Un saludo muy cordial para todos ustedes!


Capítulo 11: corazón enamorado.

Era ya cerca de las nueve treinta de la mañana y en el interior de su carpa, Ryoga terminaba de preparar un poco de café. Le habían obsequiado en uno de sus tantos viajes y hoy parecía el momento perfecto para usarlo pues prácticamente no había dormido nada la noche anterior.

— Qué hermosa eres... — murmuró mientras veía dormir plácidamente a Akane.

Siento haber tenido que hacer esto, pero era la única forma de evitar que vayas en aquel peligroso viaje, yo solo quiero protegerte... no se que sería de mi si algo malo te llegara a pasar: pensó Ryoga mientras lentamente se acercaba a la joven.

Se arrodilló para quedar más cerca de ella. No se cansaría nunca de mirarla, de admirar aquel bello rostro, angelical, esa belleza tan sublime que había capturado su atención desde el primer instante.

— Akane — el nombre de su amada escapó de sus temblorosos labios. Todo su cuerpo vibraba ante la proximidad de la dueña de su corazón y de sus pensamientos. Con suma lentitud, dirigió su mano trémula al cabello de Akane y peinó suavemente uno de sus mechones. Un poco dubitativo, acercó su rostro al de la joven Tendo. Embriagado por el olor de su piel, parecía que los labios de ella brillaban y lo invitaban a besarlos. El corazón de Ryoga empezó a latir con fuerza. Su boca estaba a milímetros de la de Akane. Por un momento, contuvo la respiración. Luego, muy despacio se acercó hasta rosar levemente los labios de la joven. Aquel simple rose de sus labios con los de ella, le provocó a Ryoga una agradable sensación, sintió como si una corriente eléctrica le recorriera el cuerpo haciéndolo estremecerse. Un fuerte deseo lo invadió, un deseo que lo impulsaba a profundizar más aquel beso, quería sentir, explorar con más detenimiento los labios de Akane. En eso, la joven Tendo se movió ligeramente, había comenzado a despertar. Al percatarse de ello, Ryoga se separó y se alejó rápido como un rayo.

Inmediatamente la chica se dio cuenta de que no estaba recostada en su cama y se sobresaltó. De golpe recordó que había alguien más detrás de ella en su habitación. Abrió los ojos y se incorporó como impulsada por un resorte.

— Ryoga? — preguntó llena de desconcierto al ver a su amigo mirándola expectante y con el rostro sonrojado.

— Ho..hola! — sonrió nerviosamente agitando su mano. Tenía el rostro sonrojado y estaba sorprendido de que haya despertado. Había golpeado un punto específico en la nuca de la joven, para que perdiera el sentido y durmiera toda la noche y gran parte del día.

— Qué hago aquí? Dónde estamos? Qué sucedió?

El joven guardó silencio. La conocía bien y sabía que seguramente se enfadaría con él por haberla sacado de su casa de esa manera, pero si le explicaba sus motivos, seguro lo entendería.

— Yo...yo lo siento Akane, pero... quería protegerte, por eso te traje aquí.

— Entonces, tu... — no hacía falta que dijera nada más. Akane lo comprendió todo, él era quien la había noqueado y raptado. Sin embargo, no había tiempo para reclamos. Por la claridad que venía desde afuera de la carpa, era evidente que ya había amanecido, pero no sabía que hora era exactamente, ni dónde se encontraba, así que de inmediato interrogó a Ryoga, pero éste se negó a contestar sus preguntas.

— Perdóname Akane, pero no puedo decirte en donde estamos, y tampoco puedo dejar que te marches — dijo Ryoga parándose frente a la salida.

—Quééé? Pero...qué rayos te pasa?! — la joven lo miró con el ceño fruncido al ver que él se negaba a responderle e incluso no le iba a permitir salir.

— Lo siento, pero no dejaré que arriesgues tu vida por Ranma, no de nuevo — el rostro de Ryoga se encogió en una mueca de tristeza al recordar como Akane había terminado por ayudar a su prometido, aquella vez en el monte Fénix. El chico sacudió la cabeza tratando de apartar aquel amargo recuerdo.

— Suficiente Ryoga, quítate! — la joven estaba empezando a enfadarse con la actitud del chico.

— Aunque te dejara ir, ya es muy tarde, estamos muy lejos de Nerima — le explicó esperando que al escuchar eso, ella dejara de insistir en irse o al menos se calmara un poco.

— Por qué? Por qué haces esto? — le preguntó Akane. La expresión de su rostro advertía la creciente molestia que la estaba invadiendo.

— Ya te lo dije, lo hago por tu bien...entiéndeme por favor! Yo solo quiero protegerte! — manifestó Ryoga, elevando el tono de su voz.

— Protegerme? Protegerme de qué?! — le dijo Akane indignada y muy irritada. Si había algo que le molestaba de sobremanera, era que tomaran decisiones por ella, como si no pudiera decidir por sí misma.

— No conoces el lugar al que pretendes ir! No sabes que peligros te esperan allá, nadie sabe! No arriesgues tu vida así solo por él, no te sientas obligada por aquel compromiso que te impusieron, deja que vayan los demás por Ranma.

— Tú no lo entiendes, no es solo por el compromiso — confesó la chica y de inmediato el rostro del joven se ensombreció. El corazón le dio un vuelco al escuchar aquellas palabras.

— Entonces, si no es por el compromiso, lo haces porque... porque...tú lo...lo a...mas? — Ryoga casi no fue capaz de terminar aquella frase. Le costaba decir eso que tanto temía.

— Qué dices! Cómo se te ocurre semejante cosa! Yo enamorada de él? No en esta vida...escucha bien Ryoga, a Ranma se lo llevaron por mi culpa, estaba herido porque me protegió de una muerte segura, quién sabe en qué condiciones esté ahora mismo...y tú, tú me pides que me quede en mi casa, tranquila y deje que los demás hagan lo que yo debo hacer?...Además, aunque no hubiese sido por mi culpa, igual iría porque es mi amigo...

El color le volvió al rostro de Ryoga que se había puesto pálido cuando pensó que Akane podría estar enamorada de Ranma. Qué tonto había sido al precipitarse y sacar semejante conclusión. Se recriminó mentalmente por ello, y se sintió estúpido. Ahora que lo pensaba con más detenimiento, y después de escuchar la explicación que Akane le había dado, comprendía que eso era imposible, que jamás sucedería. Si bien ya no peleaban como al inicio, ninguno de los dos había demostrado interés por el otro. En todo este tiempo que llevaban comprometidos, jamás se habían comportado como una pareja, así que a lo mucho, se podría decir que habían llegado a ser buenos amigos, pero nada más que eso.

Por su parte, Akane tenía una expresión de decepción en su rostro. Sus ojos miraron con tristeza a Ryoga, y con cierto pesar en su voz le dijo:

— Jamás esperé esto de ti, Ryoga... que fueras tan egoísta.

El chico se quedó sin palabras. Y se sintió mal por haber actuado de esa manera. Se había dejado abrumar por lo que escuchó de aquella fortaleza de los Asakawa, y debido a eso no había pensado bien las cosas. El temor se había apoderado de él y el simple hecho de pensar en que algo malo le pudiese ocurrir a la chica que tanto amaba, había nublado su pensamiento. Había olvidado que una de las cualidades de su adorada Akane, era la amabilidad. Sabía bien que ella siempre estaba preocupándose por los demás. Precisamente por eso y por muchas otras razones, es que estaba perdidamente enamorado de ella.

Mientras esto ocurría entre Akane y Ryoga, afuera, alguien se aproximaba a la carpa y una vez que estuvo frente a la puerta de la misma, gritó:

— Quien quiera que se encuentre allí dentro, salga ahora!

Estos gritos sacaron a Ryoga de sus pensamientos e inmediatamente abrió parcialmente el cierre de la puerta de la carpa y sacó la cabeza, para ver quien era la persona que gritaba de ese modo, haciendo tanto escándalo.

Se trataba de un oficial de policía que lo miraba con el ceño fruncido.

— Sucede algo, oficial? — preguntó Ryoga con voz temblorosa al ver la dura expresión que tenía el rostro del policía.

— Tú dime, muchachito, por qué rayos levantas una carpa donde está prohibido hacerlo!

— Qué? Pero cómo? Usted no puede prohibirme que acampe en medio del bosque — dijo Ryoga sin entender por qué aquel policía estaba tan molesto.

De repente, el oficial se echó a reír a carcajadas durante un buen rato, dejando muy desconcertado al chico. Cuando se calmó, lo miró divertido y dijo:

— En medio del bosque... jajajaja... mira bien, estás en medio... pero del parque central de Nerima, muchacho despistado.

— Dice que...estamos en Nerima?! — preguntó el chico incrédulo. Abrió completamente la puerta y salió para verlo con sus propios ojos. Akane lo siguió. Una vez fuera, ambos pudieron constatar que era verdad lo que el oficial decía.

— Sin duda es el parque de Nerima — señaló Akane y volviendo la mirada hacia Ryoga le dijo — no que estábamos muy lejos?

— Eso creí — contestó Ryoga, viendo un letrero a pocos metros delante de él que decía: NERIMA - PARQUE CENTRAL .

No puede ser! Qué tonto y despistado soy!: se recriminó Ryoga mentalmente mientras se llevaba las manos a la cabeza para tirar de sus cabellos. Había corrido sin parar toda la noche hasta cuando empezaba a amanecer; ahí se había detenido y levantado la carpa creyendo que estaba ya muy lejos de Nerima.

— Tú y tu novia, será mejor que levanten esta carpa y se marchen antes de que yo regrese! Por si no lo sabían, hoy en día existen los hoteles del amor... allá estarán más cómodos... vaya con estos jóvenes de hoy — comentó el policía moviendo la cabeza negativamente, para después dar vuelta y marcharse.

Akane y Ryoga se ruborizaron con aquel comentario. La mente del chico empezó a volar muy lejos imaginando lo feliz y dichoso que sería si Akane en realidad fuera su novia. Para cuando volvió a la realidad, descubrió que ella ya no estaba junto a él. Rápidamente miró hacia todos lados hasta que pudo divisar la silueta de la joven a lo lejos, así que sin perder más tiempo corrió hacia allá, la alcanzó y se paró en frente. La chica se detuvo de golpe y mirándolo de forma desafiante le preguntó:

— Qué? Vas a detenerme?

— No, no voy a detenerte, pero tampoco voy a dejar que vayas sola...yo...iré contigo.

El rostro de Akane se suavizó y asintió, aliviada de que Ryoga finalmente haya entrado en razón. Su corazón enamorado lo había obligado a actuar de forma equivocada, pero ahora ya todo estaba claro para él. Finalmente comprendía que no tenía derecho a detenerla, sin embargo sí tenía una obligación: protegerla. La seguiría a donde fuera, para cuidarla y protegerla. Aunque sabía que Akane era bastante fuerte, no podía dejarla sola, no estaría tranquilo sabiendo lo peligroso que podía resultar aquel viaje.

— Aunque la amistad entre Ranma y yo, ya no es la misma, te ayudaré en lo que pueda para rescatarlo y traerlo de vuelta sano y salvo — añadió Ryoga.

— Qué quieres decir con que su amistad ya no es la misma? — inquirió Akane intrigada. Había notado cierta tensión en la voz del chico cuando mencionó lo de su amistad con Ranma.

Sin embargo, Ryoga no le contestó. Dirigió su mirada hacia el cielo y se quedó mirándolo durante unos segundos. Prácticamente siempre estaba viajando de un lugar a otro y había adquirido la habilidad de determinar la hora con tan solo mirar la posición del sol.

— Aún no son las diez, será mejor que nos apresuremos si queremos llegar a tiempo — comentó el muchacho, eludiendo así la pregunta de la chica, a la vez que empezaba a caminar e iba a acelerar el paso cuando Akane lo llamó.

— Espera Ryoga... es por aquí — dijo, señalando con el pulgar en dirección contraria a la que el joven había tomado.

— Aaaaah...ssssí...lo sé, es solo que creí escuchar algo por acá, pero seguramente fue una ardilla o algún animal pequeño — mintió el chico.

Akane entrecerró los ojos. No había creído nada de lo que él había dicho, pues ella sabía bien lo "bueno" que era el sentido de orientación de su amigo.

— Aaah — contestó la joven Tendo, mirándolo con cara de "te creo para que no sufras".

Ajeno a eso, Ryoga le dedicó una sonrisa en respuesta. De repente, una idea cruzó por su cabeza: sabía que de los dos, él era el más veloz y como Akane deseaba llegar lo más rápido posible al dojo, se le había ocurrido pedirle que le permitiera llevarla en sus brazos, para así acortar camino por las techos de las casas y llegar mucho más rápido. Tenía la excusa perfecta para tenerla al menos por unos momentos muy cerca de él. Lentamente caminó hacia donde estaba su amada y con voz temblorosa y la mirada clavada en el suelo dijo:

— Debemos llegar rápido al dojo, así qué, bueno, yo... — titubeó buscando las palabras adecuadas y calló, sin encontrar la forma de decirlo. En eso, escuchó una voz lejana:

— Qué pasa Ryoga? Vienes o no?

El chico levantó la vista y sorprendido vio que la joven estaba ya a casi cincuenta metros de distancia.

— Espérame por favor Akaneee! — exclamó Ryoga corriendo a toda prisa.

Cerca de allí, en casa de los Tendo, ya todos estaban reunidos esperando al doctor Toffu quien había dicho que llegaría con una buseta en la cual podrían ir juntos hasta el muelle Takeshiba. Y en efecto a las nueve y treinta, el doctor llegó manejando una buseta amarilla alquilada. Saludó con todos, y se extrañó al no ver a Akane.

— Y Akane? Dónde está?

— No sé, hoy se levantó muy temprano... cuando fui a despertarla ella ya había salido, e incluso su cama ya estaba arreglada... supongo ha de ver ido a correr, pero es extraño, sabía bien que usted iba a venir a esta hora, así que ya debería haber vuelto hace rato — dijo Kasumi.

— Suban todos, y esperemos cinco minutos más, si en ese tiempo Akane no viene, pues tendremos que partir sin ella — sentenció el doctor. Tanto él como Kasumi mostraban preocupación por la menor de las Tendo. Sin embargo, él ahora nada podría hacer por ella. Ya la había dado su palabra al dueño de la embarcación, además las chicas por nada de este mundo le iban a permitir retrasar más el viaje a la isla de los Asakawa. Si algo malo había sucedido con Akane, Kasumi y Nabiki tendrían que arreglárselas solas, al menos hasta que él volviera o hasta que dieran de alta a Soun, Genma y Happosai, quienes seguramente dentro de un par de días más ya estarían fuera del hospital.

— No tiene caso esperar más, ella no va a venir, jamás le ha interesado Ranma, al menos no tanto como a mí, que soy su prometida — dijo Ukyo.

— Su prometida? Pero que tonterías dices, chica espátula! Yo soy la única prometida de Ranma! — rebatió Shampoo.

— Sí, claro, sin duda que tú eres la única... pero la única boba! Pues él jamás se casará contigo! El me elegirá a mí! — le replicó Ukyo.

— Qué ilusas son, par de tontas! Ninguna de ustedes está al nivel de Ranma, así que ya dejen de alucinar... yo, Kodachi Kuno me convertiré en su esposa, entiéndalo de una buena vez!

Las tres chicas se miraron con furia. Shampoo y Ukyo se pusieron en posición de pelea; ésta última tomo la gran espátula que portaba en su espalda. Por su parte, Kodachi empezó a agitar sus listones.

— Esperen! Esperen por favor! — exclamo Toffu suplicante — si van a pelear háganlo lejos de la buseta, por favor... yo debo responder por ella, y si la destruyen, tendré que reponerla y con lo que gano mensualmente, pagar una nueva seguramente me tomaría unos quince años.

Entretanto, lejos de allí, Ranma permanecía en la celda a la que Megumi lo había confinado. Se encontraba recostado boca arriba sobre el suelo, inmóvil, indefenso, como estatua de un gladiador vencido, con los brazos cayendo flojos a los costados de su cuerpo. Tenía la mirada perdida en el infinito y una expresión de dolor y tristeza profunda en el rostro. El chico parecía no ser el mismo. Aquel joven de fortaleza increíble, de reflejos tan rápidos como el relámpago, ahora lucía como una persona totalmente diferente. Parecía imposible que aquel hombre audaz, orgulloso, estuviera ahora como frágil muñeco, incapaz de defenderse, a merced absoluta de su captora.

Las paredes de la celda se encargaban de quitarle energía constantemente y la mantenían lo más baja posible (esto era monitoreado por equipos especiales, pues si el nivel de energía de Ranma llegaba a caer más allá de cierto límite, él moriría irremediablemente). Estaba tan débil que debía hacer enormes esfuerzos para cambiar de posición y no permanecer acostado del mismo lado. Cosas como: comer, ducharse, no podía hacerlas por sí mismo, así que lo alimentaban por medio de inyecciones y sueros que le suministraban diariamente. En un inicio Megumi personalmente había querido alimentarlo dándole de comer como si fuese un niño pequeño, pero Ranma se había negado a probar bocado alguno. Sin embargo, no había podido evitar que ella lo duchara. Todos los días, muy temprano en la mañana, la joven iba a la celda y ordenaba que desactivaran la absorción de energía durante los minutos que tardaba en bañarlo. Ahí aprovechaba para acariciarlo y besarlo cuanto quería.
Un día, mientras lo bañaba, al verlo así, desnudo, débil, totalmente indefenso, incapaz de poner resistencia, por un instante Megumi había pensado en hacerlo suyo. Bastaba con estimularlo un poco y podría hacer con él lo que quisiera, pero no era así como deseaba tenerlo. Lo que ella quería es que el respondiera a sus caricias con la misma intensidad con que ella lo acariciaba, que la besara con el mismo deseo y con la misma pasión con que ella lo hacía. No, no quería tenerlo a la fuerza, pues si así lo hubiese querido, desde un inicio lo habría amenazado con matar a su madre o a la misma Akane si no aceptaba satisfacer todos sus caprichos y sus más bajas pasiones. Sin embargo, ahora estaba estancada. En su afán de doblegarlo había llegado a un punto desde el cual ya no podía avanzar más. Por ello era imperativo echar a andar su nuevo plan, pero esta vez, llevarlo a cabo no solo dependía de ella, así que no le quedaba otra cosa más que esperar, esperar pacientemente.

Mientras, frente a la casa de los Tendo, Toffu estaba a punto de encender la buseta. Ya habían pasado los cinco minutos, así que las chicas estaban impacientes por salir rumbo al muelle y lo presionaban, insistiendo una y otra vez para que se pusiera en marcha. Por más que Kuno había suplicado que esperara un poco más, los otros jóvenes no querían permanecer ahí ni un minuto más. De pronto, Toffu escuchó una voz conocida.

— Espereeeee doctooor! — Akane llegó gritando desde lejos.

Inmediatamente Toffu se bajó y abrió la puerta de la buseta. Akane lo saludó atentamente, no así Ryoga, quien tan solo agitó una mano en señal de saludo, ni siquiera lo miró. No le quitaba los ojos de encima a su amada. Todo el trayecto desde el parque hasta el dojo había permanecido detrás de ella, mirando como el perfecto cuerpo de la chica se movía al correr, viendo como esa hermosa cabellera azulada se agitaba debido a la vertiginosa velocidad a la que avanzaba. Estaba extasiado por aquella visión celestial y muy sorprendido también. Había estado a punto de pedirle que le dejara cargarla en brazos pues el creía que era mucho más veloz, sin embargo, después de esto le quedaba claro que ella fácilmente podía seguirle el paso. Ella había llegado saltando por los techos de las casas corriendo velozmente a la par de él.

Vaya! Akane...mi Akane, no sabía que habías mejorado tanto, y eso que entrenaste conmigo un solo día! Soy un excelente maestro sin duda, y tu una excelente alumna y artista marcial! dijo el chico para sí, sonriente y orgulloso de estar enamorado de una chica como ella, tan hermosa, tan...única. Ignoraba por completo cuanto realmente ella había entrenado estas últimas semanas.

— Qué pasó hermana? En dónde te metiste? — la interrogó Kasumi mientras le entregaba una pequeña maleta con algo de ropa.

— Perdón, es que me encontré con Ryoga en el parque — contestó Akane, luego dirigió su mirada hacia Toffu y agregó— por cierto, el también viene con nosotros, no hay problema?

— No, para nada, suban, hay mucho espacio y vamos ya, que el tiempo apremia — acotó Toffu.

— Sí! — respondieron en coro Akane y Ryoga.

— Estamos con el tiempo justo, pues el barco zarpará a las diez en punto y nos tomará cerca de media hora llegar al muelle Takeshiba, eso esperando que no haya tráfico — señaló el doctor.

Afortunadamente la mayoría del trayecto estuvo libre de embotellamientos y gracias a eso lograron llegar solo cinco minutos después de la hora pactada. Cuando todos descendieron de la buseta, Toffu los condujo hasta el sitio en donde había acordado encontrarse con el padre de su amigo, el dueño de la embarcación y del circo. En aquel lugar, alguien lo esperaba. Era un hombre de estatura baja, pero bastante corpulento. El poco cabello que le quedaba en la cabeza era de color blanco, que brillaba a la luz del sol.

— Buen día doctor, creí que de último momento se había arrepentido — comentó aquel hombre, mientras agitaba su mano y sonreía amablemente.

— Lamento el retraso señor Hirayama, pero es que había mucho tráfico — se disculpó Toffu. Luego, presentó a todos los que iban a viajar junto a él: Nodoka, Cologne, Shampoo, Mousse, Ukyo, Kodachi, Kuno, Akane y Ryoga.

Una vez hechas las presentaciones, todos siguieron a Hirayama, quien les mostró el barco en el que iban a viajar. La embarcación no era demasiado grande, más bien de tamaño mediano, eso sí, era bastante peculiar pues tenía varios dibujos de animales salvajes estampados en el casco, y sujetada en la proa, la enorme cabeza de un león, hecha del mismo material del casco. Además, contaba con dos motores independientes que usaban el diésel como combustible para mover dos grandes y poderosas hélices, las que a su vez impulsaban a la embarcación a gran velocidad a través del océano.

Justo cuando se disponían a abordar, como solía pasar cuando se juntaban todos ellos, encontraron un pretexto para armar pleito. Hirayama los miró al inicio con cara de sorpresa y algo de desconcierto, luego sonrió.

— Esos chicos, les veo un futuro prometedor— comentó aquel buen hombre.

— De veras lo cree? — preguntó Toffu incrédulo.

— Sí, un gran futuro...pero en mi circo, mira qué gran espectáculo han montado... se ve que tienen mucho potencial — Hirayama y Toffu se echaron a reír mientras veían el alboroto que causaban los chicos (excepto Nodoka, Akane y Ryoga quienes se mantuvieron al margen). Pero cuando empezaron a destrozar parte del muelle, la risa se les borró de inmediato. En eso, alguien se paró frente a Hirayama y le dijo:

— Capitán ya está todo listo.

— Ya te he dicho que no me digas así, tan solo Hirayama.

— Entendido capit...perdón... señor Hirayama — habló el joven atropelladamente.

— Mira, te presento, él es el doctor Toffu, quien hace varios años salvó la vida de mi hijo.

— Mucho gusto doctor, yo soy Aono Masaru.

— También es un gusto, Masaru... puedo llamarte así? O prefieres...

— Así está bien — sonrió amablemente el chico— bueno, me retiro, iré a hecharle una última revisada al barco.

— Parece un buen muchacho — comentó el doctor mientras lo veía abordar la embarcación.

— Sí, llegó hace un par de días buscando trabajo... y aunque aún le faltan algunos meses para cumplir la mayoría de edad, lo acogí pues al parecer no tiene a nadie más en este mundo, así que bueno, no podía negarme, además...es excelente manejando las dagas, jejejeje... al fin tendré un número con dagas en mi circo... se volverá aún más famoso!

— Bien por ti, Hirayama — sonrió Toffu.

Al cabo de un rato, las cosas se calmaron, y los chicos de Nerima dejaron de pelear. Hirayama y Toffu los hicieron abordar rápidamente, antes de que alguna autoridad portuaria los detuviera y los hiciera cargo de los daños causados al muelle, eso sin contar con que seguramente les echarían varias horas de trabajo comunitario.

En el interior del barco, ya estaba todo el personal del circo y todas las cosas e implementos necesarios para su trabajo, combustible y demás provisiones para el viaje de ida y vuelta que los aguardaba. Hirayama observó el mapa durante unos minutos y luego dijo:

— Mmmm... según veo, la isla de los Asakawa está a poco más de mil kilómetros de Tokio, así que yo estimo que llegar nos tomará alrededor de día y medio.

— Bien, en marcha entonces — pidió Toffu. Hirayama asintió y antes de partir, preguntó por última vez:

— Todos a bordo?

— Sííí ! — respondieron en coro la tripulación, Toffu y sus acompañantes.

— Bien, entonces eleven anclas y fijen rumbo a la isla de los Asakawa!


Por fin, Toffu y sus amigos junto con Hirayama y su tripulación han zarpado y se dirigen a la isla de los Asakawa. Conseguirán llegar a dicho lugar? Se reencontraran los jóvenes prometidos? O Megumi y su cómplice, Masaru lo impedirán?

Agradecimientos a los reviews:
Mil gracias por continuar pendientes de este fic y por dedicar parte de su tiempo en leerlo y gracias también por dejar sus comentarios y las impresiones que les ha causado el capítulo.

Astrid Saotome: Saludos cordiales mi muy estimada amiga!
Como habrás descubierto con la lectura de este capítulo, de los dos sospechosos que mencionaste, fue Ryoga finalmente quien la secuestró, pero no lo hizo con malas intenciones, sino más bien para protegerla. Eso sí, aunque sus intenciones fueron buenas y lo hizo pensando en el bienestar de la chica, no justifican el que la haya raptado, pero bueno, Akane lo perdonó y por fortuna, llegó a tiempo; un poco más y se quedaba, pues Toffu estaba a punto de marcharse (no podía esperar más tiempo, pues si lo hacía, seguro las chicas lo linchaban al pobre doctor)
Gracias por permitirme conocer tu opinión y gracias también por tu apoyo.
Pásala muy bien! Nos leemos en el siguiente capítulo.

Serena Tsukino: Un saludo cordial y muy atento para ti, querida amiga!
Afortunadamente fue Ryoga quien secuestró a Akane, pues quien sabe lo que Megumi le hubiese hecho, si ella hubiese caído en sus manos y no en las del joven Hibiki. Y bueno, aún no se sabe que plan tiene en mente, pero viniendo de ella, definitivamente no será nada bueno.
Muchas gracias por continuar leyendo este fic y por tus reviews. Agradezco enormemente tu apoyo y sinceramente espero este capítulo también te haya gustado.
Te envío un fuerte abrazo. Cuídate mucho! Nos leemos la próxima semana.

Znta: Saludos cordiales! Espero que te encuentres muy bien!
Tienes toda la razón. Es descabellado lo que hace Megumi solo por un chico. Aparentemente tiene una obsesión enfermiza con Ranma, está tan encaprichada con él, que de cierta manera ha dejado algo de lado su venganza contra Akane. En cuanto a su plan, bueno, todavía sigue siendo una incógnita, tampoco se sabe que papel desempeñará Masaru, pero seguramente que traerán más problemas a los jóvenes prometidos.
Muchas gracias por continuar leyendo este fic y por tus valiosos comentarios. De verdad, mil gracias. Nos leemos en el siguiente capítulo. Cuídate!

Amigo: Un atento saludo para tí!
Por suerte fue Ryoga quien la secuestró, y digo por suerte, porque quien sabe lo que le habría hecho Megumi si hubiese caído en sus manos. Si a Ranma, quien supuestamente le gusta mucho, le ha hecho pasar por tanto, peor a Akane, a la que tanto odia y desprecia con todo su ser.
En cuanto a Megumi, ciertamente que la muerte de sus padres fue determinante, sin embargo hay algo más, algo que terminó de trastornarla. Claro, todavía no se ha mencionado nada sobre eso, pero tal como dices, ya estamos prácticamente a mitad de camino y seguramente pronto se sabrá qué más le ocurrió. En fin, no te preocupes por los spoilers, yo más bien te agradezco por continuar leyendo y por tus comentarios. Gracias de verdad, y espero seguir contando con tu opinión.
Hasta el siguiente capítulo. Que tengas una buena semana!

Nancyricoleon: Un saludo cordial para ti, Nancy! Cómo has estado?
Cierto, casi siempre alguien termina secuestrando a Akane y por lo general el culpable de eso es Ranma; esta vez no fue la excepción, pues de cierta forma por él fue que secuestraron a la chica. Ella estaba tan ensimismada pensando en él, que no se percató de la presencia de Ryoga. En fin, logró llegar a tiempo, puesto que Toffu estaba a punto de marcharse, y es que ya no podía esperar más. Si lo hacía, probablemente las auto-proclamadas prometidas de Ranma lo habrían linchado al pobre.
Muchas gracias por seguir pendiente de este fic y por tus comentarios. Cuídate mucho! Nos leemos en el siguiente capítulo.

Euridice Hibiki: Saludos cordiales amiga! Muchas gracias por dedicar parte de tu valioso tiempo a leer este fic.
No cabe la menor duda de que Megumi no está en sus cavales. Tiene una fijación enfermiza por Ranma y aunque por ahora no ha podido conseguir nada más de él, ya tiene un nuevo plan para doblegarlo, solo que debe esperar, pues no depende únicamente de ella el que se lleve a cabo, y bueno, paciencia es lo que más tiene; prueba de ello es todo el tiempo que esperó para regresar a Nerima y vengarse de Akane.
Por otra parte, en cuanto a Ryoga, como habrás leído, él se embarcó junto a la joven Tendo y está dispuesto a ayudarla a rescatar a Ranma. Sin embargo, ha dicho que su amistad con él ya no es la misma, pero no quiso explicar el motivo por el cual afirma eso.
Gracias por tu review. Hasta la próxima semana. Cuídate mucho!

Un agradecimiento también para pancho. pancho.7, por seguir esta historia. Gracias y ojalá este capítulo haya sido de tu agrado.

También, agradezco enormemente a todos quienes aunque no comentan, siguen pendientes de cada capítulo de esta historia.

Bueno, amigas, amigos, gracias por acompañarme en un capítulo más de este fic. Cuídense mucho y nos vemos la próxima semana!