Hola, chicos y chicas. De nuevo me encuentro subiendo una actualización. Les agradezco mucho que después de tanto tiempo sigan apoyándome. Gracias por los reviews: Moon-9215 Goten Trunks5 RahiN sakura1402 jennitanime giby-chan 00Katari-Hikari-chan00 giby-chan .

De igual forma, les quiero avisar que hice una página en Facebook donde podremos estar en contacto seguido (si alguien quiere estar en contacto conmigo hahaha) www. face book punto coom /Laura . Wolff 27 Sólo es cuestión que quiten los espacios. Nos vemos a la próxima. Saludos.

Espero que les guste este capítulo.


Capítulo 9

1.-

Mikoto Uchiha observó detenidamente a Sakura. Debía admitir que la chiquilla era bastante bonita pero algo había en ella que no le terminaba de agradar. Le daba puntos por intentar ganarse su confianza mediante adulaciones pero vamos, las adulaciones eran el medio más sucio para ganarse el respeto de una persona. Ambas se quedaron a solas cuando la matriarca de la familia Uchiha mandó a Sasuke y a Naruto a comprar la cena pues nadie en esa casa tenía ganas de cocinar y Mikoto le había dado el día libre a toda la servidumbre sólo para molestar a su hijo, quien se hallaba acostumbrado a los lujos de la típica familia rica.

Sakura se hallaba sentada en la sala, apretando sus manos de forma nerviosa, sin embargo Mikoto, que estaba frente a ella, no apartó la mirada. ¿Qué hacer? ¿Seguir fingiendo que no conocía las intenciones de esa joven o confesar que no permitiría proseguir con ese juego de la parejita feliz? Los ojos de la Uchiha se detuvieron en el precioso collar en forma de corazón que Sakura relucía en su pecho. Era una bonita pieza de plata, bien trabajada. Ella conocía con exactitud dónde la había conseguido su hijo pero ella tenía la esperanza que Sasuke compraría algo para Naruto algún día. Infortunadamente no fue así.

—¿Le gusta mi collar? Veo que no aparta su mirada de él. — comentó la joven sonriendo de forma amable— Fue un regalo de Sasuke.

—Lo sé— Mikoto se puso de pie y caminó hacia Sakura. —Conozco cada objeto que se hace en las joyerías a cargo de la familia Uchiha. Claro— tomó la pieza, tocando las piedras azul y rosa que el corazón de plata tenía en el centro con la yema de su pulgar— Estos diamantes los agregó mi hijo, para que no luciera tan impersonal. Llevas colgando en el cuello una joya sencilla pero muy costosa.

—Lo sé— Sakura ensanchó su sonrisa— ¿No cree que su hijo es muy dulce?

—No— Mikoto se apartó un poco— Mi hijo no es dulce, él es un Uchiha. Es todo, menos dulce— Regresó a tomar asiento en el mueble afelpado— Pero vayamos al grano, señorita Haruno, ¿qué es exactamente lo que quieres de mi hijo?

Mikoto era una Uchiha pero más que el apellido que portaba de forma orgullosa, ella era madre y su sexto sentido le indicaba que Sakura Haruno no tenía buenas intenciones con Sasuke. Era plenamente consciente que su hijo era inteligente y pronto se daría cuenta de que su relación con la Haruno era un mero capricho pero no quería que se arriesgara a perderlo todo por tardar demasiado tiempo en reccionar.

—Oh, señora Uchiha— la de cabello rosado se sentó casi a la orilla del sofá con una pose altanera— Yo quiero todo de su hijo.

2.-

Naruto se acomodó en el asiento del copiloto por tercera vez en los últimos veinte minutos. Sasuke y él estaban sin dirigirse la palabra y dentro del coche sólo podía escucharse una canción clásica de fondo. Era la primera vez en varios días que se hallaba solo con el Uchiha. No le disgustaba pero era incómodo no saber qué decir o cómo reaccionar. Es decir, siempre se la pasaba siendo protegido por sus ex novios pero ahora en verdad se hallaba solo.

El rubio suspiró cuando finalmente la luz del semáforo finalmente cambió y Sasuke aceleró al límite de velocidad normal. Si ponía atención, podía oler la fragancia de Sakura impregnando. ¿Rosas? ¿Flores de cerezo? No estaba seguro pero se sintió idiota por considerar identificar el olor del perfume de la chica de cabello rosado para perder el tiempo y no pensar en el chico que se hallaba a su lado.

—¿Cómo has estado?

Naruto casi brincó en cuanto escuchó la voz profunda de Sasuke. Miró de soslayo al joven, quien se hallaba enfrascado viendo hacia la calle como todo buen conductor, obviamente. Esa era una pregunta muy fácil de responder pero Naruto no pudo contestar de forma inmediata porque ni él mismo sabía cómo estaba. Es decir, comenzaba a formar una buena relación su padre pero sentía que sus amigos comenzaban a compartarse de una forma mucho más obsesiva que de costumbre, eso lo sofocaba. También no se explicaba cómo sobrellevar su nueva ruptura, la confusión de los sentimientos dirigidos a su mejor amigo lo tenían muy confundido.

—Bien— respondió el blondo escuetamente— ¿Y tú?

—Desconcertado— en el rostro de Sasuke se vislumbró el asomo de una diminuta sonrisa herida— Te rehusas a permanecer en el mismo sitio que yo en la escuela; y te encuentro en mi casa, hablando con mi madre como si nada ocurriese.

—¿Y qué es lo que ocurre?— cuestionó Naruto como no queriendo la cosa.

La boca de Sasuke se abrió como si de ahí fuese a salir una respuesta a tan ilógica situación, pero se quedó sin palabras.

—Tu madre me dijo que Itachi y tu papá llegarían este fin de semana— dijo el de ojos azules cambiando el tema súbitamente. Él entendía que Sasuke no hablase de sus sentimientos. Lo conocía desde el kinder, después de todo. —Celebrarán una fiesta, me parece.

—¿Te invitó?

—¿Debía invitarme?

Sasuke no mencionó ni una palabra más. Naruto lo miró fijamente para luego poner atención a la calle, escuchando una melodía de piano. Ahora que lo recordaba, él detestaba la música clásica pero aquello era mejor que el silencio incómodo que se había formado entre los dos. Llegaron al auto servicio de un restaurante de comida rápida donde una chica de voz bonachona les pidió su orden a través de un micrófono. Naruto suspiró, sus ceño fruncido delataba la frustración que estaba sintiendo en aquellos momentos, arrepintiéndose mil veces de haber accedido a ser el novio falso de Sasuke. Todo entre ellos se había arruinado.

Pasaron a la ventanilla donde les entregaron sus alimentos y procedieron a regresar a la Mansión Uchiha. Sin embargo, Sasuke se detuvo a unas cuantas cuadras de llegar a su hogar. Se estacionó y apagó el motor del carro. El silencio y la tención se hicieron más palpables y Naruto deseó que se lo tragara la tierra.

—Te extraño— dijo Sasuke.

—Yo también te extraño.

—Eres mi mejor amigo y no quiero perder a la única persona que...— Sasuke se detuvo, dudando unos instantes— que se ha ganado mi confianza.

—Lo que pasó entre nosotros...— Naruto quiso arriesgarse pero al parecer, el tema de su relación fingida se había convertido en un tabú al ver la fuerza con la que Sasuke le sujetó el brazo para detener lo que fuese a decir.

—Lo que pasó entre nosotros sólo fue algo para que Sakura y yo pudiéramos comenzar a salir— Sasuke lo miró con decisión— Somos mejores amigos y no voy a perderte. No cuando ambos sabemos que todo el caos que se armó fue una indebida confusión por parte de ambos. Pero... — el Uchiha suspiró— Tú mismo lo dijiste hace algún tiempo. Tengo que darle el lugar que merece a mi novia. Espero que entiendas que por este motivo no voy a invitarte a la reunión Uchiha el fin de semana, Sakura debe ser presentada como se debe.

3.-

Sai supo que las cosas no marchaban bien con Naruto en cuanto lo vio cruzando el umbral del cuarto compartido. Naruto le había avisado temprano por la mañana que iría a hacer las compras de la despensa de su padre después de clases. Conociéndolos a él y a su poca habilidad para algo como aquello, hacer la despensa le tomaría de dos a tres horas aproximadamente; pero a juzgar por su rostro contrariado, algo pasaba por esa cabecita aparte de los descuentos de las verduras. Sai consultó su reloj, notando que pasaban más de las diez de la noche. Si su última clase fue a las dos de la tarde, hubiese regresado al departamento a eso de las siete, incluso si hubiese tenido una charla con su padre, lo cuál dudaba porque era miércoles y ese día Minato iba a visitar la tumba de Kushiha. Lo más probable era que Naruto hubiese ido a otro lugar.

Se mordió la lengua para no soltar algún comentario que hiciera evidente el control que tenía sobre los tiempos de su amado blondo.

Sai fue a la cocina para preparar algo de cenar. Había estado en la biblioteca haciendo las últimas revisiones para un proyecto que debía entregar en esa semana y Gaara se había ofrecido a ayudarle. No obstante pasaron la mayor parte del tiempo hablando de Naruto y como éste estaba superando la ruptura con Sasuke. Ni Hinata ni Ino respondieron a sus mensajes, no les preocupaba pero tampoco los dejaba tranquilos. Después de todo eran mujeres y olvidaban con facilidad la amenaza que resultaba el Uchiha al ser el mejor amigo de Naruto y no poder quitarlo de en medio como siempre solían hacer con otros chicos y chicas que resultaban ser una molesta piedra en el zapato.

—Fui a casa de Sasuke.

El chico de cabello negro hizo un poco más de presión con la mano que sostenía el mango del sartén mientras ponía un poco de tocino en él pero su rostro no reflejó ninguna emoción. Se sintió tranquilo ya que Naruto estaba detrás de él, probablemente sentado junto a la pequeña mesa que fungía como comedor. Intentó modular su tono de voz par parecer despreocupado.

—¿Y?— cuestionó despreocupadamente.

—Me encontré con Mikoto en el supermercado. — relató Naruto de forma breve— Llegamos a la mansión Uchiha. Sasuke y Sakura llegaron tiempo después. Mikoto nos pidió a Sasuke y a mí que fuéramos por la cena. Cenamos hamburguesas con queso... — Naruto sonrió un poco pero luego su mirada se ensombreció— Sasuke quiere que sigamos siendo amigos.

—No debe ser tan difícil, no es como si entre ustedes dos hubiese algo más que amistad, ¿o sí?— cuestiono Sai volteando a ver a Naruto.

—No— el rubio suspiró— No hay nada más que simple amistad.

—¿Entonces por qué luces tan abatido?— preguntó Sai mientras se giraba para poner atención a lo que cocinaba, sabiendo que la pregunta estaba de más pero tenía una culposa fascinación por hacer que Naruto confesara sus verdaderos pensamientos, esos que estaban tan dentro de él. Le gustaba más que nada poder atravesar esa capa de "yo me sacrifico por todo el mundo" y poder ver esa faceta egoísta. Después de todo, Naruto seguía siendo humano.

—Es sólo que pensé que esta vez iba a funcionar— Naruto respondió algo inseguro de lo que estaba diciendo— Ya sabes, Sasuke dejando a Sakura y viniendo a mí.

Sai en verdad intentó no rodar los ojos con fastidio. Le repugnaba que Naruto tuviera esa clase de sentimientos y más por el Uchiha. ¿Es que no se daba cuenta de que Sasuke era la persona menos indicada para él? Suspiró, a veces ser el consejero de tu ex novio no resultaba ser cosa fácil, pero si quería seguir teniendo su puesto como tal, debía esforzarse. No podía permitir que Naruto fuera a hablar con Ino o Hinata. Gaara no representaba amenaza hasta cierto punto pero tampoco podía fiarse de él por completo.

—A veces no obtenemos lo que queremos, Naruto. Así es la vida— Sai apagó la estufa, con el tocino que puso a calentar casi quemado. Se le había quitado el apetito de repente. Volteó para ver al rubio, quedando consternado al notar lo afectado que lucía sin embargo, no se arrepintió del último comentario que salió de sus labios. De hecho, si reflexionaba un poco, nunca se arrepentía de lo que decía y eso bien o mal, le ayudaba a transmitir su filosofía de vida. Naruto debía aprender por las buenas o por las malas.

Y Sai deseaba por todo lo divino y no divino que Naruto siempre aprendiera por las buenas.

—¿Quieres agregar algo más?— preguntó con una diminuta sonrisa.

—Itachi viene de visita— respondió Naruto sin pensarlo demasiado. —Viene con Fugaku y celebrarán una fiestra privada.

—¿Asistirás?

—¿Cómo asistir a un evento al cual ni siquiera fuiste requerido?

El pelinegro sonrió para sus adentros.

—¿Eso significa que las cosas entre Sakura y Sasuke van en serio?— cuestionó algo sorprendido— Pensé que se trataría sólo de un acostón y ya. Caray, no pensé que Sasuke fuera tan... Intenso. Habla mucho acerca del lugar que te ha dado a ti las últimas semanas — Agregó, poniendo especial atención en la mirada herida que Naruto le lanzaba. El rubio se levantó de la silla y con gesto malhumorado, salió del departamento compartido.

Sai le restó importancia, sabía que se le pasaría en un rato, porque era así. Naruto siempre perdonaba a la gente. Era su bendición y su maldición.

4.-

Hinata se recostó sobre la cama. Finalmente había terminado todos sus proyectos e hizo las últimas correcciones a uno de los trabajos de Ino, quien se encontraba en la otra cama, leyendo un libro de Jane Austen. La Hyuuga dudaba si debía o no contarle a Ino de las conversaciones que mantenía con el Uchiha a pesar de que ambas juraron que se mantendrían alejadas de todo lo que concernía con el noviazgo fingido. Cuando volteó a verla, atrapó a la rubia observándola. Ambas se sonrieron sin saber qué decir exactamente.

—Le confesé a Naruto sobre nuestras intromisiones en su vida amorosa— musitó Ino algo apenada.

Francamente a Hinata no le tomó por sorpresa ya que consideraba a Ino como la más cuerda de los ex novios de Naruto. Ino era hasta cierto punto "estable" porque ella no amenazaba de muerte a sus familiares. Ino no era una psicópata. Ino era lo más normal que había en el grupo de amigos de Naruto.

—Le dije a Sasuke que si quería entender nuestra relación con Naruto, debía indagar en el pasado de cada uno— Hinata sonrió al ver la cara estupefacta de su amiga— En verdad espero que puedas perdonarme si llega a saber cosas dolorosas para ti— se apresuró a decir un poco avergonzada.

—Todos hemos sufrido de alguna u otra forma— Ino suspiró— Pero quisiera que Naruto fuera feliz.

—Sólo espero que no sea demasiado tarde— Hinata miró a Ino con seriedad— De lo contrario, Sai va a entrar en acción y eso no será para nada agradable.