No tengo palabras para comenzar a disculparme por los cuatro años transcurridos. Muchas cosas han pasado a lo largo de la vida que me fueron arrastrando lejos de aquí. No obstante he regresado y quizá ya no haya más lectores que sigan esta historia. Regreso oxidada pero con ánimo. Muchas cosas que tenía planeadas para este escrito fueron replanteadas, espero que los giros de acontecimientos que se registren en los siguientes capítulos sean del su agrado. Este capítulo es corto, lo sé, pero estoy adaptándome a algo que ya había olvidado.
Un poco tarde, agradezco a las siguientes personas por haber comentado en su tiempo:
Darth Sethbek, Mara-Sama15, XCony, Moon-9215, Brye, coptesita, Ru. Q, jennitanime, MelissaHO, camiSXN, Yuki-2310, NAISA, Karura UI, sakura1402, elysmaki, Melissa, luci, RinixosA, Susana Mode, Kazahayaa, BIT9, Sukitte, Guest, Jenny, tiioji uchiha, gabyxx21, lixa, Guest, hinamor007, Seiyy, Saku-Aya, 00Katari-Hikari-chan00, Amateratsussc.
No sé si leerán esto, pero en verdad les agradezco su presencia en años anteriores, espero que les guste tanto como a mí el retomar esta historia.
Capítulo 7
1.-
Naruto había despertado esa mañana un poco mejor, la habitación de su madre era de las más cómodas en esa casa y muy fresca a pesar de lo caluroso que pudiera estar en el exterior. Sentía los ojos hinchados, acompañado de un leve dolor de cabeza tolerable. Era comprensible, después de todo llevaba ya mucho tiempo sin llorar y el mostrar sus sentimientos siempre lo dejaba exhausto. Se levantó de la cama, con el propósito de hacer que su día fuese mejor; deseaba sentirse fuerte, como si fuera el Naruto Uzumaki de todos los días, antes de comenzar todo el teatro que había armado con Sasuke dos meses atrás.
Tomó una ducha rápida y luego de cambiarse, revisó su teléfono móvil. Tenía mensajes de texto sin leer por parte de Sai y Gaara, y unas cuantas llamadas perdidas por parte de Hinata e Ino. No quiso comunicarse con ninguno de los cuatro. Ellos estaban más obsesivos de lo habitual y no permitiría que lo asfixiaran. Llevaba media hora de tranquilidad y en verdad deseaba que todo aquello continuara de esa forma, al menos durante el resto del día. No obstante, sabía que no podía ser así debido a la ausencia de mensajes por parte de Sasuke. Naruto entendía, después de todo, el Uchiha tenía asuntos más importantes relacionados con cierta chica de cabello rosa.
Dio un vistazo a la habitación de su madre. Tanto Minato como él deseaban que ese espacio permaneciera preservado lo más posible, sin embargo sabía que no podía ser así. La pintura ya estaba bastante deteriorada por los casi doce años sin mantenimiento; la cama rechinaba cada vez que Naruto se acostaba y ya no era tan cómoda como antes. El rubio salió de ahí preguntándose a sí mismo si Kushina se enojaría por hacerle unos arreglos a esa habitación. Quizá ese podría ser uno de sus proyectos al salir de vacaciones dentro de unos cuantos meses, sabía que sería una buena terapia para él, sobre todo por lo hiperacivo que era.
La casa estaba silenciosa, aunque no podía esperar demasiado al tener sólo dos ocupantes. Entró a la cocina, dispuesto a preparse un poco de café. El idiota de Sai había creado a un monstruo adicto a la cafeína y a veces se ponía de malas cuando no consumía la dosis necesaria. Se llevó una sopresa al ver a su padre leyendo el períodico, con el desayuno colocado sobre la mesa: había arroz blanco, sopa de miso y pescado frito. El café se hallaba por completo fuera de lugar pero padre e hijo sabían que ellos no eran una familia común. Naruto tomó asiento junto a su padre, la comida en verda olía muy bien y su estómago rugió. No obstante tomó café primero, sintiendo que una parte de él se tranquilizaba un poco.
Debía admitir que estar frente a su padre le hacía sentir cohibido y pudo detectar que a su progenitor le ocurría lo mismo, aunque era algo natural en vista que gran parte de su vida estuvo huyendo de la cercanía de Minato. Ambos se quedaron en silencio, cada quien en sus propios asuntos y Naruto determinó que su padre jamás daría el primer paso para dar comienzo a una conversación así que dejó la taza con café sobre la mesa y procedió a comer un poco de arroz, tomando un poco de pescado frito.
—Esto está muy bueno— Comentó el blondo entre bocado y bocado. Gracias a los libros de Sai, sabía que para iniciar una conversación, debía escoge un tema, ¿Qué mejor forma que halagar las habilidades culinarias de su padre? —Creo que es la primera vez en mucho tiempo que desayuno algo decente.
El comentario dejó descolocado a Minato, Naruto se dio cuenta gracias al rostro desencajado de su padre. Si en verdad quería cambiar aspectos de su vida, tal vez era bueno empezar con la relación padre/hijo que se había roto tiempo atrás, sabía que no sería tan fácil pero sí llevadero gracias a que ambos tenían la disponibilidad para hacerlo.
—Gracias, supongo. — el rostro de Minato comenzó a enrojecer. Ya no estaba acostumbrado a que su hijo le halagara, así que no sabía demasiado bien cómo reaccionar— Podrías pasar más seguido por la casa, hay varias recetas que he practicado, podrías invitar a tus amigos.
Naruto notó que no hizo énfasis en ninguno, ni siquiera mencionó a Sasuke, lo cual indicaba que ambos estaban tanteando el terreno de las relaciones familiares con cuidado. Minato sabía acerca de sus caótios noviazgos pero sólo eso, nunca fue un padre entrometido, aunque Naruto sólo le permitió saber quién era su novio o novia en turno.
—Lo pensaré, viejo.— Naruto le dirigió una sonrisa diminuta y sus mejillas enrojecieron al recibir la de su padre.
2.-
Naruto se extrañó mucho al encontrarse a Ino Yamanaka en la entrada de la escuela. No había revisado el teléfono desde temprano así que no tenía idea de qué plenaban sus amigos, aunque en sí ya no había nada por hacer, Sasuke ya tenía su relación con Sakura. No tenían a nadie a quien separar. El rubio se acomodó de forma nerviosa la camisa naranja que usaba ese día y caminó hacia la joven. Era comprensible ponerse de esa forma, después de todo la rubia era muy hermosa y tenía ese toque femenino que le ponía la piel de gallina.
—¿Se te ofrece algo?— preguntó Naruto sin mucho ánimo de sostener una charla con ella. Por primera vez en la vida, deseaba estar dentro de algún salón de clases, poniendo atención a algún maestro. No quiso que su voz se escuchara demasiado fría, pero realmente no le apetecía hablar con alguien y se preguntó si aquello era el inicio de alguna depresión. Probablemente debía consultar los extraños libros de Sai.
—Hola, Naruto— saludó la joven sin ese acento coqueto que solía tener todo el tiempo— Sólo... Sólo quiero disculparme. — Ino se acomodó un mechón de cabello suelto, parecía más el nerviosismo que la inundaba que por verse bien. —Ayer por la noche no pude dormir pensando en que nosotros arruinamos todo esto. Quizá si hubiéramos dejado que Sasuke se acercara a ti para hablar contigo, no hubiese comenzado su relación con esa frentona asquerosa.
Naruto sonrió de repente y de la nada comenzó a reír sin importarle que las miradas se dirigieran hacia él. Su risa era estridente y contagiosa, tanto que hasta Ino comenzó a reír de igual forma.
—Ino, desee un principio esto estaba previsto. —Naruto quiso tranquilizarse, fallando de forma miserable. Las carcajadas salían limpiamente, estaba demasiado conmovido pues detectaba el arrepentimeinto en los ojos de la Yamanaka. —Sasuke sólo quería acercarse a Sakura, ustedes simplemente le hicieron las cosas un poco difíciles pero ya estaba planeado que esto sucediera.
—Pero tú lo quieres.
—Lo sé— Naruto paró de reír de repente y sólo sonrió de forma triste— Y Sasuke eligió a Sakura. Ella ganó limpiamente desde un principio, de otra forma yo hubiese aprovechado la situación. — suspiró— Sasuke comenzó a confundirse y como siempre, quiso echarle la culpa al resto de la gente.
—Me siento tan triste— la comisura de los labios de Ino hizo el amago de una sonrisa, al mismo tiempo que una lágrima traicionera se asomaba. Naruto se acercó a ella y como todo un caballero, se la quitó con la yema de su dedo pulgar. —Quiero que seas feliz. No soy la mujer perfecta y te hice mucho daño. Fui una imbécil al pensar que te estábamos haciendo un bien al querer interferir y arruinar las relaciones que pudiste tener.
Naruto entendió entonces porque sus intentos por tener pareja de nuevo terminaban siempre hijos de puta de sus amigos terminaban asustando a cualquier pretendiente. Sin embargo no reclamó nada, tomó la mano de Ino y aprovechó para ir juntos al salón de clases. El recorrido fue silencioso, en verdad Naruto se sentía un poco confundido. Sus ex parejas le deseaban lo mejor pero sólo si era con alguno de ellos, al parecer no tenía el derecho de ser feliz con alguien más, notando que aquello era demasiado egoísta. Sin embargo, se dio cuenta que Ino comenzaba a cambiar y en verdad sabía que ya era hora de dejarlo ir. En verdad esperaba que Gaara, Hinata y Sai pudieran hacer lo mismo.
Cuando llegaron al salón de clases que tenían asignado para esa hora, Naruto inconscientemente se acercó a Ino, mirándola a los ojos le acarició la mejilla con suavidad. Esa chica en verdad era preciosa y ella también merecía ser feliz con un buen hombre. Y el Uzumaki sabía perfectamente que él no podría dársela. Ambos se sonrieron, comprendiendo al instante que ese capítulo de su historia debía cerrarse para que su amistad fluyera como debió haber hecho desde hacía tanto tiempo. Naruto se acercó a ella y le besó la comisura de los labios. Por un lado, quizá debió haber elegido un lugar más íntimo, sin los ojos de todos sus compañeros, pero Naruto era impulsivo y e Ino entendía por completo que las cosas no podrían haberse dado por terminadas de otra forma.
Ambos se separaron y sonrieron al escuchar los murmullos. Sabían que sus compañeros era demasiado cotillas, pero no entendían el porqué de tanto alboroto. Naruto miró a su alrededor, encontrándose con los ojos negros de Sasuke Uchiha. Sostuvieron las miradas durante unos segundos, Naruto estaba dolido porque su mejor amigo actuaba como un idiota y eso lo tenía muy decepcionado. No se dirigieron la palabra ya que Sasuke tomó sus cosas y salió del salón sin voltearlo a ver. Y Naruto no corrió a buscarlo, supuso que eso era lo correcto, al menos hasta que las cosas entre ambos se tranquilizaran.
3.—
Hinata terminó su segunda clase y tenía una hora libre. Podía aprovechar ese tiempo para corregir algunas cosas del proyecto que estaba realizando con Naruto y Sasuke. Su lado estudioso deseaba con todas sus fuerzas que la relación entre todos no fuese impedimento para hacer bien el trabajo. Metió las cosas en su mochila para después ir a uno de los jardínes. Ella amaba la naturaleza y gozaba de hacer sus deberes en las bancas de picnic que instalaron en casi todos lados. Había un lugar en particular que le gustaba porque estaba rodeado de árboles que proyectaban sombra y frescura, sin importar mucho lo caluroso que estuviese el día. Caminó tranquilamente y su hora libre hubiese sido perfecta de no ser porque Sasuke Uchiha se le planó en frente sin darle la oportunidad de huir.
—¡Me asustaste, idiota!— exclamó la joven a punto de usar su mochila como arma blanca en dado caso que Sasuke terminara siendo un violador y no un estudiante normal. Sin embago, cualquier frase que pudo haber usado como broma terminó en la punta de la lengua al ver el semblante molesto del pelinegro. Hinata solía tratarlo mal o subestimarlo por la igualdad entre sus familias pero por primera vez sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Los ojos del Uchiha parecían haber adquirido un tono rojizo y la Hyuuga entendió a la mala que aquel joven de mirada serena estaba demasiado furioso. —¿Te encuentras bien?
Hinata se sintió estúpida, esa era la pregunta menos correcta que debía hacerle a una persona que no se hallaba en sus cinco sentidos. Golpeándose mentalmente la cabeza, se acercó al Uchiha, exteniendo la mano para tocarle el hombro. Sintió que estaba dirigiéndose a un perro callejero, del tipo que querías acariciar o darle de comer pero los pobres animales estaban tan desacostumbrados al contacto humano que lo único que hacían era sacar los dientes de forma amenazante. Supuso que ésta no era la excepción.
—¡Ino y Naruto se besaron!— exclamó el Uchiha, haciendo que Hinata se detuviera abruptamente.
La primogénita de la nueva generación del clan Hyuuga se le quedó viendo a Sasuke como si le hubiese salido un tercer ojo en la frente, no fue el comentario lo que la dejó aturdida, sino la manera tan herida que lo había dicho. ¿Es que acaso Ino y ella tenían la razón al decir que el joven de ojos negros estaba enamorado de Naruto? Podría ser una verdad, pero Hinata necesitaba más pruebas. Aunque no es como si lo de ese beso sorpresivo estuviese pleaneado por las chicas. Quiso pensar que a Ino se le había ido la mano, que se había aprovechado del momento de debilidad del rubio para acercarse a él de forma definitiva, aunque Hinata sabía que la Yamanaka no era de las que jugaban sucio así que le daría el benficio de la duda.
—¿Y?
Sasuke estuvo a punto de gritarle a Hinata pero no halló un motivo suficiente para hacerlo. Se quedó con la boca abierta y en verdad lucía demasiado patético.
—Sólo tenía que decirlo— respondió el Uchiha— No sé qué demonios me está pasando... Es como si de repente sintiera celos de las personas que se acercan a Naruto.
—Te dije que pensaras al respecto— Hinata suspiró— Aunque ya no queda demasiado por hacer, Gaara nos contó que Lee te pescó besando a Sakura. Supongo que ya hiciste tu novia a esa frentona.
Sasuke fulminó a Hinata con la mirada. Su furia había disminuido notoriamente pero quedaba esa pequeña llama en su interior que lo hacían querer romper todo. ¿Aunque por qué estaba enojado en verdad? Finalmente consiguió lo que quería, tener a Sakura para él pero obviamente no había contado conque iba a terminar por sentir cosas un poco más fuertes por su amigo al iniciar con todo aquel teatro. Reflexionando un poco, Naruto no le dejó muy claro si habían terminado su amistad aunque era muy notorio que ambos estaban demasiado confundidos como para tomar decisiones.
—Esto se me fue de las manos, Hinata.
La chica se sorprendió al escuchar esa frase saliendo de los labios del Uchiha, nunca lo había visto tan vulnerable y arrepentido por algo.
—¿Sabes por qué estamos tan empecinados por apartarte de Naruto? — cuestionó Hinata con la voz calmada— Él siempre ha sido amable con las personas que se topa, les cambia el mundo porque lo ve de una forma distinta. Todos lo hemos terminado haciendo sufrir y queremos enmendar nuestros errores, no queremos que nadie lo dañe. Lo amamos en nuestra extraña manera, Sasuke. Quizá lo comprenderías mejor si supieras cómo fue que cada uno de nosotros le rompimos el corazón a Naruto.
—Somos jóvenes— comentó Sasuke de forma escueta— No hay forma alguna en que puedas hacer sufrir a alguien a esta edad.
—Cada quien tiene un infierno personal, probablemente lo que no te haga daño a ti, sea lo peor que le pueda pasar a alguien. Quizá puedas conocer a Naruto si sabes la historia que vivió con Sai, Ino, Gaara y conmigo. — Hinata le sonrió a Sasuke— No obstante, tendrás que averiguarlo por ti mismo, aunque por el momento no me apetece contar mi historia. No es tan larga pero me pone de malas traer recuerdos tristes rondando en mi cabeza.
—¿Y qué te hace pensar que yo deseo saber todas esas cosas?— preguntó el Uchiha con una sonrisa burlona grabada en sus perfectos labios déspotas.
—Porque Naruto te quiere, ¿existe algún otro motivo mejor que ese?— Hinata le regresó la sonrisa, no obstante, Sasuke identificó algo siniestro en ella.
Nos vemos en el siguiente capítulo. Gracias por leer.
