Hola, hola. Es muy bueno volver a dirigirme a ustedes. Sigo viva. En serio les agradezco mucho que se hayan pasado por aquí y sí, me imaginaba que iban a terminar leyendo todo el fic de nuevo. Este capítulo es un preludio para lo que tengo planeado, el fic se tornará un poco más dramático, espero que no les moleste y me acompañen en la travesía. Perdonen si esto tiene errores de dedo, pero no tengo beta. Espero que puedan disculparme.
Gracias:
Miss Blood Pain, Susana Mode, 00Katari-Hikari-chan00, Goten Trunks5, Yuki-2310, Moon-9215, Nikki Usagi, jennitanime, Mekku, Brye y Sakura 1402.
Nos vemos pronto.
Capitulo 8
1.-
La semana fue pasando sin ningún contratiempo salvo el estrés de mitad de semestre y algunos exámenes sopresa que eran aplicados por profesores bromistas que a última hora deseaban hacer sufrir a sus alumnos. Sasuke notaba que su vida comenzaba a cambiar sin estar seguro del porqué. En algunos momentos en su pecho aparecía una diminuta señal de dolor. Ver a Naruto por los pasillos junto con Sai u otro de sus estúpidos amigos le dolía un poco porque se daba cuenta que lo extrañaba y aunque se rehusara a aceptarlo, le hacía falta. Vamos, varias de sus compañeras le comentaban que aunque fueran como el sol y la luna, ambos llegaban a crear "magia" cuando estaban juntos. Tal vez esa fue la comparación más tonta que pudo haber escuchado pero lo tomaba en cuenta y esas ideas rondaban por su cabeza todo el tiempo.
El joven por primera vez deseó tomar un descanso, poner su cabeza en blanco o dormir durante seis meses para poder meditar bien las cosas acerca del rumbo que estaba tomando su vida. No sólo estaba haciéndose mayor, también tenía que elegir muy bien en qué sector de negocios iba a quedar establecido. Su hermano mayor Itachi era el futuro dueño y representante de la familia Uchiha y Sasuke podría considerarse el que más libertades tenía. No obstante se le hacía injusto que Itachi terminara cargando todo el peso en sus hombros, la compañía de Fugaku estaba extendiéndose por todo el mundo y sus herederos tenían que permanecer unidos.
Sasuke no odiaba a Itachi aunque todo el mundo dijera lo contrario. Sólo que a veces su padre era tan poco equitativo con las migajas de afecto que les daba a cada uno que llegó a considerarse el menos preferido, pero el pasar de los años le sirvió para darse cuenta que Fugaku ponía más "empeño" en la educación de Itachi, quien tenía que hacer un doble esfuerzo para mantener el ritmo requerido de su progenitor. Y fue así como Sasuke comenzó a tener respeto a Itachi, como un manga cliché, de esos que vendían diariamente para complacer a las féminas.
El Uchiha dejó atrás sus ensoñaciones una vez que el profesor en turno terminó de dictar las indicaciones para un nuevo proyecto que tenían que entregar la siguiente semana. Empezó a guardar sus cosas y revisó de forma distraída su móvil, tenía varias llamadas perdidas de Sakura y unos mensajes de su madre, recordándole como casi todos los días que debía tomar la decisión de invitar a Naruto o a su nueva novia para la reunión Uchiha que se llevaría acabo en dos días. Su madre no lo había vuelto a molestar sobre el que consideraba ya como su yerno pero sabía que esa mujer de rostro angelical tenía planes en mente.
Sasuke le envió un mensaje a Sakura, avisándole que se iría a su hogar pero que pasaría por ella a determinada hora para ir a tomar un café y después a la mansión Uchiha para presentarla con su madre de manera informal. Con tantas tareas y proyectos era casi imposible verla, probablemente eran más las excusas para no reunirse, aunque eso tampoco lo aceptaría. Caminó por el pasillo luego de despedirse de sus compañeros con un "Humph" y partió hacia el hangar especial para las motos. Esta vez daría un paseo largo para despejarse. Sasuke fue a su casillero para recojer su casco pero en el camino se encontró con Neji Hyuuga, quien se veía un poco contrariado.
—Oh, Uchiha, que bueno que te encuentro— dijo el de cabello castaño más por compromiso que de verdad y a eso le acompañó una sutil sonrisa de incomodidad.
—¿Buscas a Hinata?— preguntó Sasuke con gesto impertubable. Hacía un esfuerzo por no dirigirle la palabra a la joven de cabello azulino pero era su obligación al tener un proyecto en común y con el idiota de Naruto.
—No— respondió el otro con demasiada rapidez que a Sasuke se le hizo sospechosa, también tenía que ver como el rostro de Neji se había contraído en una mueca de seriedad. —En realidad vengo por Ten Ten. Ella tiene la última clase contigo, ¿no es así?
—Ah, sí— Sasuke recordaba a la joven de cabello castaño que se sentaba delante de él— Creo que se reunirá con sus compañeros en la biblioteca.
—Gracias.— Neji hizo una reverencia y se fue.
—Cada quien tiene un infierno personal, probablemente lo que no te haga daño a ti, sea lo peor que le pueda pasar a alguien. Quizá puedas conocer a Naruto si sabes la historia que vivió con Sai, Ino, Gaara y conmigo. — Hinata le sonrió a Sasuke— No obstante, tendrás que averiguarlo por ti mismo, aunque por el momento no me apetece contar mi historia. No es tan larga pero me pone de malas traer recuerdos tristes rondando en mi cabeza.
Las palabras de Hinata le vinieron a la mente y Sasuke se preguntó a sí mismo si Neji formaría parte de esos recuerdos tristes. Aunque claro, eso no le importaba... O eso creía.
2.-
Naruto agarró el carrito del supermercado dispuesto a llenar la alacena de su padre. Había decidido que haría terapia ocupacional, ¿y de qué forma lo hizo? Simple: revisar todos y cada uno de los productos enlatados que había en su hogar sólo para darse cuenta que la mayoría ya estaban caducados. En verdad no entendía cómo era posible que su padre hubiese sobrevivido tanto tiempo, no obstante algo le daba a entender que su padre usaba parte de su salario en comprar comida en restaurantes caros y sólo pretendía ser un gran chef cuando su hijo iba de visita a casa. No lo culpaba, si no fuera por Sai y por su adorado Ramen, Naruto ya hubiese muerto de inanición.
Canturreando una pegajosa canción pop que había escuchado en la radio, revisó la lista que elaboró un día antes, decidiendo que empezaría las compras de las frutas y verduras. Naruto odiaba todo lo verde y que proviniera de los árboles o de la tierra... o lo natural en general, pero su aumento repentino de peso le preocupaba un poco, así que comenzaría a cuidar de sí mismo. No lo hacía por Sasuke o porque Sakura tuviera un bello y esbelto cuerpo femenino, y que las carnes de Naruto comenzaran a abultarse cada que subía el cierre de su pantalón, no.
—Veamos, tengo que comprar col y...— susurró un poco confundido al internarse en la zona de Frutas y Verduras. Todo el supermercado era un lugar nuevo para él y como su madre nunca le enseñó a escoger cuales eran las mejores opciones, le estaba costando mucho trabajo... Y eso que aún no agarraba nada. Naruto se ruburizó un poco al sentir cómo las miradas se posaban en él. —¡Esto es difícil! — De la nada quiso ponerse en posición fetal y ocultarse debajo de los mostradores como un pobre niño patético.
—¿Naruto?
—¡¿Qué?! — El rubio gritó fuertemente al mismo tiempo en que buscaba a la persona que osaba interrumpir su momento de psicosis, encontrándose ni más ni menos que con la madre de Sasuke. Las mejillas de Naruto comenzaron a hervir y ponerse rojas pero no se comparaba con la calidez que comenzaba a experimentar en su pecho. —S—señora Uchiha... Lo lamento mucho. — De todas las personas con las que podía toparse, tenía que ser ni más ni menos que con la segunda Uchiha al mando, ¿desde cuando estaba en la ciudad? En verdad que Naruto podía ganarse el premio mayor a la mala suerte.
—Naruto, mi dulce Naruto— La mujer de bellas facciones sonrió y se acercó para abrazar al rubio— ¡Pero mira que grande estás!— comentó mientras comparaba las estaturas de ambos, aunque usara tacones, le llegaba al hombro al joven— ¿Y cuántas veces te he dicho que para ti soy Mikoto, sólo Mikoto?— fingió un tono ofendido pero volvió a abrazar a Naruto con mucha ternura. —Estás tan guapo y tenía tantas ganas de verte, llegué hace casi una semana y no he recibido ningún mensaje de tu parte.
—Lo siento, señora Uchiha, Mikoto— Naruto se rascó torpemente la cabeza sin saber si debía corresponder a las muestras de afecto de la madre de Sasuke o simplemente seguir sonriendo como un idiota, claro que no había enviado un mensaje porque no tenía idea que hubiese llegado de su viaje de negocios y pues, tenía que ser bastante condescendiente con su nuevo "ex novio", no poner en evidencia los problemas que habían tenido ni mucho menos hablar acerca del teatro que habían montado. Debía mostrar que era un hombre maduro— Sasuke nunca me dijo que usted había llegado la ciudad, ese infeliz sólo quiere hacerme quedar mal— agregó haciendo un puchero.
—No te preocupes— Mikoto se separó de Naruto, sonriéndole de forma cálida— Mis instintos de madre me dicen que Sasuke y tú han peleado y he estado a poco de ir a buscarte, no lo consideré oportuno porque no deseo ser una entrometida.
—¡Yo jamás pensaría eso de usted!— replicó Naruto.
—Lo sé. —Mikoto le acarició la mejilla al rubio— Un pajarito me llamó para decir que estarías aquí y me ofrecí a ayudarte a hacer las compras, si no hay problema.
Naruto asintió al mismo tiempo en que la sonrisa de Mikoto le recordaba a la de su madre. Sin embargo, se le hizo un poco raro que lo tuviera tan vigilado. No le tomó importancia, después de todo ella era la mamá de Sasuke, ¿qué saldría mal?
3.-
Sakura se revisó al espejo por décima vez en la última hora. Sasuke le había llamado para quedar con ella por la tarde, irían a tomar un café y luego a la mansión Uchiha para presentarla con su madre que había llegado de un viaje de negocios de Estados Unidos. La joven de cabello rosado se encontraba un poco nerviosa, en verdad quería causar una buena impresión así que fue muy meticulosa a la hora de elegir la ropa que usaría para esa ocasión: una blusa de tirantes de color rojo, con holanes a la altura de la cadera para realzar sus atributos; y una falda beige que le llegaba dos centímetros por encima de la rodilla, también usaba sandalias negras con tacón, de esa forma estilizaría su figura. Para rematar, se puso un relicario de plata con forma de corazón que Sasuke le regaló por haber aceptado ser su novia.
La joven suspiró, su cabello largo lucía perfecto al igual que todo ella.
Sabía que Sasuke no se sentía del todo cómodo con ella pero deseaba tener el apoyo de su madre para poder terminar de convencerlo de que ambos eran el uno para el otro. Debía ganarse la confianza de Mikoto Uchiha pues ella representaba un buen porcentaje de probabilidad de convertirse en una de ellos en unos cuantos años. Sakura sonrió de forma coqueta al imaginarse cómo luciría con esos trajes formales, asistiendo a reuniones de negocios y ampliando su cuenta bancaria.
Sasuke llegó unos minutos más tarde y Sakura suspiró un par de veces antes de salir. Lo halló agradeciéndole a su madre por dejarle entrar y luego de un ligero beso en los labios partieron hacia una cafetería que había abierto hacía poco. La joven se tranquilizó al ver que Sasuke llegó en un automóvil y no en esa moto del demonio que hubiese arruinado su cabello bien peinado. No intercambiaron muchas palabras, después de todo ella sabía la clase de carácter que tenía su futuro marido y no se pondría a hacer rabietas para atraer su atención. Claro, su indiferencia fue la causante de que él estuviera a su lado en esos momentos.
—¿Te apetece comer adentro?— preguntó Sasuke.
—No, podemos ir a tu casa y beberlo ahí si lo deseas.— Fue la escueta respuesta de la Haruno.
Sasuke se encogió de hombros y Sakura sonrió al momento en que entraban en el auto—servicio. Ordenó un frappé de brownie, necesitaba algo dulce y frío para poder seguir con todo aquello y aguantar las ganas que tenía de decirle a su novio que dejara de comportarse como un patán. El Uchiha eligió un café negro, Sakura sabía que no le gustaba nada relacionado con crema batida y miles de calorías, aunque claro, no estaba excento de comerlas algunas veces. Esperaron varios minutos hasta que les entregaron el pedido y luego fueron directo a la casa del Uchiha.
—Sakura— llamó de imprevisto Sasuke— ¿Sabes qué tipo de relación llevan Hinata y Neji?
—N-no— la joven no pudo evitar tartamudear. La voz de Sasuke era sensual e imponente, quizá no causaba el mismo efecto que cuando estaba enamorada pero sí la hacía estremecer— Sólo sé que son primos pero nada más... ¿Por qué lo preguntas?
—Por nada.
A Sakura no le gustó mucho que Sasuke comenzara a hacer preguntas relacionadas con Naruto y Hinata era un punto importante en la vida del Uzumaki. Sasuke no hacía preguntas al azar, así que ella tendría que reunir información y averiguar porqué de repente su novio tenía tanto interés por la Hyuuga. Ella también comenzó a sentir curiosidad y tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para preguntar el motivo, sólo tenía que hacer las preguntas necesarias a la persona correcta. Ya esperaría.
Luego de un incómodo silencio que duró varios minutos, por fin llegaron a la mansión Uchiha. Sakura la había visitado varias veces en antaño pero la idea de que algún día pudiese ser suya hacía que la boca se le hiciera agua. Esperó de forma paciente a que Sasuke le abriera la puerta y le ayudara a salir como todo un caballero. Sakura estaba extasiada, ¿habría algo que pudiera arruinar todo eso?
Juntos se encaminaron hacia la puerta principal, agarrados de las manos. Se preguntaba si Naruto la estaba pasando mal o estaría desfogándose con alguno de sus antiguas parejas. Se acomodó la falda y le dio un sorbo a su café para mitigar los nervios que le ocasionaba ser presentada como la novia de Sasuke Uchiha ante los ojos de su madre. Sasuke sacó sus llaves y procedió a abrir la puerta. Ambos entraron, Sakura dejó el vaso casi vacío sobre la mesa que estaba en el recibidor y aprovechando que la casa estaba sola, se acercó a su novio para darle un suave beso en los labios.
Sasuke correspondió vagamente pero fue más la presión de Sakura la que lo obligó a sujetarla de la cintura con brusquedad. Llevaban muy poco en su relación pero ambos comenzaban a conocerse y si iban a hacer de ello algo llevadero, entonces tendrían que cooperar. Sakura pasó sus brazos por el cuello del Uchiha al mismo tiempo en que profundizaba el beso. Sasuke jadeó a sabiendas que la joven era bastante experta en cuestiones de esa índole. Sus manos se apartaron de aquella cintura esbelta, dirigiéndose a su espalda, acariciándole con lentitud con cierto nivel de desesperación. Sakura se apartó y depositó varios besos en el rostro del Uchiha. Ambos se observaron a sabiendas que quizá aquello podría llegar a un punto al cual ya no podrían regresar si daban un paso más.
—¿Tienes condones?— preguntó Sakura con un ligero rubor en sus mejillas. No estaba acostumbrada a hacer esa clase de preguntas pero la desesperación de estar en el lecho del Uchiha estaba carcomiéndole las entrañas.
—No, no tiene— Respondió una voz femenina a sus espaldas— Olvidé comprarlos en el supermercado.
Sakura se giró, extrañada al escuchar la voz de una mujer. Casi se muere de la verguënza al ver a la madre de su novio saliendo de lo que debía ser la sala. Quiso arreglar la situación, pensar en algo rápido para poder escapar de la primera mala impresión que había dado, sin embargo las palabras quedaron atoradas en su boca al ver que detrás de ella estaba el idiota de Naruto Uzumaki.
—Señora Mikoto, ya le dije que tengo que irme a casa— comentó el rubio con cierta urgencia en su tono de voz.
—¿Qué haces aquí?— preguntó Sakura, demasiado molesta para ocultar su tono lleno de hastío.
—Me he topado de la nada con Naruto y decidí invitarlo a cenar— respondió Mikoto sonriéndole de forma Uchiha— Espero que no haya problema... Después de todo esta es mi casa. ¿O te molesta, Sasuke?
Sakura posó su mirada en Mikoto, luego en Sasuke y por último en Naruto. ¡Ah, como lo detestaba! Sabía que el Uzumaki llevaba una estrecha relación con la familia de Sasuke, pero no sabía hasta que punto. Imaginó que Sasuke la apoyaría pero sus deseos fueron insatisfechos al ver que el joven de oscura cabellera se limitaba a encogerse de hombros y a dirigirse a la cocina. La de ojos verdes suspiró pesadamente para luego sonreír. Debía tener dignidad. Naruto no debía estar ahí, sin embargo Sakura esperaría pacientemente hasta poder tomar venganza y hacerle entender al rubio que él ya no debía visitar la mansión Uchiha.
—Y bien... ¿qué quieren cenar?—preguntó Mikoto de forma amable.
