Hola! Cómo les ha ido!
Les agradezco enormemente a todos ustedes por seguir leyendo este fic.
Bueno, sin más preámbulos los dejo con un nuevo capítulo.
Capítulo 4: pesadilla.
Como si despertase de un largo y profundo sueño, lentamente empezó a recobrar el sentido, pero no pudo abrir los ojos al primer intento, pues los párpados le pesaban como si fueran de plomo. Al cabo de un rato consiguío por fin abrirlos. Veía borroso, pero después de parpadear algunas veces su visión se aclaró y finalmente pudo reconocer el techo de su habitación. Se encontraba recostada sobre su cama. Miró a su alrededor y vio que sentadas junto a ella estaban Nabiki y Kasumi.
De pronto un recuerdo la asaltó y la inundó una oleada de pánico. Se levantó de golpe, y sintió un fuerte mareo y dolor de cabeza.
— No deberías levantarte hermana, el doctor dijo que seguramente no despertarías hasta mañana, necesitas descansar — dijo Kasumi
— Ranma, dónde está Ranma? Cómo está él? — preguntaba Akane intranquila. Aquellas palabras que Megumi le había susurrado al oído poco antes de perder la consciencia revoloteaban en su mente perturbándola: no sabes lo ansiosa y desesperada que estoy por seguir saboreando a tu prometido...
— Recuéstate — le ordenó Nabiki con calma.
Akane obedeció y se dejó caer sobre la cama. Al hacerlo, notó un dolor que hasta ese momento había ignorado. Se las tocó, una por una. Tenía varias costillas doloridas, aunque no sabía si estaban rotas o si el cartílago estaba desgarrado. Tenía vendas blancas alrededor del pecho y de su brazo derecho, pues siguiendo las indicaciones del doctor Toffu, Kasumi la había vendado con mucho esmero.
Con la voz más calmada que pudo lograr, Akane preguntó:
— Dime Kasumi, están todos bien?
Su hermana mayor asintió aunque un poco dubitativa.
— Quiero ver a Ranma, por favor, llámalo — pidió Akane mirándola de forma suplicante. Esta vez, la joven no se molestó en tratar de ocultar su preocupación por el joven Saotome.
— Qué es lo último que recuerdas? — se animó a preguntarle Nabiki.
— Bueno, recuerdo haber sentido un fuerte dolor en el pecho, y luego, creo que me desmayé — aseveró Akane. Cerró los ojos, intentando recordar algo más pero fue imposible, eso era lo último que había registrado su cerebro.
— Si, perdiste el sentido después de que Megumi te golpeó en el pecho— dijo Kasumi un tanto consternada al recordar lo sucedido, ya que en aquel momento no pudo hacer nada para ayudar a su hermana menor.
— Y Ranma? — volvió a insistir Akane. No sabía por qué, pero una extraña angustia la invadía al pensar en su prometido manteniéndola intranquila.
Nabiki y Kasumi se miraron con complicidad. Cómo si consultaran la una con la otra la forma en la que debían responder esa pregunta. Un silencio artificial se apoderó de la habitación, haciendo que Akane se pusiera más ansiosa todavía.
— Ranma no está, Megumi se lo llevó — confesó Nabiki al fin.
— No, no es cierto, seguro esta es otra de tus bromas pesadas — manifestó Akane, totalmente convencida de que eso no era verdad.
— Desgraciadamente lo que dice Nabiki... es verdad — le confirmó la mayor de las Tendo.
— No...no, no Kasumi, eso no puede ser, el jamás dejaría que lo secuestraran así de fácil, seguramente el está por aquí escondido, y en cualquier momento saltará frente a mí, dispuesto a asustarme, ese idiota! — comentó incrédula, sin aceptar lo que sus hermanas le decían.
Con movimientos torpes, consiguió levantarse y salir de la habitación. Kasumi trató de detenerla, pero Nabiki no se lo permitió:
— Ya sabes lo terca que es... deja que lo compruebe ella misma, de lo contrario, no se convencerá.
Apoyánose en las paredes, Akane recorrió toda la casa, cuarto por cuarto con la esperanza de ver a su prometido en alguno de ellos, pero eso no sucedió. Solo le faltaba buscar en dos sitios más.
Bajo la luz de los últimos rayos de sol de aquel día, el dojo tenía un aspecto espantoso: había hollín y cenizas por todas partes. La puerta estaba destrozada. Las paredes completamente quemadas. De igual forma el techo. Era un verdadero milagro que el dojo aún siguiera en pie.
— Ranma… Ranma! — lo llamó con su voz adquiriendo un temblor de desesperación — estás aquí verdad?
Pero nadie respondió a su llamado. Tampoco estaba allí, así que decidió visitar el último lugar que le quedaba. Mientras se dirigía hacia allá, la ansiedad hacía que su corazón latiera con tanta fuerza, que parecía que de un momento a otro se le saldría del pecho. Si, estaba ansiosa pero a la vez aterrada al pensar en que tal vez Ranma no estuviese allí. Sacudió la cabeza, tratando de apartar esos pensamientos, pero se detuvo casi al instante, al sentir cómo la cabeza empezaba a darle vueltas. Cerró los ojos hasta que todo volvió a la normalidad.
Tranquila, no hay razón para preocuparse, él seguro está ahí: se dijo la joven, reanudando la marcha.
Subió a los tejados con un poco más de cuidado del habitual, ya que físicamente estaba muy disminuída debido a los golpes recibidos. Tampoco podía confiar en su equilibrio porque se sentía algo mareada.
Una vez en el techo, miró hacia todos lados. Nadie más que ella se encontraba en aquel sitio. Por un momento, quizo pensar en que si no estaba en casa, tal vez estaría con sus otras prometidas o caminando por los alrededores, pero el hilo de sus pensamientos fuer cortado por las palabras de Nabiki que hicieron eco en su cabeza: Ranma no está, Megumi se lo llevó... Ranma no está, Megumi se lo llevó.
La chica apretó su mano con fuerza hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Tomó aire inhalando profundamente y luego gritó con todas sus fuerzas, tratando de descargar toda la ira y la impotencia que sentía:
— Ranmaaaaa!
Lo único que quería en ese instante era ir hasta donde estaba Ranma, pero cómo hacerlo? No sabía ni dónde empezar a buscarlo. No tenía ni el más mínimo indicio de su paradero.
— En dónde estás, Ranma? A dónde te han llevado? — se preguntó Akane con desolación.
De repente, todo a su alrededor empezó a dar vueltas, la visión se le hizo borrosa y se desmayó.
Todo se le puso en blanco, hasta que de pronto se vió envuelta por una profunda oscuridad. En eso, sintió una presencia detrás de ella. Su cuero cabelludo se estremeció, y echó un vistazo por encima del hombro. Vio como el contorno de un rostro se materializaba a través de la oscuridad. Casi gritó, y entonces el contorno se solidificó en un rostro visible y familiar: Ranma.
Al verlo, corrió de inmediato haci él, pero por más que lo hacía, no lograba alcanzarlo. La distancia que los separaba cada vez se hacía más grande.
— No — se sofocó, su voz salía estrangulada— no me dejes aquí... ¡Voy contigo! ¡No me puedes dejar!
—Por favor no te vayas... —sollozó apretando los puños contra el pecho como si pudiera evitar que el corazón se hinchara. El pánico se apoderó de ella, hasta que de pronto, Ranma se detuvo y volteó a verla. Su pelo negro azabache brillaba aún en la oscuridad, sus azules ojos estaban brillantes, pero tristes.
— Por qué me dejas, Ranma? Yo...te necesito! — dijo caminando hasta quedar frente a él.
El rostro de su prometido empezó a desvanecerse en la oscuridad. Akane extendió la mano para detenerlo, pero cuando lo tocó, su rostro se convirtió en una cinta de niebla.
— Espera! Ranma! Ranmaaaa!
— Akane...Akane — empezó e escuchar la voz de su hermana Kasumi, que la llamaba con insistencia.
— Kasumi? —susurró. Cuando abrió los ojos, vio que estaba nuevamente recostada en su habitación. Todo había sido un sueño.
— Akane, que sucede? Por qué gritas? Estás bien?
— Perdón, solo fue una pesadilla... pero, cómo llegué hasta aquí? Qué pasó?
— Ay Akane, no sabes el susto que nos diste... habrías caído del techo, de no ser por el doctor Toffu que llegó a tiempo para evitarlo, qué fue lo que pasó? Por qué subiste? — le preguntó Kasumi. Lucía bastante preocupada, y no era para menos, pues poco después de que Akane salió de la habitación buscando a Ranma, ella y Nabiki escucharon que alguien caminaba por el techo de la casa, así que salieron para ver que estaba pasando y fue ahí que vieron a Akane tambaleándose a punto de caer. Por suerte, el doctor Toffu justo regresaba comprando unas medicinas y al percatarse de lo que pasaba evitó que Akane cayera.
— Lo siento, no quise preocuparte, yo solo... quería verlo...
— No debiste hacer algo así! No estás en condiciones de hacerlo...cuando esa loca te golpeó, fuiste lanzada hacia atrás y te golpeaste la cabeza muy fuerte contra la pared — dijo Nabiki entrando a la habitación — el doctor se acaba de ir, y dijo claramente que debes guardar reposo por lo menos un par de días más.
— Por qué estabas gritando Akane? — preguntó Kasumi.
— Tuve un sueño horrible... Ranma se alejaba ignorando mis llamados, no me decía nada, tan solo se alejaba cada vez más y más de mi...yo quería que se detuviera, no quería que se fuera.
— Tranquila hermana, nada de eso fue real —intentó calmarla Kasumi
— Vaya, creo que el golpe en la cabeza te volvió más sincera, pues ya no estás tratando de ocultar tus sentimientos por Ranma — comentó Nabiki.
— Qué? Nada de eso! No confundas las cosas Nabiki! Estoy preocupada por él como lo estaría por cualquiera de mi familia o de mis amigos...además, todo lo que le ha pasado, ha sido por mi culpa... — aclaró Akane muy consternada.
— Si tu lo dices — la voz de Nabiki tenía un tono divertido.
—No te culpes, Akane, tu no eres responsable de nada — Kasumi le brindó un cálido abrazo. Esto la reconfortó de sobremanera. Cuanta falta le hacía su madre, especialmente en momentos como estos, pero por fortuna tenía a su dulce hermana que siempre estaba al pendiente de ella, siempre preocupada por su bienestar.
Mientras tanto, muy lejos de allí, Megumi daba órdenes a sus sirvientes:
— Llévenlo a mi habitación, coloquen cámaras que apunten directo a la cama y micrófonos también.
— Entendido— respondió uno de ellos. Y junto con otros dos hombres, cargaron a Ranma y se lo llevaron de ahí.
Solo espera un poco Akane, pronto te enviaré un video de la noche de pasión que tu prometido y yo vamos a compartir... no puedo ni imaginar la cara que pondrás al verlo, porque aunque lo negaste, se que en realidad te importa mucho más de lo que dices...lentamente voy a destruirte Akane y empezaré arrebatándote a Ranma, luego acabré uno a uno con tus familiares y amigos, y al final, te torturaré hasta que llegarás a suplicarme que te mate: pensaba Megumi, mientras se dirigía a su habitación riendo como una desquisiada y saboreando su venganza, que apenas empezaba.
Gracias por continuar leyendo este fic.
Znta: Hola! Entiendo tu reacción. Lo que hizo Megumi fue terrible, llevada por la ira y cegada por el odio, y ahora se la ha tomado contra Ranma. Tendrás que continuar leyendo para ver como termina Megumi, a ver si logra o no destruir a Akane. Ciertamente, va a continuar causándoles problemas a nuestros protagonistas. En el transcuros de los capítulos ya veremos qué sucede. Gracias por tu review y espero seguir recibiendo tus valiosas opiniones a lo largo de este fic.
Ranma k: Me alegra saber que has leído mi otros fics. De verdad muchas gracias por haberlos leído y espero que hayan cubierto tus espectativas y te hayan entretenido. Ojalá y este fic también te continúe agradando. En cuanto a la continuación del fic: lo que el destino depara, cuando termine de publicar este fic, me pondré a escribirla. No la escribí antes porque no tenía ideas, pero ahora ya tengo las cosas más claras. Incluso te puedo adelantar que dicha continuación será mucho más dramática y oscura que las anteriores juntas. Así que paciencia por favor, que si habrá continuación. De esa manera, concluiré la historia que inicié con El elíxir de la juventud eterna. De nuevo muchas gracias por seguir mis fics, y nos vemos en el siguiente capítulo.
Elena 79: Esto apenas está comenzando; Megumi hará todo con tal de vengarse de Akane y hacerla sufrir lentamente, sin embargo, no hay que olvidar que Akane es bastante fuerte también. En cuanto a Ranma, bueno, hay que ver que le sucede. Gracias por dejar tu comentario y por cierto, como ya tengo casi todo escrito, mi plan es publicar un capítulo nuevo cada cinco días o cada semana máximo. Espero contar con tu opinión en la próxima actualización! Cuídate mucho!
Gracias también a Conchitina, y a todos quienes están siguiendo este fic.
Espero que hayan disfrutado este capítulo.
Nos vemos en el siguiente!
