Desde esa noche en la que los hermanos Flyn Fletcher se habían confesado sus sentimientos y que se hicieron novios oficiales todo era perfecto, nunca en la vida de los dos chicos sintieron tanta felicidad, estaban seguros que ese sentimiento que tenían el uno por el otro seria eterno
Sus abuelos no sabían nada, por supuesto, todo lo que veían era que la relación de ambos hermanos iba a la perfección, los dos habían dejado atrás ese extraño comportamiento que habían tenido durante semanas y finalmente volvieron a ser los mismos de ante, para ellos Phineas y Ferb se veían más unidos que nunca y sin duda tenían razón
Su primera cita fue completamente maravillosa, deseaban repetir esos momentos juntos pero trágicamente no se podía, Tarde o temprano aparecerían los padres de los niños y Phineas tendría que regresar a Danville, era algo triste pero tenían la clara certeza que estarían juntos muy pronto
Con el poco tiempo que tenían trataron de aprovecharlo al máximo, divertirse juntos lo mas que podían, algunos de los compañeros de clases de Ferb lograron ver a ambos hermanos, para los ojos de todos Ferb se veía muy diferente al estar al lado de su hermano, en la academia era terriblemente callado, no se juntaba con nadie pero al estar al lado de ese peli rojo era definitivamente diferente, algunos se les acercaban para hablar un poco con ellos, ambos chicos eran más simpáticos y agradables de lo que habían pensado esos estudiantes que los habían visto ocasionalmente, pero les hizo muy felices conocer al verdadero Ferb Fletcher
Pero tristemente el tiempo fue demasiado corto, los padres de los chicos, Linda Flyn y Lawrence Fletcher, llegaron a la casa de los abuelos, lo primero que hicieron fue abrasar al joven Flyn felices de que estuviera bien, se asustaron terriblemente con la partida tan repentina del niño pero esa alegría dio paso a la ira, regañaron al pobre chico por haberse ido de esa manera hasta un país tan lejano como ese
Ferb se encontraba junto con el acompañándolo en ese largo regaño, en cuanto a Candace, también se encontraba allí, veía todo eso en silencio, ella siempre había soñado con ver a sus padres castigando a sus hermanos pero ahora tenía un sabor agri-dulce en la boca, quería que los chicos fueran castigados por sus locos y extravagantes inventos, no por un viaje no autorizado; Ella se quedo hasta que finalmente termino el regaño abriéndole paso al castigo, no le permitieran salir a Phineas menos que a la escuela, hasta nuevo aviso, golpe duro pero los muchachos no tenían ningún argumento, solo podían decir que querían verse
Los padres entendían que ellos se extrañaran mucho pero esto era injustificable, venir a Inglaterra completamente solo ha sido la locura más grande en opinión de los dos padres, por suerte los abuelos Fletcher se llevaron a Linda y a Lawrence a la cocina por una taza de té, dándoles un respiro a los niños después de todo eso
-Ferb…. Estoy en problemas- Dijo Phineas antes de desplomarse en el sillón, el pobre chico se sentía agotado por esa discusión, Ferb se sentó a su lado abrasándolo suavemente para reconfortarlo, estas semanas castigado serian difíciles pero ya sabía que sería castigado por este viaje suyo pero aunque fuera duro el castigo y los días que le seguirán, no se arrepentía de lo que hizo, estaría loco si fuera de otra manera, quiere a Ferb mas que cualquier otra cosa en el mundo y que nadie dudara de ello
Se irían mañana por la tarde, cuando fuera casi de noche, era muy poco tiempo pero si había alguien que supiera aprovechar el tiempo esos eran Phineas y Ferb, pasaron todo ese tiempo restante juntos, no pudieron construir algo muy grande por las prisas pero a pesar de ello lograron crear algunos cuantos juegos en el patio que claro está, no vieron los padres de los muchachos, aun que Candace no quería aceptarlo, se alegraba de ver que sus pequeños hermanos volvían a corear sus maquinas, esos juegos fueron "Desaparecieron" Ya que Phineas y Ferb se lo regalaron a otra persona
Los dos se quedaron sentados a la sombra de un árbol de arce, el joven Flyn recargo su cabeza en el hombro de su hermano, mientras que el peli verde colocaba su mano en su hombro abrasándolo, no pensaban otra cosa que no fueran en su novio, se mantuvieron así un largo tiempo, Phineas mantenía una suave sonrisa en sus labios, ahora entendía cuan especial era Ferb para él, siempre había sido así desde que lo conoció, estar a su lado era lo más importante para él en todo el mundo
-Ferb…- Levanto un poco a cabeza para que la mirada de los dos se encontraran, Phineas no sabía nada del romance, eso era algo que había entendido hace mucho pero en ese momento sabia que hacer, se dejo guiar por lo que le dictaba ese sentimiento en su corazón
-Te quiero mucho Ferb… -Lo abrazo con algo de fuerza - Desde que te conocí es como… si cada día de mi vida fuera verano
Le dio un beso en la mejilla tratando de expresar sus sentimientos atreves de esas palabras, el peli verde sonrió tiernamente, le devolvió el beso solo que este fue en la frente de Phineas, aun a sus cortas edades lograron entender que esto era amor puro y inocente, quizás algunas personas se impresionarían demasiado cuando supieran de esta relación pero eso era lo de menos, lo único que importa eran ellos y lo que sentían
Esa noche, cuando todos estaban durmiendo, Ferb estaba trabajando en algo muy importante, tenía que darse prisa y terminarlo antes del amanecer, luchaba contra el sueño que le obligaba a cerrar los ojos, de vez en cuando iba al baño y se echaba agua fría en la cara para despertar, le daba escalofríos bastante fuertes por esas remojadas pero eran necesarias, no tenía mucho con que trabajar así que tenía que improvisar pero también tenía mucho cuidado de no despertar a nadie, ya por si sus padres estaban molestos, despertarlos a media noche no mejoraría la situación
Paso toda la noche en vela despierto trabajando. El otro día, cuando él y Phineas se habían hecho pareja se le había ocurrido una idea para que Phineas supiera con certeza que regresaría pronto a casa y que a pesar de no estar con él, eso no significaba que dejara de disfrutar cada día, quería que el siguiera con lo que más amaba hacer
Le tomo hasta el amanecer pero termino a tiempo, en cuando termino se dirigió a su cama y se desplomo en ella, sin embargo no logro dormir más allá de diez minutos. Escucho la voz de su abuela llamándolo a desayunar, trato de arreglarse lo mejor posible para que no pareciera que estuvo despierto toda la noche, se cambio de ropa y bajo a comer con su familia
Esta mañana su mama y papa se veían más tranquilos, tuvieron una tranquila conversación donde la mayoría Candace conto a sus abuelos británicos de los dementes inventos de sus hermanos, el abuelo recordó cuando sus pequeños nietos lo ayudaron con su sueño de la cañada magregor, sabia lo listos que eran esos a diferencia de su esposa que pensaba que Candace estaba contando una historia
Durante la charla, Linda les explico a sus suegros que la casa estaba siendo cuidada por una amiga suya que iba a la misma clase de cocina que ella, Ferb se había preguntado quien estaría cuidando de la casa y de Perry, si es una amiga de su madre entonces no había de que preocuparse
Esa misma noche Phineas había empacado algunas de sus cosas antes de que el sueño lo venciera, este día se veía algo decaído por tener que dejar a su hermano pero mantenía una sonrisa, no quería repetir esa terrible despedida en el aeropuerto en Danville, no quería revivir eso, esta vez sería diferente, no importaba lo triste que se sintiera, no quería que Ferb lo viera así
Cuando terminaron de desayunar, Candace se fue a tomar una ducha, mientras que Linda y Lawrence se quedaron en la cosían para ayudar a limpiar, por su parte los niños salieron un momento a caminar un poco, no conversaban de nada durante su caminata, solo disfrutaban de la compañía del otro, algunos chicos los saludaban, invitándolos a sus casas a jugar o a comer algo, los chicos rechazaban esas peticiones, tristemente no había tiempo para hacer nuevos amigos
-oye Ferb… ¿Cómo crees que este Perry?- El peli rojo se preguntaba como estaría su leal mascota, además, intentaba dar una conversación y romper ese silencio
-Estará bien, el sabe cuidarse solo- Dijo tranquilamente el británico, para ser un ornitorrinco, Perry sabia cuidarse bien solo, Ferb estaba seguro que su querida mascota se encontraba perfectamente
-Sí, creo que tienes razón- Phineas sonrío alegremente, no tenia que preocuparse, además, esa amiga de su mama cuidaría bien de Perry
De un momento a otro, tomo la mano de su hermanastro, Ferb apretó un poco el agarre en la mano de su querido hermano, compartiendo la misma sonrisa que él, tenían que volver pronto pero decidieron caminar un poco más
Al volver a casa, encontraron a los adultos conversando en la sala, no sabían de qué pero decidieron no interrumpirlos, subieron por las escaleras para ir a sus cuartos, Phineas aun tenía que empacar y Ferb tenía que dormir un poco para reponer energías, el no lo sabía pero Phineas notaba claramente el cansancio en su hermano, se pregunto por qué se encontraba, así pero pensó que seguramente tuvo pesadillas anoche, le dio un rápido beso en la mejilla deseándole una buena siesta
En el instante que la cabeza de Ferb toco su almohada se quedo dormido demedio, fue una siesta pequeña pero duro lo suficiente para él, la tarde se acercaba, los chicos pasaron todo ese tiempo juntos, ojala que el sol no se tuviera que meter para que ese día duraba más tiempo, todos en la casa estaban yendo de un lugar a otro moviendo las maletas de un lugar a otro, pero pronto llego el taxi, colocaron todas las maletas en el porta equipaje, Ferb los acompañaba para despedirse de ellos, claro que el abuelo Fletcher también tuvo que ir para que Ferb no tuviera que regresar solo a casa
Candace miro un segundo a sus hermanos, todo lo que ha estado pasando a sido bastante duro, le sorprendió mucho saber que su hermano menor había hecho todo este viaje pare ver a Ferb, estaba segura que esos dos eran muy unidos pero no sabía que hasta este punto, le pareció un poco raro
Al llegar al aeropuerto, Candace, Phineas y Ferb se fueron a sentar mientras que los adultos entregaban el equipaje, la chica los dejo solos un momento para ir a comprar algo de comer para el viaje de vuelta a casa, Ferb trato de calmar a su hermano para que subiera al avión, el peli rojo le costaba mantenerse tranquilo, deseaba mucho quedarse pero no se podía hacer nada
La familia estuvo esperando que el avión llegara pacientemente, los entretenía un poco las historias que les contaba el abuelo Fletcher para matar el tiempo, los chicos se divirtieron con esas historias, mientras que Candace, como cualquier adolecente, estaba más interesada en hablar con sus amigas por teléfono
Fue un divertido momento hasta que llego el avión, el abuelo y Ferb se despidieron de toda la familia, Linda y Lawrence les dieron unos pequeños consejos al abuelo de cómo cuidar a Ferb antes de irse, teniendo un poco de privacía con los adultos concentrados en su propia conversación, Ferb le daría a Phineas en lo que tanto trabajo anoche
-Ten Phineas, espero que te guste- Saco de su bolsillo algo que parecía un brazalete, tenía una pequeña placa de madera y tenía una pequeña cadena, en la placa tenia escrito el nombre de Ferb –Yo mismo lo hice-
Phineas miro fijamente ese brazalete, lo tomo entre sus manos, entonces… ¿Era por esto que Ferb no durmió?
-Hiciste esto… ¿Por mi?- Phineas miro los ojos azules de su hermano, no podía creer que Ferb había estado sin dormir por él y para darle un obsequio
-Por supuesto –Tomo la mano de Phineas y el mismo le coloco el brazalete- Es pare que no olvides que volveré… por eso quiero que siguas disfrutando de cada día-
Le sonrío dulcemente y abrazo a su hermano. Se le humedecieron los ojos a Phineas, abraso con fuerza a Ferb feliz de lo que había ocurrido entre ellos
El aviso de embarca miento se escucho, se despidieron una vez más y se dirigieron al avión, Phineas se volteo un segundo para ver a su pareja, Ferb le seguía despidiendo agitando suavemente su mano de izquierda a derecha, cosa que el peli rojo también hizo
Lo ultimo que se vio fue un taxi llevando a Ferb y a un avión llevándose a Phineas en direcciones diferentes, quizás pasaría un tiempo muy largo antes de verse y el castigo sería algo difícil de superar, sin embargo todo eso era irrelevante, el tiempo no importaba al igual que el castigo, volverían los dos a estar juntos, sin importar que
Los ojos húmedos de Phineas miraban atentamente el brazalete que le dio Ferb. Cumpliría esa promesa, aunque él no estuviera por el momento aprovecharía cada día como siempre los dos lo hacían y siempre harán
-Ferb…. Ya sé que voy hacer mañana-