Capítulo 3

Premonición del desastre.

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-Entre estrellas hechas de maldad, lunas cubiertas de oscuridad y un cielo manchado de sangre, es en lo que el mundo se convertirá. No habrá salvación para nadie. –musito una voz entre las tinieblas de un castillo, observando con malicia al muchacho que se encontraba frente a sí. –La sangre de la maga más poderosa teñirá todo de rojo, el sol se marchitara junto a ella y con el surgimiento del dragón negro. Deben darse prisa o no serán capaces de proteger a su amiga, ellos ya la están buscando y no tardaran en dar con ella.

-¿Ni siquiera si estoy yo ahí para intentar protegerla? –pregunto alterado, cubierto por una enorme capa negra que ocultaba su rostro. La vieja mujer negó con la cabeza, mientras regresaba su vista a la bola de cristal.

-No. Solo habrá una persona capaz de detener el surgimiento de esta amenaza, tienen que buscarla. –murmuro sin apartar su vista del cristal que emitía una luz un tanto cegadora. –No pueden dejar morir a Sakura tampoco.

El muchacho chasqueo la lengua desesperado, mientras salía apresurado del castillo en donde se encontraba.

-Gracias anciana. –soltó el alto muchacho, mientras que la mujer le miraba partir con rapidez.

-¡No puedo decirte quien es, pero está muy cerca de ti! –grito tan fuerte como pudo, sin estar muy segura de si el muchacho la había alcanzado a escuchar.

Y tal como la anciana lo había previsto, aquel muchacho encapuchado ni siquiera se había inmutado, parecía realmente apresurado y mientras corría, termino por llamar a Imai Nanami.

-¿Sí, que pasa? –pregunto la muchacha al otro lado de la línea en cuanto contesto, emitiendo un largo bostezo de cansancio.

-Nanami, esto es malo, ¡Muy malo!, debo ir al encuentro de Sakura cuanto antes. –exclamo preocupado, dirigiéndose escalera abajo para encontrar la salida.

-Esa vieja bruja no te ayudo en nada, ¿verdad? –afirmo Nanami con irritación. –Era de esperarse, solo con Sakura habla como la gente.

-Hay que ver que le debe mucho a Sakura, pero ese aquí no es el punto. El hecho es que me dijo que debemos darnos prisa, debo ir cuanto antes a Tomoeda. –replico saliendo al exterior, sin dejar de sentir esa opresión en el pecho de que algo saldría realmente mal.

-¿Y bien?, ¿Qué fue lo que te dijo la vieja Kaede? –pregunto la chica enfadada. –Digo, es demasiado evidente que fue grave, estas demasiado alterado. Incluso ya estas yéndote a Tomoeda, ¿verdad?

-Sí, tengo que ir a comprobar que no hayan encontrado a Sakura aun, la vieja me dijo que si no nos damos prisa no seremos capaces de protegerla y tiene que mantenerse con vida. Tengo la sensación de que hay algo importante que Kaede no me quiso decir con respecto a Saku. –menciono con molestia. –Pero no lo hizo con mala intención, más bien pareció que no debía decirme…

-¿Estas intentando decirme que necesitan a Sakura muerta?, aunque es algo demasiado evidente desde que fue traicionada y casi asesinada hace varios años. La insistencia con ella es demasiada, supongo que después de todo si tendré que infiltrarme para conseguir información. –musito Nanami en un suspiro.

El muchacho se detuvo abruptamente, bastante sorprendido.

-¡No! –exclamo –En definitiva no. ¿Sabes que podrías morir, verdad? –pregunto exaltado.

-No te alteres. Mejor me voy a preparar, espera por la información y no le cuentes a Sakura sobre esto, ¿está bien?, adiós –dicho esto, Nanami colgó.

El joven soltó un gruñido de desesperación. Ahora no solo tenía la preocupación con lo de Sakura y el enemigo, si no que esa desquiciada se iba a ir a meter al lugar menos indicado.

El chico mascullo una maldición en contra de su amiga y prosiguió con su camino, ahora no tenía tiempo para estarse preocupando por ella, debía darse prisa en llegar a Tomoeda.

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Sakura Kinomoto omitió un bostezo de cansancio, sentada en la orilla de su cama con una punzada insistente en el pecho, una que hacía que el aire se le escapara y sintiera una opresión tan horrible que sentía que en cualquier momento desmayaría.

-Siento que algo malo esta por ocurrir –murmuro intentando mantenerse concentrada, mirando fijamente el vidrio de la ventana cerrada. El dolor se intensifico pasados algunos minutos, mientras ella se llevaba una mano al pecho, justo sobre el corazón. Su respiración se descompaso y comenzó a ver todo negro, escuchando gritos que resonaban en su mente de manera insistente.

-¡Una premonición! –se pregunto alterada, intentando mantenerse despierta, pero todo intento fue completamente inútil y antes de darse cuenta, ella cayó al suelo, tirando la bola de cristal que llevaba en las manos.

El ruido resonó en la vacía casa, su hermano estaba trabajando al igual que su padre, Kero estaba con Tomoyo y Yukito aun no lo había ido a visitar. Pronto imágenes invadieron su mente.

"Le dolía el pecho, le dolía como nunca respirar. El aroma a sangre inundaba sus pulmones y nublaba su vista, le era imposible tratar de respirar correctamente, estaba segura de que le habían roto las costillas.

-¡Ven aquí, Nanami! –le grito una voz furiosa, mientras ella intentaba ocultarse en donde pudiese, mientras corría. Dos objetivos difíciles de cumplir ya de por sí por separado.

¿Cómo demonios se suponía que ella iba a lograr salir con vida?, tal vez debió hacerle caso al chico cuando le advirtió que no lo hiciera.

El paisaje se distorsionaba a causa de la velocidad con la que corría, a la vez que se forzaba a no mirar a atrás, estaba segura que entraría en pánico si se le ocurría hacerlo.

-¡Regresa aquí ahora mismo, Nanami! –grito de nuevo esa voz tenebrosa, que le causaba un gran escalofrió.

Sakura parecía observar todo como su fuera una película, en ocasiones parecía ser la protagonista, pero ahora era una espectadora, podía ahora ver como su mejor amiga corría desesperada por un espeso bosque que ella reconoció en seguida.

La chica estaba salpicada en sangre, con el cabello revuelto y la piel surcada de largas y profundas heridas que continuaban sangrando, una visión que hizo que Sakura entrara en pánico.

-¡No te detengas Nanami! –intento gritar, pero su voz solo fue un débil murmullo y la lleno el terror al notar como su enemigo comenzaba a alcanzarla. -¡Nanami!, ¡Nanami!, ¡NANAMI! –gritaba desesperada, mientras notaba como aquel chico de ojos carmesís lograba detener el avance de la albina, enrollando un largo látigo en sus piernas, haciéndola caer.

El chico se acerco a ella sonriendo burlesco, ondeando el látigo a su alrededor, mirándola de una forma bastante extraña.

-Debiste detenerte cuando te lo ordenamos –susurro tomando la barbilla de la hermosa chica entre sus manos y ejerciendo tanta presión, que Nanami termino por quejarse.

-¡Suéltame! –chillo alterada, deshaciéndose del agarre de un manotazo. –No me importa lo que hagas Ayato, tarde o temprano, ustedes caerán ante Sakura. –advirtió con seriedad, mirándolo ferozmente.

Ayato contuvo una carcajada y miro a Nanami como si estuviera loca.

-Muy buena broma. Ella morirá y teñiremos todo con su sangre.-dijo, propinándole una fuerte patada a Nanami en el estomago, provocando que ella tosiera sangre. –Ella no es gran amenaza para nosotros. –pronuncio con cierto nerviosismo.

-¿E-en serio? –hablo ella con burla. -¿Entonces porque titubeas al decirlo? –pregunto mirándole altiva, cosa que termino por enfurecer a Ayato.

-No te creas la gran cosa, maldita. –siseo tomándola por el cuello, mientras caminaba en dirección opuesta, al lugar del que Nanami había salido huyendo. La chica trataba de zafarse como podía, comenzaba a sentir la falta de oxigeno. -¿Acaso creíste que saldrías ilesa luego de haberte venido a meter para sacar información? –pregunto lanzándola contra una roca.

Nanami sintió el impacto y trato inútilmente de levantarse, logrando quedar solo sentada.

-Descubrí algo muy interesante, supongo que valió la pena. –sonrió forzadamente.

-No me vengas con idioteces, eso no te sirve de nada si no puedes decírselo a Sakura Kinomoto. –chisto. Nanami suspiro.

-¿Eso crees? –pregunto, mientras miraba al cielo, por el cual cruzaba volando una paloma completamente blanca. Ayato la miro asombrado, antes de arremeter contra ella con la espada en la mano.

-¡Maldita! –exclamo, mientras encajaba la espada en su hombro, retorciéndola. El dolor provoco que Nanami cayera inconsciente.

-¡Nanami! –chillo Sakura, mientras intentaba tocarla, pero todo intento era inútil, ella era solo un espectro en un evento que no podía ser alterado.

-Llévensela, nos será de utilidad si queremos capturar a la maestra de las cartas Clow. –sentencio Ayato, mientras enfundaba su espada y miraba con cierta melancolía el rostro herido de Imai Nanami.

-¡Juro que me las vas a pagar, Ayato! –siseo Sakura furiosa, intentando contener su enojo.

-Espero el día en que pueda asesinar a Sakura Kinomoto con mis propias manos, su sangre tiñéndolo todo, ¡será un gran espectáculo digno de contemplar! –exclamo, mientras su rostro se deformaba en una mueca histérica. –Y tú, estarás ahí para verla morirse desangrada. –susurro tenebrosamente mirando a Nanami.

Poco a poco todo comenzó a distorsionarse, la imagen en la cual llevaban a Nanami esposada e inconsciente dentro de aquel lugar, directamente a las mazmorras, hasta que todo se volvió negro de nuevo."

-¡Sakura! –grito Touya zarandeando a la chica de orbes jades, hasta que ella termino por abrir los ojos espantada.

-¿Qué?, ¿Qué pasa? –pregunto asustada, alejándose de Touya tan rápido que termino por chocar con la cama. Su hermano la miro preocupado.

-Eso es lo que me gustaría a mí saber. –sentencio el mayor de los hermanos Kinomoto. –Cuando entre, te encontré aquí inconsciente con la esfera quebrada a un lado. Era evidente que me preocuparía. –señaló.

Ella asintió, con la mano en la cabeza. Aun estaba mareada.

-En todo caso, ¿Por qué entraste a mi habitación? –pregunto, tratando de cambiar el tema.

-Porque tus amigos vinieron a verte y te están esperando, como te llame y no bajaste, subí a ver si estabas bien…-explico, a la vez que la chica se levantaba con dificultad.

-Bueno, ahí voy. –respondió, saliendo del lugar. Si de algo ella estaba segura, era que Nanami se había metido en problemas. Aquello que vio, era una realidad. Nanami había sido capturada por el enemigo y ahora estaba cien por ciento segura de que la querían muerta.

La chica bajo las escaleras con paso tranquilo y se encontró con Eriol, Syaoran, Tomoyo y Nakuru, que se lanzo a abrazarla en cuanto la vio.

-¡Que linda! –chillo estrujándola, mientras ella reaccionaba y regresaba al mundo.

-Nakuru –dijo ella en modo de saludo, a la vez de que Eriol se esforzaba por quitársela de encima a la castaña. En cuanto lo logro, la chica lo agradeció y se sentó a un lado de Tomoyo y frente a los dos muchachos.

-Me sorprende su visita –comento la Kinomoto seria. -¿Paso algo? –pregunto, aun estaba aturdida.

Eriol dejo la taza de té en su lugar y miro a Syaoran que traía unos papeles en las manos.

-Hay un asunto muy serio del que tenemos que hablarte. Puesto que te has negado a entrenar, tenemos que decirte la razón por la cual insistimos tanto en ello. –explico el castaño.

Sakura ladeo la cabeza curiosa y confundida.

-Hay una amenaza que está surgiendo. Es tan peligrosa y poderosa que el concilio de magos está reuniendo a los mejores magos de todo el mundo, junto a los otros concilios esparcidos por el mundo. Ellos consideran que debes ser tu parte de sus fuerzas, te consideran un elemento esencial. –explico Eriol, mientras ella suspiraba.

-Con el rumbo que está tomando mi problema, no creo que este ni a consideración que yo pueda hacer algo por ustedes. Realmente me siento avergonzada, pero si mis circunstancias fueran distintas, les juro que los hubiera ayudado. –dijo, mirando sus manos temblorosas. Aun tenía esa escena grabada en su mente, Nanami inconsciente siendo prácticamente arrastrada dentro de las mazmorras.

Syaoran bajo un poco la cabeza, estaba desesperado.

El timbre de la casa resonó de nuevo, pero todos parecieron ignorarlo, salvo Touya quien se acerco a la puerta.

-Es que necesitamos de todo el apoyo posible para…-sus palabras fueron interrumpidas por una figura alta que paso rápidamente frente a ellos y que se abalanzo contra una distraída Sakura.

-¡Estas bien, mi pequeña! –exclamo aquel chico de cabellos un tanto largos y de ojos violáceos, alto y bien formado.

Sakura parpadeo sorprendida, comenzando a caer en la cuenta de lo que sucedía.

-¡Subaru! –exclamo incrédula, a la vez de que el muchacho la veía con preocupación, sin soltarla.

-Estaba realmente preocupado de que te hubiera pasado algo. No estaba seguro de si dejarte venir sola a Tomoeda era una buena idea y luego esa vieja bruja de Kaede termino de preocuparme aun más. –soltó aprisa.

Nadie entendía nada, Syaoran estaba molesto por la forma en la que el tal Subaru se había abalanzado sobre Sakura y luego estaba Touya quien se dirigía a la sala para sacar a aquel extraño.

-Cálmate Subaru –pidió la chica, mientras meditaba lo que diría. -Tú sabes perfectamente bien que Nanami no está en Italia, ¿no es cierto? -y ante aquella afirmación, Subaru no supo que contestar, salvo un escueto sí.

Sakura sintió como todo le dio vueltas y termino por llevarse una mano al pecho, después de todo, esa sí que había sido una premonición del desastre.

-¿Sakura? –fue lo último que escucho antes de caer inconsciente en los brazos de Subaru. –Lo siento…

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Continuara…..

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¡Hola a todos!

Agradezco a las gentiles personas que comentan, espero hayan disfrutado de este capítulo.

Espero estén todos bien.

¡Hasta luego!

Atte: Maka Hanato.