Un saludo cordial para todos ustedes! Espero que se encuentren bien!

Los dejo con el siguiente capítulo.


Capítulo 3: el odio que sembraste en mi corazón.

Mientras almorzaban tranquilamente alguién tocó la puerta. Kasumi fue a ver quién era y regresó diciendo que una muchacha quería ver a Akane. La joven no imaginaba de quien se trataba, hasta que de repente escuchó una voz femenina que saludaba con cordialidad a todos. Cuando Akane alzó la vista y se encontró con la mirada de aquella persona, tal fue su sorpresa y desconcierto que los palillos resbalaron de su mano.

Quien los visitaba era una joven de casi la misma edad que Akane. Muy atractiva. Su rostro era hermoso y su cuerpo esbelto. Sus ojos eran azules; tenía el pelo largo y ondulado, color castaño que se extendía hasta la cintura. Vestía con una chaqueta blanca y unos mini shorts negros, con altas medias negras que le llegaban hasta un poco más arriba de las rodillas.

— No puede ser... eres tú? Megumi? — dijo Akane con cierto titubeo en su voz. El rostro de la menor de las Tendo mostraba tensión y conmoción.

— Así es, cómo has estado amiga?...o mejor dicho. . . traidora — la sonrisa de Megumi se desvaneció y el tono de su voz se endureció.

Akane no dijo nada. Simplemente se había quedado sin palabras. Ranma las miraba sin comprender nada de lo que estaba pasando. No tenía idea de quién era esa chica. Estaba muy confundido, pues Megumi entró saludando con cordialidad y sonriendo, pero de un momento a otro, su actitud cambió totalmente. Ahora, en la mirada de aquella joven había recelo, rencor y odio.

Qué rayos le pasa a ésta? Por qué llamó a Akane traidora?: se preguntaba el muchacho.

— Qué sucede Akane? Por qué me miras cómo si no supieras de lo que te estoy hablando? eh? Contesta! — le ordenó Megumi alzando la voz.

— No se por qué has venido, pero será mejor que te vayas —respondió Akane con firmeza. Parecía que los gritos de Megumi la habían hecho reaccionar.

— No se por qué has venido — repitió Megumi con sorna. Su rostro era una máscara de furia monstruosa — acaso ya olvidaste lo que te dije la última vez que hablamos? Lo olvidaste? Olvidaste que dije que algún día volvería para hacerte pagar por haberme traicionado... tu me quitaste a Satoshi...

— Callate! Cállate! — la interrumpió Akane gritando casi de forma histérica y tapándose los oídos con las manos, como si tuviese miedo de que las palabras de Megumi le trajeran a su mente algún recuerdo doloroso.

— Cállate tú! Traidora infeliz! hmph...y te hacías llamar mi amiga — le reclamó Megumi suavizando un poco el tono.

— Solo vete! Y déjame en paz! — insistió Akane. El corazón de la chica latía furioso en su pecho. Sentía claramente como las lágrimas comenzaban a agolparse en sus ojos. Enseguida, se puso de pie dispuesta a marcharse. Caminó en dirección a las escaleras para subir a su cuarto.

De repente, tres sujetos aparecieron y se colocaron delante de ella bloqueándole el paso. La muchacha se detuvo de golpe. Aquellos intrusos, vestían de negro; tenían el rostro cubierto, excepto los ojos y llevaban dos katanas en su espalda. Los tres las desenvainaron y apuntaron a Akane con ellas.

Al mirar esto, Ranma quiso ir hasta allá, pero no pudo dar ni un solo paso, pues sintió algo frío sobre su garganta. Él se quedó quieto en un instante y grande fue sorpresa cuando se dio cuenta de que otro sujeto estaba parado junto a él y mantenía el filo de una katana en su cuello, dispuesto seguramente a cortarlo si hacía el más mínimo movimiento.

De dónde salió este tipo? Cómo es que no pude sentirlo?: se dijo Ranma enojado consigo mismo por haberse dejado sorprender así por aquel hombre.

— Maten a cualquiera que intente huir o hacer algo estúpido — les ordenó Megumi. Akane la miró furiosa. En eso, diez sujetos más aparecieron y sitiaron el cuarto.

— Por favor, tranquilízate muchacha, nada bueno viene con la violencia — le advirtió Kasumi con voz serena. Sin embargo, Megumi la ignoró completamente y caminó hasta donde Ranma se encontraba. Se detuvo justo frente a él. Hizo un gesto con una mano y el tipo que estaba junto al muchacho, bajó la katana.

— Gracias por haber salvado a Akane de la flecha y la explosión, la verdad es que me dejé llevar y en ese momento, lo que quería era matarla, pero pensándolo mejor, antes de eliminarla debo hacerla sufrir tanto como sea posible, solo así estaré satisfecha — expresó Megumi con suma tranquilidad y con absoluta frialdad. Parecía inhumana, despiadada, como si en su corazón solo albergara venganza y furia apaciguada por años de entumecimiento. Una furia que poco a poco empezaba a desatarse

Tanto Akane como Ranma se quedaron estupefactos ante lo que acababan de escuchar. Kasumi seguía poniendo cara de perplejidad con cada palabra que salía de la boca de Megumi, puesto que allí, ella era la única que no estaba enterada de aquel suceso de la flecha.

Así que esa loca fue quien atacó a Akane! Y estos malditos remedos de ninjas! Seguro fueron ellos quienes golpearon a mi madre y quemaron el dojo: se dijo Ranma.

— Eres despreciable... no te perdonaré esto! Por tu culpa Ranma... — Akane no fue capaz de terminar aquella frase, puesto que la ira la había invadido por completo, y sin más, corrió hacia Megumi dispuesta a golpearla.

Pero a mitad de camino, Akane sintió un fuerte golpe en el estómago que la hizo doblarse y caer de rodillas al suelo. Se llevó las manos al sitio donde había recibido el golpe e hizo presión, tratando de aminorar el dolor.

El joven Saotome se quedó paralizado, y sorprendido enormemente por la velocidad de Megumi. Ella estaba frente a él, pero en tan solo un instante apareció junto a Akane para propinarle un fuerte rodillazo.

Esto no puede estar pasando, cómo demonios puede moverse así?: se dijo Ranma incrédulo, pues no fue capaz de ver el movimiento que Megumi había hecho para llegar hasta Akane. Parecía que no se hubiese movido, más bien era como si hubiera aparecido directamente junto a Akane, pero eso le sonaba imposible.

Megumi llevó un pie hacia atrás, dispuesta a golpear nuevamente a Akane.

— Cuidado Akane! — gritó Ranma, advirtiéndole a su prometida. Al percatarse de las intenciones de Megumi, la joven Tendo intentó levantar las manos
para parar el golpe, pero la fuerza que puso en sus brazos no fue suficiente y el impacto la hizo caer de espaldas y rodar por el suelo.

—Akaneee! — Ranma se dispuso a ir en su ayuda, pero rápidamente fue detenido de los brazos por dos de los secuaces de Megumi. El joven trató de forcejear, pero su convaleciente columna vertebral se lo impidió. La pequeña parte de su mente que todavía no estaba aturdida con todo lo que estaba ocurriendo, ahora estaba entretenida con su dolor de espalda. Estaba completamente inmovilizado. Ranma apretó los puños en un gesto de impotencia. Megumi lo miró entrecerrando los ojos; luego sonrió y soltó una carcajada. A continuación, ordenó a dos de sus hombres que levantaran a Akane, quien aún permanecía en el piso. Una vez que lo hicieron, Megumi caminó hasta quedar nuevamente frente a Ranma.

— Es el turno de tu novio — dijo Megumi. Al escucharla, Akane levantó la cabeza y contestó con firmeza:

— Él no es mi novio! Y ya déjalo! Esto es solo entre tu y yo!

— Te preocupas mucho por él...la forma en que lo miras...todo indica que es muy importante para ti, además, están comprometidos, no?— Megumi sonrió de forma siniestra, como si algo realmente terrible estuviera pasando en ese momento por su cabeza.

— Deja de decir estupideces! Él no es nada mío! — gritó Akane lanzándole a Megumi una mirada fulminante. Aquellas palabras causaron un efecto negativo en Ranma, pues creyó en lo que ella decía con tanta insistencia. Pensó que realmente él no significaba nada para ella y que incluso en momentos como este, se apresuraba en aclararlo. Muy lejos estaba de darse cuenta de que en realidad Akane lo decía para evitar que Megumi se ensañara con él y lo usara como un medio más para vengarse de ella.

— Entonces...no te importará si yo hago esto — Megumi se acercó al rostro de Ranma y sin previo aviso, lo besó.

— Qué rayos crees que haces! Detente! Detente ya! — chillaba Akane, desesperada e impotente. Se sentía tan inútil al verse incapaz de separarla de su prometido. La sangre le hervía al ver como Megumi besaba una y otra vez los labios de Ranma. Él intentó separarse girando la cabeza hacia un costado, pero la muchacha le sujetó el rostro con sus manos. Además, aún estaba inmovilizado por dos de los sirvientes de Megumi. Y por si eso fuera poco, su espalda lesionada le impedía forcejear para zafarse.

El olor del joven Saotome y el sabor de sus labios invadieron los sentidos de la atrevida muchacha. Jamás en su vida había sentido algo parecido a lo que estos labios le estaban provocando. Todas y cada una de las hormonas de su cuerpo respondieron al instante. El beso de Megumi se volvía cada vez más tórrido y feroz mientras mantenía el rostro del joven sujetado fuertemente con sus manos. Parecía querer comérselo a besos. Un gemido gutural escapó de sus labios.

¡Cielos! Él no ha querido corresponder a mi beso, pero aún así esto ha sido increíble: se dijo Megumi, dejando libres al fin los labios de Ranma.

De su chaqueta, sacó una especie de jeringa, bastante pequeña y se la clavó a Ranma justo en el cuello. Casi al instante, perdió el sentido. Habría caído de no ser por aquellos dos tipos que lo sujetaban de los brazos.

— Qué rayos le hiciste! Maldita! Diles que me suelten, y juro que acabaré contigo! — Akane estaba ya totalmente fuera de sus casillas.

Cómo se había atrevido a besar a su prometido de esa manera y en frente de ella. No, definitivamente eso era imperdonable y tendría que pagar por ello: pensaba la joven.

— Veo que a ti te mueve el amor por tu prometido... en cambio, a mí lo que me mueve y me motiva, lo que todo este tiempo me ha ayudado a fortalecerme ha sido el odio... odio que tu sembraste en mi corazón, cuando me traicionaste! — exclamó Megumi mientras se acercaba lentamente a Akane. En los ojos de aquella chica, había rabia y una implacabilidad inconfundible. Había odio y venganza.

La joven Tendo no podía usar los brazos, debido a que los tipos la tenían fuertemente sujetada de ellos. Sin embargo, no se quedó quieta y empezó a lanzar varias patadas al aire tratando de alcanzar a Megumi, pero ésta las tomó con sus manos y en respuesta, le propinó una fortísima patada en el estómago. Esto provocó que Akane vomitara un poco en el piso. Aquella patada resultó mucho más potente que la anterior. Era realmente increíble que pudiera golpear tan fuerte, siendo Megumi una chica delgada y sin mucha musculatura. Como si aquel golpe no fuera suficiente, a continuación, la golpeó tres veces más en el abdomen con la misma fuerza que la primera vez que lo hizo.

— Basta! por favor! — pidió Kasumi. Siempre permanecía muy serena y tranquila en casi cualquier situación. Sin embargo, ahora se la veía desesperada, con el rostro desencajado por la angustia de ver como su hermana era cobardemente golpeada. Las lágrimas resbalaban insesantes por las mejillas de la mayor de las Tendo.

Megumi se acercó a Akane y le susurró al oído: — No sabes lo ansiosa y desesperada que estoy por seguir saboreando a tu prometido...

La joven no fue capaz de articular palabra alguna después de los golpes que le habían dejado sin aire. Tan solo la miró con el mayor de los desprecios, apretando los dientes fuertemente en un gesto de rabia contenida. Megumi se alejó un poco, dio un grito y Akane sintió un fuerte dolor en el pecho. Luego, todo se volvió negro.


Hasta aquí el capítulo.

Mil gracias a todos ustedes quienes siguen este fic.

Nancyricoleon: Muchas gracias por tu comentario. Déjame decirte, que conseguiste hacerme sonrojar. Bueno, ojalá que este capítulo también te haya gustado. Aunque no fue tan largo como el anterior, éste parece que tiene mucha más emoción que el otro, especialmente por la tensión creada por la llegada de Megumi.

Znta: Thanks for your comment. I hope you have enjoyed this chapter too. And yes, you are right, in the past, something happened between Akane and Megumi. Little by little with each chapter things will become clearer. By the way, I am not good at english, so I expect I have written this correctly.

Espero sus comentarios.

Y de nuevo, gracias por leer. Nos vemos en el próximo capítulo!