NOTA: Los personajes pertenecen a la obra de Hellsing de Kouhta Hirano, solo los he tomado para la creación de esta historia. Elizabeth es un personaje ficticio creado por mí, entablando cierta relación entre este y Alucard
Capítulo III - ALOJAMIENTO
Aquella noche Elizabeth durmió plácidamente, tanto tiempo había estado durmiendo de manera incómoda y molesta que aquél ataúd parecía un pedazo de nube, suave y relajante, aquella vampira concilio el sueño de manera satisfactoria. Mientras que el vampiro le fue algo imposible, tener a alguien en su habitación de por sí era molesto, mas el que estuviera en su ataúd, pero al dirigir su mirada a aquella que parecía una niña indefensa, soltó un leve suspiro y salió de sus aposentos, dirigiéndose a la biblioteca para leer algo y matar un poco el tiempo, se encontró con una mujer de pelo largo, plateado asemejando al brillo de la Luna, aquel ojo de un azul inmenso resplandecía por la pequeña luz de aquella vela, mientras que un parche cubría el otro ojo debido a la batalla desatada hace 30 años, aquella mujer que el tiempo consumía con cada segundo que pasaba viro hacia donde el vampiro yacía parado. -¿Quién es la "invitada", Alucard- mientras dejaba el habano que estaba en sus labios sobre el cenicero, y haciendo énfasis en el nombre del vampiro, él sabía que lo decía molesta, pero era tan hábil para mostrar frialdad y furia al mismo tiempo, este solo sonrío y esbozo una sonrisa contestando a su amo -Una intrusa- diciéndolo tranquilamente, Integra lo miro molesta -¿Y porqué no te has deshecho de ella?- decía con un tono molesto -Ella dijo que me mostraría que mi vida no es tan cruel del todo, que haría que viera las cosas desde otra perspectiva a cambio de su vida-, Integra no entendía eso -Además ella es una vampira de naturaleza, aunque muy novata para los años que tiene-, esto hizo que Integra se sorprendiera para después cambiar volver a la expresión fría -Alucard, ¿de nuevo comportándote de manera tan...? ¡Ah! Tu y tus decisiones, eres un completo idiota, ¿no se que ganarás con tener a esa aquí?- Levantándose de su lugar y a paso acelerado salió de ahí para dirigirse hacia las masmorras, Alucard la siguió y antes de que ella pudiera poner un paso en las escaleras que llevaban a la joven, este la detuvo -Ama, ella es una vampira infantil, novata, aunque irritante pero quiero ver de que es capaz, pero te aseguro que si ella no logra su objetivo, la exterminaré, nada me ata a ella, es solo una vampira cualquiera, así que sin mas que decir...- este conservaba esa sonrisa orgullosa y segura de si mismo, a lo que Integra solo suspiro y asintió con la cabeza, dando a saber que dejaría que el vampiro se quedará con ella, -Solo una cosa sirviente, esa vampira la mantendrás tú, te harás cargo de ella, y si causa un problema yo misma la mato- dio media vuelta y se retiro a su habitación.
Alucard miró como Integra se retiraba a paso firme hasta perderse en la oscuridad de la mansión, regreso a su morada, pero al entrar ahí no encontró a la vampira -¿Dónde estará Nerta? ¡Nerta!- Decía el un poco molesto, comenzó a buscar en la habitación sin éxito alguno hasta que esta apareció en el techo -Tranquilo, no me he ido a ninguna parte, solo que ya no pude dormir y comencé a explorar la habitación-, Alucard alzó la mirada para verla -Integra sabe que estas aquí, mas te vale que te comportes, si aprecias tu vida, compórtate como alguien de tu edad, se mas madura- suelta un leve suspiro y toma asiento en su trono, colocando su mano en su frente -¿Por qué acepté esto? No quiero ser niñero de esta inmadura- Elizabeth bajo y se puso frente a él con los brazos cruzados -¡Hey! ¿Inmadura yo? Tal vez me comporte como una niña, pero al menos no soy una amargada como tú- dijo con cierto orgullo sin dejar de mirar al vampiro, -Si quieres residir aquí tendrás que cambiar ese comportamiento, ademas, debemos de ver que ropa usarás, pareces una vagabunda con esos harapos-, ella se miró a si misma sin evitar sonrojarse un poco -Es... esta bien, pero tu buscarás ropa para mí, pero de preferencia, nada de vestidos o faldas, odio eso- con un tono algo nostálgico. El vampiro la miro, escucho ese tono a lo cual solo dijo -Esta bien, mañana saldremos a comprarte algo de ropa, ¡ah!- suspirando, agacha la mirada llena de arrepentimiento por aceptar a la joven, ella se dio cuenta de eso y se acercó a él, tomando el mentón de él para que pudiera mirarle -Se que parezco una niña pequeña, incluso debo ser irritante para ti, pero... hay ciertas cosas que han hecho que aprecie esta nueva vida, vamos, sonríe, que no todo es malo, la vida no es cruel del todo- ella sonrío, este lo miro algo extrañado y quito la mano de la joven, molesto contestó -Eres molesta, solo... no se, vuelve a dormir, sal a conocer la mansión, pero por favor, deja de ser tan inmadura- ella mostró una mirada triste pero su orgullo evito que llorara, se notaba lágrimas cristalinas que querían brotar, pero ella supo controlarlas, se alejo del vampiro y salió de la habitación.
Había pasado un día desde que Elizabeth se quedo en la mansión, Alucard desde que la corrió de la habitación no la vio por un largo tiempo además de que tampoco encontraba su sombrero, así que decidió buscarla, pero para su sorpresa, ella entraba por la puerta principal acompañada de Seras, venían riendo, platicaban y traían unas pocas bolsas, aunque Elizabeth portaba el sombrero de Alucard, ella giró un poco su cabeza y sonrió, se acercó a él y le devolvió el sombrero -Toma, aun el sol es algo molesta, lamento si tome esto sin tu permiso- él conservaba una expresión fría, miro a Seras -¿Qué haces con Nerta?- Seras miró un poco espantada a su maestro -Este, bueno, ayer la vi caminando algo triste por los pasillos, así que hablé con ella y me contó todo, además de que dijo que estabas molesto y no quería molestarte, así que me ofrecí a llevarla de compras- Algo apenada llevo su mano a su cabeza con una sonrisa mal disimulada.
El nosferatu miró unos instantes a Seras para después dirigir su mirada hacia Nerta, en ese momento, al ver que también ella lo miraba, por un momento el tiempo se tuvo, sus miradas se cruzaron, él miró en aquellos ojos tristeza, dolor, este volvió en sí y caminando hacia la masmorra -Nerta, quiero hablar contigo, te veo allá-, ella miro a Seras -Creo que lo he hecho enojar mas de lo debido, debo cambiar esta actitud infantil- Seras le coloco la mano sobre el hombro de ella, sonrió para que ella levantará el animo, a lo que solo Nerta se dibujo una sonrisa tímida, tomo aquellas bolsas y fue hacia la habitación de Alucard.
Ella temía un poco pero después, por un momento ella detuvo el paso, recordando lo que había pasado y diciéndose a si misma que aquellos había pasado y no se dejaría intimidar por nada ni nadie. Con la frente en alto entró hacia donde se encontraba el vampiro, postrado en su trono esperaba a la joven, este la miró, ella trago un poco de saliva y se acercó a él -Aquí estoy, como pediste Alucard-, él la miro unos instantes, con las manos entrelazadas en sus piernas alzó un poco la mirada para verla mejor -Nerta, ese no es tu nombre, te comportas muy inmadura, infantil e irritante, pero... pude ver que en tus ojos hay dolor, tristeza. No me incumbe la vida de personas extrañas como tú, pero tratándose de ti, haré una ligera excepción, estamos aquí por una "apuesta", así que comencemos con el pie derecho. Quizás hayas escuchado o leído algo respecto a mí- ella miró extrañada a aquel vampiro, no comprendía mucho lo que sucedía, -Solo te diré que alguna vez fui llamado Conde, pero tengo mis motivos para servir a los humanos, para ser sirviente de esta familia, soy el aquel llamada "Dracula", ¡Ah! esto no es apropiado de mí, pero no quiero tener problemas, y si logró que llevemos una relación amistosa, quizás funcioné mejor esto- ella miró esbozándose una pequeña sonrisa -Es un placer conocerlo, esta bien, mi nombre real es Elizabeth, hija de campesinos, en mi pasado mi familia fue asesinada, fui usada de prostituta, a lo cual ahora apreció mejor esta vida- él nosferatu miró a aquella vampira, entonces comprendió el porque esa actitud, aunque no le sorprendió la historia.
Él se levantó y se acercó a ella -El hecho de tener un pasado así, no es motivo suficiente para parecer una vagabunda, cambia esas prendas, además necesito que te comportes mejor, se que repito demasiado esto pero solo así te mantendrás con vida. Además- sonriendo -Quiero ver que tan capaz eres, sera interesante ver si puedes progresar-. Elizabeth asintió con la cabeza con una sonrisa retadora. -¡Ah! te veo muy segura, ya veremos si soportas vivir aquí- ya que él no quería tenerla mucho tiempo en la mansión, decidió buscar la forma de molestarla y que esta se fuera por su propia cuenta.
Elizabeth tomo la ropa y pidió permiso a Seras para tomarse una ducha en su baño, ella aceptó y salió de ahí. Preparó la tina, tomo una toalla y entró al baño. Alucard mientras tanto buscaba a Seras, ya que ella tenía el reporte de la última misión que cumplieron, buscó en las salas principales, en la biblioteca sin éxito, así que solo quedaba buscar en su habitación. Cuando Alucard entró, Elizabeth salia de su ducha portando solo la toalla cubriendo su cuerpo, su piel húmeda, algunas gotas de agua recorría su cuerpo, podía verse un cuerpo desarrollado de una mujer, Alucard no pudo evitar mirarla completamente, ella se percató de eso y molesta tomo una vasija de flores y se la lanzó a este -¡¿Qué no te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar?!-, el vampiro estaba algo distraído que recibió el golpe, sonrío sin pena alguna -Disculpa, pero te confundí con una prostituta- esto hizo enfurecer a Elizabeth y debido a que tenía cerca el ataúd de Seras, se la lanzó, a esto el vampiro dejo que le diera y salió de la habitación.
Elizabeth se vistió y pocos minutos después entró Seras agitada -¿Qué paso? ¿estas bien Elizabeth?- ella estaba enfurecida que no dijo palabra alguna y salió en busca del vampiro, al encontrarlo tan sonriente sobre la pared recargado, le dio una bofetada -¡Sabía que no debía decir nada de mi! ¡Menos a un imbécil como tú!- este sonrió y le miró -De nuevo disculpa, no era mi intención molestarte... bien, si lo era, pero te dije que no sería fácil residir aquí- ... -En ese caso matame bastardo, prefiero morir a ser insultada de esa manera- no pudo evitar llorar y salir deprisa de ahí, Alucard cambio su expresión, consideró que había exagerado un poco, pero ¿acaso no era eso lo que quería?, ¿molestarla?, pero por algo extraño se sentía mal, Seras estaba en la puerta y vio la breve discusión entre ellos, -Master, si tanto te molesta ella, solo dile que se vaya-, él la miro -Después veremos lo de tu ataúd- perdiéndose en las tinieblas que residía en el pasillo.
Encontró a Elizabeth en la sala, sentada en el sillón abrazando una almohada, parecía una niña pérdida y sola, ella lo miró molesta, así que Alucard se sentó junto a ella -Fui descortés al comportarme de tal forma, y pido me disculpes por tal actitud, esta vez el inmaduro fui yo- ella giro su mirada hacia un punto muerto, no quería verlo, él se acercó y tomo la mano de Elizabeth, ella giró un poco su cabeza para verlo, en ese momento sus miradas una vez mas se cruzaron, todo se detuvo una vez mas -Tu nombre es familiar para mí- dijo el vampiro sin dejar de mirarla -Lo dices por aquella que fue tu amada ¿cierto?, lo he leído en algunas obras- en un tono frío, se levanto pero no pudo avanzar, el vampiro no había soltado la mano de aquella -Tu piel, tu mano tan delicada y frágil...- ella arrebató su mano y se marcho de ahí. Alucard, movió ligeramente su cabeza -¿Qué demonios me sucede? Esto no es propio de mí...- dijo en voz baja mientras miraba sus manos.
Fin del capítulo III
Aaah, no había escrito nada respecto a esto, quizás mi historia este muy disparatada y rara, jajaja pero bueno, es una forma en la que he establecido este enlace de mi personaje y Alucard. Elizabeth no es mas que un personaje creado fuera de Hellsing, no tiene relación alguna con este pero gracias a algunas personas, decidí mostrar este fanfic que estuve escribiendo, espero que les guste, si no, aceptó críticas xD
