Un atento saludo para ustedes, queridas lectoras y estimados lectores.

De mi parte, un enorme agradecimiento para todos ustedes quienes continúan pendientes de este pequeño fic.


Capítulo 21: juramento forzado.

Apenas tuvo en sus manos la nota escrita por Akane, Kanori se fue directo al hotel, dispuesta a mostrarle dicho escrito a Ranma, para así poner en marcha el plan con el cual pretendía detener a Megumi. No se había dado cuenta de que un ninja la había seguido durante todo el día, fijándose muy bien en todo lo que hacía y decía, para después reportarlo a Megumi. Una vez que dicho sujeto puso todo eso a conocimiento de la chica, ésta montó en cólera. Apretó la mandíbula, en un gesto de rabia contenida y a grandes zancadas, se dirigió a un rincón de la habitación donde estaba una de sus armas favoritas: la katana. La tomó entre sus manos y con un leve movimiento de su dedo pulgar, la desenvainó unos cuantos centímetros. Mirando fijamente el acero de la hoja, dijo para sí:

— Maldita Kanori, infeliz traidora, considérate muerta...

Dicho esto, se dispuso a salir de la habitación en busca de la anciana, pero de repente, sintió un dolor punzante y muy intenso en el dedo pulgar con el cual momentos antes había desenvainado parcialmente la katana. Sintió como si en aquel dedo, algo puntiagudo se le hubiese incrustado y de la forma más violenta y dolorosa posible. El dolor fue tan grande, que la chica lanzó un grito y en un acto reflejo, retiró la mano en forma intempestiva y soltó la espada. Inmediatamente se revisó el dedo y entonces pudo constatar que en la punta del mismo, había una pequeña gota de sangre. Muy desconcertada, no alcanzaba a comprender que es lo que la había lastimado, pero no había tiempo para preocuparse por eso, ya que le urgía "ajusticiar" a la desleal Kanori. Así que se agachó para recoger la katana, pero milímetros antes de tomarla detuvo su mano de golpe. Sus ojos habían alcanzado a divisar algo junto a ésta, algo que parecía moverse.

Extrañada y llevada por la curiosidad, se acercó un tanto más para ver con mayor claridad aquel punto negro en el piso, que parecía tener vida. La chica hizo una mueca de disgusto al notar que se trataba de un insecto, uno muy pequeño que nunca antes había visto. Musitó un par de maldiciones contra aquel diminuto ser y una vez que se reincorporó, lo aplastó con furia, lo pisó una y otra y otra vez, mientras decía:

— ¡Hotel de porquería! Cinco estrellas... sí, como no, ¡hmph! En cuanto acabe con Kanori, juro que castraré al imbécil administrador de esta pocilga.

Entretanto, por una avenida poco transitada, a bordo de un camión de mudanzas que habían robado, los doce ninjas se dirigían al lugar que Megumi les había señalado, donde podrían divertirse con las chicas. En la parte delantera del camión, es decir en la cabina, iban dos de ellos, mientras que el resto se encontraba atrás, en el interior de la caja junto con Shampoo, Ukyo y Kodachi, quienes habían sido ya despojadas totalmente de sus ropas. Enloquecidos y cegados por la lujuria y por un deseo creciente e incontenible, los ninjas exploraban cada centímetro de piel de los desnudos cuerpos de las jóvenes. Extasiados, no dejaban de acariciarlas y besarlas hasta en el último rincón de sus cuerpos. Así permanecieron durante un rato, pero luego sintieron que eso ya no era suficiente para calmar la pasión que en ese momento los poseía, querían mucho más que acariciarlas y besarlas, así que pronto se desató una fuerte disputa, se enfrascaron en una gran discusión y algunos incluso se fueron a los golpes, pues no lograban ponerse de acuerdo en quienes serían los tres primeros que se divertirían con las chicas, que permanecían inconscientes, ajenas completamente al triste y cruel destino que las aguardaba. En eso, el camión frenó bruscamente, deteniéndose de golpe y provocando que los ninjas sean lanzados violentamente contra la cara delantera de la caja. Aturdido, uno de ellos se levantó furioso y a través de un intercomunicador que portaba en el cuello, le llamó la atención al conductor.

— ¡Oye! Qué te pasa!? ¿Por qué frenas así? ¡Animal!

Pero no obtuvo respuesta, nada, tan solo escuchaba estática en aquel canal de comunicación. Con el ceño fruncido, se dirigió hacia el otro extremo de la caja, y abrió las puertas de la misma. Junto con el resto de ninjas, abandonó el camión para ver qué mismo estaba sucediendo y descubrir la razón por la cual se habían detenido. Pero una vez que estuvieron fuera, se sorprendieron enormemente al ver el panorama que se abría ante sus ojos. Lo primero que notaron fue que la caja estaba aplastada, contraída, ya no era una caja rectangular, de bordes rectos. Por alguna razón, el metal se había doblado y ahora más bien lucía como un acordeón. Siguieron avanzando y vieron que lo mismo le había pasado a la cabina. Pero aún les aguardaban un par de sorpresas más. El parabrisas estaba roto en mil pedazos, pues debido al frenazo y a que los dos ninjas que viajaban en la cabina no se habían colocado el cinturón de seguridad, ambos habían atravezado el cristal y ahora yacían tendidos en medio de la calzada, inconscientes o quizá muertos.

Centímetros delante de la cabina, vieron que se encontraba un joven alto, el cual mantenía su brazo izquierdo levantado en dirección al camión, con la palma de la mano mirando hacia afuera. En la otra mano en cambio, llevaba un sable de madera (boken).

— Quién? Quién demonios eres tú? — interrogó uno de los ninjas.

Al escuchar esto, aquel joven bajó el brazo que mantenía levantado y durante al menos unas cuatro ocasiones, abrió y cerró su mano izquierda, de la cual manaba un humo blanco y denso. A continuación, miró fijamente a quien le había hecho esa pregunta y contestó:

— Desde el norte hasta el sur, de este a oeste, temido por los hombres y amado por las chicas, soy Kuno Tatewaki, el rayo azul de la escuela Furinkan.

— ¿Rayo azul? ¡Por favor! ¡Payaso! ¡Déjate de ridiculeces!

Kuno esbozó una media sonrisa, para luego decir:

— No esperaba que un grupo de lacayos sin cerebro como ustedes comprendiera mi grandeza... tan solo es una formalidad con la que debo cumplir antes de proceder a rescatar a las tres doncellas que ustedes osaron raptar.

— Ah! ya veo, te crees el héroe de por aquí y pretendes salvarlas, ¿cierto? — dijo en tono burlón uno de los ninjas — bien héroe, inténtalo entonces.

Apenas terminó de decir esto, aquel sujeto avanzó hacia Kuno, con una sonrisa de confianza en sus labios. Su espada surgió relampagueando de la vaina, la levantó por encima de su cabeza y en el momento en que estuvo lo suficientemente cerca del joven, la blandió, dispuesto a herirlo mortalmente, pero en un instante, su katana salió volando por los aires. Kuno lo había desarmado y ahora lo tenía a su merced.

El ninja, retrocedió un par de pasos, temeroso y sorprendido por lo que acababa de ocurrir. No había sido capaz de ver el movimiento que su oponente había hecho para despojarlo de su arma. Demasiado tarde era ya, para replantear su estrategia de pelea. Se había precipitado y subestimado a Kuno, quien no le dio tregua y sin más, con el boken le asestó un fortísimo golpe en el rostro, que le hizo pedazos el tabique nasal. El hombre cayó de espaldas, inconsciente.

Enseguida otro ninja se aproximó y lo atacó con la katana, pero el joven dio un ligero salto hacia un costado, evitando así ser cortado y haciendo que su oponente pasara de largo a su lado, situación que Kuno aprovechó de forma excelente. Giró el boken de tal manera que con el mango alcanzó a golpearle en plena sien. El movimiento que realizó fue tan rápido, el golpe tan brutal, que el tipo se desplomó sin sentido. Allí quedó, inmóvil, tendido en el suelo, con delgados hilos de sangre fluyendo de sus fosas nasales.

Al ver caer a otro de sus camaradas, un tercer ninja desenfundó las dos katanas que portaba en la espalda y veloz como el viento se lanzó contra Kuno. En un movimiento de tijera impresionante intentó cortarle la cabeza de un tajo, pero el muchacho ya había previsto las intenciones del ninja con suficiente antelación, por lo que consiguió detener fácilmente aquella envestida y contraatacar. En tan solo un par de segundos, soltó el boken para tener sus dos manos libres, con las que sujetó las muñecas de su adversario y se las torció hasta hacerle soltar las espadas. Luego, lo jaló hacia él y le propinó un potente rodillazo en uno de los puntos más vulnerables del cuerpo humano, el plexo solar. El tipo se dobló adolorido y sin aire, momento en el cual Kuno le soltó las muñecas, rápidamente se agachó para recoger el boken que había tirado hace unos instantes y con el mango le impactó de lleno en la quijada. Debido a este último golpe, el ninja fue impulsado hacia arriba y hacia atrás, para luego caer bruscamente de espaldas. De repente, otro ninja apareció al lado izquierdo de Kuno y con increíble velocidad agitó la katana horizontalmente. El joven no tuvo tiempo para esquivarla así que no le quedó más opción que bloquear el ataque con su sable de madera, sujetándolo fuertemente de sus extremos. Los restantes seis ninjas sonrieron al ver la tontería que había hecho el muchacho, pues el boken indudablemente que sería cortado como mantequilla y posteriormente Kuno sería alcanzado y herido por la katana.

Luego de haber luchado contra tres ninjas y salido victorioso, parecía que la suerte finalmente lo había abandonado. Con su vida habría de pagar el terrible error que había cometido al enfrentarse sólo contra una docena de ninjas, portando nada más que su boken. Si bien era muy diestro en el manejo del mismo, todo un maestro de Kendo, la madera de su sable no era en lo absoluto rival del acero de la katana. De ninguna manera podría contener el vertiginoso avance de aquella letal arma.

Cuando boken y katana chocaron, la violenta escena pareció congelarse...

Mientras, en el lobby del hotel, a prudente distancia, escondida detrás de una columna, Megumi observaba a Kanori, quien se encontraba de espaldas a ella hablando con la recepcionista. La chica estaba impaciente, pues ya habían transcurrido más de quince minutos y la anciana no se movía de allí, continuaba platicando amenamente.

— Qué tanto hablas, estúpida... por qué no subes de una maldita vez a la habitación — murmuró la joven. En su tono de voz se podía notar lo terriblemente molesta y furiosa que estaba.

Cansada de aguardar, caminó hacia Kanori, pero apenas dio unos cuantos pasos, tuvo que detenerse de golpe, pues su visión se volvió borrosa nuevamente. En los últimos quince minutos, era la cuarta vez que la vista se le nublaba. Parpadeó varias veces hasta que pudo ver con normalidad. Muy desconcertada regresó y se recargó en la columna. Aspiró hondo y cerró los ojos durante unos segundos. Intentó calmarse, pero le fue imposible evitar sentir cierta preocupación, pues algo muy raro le estaba ocurriendo. Además de los repentinos fallos en la visión, también sentía mareos y náuseas, que se hacían más fuertes conforme pasaba el tiempo. No comprendía a qué se debía todo esto, pero no se detuvo a pensar más en ello, ya que su prioridad ahora, era darle su merecido a Kanori, así que ignorando todo esto, caminó directo hacia donde estaba la anciana y poniéndole una mano sobre el hombro, le dijo en tono cordial:

— Querida, necesito hablar contigo, es urgente.

Pero la anciana no contestó, ni siquiera volteó a verla; con los codos apoyados en el mueble detrás del cual se encontraba la recepcionista, permaneció en silencio. Por su parte, la chica de la recepción sonrió divertida. Megumi la ignoró por completo y se enfocó en Kanori, quien con su actitud indiferente la había hecho enfadar aún más de lo que ya estaba. Enfurecida le apretó fuertemente el hombro, e iba a decirle algo más, pero calló al notar que sus dedos habían tocado algo extraño. Lentamente avanzó un poco más y se inclinó hacia adelante para ver el rostro de Kanori; apenas lo vio, lanzó una maldición e inmediatamente corrió hacia el elevador como una centella.

En la terraza del hotel, Ranma permanecía de pie, con los ojos muy abiertos, sosteniendo entre sus manos la nota que Akane había escrito para él. Kanori sonreía al ver el como el rostro del muchacho se sonrojaba más y más cada vez que releía aquel papel. El hijo de Nodoka no terminaba de asimilar lo que allí estaba escrito. De hecho, cuando la anciana le había dado la nota y la había leído por primera vez, se había negado rotundamente a creer que aquello había sido escrito por la menor de las Tendo, pero después, mirando con más detenimiento los caracteres, había notado que en efecto, se trataba de la letra de su prometida. No le cabía ya la menor duda, era su letra, la conocía muy bien y además al final estaba su firma. Entonces y solo entonces creyó en todas y cada una de las palabras que estaban plasmadas en aquella nota. En ese instante, Ranma sintió una felicidad desbordante. Una alegría inmensa que quizá nunca antes la había sentido, lo invadió por completo. Si bien le causó un gran alivio la parte en donde Akane le informaba que estaba completamente segura de que entre él y Megumi nada había pasado, lo que más le impactó y alegró de sobremanera, fue lo que a continuación estaba escrito. No eran muchas líneas, más bien pocas, pero que decían mucho de los sentimientos de su querida Akane, sentimientos que había guardado en lo más profundo de su corazón durante un buen tiempo, pero que ahora, por alguna razón se los daba a conocer a él, a su bobo prometido, quien ahora mismo, a pesar de las circunstancias, a pesar de la situación en la que se encontraba actualmente, se sintió el hombre más feliz y afortunado del planeta y hasta del Universo mismo.

Una vez más leyó el contenido de la nota y cuando terminó de leerla, cerró los ojos y visualizando en su mente el hermoso rostro de su amada, musitó:

— Yo también Akane, yo también... y lo hago con todas las fuerzas de mi corazón...

Lejos de allí, siete ninjas miraban atónitos lo que había sucedido luego de que boken y katana chocaran violentamente. Ninguno de ellos daba crédito a lo que sus ojos veían. Contra todo pronóstico, la katana se había partido en dos, mientras que el sable de madera permanecía aparentemente intacto. Era algo increíble, pues se suponía que las hojas de sus espadas estaban hechas de una aleación especial de acero, capaz de cortar casi cualquier tipo de material, prácticamente nada podía doblarlas, mucho menos partirlas.

Enormemente desconcertado, el ninja que había roto su katana al impactarla con el boken, dio un salto hacia atrás, desenvainó su otra katana y se dispuso a reanudar el combate, pero uno de sus compañeros le dio la orden de detenerse. Al parecer se trataba del jefe del grupo, pues su orden fue acatada de inmediato. No obstante, el ninja muy fastidiado, se volvió hacia él y le reclamó:

— ¿Por qué me ordenas que me detenga? ¿Acaso piensas que no puedo vencerlo?

— ¡Así es! No podrás vencerlo, tú sólo... no podrás con él.

— Qué? ¿De qué hablas? Qué estupidez es...

— ¡Escucha! — lo interrumpió el líder — todo este tiempo lo hemos subestimado... erróneamente pensamos que este tipo había usado alguna especie de arma para detener el camión, pero ahora veo que no fue así... él no empleó arma alguna, lo detuvo usando solo su mano.

— ¡Imposible! — exclamó otro ninja.

Todos miraron a su superior interrogantes, sin alcanzar a entender bien lo que les trataba de decir.

— De alguna manera este mocoso es capaz de concentrar una gran cantidad energía en sus manos en muy poco tiempo y usarla para fortalecer sus ataques o reforzar la madera del boken.

— ¡No puede ser!

— Y entonces... ¿qué hacemos, capitán? ¿Cómo lo atacamos?

— Descuiden, tengo un plan... pongan atención... quiero que cuatro de ustedes lo ataquen a distancia, los demás observaremos detenidamente al mocoso y en el instante en el cual quede con la guardia baja, lo atravesaremos con nuestras katanas.

Mientras ellos discutían el plan de ataque, Kuno miraba fijamente un punto sobre su boken. Justo en el sitio en donde había entrado en contacto con la katana, había una pequeña grieta. Esto lo llenó de preocupación, pues esa resquebrajadura en su sable evidenciaba el gran desgaste físico al que había sido sometido su cuerpo. Primero había empleado cerca del ochenta por ciento de su poder en detener al camión; después había disputado tres combates, en los cuales había tenido que usar también mucho de su energía para superar la velocidad de los ninjas y como si eso fuera poco, hace unos instantes, se había visto obligado a concentrar lo último que le quedaba de energía para fortalecer su boken y evitar así que la katana lo alcanzara y lo hiriera de muerte. Por lo tanto, ahora ya no le quedaba fuerza suficiente para enfrentar a los restantes. Si se quedaba y peleaba, indudablemente que perdería la vida, pero no podía simplemente huir y dejar a las chicas en manos de esos canallas. No, definitivamente no lo haría. Además, tenía a su favor el hecho de que los ninjas pensaban que él aún era capaz de concentrar mucha energía en sus manos. En ese momento, la imagen de su más grande rival, Saotome Ranma, cruzó por su mente y de inmediato pensó en que si él estuviese en su lugar, por ningún motivo saldría huyendo, jamás se daría por vencido y lucharía hasta las últimas consecuencias.

Tomando en cuenta todo eso, Kuno empuñó su boken con decisión y mirando fijamente a los ninjas, se colocó en posición de combate. De esa manera se mantuvo por unos segundos, pero luego se desplomó y cayó de bruces contra el asfalto.

Al mismo tiempo, en el interior de uno de los ascensores del hotel, una impaciente y furibunda Megumi, miraba fijamente los números de los pisos por los que pasaba: once... doce... trece...
Faltaban aún ocho más para llegar al nivel en donde se encontraba su habitación y la de Kanori. La chica apretó los puños en un gesto de rabia profunda, pero en esta ocasión estaba furiosa consigo misma. No dejaba de recriminarse una y otra vez por haber caído en un truco tan barato. Más de quince minutos vigilando a quien creía era Kanori, para recién después de todo ese tiempo notar que no era más que un simple maniquí, al cual la anciana le había puesto uno de sus kimonos y colocado una peluca con su mismo corte y tipo de cabello, de tal manera que de espaldas lucía idéntica a ella.

El ascensor avanzó cuatro pisos más y Megumi seguía reprochándose mentalmente por su descuido, cuando de pronto, sintió un terrible ardor en su dedo pulgar. La piel alrededor del sitio en donde aquel insecto la había picado, le quemaba tanto como si estuviese envuelta en llamas. Inmediatamente se revisó aquel dedo y grande fue su sorpresa al ver que estaba tan hinchado, que prácticamente había duplicado su tamaño.

— Demonios — musitó la chica, terriblemente impactada por lo que veía. Había ignorado completamente las punzadas y el dolor que había sentido en aquel dedo, mientras vigilaba a quien creía era Kanori. Tonta y erróneamente le había restado importancia a ese y a otros síntomas que se le habían presentado, sin reparar en que de esa manera su cuerpo le estaba diciendo prácticamente a gritos que algo realmente malo le estaba ocurriendo.

El cerebro de Megumi comenzó a trabajar al máximo. Recordó que había comenzado sintiendo picazón en el sitio donde había sufrido la picadura del insecto, luego la visión se le había puesto borrosa en repetidas ocasiones. También había sentido un entumecimiento general de su cuerpo, mareos, náuseas, dificultad para respirar con normalidad y una excesiva sed. Recapitulando todo esto, llegó a la única conclusión posible; aquel diminuto insecto le había inyectado algún tipo de neurotoxina, la cual estaba causando grandes estragos en su cuerpo y por la sintomatología que presentaba, aquella sustancia que ahora estaba dispersa en su sistema, en unos minutos más seguramente terminaría matándola.

Si no conseguía ayuda pronto, esto definitivamente iba a terminar muy mal para ella, pero... qué médico podría ayudarla si no sabía el tipo de veneno que la estaba matando, ni siquiera sabía qué clase de insecto era aquel que la había picado. Al borde de la desesperación, mientras intentaba buscar una solución a este grave problema, una alternativa para salvar su vida, repentinamente un pensamiento la asaltó y a continuación, con un tono de voz que reflejaba una ira infinita, dijo:

— Kanori... tú... infeliz, hija de...

La chica no concluyó aquella tan conocida frase, pues las puertas del elevador se abrieron y de inmediato se dirigió a la habitación de la anciana, pero nada, no estaba allí.

— ¡La terraza! — exclamó y sin más, subió rauda por unas escaleras.

Entretanto, sobre la calzada de una de las avenidas de Tokio, Kuno continuaba boca abajo, sin sentido. Dos ninjas se habían acercado a examinarlo y luego de inspeccionar sus signos vitales, uno de ellos le habló al capitán del grupo:

— Simplemente se ha desmayado. ¿Qué hacemos, jefe? ¿Aprovechamos y lo mandamos al otro mundo?

— Sí, mátenlo ya de una buena vez, recuerden que las chicas nos están esperando allá en el camión.

Los dos ninjas que estaban cerca de Kuno sonrieron recordando a las tres bellezas que tenían a su entera disposición. Sin dejar de pensar en ello, con una sonrisa lasciva en el rostro, los dos sujetos alzaron sus katanas y luego las bajaron violentamente, dispuestos a enterrarlas en el cuerpo del joven kendoista, pero no lo consiguieron. Como impulsado por un resorte, veloz como un rayo, Kuno se puso de pie y aprisionó las muñecas de las manos con las que los ninjas empuñaban sus katanas. Acto seguido, las torció y les hizo soltar las armas, pero antes de que éstas tocaran el suelo, el chico las tomó con sus manos y usando la parte plana de las espadas, golpeó a los ninjas en varios de sus puntos vitales, hasta dejarlos sin sentido.

En seguida otro ninja se lanzó contra Kuno, pero el joven dio un veloz giro y con las katanas le atravesó los dos hombros de lado a lado. Aquel sujeto emitió un grito de dolor y cayó de rodillas. Incapaz de seguir luchando, pues le era imposible mover los brazos, miró con rabia e impotencia a Kuno, quien se percató de que una lluvia de shurikens y kunais se aproximaban por detrás. Si no saltaba ahora mismo, éstas se incrustarían en su espalda, así que sin perder tiempo, flexionó sus piernas, tomó impulso e intentó saltar para esquivarlas, pero sus pies no se despegaron del suelo, ya que dos ninjas lo sujetaban fuertemente.

Kuno apretó la mandíbula y los puños en un gesto de impotencia y frustración. Nada podía hacer ya para evitarlas, tan solo se preparó para soportar el dolor de las heridas que estaba a punto de sufrir. A centímetros de que las armas ninja lo alcanzaran, de la nada, inesperadamente una lluvia de cuchillas se interpuso en su trayectoria y evitaron que lastimaran al hermano de Kodachi.

El joven enseguida se dio cuenta de que alguien realmente diestro en el manejo de las armas, poseedor de una puntería admirable había arrojado esas cuchillas, pues vio que cada una de ellas había chocado contra un kunai o contra un shuriken y no solo que los había detenido, sino que además los había impulsado de vuelta hacia los ninjas que las habían lanzado, quienes valiéndose de una serie de piruetas y saltos lograron esquivarlas sin sufrir herida alguna.

— Me alegro mucho de que hayas lanzado las cuchillas con esas gafas de fondo de botella puestas — comentó Kuno al ver a Mousse aproximarse lentamente acompañado de Cologne.

El joven chino no contestó. Tenía la cabeza gacha, el ceño fruncido y los puños apretados. De esa manera avanzó un par de metros más. Se detuvo y lanzando una mirada asesina a los ninjas comentó con voz siniestra:

— Si se atrevieron a tocar a mi amada Shampoo, si la lastimaron, antes de exterminarlos, haré que todos ustedes conozcan el más grande y terrible dolor físico.

— Tranquilo, las chicas están bien, el kendoista los ha entretenido durante un buen rato, verdad? — inquirió Cologne al tiempo que le arrojaba a Kuno su inseparable boken.

— Así es, los detuve a poco de que robaran ese camión... no alcanzaron a hacerles daño alguno.

— Como sea, igual y les daré una gran paliza — sentenció Mousse haciendo tronar los dedos de su manos. Luego lanzó su brazo derecho hacia arriba y de la voluminosa manga de su traje, emergieron unos cuantos eslabones de una cadena que mantenía oculta. Al último de estos eslabones estaba sujeta una esfera plástica de color azul, de un tamaño similar al de una pelota de playa.

— Oye, Mousse... ¿y ese enorme globo? — preguntó Kuno apuntándolo con su boken. Apenas vio esto, Cologne exclamó:

— ¡Cuidado! No lo vayas a...

Demasiado tarde llegó la advertencia de la abuela de Shampoo. Apenas Kuno la tocó con la punta de su sable, la esfera hizo explosión.

¡Idiota! fue la última palabra que le dedicaron en coro Cologne y Mousse al joven kendoista, segundos antes de que todos, incluidos los ninjas, quedaran envueltos y cubiertos totalmente por una densa nube de humo color naranja.

A unos cuántos kilómetros de allí, Megumi por fin llegaba a la terraza del hotel y encaraba a Kanori.

— ¡Maldita traidora! ¿Fuiste tú, verdad? ¡Tú fuiste quien puso aquel insecto en mi katana!

— Sí, así es, yo lo puse ahí — contestó, mirándola directo a los ojos.

Con sus últimas fuerzas, cual fiera herida, Megumi desenfundó su katana y se abalanzó mortalmente sobre la anciana, pero a causa del veneno estaba ya muy mermada, tanto física como mentalmente, por lo cual no representó un gran desafío para su adversaria, quien en una fracción de segundo esquivó el ataque, haciendo pasar a la chica de largo y debido a la velocidad que llevaba y a lo mareada que se encontraba, terminó en el suelo, de rodillas. Todo hubiese quedado ahí, de no ser porque Megumi insistió. Haciendo un gran esfuerzo se reincorporó y nuevamente atacó con su katana. En esta ocasión la anciana hizo mucho más que esquivar. Del piso recogió una botella de gaseosa a medio beber que Ranma había comprado y con eso atacó a la chica, lanzándosela y sacándola de balance, después le propinó un puñetazo en el pecho que la mandó volando cuatro metros de espalda.

— Suficiente, Megumi, no estás en condiciones de pelear — aseveró Kanori, con la voz a punto de quebrarse. Estaba al borde de las lágrimas, pues se la partía el corazón al verla en ese estado. Los golpes que le había dado, le habían dolido tanto a más que a la chica. Pero sabía que era necesario todo esto, para detenerla de una vez y para siempre, para que deje atrás de forma definitiva todo ese odio, rencor y deseos de venganza que la habían convertido en una mujer de malos sentimientos, de corazón oscuro.

A pesar de lo mal que se encontraba, otra vez la joven empuñó su arma y ayudándose de ésta, se reincorporó pero no fue capaz de mantenerse en pie y tuvo que necesariamente apoyar una rodilla en el suelo. Kanori se acercó, le arrebató la katana y la lanzó a un costado, fuera de su alcance.

— Suficiente Meg...

— ¡Es lo que yo digo! — interrumpió la joven — ¡Suficiente! ¡Estoy harta de toda esta basura! ¡Toda mi vida he estado rodeada de traidores! La zorra esa que se hacía llamar mi amiga, Masaru, quien en la primera oportunidad que tuvo desertó y ahora tú...

— ¡Te equivocas! Yo no te he traicionado, ¡jamás lo haría! Lo único que quiero es salvarte.

— ¿Salvarme? ¿Enserio? ¿Salvarme? ¿De qué?

— De ti, Megumi... de ti y de todo ese odio que te está consumiendo.

— Ah, sí, claro, por eso pusiste ese bicho venenoso en mi katana, verdad? Para salvarme — comentó Megumi con sarcasmo.

Kanori metió una mano en el bolso que colgaba de su hombro y sacó una pequeña jeringa a la cual estaba unida a una aguja hipodérmica.

— Aquí tengo el antídoto para el veneno de aquel insecto... para que te lo inyecte, simplemente debes jurar que dejarás de lado tu venganza de forma definitiva.

Con el ceño fruncido, Megumi miró intensamente a Kanori durante unos segundos, que se hicieron bastante largos y tensos. Luego, levantó las manos en gesto de rendición y respondió:

— Bien, no me dejas más alternativa... tú ganas... lo juro... tienes mi palabra de que dejaré de lado mi venganza.

— ¡Oye! ¡Oye Vieja! Espera un poco — protestó Ranma, quien todo este tiempo había permanecido en completo silencio, escuchando y mirando atentamente lo que las mujeres decían, pero que ahora se había visto en la necesidad de intervenir pues creía que confiar en la palabra de Megumi era una gran tontería — ¿ piensas acaso que no romperá su juramento?

— Por supuesto que no, ella jamás respetará el juramento, lo sé — replicó Kanori — pero descuida muchacho, tengo algo que la obligará a cumplirlo al pie de la letra.

La chica se tensó ante aquel comentario.

Kanori de nuevo metió su mano en el bolso y esta vez extrajo un pergamino, que lo extendió y lo colocó en el suelo, centímetros delante de Megumi.

Ranma se acercó y leyó lo que estaba escrito en aquel pergamino: "juro que jamás volveré a molestar a los Tendo y a los Saotome, dejaré de lado mi venganza y a partir de ahora trabajaré día a día en erradicar de mi corazón todo rastro de odio y rencor"

Megumi también lo leyó y sin quitar la vista del pergamino, comentó con voz fría:

— Ya veo, así que pretendes usar en mí la técnica del juramento forzado.

— ¿Juramento forzado? — repitió Ranma, mirando con gesto interrogante a Kanori.

— Sí, es una técnica ninja que te obliga a cumplir con el juramento que está escrito en el pergamino — explicó la anciana — este pergamino está hecho de un material especial... cuando Megumi lo toque, lo que allí está escrito se convertirá en energía, la cual viajará a través de su cuerpo directo a su cerebro y una vez allí se almacenará como cualquier otra idea, pensamiento o recuerdo... sin embargo, si algún día Megumi permite que surja un pensamiento que vaya en contra de lo que escribí en el pergamino, su cerebro de inmediato dejará de funcionar y ella quedará en estado vegetativo, con muerte cerebral irremediable.

Ranma, se rascó la cabeza un tanto confundido.

— No lo entendiste, ¿cierto?

— Bueno, la verdad... este... no, no entendí muy bien cómo es que hace que el cerebro deje de funcionar.

— No, no, Ranma, no trates de entender eso, pues no tienes el conocimiento básico para comprender el funcionamiento de ésta técnica, es muy complejo, así que por favor, tan solo ten muy en claro que con esta técnica, Megumi jamás podrá volver a molestarlos en lo absoluto, pues con tan solo pensar en retomar su venganza, su cerebro quedará inutilizado en ese preciso instante y jamás se recuperará.

Dicho esto, Kanori se volvió hacia Megumi y le dijo:

— ¿Y bien, qué esperas? Toca el pergamino de una buena vez... tus pupilas están ya muy dilatadas, estimo que tienes a lo mucho cinco minutos antes de que sufras un paro cardio respiratorio.

La chica alzó la vista y la miró con desprecio. Le dedicó la peor de sus miradas. Luego, muy lentamente movió su mano. Parecía que iba a colocarla sobre el pergamino, pero a centímetros del mismo, se detuvo. Kanori entró en desesperación y la regañó elevando el tono de su voz casi al máximo:

— ¡Por todos los cielos Megumi! ¡Hazlo ya! Qué no lo entiendes? ¡Si no lo haces, no te inyectaré el antídoto y morirás!

— Entonces... ¿vas a dejarme morir? ¿Dejarás que muera, para salvar la vida de mis enemigos? — interrogó con desolación.

Kanori ya no pudo más y se soltó en llanto. Se arrodilló frente a Megumi (que permanecía con una rodilla en el suelo) y la tomó del rostro con ambas manos.

— ¡Te quiero mucho! ¡No sabes cuánto! ¡Te amo, Megumi! Eres como una hija para mí! — dijo entre sollozos, mirándola intensamente, directo a los ojos — Yo... yo nunca pude tener hijos, cuando era joven, sufrí un accidente y quedé imposibilitada de ser madre...

La anciana no pudo seguir hablando ya que su voz se ahogó en el fluir del llanto, el cual se volvió profuso, pero logro controlarlo, apenas lo necesario para poder continuar.

— Me costó muchísimo resignarme y aceptar mi destino, aceptar que nunca en la vida tendría la dicha de cargar entre mis brazos a aquella criatura que llevara mi sangre, durante años me convencí de que debido a eso jamás podría ser feliz, equivocadamente creí que al no poder albergar vida en mi interior, jamás alcanzaría la felicidad plena, me sentí una mujer incompleta... hasta que te conocí... poco a poco conforme compartía tiempo contigo, desarrollé un vínculo muy fuerte, un sentimiento muy grande hacia ti, quería protegerte, cuidarte, darte todo el cariño y el amor que necesitabas... que merecías... gracias a ti, comprendí que no era necesario que llevaras mi sangre, para quererte como se quiere a una hijo propio... te amo mucho, Megumi, aunque me detestes, aunque no sientas ningún tipo de cariño hacia mí, pase lo que pase, siempre te querré y por ese mismo amor que te tengo, es que haré lo que sea para detenerte.

Kanori aspiró profundo y exhaló lentamente. Guardó silencio durante un breve momento y luego siguió hablando, esta vez un poco más serena:

— Ya me equivoqué una vez al alentarte a seguir por el camino de la venganza... no volveré a hacerlo... no dejaré que esos sentimientos negativos te sigan destruyendo y envenenando el corazón... me dolerá muchísimo si te dejas morir, pero respetaré la decisión que tomes... sea cual sea, la respetaré y compartiré tu mismo destino, en ningún caso te dejaré sola... si tocas el pergamino, tú y yo volveremos a la isla y te apoyaré y ayudaré para que no rompas el juramento... si por el contrario, te niegas a tocarlo y dejas que el veneno termine por arrebatarte la vida, entonces yo cometeré sepuku para alcanzarte allá en el otro mundo.

Un par de lágrimas escaparon de sus ojos, que se las enjugó rápidamente para no perder detalle de lo que Megumi hacía.

Ranma por su parte, miraba atónito esta escena; en ese instante, luego de ver y escuchar lo que Kanori había dicho, una mezcla de varios sentimientos y pensamientos se habían apoderado de su mente y corazón, una combinación que quizá nunca antes había experimentado. Por un lado estaba el odio y la ira que sentía por Megumi. Después de todo el mal y los innumerables problemas que les había causado, le era inevitable sentir odio por ella, un odio muy profundo que a veces hasta lo asustaba. Por otra parte en cambio, sentía gratitud y hasta cierta empatía por la anciana. Gracias a ella es que Akane, él y todos se habían enterado de que su falta al compromiso y el embarazo de Megumi eran falsos, ella había expuesto todas las mentiras de la joven. Además, Ranma comprendía muy bien el dolor por el cual Kanori estaba pasando al tener en frente a la persona que tanto ama y ver como la vida se le escapa lentamente. Sí, el joven Saotome lo entendía a la perfección, pues algo muy similar lo había experimentado con Akane, allá en el monte Fénix. El dolor, la impotencia, la angustia, todo eso lo había vivido al ver como la vida de su prometida pendía de un hilo, como lentamente su vida se extinguía y él no era capaz de hacer lo suficiente para revertir eso. En aquel entonces, Ranma durante ciertos momentos había llegado a pensar que fallaría, incluso al final, luego de vencer a Saffron había pensado que el tiempo lo había traicionado, que todo lo que había hecho, había sido en vano, que ella ya no despertaría, había pensado que ya nunca más tendría la dicha de ver los hermosos ojos de su amada, de escuchar su tierna voz, de admirar su bella y encantadora sonrisa...

Al llegar a este punto, el chico sacudió la cabeza, para apartar esos recuerdos tristes, esos momentos dolorosos y volteó hacia donde se encontraba Megumi. Allí vio que finalmente ella había tomado una decisión.

— Todo ha terminado — señaló Kanori — puedes irte ya... Megumi nunca más volverá a atentar contra la vida de los tuyos, no molestará más a los Tendo ni a tu famila.

Ranma se dio media vuelta y caminó hacia las escaleras, avanzó unos cuantos pasos y se detuvo. Lentamente giró de nuevo hacia donde se encontraba la anciana, la miró con gratitud y con tono de voz firme pero cordial, le dijo:

— Gracias... gracias por todo.


Bueno, amigas, amigos, hasta aquí el capítulo. Les reitero mi más sincero agradecimiento y de corazón espero que la lectura de este capítulo no haya sido una pérdida de tiempo, sino más bien, espero que hayan pasado unos momentos de lectura amena y entretenida.

Muchas gracias por continuar pendientes de este fic. Les recuerdo que restan ya solo dos capítulos y el epílogo!

Agradecimientos a los reviews:

Cristaniakarly. com: Un gran saludo para ti!
Muchísimas gracias por tus amables palabras. Me emociona mucho el saber que consideras este fic como uno de los mejores que has leído. Te lo agradezco mucho y sinceramente espero que el presente capítulo haya sido también de tu agrado.
Mil gracias por tu review y por seguir leyendo este fic.
Pásala muy bien!
Nos leemos en la siguiente actualización.

Znta: Un saludo muy atento para ti!
jeje Muchísimas gracias por tu review. Mil disculpas por haber tardado tanto en actualizar, pero el tiempo no me ha permitido hacerlo antes. Pero bueno, ya con la lectura de este capítulo habrás descubierto un poco más de lo que se viene, en esta, la recta final de la historia; aunque no aparecieron mucho en escena los jóvenes prometidos, espero que el capítulo haya sido de tu agrado y hayas pasado un rato agradable leyéndolo.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
Que la pases muy bien!

Maryviza: Un gran saludo para ti, Mary!
Siento que casi te haya provocado un infarto con el beso aquel que parecía que compartían Ranma y Megumi. La pobre de Akane sintió lo mismo al verlos, pero por fortuna Kanori le hizo notar que no era el joven Saotome en realidad quien estaba "acaramelado" con la chica. Y también gracias a ella es que ya todos saben que Ranma no faltó al compromiso en ningún momento.
En cuanto a las jóvenes prometidas, corrieron con mucha suerte esta vez; Kuno se vistió de superhéroe y arriesgando el pellejo, se lanzó contra toda una docena de ninjas, para rescatarlas y bueno, si bien recibió ayuda, mientras estuvo solo, lo hizo bastante bien, demostrando así que no es alguien al que se lo puede tomar a la ligera, especialmente en momentos tan críticos como éste. Los ninjas lo subestimaron y pagaron por ello y más que nada lo merecían por viles, canallas e irrespetuosos.
Ahora de la carta, bueno, ciertamente que el narrador de esta historia es en muchas ocasiones omnisciente, pero en lo que respecta a la carta, parece que ni él mismo sabe su contenido jeje Por el momento, creo que seguirá a la imaginación, aunque con la lectura de este capítulo seguro ya tendrás una idea básica de lo que Akane escribió allí.
Ryoga y muchos de los personajes como por ejemplo Akane, los patriarcas, el doctor Toffu y Kasumi, que por cierto andan muy ocupados en su cita viendo aquella película tan aclamada, no aparecieron, pero ya entrarán en escena en el siguiente pues todos se verán inmiscuidos y envueltos en un gran peligro; Ryoga, especialmente será el que tenga el momento clave del capítulo, ya que presionado por las circunstancias y los sentimientos que surgirán en él debido a éstas, inconscientemente desatará un gran problema sobre Nerima y más específicamente sobre los Tendo y los Saotome.
Y en cuanto a lo de las canciones, bueno, adelante querida amiga. Es digamos como una forma de sugerirnos temas a través de ese medio. Estoy y estaré atento a todos los movimientos que hagas en tus listas. Son muy buenas! :)
Muchísimas gracias por continuar pendiente de este fic, por el gran entusiasmo que has mostrado para con la historia y por tus reviews.
Me alegra haberte sorprendido con la dedicatoria :) Fue para agradecer la amistad valiosa que me has brindado y sobretodo, un homenaje a esa gran personalidad tuya, una forma de decirte gracias por ser como eres.
Te envío un abrazo enorme.
Cuídate muchísimo!

Nancyricoleon: Un gran saludo para ti, Nancy!
Primeramente, permíteme agradecerte por tu preocupación. Muchísimas gracias querida amiga, lo valoro enormemente y te lo agradezco infinitamente, de todo corazón. Me encuentro bien, con el tiempo en contra eso sí, jeje pero bueno, hoy finalmente pude actualizar. Espero que hayas pasado un momento entretenido leyendo el presente capítulo.
Sí, Akane inconscientemente escribió en la nota mucho más de lo que debía, colocó ahí sus más profundos sentimientos, y ahora esa nota llegó a manos de Ranma, quien la ha leído no una sino varias veces y su contenido lo ha hecho muy muy feliz, a pesar de todo, esas palabras lograron alegrarlo como quizá nunca antes nada lo consiguió.
Kanori no le borró la mente a Megumi, y bueno, el plan de ella no ha quedado muy claro en su totalidad; el por qué usó otra técnica y demás cosas, pero en el siguiente capítulo, será explicado por completo cual era el auténtico plan de Kanori.
Gracias por tus comentarios y por seguir pendiente de este fic.
Un gran abrazo para ti y toda tu familia.
Que estén muy bien!
Hasta la siguiente actualización.

Akane Redfox: Un saludo muy afectuoso para ti, amiga!
Me alegra haberte sorprendido con la dedicatoria; fue una manera de agradecer la valiosísima amistad que me has brindado y tu forma de ser, querida amiga.
Exactamente, tal como lo has citado, Kanori se preocupa y muchísimo por Megumi y lo ha demostrado en este capítulo al llegar hasta estos extremos para obligarla a dejar el oscuro camino que ha estado transitando durante este tiempo.
Las tres chicas por fortuna no fueron violentadas, gracias a que Kuno intervino a tiempo, poniendo en riesgo su vida al enfrentarse solo a los doce ninjas. Un gran gesto de su parte y demostró que es alguien realmente fuerte, pues pudo lidiar sólo con todos ellos, durante un buen tiempo.
Muchísimas gracias por tus amables palabras para con el fic y la manera en que escribo. Mil gracias también por tomarte el tiempo de dejar un review y de seguir leyendo esta historia.
Pásala muy bien.
Hasta el siguiente capítulo.

Amigo: Muchísimos saludos para ti!
Como es usual en ti, estás casi siempre un paso adelante en los acontecimientos, especialmente en los más críticos. Y así, pues comprobaste que la teoría que planteaste fue correcta. Presentías que había algo que Megumi ocultaba, y así fue. Aquel video que le indicó donde supuestamente estaban en la cama, resultó que ahí, ni ella ni Ranma eran los que aparecían. Muy bien amigo! Todo esto demuestra que has leído con detenimiento cada capítulo de este fic, y dicho esto, te lo agradezco muchísimo. Mil gracias por seguir esta historia.
Ah! Además, acertaste al decir que las chicas no serían violentadas, la única diferencia con lo que planteaste fue que Kuno llegó antes que Cologne y Mousse.
Algunas de las interrogantes que te planteaste en el anterior capítulo se han despejado con este, sin embargo, no aparecieron en escena Ryoga y los demás, pero en el siguiente, ahí sí entrarán en acción y Ryoga será la clave. A Akari también la veremos casi al final y en el epílogo y como dices, muy seguramente ella será la única capaz de ayudar al joven Hibiki.
Hasta el próximo capítulo.
Cuídate mucho!

Auri22: Un saludo muy atento para ti, amiga!
Primero, muchísimas gracias por tu review.
jaja sí, Megumi se esfuerza mucho en hacerse odiar.
Akane no apareció en este capítulo, pero Ranma, por intermedio de esa nota que ella le escribió (y se la dio a Kanori por equivocación), ahora ya sabe mucho de los sentimientos de su prometida. No se ha revelado que está escrito allí, pero con la lectura de este capítulo, muy seguramente ya tienes una idea de su contenido.
Gracias por seguir leyendo este fic. Espero hayas disfrutado de la lectura del presente capítulo.
Nos leemos en el siguiente capítulo. Cuídate muchísimo!

Sav21samydeanspn: Un fraternal y atento saludo para ti!
Amiga, no me queda más que agradecerte por esa maratónica sesión de lectura a la que te sometiste, con el fin de leer por completo los capítulos de este fic. Muchissisisisimas gracias, amiga! Lo valoro muchísimo; me da mucho gusto y me alegro de sobremanera que hayan valido la pena esas horas que le dedicaste a este historia. Uy! tuviste menos de cinco horas de sueño, pero estoy seguro de que fueron suficientes para que te levantes con toda la energía para enfrentar un nuevo día. Espero que te haya ido muy bien.
De nuevo muchas gracias, por tu review y por haber leído todos los capítulos y de corrido encima más. Eres lo máximo, amiga! Si fuera Castiel lo pondría de inmediato en twitter jaja ok no jeje
Pásala muy bien.
Nos leemos en la siguiente actualización.

Minako: Muchisimos saludos para ti!
Mi disculpas amiga (estoy ejecutando la técnica del tigre caído), perdón por actualizar hasta ahora, pero el tiempo, tiempo, condenado tiempo que parece que nunca va a estar de mi lado, pero bueno, esta semana digamos que me dio tregua y pude actualizar. Espero sea de tu agrado y lo disfrutes.
Gracias por estar al pendiente de las actualizaciones de esta historia. De corazón, te lo agradezco mucho!
Hasta el próximo capítulo.
Cuídate y que estés muy bien.

Finalmente, agradezco muchísimo también a quienes por diversas razones, no dejan comentarios, pero que igual, siguen pendientes de esta historia. En verdad, muchas gracias, chicos y chicas del "lado oscuro" n.n. He escuchado que por allá sirven unas deliciosas galletas, ¿es cierto eso? jeje

Bueno, me despido; espero que estén teniendo una muy buena semana.

Muchas gracias!

Hasta el próximo capítulo.

Pásenla muy bien!