Muchísimos saludos para ustedes, queridas lectoras y estimados lectores!

Espero que se encuentren muy bien.


Capítulo 22: Deceso.

Cobijados a la sombra del bosque, bajo la pálida luz de la luna, un centenar de fieros guerreros avanzaba sigilosamente. De repente, quien iba a la cabeza, hizo una señal con su mano y de inmediato detuvieron la marcha. Sus largas espadas salieron de sus vainas, se colocaron en guardia y aguardaron.

El bosque estaba sumido en una oscuridad casi impenetrable. Prácticamente no podían ver nada, tan solo escuchaban pisadas furtivas a su alrededor. Estaban en un gran aprieto, porque no sabían que camino seguir ahora, ni cuando se hallarían con el peligro anunciado por aquellos ruidos que se oían cada vez más cerca. Durante unos minutos, que se hicieron demasiado largos, permanecieron inmóviles a la expectativa de lo que sucedería a continuación, pero nada ocurrió, nadie los atacó. Entonces, con la guardia en alto, decidieron continuar su avanzada, pues entendieron que nada sacaban con esperar, no podían simplemente sentarse a ver que es lo que sucedía.

Se internaron un tanto más en el bosque, cuando de pronto, uno de los guerreros lanzó un grito y se desplomó. Inmediatamente los demás, dirigieron las miradas hacia el camarada que había caído y al hacerlo, vieron que alguien estaba de pie junto a él. Aquel sujeto se les aproximó lentamente y cuando la tenue luz de la luna lo alumbró, todos y cada uno de los noventa y nueve hombres abrieron los ojos de par en par, llenos de asombro y más que nada, de temor.

— ¡E-Es Akihiko! — exclamó alguien y acto seguido, una buena parte de los guerreros rompieron la formación y huyeron despavoridos. Si algo les habían advertido antes de partir a cumplir su misión, había sido que debían evitar a toda costa enfrentarse a él, ya que de lo contrario hallarían la muerte. A lo largo y ancho de Japón, se contaban historias que hablaban acerca de lo terrible y poderoso que era el samurái Tsuchigumo Akihiko. Era casi una leyenda, todo un personaje, al que muchos temían sin siquiera conocer. Decían que poseía una armadura indestructible, que lo protegía contra cualquier tipo de arma; se rumoraba que una vez, sin usar su espada, él solo había exterminado a todo un batallón de rebeldes que se negaban a mostrarle sus respetos al Shogun.

Quizá esas historias no pasaban de ser eso, solo historias, poco apegadas a la realidad, no obstante muchos de los guerreros prefirieron huir antes que quedarse a averiguarlo. Apenas habían visto su armadura tan particular, que le cubría todo el cuerpo y el yelmo, hecho del mismo material de la armadura, que ocultaba y protegía su rostro y cabeza, dándole un aire de misterio aún mayor del que ya tenía, los guerreros habían entrado en pánico y huido para tratar de salvar sus vidas, pero ninguno tuvo éxito. A poco de haber empezado a correr, uno a uno fueron cayendo hasta que sus gritos desesperados y respiraciones agitadas, dejaron de oírse por completo.

Los otros guerreros, quienes habían permanecido de pie frente a Akihiko, soltaron sus espadas. Sus trémulas manos ya no fueron capaces de empuñarlas. El terror los había abrumado al comprobar con sus propios ojos, como las historias que se contaban de él eran totalmente ciertas. Al ver la forma en la que había acabado con sus camaradas, sin desenvainar su katana, sin siquiera moverse de su sitio, entendieron que era alguien a quien no podían enfrentar; era inútil atacarlo, porque aún si lo hacían todos juntos, terminarían muertos. En vista de esto, el líder del grupo intervino:

— ¡Alto! ¡Por favor! ¡No nos mates! Tenemos familia, esposa, hijos que están esperando nuestro regreso.

— Si no querían perder la vida, entonces ¿por qué han venido hasta acá, a asesinar al Shogun? —inquirió Akihiko.

— Los rebeldes nos contrataron... la paga era buena, no tuvimos alternativa, nuestras familias mueren de hambre y no nos queda más que aceptar cualquier trabajo, sin embargo, si nos permites retirarnos, tienes mi palabra de que no volveremos a atentar contra el Shogun.

— Lo siento, pero no puedo dejarlos ir.

— ¿Por qué? Si te he dicho que no volveremos a...

— ¡Escuchen! — interrumpió Akihiko — mi trabajo aquí no es solo proteger al Shogun.

— ¿A qué te refieres?

— Tengo un objetivo más grande... la paz y para alcanzarla, debo erradicar a todo lo que se opone a ella. Ustedes, por el simple hecho de ser ninjas, hombres entrenados para matar, son un obstáculo y por eso deben ser exterminados por completo, de una vez y para siempre.

Apenas terminó de decir esto, Akihiko levantó su brazo izquierdo hacia el frente y al instante todos se desplomaron, heridos mortalmente.

— Lo lamento... en verdad, lo siento mucho, pero entiendan, que es por una noble causa, una causa mucho más grande que ustedes y yo — musitó Akihiko, al tiempo que un aura de color verde empezaba a envolverlo. Poco después, esta energía se concentró totalmente en sus pies, momento en el cual, se despegó del suelo y se alejó volando por los cielos, a velocidad supersónica.

Sobrevoló el cielo de Japón hasta que amaneció, momento en el cual fijó rumbo hacia el norte. Al poco rato, divisó la cima de una colina, sobre la cual aterrizó presuroso. Se quitó el yelmo e inhaló profundo, disfrutando al máximo del aire y del ambiente de aquel sitio. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro al ver la pequeña pero hermosa casa que estaba a pocos metros de él. Por fin luego de meses de haber estado fuera, volvía al lado de su esposa y de su adorada hija, que estaba por cumplir cinco años. No podría quedarse mucho tiempo, pues al caer la noche, tendría que de nuevo salir a continuar con la que él llamaba "la cruzada de la paz" y ausentarse quizá durante todo un largo año, pero no se desanimó y apartando este pensamiento, sonriente, entró a su hogar.

Lentamente caminó hacia la habitación de su esposa, sin que sus pasos sobre la madera del piso puedan delatar su presencia, pues deseaba acercarse y despertarla con un cálido beso. Suavemente deslizó la puerta corrediza de la alcoba y lo que vio a continuación, lo dejó en shock. El panorama que se abrió ante sus ojos, fue para él como una visión de pesadilla, una escena que jamás en la vida creyó vería. En ese preciso instante, su corazón se rompió en mil pedazos y su mente se turbó.

Su esposa, totalmente desnuda, dormía plácidamente junto al desnudo cuerpo de su amante. A juzgar por lo profundo que dormían, parecía que su encuentro apasionado había durado toda la noche o al menos gran parte de ella.

Con brusquedad retiró las sábanas que cubrían parcialmente la desnudez de los amantes. Al sentir el aire correr directo sobre sus cuerpos, la mujer parpadeó aún somnolienta, mientras que el tipo con quien compartía la cama, se estiró perezosamente.

Akihiko, visiblemente enfurecido gritó a todo pulmón el nombre de su esposa y por fin logró tener la atención de la pareja; cuando lo vieron de pie, muy cerca de ellos, la sangre se les heló. No atinaron a decir palabra alguna, tan solo se pusieron a temblar, sin dejar de mirarlo con los ojos desorbitados y una expresión de pánico supremo en sus rostros.

Cegado por la furia, los celos, con la mente perturbada después de haberse enterado de que había sido traicionado por la persona que más amaba en el mundo, desenvainó su katana y de un fuerte tajo, decapitó al tipo que se había atrevido a acostarse con su mujer, vengando así su honor.

El rudo golpe hizo caer al cuerpo violentamente sobre la cama, la cual enseguida se cubrió con la sangre del infeliz. La cabeza por su parte, rodó por el piso y se detuvo a centímetros del pie de Akihiko. Al ver esto la mujer lanzó un grito desgarrador; como impulsada por un resorte, se apartó de la cama y sin dejar de mirar el cadáver de su amante, caminó de espaldas hasta chocar con la pared. Allí quedó, temblorosa y sollozante, a merced de su indignado y decepcionado esposo.

Akihiko no tuvo piedad. Con la espada que estaba cubierta de la sangre del amante, le atravesó el corazón a su esposa, de la forma más violenta posible y de la misma manera se la retiró.

— Papá...

El samurái se giró enseguida hacia la puerta, donde descubrió a su hija, quien debido a los gritos de su madre, se había despertado. Akihiko frunció el ceño y se le acercó. Totalmente trastornado, poseído por la crueldad y la furia, el padre vengativo, no saciado aún con tanta sangre, cegado por los celos, asumió que su hija era el resultado del adulterio de su esposa, así que tomó a la pequeña de los pies y la estrelló con ferocidad contra la pared.

Ryoga despertó de golpe, muy desconcertado. Si bien últimamente había tenido extrañas y perturbadoras pesadillas, ésta que acababa de tener, definitivamente no entraba dentro de esa clasificación; era muy raro, no había sido un sueño o pesadilla, no lo había sentido de esa manera, sino más bien era como si hubiese visto el recuerdo de alguien, como si en su mente se hubiesen reproducido las vivencias de otra persona.

Enormemente confundido, sin comprender del todo qué es lo que había soñado, si es que a eso se le podía llamar sueño, se reincorporó y al verse tan cerca del suelo, recién allí reparó en que se encontraba bajo su forma maldita de Jusenkyo. En eso, escuchó un par de voces conocidas y luego sintió que alguien lo levantaba en brazos. Alzó la vista y se encontró con el bello rostro de la mayor de las Tendo, quien se encontraba en compañía de Tofu.

Luego de haber visto aquella espectacular película, habían ido a cenar y después de una larga pero amena plática, habían decidido regresar al dojo, pero a pocos metros de llegar, la joven había alcanzado a divisar a P-chan, recostado sobre la calzada.

— ¿Qué te sucedió, P-chan? — dijo Kasumi acariciándole suavemente la cabeza.

— Está todo mojado, será mejor que lo metas a la casa y le des un baño caliente — aconsejó Tofu.

— Así lo haré, o más bien lo hará Akane, pues es su mascota.

— Bien, hasta mañana Kasumi... muchas gracias por haber aceptado mi invitación, esta tarde y noche fueron sin duda las mejores de mi vida, todo gracias a ti y a tu agradable compañía.

— No exagere, doctor Tofu — atinó a decir la joven, sonriente y con un leve sonrojo en sus mejillas, que la hacía ver aún más hermosa.

— Es la verdad — dijo admirando extasiado la belleza de la chica que le había robado el corazón. Con lentitud, se acercó un tanto más, pero casi enseguida se detuvo y se alejó nuevamente. Temía que al estar demasiado cerca, perdiera el control, se pusiera nervioso y entonces empezara a hacer las payasadas que usualmente hacía cuando estaba en presencia de su amada — bueno, eh... me retiro ya, hasta mañana, Kasumi.

Una vez se despidieron, la joven Tendo, con el cerdito en brazos se dirigio hacia la puerta de su casa; Tofu por su parte, emprendió camino rumbo al consultorio y así, ninguno de los dos se percató de que en la calzada, en el sitio en donde había estado recostado P-chan, se había dibujado el primer Kanji del apellido de Akihiko '土' (Tsuchi).

Apenas Kasumi puso un pie en el interior de la casa, Soun se arrojó sobre ella y la abrazó muy fuerte, momento en el cual se soltó en llanto.

— ¡Hija! ¡Hija! ¿Estás bien? ¿No te ocurrió nada?

— Tranquilo, solo fui al cine y a cenar... no llores tanto, papá o enfermarás.

— ¡Estaba muy preocupado por ti!

— Cálmese, Tendo, su hija está bien.

— Es que con todo este asunto de Megumi, me he preocupado demasiado — se excusó Soun.

— ¿En serio? A mí me parece que siempre has sido así de exagerado — comentó Nabiki y luego le preguntó a Kasumi — ¿qué tal tu cita con el doctor?

— ¡Nabiki! Ni se te ocurra interrogarla — dijo Akane, tomando de la mano a la mayor de sus hermanas y llevándola hacia el otro extremo de la sala. Una vez allí le preguntó en voz baja:

— ¿Cómo les fue? ¿La pasaron bien?

— Y luego dices que no la interrogue — manifestó Nabiki quien las había seguido hasta allá.

— E-E-Eh... yo, yo solo le estoy haciendo plática — repuso Akane. La mediana de las Tendo la miró con los ojos entrecerrados.

— Sí, la pasé muy bien — intervino Kasumi — la verdad es que la imagen que ahora tengo del doctor es diferente a la que antes tenía... me parecía un hombre demasiado extraño para mi gusto.

— Entonces... ¿te gusta Tofu? — preguntaron en coro sus hermanas.

— Digamos que es alguien de quien podría enamorarme.

Esta última palabra que había pronunciado Kasumi, hizo eco en la mente de la menor de las Tendo y de golpe recordó parte de la primera nota que había escrito y que equivocadamente le había dado a Kanori para que se la entregue a Ranma.

"... Hemos pasado por tantas cosas juntos, buenas y malas que ya nos conocemos perfectamente. Sin darnos cuenta, de ser un par de desconocidos, pasamos a ser los mejores amigos. Nuestra amistad creció y con cada día que pasaba se volvía más fuerte. Nos volvimos muy cercanos, tan cercanos, que no noté que un sentimiento más allá de la amistad había surgido en mí. No me percaté de ello hasta luego de nuestro enfrentamiento con Saffron, o quizá no quise aceptarlo antes. Muchas veces oculté lo que sentía, por temor al rechazo, a no ser correspondida o escuchada, pero creo que también lo hice porque me conformé con tenerte cerca. El vivir bajo el mismo techo, ir a la escuela juntos, volver juntos a casa, comer juntos, enojarnos o reírnos, todo eso se volvió parte de mi felicidad, todo eso me hacía más feliz que abrazarnos o besarnos, o cualquie otra cosa que hacen los novios, porque te sentía siempre muy cerca de mí, podía sentir tu corazón muy cerca del mío. Pero ahora, después de todo lo que ha ocurrido últimamente, las mentiras de Megumi, nuestras vidas peligrando, nuestros caminos separados por las circunstancias, me di cuenta de que todo este tiempo he vivido equivocadamente. Fui una boba al haber tratado de convencerme de que tu amistad es todo lo que necesito, todo lo que quiero. Ahora me doy cuenta de que no puedo conformarme solo con eso, de ninguna manera puedo hacerlo, ya que me he enamorado de ti. Te amo y no quiero que seas solo mi amigo o mi mejor amigo. Quiero que me tomes de la mano y que juntos, como pareja, recorramos el mismo camino, hasta el final de nuestros días."

— ¿Qué sucede? ¿Por qué te has sonrojado tanto? — preguntó Nabiki.

Ante la mención de su sonrojo, Akane se puso más tensa y nerviosa de lo que ya estaba, luego de haber recordado aquel escrito. Salió corriendo escaleras arriba, mientras gritaba sobre su hombro: ¡hasta mañana!

Entretanto, en la terraza del hotel, Kanori le indicaba a Ranma que ya todo había terminado, que podía regresar a casa con toda tranquilidad, pues Megumi ya nunca más volvería a atentar contra la vida de nadie.

Luego de escucharla atentamente, se dio media vuelta y caminó hacia las escaleras, avanzó unos cuantos pasos y se detuvo. Lentamente giró de nuevo hacia donde se encontraba la anciana, la miró con gratitud y con tono de voz firme pero cordial, le dijo:

— Gracias... gracias por todo.

— Yo en cambio, debo reconocértelo, fue un excelente plan, muy elaborado — comentó Megumi, mientras terminaba de suministrarse el antídoto que Kanori le había proporcionado luego de verla tocar el pergamino.

La anciana y Ranma, dirigieron sus miradas hacia la chica, quien se reincorporó y caminó hacia donde estaba su katana. Al ver esto, el chico se estremeció. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron, listos para entrar en acción en cualquier momento. La observó detenidamente durante unos segundos, al cabo de los cuales se relajó por completo, ya que la joven, con un rápido movimiento puso la espada de regreso en la funda.

El hijo de Nodoka respiró aliviado y escuchó lo que Megumi dijo a continuación:

— Fue un plan magnífico... te subestimé, Kanori... desde un principio te diste cuenta de que estabas siendo vigilada, así que te dedicaste a hacer cosas que sabías me harían enfadar, le revelaste toda la verdad a Akane, hablaste acerca de frustrar mi boda y hasta de que me ibas a borrar la memoria... en fin, con tus actos me orillaste a desenvainar la katana, que como bien sabes solo lo hago cuando hay que torturar a alguien hasta la muerte. Basándote en eso, colocaste allí ese insecto venenoso, para que al desenfundarla me mordiera y entonces ofrecerme el antídoto a cambio de que yo me someta al juramento forzado... así fue o me equivoco en algo?

— No, no te equivocas, Megumi, así fue, básicamente mi plan tenía dos partes, la primera era la carnada, con la cual te puse en el sitio donde necesitaba que estuvieras, para entonces aplicar la segunda parte del plan, el verdadero ataque, la técnica del juramento forzado.

— Sí, el plan fue excelente, pero... no olvides que toda técnica tiene un punto débil.

Estas palabras, a pesar de que parecían haber sido sacadas de algún manga shonen, dejaron muy inquieta a Kanori, quien de inmediato la interrogó:

— ¿Qué... qué quieres decir con eso?

Megumi no respondió, simplemente se echó reír, dejando mucho más inquieta a la anciana y bastante desconcertado a Ranma.

Así permaneció durante un rato, hasta que repentinamente dejó de reír y su rostro adquirió una expresión bastante seria. Como una fiera que mira intensa y fijamente a su presa antes de zarpársela, de esa misma forma Megumi miró a Kanori, clavándole sus azules ojos como dos puñales.

Ambas mujeres cruzaron miradas. En total y completo silencio, se miraron intensamente. Un sudor frío resbaló por la frente de la anciana, quien empezaba ya a imaginar lo que estaba por suceder.

— ¿Qué está pasando aquí? — se preguntó el joven Saotome, alternando su mirada entre las dos mujeres, al tiempo que trataba de encontrar la razón por la cual, de un momento a otro el ambiente se había tornado tan tenso.

De pronto, la mano derecha de Megumi voló hacia la empuñadura de su espada. En respuesta Kanori también intentó desenvainar la suya, pero la chica fue mucho más rápida. En milésimas de segundo y en un movimiento imperceptible para el ojo humano, recorrió los cuatro metros que las separaban, hasta quedar justo en frente de la anciana y entonces le enterró la katana en el pecho.

Kanori apretó la mandíbula para contener el grito de dolor que había estado a punto de escapar de su garganta, a la vez que con ambas manos sujetaba fuertemente la hoja de la katana, evitando así que esta siguiera avanzando y la atravesara de lado a lado.

Megumi frunció el entrecejo y aplicó más fuerza. La katana penetró un centímetro más en el pecho de Kanori, quien presa de la desesperación, al sentir muy próxima a la muerte, al sentir los cinco centímetros del frío acero en el interior de su cuerpo, apretó más la hoja, la cual lastimó las palmas de sus manos, que enseguida empezaron a sangrar. El líquido vital comenzó a fluir y bajar por sus muñecas en forma de delgados hilos. El ritmo cardiaco de la anciana subió de golpe. Debido a esto y a que la espada, aunque milímetro a milímetro, cada vez ganaba más terreno, la herida del pecho sangró más.

— Es inútil, vieja estúpida... tan solo estás prolongando lo inevitable... vas a morir y luego será el turno de las zorras Tendo.

— No entiendo, cómo es que lograste romper el juramento — comentó Kanori con la voz entrecortada.

— Tú misma lo dijiste cuando explicaste como funciona esa técnica, dijiste claramente que al tocar el pergamino, lo escrito allí se convierte en energía que viaja por el cuerpo hasta llegar al cerebro... ¿entiendes? E-ner-gí-a.

Kanori abrió la boca en gesto de sorpresa. Finalmente comprendía cómo es que Megumi había anulado su técnica. Ella era capaz de controlar a voluntad y por completo el flujo de energía a través de su cuerpo, entonces fácilmente había evitado que esa energía llegara a su cerebro, dejando así, sin efecto a la técnica del juramento forzado.

En su mente, Kanori se recriminó fuertemente por haber pasado por alto este pequeño pero importantísimo detalle. Pero casi de inmediato tuvo que interrumpir sus pensamientos, pues Megumi comenzaba a empujar la katana con más fuerza que antes.

— ¡Ya muérete de una maldita vez! — exclamó la chica con una mezcla de furia e impaciencia.

— Por qué...

— ¡Cierra la boca! — le ordenó Megumi —y no te atrevas a pronunciar otro patético discurso como el de antes, que solo me causó náuseas.

Con lágrimas en los ojos, Kanori la miró suplicante. No deseaba morir, pero no porque le tuviese miedo a la muerte, sino porque no quería dejar sola a Megumi. No quería dejarla sola con su inmenso odio y su insaciable sed de venganza. No podía dejarla a merced de esos sentimientos negativos que tarde o temprano acabarían destruyéndola, consumiendo por completo su alma y su corazón.

Motivada por su único y más grande deseo, el de permanecer junto a Megumi para salvarla, sacarla de la oscuridad en la que se encontraba sumida, Kanori se rehusó a dejar este mundo y continuó sujetando la katana, haciendo hasta lo imposible por frenar su avance.

— ¡Muérete ya! — chilló Megumi y aplicó más fuerza.

Aterrada, Kanori se dio cuenta de que ya no podía resistir más. Tenía que ser realista. No importaba cuan grande fuera su determinación, su cuerpo estaba llegando al límite de su resistencia. El pecho le quemaba, los músculos de sus brazos temblaban por la tremenda tensión y la contención a la que los había sometido. Por mucho que se esforzara, sabía que pronto la muerte le sobrevendría irremediablemente.

— Muere, infeliz traidora.

— De ninguna manera... ¡No lo permitiré! — sentenció Ranma, al tiempo que con su mano derecha sujetaba fuertemente la hoja de la katana.

— ¡Ranma! — exclamó Kanori con un hilo de voz. Por su parte, Megumi le lanzó una mirada asesina.

No muy lejos de allí, en un hospital de Tokio, Kuno, Mousse y Cologne compartían habitación. Los tres permanecían recostados sobre sus camillas, con los ojos vendados. Al ser alcanzados por el humo tóxico de la bomba, ellos y los ninjas habían sufrido una severa inflamación en el nervio óptico, por lo cual habían quedado con ceguera temporal. Los moradores del sector, al ver que una gran nube de humo naranja había cubierto parte de la avenida, habían llamado a la policía y a los paramédicos, quienes al llegar los habían trasladado al hospital más cercano.

— Todo esto es tu culpa — manifestó Kuno con cierta molestia en el tono de su voz.

— ¿Mi culpa, dices? ¡Ja! ¿Quién fue el bobo que hizo estallar sobre nosotros la bomba de humo?

— Ya basta — intervino Cologne — guarden silencio muchachos, por si no lo han notado, estamos en un hospital... desde que llegamos aquí no han parado de discutir... cállense, recuerden que en la habitación contigua descansan las chicas.

— Es cierto, mi querida, mi amada Shampoo, debo ver como sigue.

— Sí, claro. ¿Qué acaso ya olvidaste que estás más ciego de lo que usualmente eres?

Mousse chocó el puño derecho con la palma de su otra mano y torció la boca en gesto de inconformidad y frustración.

— ¡Rayos! — exclamó y se recostó nuevamente, sin dejar de pensar en la joven amazona.

Mientras, en la terraza del hotel, debido a las fuerzas opuestas que ejercían de un lado y de otro, la punta de la hoja que se encontraba en el interior del cuerpo de Kanori, por momentos oscilaba, rosando peligrosamente su corazón. Debido a esto, no era posible que retrocediera y se la desenterrara, pues si lo hacía y justo en ese momento la hoja se movía, aun cuando lo hiciera ligeramente, podría causarle una herida mayor o alcanzar a lastimarle el corazón. Ranma se dio cuenta de esto, así que decidió hacer algo para poner a salvo a Kanori.

Concentró gran parte de su energía en la mano que tenía libre y moviéndola a la velocidad del truco de las castañas, con la palma golpeó la parte plana de la espada, aproximadamente a la mitad de la hoja, la cual debido a dicho golpe se partió en tres. Un parte quedó unida a la empuñadura, otra en manos de Ranma y Kanori, mientras que un tercer pedazo de aproximadamente quince centímetros de longitud, salió volando por los aires.

El joven Saotome sonrió al ver que la idea que había tenido, la había podido llevar a cabo de forma exitosa. Kanori respiró aliviada y ahora sí, con toda seguridad se retiró la punta que por tanto tiempo había estado en el interior de su pecho. No obstante, Megumi no se quedó cruzada de brazos. Soltó la empuñadura de su estropeada katana, dio un salto hacia un costado para atrapar en el aire al pedazo de la hoja que había salido volando y con todas sus fuerzas, se lo arrojó a Kanori.

En centésimas de segundo, aquel pedazo llegó hasta donde Kanori y se le clavó en la garganta. Debido a la descomunal velocidad con que la chica lo había lanzado, Ranma simplemente hizo vista, nada pudo hacer para evitar que aquel trozo de acero llegara a su objetivo.

Herida de muerte, la anciana se desplomó de espaldas, pero antes de que tocara el suelo, el joven Saotome se agachó y la recibió en sus brazos. Allí, a los pocos segundos, luego de convulsionar y ahogarse con la sangre que manaba abundantemente de su garganta, la mujer falleció.

Con el rostro inexpresivo, Megumi contempló el cruel y triste final de Kanori.

Un silencio sepulcral hizo acto de presencia en aquella terraza. Fue extraño, el ruido característico de la ciudad se apagó de repente y tan solo se escuchaba el rugir del viento que agitaba el cabello de la chica y azotaba el rostro del joven, quien durante un buen rato permaneció en la misma posición, sosteniendo el cuerpo inerte de la anciana y mirándolo fijamente sin parpadear siquiera.

Luego, lentamente y con sumo cuidado depositó a Kanori en el suelo. Se reincorporó, pero manteniendo la cabeza gacha y la mirada fija en un punto en el piso.

— Tú... cómo te atreviste a hacerle esto — murmuró Ranma, con el ceño fruncido y el rostro descompuesto por la furia. Apretó los puños con tal fuerza que los nudillos se le pusieron totalmente blancos.

Estaba furibundo, demasiado, como nunca antes lo había estado. Pero no solo ira es lo que sentía en ese momento, también mucha impotencia y sobre todo culpa, pues no había podido salvar la vida de Kanori, evitar que fuera asesinada. Desde la primera vez que la había visto, la había odiado. Por el simple hecho de estar junto a Megumi, erróneamente había pensado que ella era igual de despreciable y recién ahora se daba cuenta de que se había equivocado al juzgarla. Justo hoy cuando se había dado cuenta de que no era una mala mujer, su vida era cegada y por la mano de la persona a la que ella más quería y apreciaba.

Terriblemente desolado por lo ocurrido con la anciana, Ranma ya no pudo más con la creciente ira que lo poseía. Levantó la mano derecha hasta poco más arriba de la cintura y en la palma de esa mano empezó a concentrar energía. A los pocos segundos apareció una esfera amarilla del tamaño de una canica, pero que emitía un potente brillo.

— Admito que esa técnica es aterradoramente letal — señaló Megumi, con tono de voz frío e inexpresivo —pero tardas mucho en reunir la energía suficiente para completarla, para cuando lo logres yo ya habré hablado mil veces con los ninjas que tengo vigilando el dojo y les habré pedido que se diviertan con las Tendo y quién sabe, hasta alguno de ellos le hace también el favor a tu madre.

Ante tales palabras, a Ranma no le quedó más remedio que disipar la poca energía que había reunido. Apretó la mandíbula en gesto de impotencia y miró a la chica con los ojos encendidos como dos faros rojos. Su cuerpo temblaba furioso, pero no podía hacer nada en contra de ella, pues temía que cumpliera su amenaza. Ignoraba por completo que Akane había progresado muchísimo en lo que respecta a su nivel de combate. No sabía que antes de partir a la isla para rescatarlo, ella había entrenado muy duro. Por casi un mes se había sometido a un entrenamiento riguroso bajo la tutela de Tofu y posteriormente de Genma. Debido a eso y a que Ranma últimamente no había entrenado en lo absoluto, Akane ahora era más fuerte que él y probablemente tan o más fuerte que la misma Megumi.

Ajeno a todo esto, Ranma decidió no poner en riesgo a Akane y los demás y bajó los brazos. Megumi sonrió complacida.

— Excelente decisión... y bueno, pasando a asuntos más interesantes, entiendo que ya todos están enterados de que nada sucedió entre tú y yo, ya saben que todo fue una farsa, que no pasamos la noche juntos, pero ¿sabes qué? Hoy vamos a convertir aquella mentira en verdad... sí, tal como lo oyes, justo aquí y ahora me tomarás y me harás tu mujer — dijo Megumi sonriendo de forma lasciva, mientras comenzaba a desvestirse.


Hasta aquí el capítulo. Muchas gracias por seguir pendientes de este fic y mil gracias por su enorme paciencia. Perdón por tardar tanto en actualizar, pero esta vez no fue culpa mía. Sí, en esta ocasión la culpa fue de Ranma, ya saben, a veces es muy terco y se negó rotundamente a mostrarme la nota que Akane escribió jeje Está bien, no, no tardé por eso. Lo cierto es que sigo siendo muy malo para administrar mi tiempo. Les ofrezco mil disculpas, y les reitero mi más grande agradecimiento.

Permítanme les comento que este capítulo debería haber tenido el doble de longitud, pero para no tardar más tiempo en actualizar, decidí publicar solo hasta donde avancé a escribir, es decir aproximadamente la mitad del mismo. Dicho esto, entonces siguen restando dos capítulos más y el epílogo.

También debo decir que he adelantado una escena que planeaba colocarla en el capítulo final, pero me pareció que sería mejor introducir desde ya al nuevo personaje y hablar un poco acerca de su vida, antes de verlo en acción en el próximo capítulo. Se trata de un guerrero que vivió en el período Edo, durante el gobierno del Shogun Tokugawa. Trabaja para él y lo protege, pero también se dedica a aniquilar a todo lo que él considera es una amenaza para la paz. Desde el nacimiento de su hija, se obsesionó con buscar la paz absoluta, tanto que descuidó mucho a su familia. Sacrificó tiempo valioso que pudo haber compartido con su esposa e hija y salió en pro de lograr su más grande objetivo: un Japón libre de guerras, odio y disputas, para que su hija pueda vivir en un sitio lleno de armonía y paz, pero las cosas no salieron como él las esperaba y su vida dio un giro trágico con muerte y desolación, que en parte ya se pudo apreciar al inicio del presente capítulo.

Espero hayan disfrutado de una agradable y entretenida lectura. Gracias por dedicar parte de su valioso tiempo en leer esta historia, cuyo final está ya muy próximo.

Agradecimientos a los reviews:

Maryviza: Hola!
Es muy cierto lo que has citado sobre Kuno. Tanto en el anime como en el manga no se le ha hecho mucha justicia. Si mal no recuerdo, al inicio, su entrada en escena fue excelente, se enfrentó a Ranma e incluso logró lastimarlo con su boken, pero a medida que pasaron los capítulos, se lo fue dejando de lado y se centraron más en Ryoga, quien se convirtió en el más grande rival del protagonista, no solo en el plano de las artes marciales sino también en el plano amoroso. En algunos capítulos como que se trató de rescatar un poco al joven Tatewaki; por ejemplo en el capítulo aquel donde Happosai lo "entrena" haciéndolo entrar en un sinnúmero de baños públicos y bueno, más allá del método tan particular del maestro, el chico mejoró muchísimo y estuvo a punto de derrotar a Ranma.
En fin, un personaje que fue un tanto desperdiciado, más usado como desahogo cómico que nada. Y aunque tuvo algunos capítulos en los que fue el protagonista, en lo personal, si me hubiese gustado de que lo explotaran un poco más y mostraran más de sus habilidades.
Gracias por tu opinión también acerca de la técnica del juramento forzado. Kanori halló una buena forma de aplicarla sobre Megumi, pero infortunadamente no contaba con que ésta conseguiría anularla y ahora las cosas siguen igual o quizá hasta peor que antes, ya que con esto que pasó, Megumi está mucho más furiosa e intensa que antes. Por ahora, Ranma tiene otra cosa que atender. Parece que todavía no ha llegado el día en el cual pueda hablar tranquilamente con Akane, acerca del contenido de aquella nota que lo ha hecho muy feliz.
Akane y Ryoga no aparecieron mucho en escena, pero en el siguiente lo harán mucho más, pues son claves, como punto de partida para lo que se vendrá a continuación.
Muchas gracias por tu review y por continuar leyendo este fic.
Nos leemos!

Znta: Muchos saludos para ti!
Sí, todo indicaba que por fin Megumi los dejaría en paz y entonces Ranma y Akane podrían reencontrarse y hablar por ejemplo del contenido de la nota que escribió la chica, pero infortunadamente Kanori falló y Megumi continúa en medio de los jóvenes prometidos y mucho más furiosa e intensa que antes.
Agradezco muchísimo el que te tomes el tiempo de dejar un review en cada capítulo y continúes muy pendiente de este fic.
Espero que el capítulo haya sido de tu agrado.
Pásala muy bien!

Sav21: Hola!
Perdón por haber tardado tanto en subir este capítulo, pero bueno, más vale tarde que nunca jeje
Ojalá este capítulo haya cubierto si no todas, al menos la mayoría de tus expectativas. Infortunadamente el reencuentro que has citado, pues tal parece que por ahora no se va a poder dar, ya que Megumi aún no se ha quitado del medio y con lo que ha pasado, incluso está más intensa y furiosa que antes. Pero bueno, confiemos en el sentimiento que une a los jóvenes prometidos. Seguramente hallarán la manera de volver a estar juntos.
Muchas gracias por tu review y por seguir leyendo este fic. Y gracias también por haberme compartido esos datos curiosos e interesantes acerca de esta gran serie de tv, Supernatural.
Que estés muy bien!

Auri22: Un muy atento saludo para ti!
jaja es cierto, el contenido de esa nota había quedado a la imaginación, pero la parte más importante de la misma ya por fin en este capítulo fue revelada jeje
Y por supuesto, Ranma feliz de leerla, no solo una sino varias veces!
El único problema es que Megumi no se ha quitado del medio y todo indica que seguirá con sus planes de venganza y ahora está incluso mucho más furiosa e intensa que antes.
Muchísimas gracias por seguir leyendo este fic y por hasta tomarte el tiempo de dejar un review.
Cuídate mucho y que la pases muy bien!

Amigo: Muchísimos saludos para ti!
Me es muy grato el saber que te agradó la escena del enfrentamiento de Kuno y los ninjas. Fue una escena bastante difícil y me alegra saber que te agradó, y bueno el chico se lució aunque al final la regó un poco jaja Pero a final de cuentas, logró salvar a las chicas y ahora están recuperándose en el hospital.
Por otra parte, sí bien Megumi tocó el pergamino, halló la forma de anular la técnica de Kanori, desviando la energía que iba directo a su cerebro. De esa manera, se salvó de tener que cumplir con el juramento por el resto de su vida y ahora seguirá en medio de los jóvenes prometidos, más furiosa e intensa que antes.
Akane y Ryoga no aparecieron mucho en este capítulo, pero en el próximo, serán claves para lo que sucederá a continuación.
Muchas gracias por desearme buena suerte y mil gracias también por tus valiosos comentarios a lo largo de todo el fic.
Que tengas una muy buena semana.
Nos leemos!

Nancyricoleon: Hola, querida amiga Nancy!
Tienes mucha razón, nadie merece que le hagan algo tan bajo y deplorable como lo que estaban a punto de sufrir las chicas. Por suerte Kuno intervino a tiempo.
Respecto a Megumi, nuevamente tienes toda la razón. Ya no quedaba más opción que obligarla a dejar ese camino de la venganza y del odio. Kanori usó esa técnica para forzarla a apartarse de esos sentimientos negativos, pero desgraciadamente falló; no fue suficiente para detenerla y tal vez, lo que mencionas, sea lo único que pueda pararla. Tal vez solo si se entera de que Akane nunca faltó a su amistad, desista de buscar venganza, aunque como bien has dicho, el enterarse de eso seguramente le causará un gran dolor.
Muchas gracias por seguir leyendo este fic y por tus valiosos comentarios.
Que tú y tu familia la pasen muy bien!
Nos leemos!

Angie-chan: Un gusto saludarte, amiga!
Me encuentro muy bien. Un poco o bueno, bastante apretado por el tiempo, pero bien. Muchas gracias por preguntar. Espero que de igual manera tú estés excelente.
En efecto, ya restan solo dos capítulos y el epílogo. Muchas gracias por invertir parte de tu valioso tiempo en leer esta historia.
Te deseo mucho éxito en tu trabajo y en todas las actividades que debas realizar.
Cuídate muchísimo!
Te envío un abrazo enorme!

Nicolás Tendo: Un saludo muy atento para ti!
Lo siento! Lo siento! Seguramente que se invirtió mucho dinero para el monumento que se levantó en honor a Ranma y al final, resultó que no, nada pasó entre él y Megumi! jajaja Muchísimas gracias por tu review y mi más sincero agradecimiento también, por tus amables palabras. De verdad gracias por haber seguido este fic desde el inicio y por seguir de la misma manera, pendiente capítulo a capítulo. Me es muy grato saberlo.
Respecto a lo de Ranma, te entiendo, a mí también me costó muchísimo trabajo escribir y colocarlo en esa situación. La verdad es que la pasó muy mal cautivo y encima tuvo esa pesadilla en la cual su amada estaba casada con Ryoga, pero por suerte eso no pasó de ser más que una pesadilla, lo rescataron de la isla y bueno, aún no se ha librado de Megumi, pero confiemos en que el sentimiento que une a los jóvenes prometidos sea más fuerte que cualquier adversidad que se presente de aquí en adelante y al final, logren estar juntos.
Gracias por poner a mi conocimiento tu valiosa opinión y es para mí un honor el saber que figuro en tu lista de autores favoritos.
Muchas gracias. Espero este capítulo haya sido de tu agrado.
Pásala muy bien.
Nos leemos!

Minak0 Ain0: Un gran saludo, para ti!
Muchísimas gracias por tus palabras. Qué alegría me da el saber que te ha parecido interesante y hasta intrigante esta historia. Gracias :)
Perdón por no haber podido actualizar antes, pero ojalá que la espera haya valido la pena y el presente capítulo haya sido de tu agrado.
Un abrazo y que estés muy bien!

Un agradecimiento muy grande también para todos ustedes quienes por diversos motivos no dejan reviews, pero están pendientes de las actualizaciones de esta historia. Muchísimas gracias por leerla y de corazón espero este capítulo haya sido de su total agrado.

Que la pasen muy bien!

Hasta el siguiente capítulo!