Qué tal! Cómo les ha ido? Seguro que bien!


Capítulo 6: corazón roto.

Casi una hora después de que Megumi le inyectara una dosis de un somnífero, Ranma despertó y se vio ahora encerrado en una celda. Estaba encadenado a la pared de aquel lugar.

Megumi asomó del otro lado de los barrotes de la celda y sonrió al ver el rostro de Ranma nublado con confusión y luego hostilidad.

— Qué significa esto? — preguntó Ranma en un tono verdaderamente escalofriante.

— Éste será tu nuevo hogar... permanecerás aquí hasta que cambies de parecer.

— Mi nuevo hogar? — gruñó Ranma agitándose con cada palabra — estas cadenas no van a detenerme.

La chica se echó a reír incrédula.

— Me pregunto si en este momento estás cuestionando tus decisiones...si no te hubieras hecho el difícil, ahora tanto tú como yo estaríamos durmiendo juntos, rendidos de placer... recuerdas la forma en que me rechazaste? Será mejor que no lo olvides, para que no vuelvas a cometer ese mismo error.

Ranma sacudió las cadenas tan violentamente que parecía que se romperían en cualquier momento. La espalda le dolía, pero aun así no se detuvo.

Al recordar lo ocurrido hace poco con Megumi, el joven se sintió mal. Aunque no pasó nada, por un momento se había dejado llevar y había disfrutado de las caricias y de la cercanía de la chica. Se sentía culpable, como el peor de los traidores. Pero justo ahora, la ira superaba a ese sentimiento de culpa. Estaba furioso, pero consigo mismo por haber permitido que la pasión lo controlara.

— Tu tampoco olvides mis palabras... yo jamás tocaré a una mujer que no sea Akane, nunca traicionaré el compromiso que tengo con ella — manifestó Ranma, con la ira reflejada en sus ojos, los cuales brillaban como carbones encendidos.

— Pero qué dices! Sé bien que ese compromiso fue impuesto por sus padres... además, apuesto a que ni siquiera se han dado un simple beso, o me equivoco?

Para su sorpresa, Ranma no dijo nada. Megumi tenía toda la razón, pues según recordaba solo una vez se habían tomado de las manos. Y eso era lo más lejos que habían llegado.

— No entiendo por qué eres tan tonto! Por qué te empeñas en defender ese compromiso que seguro para Akane no tiene ninguna validez... quién sabe y aproveche tu ausencia para salir con alguien más— una sonrisa malvada se deslizó en su boca.

En otra situación, estas palabras habrían perturbado al joven Saotome, avivando sus inseguridades y el miedo que sentía al pensar en que su amor no era correspondido. Pero esta vez, eso no sucedió. Algo en él había cambiado, pues hace rato cuando estaba con Megumi en aquella habitación, Ranma se había percatado de que el amor que sentía por Akane era mucho más grande de lo que pensaba, era más fuerte que cualquier cosa. Darse cuenta de la magnitud del sentimiento que albergaba en su corazón, le había dado la fortaleza necesaria para rechazar a Megumi y ahora mismo sentía que nada de lo que ella dijera podría turbarlo.

— Si, tal vez sea un idiota, pero un idiota que ama a su prometida y la amará hasta la muerte— afirmó Ranma con gran determinación en cada una de sus palabras. Jamás le había dicho esto a nadie. Y esto no solo sorprendió a Megumi, también el mismo se sorprendió de sobremanera al darse cuenta de lo que acababa de decir.

— Pues peor para ti, porque mientras no aceptes cumplir mis deseos, seguirás aquí... por mí, puedes pasar en este lugar frío oscuro y estrecho el resto de tu vida — le aseguró Megumi.

Ranma apretó los puños con fuerza y una vez más, tiró de las cadenas que lo aprisionaban. Los eslabones volaron por los aires. Había conseguido romperlas y ahora era el turno de los barrotes. Pero cuando tocó uno de éstos, algo sacudió violentamente al chico y lo arrojó hacia atrás. Quedó tendido sobre el suelo, sin poder moverse, todo su cuerpo estaba entumecido. Cada uno de sus músculos estaban acalambrados y sufrían violentos espasmos.

— Ah! Cierto, olvidé decirte que los barrotes de ésta celda están cargados con un voltaje de cuarenta mil voltios — dijo Megumi con tono despreocupado.

Después de haber recibido esa poderosa descarga, Ranma hacía enormes esfuerzos por mantenerse consciente. No quería darle el gusto de que lo viera derrotado, tendido en el suelo, arrastrándose como un insecto. Pero por más que quiso le fue imposible reincorporarse.

— Espero que hayas entendido que no puedes escapar, y no por causa de los barrotes electrificados, hay muchas más sorpresas aquí — le advirtió la chica y se marchó, dejándolo solo en aquel lugar. Mientras caminaba, uno de los ninjas a su servicio, se atrevió a sugerirle algo:

— Señorita Megumi, no quiero ser impertinente, pero por qué no simplemente lo amenaza con matar a su familia si se niega a obedecerla? Así el hará todo lo que usted quiera.

— No seas imbécil! No quiero que el haga lo que le pido solo por miedo a que yo lastime a sus familiares, lo que deseo es que se resigne completamente, que acepte la situación en la que se encuentra, que todas sus esperanzas mueran y así, por su propia voluntad venga a mí y acepte lo que le pido... y no te atrevas a sugerirme algo nuevamente, porque haré a que te corten la lengua — sentenció Megumi más molesta de lo que ya estaba.

Al inicio, cuando se dio cuenta de lo importante que era Ranma para su enemiga Akane, pensó en usarlo para vengarse de ella, matándolo de la peor forma posible. Sin embargo, desde que lo besó en el dojo no conseguía dejar de pensar en él. En Megumi empezó a despertar un fuerte deseo, una pasión que nunca antes había sentido por otro hombre, y vaya que había estado con muchos, pero ninguno le había provocado lo que Ranma le provocaba. Ese deseo cada vez se hacía más fuerte, y justo cuando pensaba en que por fin podría saciarlo, él la rechazaba. Y aunque por un lado eso la había molestado, por otro había aumentado su atracción hacia él. Estaba algo confundida, pues no sabía si era solo su orgullo actuando, o en verdad lo deseaba con tanta intensidad.

Vas a ser mío, ya lo verás: se dijo Megumi, totalmente convencida de que pronto, al verse acorralado y sin ninguna esperanza, la voluntad de Ranma se quebraría.

Apenas Megumi se marchó, Ranma se reincorporó. No podía tocar esos barrotes directamente, pero si les lanzaba un ataque de energía, ya sea con su técnica del Huracán del Tigre o con El rugido del León, fácilmente las rompería. Así que se paró frente a los barrotes, cruzó los brazos a la altura del pecho dispuesto a concentrar energía y ejecutar cualquiera de las técnicas, aunque por el estado de ánimo en que ahora se encontraba, la opción más adecuada era el Rugido del león. Pero algo extraño sucedió. La energía no se concentró en sus manos.

Qué está pasando?: se preguntó con total desconcierto, al darse cuenta de que no era capaz de concentrar la suficiente cantidad de energía para destruir los barrotes. Lo intentó una y otra vez, pero siempre con el mismo resultado. La poca energía que lograba concentrar, se dispersaba casi al instante.

Se detuvo un momento para pensar en lo que estaba ocurriendo y una idea cruzó por su mente. Era algo muy extraño, pero al parecer, la celda en la que ahora se encontraba, estaba absorbiendo su energía. Le parecía algo imposible, pero no hallaba otra explicación. En eso, recordó lo que Megumi le dijo hace poco: Espero que hayas entendido que no puedes escapar, y no por causa de los barrotes electrificados, hay muchas más sorpresas aquí...

Esa maldita! Así que a esto se refería!: pensó Ranma.

Pero no se iba a dar por vencido tan fácilmente. Aún había mucho poder en él, y si no podía reunir en sus manos la energía necesaria para hacer el huracán del tigre o el rugido del león y echar abajo los barrotes, entonces tendría que destruir una de las paredes a punta de golpes.

Con decisión, se paró frente a una ellas y la golpeó varias veces, pero no logró destruirla como esperaba. Era más resistente de lo que creía. Nunca la rompería, a menos que concentrara todos sus golpes en un punto en específico sobre dicha pared. Tomó aire y empezó a lanzar cientos de golpes con la velocidad del truco de las castañas. Pero la pared no se vino abajo. Lo único que consiguió fue hacerle un diminuto cráter, el cual a los pocos segundos desapareció, pues la pared se reconstruyó ante la mirada de un sorprendido Ranma.

Qué demonios es este maldito lugar! — vociferó lleno de furia al ver frustrado todos sus intentos de romper la pared. A pesar de todo eso, no se desanimó, y continuó golpeando todas y cada una de las paredes. Golpeó el techo, el suelo, las paredes una y otra vez, hasta que finalmente cayó rendido. Estaba completamente exausto. Se había pasado horas golpeando y pateando sin parar como un loco, pero lo único que había logrado, era que sus puños sangraran. La celda estaba completamente intacta.

— Qué tonto eras mocoso! Es inútil tratar de escapar... por si no lo has notado, las paredes, el techo y hasta el suelo, están hechos de un material especial que absorbe energía y la usa para hacerse aún más resistente o para auto reconstruirse en caso de sufrir algún daño — le dijo uno de los dos ninjas que hacían guardia fuera de la celda.

—Las paredes solo pueden ser destruidas desde afuera...y aunque lograras romperlas, estarías condenado a muerte, pues el sitio donde estamos, está sumergido bajo el agua del océano... morirías electrocutado con la electricidad de los barrotes — dijo el otro.

— Qué? El agua del océano? — preguntó Ranma sin entender muy bien lo que le decía aquel sujeto.

— Si, agua de mar, porque estamos en una isla a kilómetros de Tokio.

No puede ser: quiso decir Ranma, pero las palabras no salieron. Estaba totalmente sorprendido y desconcertado con lo que acababa de escuchar. A dónde lo había traído Megumi? Si era verdad lo que decían esos hombres, cómo regresaría a Nerima en caso de que lograra salir de su celda?

Estaba muy cansado, pero a pesar de eso lentamente y con gran dificultad consiguió reincorporarse. No iba a permitir que lo mantuvieran encerrado. No, su orgullo no le dejaba darse por vencido. No se rendiría tan fácil. A pesar de las advertencias de los dos ninjas, Ranma continuó golpeando las paredes, aunque ahora sus golpes eran menos potentes. Así se mantuvo por casi media hora más, hasta que finalmente cayó al suelo completamente exhausto, y esta vez ya no pudo levantarse de nuevo. Su cuerpo no le respondía. Sus músculos habían alcanzado el límite. Tal era el grado de fatiga que tenía, que ni siquiera sentía molestia alguna en su espalda. No le quedaba ni una sola gota de energía. Lentamente sus ojos empezaron a cerrarse hasta que quedó profundamente dormido.

Los días transcurrieron uno tras otro. Cada mañana, Megumi se dirigía a la celda de Ranma y le preguntaba si había cambiado de opinión, pero él siempre le respondía lo mismo. De esa forma pasaban los días, ella insistía, pero él continuaba firme en su rechazo. Aún a pesar de que ella le ofrecía la libertad e incluso cualquier cosa que el quisiera.

Un día, Megumi perdió la paciencia:

— Ya basta! Estoy harta de tus rechazos! Quién diablos te crees?! Infeliz virgen! —Megumi se volvió hacia los dos tipos que hacían guardia en la celda y les ordenó — a partir de ahora, ya no habrá tres comidas para el prisionero, ni tampoco comerá a diario... mientras no acepte lo que le propongo tendra que conformarse con comer una sola vez al día y cada cinco días! Entendido?

— Entendido señorita Megumi — respondieron los dos al mismo tiempo inclinándose ante ella.

— Y en cuanto al agua, le darán de beber un vaso cada tres días — dicho eso, Megumi se retiró y mientras se alejaba de allí pensaba:

He sido muy paciente y benevolente contigo, pero ya no más, juro que vas a arrepentirte por todo esto...

Los días continuaron pasando, y Ranma había estado ya tanto tiempo cautivo en aquella celda oscura, que ya hasta había perdido la noción del tiempo. No sabía cuanto había pasado desde que fue encerrado allí. Permanecía recostado junto a la pared, estaba bastante débil, debido a la falta de alimento y agua. Y sumado a eso, esa extraña celda le absorbía energía constantemente. Tenía los labios resecos y la mirada apagada.

De pronto, escuchó ruidos extraños que provenían de los exteriores. Quienes hacían guardia frente a la celda, se marcharon rápidamente. Ranma notó esto y lentamente se puso de pie. Definitivamente algo estaba ocurriendo allá afuera. Se acercó a una de las paredes de la celda y pegó su oído para tratar de escuchar algo. Súbitamente, sintió un fuerte sacudón y de inmediato, el suelo empezó a ondularse de arriba a abajo. Y se resquebrajó. Era como si algo hubiese golpeado el piso desde abajo. Por aquella grieta entró un delgado pero potente chorro de agua que alcanzó a mojar su rostro y al instante, lo convirtió en una hermosa pelirroja. Poco a poco aparecieron otras grietas y el agua empezó a entrar con más fuerza.

Aquel sitio empezó a inundarse rápidamente. Ranma esperó recibir una fuerte descarga, pero no ocurrió. Era increíble, al parecer lo que le cargaba eléctricamente a los barrotes se había dañado. Segundos después, el suelo colapsó totalmente y antes de que el agua lo cubriera por completo, inhaló varias respiraciones agudas y se zambulló. Nadó unos cuantos metros hasta que salió a la superficie del agua. Allí pudo darse cuenta de que junto a él había un enorme barco. Sin pensarlo dos veces, se agarró de la barra de seguridad de éste y se impulsó hacia el interior de la embarcación.

Los dientes le rechinaban por el frío. Era de noche y la temperatura del agua lo hacía tiritar. Ranma se frotó los brazos tratando de darse calor. En eso, escuchó ruidos. Parecían disparos que resonaban en aquel sitio. Se puso de pie para ver que ocurría y una bala pasó zumbando junto a su oído. Ahí notó que estaba en medio de una batalla, flechas y balas cruzaban de un lado a otro. Notó que no solo había un barco, sino una flota de diez barcos. Seguramente estaban atacando a Megumi, pero por qué estaban peleando? Quiénes eran? se preguntaba. Aunque eso no importaba mucho en aquel momento. Lo importante era que al fin había logrado escapar y para su suerte estaba en un barco. Ahora sí sería fácil llegar a uno de los puertos de Tokio.

De repente, el barco se sacudió, haciendo que Ranma cayera. Se puso de pie rápidamente y vio con gran sorpresa que una enorme bola de fuego había caído en la embarcación, y ésta empezaba a hundirse. El joven se dio cuenta de que los barcos se estaban moviendo en una sola línea recta, así que una idea se le vino a la cabeza. Se abrió camino hacia la parte trasera del barco, y corrió tomando impulso para saltar. Dobló las piernas y entonces saltó, logrando aterrizar en la parte delantera del siguiente. Una vez más se movió hacia la popa con la intención de saltar al siguiente barco, pero se detuvo al notar una respiración agitada que venía desde su izquierda. Dio la vuelta, lanzando su mirada a través de la oscuridad.

—¿Quién está ahí? — preguntó el joven poniéndose en posición de pelea.

Nadie contestó. Ranma dio unos cuantos pasos hacia atrás sin bajar la guardia.

—Tranquila preciosa...no voy a lastimarte...estas sangrando, necesitas un doctor — le dijo aquel tipo que se ocultaba entre las sombras. Era un hombre de aproximadamente cincuenta años, de estatura media, pero bastante corpulento.

— Qué dijiste? — apenas y ahora Ranma lo notaba. Hace tiempo que se había convertido en mujer y tenía una herida en el brazo derecho que le sangraba. Además tenía el pecho descubierto.

Aquel sujeto, amablemente lo cargó en sus brazos y la llevó de cubierta a uno de los camarotes. La curó y le dio ropa, que le quedó algo grande, pero al menos tenia con que cubrirse.

— Tranquila, ya nos estamos retirando... el peligro ya pasó... de dónde saliste? No vistes igual que nuestros enemigos, así que debo creer que no estás con ellos verdad? — le preguntó con un tono de voz amable.

— No, no lo estoy, de hecho, estaba prisionero...digo...estaba prisionera en aquel lugar — rio Ranma de forma nerviosa. No podía decir que era un hombre por varias razones, una de ellas y tal vez la más importante, era que podía usar su apariencia para conseguir que lo llevaran a donde quería.

— Vas a estar bien — le aseguró aquel buen hombre— puedo hacer algo más por ti?

— No sé... tal vez, pasan por Tokio?

— Si, allí siempre cargamos provisiones...llegaremos mañana al medio día. Descansa, puedes dormir en mi camarote si quieres.

— Gracias, pero primero iré afuera un rato, quiero tomar un poco de aire — señaló Ranma. De ninguna manera dormiría con ese hombre, así que lo mejor era irse a cubierta y pasar la noche ahí.

Eran ya casi las tres de la mañana. El cielo estaba cubierto de estrellas. Le parecía increíble todo esto. Había recuperado su libertad, y lo que más ansiaba ahora, era llegar cuanto antes al lado de su prometida.

Cuando llegaron a uno de los puertos de Tokio, Ranma agradeció atentamente y se despidió:

— Muchas gracias —dijo el joven— por todo.

Una pequeña sonrisa irrumpió en su interior y su preocupación se aligeró. Al fin estaba libre, después de todo lo que había pasado, podría regresar a casa y ver a la razón de su existencia, a la chica que tanto amaba y que tanto había extrañado. Además, seguramente Megumi estaría muy ocupada después del enfrentamiento con los tipos de la flota, por lo que probablemente no lo buscaría enseguida. En fin, ya después se preocuparía por ello, ahora lo único que deseaba era ver nuevamente a su prometida.

Media hora después, bajaba del autobús que lo dejaba a solo unas cuadras de la casa de los Tendo. Antes de tomar aquel bus, había pasado por un baño público para ducharse y convertirse nuevamente en hombre. Caminó presuroso, sin poder aguantar los pocos segundos que faltaban para verla de nuevo. Pero justo a unos pasos de entrar, se detuvo. Quedó perplejo al ver un enorme rótulo de madera en la puerta del dojo.

Qué estaba pasando? Por qué en ese rótulo estaba escrito: HIBIKI TENDO?

Desconcertado, Ranma se disponía a entrar para averiguar qué rayos estaba ocurriendo, cuando alguien lo llamó por su nombre. De inmediato se giró y pudo ver a su adorada Akane.

— Akane! — exclamó Ranma lleno de júbilo y debido a la gran alegría que le embargaba en ese momento, hizo algo que jamás se había atrevido a hacer. Corrió hacia ella y la envolvió con sus brazos en un cálido y fuerte abrazo. Pero la chica no correspondió de la misma manera.

Ranma se separó un poco y vio que el rostro de Akane no reflejaba alegría. Más bien parecía que su presencia la estaba perturbando. La chica retrocedió unos pasos alejándose del joven.

— Qué sucede Akane? No... no te da gusto verme — preguntó Ranma con tristeza.

— Me alegra que hayas vuelto y estés bien, pero si tan solo hubieses regresado un poco antes... — la voz de la joven parecía quebrarse.

— Qué? Por qué lo dices? — inquirió Ranma intrigado por la extraña actitud de Akane.

— Hace un par de días me casé... — lo dijo Akane de golpe.

— Cómo que te casaste?! — protestó Ranma al borde de la histeria. En ese momento sintió que un balde de agua fría caía sobre él.

— Si, me casé con Ryoga — agregó Akane. Ranma no daba crédito a lo que escuchaba. Parecía todo una cruel mentira, pero por más que se negara a creerlo, era cierto. Por eso en aquel letrero estaba el apellido de Ryoga junto al de Akane. Con cada palabra que ella decía, la ira, la tristeza aumentaban en Ranma. Sentía una rabia profunda con su maldito destino que lo había separado de ella, y con Ryoga que había aprovechado su ausencia para arrebatarle a su prometida.

— No, no, tu no pudiste haber hecho eso...tu y yo estábamos comprometidos! — exclamó Ranma furioso — qué demonios te pasó?! Cómo es que aceptaste casarte con él?

— A ti nunca te interesó el compromiso! Además han pasado tres años desde que te secuestraron... no teníamos noticias de ti ni de tu paradero, así que mi padre decidió terminar con el compromiso que me unía a ti... — Akane hizo una breve pausa y continuó —unos meses después Ryoga le propuso hacerse cargo del dojo, y empezó a dar clases... pasaron los años y un día mi papá decidió comprometerme con él, pues sabía bien que Ryoga era una buena persona y además como los dos nos volvimos bastante cercanos, pensó que era lo mejor para mí, y a pesar de que no lo amaba, acepté, ya que era lo menos que podía hacer después de todo lo que él había hecho por nosotros.

El joven se quedó sin palabras. Cómo era posible que haya pasado tres años encerrado en aquella celda? Había perdido la noción del tiempo, pero nunca imaginó que hubiese pasado tanto. Y lo peor de todo, es que había perdido a la persona más importante de su vida. La única mujer a la que había amado, ahora estaba casada con otro. Sentía que su corazón se rompía en mil pedazos al escuchar lo que Akane le decía. Era verdad que nunca había aceptado abiertamente el amor por su prometida, pero justo ahora que había vuelto y estaba dispuesto a corregir todos sus errores, ser más sincero con sus sentimientos, al parecer ya era demasiado tarde.

Estaba abrumado por todo lo que escuchaba, pero en su corazón aún había esperanza. Él estaba de vuelta en Nerima, no podía quedarse de brazos cruzados y resignarse a perderla de esa manera. Después de todo lo que le había pasado, se había dado cuenta de que su vida no valía nada sin Akane a su lado.

— Tú no puedes seguir unida a él... tienes que terminar con ese matrimonio! — le exigió Ranma.

— Lo siento, pero el no se merece que yo le haga algo así, el se portó muy bien conmigo todos estos años, siempre fue un buen amigo — le replicó Akane con mucho pesar.

— No digas tonterías! Por supuesto que pued... — Ranma no pudo continuar hablando ya que Akane lo interrumpió:

— Suficiente! Entiende que ya no hay marcha atrás! El matrimonio no es ningún juego, además... yo... yo ya fui su mujer.


Hasta aquí este sexto capítulo. Les agradezco por continuar leyendo este fic. Espero que este capítulo haya sido de su agrado. Ranma por fin logró escapar y está de vuelta en Nerima, pero según parece las cosas han cambiado mucho desde la última vez que estuvo allí. La noticia que le dieron fue terrible para él. Como irá a afrontar todo esto? Qué actitud tomará Ranma ante esta situación?

Own son: Hola! En tu comentario mencionas que Megumi podría grabar a Ranma torturándolo y luego seduciéndolo y enviar ese video a su prometida. Y sí, tienes razón, Megumi bien podría hacer eso para lastimar a Akane y que se sienta más culpable de lo que ya está. Es una de las opciones que tiene, pero por ahora piensa que más daño le causará a su enemiga si logra arrebatarle a su prometido. Quiere mostrarle que la ha cambiado por ella, e incluso han pasado la noche juntos por voluntad propia. Otra de las razones por la que se ha inclinado por esta opción es porque a ella le gusta mucho Ranma, ha desatado en Megumi una fuerte pasión que solo se calmará una vez que esté entre sus brazos y para lograr eso debe hacer que Ranma acepte voluntariamente estar con ella. Pero bueno, como habrás leído, él logró escapar y ahora parece que Megumi es el menor de sus problemas.
Gracias por leer y comentar. Que pases bien! Nos leemos en el siguiente capítulo.

Znta: Ciertamente, lo que tu dices son ventajas que tiene Megumi sobre Akane: ella es muy directa y sabe muy bien lo que quiere, además ahora tiene a Ranma a su merced y completa disposición. Aunque no hay que dejar de lado el hecho de que Akane tiene algo importante a su favor: ella es la dueña del corazón de Ranma. Sin embargo, en este capítulo las cosas han dado un giro inesperado. Ranma pensaba que ya todo se había solucionado, estaba libre nuevamente y parecía que su suplicio había terminado, pero tal parece que más problemas lo esperan en Nerima. Muchas gracias por tu review. Saludos!

Ranma k: Afortunadamente Ranma demostró tener autocontrol, aunque casi le falla. Tal como dices, esa chica es muy directa y es de las que no se rinde hasta conseguir lo que quiere, pero Ranma está consciente de que ama a Akane y no la puede traicionar, de lo contrario seguramente hubiese caído ante el encanto de Megumi. Gracias por leer y por dejar tu opinión. Saludos!

Nancyricoleon: Hola! Megumi está encantada con Ranma y su rechazó la molestó pero también hizo que la atracción que tiene por él aumente. Ella no se va a dar por vencida tan fácilmente y tiene aún muchas alternativas para hacer que Ranma termine cumpliendo sus deseos. Esperemos que él se mantenga firme. Tu esposo tal vez no tenga la voluntad de acero que hasta ahora ha mostrado este Ranma "ïdeal" pero en caso de que se viera en una situación similar, seguramente encontrará en el amor que ustedes se tienen, la fuerza necesaria para resistir y mantenerse fiel a ti.
Muchas gracias por continuar leyendo este fic. Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.

Hasta la próxima semana! Cuídense!