de ella aún estuviese acompañándolos. Naruto tomaba en cuenta a ese lugar como su refugio personal cada vez que la depresión le ganaba.

—Me quedaré por esta noche— respondió Naruto, dejando caer una pequeña mochila con varios cambios de ropa. — Me he cansado de Sai, se ha vuelto demasiado insoportable— comenzaba a decir pese a que su padre aún no le hubiese preguntado el motivo de su estadía. —Todos. Gaara, Ino… ¡Hasta Hinata, por todos los cielos! — luego hizo una pausa y añadió con pocas ganas— También el idiota de Sasuke… ¡Todos se pusieron de acuerdo para joderme el día!

— ¿Te he metido en problemas con el Uchiha? — se atrevió a preguntar el Namikaze con un poco de timidez, muy raro en él.

—Sasuke es un amargado— dijo simplemente, se cruzó de brazos— Voy a preparar ramen y luego me voy a bañar. Estoy cansado— Naruto sonrió un poco para luego salir disparado de ahí.

Eso fue clara señal de que Minato no tenía ningún derecho a entrometerse y fue en ese instante en que se sintió más viejo de lo que en verdad era. El hecho de no poder comprender lo sentimientos de su hijo y no saber guiarlo más allá de una simple palabra de aliento le hacía sentir impotente. Añoró más que nunca que su esposa estuviese presente para cuidarlos a ambos y aconsejarles, decirles e incluso golpearles para hacerles entrar en razón. Debía aceptarlo, seguía amando con intensidad a su adorada pelirroja y su ausencia le dejaba un terrible dolor en el alma pero el hecho de ver a Naruto pagando las consecuencias de sus malas decisiones le calaba aún más.

—Kushina, me haces tanta falta.

5.-

Naruto buscó con desesperación algún paquete de ramen instantáneo por toda la cocina. Las cosas más o menos funcionaban así: cada vez que él tenía problemas en la escuela o en algún otro lugar siempre terminaba regresando a la casa de Minato y preparaba ramen en grandes cantidades. Era como un alcohólico que buscaba alguna botella de buen sake, sólo que para el blondo las cosas eran de diferente manera.

Comenzó a desesperarse. Tenía hambre y con singular ironía recordó un viejo refrán que había escuchado de un alumno de nacionalidad mexicana que había ido a pasar una temporada a la universidad: "las penas con pan son buenas" Quiso tomarlo como una broma pero Naruto realmente esperaba que el ramen lograra arrastrar el nudo que tenía en la garganta. Ya había revisado la mayor parte de los rincones de la cocina pero no había señales de su preciado alimento. Sólo quedaban los estantes superiores.

Tomó una silla, abriendo la repisa sin contar con la enorme cantidad de cosas que estaban metidas en ese pequeño lugar, jamás vio venir que le caerían encima. El dolor encima sumado al estruendoso sonido de latas y demás objetos cayéndose le hizo creer que alguien lo deseaba muerto. Adolorido, con la silla incrustándose en su trasero y en su dorso se quedó acostado sin querer moverse. Naruto dejó que algunas lágrimas salieran de sus ojos, poniendo como excusa a la caída que acababa de tener. Le dolía mucho el pecho. Jamás pensó volver a sentirse de esa manera, al menos no después de todas las cosas que le habían pasado.

— ¡Naruto! ¡¿Qué pasó aquí? ¿Te lastimaste? ¿Estás bien?— Minato llegó haciendo un escándalo innecesario y Naruto entendió de quién había heredado tan escandaloso carácter — ¿Estabas buscando el ramen? Ah, no te lo dije pero el ramen se acabó la semana pasada y no he ido a comprar. ¡No es tan tarde! Voy a buscar a alguna tienda para ver si puedo conseguir tu favorito, ¿sí? Recoge este desastre en lo que regreso— Y sin dar tiempo para que Naruto reaccionara, el hombre se fue corriendo de ahí.

Naruto soltó un bufido de dolor y se hizo a un lado para dejar de estar encajándose la silla. ¿Cómo era posible que su padre pudiera tener tan cosas en un lugar tan pequeño? No lo creyó posible, pero al menos Minato iría a comprar la comida. Sin embargo, el rubio menor no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa triste al darse cuenta de que tres envases de ramen estaban regados por el piso. No los había visto y pudo asegurar que su progenitor sabía de su existencia.

—Idiota, sólo querías darme espacio, ¿cierto? Sabes que no comparto mis lágrimas contigo— murmuró cubriéndose la cara con la palma de la mano, sintiendo la humedad recorriéndole entre los dedos. Naruto se puso de pie, un poco más despejado. Levantó la silla, dejándola en el lugar correspondiente y pronto su atención se centró en recoger las latas que se habían roto al caerse. La cocina de repente se había llenado de una combinación de aromas poco agradables, así que se apresuró.

Naruto se prometió a sí mismo llorar una sola vez si alguien lo llegaba a lastimar. No le dedicaría más tiempo. Después de dos noviazgos fallidos y otros dos sin llegar a serlo había aprendido que las personas continuaban con la vida y si Sasuke se comportó como un jodido bastardo, entonces no importaba más desperdiciar lágrimas en él. Su padre jamás entendería lo furioso que estaba. ¿Por qué todos tenían que hacerse los mártires? Sus ex parejas habían sido hijos de puta y también lo habían herido. ¿Por qué ahora venían a hacerla de niños de Dios?

Y Sasuke… Ese puto Sasuke.

— ¡Bien puedes irte a la mierda, cabrón! — exclamó el rubio dejando caer el trapeador en el piso con violencia— ¿Por qué se supone que tengo que recoger el puto tiradero si lo único que quiero hacer es destruirlo todo? ¡Maldita sea! ¡Ojalá que todos se mueran por hijos de puta! — Naruto sabía que estaba hundiéndose y si él se hundía, todos se irían con él. No era de esa clase de personas que hicieran cosas por el mero hecho de vengarse, pero es que estaba tan enojado por todo lo que le había ocurrido que pensaba y decía cosas que verdaderamente no sentía. — ¡Pero no verás a Naruto Uzumaki llorando por ti! ¡No me va a doler nada de lo que hagas con Sakura!

Y lloró mientras limpiaba. Sí, sabía que era un paisaje demasiado patético por eso no quiso ni verse en el espejo que estaba pegado en un extremo de la cocina. Aprovecharía esa noche para llorar todo lo que se le viniera en gana pues a pesar de ser hombre, no era un frígido. Golpear y llorar eran cosas que lo tranquilizaban y lo haría para entrar como todo un macho en la escuela a la mañana siguiente. Porque a pesar de que era bisexual y que por lo regular tomaba el sitio de abajo cuando se refería a relaciones sexuales con hombres, el no era una niña que se dedicaba a comer helado de vainilla mientras veía películas de amor. No, ¡Era Naruto Uzumaki!

—Te pusiste el apellido de tu madre, mínimo hazle el honor a eso— musitó el chico luego de recoger la última lata de legumbres— ¿Pero dónde demonios estás Kushina? ¿No se supone que debes estar aquí ayudándome? ¡Pues baja tu trasero celestial y ven a darle consejos a tu hijo! — exclamó luego de agarrar el trapeador y azotarlo contra el suelo, como si el pobre objeto tuviera la culpa de sus problemas. Humillado, con los ojos hinchados por apenas media hora de lágrimas, decidió que su padre sería mejor limpiando que él. Dejó caer el trapeador, derrotado. Como si de repente tuviese noventa y ocho años en vez de dieciocho.

—Muy bien, Naruto. Lo has echado todo a perder y ahora te pones a hablar solo como si tu madre muerta se fuese a aparecer de repente. Estás hambriento y prácticamente te han roto el corazón por millonésima vez— Naruto observó el tiradero que seguía en la cocina, deseando que los artefactos domésticos cobraran vida y hablaran con él o mínimo recogieran el resto del desastre pero nada ocurrió y se dio cuenta de que las consecuencias de la cruda realidad le habían golpeado muy fuerte, quizá demasiado. Decidió actuar como el adulto que no era así que, maldiciendo, se puso a recoger dejando todo inusualmente limpio. Miró el reloj, notando que había pasado una hora y su padre no daba señas de querer regresar. Tal vez había a una tienda por ramen y jamás regresaría o posiblemente no encontró lugar abierto.

Antes de que su intestino grueso que comiera al delgado, optó por agarrar uno de los envases que había en la despensa, lo preparó como era debido y esperó el tiempo necesario para poder comerlo como le gustaba. La comida le ardía en la boca pero no le importó, era una manera masoquista para no pensar en ciertas cosas que lo confundían más y más pero no funcionaba. Cometió muchos errores, demasiados para su gusto. Sabía que no se debía enamorarse de Sasuke y terminó haciéndolo. Probablemente era un amor que ya estaba ahí, latente, sin descubrir y bastó un par de besos para que saliera a la luz. En verdad creyó que el Uchiha lo elegiría pero como siempre, el jodido terminaba siendo el Uzumaki.

Sasuke era una persona muy importante para él, no obstante debía aceptar la certeza de que jamás podrían ser algo más. ¡Pero Sasuke le dio tantos motivos para pensar en doble sentido! ¡Entonces eso también lo convertía en culpable! Naruto casi se atraganta con los fideos al notar la magnitud de sus pensamientos. Sabía que no sería fácil olvidar al Uchiha, sabía que le calaría más porque era uno de sus mejores amigos. Ino fue su primera decepción, Gaara ni siquiera lo tomó en serio, Hinata sólo lo utilizaba y Sai era un pervertido que adoraba follar a toda la gente que tuviese buenos pechos o un culo atrayente. A todos los quería pero Sasuke era diferente. Sasuke fue su primer amigo –su primer amor no, ahí entraba una sexta persona– pero gracias a un error todo se fue a la mierda y advertía que nada sería igual.

¿Cómo se había enamorado de Sasuke? ¿El trato continuo? Podría ser. Después de todo era su mejor amigo desde el jardín de niños. Naruto se abofeteó mentalmente luego de ese último pensamiento. No tenía caso continuar profundizando el tema sabiendo que Sasuke no iba a ser para él. Terminó de comer mientras un fuerte ardor se apoderaba de su boca al someterla a la sopa tan caliente maldiciendo por lo bajo su sentimiento masoquista.

Se puso de pie, fue hacia el fregadero para colocar el plato junto con el cubierto. Decidió que no lo lavaría en pequeña –muy pequeña– venganza en contra de su padre pues él se podría encargar de eso cuando regresara de la "tienda". Después de todo, el bastardo lo había dejado solo. Fue a la habitación de su madre luego de agarrar la mochila atiborrada de ropa. No llevaba mucha –iba en bola, lo cual ocasionaba que se viese más volumen–, a fin de cuentas sólo pasaría una noche o lo suficiente para despejar su mente. Porque Naruto no era débil y sabría salir del pozo solo, como siempre había ocurrido.

Una vez que llegó a la habitación de Kushina, dejó sus cosas sobre la cama y se sentó en el suelo para relajarse un poco. Era ahí donde podía demostrar el verdadero rostro que ponía ante las circunstancias que creía no podía manejar pero que al salir, se sentía el ser más poderoso del mundo. Por fuera era el sonriente Naruto, pero adentro podía darse el lujo de venirse abajo como un árbol al ser cortado. Miró a su alrededor: la pared estaba pintada de un color morado pálido y había varios cuadros familiares desparramados –quizá las pocas imágenes que se conservaban de su madre–. Se puso de pie, no pudiendo soportar la melancolía que lo embargaba en esos instantes.

El armario de Kushina aún guardaba algunas prendas en su interior y una de ellas –la más importante para el rubio– estaba almacenada en una bolsa de plástico, debajo de una capa de calcetines. Su mamá nunca había sido buena tejiendo y esa fue la única cosa que hizo: una manta color anaranjado que en el centro llevaba el dibujo de un remolino –el sello de la familia Uzumaki de la que ambos se jactaban–.

Naruto la tomó, examinándola antes de sacarla de su encierro. Su mejilla se frotó contra la suave tela que se preservaba a pesar de los años, sintiéndola como el tacto que su madre tuvo alguna vez y se impregnó de su esencia. Sólo fueron unos segundos, no demasiado. Luego de eso, respiró hondo y guardó la mantita otra vez. Probablemente era algo estúpido pero tenía la creencia de que al frotarse contra la manta sus problemas se quedarían entre sus hilos.

Luego de guardar la mantita, examinó el resto de la habitación con poco interés y decidió que era hora de ducharse. De esa forma se relajaría un poco y podría dormir mucho más tranquilo luego haber derramado las lágrimas que debía derramar. Se desvistió en cuanto entró al cuarto de baño. Vio su desnudo cuerpo a través del espejo que se hallaba ahí. Su piel bronceada lucía suave y su abdomen tonificado le agradó mucho. Debía admitirlo, la Madre Naturaleza había sido amable con él porque resultó ser bastante atractivo. Sonrió y con ese pensamiento se colocó debajo de la regadera.

El agua tibia le nubló los sentidos. No pensó en Sasuke ni en su querida madre, ni siquiera en sus cuatro ex parejas. Imaginó que tardaría más pero sabía que era un chico que rara vez se deprimía, tal vez por eso cuando menos lo esperó, el dolor que se suponía que iba a cargar aquella noche había bajado de intensidad. Con una sonrisa en el rostro terminó de bañarse. Salió del baño vistiendo un short negro y una playera anaranjada. Sus músculos carentes de tensión le vaticinaron una noche de descanso.

— ¿Lo ves, Sasuke? ¡Serás alguien fácil de olvidar! — El rubio se acostó sobre la cama, cubriéndose con las sábanas hasta la cabeza, cerrando los ojos con fuerza. Pasaron dos horas hasta que por fin pudo quedarse dormido.

Contraste con la media sonrisa que guardaba su rostro, una lágrima escurrió de su ojo derecho, misma que fue limpiada por Minato, quien le acarició la mejilla y salió de la habitación en silencio.

6.-

Sasuke despertó con la sensación de estar agotado y cuando se vio al espejo aquella mañana descubrió que su perfecto rostro no era tan perfecto como pensaba, pues un par de ojeras se habían instalado en la piel, producto de una mala noche de sueño. Había llevado a Sakura en su moto hasta su casa y se quedó un rato para hablar de tonterías. Después de todo ellos ya era una pareja oficialmente, tenían que comportarse como tales ya que debía darle su lugar a la chica. Sasuke recordó que la señora Haruno no estaba en casa y pues… Una cosa llevó a la otra.

No habían practicado el sexo. Ella por timidez y él por respeto. Aparte de que debía ser sincero consigo mismo, aceptando que no estaba acostumbrado a tocar los pechos de una mujer y mucho menos una vagina. La sola idea le dio escalofríos, ese nivel de confianza era demasiado incluso para él. Sasuke atribuyó que había estado demasiado ocupado haciéndose a la idea de tener que acostumbrarse a la cercanía de un hombre, pensando en cómo complacerle –de alguna manera tenía que agradecerle a Naruto por el favor que hacía y otra cosa muy importante era quedar bien como amante ante los ojos de los demás–.

Incluso el planteamiento de haberse familiarizado al tacto de Naruto le pareció difícil de digerir y por ende salió horrorizado de la casa de Sakura en cuanto su madre llegó.

Cuando arribó a la mansión Uchiha la cabeza le daba vueltas y francamente le asustó la voz amistosa de Mikoto al entrar a la cocina, ella recién había llegado de un viaje de negocios y estaría en casa una buena temporada. La guapa mujer lo saludó con un beso en la mejilla y una amable sonrisa. Sasuke estaba tan atontado que sólo respondió con un leve asentimiento y un suave "hola, mamá" sin llegar a ser más expresivo, lo cual Mikoto consideró perfectamente natural.

—Tú papá llegará el siguiente sábado junto con tu hermano, por favor no hagas planes e invita a tu amigo Naruto. Haremos una cena familiar — le informó la mujer con un tono tan cálido que lastimó a Sasuke e hizo que se sintiera incómodo. El joven no le dijo que Naruto pronto dejaría de ser su amigo. Simplemente no deseaba entrar en detalles que su madre no entendería así que solamente profirió un "Hmph" y fue a su habitación.

Sin embargo los pensamientos que surgieron en casa de Sakura no lo abandonaron. Todo con su novia era diferente. Los besos le sabían agridulces, como si algo le impidiese disfrutar completamente de la caricia. Tocar las curvas de una chica resultaba tremendamente fácil pero por alguna extraña razón no le satisfacía como cuando una vez y por celos intentó hacerlo con Naruto.

Ocho horas después, sueños extraños y despertar con dolor de cabeza fue el producto de pensar tanto en eso. Sasuke dejó de mirarse en el espejo y fue a ducharse, ignorando las marcas de su rostro que le hacían parecerse a su hermano mayor. Escuchar que su padre e Itachi regresarían a la ciudad hizo que su estómago diera un vuelco. Los Uchiha estarían reunidos en la casa principal y por ende tenía que celebrarse de alguna manera. No era que los odiase –simplemente no eran dueños de su afecto–, al contrario, se alegraba de poder verlos. Sin embargo, le hacían decidir entre invitar a Naruto o a Sakura para la celebración y obviamente le daría el lugar que le correspondía a su novia.

Y eso también le ocasionaba problemas, pues Sakura no querría ver a Naruto, al menos pasado mucho tiempo.

Para cuando Sasuke estuvo arreglado, teniendo suficiente tiempo para preparar un almuerzo decente decidió ir a la cocina, encontrándose a su madre allí – ¿acaso dormía ahí? – haciendo huevos revueltos y hot-cakes. El aroma inusualmente hogareño le caló un poco pero esta vez la incomodidad no lo dominó pues era Mikoto quien estaba haciendo el esfuerzo por recuperar los años perdidos entre negocios y papeleo.

—Veo que los americanos te contagiaron de su cultura— comentó Sasuke una vez que tomó asiento frente a un sustancioso desayuno que ciertamente jamás terminaría de comer.

—Vamos, tuve que acostumbrarme. Seis meses allá no son fáciles de cubrir con onigiris— bromeó Mikoto con voz suave mientras servía algo de jugo de naranja en el caso de su hijo. — ¿Ya le dijiste a Naruto sobre la cena?

—Aún no, cuando lo vea en la escuela…— musitó con simpleza Sasuke al mismo tiempo en que probaba la comida— Veo que has mejorado un poco. De algo sirvió que Itachi y yo no estuviéramos ahí para hacer la comida.

—Que gracioso eres— Mikoto dejó caer con suavidad la jarra del jugo en la cabeza de su hijo sonrió— Acabemos con esta conversación que no nos llevará a nada, ¿planeas decir lo que te ocurre? Es decir… No me quieras ver la cara de tonta, ¿has discutido con Naruto?

—Tengo novia— soltó el Uchiha secamente— Se llama Sakura y creo que ella es la especial.

Sasuke tuvo la creencia de que su madre era una desconocida para él y que poco sabía de su vida. Realmente ignoraba que ella siempre estaba al pendiente de todo lo que concernía a sus dos pequeños retoños y marido. El chico llegó a la escuela, sus compañeros le miraban demasiado extrañados por su rostro desencajado y se preguntaron cómo fue posible que hubiese llegado en su moto sin haber chocado. El Uchiha se preguntó si Mikoto era en verdad una dama y una mujer que se la pasaba haciendo perfiles psicológicos de la familia. Con suerte, llegó a tiempo pero no prestó atención a la clase. Quizá las palabras de su madre no tenían mucha importancia pero le habían dejado tocado.

¿Sabes hijo? — Mikoto le acarició la cabeza con la ternura que sólo una mamá podía poseer— No me molesta en absoluto que estés con esa chica pero francamente, siempre creí que terminarías siendo novio de Naruto.

Eso y el hecho de ver a Naruto entrando a clase, agarrando de la mano a Ino, comportándose como todo un caballero… Acercándose a ella para darle un beso en la comisura de los labios le hicieron entender que ese día terminaría muy mal y alguien pagaría por eso.


Notas después del capítulo:

Marthiis: Bueno, en verdad espero que les haya gustado. Pronto saldré de la escuela y podré continuar más seguido con este fic. ¡Gracias por su atención! Espero verlos muy, muy pronto.

Tamaki: ¿Puedes dejar un review? ¡No cuesta nada! *leyendo un libreto de televisión, lo tira* ¡Muchas gracias! ¡Nos vemos después! ¡Gracias por su atención! Marthiis y yo estamos felices.