Un saludo cordial y muy atento para ustedes quienes continúan leyendo este fic! Muchas gracias por seguirlo capítulo a capítulo.
Capítulo 8: Un recuerdo desagradable.
Después de haber despertado de aquella cruel pesadilla, Ranma estaba nuevamente en su celda, habían pasado ya varias horas desde que estuvo encerrado en aquel sueño, pero aún seguía pensando en lo terrible que sería si algo como eso llegase a ocurrir. De pronto, escuchó que alguien se acercaba. Era Megumi, quien sosteniendo en su mano una jeringa se asomaba al otro lado de la reja para advertirle que nuevamente iba a inyectarle una sustancia que llamaba "suero inhibidor", con la cual estaba segura que él haría todo lo que sus instintos lo demandaran. Planeaba dormir todo su cerebro excepto su parte más primitiva, la que es capaz de cometer las mayores atrocidades. El muchacho por su parte, decía con firmeza que no sería tan fácil inyectarle aquella sustancia. En respuesta a eso, Megumi hizo que liberaran en la celda un gas para que lo sedara y así después tranquilamente poder inyectarle el suero. Ranma se arrojó al suelo y trató de no inhalar aquel gas, pero al parecer todos sus esfuerzos fueron inútiles, pues al cabo de un par de minutos yacía recostado en el piso totalmente inconsciente. La joven ordenó que abrieran la celda, se arrodilló junto a él y tomó su brazo dispuesta a inyectarlo.
Inesperadamente, Ranma abrió los ojos de golpe y sujetó la jeringa con su mano, milímetros antes de que Megumi clavara la aguja en una de sus venas, y sin perder más tiempo, rodó por el suelo apartándose de la joven hasta quedar fuera de la celda, rápidamente se puso de pie y cerró la reja, dejándola atrapada en el interior. Él chico respiró aliviado, pues había el riesgo de que al tocar la reja para cerrarla recibiera una poderosa descarga eléctrica, pero afortunadamente parecía que el mecanismo que controlaba dicha rejilla metálica le quitaba la carga eléctrica apenas se abría y permanecía así hasta que la cerraran.
Megumi no pudo hacer nada, tan solo miró lo que sucedía, llena de sorpresa y desconcierto.
Cuando ella había liberado aquel gas, por unos momentos Ranma se había sentido perdido, pues pensaba que en cualquier momento quedaría profundamente dormido y a merced de la chica. Sin embargo, al cabo del primer minuto se dio cuenta de que no le afectaba. Era la tercera vez que ella usaba la misma sustancia (aunque esta vez en forma de gas) y el cuerpo del joven Saotome había adquirido resistencia. Pensó rápidamente en cómo sacarle provecho a esto y se le ocurrió fingir que caía inconsciente a causa del gas, hasta que abrieran la celda. Ahí aprovecharía esa oportunidad para escapar.
Todo había salido tal como lo planeó e incluso mejor, puesto que hasta la chica había quedado encerrada, imposibilitada así de impedir su fuga.
Él la miró fijamente a los ojos por última vez, antes de dar media vuelta para enfrentarse a los dos ninjas que hacían guardia fuera de la celda y que al ver lo que había ocurrido se disponían a someterlo para evitar que escapara, pero Megumi les hizo una seña para que se detuvieran. Inmediatamente acataron la orden, enfundaron sus espadas y se quedaron inmóviles.
Al ver esto, el muchacho se sorprendió pero no dijo nada, ni atacó a los dos ninjas, no podía darse el lujo de perder el tiempo enfrascándose en una batalla intrascendente pues ellos habían desistido de atacarlo. Simplemente corrió buscando la salida. De repente, algo le sucedió, sintió que se le venía un fuerte mareo que lo hizo tambalearse y lo obligó a detenerse y recargarse en una pared para no caer. Los oídos empezaron a zumbarle.
Maldición, qué rayos me está pasando?!: pensó totalmente desconcertado. No comprendía lo que estaba sucediéndole en ese momento. Ciertamente había inhalado aquel gas durante dos minutos, pero estaba seguro de que no le había afectado en lo absoluto. Además, ni siquiera había permitido que Megumi le inyectara el suero inhibidor...entonces, que le ocurría?
No entendía absolutamente nada, solo sabía que estaba perdiendo tiempo valioso, así que con gran determinación reanudó la marcha, pero ya no fue capaz de correr. La vista se le hizo borrosa y notó que se le dificultaba mover las extremidades con normalidad. Parecía que su cuerpo estaba hecho de plomo, pues lo sentía muy pesado. La visión cada vez se le nublaba más. Ranma hacía un enorme esfuerzo por mantener los ojos abiertos. Avanzaba lentamente arrimado a la pared, con el pulso acelerado. El ruido de sus pasos resonaban con fuerza en su cerebro y lo perturbaban de sobremanera. Incluso las voces de los ninjas que conversaban unos metros detrás de él, le parecían extraordinariamente intensas e irreales.
Cada vez sus movimientos se ralentizaban más y más, hasta que ya no fue capaz de mantenerse de pie por más tiempo y cayó pesadamente al suelo. Pero su fortaleza y su orgullo no le permitían darse por vencido tan fácil. Ignorando todos los síntomas que lo aquejaban, apoyó sus manos en el suelo y se incorporó a medias. Tomó aire y ayudándose nuevamente de la pared consiguió reincorporarse, pero solo pudo mantenerse así por unos cuantos segundos, al cabo de los cuales se precipitó de nuevo contra el piso.
— Maldición! — dijo para sí, lleno de frustración al ver que no era capaz ni de permanecer de pie, mucho menos de caminar o correr. Sentía una gran desesperación al ver como su cuerpo no le respondía y como sus sentidos se apagaban lentamente. Su mente estaba enfocada en un único pensamiento: escapar, salir de allí para volver al lado de su prometida, de la mujer que tanto amaba. Ese era su único anhelo, que desgraciadamente no podría alcanzar, pues había fracasado en su intento por huir.
— A... ka ... ne — musitó Ranma antes de quedar completamente inconsciente.
Megumi se acercó lentamente y se quedó de pie junto a él. El rostro de la chica ya no reflejaba sorpresa ni desconcierto. Ahora había una sonrisa de triunfo en él.
Antes, cuando Ranma la dejó encerrada en la celda, había fingido desconcierto, puesto que en realidad ella ya había previsto que algo así sucedería. Hace mucho que se había percatado de que el muchacho se estaba volviendo resistente al sedante.
La primera vez que lo sedó, el joven durmió casi un día completo. La segunda vez, tan solo unos minutos. Allí Megumi descubrió que Ranma no era alguien común y corriente. Su cuerpo estaba desarrollando resistencia a esa sustancia y al paso que iba, la próxima vez probablemente ya no le causaría efecto alguno. Consciente de eso, ella mismo había preparado un narcótico más fuerte, que luego colocó en un dardo tan pequeño como el aguijón de una abeja.
No obstante, a pesar de todo eso, había decidido exponer a Ranma a la misma sustancia una vez más, para probar sus sospechas. Después de todo, si su teoría resultaba cierta, tenía como segunda opción el dardo con el nuevo somnífero. Y así sucedió, al joven Saotome no le afectó el gas, pero sí el dardo y a causa de ello ahora yacía tendido boca abajo sobre el frío y duro suelo de aquel sitio.
Megumi se arrodilló y paseó su mano por la parte posterior del muslo derecho del joven Saotome buscando algo. Luego, con sus dedos índice y medio extrajo un pequeño dardo que luego arrojó hacia un lado.
Después de que Ranma había cerrado la celda, justo cuando le dio la espalda a Megumi para encarar a los dos ninjas, la chica le había lanzado aquel diminuto dardo impregnado con el nuevo y más poderoso somnífero. Debido a la pequeñez del dardo y a que Ranma tenía toda su concentración puesta en los ninjas, él no sintió el momento en el que el dardo penetró su piel y se clavó en su muslo. Además, él ignoraba que habían cámaras y micrófonos que apuntaban tanto al interior como al exterior de la celda, por lo que para Megumi no era problema si quedaba encerrada, simplemente con ordenar que le abrieran, quienes vigilaban esas cámaras cumplirían de inmediato con su pedido.
Con sumo cuidado, la joven volteó el cuerpo de Ranma, y colocó la cabeza del chico sobre su regazo.
— Aaaay Ranma... sí que eres testarudo...muy testarudo — comentó Megumi al tiempo que pasaba una mano por el cabello azabache del joven — eres tan terco, tanto, que me enloqueces...
La chica retiró la mano del cabello de Ranma, y ahora empezó a acariciar suavemente el rostro del muchacho, mientras decía:
— No sabes lo mucho que me gustas... eres fuerte, atractivo... varonil.. cada cosa que haces, me hace desearte aún más...
Nunca había conocido a un hombre como él. Su sola presencia agitaba todos sus sentidos. El simple rose de sus manos con el rostro del chico le producía un éxtasis delicioso.
Los ojos de la chica miraron con intensidad el rostro del joven Saotome, y luego se fijaron en los labios del muchacho. En eso, sintió unas ganas imperiosas de besarlo. Así que acercó su rostro al de Ranma y lo besó. El contacto con los labios del joven la encendió de inmediato. Su corazón empezó a latir con fuerza. Un fuerte estremecimiento le recorrió toda la espalda y bajó hasta su zona más íntima. El deseo se apoderó de ella, poniéndola ansiosa, ya no podía esperar más, hoy Ranma tenía que ser suyo. Sí, hoy finalmente estaría en sus brazos. No quería desperdiciar más tiempo, así que se separó de los labios del joven, tomó la jeringa que contenía el suero inhibidor y se lo inyectó.
Ahora sí estaba convencida completamente de que Ranma calmaría ese deseo incontrolable, ese calor, esa pasión desbordante que se había apoderado de ella desde la primera vez que lo había besado. Megumi estaba segura de que esta vez obtendría todo de lo que deseaba del muchacho.
El suero inhibidor que le acababa de inyectar, había sido usado ya muchas veces en el pasado. En el periodo Sengoku, durante las guerras civiles, muchos clanes había usado esta sustancia en los ninjas que formaban parte de sus ejércitos. Cuando les inyectaban el suero, se convertían en animales, en bestias que carecían de cualquier tipo de razonamiento. Solo obedecían sus instintos. Eliminaban a todo aquel que se atrevía a retarlos o que levantaba su espada en contra de ellos. Aniquilaban a mujeres, niños, ancianos. Mataban a sangre fría a cualquiera que los atacara, incluso entre ellos surgían riñas. Sin importar de que edad fueran, violaban a toda mujer que veían. A su paso, solo dejaban muerte, destrucción y desolación. El efecto del suero duraba diez horas, al cabo de las cuales volvían a la normalidad, pero no recordaban nada de lo que habían hecho durante el tiempo que habían permanecido bajo los efectos de aquel terrible suero.
La joven Megumi ordenó a dos de sus ninjas que cargaran al joven Saotome y se lo llevaran a su habitación. Inmediatamente levantaron al muchacho y se encaminaron rumbo a la recámara de la joven, quien rápidamente se reincorporó y los siguió. Se notaba claramente en su rostro la ansiedad y la impaciencia, pero ya solo le restaba esperar unos cuantos minutos, hasta que pasara el efecto del dardo somnífero y despertara, convertido en el Ranma puramente instintivo, que cumpliría todos sus caprichos. Una sonrisa lasciva apareció en sus labios, de solo imaginar todo lo que haría con él.
En Nerima, Akane estaba ya de vuelta en casa después de haber terminado la jornada de estudios del día de hoy.
A la hora del almuerzo, en la mesa solo estaban las hermanas Tendo, puesto que Nodoka había ido al hospital a visitar a los patriarcas. Mientras almorzaban, alguien tocó a la puerta. Kasumi fue a ver quien era. Al instante regresó junto al doctor Toffu, que los saludó atentamente.
— Lamento ser tan inoportuno, no sabía que estaban almorzando, será mejor que regrese en otro momento.
— No, no se preocupe doctor, es más, siéntese, voy a servirle un poco — dijo Kasumi con la amabilidad que siempre la ha caracterizado.
— Oh! bueno, muchas gracias — contestó Toffu tomando asiento junto a Nabiki.
— Y qué lo trae por aquí? — preguntó Nabiki.
— Ah.. es que he tenido una semana ocupada y bueno, no había podido venir a preguntar si han tenido noticias de Ranma.
— No, todo sigue igual — el rostro de la menor de las Tendo se ensombreció.
— Ya veo — dijo Toffu con un tono de voz casi inexpresivo.
— Doctor, por qué luce tan calmado? Es como si...no sé, me da la impresión de que está como muy relajado — comentó Nabiki.
— Más bien creo que me veo cansado, y debe ser porque he tenido muchos pacientes últimamente — mintió Toffu, puesto que en verdad lucía bastante relajado, debido a que había tomado algunos calmantes para así mantenerse controlado ante la presencia de Kasumi y no cometer las locuras que acostumbraba hacer cada vez que la veía.
— Disculpen, yo me retiro — dijo Akane poniéndose de pie.
— Pero si no has probado bocado — señaló Kasumi. Todo el tiempo Akane había estado jugando con los palillos y no había comido nada.
— No tengo mucha hambre, tal vez luego — se excusó la joven y se marchó a su habitación.
— Vaya, sigue igual que en la mañana — acotó Nabiki.
— Desde que Ranma no está, hay días en que parece estar algo triste — dijo Kasumi, mirando el sitio donde Akane estaba sentada hace unos momentos.
— Seguro extraña mucho a su prometido — reflexionó Toffu.
— Aunque ella lo niega — dijo Nabiki sonriendo y haciendo un mohín con la nariz — dice que está así porque se siente culpable, pues a Ranma se lo llevó Megumi para vengarse de ella... pero nosotras creemos que en verdad Akane lo extraña y mucho.
— Ya veo... por cierto, cómo van con el dinero para el anuncio en la televisión y la recompensa que van a ofrecer?
— Excelente... ya casi terminamos de reunirlo — contestó Nabiki, luego con voz baja agregó — los chicos de la escuela mueren por Akane y harían lo que fuera por unas cuantas fotos de ella.
El doctor sonrió neviosamente, pues él también en una ocasión le había comprado a Nabiki un par de fotos de Kasumi. Sin embargo la sonrisa se le borró del rostro inmediatamente al ver la expresión que tenía la mayor de las Tendo.
— Esperemos que con la ayuda de la televisión, consigamos información del paradero de Ranma — dijo Kasumi con un deje de tristeza en la voz. Por lo general siempre se mostraba alegre y optimista, sin embargo, todo lo que había ocurrido últimamente, la tenía con el ánimo por los suelos. Y al igual que a todos en la casa, esta "calma" le era muy preocupante. Megumi no había aparecido por ahí de nuevo, pero presentían que en cualquier momento ella volvería a atacarlos. El miedo y la incertidumbre los tenían con el alma en un hilo.
— Si, así será, ya lo verás Kasumi... sin embargo, hay algo que no entiendo... por qué esa chica odia tanto a Akane, ustedes conocen la razón? — preguntó Toffu y apenas lo dijo, un silencio artificial se apoderó del lugar. Las hermanas se miraron con asombro. Sus rostros se llenaron de sorpresa y desconcierto.
El doctor se dio cuenta de que ellas sabían algo, pero al parecer no querían hablar de ello, así que para salir de aquella situación incómoda, Toffu intervino:
— No se preocupen, si no quieren decirme, está bien, ustedes deben tener...
— Es algo muy delicado — atinó a decir Kasumi y dejó escapar un suspiro — pero confiamos en usted y quizá incluso pueda ayudarnos.
— Gracias por la confianza y por supuesto, si en algo puedo ayudar, lo haré sin dudar
— Antes de nada, debe prometer que esto que va a escuchar no debe comentarlo con nadie — le indicó Naibiki.
— Entiendo, y les prometo que guardaré el secreto.
— Bien, creo que hay que comenzar mencionando la amistad que había entre Akane y Asakawa Megumi —Kasumi hizo una pausa — ellas solían ser muy buenas amigas, se conocían desde que eran muy pequeñas, como Megumi vivía en la casa de enfrente, ambas pasaban casi todo el tiempo juntas, jugaban, pasaban horas conversando y riendo...se llevaban de maravilla... así transcurrieron los años, hasta que un día Megumi llegó con la noticia de que ya tenía novio.
— Y ese fue el comienzo del fin de la amistad entre ellas — comentó Nabiki.
— Nunca conocimos al novio de Megumi, pero recuerdo que su nombre era Satoshi... Debido a aquel noviazgo, Megumi y Akane ya no compartían tanto tiempo como antes, poco a poco se fueron distanciando, hasta que un día algo realmente terrible sucedió — Kasumi se detuvo. Respiró hondo como tomando algo de fuerza para lo que venía y prosiguió con su relato:
— Un día, Akane llegó a casa con el cabello desaliñado, los ojos llenos de lágrimas, y con su uniforme manchado de sangre... — la voz de Kasumi se quebró y no pudo continuar. Unas cuantas lágrimas empezaron a derramar sus hermosos ojos. La joven hizo un gran esfuerzo para contener el llanto y seguir hablando—... le pregunté qué le había ocurrido, pero no me contestó, ni siquiera me miró, solo subió y se encerró en su cuarto...mi angustia fue tan grande que en ese momento no supe que hacer, me bloqueé por un rato... por suerte llegó Nabiki y me hizo reaccionar, y luego juntas subimos al cuarto de Akane e insistimos hasta que por fin nos abrió la puerta.
— Ahí nos contó lo que había sucedido — intervino Nabiki con cierta molestia en su tono de voz — ese cretino de Satoshi le había pedido una cita, pero Akane se había negado rotundamente. Sin embargo, había seguido insistiendo, cada vez de forma más agresiva, hasta el punto de tratar de besarla a la fuerza. Akane lo había golpeado y corrido alejándose de él... en ese momento de desesperación, en lugar de correr hacia acá, lo había hecho en dirección contraria, alejándose cada vez más de casa.
— Y el muy desgraciado, no se había dado por vencido, la había perseguido hasta alcanzarla, y someterla ... — la voz de Kasumi se quebró nuevamente. El doctor Toffu rápidamente la tomó la mano y la apretó en señal de apoyo. Eso no le habría sido posible hacer si no fuera por el coctel de pastillas calmantes que había tomado antes de venir. Al sentir el contacto de su mano con la del doctor, la mayor de las Tendo lo regresó a ver y le agradeció con la mirada.
Kasumi podía recordar claramente todo lo que Akane le había contado. En su mente estaba presente cada detalle que le había transmitido su hermana aquel oscuro día. La mayor de las Tendo, jamás olvidaría aquello y cada vez que lo recordaba, no podía evitar que su mente fuera asaltada con la imagen de Akane, angustiada, corriendo desesperada, tratando de huir de la presencia de aquel miserable:
— Déjame en paz! Ya te dije que no!
— Pues no voy a aceptar esa respuesta! Tu me gustas, me gustas mucho Akane — dijo Satoshi tomándole del brazo con fuerza.
Akane trataba de resistirse, pero el insistía:
— ¡No seas necia! Tú y yo estamos destinados a estar juntos.
— Deja de decir tonterías! Eres el novio de mi amiga y aún así te atreves a decir esas cosas?
— Me gustas...siempre has sido tú, desde que te vi por primera vez ...olvida a Megumi, esa chica es insignificante.
— Eres un monstruo! Por culpa tuya Megumi y yo ya no compartimos tanto tiempo como antes, pero las pocas veces que hemos platicado, ella siempre habla bien de ti... en cambio tu...
Akane luchó para soltarse, pero Satoshi la rodeó con los brazos sujetándola aún más fuerte.
— Ya no hablemos más de esa... tú y yo… podemos pasarlo tan bien!
Akane apartó la cara para evitar que le besara en los labios, pero la boca del chico se posó sobre su cuello. La menor de las Tendo sintió náuseas al notar la respiración caliente y húmeda de Satoshi en su piel.
—Hoy, quieras o no vas a cumplir mis deseos... —le susurró al oído.
—Eso no ocurrirá jamás!
— Tú vas a ser mía!
Una mezcla de deseo y odio inundó sus penetrantes ojos oscuros. Durante un instante Akane sintió un estremecimiento de verdadero pánico que le heló la sangre.
—¡Suéltame! —gritó aterrorizada por la amenaza que desprendía su mirada. Satoshi se acercó a sus labios, para tratar de besarla. Desesperada, Akane alzó la rodilla con fuerza y golpeó con ella su entrepierna. Él la soltó de inmediato y se dobló con las manos en sus partes. Ella se quedó un segundo inmóvil, viendo cómo se retorcía de dolor en el suelo.
Pensó en correr, pero estaba lejos de casa y seguramente Satoshi le daría alcance nuevamente. El callejón en el que se encontraba estaba desolado, no había nadie que la ayudara. Las lágrimas amenazaban en sus ojos, pero se obligó a ser fuerte. No podía permitirse flaquezas en un momento como aquel. Todos sus músculos estaban en tensión. No podía dejar que se recuperara de aquel golpe. Akane era fuerte y una gran artista marcial, pero Satoshi era dos años mayor que ella, practicaba varios deportes. Tenía una excelente condición física. Si ella se dejaba atrapar por él, estaba perdida.
—Maldita —Satoshi apretó los labios con rabia, mientras se reincorporaba.
Akane no esperó más y sin contemplaciones pateó la cara de Satoshi con tanta fuerza que le partió el labio y le reventó la nariz. La sangre caliente salpicó su uniforme. Un grito de dolor escapó de la garganta de aquel hombre, al tiempo que su mirada se nublaba de odio. Quiso ponerse de pie, pero antes de que lo hiciera, Akane giró sobre el suelo, y le dió otra fuerte patada. Satoshi escupió dos de sus dientes. Tenía la boca llena de sangre.
Akane le tomó de los cabellos y lo obligó a ponerse de pie. La chica sonrió con desdén y le propinó dos potentes golpes. El primero en la boca del estómago y el segundo en la mandíbula. Satoshi perdió el conocimiento al instante y cayó pesadamente al suelo.
Cuando Kasumi terminó de platicarle todo esto al doctor, un silencio artificial se apoderó del lugar. Toffu había quedado tan impresionado con aquella revelación, que no fue capaz de articular palabra alguna. Un buen rato tuvo que pasar para que finalmente reaccionara.
— No lo puedo creer...qué terrible...nunca, nunca imaginé que algo así le hubiese ocurrido a Akane — expresó Toffu muy indignado — y cuándo sucedió todo esto que me acaban de contar?
— Más o menos un año antes de que Ranma llegara a esta casa — señaló Nabiki.
— Sin embargo doctor, la cosa no termina ahí — agregó Kasumi, con cierto pesar en su voz.
— Qué quieres decir con eso? — preguntó intrigado Toffu.
— Al siguiente día de lo ocurrido, Megumi llegó gritando insultos y maldiciones en contra de Akane... yo me negué a dejarla pasar, pero no me hizo caso y entró hasta el cuarto de Akane— dijo Kasumi.
— Pero por qué estaba tan enfadada? — volvió a preguntar el doctor, sin entender lo que la mayor de las Tendo le decía, ya que era ilógico que Megumi estuviera molesta con Akane, siendo ella la víctima en todo esto.
— Porque Satoshi le había dicho a Megumi que desde que Akane lo conoció, lo había estado seduciendo y provocando y que él siempre la había rechazado y debido a eso, esta vez Akane lo había mandado golpear cansada de sus rechazos... puede creer el descaro de Satoshi? Decir que Akane lo seducía! Y para completar, luego de decirle semejante mentira, había terminado con Megumi, aduciendo que ponía fin a su relación porque no quería que por causa suya terminara la amistad que había entre ella y Akane — acotó Kasumi con molestia. A pesar de que había pasado ya tiempo de lo ocurrido, cada vez que recordaba eso, no podía evitar sentir una gran indignación y una enorme ira contra Satoshi.
— Megumi no nos dio oportunidad de explicar nada, cacheteó a Akane y luego se marchó jurando que algún día se vengaría de ella, por haberla traicionado... días después nos enteramos que Megumi se había mudado con sus padres...desde allí, no la habíamos vuelto a ver — agregó la mayor de las Tendo, concluyendo así su relato.
— Pero y luego, por qué no aclararon las cosas con ella? — quiso saber Toffu.
— En efecto, tratamos de hacerlo, pero no fue posible, ya que ese mismo día, Megumi se mudó con sus padres... y desde ahí no la habíamos vuelto a ver — explicó Nabiki.
— Y Satoshi? Lo denunciaron? Qué pasó con él?
— Si, lo denunciamos, pero las autoridades no pudieron hacer mucho, pues solo sabíamos su nombre, y que vivía en Tokio, nada más... fue como buscar una aguja en un pajar — se lamentó Kasumi. Todo lo que había hecho ese tipo había quedado impune.
— Vaya! Todo esto que me cuentan, casi no lo puedo creer... que terrible! Pobre Akane, aunque pudo ser peor — dijo Toffu, quien luego se quedó bastante pensativo. Algo daba vueltas por su cabeza.
— No sé por qué, pero el nombre de esa chica, Asakawa Megumi... parece que lo he visto o escuchado en algún lado...
— En serio? Dónde doctor?! — exclamó Kasumi algo ansiosa, pensando que tal vez había sido una de sus pacientes y él podría conocer donde vivía actualmente.
— Tranquila hermana, no te emociones, tal vez el doctor haya tenido un paciente que se llamaba igual... puede ser, no?
— No lo creo — contestó Toffu pensativo, al tiempo que se rascaba la barbilla. En vano intentaba recordar, pero nada relacionado con eso venía a su mente, pero estaba seguro de que no se trataba de un paciente suyo. Había visto ese nombre en algún sitio importante, en algo que le había llamado bastante la atención. Pero dónde? se preguntaba inútilmente.
— Asakawa Megumi...Asakawa Megumi — repetía el doctor.
— Acaso dijo Asakawa? Es ese el apellido de la muchacha que se llevó a Ranma?
Todos voltearon a ver, hacia el sitio de dónde provino aquella voz. Era Cologne, quien había entrado hasta el comedor.
— Lo siento, perdón por entrar así... golpeé varias veces la puerta y como no me contestaban, decidí entrar, pues creí que otra vez estaban teniendo problemas — se excusó la abuela de Shampoo levantando las manos.
— Disculpe usted señora, la plática nos absorbió y no prestamos atención a nada — respondió Kasumi apenada.
— Cuando estaba entrando, no pude evitar escuchar algo... el doctor dijo que el apellido de Megumi es Asakawa, verdad?— preguntó Cologne con un semblante serio.
— En efecto, su apellido es Asakawa... por qué? — inquirió Nabiki mirando fijamente a la anciana.
— Porque si esa tal Megumi pertenece a la familia Asakawa de la que yo he oído, entonces, creo que tengo una pista de dónde podría estar Ranma...
— De veras?!— exclamaron al unísono Kasumi, Nabiki y Toffu.
Varias horas después, muy lejos de allí, Ranma empezaba a despertar. No entendía porqué, pero sentía que había dormido profundamente como ningún otro día, desde que fue secuestrado. De pronto, sintió algo muy cálido junto a él. Movió su mano y palpó algo suave y redondo. Abrió los ojos y grande fue su sorpresa al ver a Megumi acostada junto a él. El chico retrocedió de golpe y cayó de la cama. El ruido que hizo al golpearse contra el piso, hizo que la joven despertara.
Ranma tenía los ojos muy abiertos por la impresión. Lo último que recordaba, era que lo habían dormido nuevamente, mientras intentaba escapar. Y ahora, despertaba en el cuarto de Megumi, acostado en su cama junto a ella, totalmente desnudo y con el cabello revuelto.
Qué rayos pasó?: se preguntaba el joven Saotome. Estaba muy desconcertado.
— Por qué tanto escándalo Ranma? — dijo Megumi incorporándose a medias y con los ojos entrecerrados. Ranma desvió la mirada, pues cuando la chica se levantó, la sábana que la cubría cayó, dejando a la vista la parte superior de su cuerpo desnudo.
— Después de una noche tan agitada y ya te despiertas, vaya que tienes gran resistencia — comentó Megumi divertida mirando al joven desnudo en el suelo. Rápidamente Ranma tomó un almohadón que estaba tirado cerca de él, y se cubrió.
— Qu...qué...que rayos pasó? — tartamudeó Ranma muy desconcertado.
— Pues, pasamos la noche juntos.
— Qu...qué quieres decir?
— Por fin, anoche me hiciste tuya...
— Pero qué tonterías dices! Yo no recuerdo nada! — vociferó el joven. Seguramente esta era una trampa de Megumi. De ninguna manera creería algo de lo que ella dijera.
— Que no recuerdes, no significa que no haya ocurrido... tu y yo tuvimos una noche llena de pasión... lo hicimos varias veces, hasta que quedamos rendidos de placer...
— No! Eso es imposible! Yo jamás... — replicó Ranma sin dar crédito a las palabras de la chica.
— Mira a tu alrededor, es evidente lo que pasó aquí...
Ranma se puso de pie. Sus ojos exploraron aquel lugar. La habitación estaba revuelta. Su ropa y la de Megumi, estaba tirada, esparcida en el piso.
— Olvidaste lo que hicimos porque estabas bajo los efectos del suero inhibidor.
El joven Saotome se sobresaltó al escuchar aquello. Ahora recordaba lo que le había advertido Megumi. Le iba a inyectar un suero que dejaría despierto solo su lado más instintivo, aquella parte de su cerebro que no razonaba. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al comprender la situación: no es que no había pasado nada, simplemente no recordaba lo que había sucedido debido al suero.
— No te estoy mintiendo Ranma, debes sentirlo, tu cuerpo sabe lo que hizo, verdad?
Esas palabras tensaron aún más al joven, pues tenía una sensación en el cuerpo, como si durante la noche hubiese realizado algún tipo de actividad física hasta quedar exhausto. Sin embargo, a pesar de todo esto, el chico se negaba a creerlo.
— No es cierto! De ninguna manera voy a creer lo que dices!
— Míralo tú mismo entonces... — le dijo Megumi señalando una enorme televisor de 52 pulgadas pantalla plana pegado a la pared de la habitación, justo frente a la cama — allí puse una cámara que seguramente grabó todo lo que pasó anoche... y en alta definición.
Del buró que estaba junto a la cama, la chica tomó un control remoto y la encendió. En un principio Ranma tuvo miedo de ver hacia allá, pero después trató de convencerse de que su temor era infundado.
Ja, maldita loca... todo esto tiene que ser un invento suyo, seguro espera a que yo no vea, pero lo haré, sí, lo haré y probaré que está mintiendo: pensó Ranma aunque no muy convencido. No podía negarlo, las palabras de Megumi le habían hecho dudar. Así que la única manera de asegurarse era viendo aquella supuesta grabación.
Cuando finalmente dirigió su mirada hacia la pantalla, sintió como si un balde de agua helada lo bañara de la cabeza a los pies. El joven abrió los ojos desmezuradamente y quedó paralizado, como en estado de shock. Durante un buen rato permaneció inmóvil, sin siquiera parpadear. Luego balbuceó:
— No... no puede ser.. ... que he hecho...
Bien, hasta aquí el capítulo ocho.
Megumi ha logrado convertirse en la primera mujer de Ranma. Cual será ahora su siguiente movimiento?
En Nerima parece que Cologne tiene una pista del paradero del joven. Si Akane lo encuentra, será Ranma capaz de confesarle lo ocurrido, o Megumi se le adelantará?
Muchas gracias por continuar leyendo este fic. Espero que les haya gustado este capítulo.
Agradecimientos a los reviews:
Znta: Hola! Cómo te ha ido? Espero que te encuentres muy bien. Gracias por continuar leyendo este fic. Ciertamente la actitud de Megumi ha dado pie para que se haga odiar desde el primer momento en que apareció en escena. Y ahora que ha conseguido de Ranma lo que tanto quería, seguramente la odiarás más y con toda razón, pues ha hecho que le chico traicione a su prometida. Si Akane se entera de esto, crees que lo entienda y lo perdone?
Gracias de nuevo por seguir pendiente de esta historia. Hasta el próximo capítulo.
Astrid Saotome: Saludos cordiales amiga! Efectivamente, habría sido muy cruel que y terrible para el pobre de Ranma se esa boda se hubiese dado realmente. Todo fue un sueño y sin embargo ahora la realidad está igual o peor. Me finalmente consiguió pasar la noche con Ranma ayudada por aquel suero. Parece que a fin de cuentas, todo lo que hizo el muchacho no sirvió de nada.
Muchas gracias por tu comentario. Hasta el próximo capítulo. Cuídate mucho!
Lacriza: Hola! Sin duda que habría sido una pena si Akane se hubiese casado con Ryoga. Ranma hubiese sufrido mucho aunque bueno, los problemas aún no terminan para él. La perseverancia de Megumi dio frutos y finalmente logró lo que tanto anhelaba.
Te agradezco mucho por seguir leyendo este fic y por dejar tu valiosa opinión. Pásala bien! Nos leemos en el próximo capítulo.
Nancyricoleon: Hola Nancy! parecía que Ranma conseguiría escapar de las garras de Megumi, pero al final no lo logró. Tal parece que por sí solo él no podrá salir de allí.
Gracias por continuar leyendo y por permitirme seguir contando con tu valiosa opinión. Hasta el próximo capítulo. Cuídate!
Amigo: Yo por mi parte debo confesar que quedé gratamente sorprendido con tu comentario. Ya tengo escrito algunos capítulos, y cuando leí tu review dije: que clase de poder tiene este chico? Esto debido a que como habrás visto al inicio de este capítulo, lo que escribiste en tu review fue casi exactamente lo que sucedió. Ranma fingió para ver si así sorprendía a Megumi con la guardia baja y lograba escapar. Sin embargo, ella al igual que tú, ya había previsto que sucedería esto y estaba preparada.
Muchas gracias por tu review. Nos leemos en el próximo capítulo. Pásala bien y cuídate mucho!
Ranma-k: Saludos cordiales amigo! Sí, a pesar de los rechazos de Ranma, Megumi sigue encaprichada con él. Y ahora por fin cumplió lo que tanto anhelaba desde que lo besó antes de raptarlo. Gracias por seguir enganchado con este fic y por tus comentarios. Nos leemos! Cuídate!
Elena 79: Un saludo afectuoso para tí, Elena! Gracias por continuar leyendo este fic, y por dejar un review con las impresiones y reacciones que te ha provocado esta historia. Seguramente después de leer este capítulo, habrás resuelto ya tu disyuntiva y ahora sí me odiarás por lo que sucedió entre Ranma y Megumi. A pesar de que ella se valió de aquel suero para conseguir pasar una apasionada noche con el joven Saotome, no deja de ser una traición y quién sabe como lo vaya a tomar el chico. Y cuando se entere Akane de eso? Qué crees que vaya a suceder?
Que tengas un excelente fin de semana! Pásala bien y nos leemos en la próxima actualización.
También un especial agradecimiento para Jacque Saotome por seguir esta historia y a Maxhika por seguirla y agregarla a su lista de historias favoritas. Gracias por la confianza. Me esforzaré para no defraudarlas a ustedes y a todos quienes invierten su valioso tiempo en leer este fic. De todo corazón espero que hayan pasado un momento agradable.
Y finalmente, mis agradecimientos también para quienes no comentan pero continúan leyendo este fic.
Les envío un fuerte abrazo, pásenla bien y nos vemos la próxima semana!
