Hola queridas amigas y estimados amigos! Cómo les ha ido? Espero que la estén pasando excelente y que todo les esté yendo de maravilla.
Capítulo 15: recuerdos dolorosos.
Diez minutos habían pasado desde que Ukyo había llegado hasta donde Ryoga, guiada por Mousse, quien bajo su forma maldita de Jusenkyo lo había ubicado desde del aire. Ahora ya todos se encontraban reunidos en la cubierta de la embarcación esperando a que la gente del circo terminara de subir todas las cosas que habían llevado hasta el patio central de la fortaleza para dar la función. Por un lado, los chicos de Nerima y en el otro extremo de cubierta, Hirayama interrogaba a Masaru visiblemente preocupado, pues Toffu le había comentado que cuando llegaron, los encontraron a él y a Cologne inconscientes.
— Qué sucedió? De verdad estás bien? No estás herido? — preguntaba Hirayama desesperado. Cuando se alteraba se comportaba igual o peor que Soun Tendo.
— Yo estoy bien, de veras, no se preocupe.
— Pero cómo no me voy a preocupar! Dime... qué fue lo que pasó?
— Bueno, yo estaba junto con la señora Cologne en el bote, de acuerdo al plan del doctor Toffu, cuando de pronto mi visión empezó a hacerse borrosa, me dio un fuerte mareo y luego perdí el conocimiento — mintió Masaru, pues solo Cologne había caído inconsciente.
Oculto bajo la manga de su sudadera, sujeto a la cara interior de su antebrazo, Masaru tenía un pequeño tanque (de dos centímetros de ancho y veinte de largo), el cual contenía un gas somnífero poderoso. Lo había liberado poco después de que quedara a solas con Cologne. Aquel gas resultó indetectable aún para la astuta anciana, quien cayó víctima del mismo en pocos segundos, no así Masaru, que a pesar de haberlo inhalado no fue afectado, pues él era totalmente inmune a dicho gas. En seguida le quitó el viejo mapa y lo cambió por una hoja en blanco, pero que lucía igual de avejentado que el mapa original y como estaba enrollado nadie se iba a dar cuenta, siempre y cuando no lo abrieran, y de eso él tendría que encargarse. Luego se marchó hacia la habitación de Megumi, le entregó el mapa original y después de que ella lo echara de allí, regresó con Cologne y se tendió junto a ella fingiendo estar dormido profundamente, igual que la anciana.
Minutos después, cuando Toffu y los demás llegaron y los vieron así, intentaron despertarlos. Masaru aparentó empezar a recobrar el sentido y fingiendo sobresalto y preocupación, revisó él mismo el mapa que estaba en manos de Cologne para que nadie más lo abriera y se diera cuenta de que era falso. Todos se extrañaron de que no les hubieran lastimado ni robado nada, pero no era el momento para buscar explicaciones. Si no había pasado nada más allá de que los drogaron, entonces no tenían por qué seguirle dando vueltas al asunto.
— Tal como Toffu dice, es bastante raro lo que les sucedió...revisaste el mapa? Tal vez lo cambiaron, quizá ese era el objetivo — señaló Hirayama.
— Sí lo revisé y descuide, no lo robaron ni lo cambiaron — volvió a mentir Masaru, mostrando absoluta calma.
— Bien muchacho, no quiero atormentarte con más preguntas...será mejor que vayas a descansar — dijo Hirayama al tiempo que le palmoteaba suavemente la espalda — parece que tu cuerpo joven te permitió reponerte más rápido de lo que sea que hayan usado para dormirlos, mira que Cologne aún sigue inconsciente y según Toffu parece que seguirá así unas cuantas horas más.
— Sí, tuve mucha suerte, aunque todavía me duele un poco la cabeza — Masaru seguía con sus embustes, mostrando una seguridad absoluta, como si lo que dijese fuera simplemente y nada más que la verdad.
— Ya vete a tu camarote y descansa.
El chico se dio vuelta para retirarse, pero se detuvo de golpe y se giró nuevamente para preguntarle algo a Hirayama.
— Señor, y si nos hubiesen robado el mapa, sin él, usted podría llegar hasta esta isla, digo, en caso de que necesitáramos volver?
— Por supuesto, la mayor parte del trayecto es el mismo que he venido recorriendo durante años para llegar a las islas Ogasawara, así que aun sin el mapa, me sería fácil volver a esta isla... y eso sin contar con la memoria fotográfica de Toffu, basta con que vea algo una vez para que se le quede grabado en la mente — aseveró el dueño del barco.
— Ya veo, así que él también sabe cómo llegar... y la señora Cologne?
— Pues, la verdad, no sé... pero por qué me preguntas todo esto?
— Ah! Solo por curiosidad... bueno, me retiro, hasta mañana señor.
— Que descanses!
Mientras tanto, en otra parte de la cubierta, los chicos de Nerima se encontraban de pie formando un círculo alrededor de Nodoka y su hijo. Akane miraba con tristeza el estado en el que se encontraba su prometido. Ahora que ya todo estaba en calma y que ya no se encontraban en aquel calabozo poco iluminado, la chica pudo verlo claramente. Ranma llevaba un traje de mallas negras, ajustado al cuerpo, lo cual permitía apreciar su condición actual. Su cuerpo antes vigoroso y fuerte, ahora estaba delgado y débil. Además, tenía el cabello revuelto y el rostro demacrado. Su mirada azul como el agua, que siempre lucía brillante y llena de vida, hoy se veía apagada, como inmersa en la profundidad de su mente... mente que ahora mismo estaba atormentada por el peso de la traición que había cometido en contra de su prometida.
— Gracias... muchas gracias doctor Toffu, Akane.. gracias a todos por ayudarme a recuperar a mi hijo — agradeció sinceramente Nodoka, con lágrimas en los ojos. Estaba muy emocionada porque todo había salido bien y por fin tenía nuevamente a su lado a Ranma.
— No hay de qué... lo importante es que nadie resultó herido y Ranma está de vuelta — sonrió el doctor complacido de que su plan hubiese resultado.
Nodoka volteó a ver al joven Saotome, esperando a que él también interviniera y les agradeciera a todos, sin embargo, no pronunció palabra alguna. Simplemente permanecía de pie, con la cabeza gacha y la mirada perdida.
— Vamos, di algo, hijo — le susurró la señora al oído. Esto sacó a Ranma de su ensimismamiento y la miró confundido. No sabía que es lo que su madre quería que dijese, pues hasta el momento había estado totalmente ajeno a lo que sucedía.
— No vas a agradecerles a tus amigos? — añadió Nodoka quedamente. El chico finalmente lo entendió y después de lanzarles una fugaz mirada, hizo una reverencia, a la vez que con voz inexpresiva decía:
— Gracias.
— Nos debes una — expresó Kuno. Mousse asintió, apoyando al relámpago azul. Ryoga no dijo nada, ni siquiera lo miró.
— Haría cualquiera cosa por ti, Ranma mi amor — dijo Kodachi agitando sus características cintas de gimnasia y corriendo hacia él.
— Ahora si podrás tener una cita conmigo — señaló Shampoo interponiéndose en el camino de la rosa negra, quien la miró furiosa.
— Has perdido mucho peso Ranma así que apenas lleguemos tendrás que comer doble ración de okonomiyakis diariamente hasta que te recuperes.
— Pasa por mi tienda, Ranma, allí si hay comida de verdad — dijo Shampoo. Ukyo frunció el ceño ante el comentario de la amazona.
— Ja! Esas porquerías que preparan ustedes no le servirán de nada, mejor ven a mi casa, allí tendrás a disposición todo un banquete — dijo Kodachi y luego se echó a reír de la forma en que solo ella sabía hacerlo.
— Para tu información, mis fideos son muy nutritivos — comentó la joven china.
Así empezó una nueva pelea. Al parecer, aún después de haberse enfrentado a esos ninjas en la isla, todavía les quedaba mucha energía.
Ranma por su parte, las ignoró por completo y se alejó de allí cabizbajo. Allá en la celda, cuando había abrazado a Akane, una enorme felicidad lo había embargado, haciendo que olvidara aquel terrible pecado que había cometido. Pero después de aquel instante mágico, su pesar y congoja habían vuelto y cada vez se volvían más fuertes.
Akane notó este extraño comportamiento en el chico, así que lo siguió y le preguntó:
— Estás bien?
— Sí — contestó, pero sin voltear, pues no podía mirarla a los ojos. Notaba preocupación en el tono de voz de la chica, y eso lo hacía sentir aún peor, pues sabía que después de lo que había hecho, no merecía ningún tipo de atención o preocupación y menos de parte de su prometida.
Debe estar muy cansado, y afectado, después de haber pasado todo esto tiempo encerrado en esa horrible celda: pensó la chica.
— Si quieres descansar, usa el camarote de tu madre, es el segundo de la derecha — le dijo la joven Tendo.
Ranma no dijo nada más. Caminó lentamente, con los movimientos de un autómata y bajó hasta donde estaban los camarotes. Akane lo siguió con la mirada hasta que se perdió de vista. Estaba algo preocupada, sin embargo confiaba en que pronto Ranma recuperaría sus energías, su ánimo y volvería a ser el mismo de antes.
Una vez que entró al camarote de Nodoka, cerró la puerta y se sentó en el suelo, con la espalda recargada en la pared. Allí, solo, con la cabeza gacha y la mirada perdida en algún punto en el piso, lloró en silencio, mientras en su mente maldecía su desdichada suerte. Jamás había derramado lágrimas por nada ni por nadie; al menos, no recordaba haber llorado tanto por algo. Pero ahora, simplemente las lágrimas escapaban de sus ojos sin que él pudiera hacer algo por contenerlas. La enorme tristeza, mezclada con la furia que sentía en ese instante, hacían inútiles todos sus esfuerzos por evitar que siguieran saliendo.
Y pensar que poco antes de acostarse con Megumi había tomado la decisión de declararse a Akane. Cuantas ilusiones se había hecho! Solo el sabía lo ansioso que había estado por salir de aquella celda y volver al lado de su prometida para poner en práctica lo que había decidido. Y ahora... ahora que estaba nuevamente junto a ella, ya nada de eso podría ser. Con su traición, todo se había venido abajo. Ya no podía seguir al lado de Akane. No merecía estar ni un segundo más a su lado. Debía marcharse, pero antes, tenía que decirle la verdad. Era su obligación, después de haberla traicionado era lo menos que podía hacer.
Mientras, en la fortaleza, alguien se aproximaba a la habitación de Megumi. En el interior de ésta, la chica estaba tan absorta en sus pensamientos, que no escuchó las innumerables veces que tocaron a su puerta. A causa de ello, quien la buscaba tuvo que abrirla y entrar sin su autorización.
Era Kanori quien la buscaba, y cuando entró y vio a Megumi tendida sobre la cama, semidesnuda y acurrucada en posición fetal, la expresión en el rostro de la anciana cambió del enfado a la preocupación. La buscaba para reclamarle sobre un asunto muy delicado, pero ahora que la veía así, se había angustiado y mucho.
— Megumi... qué te sucede? Estás bien?
La voz de Kanori la sacó de golpe de su mente. Inmediatamente se levantó y la miró con el ceño fruncido. La chica había estado sumida en una gran tristeza y confusión, pero al ver como la anciana había irrumpido en su alcoba, su molestia superó a cualquier otro sentimiento que tenía en ese momento.
— Cómo rayos te atreves a entrar a mi cuarto sin mi permiso! — le reclamó Megumi.
— Bueno, toqué varias veces y como no contestaste, decidí entrar... te encuentras bien?
— Eso a ti no te importa.
— Sí me importa y mucho, sabes lo importante que eres para mí.
— Hum! No me vengas con tonterías y dime más bien, a qué viniste?
— De acuerdo, quería hablar contigo de algo realmente importante, pero antes, podrías vestirte? — inquirió Kanori mirando el pecho desnudo de la joven — no sé por qué, pero siempre que entro te encuentro desnuda o semidesnuda.
— Será porque siempre entras a mi cuarto sin tocar — contestó Megumi al tiempo que se colocaba la chaqueta que Masaru se la había quitado.
— Qué? Pero esta vez yo si...
— Ya, ya! De qué querías hablar?
— Quería preguntarte algo... por qué permitiste que se llevaran a Ranma? Esta era la oportunidad de atrapar a esa maldita y a sus amigos, la oportunidad perfecta para consumar tu venganza, pero tú...tú les dejaste hacer todo cuanto querían, hasta les facilitaste el trabajo.
Megumi la fulminó con la mirada.
— Sí — continuó Kanori — me enteré que ordenaste quitar la electricidad de la celda y además, retiraste a todos los guardias... por qué? Por qué lo hiciste?
Inesperadamente, Megumi relajó la expresión de su rostro y sonriente contestó:
— Lo hice para divertirme.
— Divertirte?
— Sí, no te imaginas lo divertido que fue ver como se esforzaban por rescatar a Ranma... los muy tontos no sabían que yo estaba viendo todo a través de las cámaras de seguridad...jajajaja...no sabes lo divertido que fue ver como peleaban con dos maniquíes pensando que eran guardias de verdad...jajajaja...idiotas!
La anciana miró a Megumi con gesto interrogante. Estaba anonadada, desconcertada, tanto, que no fue capaz de articular palabra alguna. Se quedó inmóvil, pensando en que tal vez la chica había perdido la cordura.
Megumi estalló en carcajadas al ver la cara que había puesto.
— Pero no solamente lo hice por diversión...no lo entiendes verdad? Ja! Eres muy lenta Kanori... — dijo la joven — tenía que dejar que se lo llevaran, no me quedaba más alternativa, no podía seguir manteniendo a Ranma en esas condiciones, su salud estaba empezando a deteriorase...ni siquiera podía inyectarle nuevamente el suero inhibidor, pues hubiese sido muy peligroso, ya ves, si consciente estuvo a punto de matarse y llevarme con él al otro mundo...en fin, debido a eso fue necesario un cambio de estrategia, un nuevo plan, el cual inicia precisamente con el regreso de Ranma a Nerima, para que después él vuelva a mí, por su propia cuenta.
— Dices que el volverá? Pero cómo? — inquirió Kanori.
Megumi no dijo nada. Solo se limitó a sonreír, mientras pensaba:
Pronto Ranma, muy pronto estarás nuevamente a mi lado, sí, esta vez tú serás quien vendrá a mí, volverás por tu propia voluntad... y ahí, la estúpida de Akane y el resto de idiotas verán que todos los esfuerzos que hicieron para "rescatarte" fueron inútiles, todo el ridículo plan que elaboraron no habrá servido de nada.
— No puedo creerlo Megumi — dijo Kanori con pesar — creí que lo que más deseabas en este mundo era vengarte de la tal Akane, pero por ese capricho que tienes por Ranma, dejaste pasar la oportunidad de hacerle pagar por todo lo que te ha hecho... de verdad, no lo entiendo, acaso... acaso ya olvidaste todo lo que has sufrido por causa de esa infeliz?
Al escuchar esto, el rostro de la chica se encogió en una mueca de rabia y miró a Kanori con furia asesina.
— Olvidar? No digas estupideces, vieja senil! Y mejor lárgate! Antes de que te de una paliza por haber enviado esa docena de ninjas que por poco y echan por tierra mis planes.
La anciana tembló al ver a la chica tan furibunda. Sabía que si quería seguir respirando, tendría que abandonar el cuarto ahora que le estaba dando la oportunidad de hacerlo, después, saldría pero con los pies por delante.
Una vez que Kanori se marchó, Megumi apretó los puños con tanta fuerza, que las uñas se le clavaron en las palmas, las cuales empezaron a sangrar. Los ojos de la chica reflejaban odio, odio en su máxima expresión. Cómo se había atrevido a decirle semejante cosa? Olvidar? Sí, como si eso fuese posible! Jamás podría olvidar todo eso que le había sucedido, especialmente aquel día, aquel oscuro y fatídico día en que prácticamente lo había perdido todo: a su novio, a su más grande amiga y a sus padres.
La noche anterior a ese día, Megumi y su novio Satoshi, habían acordado encontrarse en un conocido karaoke de Tokio, pero él jamás llegó. Lo esperó durante dos horas, al cabo de las cuales decidió ir a buscarlo a su departamento. No estaba muy lejos de allí, así que tardó solo unos minutos en llegar. Estaba bastante molesta porque la había dejado plantada así que golpeó la puerta violentamente, pero el enojo se le esfumó al instante y estuvo a punto de gritar horrorizada cuando la puerta se abrió y vio el estado tan deplorable en el que se encontraba Satoshi. Tenía el rostro hinchado, desfigurado, con múltiples hematomas causados por los golpes que había recibido de parte de Akane, un enorme parche cubría totalmente su nariz fracturada.
Angustiada y al borde de las lágrimas, la joven lo interrogó, necesitaba saber qué le había sucedido. Pero el chico no podía hablar, por varias razones. Había perdido dos de sus dientes (los incisivos frontales del maxilar superior). Además, tenía la mandíbula desencajada, por lo cual llevaba una venda que pasaba por encima de la parte superior de la cabeza y por debajo de la mandíbula (el médico le había advertido que no abriera la boca mucho durante al menos seis semanas). A pesar de los anestésicos que le habían dado, el dolor que sentía era terrible, así que no podía articular palabra alguna, pues el más mínimo movimiento le resultaba increíblemente doloroso. Debido a ello, se vio obligado a escribir en una hoja las respuestas a las preguntas de su novia.
No obstante, escribió solo lo que a él le convenía, no lo que verdaderamente había pasado. Le dijo que estaba así de golpeado debido a que Akane había enviado a varios de sus amigos para que lo golpearan brutalmente. Megumi quedó enormemente desconcertada con ello, pues se preguntaba: por qué razón Akane haría algo así? Entonces, Satoshi decidió escribir toda la "verdad": le "confesó" que Akane lo llevaba acosando desde hace mucho, proponiéndole divertirse juntos, pasar innumerables noches de pasión a espaldas de ella, pero que él siempre se había negado y la había rechazado, dejándole en claro que ya tenía novia y que jamás la iba a traicionar. Por eso, Akane había montado en cólera y para hacerle pagar por todos y cada uno de sus desaires, había mandado que lo golpearan.
Megumi guardó silencio, hasta asimilar todo lo que su novio acababa de revelarle. Cómo Akane había sido capaz de hacerle algo así? La conocía prácticamente de toda la vida o al menos eso había creído, hasta hoy que finalmente se daba cuenta de lo vil y traicionera que era en realidad...Akane, a quien consideraba su mejor amiga, su hermana de corazón, la había apuñalado por la espalda. En ese momento, todo el cariño y el gran aprecio que sentía por ella se convirtieron en odio, en un odio profundo. Poseída por una enorme ira, solo comparable con el odio que sentía, abandonó el departamento de Satoshi y se fue directo a su casa. Eran cerca de las nueve de la noche y sus padres, preocupados estaban a punto de salir a buscarla cuando finalmente la vieron llegar, pero ella ni siquiera los miró, mucho menos saludó. Pasó de largo hasta la cocina, donde tomó el cuchillo más grande, el cual si no lo enterraba en el pecho de Akane, lo usaría para destrozarle su cara de hipócrita. Afortunadamente sus padres la detuvieron antes de que cometiera semejante locura. Sin embargo, a la mañana siguiente se levantó muy temprano dispuesta a encarar a su ahora enemiga. Tan solo tenía que cruzar la calle para llegar a casa de los Tendo, pero antes de que lo hiciera, su madre la interceptó para entregarle una carta, la cual estaba dirigida a ella. De mala gana Megumi la abrió y cuando leyó su contenido, se quedó inmóvil. Su bello rostro adquirió una expresión de tristeza, dolor y furia.
Aquella carta la había escrito Satoshi. Allí daba por terminada su relación, argumentando que se sentía culpable por causar problemas entre dos grandes y entrañables amigas, le decía que no quería arruinar una amistad de años y que por eso lo mejor era terminar y despedirse para siempre. Sin embargo, en realidad se despedía porque tenía planeado desaparecer de Tokio, temiendo que Akane lo hubiese denunciado ante las autoridades. Megumi conocía su apellido y la dirección de su departamento, por lo que si ella le había platicado eso a la joven Tendo, la policía seguramente no tardaba en llegar a apresarlo por intento de violación y a una menor de edad. No podía correr ese riesgo, así que debía huir no sin antes arruinar la amistad entre las chicas, cosa que ya lo había logrado.
Luego de haber leído esa carta, Megumi se quedó en medio de un predicamento. No sabía si cruzar la calle y acabar con la arpía que tenía como vecina o dirigirse al departamento de Satoshi y convencerlo de que no ponga fin a su relación. Al final optó por lo segundo, sin embargo, tenía que descargar algo de su furia con Akane, esta vez brevemente, ya después tendría el tiempo suficiente para hacerle pagar por su traición. De esa manera se acercó a casa de los Tendo, golpeó y pateó la puerta al tiempo que gritaba insultos en contra de Akane. Ante tal escándalo, Kasumi salió para intentar calmarla, pero la chica no le prestó atención y entró como centella buscando su ex amiga, empujando a la mayor de las Tendo que había intentado detenerla. La peli azul estaba abandonado su cuarto cuando Megumi la abordó, y sin dejar de insultarla y echarle maldiciones, la cacheteó en repetidas ocasiones. Akane, aún afectada por lo que le había pasado con Satoshi el día anterior y sorprendida por la actitud de Megumi, no fue capaz de reaccionar, no pudo defenderse ni decir palabra alguna. Una vez hecho esto, la joven se retiró, pero antes, juró que regresaría para vengarse de ella. Regresó a su casa, se puso el uniforme de la escuela Furinkan y como todas las mañanas, su padre la fue a dejar antes de ir al trabajo. No obstante, la chica no ingresó al establecimiento educativo. Corriendo a todo lo que daban sus piernas llegó a la estación del bus que lo dejaría en pleno centro de Tokio, a un par de calles nada más, de donde vivía su novio. Su prioridad ahora era encontrarlo y hablar sobre lo que le había escrito en la carta. Pero cuando llegó al departamento de Satoshi, se sorprendió al ver la puerta abierta. Ella sabía que ese día él tenía clases en la universidad desde el mediodía por lo cual él se levantaba bastante tarde. Desconcertada, se apresuró a entrar y cuando lo hizo, el corazón le dio un vuelco al ver que el lugar estaba vacío. Satoshi se había marchado, quién sabe a dónde.
Desesperada y con el alma en un hilo, Megumi salió a buscarlo. Lo buscó en todas las estaciones de autobuses, pero fue inútil, en vano recorrió una y otra vez las principales calles de Tokio, no había rastros de su ahora ex novio. Totalmente exhausta, volvió al departamento que ahora estaba desolado y allí, se dejó caer y estalló en llanto. Dentro de tres días iban a cumplir tres meses de novios. Se había hecho muchas ilusiones, imaginando que él la sorprendería con algo especial para celebrar este suceso tan importante para ella, que amaba tanto Satoshi, quizá incluso más que a su propia vida, de hecho, él era su vida misma. Sin él a su lado, sentía que nada valía la pena, que nada tenía sentido. Solo junto a él era feliz, se sentía amada. Satoshi era el oasis en el desierto de soledad de su vida, pues sus padres casi nunca le prestaban atención. Salían temprano al trabajo y regresaban en la noche, jamás tenían tiempo para ella. Gracias a Akane y a Satoshi, no se sentía tan vacía, pero ahora, su gran amor, su primer amor, la había abandonado todo por culpa de la que por tantos años había sido su más grande amiga, Akane, a quien ahora despreciaba con toda las fuerzas de su corazón.
Lloró sin parar durante mucho rato, hasta que finalmente, en medio de aquel cuarto vacío, se quedó profundamente dormida, rendida de tanto llorar. Las horas pasaron y la noche hizo acto de presencia. En casa de Megumi, sus padres estaban desesperados al ver que ella no llegaba. Terriblemente angustiados y preocupados, salieron en su búsqueda. Afortunadamente sabían el lugar en donde vivía el novio de su hija, al menos a eso sí le habían prestado atención cuando les platicó la chica, así que por ahí empezarían a buscarla.
Cuando llegaron, la encontraron aún recostada en el suelo, boca arriba, con los ojos terriblemente hinchados y enrojecidos. Tenía la mirada perdida en algún punto en el techo del departamento. La llamaron varias veces, pero ella no les contestó. Seguía inmóvil, sumida en lo más profundo de su mente y de los recuerdos que había hecho junto a Satoshi. Luego de verificar que estaba bien (al menos físicamente), su padre la cargó en brazos, la subió a su auto y la depositó en el asiento trasero, para luego conducir de vuelta a casa. De pronto, la joven salió de su trance y reaccionó inquieta al no verse en el departamento de Satoshi. Su madre, que iba adelante junto a su esposo se quitó el cinturón de seguridad y volteó para tratar de calmarla, pero le fue imposible. Megumi estaba como enloquecida, histérica, totalmente fuera de sí. Empezó a lanzar golpes y patadas al aire, al tiempo que gritaba exigiendo que la regresaran al departamento o que se detuvieran. Su padre se negó rotundamente. Ante esto, inesperadamente, desde atrás Megumi pasó sus brazos por el cuello de su padre y apretó con fuerza, tratando de ahorcarlo para que detuviera el auto. Su madre intervino y los tres empezaron a forcejear. Así estuvieron unos segundos, hasta que la señora logró empujar a Megumi de vuelta al asiento de atrás, pero fue demasiado tarde, pues ya se habían pasado al carril contrario. Los padres de Megumi vieron horrorizados como otro automóvil se les venía encima. Aquel auto venía a gran velocidad, por lo que su conductor no pudo hacer nada para evitar el choque. La madre de Megumi, debido a que se había quitado el cinturón de seguridad, salió disparada a través del parabrisas del automóvil, muriendo al instante. Su esposo y el conductor del otro auto también perecieron y sus cuerpos destrozados quedaron atrapados entre los fierros retorcidos de los autos. La chica milagrosamente sobrevivió, tan solo resultó con heridas menores. Aún estaba aturdida por el terrible impacto, todo el cuerpo le temblaba, sentía los labios secos y la saliva acidificada. Lentamente bajó del auto y el cuadro con el que se encontró la hizo llevarse las manos a la boca. Su madre estaba a casi diez metros de distancia, tendida en el suelo, en medio de un gran charco de sangre. Volteó a ver a su padre y sintió que el corazón se le detenía. El hombre había sido decapitado y su cuerpo inerte estaba atrapado y confundido entre los fierros. En ese instante, la chica sintió que una daga helada penetraba hasta lo más profundo de sus entrañas y la paralizaba. Con sus dedos crispados intentó arrancarse los cabellos pero solo consiguió lastimarse el rostro. Quiso gritar, pero su voz quedó ahogada. La herida de su espíritu era tan profunda y dolorosa que no le permitió emitir sonido alguno. Finalmente quedó inmóvil, con los ojos desorbitados y con un rictus de dolor en el rostro.
Cuando vino la ambulancia, la llevaron al hospital para verificar si no tenía heridas internas. Afortunadamente estaba ilesa. Sí, físicamente estaba bien, pero mental y emocionalmente estaba tan o más destrozada que las víctimas de aquel espantoso accidente y aquellas heridas difícilmente llegarían a sanar. En el hospital, tuvieron que sedarla varias veces para evitar que se quitara la vida. Presa de una rabia enloquecedora y de un dolor insoportable en su corazón, quería matarse. La culpa, el remordimiento la abrumaban y enloquecían. Se golpeaba la cabeza contra las paredes una y otra vez buscando la muerte. Hasta que finalmente llegó su abuelo, Asakawa Showtaro y contrató ayuda psicológica para la joven. Después de varias sesiones, el psicólogo logró sacarle algo de lo cual Showtaro se valió para quitarle a la chica sus tendencias suicidas, algo para motivarla a seguir viviendo: Akane. Le dijo que debía entender una sola cosa, que la culpable de todo esto no era ella, sino Akane y que debía vivir para vengarse de ella y hacerle pagar por todo lo que le había sucedido. Con eso, Megumi dejó de intentar quitarse la vida. Gracias a las palabras de su abuelo, se convenció de que la única culpable de toda esta tragedia era Akane, ella había matado a sus padres y la había apartado de su gran amor, Satoshi. El odio, el desprecio, la furia, el rencor que sentía hacia la menor de las Tendo, creció aún más y movida por esos sentimientos se hizo una promesa: vengarse de ella, destruirla lentamente y antes de matarla, en frente de ella, acabaría uno a uno con todos y cada uno de sus familiares, amigos, con todos quienes la rodeaban.
Luego de hacerse esa promesa, se marchó con su abuelo a la isla en la cual vivía. Éste, la dejó bajo la tutela de diez de sus mejores ninjas, para que la entrenaran y la convirtieran en una mortífera guerrera, para que después, ella pueda consumar su venganza con sus propias manos. Pero Showtaro no contaba con los bajos instintos de aquellos hombres, quienes no habían visto una mujer desde hace varios años y al tener a la joven Megumi a su completa disposición, la pasión y el deseo contenido durante mucho tiempo se desataron en ellos. Un día, ya no fueron capaces de contener sus impulsos y la violaron. Se turnaron para poseerla una y otra vez, y cuando se sintieron satisfechos, la amenazaron con matarla si se atrevía a decirle algo a su abuelo. Le aseguraron que antes de que ellos fueran ejecutados por el anciano, ella moriría. La chica no tuvo más remedio que obedecer. No deseaba morir, no hasta que Akane pagara por todo el mal que había causado. De esa forma, Megumi tuvo que soportar y dejar que los ninjas abusaran de ella. Lo hicieron durante casi dos semanas hasta que alguien los descubrió... Masaru.
Aquel joven ya llevaba viviendo algunos años en la fortaleza. Asakawa Showtaro lo había rescatado de las calles, cuando el chico apenas era un niño de no más de seis años, que se dedicaba a robar para tener algún alimento que llevarse a la boca. Lo había llevado a la isla y permitido que entrenara con los ninjas que vivían allí. Sorprendentemente en poco tiempo había adquirido una gran habilidad en el manejo de armas como: dagas, kunai, shuriken. Era letal con ellas y poseía una puntería perfecta. Sin embargo, no era muy bueno en el combate cuerpo a cuerpo. Aún tenía mucho por aprender en ese aspecto. Consciente de sus falencias, se esforzaba y entrenaba hasta muy entrada la noche. Pero antes de retirarse a dormir, gustaba de pasear por la fortaleza. Un día, en uno de esos paseos nocturnos, escuchó gemidos y voces que venían de uno de los campos de entrenamiento de la fortaleza. Llevado por la curiosidad, fue hasta aquel sitio y lo que vio le causó una enorme indignación. Se llenó de furia y sin pensarlo dos veces, intervino, dispuesto a salvar a Megumi. Se enfrentó solo y desarmado contra diez ninjas de élite y sucedió lo inevitable, fue fácilmente derrotado. Pero el chico no se dio por vencido y aún después de haber recibido una gran paliza, se reincorporó. Por un momento, pensó en huir y pedir ayuda, pero no podía abandonar a la chica, no la iba a dejar ni un segundo más en manos de esos asquerosos libidinosos, así que echando mano de su máxima velocidad, llegó hasta donde se encontraba Megumi, recostada, boca arriba, desnuda, con los ojos cerrados y con las piernas abiertas. Una vez que estuvo junto a ella, se arrojó encima y la abrazó, aferrándose con toda su fuerza. Los ninjas lo golpearon brutalmente para que se apartara, pero él se mantuvo firme y no la soltó. De esa manera Masaru evitó que los tipos continuaran forzándola, pero estaba a punto de desmayarse a causa de los golpes que recibía. Megumi permanecía con los ojos cerrados fuertemente y en su rostro tenía una expresión de angustia y de dolor. Masaru, a punto de desfallecer, alcanzó a ver que junto a la chica había un intercomunicador. Solo los ninjas de élite, los de más alto rango lo portaban, seguramente a alguno de ellos se le había caído mientras abusaba de la joven. Masaru, en un rápido movimiento tomó el aparato y pidió refuerzos a la zona B-E5 (clave referente al campo de entrenamiento número cinco del sector B de la fortaleza).
Al percatarse de esto, los diez ninjas huyeron despavoridos, pues sabían lo que les esperaba como castigo, pero los refuerzos llegaron en cuestión de segundos, los capturaron y llevaron ante la presencia de Asakawa Showtaro. Masaru le contó todo lo que había sucedido. El anciano, poseído de una infinita rabia, los condenó al mayor de los castigos. Primero, los diez ninjas fueron castrados y luego llevados al nivel más bajo de los calabozos de la fortaleza, donde serían recluidos y torturados todos los días por el resto de sus vidas. Para ello serían azotados con un sinnúmero de látigos. Tenían de varios tipos: largos, cortos, hechos de cuero, de cadenas, e incluso habían algunos con bolitas de piedra o metal en las puntas. Cada uno lastimaba y laceraba la piel más que otro. Así, cada día eran azotados y golpeados pero cuidando de que no murieran en el proceso. Les dejaban unas horas así, flagelados, con la piel sangrante y después les curaban las heridas, para al siguiente día volverlos a torturar. Había veces en que las heridas eran tan terribles que para que no murieran, los dejaban recuperarse uno o dos días, al cabo de los cuales volvían a ser azotados. Los lamentos de estos ninjas era lo que Akane había escuchado cuando estuvo en los calabozos buscando a Ranma. No eran fantasmas ni espíritus. Eran estos sujetos despreciables que se quejaban del insoportable y constante dolor que debían sufrir diariamente por violadores.
Megumi por su parte, fue llevada con el equipo médico de ninjas, en ese entonces encabezado por Kanori (la única mujer que vivía en aquella isla). Allí, le practicaron varios exámenes, solo para descubrir lo que Showtaro tanto temía, su nieta estaba embarazada. La líder del equipo médico le advirtió lo riesgoso que sería llevar a cabo este embarazo debido a que Megumi era demasiado joven como para convertirse en madre, con certeza conllevaría un sinnúmero de complicaciones, así que lo mejor era hacerla abortar. Sin embargo, el anciano se negó rotundamente a quitarle la vida a una criatura inocente y sin más, le comunicó la noticia a su nieta. Esto la altero de sobremanera, se puso histérica, gritaba a todo pulmón que no deseaba tener al bebé. Golpeó a los médicos y a su abuelo con todos los objetos que encontraba en la habitación en la que estaba. Echó abajo los muebles donde guardaban las medicinas, estaba totalmente enloquecida, por lo que tuvieron que sedarla. Luego, cayó en una gran depresión. No comía, no tomaba agua, solo quería morir, no deseaba sufrir más, lo único que quería era que su vida terminara. Un día, empezó a sentir unos fuertes cólicos abdominales, que aumentaban en intensidad y la hacían retorcerse de dolor. Luego, se presentó un sangrado. Kanori la revisó de inmediato y le informó que había sufrido un aborto espontáneo. Megumi en lugar de sentirse aliviada, se sumió en un profundo sentimiento de culpa. A pesar de haber dicho que no quería tener al bebé, ahora que se había ido, sentía un gran dolor, tristeza y sobre todo culpa.
Sentía que de cierta forma, ella lo había matado. Pensaba que si tan solo se hubiese alimentado correctamente, si se hubiera cuidado más, la criatura tal vez seguiría en su interior. Kanori, al ver como el remordimiento consumía a la joven y la arrastraba a una muerte segura, para tratar de hacerla sentir mejor le explicó los riesgos que hubiese tenido ese embarazo y le dijo que de todas formas el bebé probablemente no hubiese sobrevivido e incluso ella mismo hubiese perdido la vida. Pero no fue suficiente, Megumi seguía igual, por lo que muy a su pesar Kanori también tuvo que recurrir a Akane para devolverle las ganas de seguir viviendo. Showtaro le había dicho que ella era la culpable de la muerte de los padres de Megumi y también de que su nieta haya perdido a su primer amor. Así que Kanori, sin más opción, dirigió la culpa de esto hacia la joven Tendo. Le dijo que por causa de la peli azul, ella había terminado en esta fortaleza, y que por eso, todo lo que le había pasado aquí era únicamente culpa de Akane y de nadie más. Esto acrecentó aún más el odio de Megumi y su sed de venganza se volvió más fuerte que antes, devolviéndole nuevamente el deseo de vivir...vivir para un día, hacerle pagar y cobrarle por todo lo malo, por todo el sufrimiento que había tenido que pasar. Tarde o temprano, llegaría el momento de ajustar cuentas con el ser más ruin y traicionero que había conocido: Tendo Akane.
No derramó una sola lágrima al recordar esos terribles sucesos que la habían marcado de por vida. En el pasado ya había llorado suficiente como para hacerlo de nuevo cada vez que pensaba en ello. De pronto, la puerta de su cuarto se abrió. Megumi volteó a ver inmediatamente, para descubrir quien se atrevía a irrumpir en su alcoba.
— Demonios... tú de nuevo! Creo que nunca vas a aprender a tocar la puerta. Tan difícil es? — vociferó la chica.
— Lo siento...pero es que... es que yo... quería disculparme contigo — dijo Kanori muy apenada — sé bien cuanto has sufrido y que cosas como esas nunca se olvidan...perdóname por favor, no debí haber dicho lo que dije hace un momento, fue una pregunta estúpida.
— Mmmm...no sé... te perdono o te mato? —se preguntó la chica, moviendo las manos hacia arriba y hacia abajo igual que una balanza — casi arruinas mis planes y encima me sales con estupideces...Ay! Kanori, Kanori... por esta vez te lo pasaré, pero a la próxima, no tendré ningún tipo de contemplación, simplemente te mataré y punto...entendido?
— Sí, lo entendí — contestó Kanori — tan solo tengo una pregunta más, y quiero que por favor me contestes con la verdad... dime, Megumi, qué es lo que sientes por Ranma?
— Qué siento por él? Pues... yo — la joven guardó silencio sin saber qué contestar. Aquella pregunta la había tomado por sorpresa, pues ni ella misma conocía la respuesta a esa pregunta.
Después de que aquellos ninjas abusaran de ella, se había convencido de que los hombres solo la veían como un objeto con el cual satisfacer sus deseos carnales. Prueba de esto era el mismo Satoshi, que según recordaba jamás en los casi tres meses que fueron novios le había dicho "te amo". Solo ella le había expresado lo mucho que lo amaba. Lo único que él solía decirle era "te deseo" o "me gustas" para luego llevársela a la cama. Todas sus citas terminaban de la misma manera y ella, perdidamente enamorada, permitía que él hiciera lo que quisiera. En vista de esto, Megumi decidió que nunca más volvería a entregar su corazón a alguien, jamás amaría a nadie y a partir de ese momento usaría a los hombres como simples objetos, solo como herramientas para calmar su deseo y después los desecharía como la basura que eran. Y así, las noches en las que deseaba divertirse, salía de la fortaleza en busca de chicos atractivos, a los que fácilmente seducía y luego de una noche de pasión y desenfreno, los desechaba. Todos caían ante sus encantos, ninguno la rechazaba, hasta que alguien apareció, un chico completamente diferente a cualquier otro que había conocido: Ranma.
— Yo... no sé — musitó la chica — no lo sé, esto que siento por Ranma es algo que no puedo describir, es mucho más fuerte que lo que sentía por Satoshi, cuando lo miro, me pierdo en la inmensidad de esos hermosos ojos azules, no puedo dejar de pensar en él ni un solo instante y cada vez que recuerdo la noche que pasamos juntos, mi cuerpo se estremece y me hace desear tenerlo nuevamente así de cerca, sentir su fuerza, su cuerpo vigoroso y varonil.
— Con lo que me dices, no puedo concluir si estás enamorada o simplemente sientes una gran atracción por ese chico — aseveró Kanori mirándola intensamente, mientras en su mente decía: o bien, has perdido la razón por completo.
— Como sea, a mí no me interesa saber si estoy enamorada o no, lo único que quiero es que Ranma regrese a mi lado, que él decida hacerlo voluntariamente, aunque para ello tenga que matar todas y cada una de sus ilusiones...ya después me enfocaré en acabar con la zorra de su ex prometida.
— Un momento... por qué dices ex prometida? — le preguntó la anciana mirándola inquisitivamente.
En respuesta, Megumi esbozó una enorme sonrisa de confianza.
El tiempo siguió avanzando, al igual que el barco de Hirayama, que día y medio después de haber zarpado de la isla de los Asakawa, finalmente llegaba al puerto Takeshiba. Una vez que los chicos de Nerima desembarcaron, llegó el momento de despedirse de Hirayama y su tripulación, no sin antes agradecerles por toda la ayuda que les habían brindado.
— De nuevo, muchas gracias por todo — dijo Toffu haciendo una reverencia, a lo cual, Hirayama sonriente y con la sinceridad que lo caracterizaba respondió:
— No hay de qué... fue una aventura inolvidable, además, recuerda que te debo una y aún con esto no está saldada la deuda que tengo contigo, Toffu... salvaste la vida de mi hijo poniendo en riesgo la tuya y aunque ya han pasado algunos años, no lo he olvidado.
— No te preocupes Hirayama, si creías que me debías algo, con esto me lo has pagado y con creces — afirmó el doctor—y bueno, supongo que te tomarás un descanso antes de retomar el trabajo.
— No, de hecho esta misma tarde partiremos a las islas Ogasawara, como siempre... si bien en aquella fortaleza dimos la función más larga de nuestras vidas, tuvimos todo el viaje de regreso para reponer energías y estamos listos para trabajar.
— Ya veo, entonces no me queda más que desearte la mejor de las suertes, amigo.
— Suerte para ti también Toffu... espero que pronto podamos sentarnos a charlar mientras vertemos algo de sake en nuestros cuerpos — dijo Hirayama con una sonrisa en los labios.
— Estaré esperando ese momento con ansias — contestó el doctor.
Una vez terminadas las despedidas, Toffu y los chicos caminaron hacia la parada del autobús que los llevaría hasta el parque central de Nerima. Mientras lo esperaban, las chicas jaloneaban a Ranma al tiempo que discutían para ver quien se iba a sentar junto a él. Akane miraba esto furiosa, pues su prometido no hacía ni decía nada, parecía un muñeco de trapo. Para evitar complicaciones, Nodoka se vio obligada a intervenir y tomando del brazo a su hijo, manifestó:
— Lo siento chicas, pero Ranma irá con su madre.
Ukyo, Shampoo y Kodachi no querían molestar a quien consideraban su futura suegra, así que aceptaron la decisión de la señora sin protestar.
Akane hizo un mohín de disgusto y desvió la mirada. Todo esto la había puesto de malas. Casualmente sus ojos se detuvieron sobre Ryoga, quien tenía un semblante terrible y al verlo así, la joven Tendo se acercó visiblemente preocupada.
— Ryoga, estás bien?
— Eh...sí, solo cansadito — contestó, tratando de forzar una sonrisa. En realidad lo que tenía era más que simple cansancio. Estaba pálido, sudaba frío y le dolía mucho la cabeza. El chico hacía enormes esfuerzos para aparentar que estaba bien y no preocupar a la chica que amaba con todas las fuerzas de su corazón.
Akane iba a decir algo más, cuando la voz de Toffu la distrajo:
— Chicos! Prepárense, ahí viene el bus.
Rápidamente subieron y cuarenta minutos después llegaban, por fin a Nerima.
Entretanto, en el muelle Takeshiba, Hirayama volvía a su embarcación luego de haber hecho el papeleo necesario para poder dirigirse a las islas Ogasawara. Cuando llegó a la cubierta del barco, se sorprendió y quedó bastante desconcertado al ver que no había nadie.
Pero qué demonios! Bola de holgazanes! Por qué no están en sus puestos?: dijo para sí, bastante molesto.
Rápidamente bajó hacia los camarotes, dispuesto a darles una buena reprimenda, pero el panorama que encontró le heló la sangre. Se quedó paralizado, apenas respirando, aterrado por el horror de la escena que se abría delante de él. Era un cuadro realmente impresionante. Todos sus camaradas yacían inmóviles, tendidos en el suelo sobre charcos de sangre. Sin salir de la impresión que le había causado esto, Hirayama, con el cuerpo temblando, se acercó a uno de ellos, al que estaba más próximo y pudo ver que aquel hombre tenía un kunai clavado en el pecho. Su rostro tenía una mueca de angustia y dolor. El pánico y la desesperación estaban reflejados en sus ojos abiertos. El dueño del barco apretó la mandíbula en un gesto de rabia y de dolor. Quién se había atrevido a hacer algo así? se preguntó con desolación. En eso, escuchó unos pasos, alguien se acercaba por detrás. Hirayama se reincorporó inmediatamente y volteó para ver quien se aproximaba.
— Masaru... estás... — Hirayama calló de golpe al ver lo que el chico sostenía. Entre los dedos de su mano derecha sujetaba cuatro kunais. Igual cantidad en su mano izquierda. En total portaba ocho kunais. Al verlo lo comprendió todo. Era evidente que el joven había sido quien dio muerte a sus compañeros.
— Lo siento mucho señor — dijo el chico deteniéndose frente a él a cuatros de metros de distancia — no tengo nada en contra de usted, o de sus hombres pero tengo órdenes y debo cumplirlas.
— Órdenes? Qué órdenes?
— Matar a todos los que saben como llegar a la isla de los Asakawa.
— Qué?! Matar...a todos?
— Sí, a usted, a su tripulación y también al doctor Toffu y a la señora Cologne.
— A Toffu? No, eso no, no te lo voy a permitir! — gritó Hirayama y sin más, se abalanzó sobre Masaru, pero éste no lo dejó ni acercarse. Con gran fuerza, agitó sus manos horizontalmente, primero la derecha y luego la izquierda, lanzando los kunais hacia el dueño del barco, quien haciendo enormes esfuerzos consiguió esquivar y desviar a cinco de ellos, pero los restantes se le clavaron en el pecho. Aquel hombre profirió un grito de dolor y cayó de bruces lastimándose aún más con los kunais. La sangre empezó a brotar incontenible de las heridas.
— De veras, lo siento — musitó Masaru, para luego revisar un reloj que llevaba en la muñeca izquierda. Faltaban ya solo tres minutos para que los explosivos que había colocado en el barco hicieran explosión. Pronto todo se convertiría en un infierno, así que debía marcharse cuanto antes.
El chico miró con tristeza a Hirayama. Luego, volteó y caminó hacia cubierta.
Siguiendo las órdenes de Megumi, Masaru asesinó a Hirayama y a toda su tripulación. Toffu y Cologne compartirán el mismo destino? Y Ryoga, qué está pasando con él? Será esto consecuencia de haber tocado aquella extraña puerta?
Gracias por continuar leyendo esta historia y perdón si en este capítulo dejé de lado a los jóvenes prometidos, pero creo que era necesario hablar un poco del pasado de Megumi, especialmente para no dejar vacíos argumentales. Ya en el próximo capítulo, veremos que sucede entre los chicos ahora que ya están en Nerima nuevamente.
Agradecimientos a los reviews:
Amigo: Saludos cordiales, mi estimado!
Vaya que es muy cierto lo que dices, y concuerdo totalmente contigo. Ryoga ha dejado que el odio gane terreno en su corazón y debido a eso se vio vulnerable frente a lo que sea que se esconda detrás de aquella gran puerta y tal parece que ese suceso le dejó algún tipo de secuela.
En cuanto a Megumi, bueno, ella no está segura de si de verdad ama a Ranma, aunque todo apunta que sí,y de ser así, justo como lo has mencionado, la chica seguramente se dará cuenta de que difícilmente el joven Saotome podría corresponderle, pues lo único que se ha ganado y a pulso, es su odio.
Ahora, respecto a los jóvenes prometidos, en el momento en que se abrazaron, todo a su alrededor desapareció. En ese instante eran solo los dos y nada más, justo como tu acertadamente lo citaste en tu review. Esperemos que ese amor que los une, sea lo suficientemente fuerte como para soportar lo que se viene.
Gracias por continuar leyendo y comentando este fic. Cuídate mucho!
Hasta el siguiente capítulo.
Nancyricoleon: Un cordial y atento saludo para ti, Nancy!
Sí, Ranma ha sufrido bastante y todo "gracias" a Megumi, quien nunca respetó la voluntad del chico y de forma egoísta buscó por todos los medios doblegarlo y obtener lo que tanto deseaba de él. Y bueno, habrá que ver lo que sucede una vez que Ranma le diga la verdad a su prometida. Esperemos y confiemos en que el amor que los une salga airoso de todo esto y prevalezca por encima de cualquier adversidad.
Muchas gracias por tus comentarios.
Cuídate muchísimo! Nos leemos en el siguiente capítulo.
Serena Tsukinoo: Hola, querida amiga!
Sí, al fin Ranma libre y a punto de llegar a casa después de más de un mes de haber permanecido cautivo en aquel horrible calabozo. Realmente que es una gran alegría; al menos algo bueno le sucedió al pobre chico luego de tantos malos ratos que le hizo pasar Megumi. Personalmente me emociona mucho el saber que la escena del abrazo te pareció bonita.
Y bueno, el pobre de Mousse no pudo mostrar sus habilidades, pero aún bajo su forma de pato, colaboró en algo y como tu bien dices, será para la próxima, y quién sabe, con Megumi aun acechando por ahí, tal vez pronto tenga esa oportunidad.
Por otra parte, todavía no se ha revelado quién o qué mismo está detrás de esa extraña puerta, pero tal parece que nada bueno, pues aparentemente dejó algún tipo de secuela en Ryoga por el simple hecho de haberla tocado.
Gracias por tu review y mil gracias también por tu paciencia.
Pásala bien! Hasta el próximo capítulo.
Euridice Hibiki: Hola! Espero que estés teniendo una excelente semana.
Me da mucho gusto saber que el reencuentro de los jóvenes prometidos te pareció lindo. Así sé que no fue en vano tantas correcciones que le hice a esa parte antes de publicar. De verdad, que bueno que te haya gustado.
En cuanto a lo de la puerta, todavía no se ha revelado que mismo se esconde detrás de esta, pero parece que nada bueno, pues parece que debido a ella, Ryoga está bastante mal. Y ya que estamos hablando del chico, pues justamente como lo has citado en tu review, Ranma no se ha portado muy honesto con las chicas y debido a eso es que el joven HIbiki se ha enfadado con él tanto.
Akane y Ranma no aparecieron mucho en este capítulo, pero en el siguiente tendrán más espacio y veremos si el chico le confiesa la verdad, ahora que ya están de nuevo en Nerima. Y también, a ver si su prometida le dice el motivo por el cual Megumi la desprecia tanto. Aunque para ninguno de los dos será fácil decirlo, pues conocen las consecuencias que podrían venir con ello. Ranma sabe que al contarle lo que pasó con Megumi, Akane bien podría terminar con el compromiso definitivamente. La peli azul por su parte, conoce muy bien a su prometido y si le dice lo que pasó con Satoshi, está consciente de que él probablemente se empecinaría en buscarlo por cielo, mar y tierra y hasta debajo de las piedras, y cuando lo encuentre, cegado por la rabia, podría terminar haciendo algo realmente terrible. Por eso mismo es que las hermanas Tendo han guardado ese secreto y para evitar una tragedia, no le han contado nada ni siquiera a Soun. A parte de ellas, solo Toffu lo sabe y prometió que jamás le diría nada a nadie.
Respecto a Megumi, sí, sería bueno que alguien le diga la verdad antes de que siga causándoles injustamente más daño a Akane y a quienes la rodean. Y bueno, ella dice que no sabe si está enamorada o no de Ranma, pero todo apunta a que sí, y si así son las cosas, tal como tu lo has mencionado, el joven Saotome jamás podrá corresponderla.
Mil gracias por continuar leyendo este fic y dejar tu valiosa opinión.
Que la pases muy bien! Hasta el siguiente capítulo.
Znta: un cordial saludo para ti!
Cierto, los jóvenes piensan que este ha sido su triunfo y que con ello ha terminado todo, sin embargo no es su victoria, puesto que Megumi les permitió que se lleven a Ranma y justo como lo has citado en tu review, tampoco es el final. La chica aún les tiene preparado muchas cosas más. Logrará su amor salir airoso ante los desafíos que los aguardan?
Muchas gracias por tus comentarios. Espero este capítulo haya sido de tu agrado.
Que estés muy bien! Cuídate mucho!
Hasta el siguiente capítulo.
Astrid Saotome: Hola! Cómo has estado? Espero que estés muy bien.
Celebro que el capítulo te haya parecido emocionante. Temía que como quedó algo largo, resultara un tanto aburrido o que quizá me excedí con el asunto de los combates que tuvieron que librar los chicos. En fin, me alegra saber que te agradó :)
Sí, afortunadamente cada uno de ellos, con su propio estilo de pelea logró someter a su respectivo oponente, incluso Akane, quien gracias a su entrenamiento y dedicación ha mejorado y mucho.
Nodoka y Akane corrieron con suerte pues como tu bien lo dices aquel sitio era un laberinto y con lo poco iluminado que estaba era fácil perderse. Bien pudieron haber tomado equivocadamente las escaleras en lugar de la puerta que conducía a la celda donde estaba Ranma y hubiesen terminado en las celdas donde están los tipos que abusaron de Megumi y que a causa de los constantes azotes sus cuerpos están horriblemente flagelados y al verlos, Nodoka y Akane se hubiesen llevado una gran impresión, eso sin contar con que hubiesen perdido tiempo valioso bajando en vano hasta aquel sitio.
Y de nuevo me alegré mucho al saber que la escena del abrazo te pareció hermosa. La verdad es que de todo el capítulo, fue la más complicada y la corregí muchas veces para tratar de que no quedara como muy forzada o poco natural.
En fin, en aquel momento solo eran Akane, Ranma y su amor, aunque al inicio, él reaccionó mal por causa de la máscara que llevaba Akane, pero bueno, cuando se abrazaron, durante ese instante, los pensamientos que los agobiaban (especialmente al chico) desaparecieron. Nodoka también se emocionó mucho al tener a su hijo de nuevo entre sus brazos, aunque sin saberlo, de golpe le hizo recordar la traición que cometió.
En cuanto al asunto de la puerta, aún no se sabe qué o quién está detrás de ella, pero seguramente nada bueno se esconde allí, pues dejó en Ryoga algún tipo de secuela, tan solo porque la tocó.
Y bueno, Ranma y Akane están bien (al menos por el momento), no así Hirayama y su tripulación y parece que a Toffu y Cologne les aguarda el mismo destino.
Muchas gracias por tu comentario. Cuídate mucho!
Gracias también a quienes no dejan comentarios pero siguen leyendo este fic. Ojalá les haya gustado este capítulo.
Hasta la próxima actualización! Pásenla bien!
